Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 12 de febrero de 2025

Interpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno para garantizar que los españoles puedan acceder a una vivienda digna.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 95.

Vivienda

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 34Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señora ministra, la vivienda es ya el primer problema de los españoles, y no es porque el resto de los asuntos marchan de maravilla, es porque la vivienda está en el centro de todas las nuevas brechas de desigualdad, de todas las frustraciones de la gente corriente y del dolor de todo un país. Está el que quiere tener hijos y no puede porque no tiene piso, tiene zulo; la que cerca de los 40 aún comparte intimidad, sinsabores y turnos de ducha con desconocidos; el que a los 35 vive en casa de los padres y no atisba en el horizonte la posibilidad de emanciparse; la pareja que quiere casarse, pero no puede, porque todo lo que entra en casa se desina al alquiler; o esa otra que consigue pagar el alquiler, gracias a la ayuda familiar, a pesar de que los dos miembros de la pareja se parten el lomo trabajando; o ese padre, con una hija a cargo, al que nadie quiere como inquilino; o esa familia numerosa, que lleva años en lista de espera de vivienda protegida y lo único que se les ofrece son sesenta metros cuadrados por 1250 euros. Está el que se come cada día tres horas de atascos y claxonazos porque la única vivienda que puede permitirse está en las antípodas de su oficina y también el que se siente un forastero en su barrio de toda la vida, porque la vivienda no termina en el felpudo, también importan los barrios, señora ministra. Todo esto no es ficción: detrás de cada ejemplo hay personas de carne y hueso, amigos y familiares con nombres y apellidos, españoles del montón que atraviesan a diario situaciones intolerables. Son intolerables per se porque la crisis habitacional que hay en España ataca su dignidad, su libertad, su autonomía, su privacidad, su estabilidad emocional, su posibilidad de poder organizar el futuro, la posibilidad misma de tener hijos, conciliar y estar cerca de los suyos. Pero intolerable es también en relación con la experiencia del país del que venimos. Nacer en un hogar en propiedad y que te espere un cuchitril no es progreso, ni siquiera en la acepción que el Partido Socialista da a esta palabra. (Aplausos). Y pasar de tener dos casas a tener dos compañeros de piso tampoco suena a avance o a mejora. Que ayer con un sueldo pudieras formar una familia y que hoy con dos y trabajando de sol a sol a lo que puedes aspirar es a tener una mascota tampoco parece un gran logro del que sacar pecho. VOX tiene fama de partido intolerante y, efectivamente, no toleramos el desguace de condiciones de vida y expectativas que se está produciendo en este país. No toleramos que no haya más futuros posibles que los que el viejo bipartidismo ofrece a los españoles. No toleramos que haya caído a la mitad el número de jóvenes dueños de sus casas, que hayan desaparecido los propietarios de rentas bajas o que nos hayamos convertido en el patio trasero de los ricos de todo el mundo. No toleramos que lo que no pueden comprar Pau y Elsa o Marta y Paco lo compren a tocateja fortunas extranjeras, a las que les importan un carajo nuestros barrios y nuestra identidad. No toleramos que a los hijos de media España se les haya condenado a dejar atrás su tierra para acinarse en semisótanos en Madrid o Barcelona porque a algunos muy caprichosos y muy ideológicos se les ocurrió que lo mejor era acabar con la industria y la vida en el campo en sus lugares de origen. Y no toleramos, por supuesto, el socavón que los políticos han cavado para dejar fuera de juego a una generación, la más joven, a causa, por supuesto, de sus intereses electorales. (Aplausos).

Señora ministra, la edad de oro de la propiedad coincidió con la edad de oro de los barrios, las pequeñas ciudades, las familias, la natalidad, los vínculos fuertes, el ahorro, la seguridad, la independencia económica de la gente corriente, es decir, con el poder de las familias y los españoles, cualesquiera, frente a la arbitrariedad de políticos y la voracidad del mercado. Y ahora que todo esto se ha desmoronado, la era de la precariedad que se abre ante nuestros ojos coincide con la edad de oro de los minipisos, los Lexatines, las adicciones, las depresiones, las pantallitas, los mataleones, la pobreza infantil, los exiliados, el invierno demográfico, los tumbos de un lado a otro y los suicidios, sí, los suicidios también, que no paran de aumentar. Antaño, habríamos dado causas materiales, lo habríamos vinculado a la extensión de los agobios económicos, el aumento de la soledad, la inestabilidad perpetua, el nomadismo habitacional, el desplome del poder adquisitivo, la falta de recursos o el desarraigo. Hoy, los cantamañanas de este Gobierno nos dicen que no, que todo eso tiene que ver solamente con la masculinidad tóxica y el heteropatriarcado. (Aplausos). Hay que tenerlos bien grandes, la verdad.

Hace ya un año, señora ministra, en nuestro primer debate parlamentario le presenté un fresco bastante similar a este, y sería lógico que usted me dijera que me repito: angustia, desesperanza, destrucción de lazos, proyectos vitales paralizados, bloqueados, entornos irreconocibles… Y, si nada cambia, señora ministra, y tenemos la ocasión de vernos aquí dentro de otro año, si no hay milagros o caídas del caballo de por medio, seguiremos en las mismas, seguiremos avanzando con paso firme y decidido hacia el precipicio. Desde aquel primer intercambio, todo está realmente peor; eso sí, a golpe de récord, pero peor.

Tenemos cifras récord en el retraso de la edad de emancipación: la tasa de jóvenes que viven fuera del hogar de los padres es la más baja desde que hay registros. Récord también en transacciones de nuda propiedad, que creo que es uno de los indicadores más estupendos para poder comprobar la miseria en la que chapoteamos. Récord en el precio de los alimentos, récord de impuestos, récord de coste de la vida, récord en el porcentaje de ingresos que un joven en solitario ha de destinar para pagar el alquiler, 102 % para pagar la casa y los suministros —b‌ uen récord ese—. Pero la cosa no acaba ahí. Récord de inquilinos en riesgo de exclusión social, casi la mitad. Récord de personas viviendo en situación de sobreesfuerzo, doblando la media europea. Récord de precios tanto en compra como en alquiler. Récord del precio medio de una habitación: 520 euros una habitación en piso compartido y hace diez años 520 euros era el precio medio de una vivienda entera en España. Récord de extranjeros comprando vivienda en España. Récord de españoles viendo en alquiler de temporada o por habitaciones. Mete miedo imaginar qué nuevos récords habrá dentro de un año por los que podrán ustedes ponerse medallas. (Aplausos).

¿Y qué problemas de vivienda hay en España? Múltiples, desde luego, y usted lo sabe bien. Pero vayamos a lo básico, al meollo del problema. Simplifiquemos un poco y hablemos exclusivamente de alquileres. El problema de la vivienda en España se resume en que hay un desajuste atroz entre oferta y demanda, entre la gente que necesita una casa y los pisos disponibles. Creo que estaremos todos de acuerdo en que hay un desajuste brutal, menos el señor Serna, que nos ha contado que no hay ningún problema de oferta en este país. Los demás podremos llegar a este consenso, a que hay un desajuste brutal entre la gente que busca casas y las casas disponibles. Este desajuste tan dramático ha llevado a una subida drástica de precios, de hasta el 80 %, desde el año 2014, momento desde el cual estamos sumidos en una auténtica burbuja de los alquileres.

Si tenemos claro que este es el principal problema, habrá que hacer una de dos cosas: ampliar oferta o tocar alguna cosilla del lado de la demanda. Vamos a ver qué es lo que ha pasado con la oferta. ¿Qué formas posibles hay de ampliar oferta? Primero, construir. En la situación actual parece que lo suyo es abrir la ventana y toparse con un mar de grúas allí donde haya precios muy tensionados, pero no. Error. Llevamos quince años estigmatizando la construcción, quince años cargándonos el sector, diciéndole a la gente que los trabajos manuales son de pringados, abandonando la formación profesional, bloqueando proyectos urbanísticos, sacando regulaciones cada vez más restrictivas sobre el suelo, poniendo infinidad de trabas, peajes, burocracia, tasas e impuestos a la edificación, permitiendo que el Estado se enriquezca con una necesidad pública y se convierta en el principal especulador de suelo. Resultado: aquí no construye ni el Tato. (Aplausos). No llegamos ni a noventa mil viviendas construidas al año, y sabemos que se constituyen, aproximadamente, el triple de hogares cada año. Son noventa mil viviendas y se constituye el triple de hogares. La estimación para 2039 del INE, sin bandazos demográficos ni censos poblacionales adulterados, es que se formarán, al menos, 250 000 hogares nuevos cada año. Si a esto le sumamos que, como algunos creen, hay que traer doscientos mil inmigrantes más cada año, tenemos un problema muy gordo con la oferta. (Aplausos).

Pero, bueno, no pasa nada, no vamos a construir porque el Gobierno tiene otras soluciones y vamos a escucharlas o bien no es muy social y se ha sacado de la manga el as de la empresa pública de vivienda. Vamos a ampliar oferta gracias a la iniciativa de la Administración. Pues no, error también. Resulta que quieren tratar una crisis tan acuciante como la falta de vivienda en España como si fuera una crisis de comunicación. Reúnen en una sala a los genios del marketing político, un poco de brainstorming, un nombre chulo y pegadizo y patada a seguir. Cuando los españoles quieran que se rindan cuentas ya en media hora habrán aparecido nuevas películas, y aquí paz y después gloria. El problema es que algunos tenemos memoria. ¿Dónde están las 184 000 viviendas que prometió Sánchez? O, por irnos un poquito más atrás, ¿sabe usted cuántas prometió Zapatero en el programa de 2008? (Aplausos). Lo puede buscar ahora mismo. Prometió 1,5 millones: 600 000 en alquiler social y 900 000 en vivienda protegida. En Cataluña, Illa promete ahora 50 000, que son las 50 000 que prometió Montilla en 2006. Imagino que pronto convocarán a todos los agraciados a la entrega de llaves en Moncloa y pedirán perdón por este retraso de más de dos décadas. (Aplausos).

Y, claro, sin vivienda social, si la empresa pública de vivienda es un camelo, si no se construye, si no se rehabilita, si no se aumenta edificabilidad ni altura ni densidad, pues se van acabando las balas. Pero, bueno, confiemos. Ustedes son unos entusiastas del alquiler, así que cabe pensar que tienen el asunto bastante bajo control, que saben cómo hacer que la gente consiga tener un alquiler asumible, asequible y duradero. Lo cierto es que llevan cinco años tocando todas las teclas posibles de la intervención en el mercado: prórrogas forzosas y extraordinarias de los contratos; congelación de la actualización de rentas; tolerancia con la ocupación; permisividad de la morosidad arrendaticia; controles de precios; laberintos para poder recuperar la posesión; traslado de la responsabilidad al particular, al que se le dice «ahí te apañes», mientras el Estado se lava las manos y no cumple con el artículo 47 de la Constitución, que le mandata a él y no al particular.

En definitiva, hay toda una serie de políticas y regulaciones aparentemente muy bien intencionadas, que suenan muy bien en los oídos, pero que saben muy mal en el paladar. ¿La política se mide por intenciones? No, lo cierto es que se mide por resultados, y con todas estas políticas ha pasado exactamente lo que ya sabíamos que iba a pasar, lo que ya ha pasado en todos los lugares donde se han tomado estas medidas: el desplome de la oferta de larga duración. En Barcelona, un 75 % menos; en Madrid, un 50 % menos; en España, 40 % menos. Hay un millón de casas menos y en el mismo periodo de tiempo han entrado en España tres millones de personas. Un millón menos, tres millones más: a lo mejor estamos generando un pequeño problemita con el tema de la oferta. (Aplausos).

¿Qué más, además del desplome de oferta? El aumento de otras opciones, que son indeseables para las familias, como la de temporada turística o por habitaciones, así como la subida de precio de las piezas más baratas del mercado, las condiciones leoninas para los inquilinos, los castings inmobiliarios, las colas que dan la vuelta a la manzana para ver los pisos más baratos del mercado de alquiler en cada ciudad, la multiplicación del número de contactos que tiene cada anuncio —‌por encima de los trescientos contactos tiene cada anuncio en Barcelona de gente que quiere ir a ver cada piso—, la reducción drástica de la firma de contratos, el abandono por parte de los propietarios del mantenimiento de sus inmuebles y la crecida del mercado negro. ¿Y quiénes son los perjudicados? Los vulnerables, aquellos a los que ustedes decían que querían proteger. Han creado una casta de nuevos parias, a los que nadie quiere alquilar: jóvenes, personas con hijos a cargo, familias de rentas bajas, desempleados, autónomos, pensionistas con pensión muy baja… Siendo amables, podríamos decir que han generado justo lo contrario de lo que pretendían. Conociéndolos, cabe decir que quizá han generado justo lo que querían.

Si la vivienda, señora ministra, es un bien escaso, caro y tremendamente lucrativo para unos pocos es porque todas las acciones que se han tomado en vivienda en los últimos años en este país han ido encaminadas a ello, a reducir oferta cuando más se necesitaba y a tensionar la demanda trayendo y trayendo más gente, negándose a aceptar la evidencia de que, cuantas menos casas y cuanta más gente, más dolor, más escenas inasumibles y precios más altos.

Presidencia. Señor Hernández, tiene que ir terminando.

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 36

Gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados de Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hernández. Señora ministra, cuando usted quiera.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 37Vídeo

Señor Hernández, le agradezco que también haya querido aprovechar esta sesión de control para que planteemos cuestiones acerca de cuáles son las soluciones en torno al problema de vivienda que hoy padecen miles y miles de españoles. Voy a entrar inmediatamente a ello, lo que pasa es que, en su primera parte de la intervención, le escuché hablar de salud mental y no entendí muy bien qué es lo que quería decir con aquello del patriarcado. Desde luego, yo frivolizaría poco con la salud mental y con los suicidios (aplausos.—Varias señoras diputadas: ¡Muy bien!) y muy poco también con el machismo, señor Hernández, porque el machismo mata, y no son suicidios, son asesinatos. Son asesinatos. (Aplausos.—Varias señoras diputadas: ¡Muy bien!).

Vuelvo a la materia. Como siempre, tengo que agradecer el tono que usted utiliza en esta tribuna, incluso la forma en la que se aproxima usted al dolor de la sociedad española en torno a este problema. Le tendría que felicitar y desear más suerte —o‌ acierto, quizás mejor— que a su antecesor en el cargo, el señor García-Gallardo. Lo que ocurre es que respecto a esa conciencia social ya sabe que tiene usted alguna discrepancia en el seno de su partido y que quizás se queda solo en el enunciado y no en el comportamiento que después mantiene su formación política y que usted mismo ha puesto en evidencia en esta tribuna. Lo digo porque reivindica esa conciencia social, pero enseguida sale la verdadera cara del partido que usted representa. Esa sensibilidad social no la demuestran ustedes cuando votan que no a todas las medidas que benefician a la gente y que propone el Gobierno en esta Cámara. Tampoco ha demostrado usted, señoría, esa sensibilidad social cuando se ha atrevido a señalar en su intervención a los inmigrantes como parte del problema —‌a los inmigrantes como parte del problema—. Eso es populismo, es populismo reaccionario, por mucho que usted lo disfrace de conciencia social. (Aplausos). Este fin de semana ustedes han mantenido un encuentro donde hacían algo así como la reivindicación de la reconquista cristiana. Le pido que escuche con atención. Rechazar en conciencia a los inmigrantes es pecado. Lo dijo el papa Francisco. Atiendan, y no vuelvan a utilizar a los inmigrantes como la causa del problema de la vivienda. (Aplausos).

Es cierto que usted y yo llevamos tiempo interpelándonos o compareciendo y abordando la cuestión de la vivienda, sus problemas y sus soluciones, pero a usted le encuentro siempre más en el diagnóstico y en el pesar que en la propuesta y en la solución, y yo espero que ahora también aproveche usted para explicar a los españoles cuál es su plan. ¿Cuál es su plan para responder al problema de la vivienda? Yo expresaba antes al diputado Sánchez nuestro plan, nuestras medidas—no las voy a reiterar—. Espero conocer cuáles son las suyas, porque, más allá del lamento, ¿cuáles son sus propuestas? (Rumores). Ahora quiero hablar de algunas de ellas.

Usted hace unos planteamientos que en nada se corresponden con lo que yo acabo de decir en esta Cámara. Me dice usted que yo he estigmatizado al sector de la construcción. Mire, yo acabo de poner en valor lo que significa en términos de empleo. Por cierto, es un sector que está por encima del salario mínimo interprofesional que esta mañana va a aprobar aquí esta Cámara; que está propiciando la posibilidad de avanzar en la construcción de esas empresas que necesita ese país, prioritariamente para mí las viviendas públicas; al que, además, queremos acompañar en su industrialización y en su modernización. ¿Cuándo he estigmatizado yo al sector? (El señor Hernández Quero hace gestos negativos). Ah, bueno, de acuerdo; me alegro de que no lo haya planteado en esos términos.

Para que usted lo sepa y para que lo sepa toda la Cámara, mi obligación, como le decía antes al diputado de Podemos, es hablar y entenderme con todo el mundo para solucionar este problema, incluso yo he estado dispuesta a sentarme con un consejero de VOX —‌lo era entonces del Gobierno de Murcia— para hablar por el derecho a la vivienda, como hice en su momento. Hoy ya no puedo hacerlo, porque ustedes han renunciado a gobernar, a trabajar. Ustedes solo de boquilla, pero cuando hay que trabajar, cuando tienen la oportunidad de trabajar por las políticas de vivienda, por ejemplo, en la Región de Murcia, ustedes abandonan el barco, de nuevo, por los inmigrantes. Este es el partido que usted representa. (Aplausos).

Ustedes me reclaman propuestas y me preguntan qué estamos haciendo —‌ahora me referiré de nuevo a la vivienda que estamos poniendo en marcha—, pero ¿qué están haciendo ustedes en aquellos ayuntamientos donde gobiernan? Siguen teniendo responsabilidades, porque no rompieron del todo con el Partido Popular y se quedaron todavía en algunos ayuntamientos, ¿Están haciendo políticas de vivienda? ¿Están construyendo vivienda pública? ¿Están limitando los alojamientos turísticos? ¿Están poniendo cargas fiscales a las viviendas vacías para que entren en el mercado de alquiler? Esto es lo que yo quiero saber también de ustedes. ¿Qué proponen ustedes, más allá de criminalizar y alimentar el odio entre españoles? ¿Qué plantean ustedes?

Hay un estudio alemán muy reciente que dice que cuando el problema de la vivienda crece, crece la ultraderecha. Por eso, usted se recrea en el problema y no en las soluciones. Está esperando que este problema le dé réditos electorales, y ya le digo que este problema lo vamos a arreglar. Los españoles ya los conocen a ustedes y nunca les van a votar con la mayoría suficiente para gobernar con la derecha, que cada día se aproxima más a ustedes.

No entro en el desvío del problema real para abordar otras variantes porque seguro que tendré ocasión de hacerlo también ahora con el Partido Popular, pero usted recurrentemente ha acudido al contexto internacional y a los datos. Yo le traigo aquí uno. Han estado ustedes con el señor Orbán esta semana y seguro que habrán abordado en esa fiesta patria el problema de la vivienda que tanto les inquieta —i‌gual ahora me lo puede contar también—. No sé lo que les habrá contado el señor Orbán, pero en Hungría el coste de la vivienda ha subido un 173 % de 2015 a 2023, el incremento más alto de toda Europa. ¿Qué les contó su amigo Orbán? Porque imagino que de esto también habrán estado hablando. Saben ustedes que el precio medio de la vivienda en Europa creció un 48 %, que es el lugar donde se sitúa, lamentablemente también, el crecimiento en nuestro en nuestro país.

Señoría, me gustaría creer que esa sensibilidad social que usted utiliza aquí fuera algo más que una alimentación del miedo, del temor para seguir alimentando el odio. Me gustaría creer que usted tiene también alguna propuesta que hacer para solucionar el problema, y eso es lo que espero también escuchar en su siguiente intervención. El plan y la determinación de este Gobierno me los han escuchado en muchas ocasiones —‌acabo de compartirlos en la anterior interpelación— y me gustaría que usted dedicara apenas unos minutos a la propuesta para arreglar este problema, más allá del diagnóstico, del lamento y de seguir metiendo el miedo. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. Tiene la palabra el señor Hernández Quero por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 38Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señora ministra, celebro que usted se encuentre tan descolocada como yo cuando escucha que la vinculación entre los suicidios que crecen en la juventud española y la precariedad material que existe está descartada, que la vinculación y la causa de los suicidios de la juventud española es por la masculinidad tóxica. A usted le parecerá esto una auténtica chorrada o una idiotez. Pues su compañera del Consejo de Ministros, Mónica García, tiene un secretario de Estado que se llama Javier Padilla y que ha escrito un artículo en el que dice eso. Se lo pregunta a ella. (Aplausos). En segundo lugar, me da la enhorabuena por el ascenso y, al mismo tiempo, me dice que mi partido no comparte lo que yo digo. Qué política tan rara de ascensos ¿no?: elevamos a la persona que no compartimos lo que dice. Es muy extraño. Nunca he visto una empresa que haga eso. (Risas y aplausos). En tercer lugar, dice que mi discurso es muy social y demás, pero que luego no apoyamos las medidas de este Gobierno que benefician a la gente. Efectivamente, como somos muy sociales, no apoyamos las medidas del Gobierno que perjudican a la gente. (Aplausos). Usted me ha dicho en otras ocasiones que yo me he equivocado de partido. Tal vez debería preguntarle yo a usted, si es tan social como yo creo que usted es y se cree tanto lo que usted dice, cómo es posible que siga siendo ministra del Partido Socialista. (Aplausos). Más cuestiones. No, yo no he dicho que usted haya estigmatizado la construcción, he dicho que ahora hubieran hecho falta casas ya construidas, en la época de vacas flacas, y para que ahora estuvieran construidas nos teníamos que haber puesto manos a la obra en la época de vacas gordas, pero durante ese tiempo, durante quince años, en lugar de construir hemos estigmatizado la construcción y hemos considerado que construir era un pecado. Hemos abandonado al sector y hemos dicho que ser un chaval y dedicarse a la formación profesional o ser un trabajador manual era de pringados. Por tanto, cuando ahora necesitamos que haya gente construyendo, no la hay. Sucede un poco lo mismo con la vivienda social. Es fantástico hacer ahora anuncios grandilocuentes de vivienda social, pero es que la vivienda social se necesita ahora. ¿Cuándo se tenía que haber construido? Ayer, no hoy. Está muy bien que ahora estemos todo el día con la manta a la cabeza, que si Viena para acá y si Viena para allá, pero ha habido comunidades autónomas en las que su partido ha gobernado durante treinta o cuarenta años; por ejemplo, podría haber convertido el Partido Socialista a Andalucía en Viena o a Castilla-La Mancha, su comunidad, en Viena. Si no lo han hecho, la pregunta para ellos.

Más cuestiones. Me pregunta qué hemos hecho en aquellos lugares donde VOX gobierna. Lo cierto es que VOX tiene competencias sobre urbanismo en muy poquitos lugares, pero le voy a decir que hay un municipio llamado Bormujos —‌tuve la suerte de estar ahí la semana pasada—, pegado a la capital sevillana —f‌orma parte de su área metropolitana— y cuya población ha tenido un crecimiento drástico en veinte años —‌ha pasado de 2000 habitantes a 25 000 habitantes—, donde están ya las obras de más de seiscientas viviendas de protección oficial. Si las comparamos con cuántas necesita el Estado y cuántas está construyendo, a lo mejor palidecen un poco sus datos. (Aplausos).

Más cuestiones. Menciona a Orbán. Puede buscar en Internet, en Eurostat, cuánto ha crecido el número de propietarios en Hungría desde los años noventa. En España ha descendido el número de jóvenes propietarios a la mitad desde mitad de los años 2000, a la mitad —‌estamos ya en cifras muy bajitas—, y por debajo de los 45 años superamos la media europea de personas que viven en alquiler. ¿Sabe qué pasa en la Hungría del ogro Orbán? Que el 90 % de las personas son dueñas de la casa en la que viven. Seguramente también será un horror de extrema derecha. (Aplausos).

Y, finalmente, inmigración y vivienda. Es una cuestión puramente matemática. Si nos cargamos un millón de viviendas que antes estaban en el mercado de alquiler y ya no están y traemos a tres millones más de personas —‌me da igual, no considera usted que son de fuera, piense que son de aquí— y tenemos un millón de viviendas menos, ¿cuál es el resultado? A no ser que seamos negacionistas de las matemáticas, el resultado es: dolor para la gente. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hernández. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 39Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Intervendré desde la tribuna para agilizar el debate.

Señor Hernández, tengo que chequear el dato, pero seguramente esas seiscientas viviendas de la que usted me hablaba cuenten con la financiación del Gobierno de España en el plan estatal de vivienda. Ya se lo haré llegar.

Y, efectivamente, como ha desaprovechado la ocasión en la tribuna, yo espero que la próxima semana, cuando contemplemos la moción consecuencia de interpelación del Grupo Parlamentario VOX, en ella observe al menos una propuesta de acción para resolver el problema. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, A LA MINISTRA DE VIVIENDA Y AGENDA URBANA SOBRE EL FRACASO DE LA POLÍTICA DEL GOBIERNO EN MATERIA DE VIVIENDA. (Número de expediente 172/000093).

Presidencia. Vamos a la siguiente interpelación y última del día de hoy, que es del Grupo Parlamentario Popular a la ministra también de Vivienda y Agenda Urbana, para hablar sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda. Para su defensa, tiene la palabra el señor Sayas López por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.