Miguel Tellado Filgueira
Gracias, presidente. Muy buenos días a todos. Señor Planas, los agricultores de España no se sienten defendidos por este Gobierno. Señor Chamorro, ver subir a VOX a esta tribuna a aplaudir a Planas y a criticar al Partido Popular no lo entiende ninguno de sus votantes, créanos. (Aplausos). ¡Hay que ver para qué ha quedado VOX! Ministro Torres, vuelve usted a esta Cámara, a este Congreso, para hablar de un gran caso de corrupción que pende sobre todo el Partido Socialista y sobre usted. No está imputado ―todavía― y los diputados de su partido le aplauden ―todavía―, pero no se engañe, porque lo mismo le pasaba a Ábalos hasta hace poco tiempo. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Cada día está usted más cerca de despertarse con la notificación de un cese sin explicaciones y de ver cómo ni Sánchez ni Montero le cogen el teléfono cuando les llame. Ayer dijo usted a los medios de comunicación que la verdad puede tardar en salir, pero termina siempre apareciendo. Tiene razón, es cierto, hoy tiene usted aquí la oportunidad de contar voluntariamente quién le dio instrucciones para contratar a la empresa Soluciones de Gestión. Despeje la X del caso PSOE mientras todavía le dejen hablar en este Congreso. Señor Torres, señorías, este viernes se cumplirá un año del estallido del caso PSOE. El 21 de febrero de 2024 fueron detenidas veinte personas y efectuados veinticinco registros en dependencias gubernamentales. Un año después de aquello, nadie en el Gobierno ha dado ni una sola explicación sobre lo ocurrido. Sabemos que existía una trama criminal con acceso privilegiado a varios ministerios del Gobierno de Sánchez y a la propia Moncloa, pero no sabemos quién se lo dio; sabemos que la trama tenía dispositivos de seguridad proporcionados por el Ministerio del Interior, pero no sabemos quién los autorizó; sabemos que se ha cesado a varios altos cargos relacionados con los contratos adjudicados a esa trama, pero nadie ha explicado qué hicieron. Hace un año, el señor Ábalos respondía en los pasillos del Congreso diciendo que estaba muy decepcionado con la detención de Koldo, y les decía a los periodistas: Espero que no les pase a ustedes. Un año después, esta Cámara ha aprobado un suplicatorio para que sea Ábalos quién se siente ante el Tribunal Supremo y es Sánchez el que dice hoy: Estoy muy decepcionado con él. En fin, señor Torres, espero que no le pase a usted, pero todo indica que la próxima citación ante el Supremo se rifa entre Santos Cerdán y el señor Ángel Víctor Torres. (Aplausos). La tesis que ha triunfado sobre este caso en el Gobierno de España es la que acuñó la señora Yolanda Díaz, siempre la más fiel defensora de la corrupción socialista. Esa tesis es que dentro del Ministerio había unos golfos, una especie de infiltración maligna dentro de un Gobierno chulísimo, que diría la señora Díaz. (Risas). Bueno, pues repasemos quiénes eran esos golfos, en palabras de la señora Yolanda Díaz. Uno de los golfos era Koldo García Izaguirre. Eso golfo paseó a Pedro Sánchez por toda España, junto a Ábalos y al señor Santos Cerdán, en su campaña interna por el liderazgo del Partido Socialista. Lo recordará usted perfectamente. Ese golfo custodió los avales de Pedro Sánchez para el Congreso Federal; era un militante ejemplar, recordarán los señores del Partido Socialista. Ese golfo fue colocado por Sánchez, junto a Ábalos, en el ministerio más inversor. Ese golfo se sentaba en los consejos de administración de empresas públicas como Renfe Mercancías o Puertos del Estado. Ese golfo organizó, junto al secretario de Estado de Seguridad ―como ha admitido el propio secretario de Estado de Seguridad―, la logística del aterrizaje en Barajas de una vicepresidenta extranjera con el paso prohibido en la Unión Europea. Ese golfo se aseguró de que varios ministerios contratasen a una empresa en particular para el suministro de mascarillas, una empresa tan limpia que el propio personal de Puertos del Estado acabó diciendo, en correos oficiales que constan en los sumarios ―y leo entrecomillado―: «Después de esto nos vamos a gestionar el cartel de Cali». (El señor De Olano Vela: ¡Qué vergüenza!). O, vuelvo a leer entrecomillado: «Solo espero no acabar en el Manzanares con una losa de hormigón en los pies». Cierro comillas. Y ese golfo escribía personalmente a presidentes autonómicos socialistas como la señora Armengol o como usted mismo, señor Torres, para pedirles que recibiesen a empresas o que cerrasen contratos. Y la realidad es que ustedes atendían sus peticiones.
Vamos al segundo de los presuntos golfos, en palabras de la señora Yolanda Díaz, que es el señor Aldama. A este ustedes han pasado a llamarle delincuente confeso, y yo se lo agradezco. Cosa curiosa, porque los delitos de los que se acusa al señor Aldama ―cohecho y tráfico de influencias― requieren la colaboración de un cargo público. (La señora Guardiola Salmerón: ¡Muy bien!). Por lo tanto, cuando ustedes llaman delincuente confeso al señor Aldama, los que confiesan son ustedes, porque si Aldama pudo delinquir es solo porque el Gobierno de Sánchez se lo permitió. (Aplausos). Gracias, señores del Partido Socialista, por la confesión. Cuando le llaman delincuente confeso reconocen la participación de miembros del Gobierno de Sánchez, que le han permitido delinquir. Gracias por la sinceridad.
Este presunto delincuente participaba ya en viajes oficiales del Gobierno de Sánchez a los seis meses de su toma de posesión, y un año después ya estaba en reuniones con Begoña Gómez. Este presunto delincuente celebraba las victorias electorales socialistas en su sede de Ferraz. Este presunto delincuente conseguía teléfonos seguros del Ministerio del Interior del señor Marlaska, el mismo que le condecoraba, ¿recuerdan ustedes? Este presunto delincuente tenía largas conversaciones de WhatsApp con la ministra Maroto y conseguía licencias de hidrocarburos de la ejemplar Teresa Ribera. Este presunto delincuente cobraba por operaciones que el Gobierno de Sánchez siempre avalaba, ya fuesen compras de mascarillas, rescates de aerolíneas o adjudicaciones de contratos públicos. Este presunto delincuente conseguía que el jefe de gabinete de María Jesús Montero le gestionase un aplazamiento de deudas tributarias. Este presunto delincuente tenía acceso libre al Ministerio de Transportes y estaba en copia de correos electrónicos oficiales, como acredita la auditoría elaborada por el propio Óscar Puente. Y este presunto delincuente recibía palmaditas en la espalda de Pedro Sánchez a la salida de los mítines del Partido Socialista, mientras le decía ―abro comillas―: «Gracias por todo lo que estás haciendo. Me tienen informado». (Aplausos). O sea, el presidente del Gobierno estaba informado.
La pregunta que nadie ha respondido, señor Torres, es: ¿cómo pudieron estos dos golfos llegar tan lejos? ¿Qué unía a Koldo y a Aldama con Ábalos, con Illa, con Marlaska, con Maroto, con Ribera, con Begoña Gómez, con María Jesús Montero, con la señora Armengol y con usted mismo, señor Torres? Se lo digo yo: el nexo se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón. (Aplausos.―La señora Guardiola Salmerón: ¡Muy bien!). Pero hasta ahora nadie ha respondido, se han negado a dar una sola explicación sobre este caso. Hace unos meses les remitimos cien preguntas al señor Sánchez antes de su comparecencia y no respondió a ninguna. Todo lo que hemos sabido a lo largo de estos años sobre este caso lo hemos conocido a pesar de ustedes, porque no han dado respuesta ni aquí ni públicamente ante los medios de comunicación. Solo gracias al trabajo de investigación de medios de comunicación, que ustedes llaman pseudomedios, a las investigaciones de la UCO y de determinados juzgados hemos conocido toda la información que ha ido saliendo a lo largo de los últimos doce meses; jueces que ahora ustedes tienen en el punto de mira. Lo que hemos podido saber es que esto no era una cosa de dos golfos, señor Torres ―lo sabe usted mejor que nadie―, era una trama corrupta organizada desde el Palacio de la Moncloa, era una la trama corrupta que nace desde la toma de posesión de Pedro Sánchez y en el núcleo más duro su Gobierno. Y, desde el ‘número 2’ del sanchismo, la trama llega al resto de ministerios y a Gobiernos autonómicos del Partido Socialista, como el de las Islas Baleares, con Francina Armengol al frente, y el Gobierno canario, presidido por usted mismo.
Un año después, señor Torres, exigimos que el caso PSOE se resuelva con la verdad por delante; que expliquen cuáles fueron los motivos reales del cese del ministro José Luis Ábalos ―supongo que ha leído hoy su entrevista en El Mundo; espero que sí―, que nos expliquen a qué se refiere exactamente, que expliquen cuáles fueron los motivos reales del cese del ministro Ábalos; que expliquen al detalle cuáles han sido las relaciones de todos los ministerios y del entorno de Pedro Sánchez con las empresas del señor Aldama, y que expliquen quién daba las órdenes que ejecutaban los golfos, quién le daba a Koldo y a Aldama la autoridad para que usted, Armengol y todos los ministros les consiguiesen todo lo que les pedían. Despeje la X del caso PSOE, señor Torres, antes de que el caso le despeje a usted, como le pasó ya al señor Ábalos. Hoy tiene la oportunidad de hacerlo en sede parlamentaria. Hágalo hoy, antes de que sea demasiado tarde.
Gracias. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!―Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).