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Sin adjetivos

Pleno del 12 de febrero de 2025

Interpelación urgente sobre la política del Gobierno para garantizar el derecho a la vivienda.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 95.

Vivienda

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 27Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Buenos días, señora ministra. Como usted ya sabrá, el pasado domingo miles de personas volvieron a salir a las calles a exigir el derecho a una vivienda digna y a decir basta a la especulación de fondos buitres y de rentistas. Salen de nuevo a las calles porque ya no aguantan más, porque los rentistas se llevan más de la mitad del sueldo y, sobre todo, porque están cansados de las promesas vacías y de la inacción de su Ministerio de Vivienda. Quería comenzar con algunos datos para centrar la cuestión. En 2024, y según los informes disponibles, el precio de la compra de vivienda subió tres veces más que la inflación, mientras que el precio de los alquileres lo hizo cuatro veces más que la inflación. (Rumores). Mientras que la inflación general acumulada desde el año 2015 representa un 20 % y la subida de los salarios desde ese mismo año un 17 %, el precio de la compra de vivienda ha aumentado un 47 % y el precio del alquiler un 58 %. (Continúan los rumores). Señora presidenta, es difícil concentrarse con este ruido ambiente, así que, voy a hacer una pausa a ver si…

Presidencia. Sí, por favor, ruego silencio y que los que están saliendo, repito, lo hagan en silencio.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 27

Gracias. Decía, además, que en los últimos veinte años hemos pasado de un escenario en el que más del 50 % de los menores de 30 años tenían una vivienda en propiedad a otro en el que, ahora mismo, solo tienen una vivienda en propiedad el 29 %. Asimismo, sabemos que las personas que viven de alquiler en ese tramo de edad han pasado en los últimos años del 35 % a más del 55 %. Estos datos resultan demoledores y hablan de que algo está funcionando muy mal en nuestro país. Usted, señora Rodríguez, se estrenó como ministra diciendo aquello tan famoso: hay negocio —l‌e dijo al sector inmobiliario—. Y sí, a la vista de estos datos, se ve claro que hay negocio, pero usted, como ministra de Vivienda, lo que debería ver es que aquí, además de negocio, hay una crisis habitacional, hay una crisis social que, como consecuencia del aumento de los precios de la vivienda del alquiler y de la especulación, está empobreciendo a una mayoría social. David Harvey, que es un geógrafo marxista, llama a este fenómeno acumulación por desposesión, y es evidente que, en el caso de nuestro país, la vivienda se ha convertido en el eje principal para ejecutar esa desposesión de clase, canalizando las rentas del trabajo, las rentas de la mayoría hacia una minoría y permitir ese enriquecimiento ilimitado a fondos de inversión, a entidades financieras y a rentistas. Algunas economistas, de hecho, comienzan ya a señalar que las nuevas divisiones de clase ya no van a tener tanto que ver con el trabajo, sino con el acceso a una vivienda, con tu relación con la propiedad inmobiliaria, donde la herencia se ha convertido en un elemento central. Dicho de otro modo, cada vez va a dar más igual el trabajo que tengas o lo que te paguen, porque la vivienda es el factor que te puede empobrecer o que te puede salvar.

La gente sabe esto perfectamente y quizá por ello hace unos días conocíamos una encuesta de 40dB sobre la situación de la vivienda que decía cosas demoledoras y sobre las que el Gobierno debería reflexionar. Esa encuesta decía: tres de cada cuatro españoles están a favor de limitar el número de viviendas que puede tener un propietario, casi la mitad de los ciudadanos plantea que ese máximo de viviendas tendría que ser dos viviendas y el 60 % apoya frenar la compra de vivienda especulativa. Hay, por tanto, una mayoría social que quiere políticas de intervención sobre el mercado inmobiliario, una mayoría social que quiere que la vivienda sea tratada como un derecho efectivo y no como un activo financiero y, además, quiere que se frene la especulación, como mandata el artículo 47 de nuestra Constitución.

Pero cómo ha respondido hasta ahora un Gobierno que se autodenomina progresista ante esta amplia demanda social de intervenir el mercado inmobiliario y de frenar la especulación de la vivienda. Pues, desgraciadamente, tenemos que decir que con políticas muy parecidas a las que hubiera hecho un Gobierno del Partido Popular. En lo que llevamos de legislatura, el Gobierno no ha tomado todavía ninguna medida efectiva para frenar la especulación y, por el contrario, se han tomado medidas que favorecen reiteradamente a los propietarios. Por ejemplo, el bono joven, que era un ingreso directo al bolsillo de los propietarios, pero también el aval del 20 % de las hipotecas, como les proponía el Banco Santander, o el intento de aprobar una ley del suelo con más desregulación y que posibilitaba pelotazos como el de Madrid Norte. Ninguna de estas medidas ha servido para nada, señora ministra, el acceso a la vivienda sigue suponiendo el principal problema económico de las familias en nuestro país, todas las encuestas lo están diciendo y es —‌añadiría yo— el problema que se puede llevar al Gobierno por delante.

Ustedes ya le empiezan a ver las orejas al lobo y, por eso, este mes de enero ha habido una feria, una nueva feria de las promesas por parte del bipartidismo del Partido Popular y del Partido Socialista, pero aquí lo sorprendente es que, en esta nueva ronda de promesas, las propuestas que hacen uno y otro son casi un calco. Las propuestas del Partido Socialista y del Partido Popular se podrían resumir en dos: movilizar más suelo público para construir viviendas y poner en marcha diversas medidas fiscales a favor de los propietarios, que, según ellos, facilitará la puesta en alquiler de pisos vacíos existentes. También coinciden en avalar a los caseros para garantizar que cobren el alquiler y las hipotecas a los jóvenes, pero ni Partido Socialista ni Partido Popular han planteado nada de regular los precios del alquiler ni de expropiar el uso de viviendas vacías en manos de grandes tenedores, ni de prohibir la compra de vivienda que no va a ser utilizada como hogar, ni ninguna otra intervención significativa del mercado inmobiliario. Es cierto que el Partido Socialista ha anunciado algunas medidas en este ámbito, pero son enormemente limitadas.

Respecto a los pisos turísticos, más de lo mismo: el bipartidismo solo habla de aumentarle la tributación, en ningún caso de limitar o de prohibir en una situación de emergencia habitacional; lo mismo para la compra de vivienda por parte de extranjeros no residentes, que se están comprando medio país. Y en cuanto a la movilización de vivienda pública, ustedes apenas hablan de un total de 16 300 viviendas que ya están en manos del Estado, una cantidad muy inferior y que no va a tener una influencia real en un mercado mucho más vasto.

La distancia entre las medidas del Partido Socialista y el Partido Popular, como se ve, no son muy grandes, otra cosa son los adornos que ustedes ponen en el discurso, por eso los grandes inversores, cuando han visto que las propuestas se parecen tanto, enseguida han salido pidiendo un pacto de Estado bipartidista, un pacto de Estado para blindar sus obscenos beneficios. En el fondo, Partido Socialista y Partido Popular llevan décadas compartiendo la misma política de vivienda. Ambos partidos, por ejemplo, defienden el mantra neoliberal de que el problema de la vivienda en España es un problema de oferta, que solamente se puede solucionar construyendo, construyendo esas 600 000 nuevas viviendas que está pidiendo el Banco de España. Ambos partidos, por supuesto, coinciden en el gran tópico del pequeño propietario que ha ahorrado toda su vida para comprar una segunda residencia y que necesita ese alquiler para la pensión, pero el problema es que estamos ante un análisis completamente falsario, ideológico de la realidad social y que nos está conduciendo al fracaso. En primer lugar, en España no hay un problema de oferta, en España hay un problema de especulación, porque en nuestro país hay más de 3,8 millones de viviendas vacías y más de un millón de ellas están en las grandes ciudades. Un dato: en los últimos dos años, el 56 % de las viviendas objeto de compraventa se adquieren sin hipoteca, se compran a tocateja, y eso demuestra quiénes las están comprando. (La señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Rodríguez García, hace gestos negativos). Sí, el 56 % de las viviendas objeto de compraventa, y la mitad de las viviendas inscritas en el Registro de la Propiedad en ese mismo período están en manos de empresas que tienen un mínimo de ocho inmuebles. En segundo lugar, no es verdad que en España la mayoría de viviendas alquiladas pertenezcan a pequeños propietarios. Según el CIS, los hogares de caseros con viviendas arrendadas de forma permanente tienen de media 5,1 viviendas alquiladas. Por otra parte, solo un 9 % de los caseros se encuentran entre las rentas más bajas, frente al casi 40 % de inquilinos. Es cierto que los caseros con una vivienda son mayoría, representan el 78 % de todos los caseros, pero tienen solo el 39 % de la propiedad. Cuando usted, señora Rodríguez, afirma que el Gobierno tiene que defender a los pequeños propietarios, lo que revela no es tanto una preocupación por los jubilados que tienen una vivienda en alquiler, sino una falta de voluntad para abordar la estructura rentista y la necesidad de intervenir el mercado de la vivienda.

En Podemos pensamos que ustedes se están equivocando mucho. Si ustedes no dan un giro de 180 grados a las políticas de vivienda y no se interviene el mercado, están empujando a cientos de miles de ciudadanos, a miles de jóvenes a pensar que la política no sirve de nada, que ya todo es mercado y que la política no les soluciona su día a día. Nosotros pensamos, por el contrario, que se necesitan medidas valientes para garantizar que la vivienda sea un derecho efectivo y no una mercancía más. Por eso, en Podemos tenemos claro que en una situación de emergencia habitacional hay que ir hacia la prohibición de la compra de vivienda que no sea para residir en ella y, concretamente, hay que ponerle freno a las compras especulativas que están haciendo fondos de inversión extranjeros. Además de ello, hay que hacer una moratoria real a los pisos turísticos, obligar a los grandes tenedores a poner la mitad de sus viviendas en alquiler social y, sobre todo, hay que aprobar por ley una bajada sustancial de los precios del alquiler. Yo creo que ahí se juega la legislatura, la viabilidad social de la legislatura y la utilidad, como digo, de un Gobierno que se dice progresista. Porque creo, señora ministra, que la ciudadanía está muy harta y no quiere seguir tolerando los abusos de rentistas, como vimos hace unas semanas en Vallecas, donde una familia de aristócratas emparentada con Franco consiguió echar a un jubilado de su casa por una deuda de cuarenta y cinco euros, o como hemos visto también estas semanas con el caso de la Casa Orsola. Cuando el beneficio de unos pocos significa la miseria de una mayoría, la diferencia entre la izquierda y la derecha es que la izquierda pone al Estado a intervenir y proteger a la mayoría social. Si ustedes no lo hacen, compartirán problema con el Partido Popular.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana, por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 29Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señor Sánchez, le agradezco mucho esta interpelación y el tono que usted ha utilizado también desde la tribuna. Celebro, además, que no sea la única del día, que vayamos a tener la posibilidad de conversar desde diferentes ópticas acerca del principal problema que hoy tienen los españoles. Veo que algunos partidos solo se escuchan a sí mismos, y agradezco la presencia de los que están hoy aquí atendiendo a este, que es el principal problema que tienen los españoles y que estamos abordando aquí, en la sede de la soberanía nacional. (Aplausos). Le decía que agradezco el tono y, como creo que ustedes son personas progresistas y no dudo de su compromiso social, le pido que también a esta ministra, que viene del Partido Socialista Obrero Español, que ha ayudado a construir el estado del bienestar en este país, no se le ponga nunca en cuestión sobre la base de su compromiso social y político de vocación y de clase (aplausos), porque nunca voy a olvidar por qué, para qué y para quién estoy aquí. Y de verdad que creo que coincidimos en la gran parte de nuestras iniciativas; de hecho, las hemos compartido. Usted evidenciaba aquí algunas de las cuestiones en las que pudiéramos discrepar ahora, pero que en un momento dado fueron firmadas por el Gobierno de coalición. Cuando este Gobierno arrancó, ustedes formaban parte del Gobierno de coalición y suscribimos algunas de las iniciativas que ustedes ahora ponen en cuestión; y, por supuesto, yo respeto la discrepancia.

Como les decía, celebro que estemos hablando de vivienda, que lo estemos haciendo aquí, en el Congreso de los Diputados, como se ha hecho, por cierto, también en la propia Comisión de Vivienda, donde muchos expertos han pasado por allí y espero que hayan puesto el oído, porque yo les he atendido y quizás aquí saquemos algunas de las conclusiones. Una de las conclusiones que yo valoro a lo largo de este año al frente del ministerio y que he compartido con ustedes, con todos ustedes en la última comparecencia aquí cada vez que he tenido oportunidad, es que creo que en este país hay un diagnóstico muy compartido y cada vez más un consenso amplio acerca de cuáles han de ser las soluciones a este problema, a este drama que hoy vive la sociedad española, no pondré paños calientes. En ese diagnóstico, ciertamente, podríamos discrepar en los datos. Yo podría traer aquí algún relato de datos, pero creo que en esos debates que mantuvieron ustedes en la comisión hay algunos de estos mantras que se repiten que creo que tendríamos que empezar a quitarlos del debate. Por ejemplo, que existen 3,8 millones de viviendas vacías en España. Sí, en mi pueblo. El problema es que en mi pueblo no hemos llegado todavía a construir las posibilidades de desarrollo económico y de generación de empleo, y por eso este Gobierno apuesta también por la cohesión política, social y territorial de España y tenemos proyectos muy interesantes a lo largo y ancho del territorio. Y tenemos que cambiar también, y de eso también estamos hablando, del derecho a la ciudad y de la forma en la que nos organizamos como sociedad. Pero la realidad es que esas viviendas vacías son apenas 400 000 en las ciudades de más de 250 000 habitantes, y he pedido que el INE analice exactamente en qué estado se encuentran esas viviendas.

Me decía usted que se pagan a tocateja. Tenemos que ir actualizando los datos porque yo he celebrado en el día de ayer que, efectivamente, los últimos datos de hipotecas concedidas en España nos demuestran que sí, que en estos momentos, y seguramente gracias al impulso de las políticas que estamos llevando adelante, en el último año el 70 % de las compras de viviendas que se han celebrado en España lo han sido para vivir porque se han asumido a través de una hipoteca, el 70 %. Y le daré un dato adicional: del 70 % de esas viviendas asumidas por hipoteca, el 80 % lo son para vivienda habitual, así que el que la gente acceda a una hipoteca y se compre una casa creo que tiene que ser motivo de celebración de esta Cámara.

Entrando en las cuestiones que usted me planteaba y, como digo, coincidiendo seguramente en las posiciones o en un amplio campo para la coincidencia, yo sí reivindico, como decía usted como connotación negativa, la necesidad de un acuerdo. Lo reivindico, sí, pero es que además es lo que escucho, y no solamente en las encuestas demoscópicas —‌que ahora también le haré un apunte—, es lo que escucho a la sociedad. Yo como ministra he sentado, a petición del presidente del Gobierno, en la Moncloa a todas las personas que, o bien pueden ayudar a solucionar el problema, o bien a los colectivos sociales que están sufriendo y ayudando a quienes sufren con este problema. Y en esos encuentros, en esas reuniones que celebramos cada seis meses, esta es la conclusión que yo escucho allí: la necesidad de consenso. Y no solamente en las encuestas, en los estudios de opinión o en los estudios sociológicos que atendemos todos, también en esa Comisión de Vivienda, donde se han sentado expertos que ustedes han llamado a comparecer y donde he escuchado ese llamamiento al consenso, al acuerdo. Creo que el problema de la vivienda en España o lo arreglamos desde el acuerdo, desde el consenso o no se arreglará. Dejemos la confrontación y el enfrentamiento para los otros, dejémoslo para aquellos que quieren romper este país; los que queremos unirlo y sacarlo adelante tenemos que hacerlo a través del consenso, del acuerdo y dando soluciones a quienes hoy sufren el problema de acceso a una vivienda digna y asequible. (Aplausos). Se lo decía porque, como usted, también observo los estudios de opinión, y también por tener un gesto con mi partido político, el Partido Socialista Obrero Español, en este estudio de 40dB al que usted hacía referencia —q‌ ue creo que es un buen trabajo como elemento de testar a la sociedad española desde el rigor estadístico, que tampoco está en todos los medios y brilla por su ausencia ese rigor que aporte la transparencia que aporta 40dB— también se preguntaba a los españoles: ¿En quién confía usted más para resolver el problema de la vivienda? El 20 % en el partido mayoritario, en el Partido Socialista Obrero Español; en ustedes, un 4 %. Yo les pido que nos sumemos, el 4 y el 20, para, efectivamente, conseguir dar la respuesta que esperan los españoles, pero un 20 % de los españoles confía para resolver este problema en el Partido Socialista Obrero Español. Y a esos españoles ya les digo que sí, que esta ministra está aquí para trabajar día y noche hasta que demos solución a este problema, como estamos proponiendo. (Aplausos). Y lo estamos haciendo. A usted le parecerá poco, pero yo les agradezco —‌porque ustedes participaron, lideraron y tuvieron mucho que ver con la aprobación de la ley de vivienda la pasada legislatura— que ustedes fueran partícipes de aquella ley, porque es la ley que hoy me permite a mí como ministra poder afrontar la política de vivienda de forma integral, como estamos haciendo. Ha sido necesario que pasaran cuarenta y cinco años para que los españoles diéramos respuesta al mandato constitucional y tuviéramos el marco legal del que hoy dispongo yo como ministra, que es la ley de vivienda, para abordar la política de vivienda de manera integral, desde la puesta y disposición de suelos públicos, como estamos haciendo —‌su urbanización, su movilización—, hasta la construcción final de viviendas, sí, públicas, sí, y para siempre, también, que es uno de los errores del pasado que habíamos cometido y que, desde luego, vamos a enmendar. Todo el esfuerzo que en el Gobierno de España hagamos hoy de políticas públicas de vivienda lo será para siempre. Eso ha sido gracias a la ley de vivienda, y yo tengo que agradecer a su partido político que fue también un motor, un incentivo a la hora de sacarla adelante.

Estamos trabajando sobre tres grandes elementos: más vivienda asequible, mejor regulación y mayores ayudas para garantizar el acceso a la vivienda. Esos son los ejes prioritarios de actuación por parte del ministerio. Ciertamente, y usted hacía mención a ello, ha pasado un año de la puesta en marcha del ministerio y tenemos ahora la hoja de ruta para este año, que es nuestro compromiso, nuestro plan de trabajo, esas doce actuaciones que el presidente del Gobierno compartió en esas jornadas donde también se escucharon cómo, desde posiciones distintas, se concluía la necesidad de acuerdos y, sobre todo, se podía valorar ya los avances que se habían producido en los últimos años gracias a un cambio de paradigma y al emplazamiento de las políticas de progreso que hemos puesto en marcha. Y, ciertamente, esas doce medidas —‌que aprovecho para compartir con todos ustedes, porque fue en enero cuando la Cámara se encontraba en periodo no hábil— son una buena guía para trabajar a lo largo de este año. Con esa política integral y el anuncio de la Empresa Pública de Vivienda y Suelo del Gobierno de España, que hasta ahora no era posible —h‌emos tenido que esperar también los pronunciamientos del Tribunal Constitucional—, hemos puesto todo el patrimonio del Estado al servicio de las políticas públicas de vivienda (aplausos) y todo aquello que pueda ser una vivienda y que pertenezca a la Administración General del Estado será una vivienda pública en España. (Aplausos). Y sí, estamos reorientando aquel banco malo, ya lo hicimos también en la pasada legislatura, asumiendo una división social cuando asumimos su mayoría, para que esas viviendas se pongan a disposición lo antes posible de la ciudadanía, como acabamos de hacer también en Valencia por la dana, donde quienes hoy precisan una vivienda están ocupando aquellas que compramos y recompramos a la banca en otra crisis, para que hoy la ocupen los damnificados por la dana. Y así con todo el conjunto del patrimonio de Sareb que terminará formando parte también de la empresa pública. Vamos a priorizar también la compra de vivienda y suelo por parte del Estado. Vamos a garantizar que toda la vivienda que se promueva, con impulso de la Administración General del Estado, mantenga esa titularidad de forma indefinida. Y sí, el sector de la construcción es un sector productivo, un sector económico de España que emplea a más de 1 400 000 trabajadores y trabajadoras. Es un sector que también padeció las políticas de la derecha, con el desempleo que originó la anterior crisis inmobiliaria. Es un sector que hoy acusa el envejecimiento, la falta de mano de obra y para el cual yo pido también la dignificación de sus trabajadores y trabajadoras, sin los cuales no podríamos estar impulsando la vivienda pública que hoy impulsamos. Y en el afán de modernizar la industria de nuestro país nos hemos propuesto también modernizar la construcción con ese PERTE, ese plan estratégico para el sector de la construcción basado en su industrialización, que va a permitir que los trabajadores y trabajadoras de la obra, a los que conozco bien, y sé cómo sufren y padecen el frío y el calor, ahora puedan estar a refugio bajo un techo en una fábrica con mejores condiciones laborales, con mejores salarios, con la incorporación de la mujer, y también ganando en competitividad, en tiempos y en emisión de CO2 al planeta. Ese también es nuestro compromiso, la modernización de este sector que nos va a acompañar a producir estas viviendas de manera más ágil, de manera más importante. (Aplausos). Y así, hasta el resto de iniciativas que tienen que ver con un sistema de garantías públicas para los alquileres, para movilizar los alquileres, para que puedan bajar los alquileres en España, completando la iniciativa de la ley de vivienda, del índice de precio y del resto de medidas que acompañan a las zonas tensionadas. Además, un programa de rehabilitación de viviendas. Este Gobierno puso en marcha la ola rehabilitadora y no vamos a parar. Tenemos los compromisos con la Comisión Europea, pero, sobre todo, los compromisos con nuestros hijos y los que serán nuestros nietos para mantener este planeta para el futuro y que esas viviendas sean confortables, de calidad, asequibles, que demos dignidad a todo el parque de vivienda en España, y lo haremos al tiempo que rehabilitamos, proponiendo que esas viviendas se incorporen al alquiler a precios asequibles conforme al índice de precios de referencia. Y vamos también a propiciar que se bajen los precios del alquiler, sí, con bonificaciones fiscales, pero el objetivo final será que se les pueda bajar el alquiler a aquellos a los que hoy se les está negando porque hay comunidades autónomas que boicotean la posibilidad de que hoy ya pudieran estar bajándose los precios del alquiler. (Aplausos). Y vamos, sí, a contener, a poner coto, a acabar si es necesario, como están haciendo nuestros alcaldes, los alcaldes socialistas, si es necesario prohibir, sí, los alojamientos turísticos para garantizar viviendas dignas para la vida. Es lo que he defendido y lo que traigo como ministra de Vivienda a esta Cámara con la aprobación de la Ley sobre Propiedad Horizontal, es lo que he hecho dando desarrollo al reglamento europeo precisamente para poder perseguir ese fraude que se está produciendo no solo en apartamentos turísticos, también en alojamientos de temporada. Si la Cámara así lo cree conveniente también, vamos a modificar las ventajas fiscales de las socimis, a limitar la compra de viviendas por extranjeros, a regular de manera más estricta, como les decía, los alquileres turísticos, a promover un plan estatal de vivienda con más ayudas y más garantía; en definitiva, señorías, vamos a preservar, a garantizar la función social de la vivienda porque esta es la prioridad de este Gobierno. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. Tiene la palabra ahora el señor Sánchez Serna, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 32Vídeo

Gracias, presidenta. Cuando nosotros decimos que la política de vivienda del Partido Popular y del Partido Socialista se parecen mucho, lo que estamos diciendo es que han sido estas políticas de vivienda las que nos han traído hasta aquí. Hoy usted pide de nuevo consenso al Grupo Popular para llegar a un pacto de vivienda. No piden consenso cuando se trata de defender la sanidad pública o la educación pública, porque ahí ustedes saben que hay dos modelos distintos: quien defiende que la sanidad o la educación es un derecho de la ciudadanía y quien piensa que no, que es una mercancía en potencia. Con la vivienda, ustedes dos piensan que la vivienda es una mercancía y no un derecho social. Por cierto, mientras usted estaba hablando, me he metido en Google, y hay un dato de la asociación de notarios de octubre de 2024 que dice que de las compras de vivienda que se hicieron el año pasado en el país, el 52 % fueron con hipoteca y el 48 % no. Son datos solamente del año pasado. Lo digo porque es un dato de que quien está comprando vivienda son fondos extranjeros. Una de cada tres viviendas que se compra en España —t‌ambién es una noticia que usted puede consultar— la están comprando fondos extranjeros, y lo compran para especular y para echar a la gente de los barrios. Hace dos décadas, y sabiendo la magnitud del problema de la vivienda, un Gobierno socialista permitió que la burbuja inmobiliaria creciera hasta que nos estalló a todos en la cara, a unos más que a otros. Las familias que echaban de sus casas no eran las que tomaban decisiones en el Congreso. Y yo hoy lamento que otro Gobierno del Partido Socialista esté permitiendo que crezca la burbuja inmobiliaria en nuestro país, que nos va a llevar a otra crisis social. Ustedes, por cierto, en las elecciones del 23 de julio, prometieron que el primer o los dos primeros años de legislatura iban a construir 25 000 viviendas públicas y, en ese sentido, hay declaraciones del señor Sánchez. Ahora ya han bajado a 16 300. El problema es que solo son anuncios, solo son promesas. La gente no nota nada, no nota que cambie nada. Señora Rodríguez, ustedes podrían reconocer que su política de vivienda es muy similar —‌como le digo— a la del Partido Popular. Si el Partido Popular promete bajadas de impuestos a quien compra y a quien alquila, el Gobierno del Partido Socialista anuncia la exención fiscal de los propietarios que alquilen según el índice de referencia. Esto es un poco como bonificar fiscalmente a los conductores que no se salten un semáforo, ¿no? Si el Partido Popular promete volver al pelotazo urbanístico y a la construcción de tres millones de viviendas nuevas en un país en el que hay cuatro millones de viviendas vacías —u‌ n millón, por cierto, en las grandes ciudades—, el Gobierno del PSOE anuncia que la solución es la construcción, en este caso, de 16 000 viviendas nuevas. Pero la realidad es que, si quisiéramos levantar un parque público de vivienda similar al de los países de nuestro entorno —a‌ países como Suecia—, habría que incorporar 1,5 millones de viviendas a ese parque de alquiler para bajar los precios de manera efectiva; 16 300 viviendas no hacen nada en el mercado. Por tanto, de verdad, yo no veo que sus recetas estén tan alejadas de las del Partido Popular. Por eso, hoy usted vuelve a apelar al consenso con la derecha, con los que defienden a los promotores inmobiliarios y a los fondos buitre. Usted citaba la ley de vivienda, una ley que está bien que ahora ustedes reivindiquen pero que salió con mucha resistencia del Partido Socialista, que no quería en ningún caso, decía que era imposible limitar el precio de los alquileres e intervenir el mercado. Pero me parece un poco una hipocresía que vengan aquí a reivindicar una ley que permite que las comunidades pongan topes a los alquileres cuando ustedes gobiernan en Castilla-La Mancha y Asturias y no aplican esos límites de los alquileres. No sé si ustedes saben lo que hay en juego con lo de la vivienda. Yo les digo que es grave. Pero, desde luego, si quieren contar con los votos de Podemos para aprobar los presupuestos, para tener unos presupuestos en esta legislatura, van a tener que dejar de arrastrar los pies en el tema de la vivienda y van a tener que poner coto a los rentistas y a los especuladores. Dicho de otro modo: van a tener que soltar la mano al

Partido Popular y dar un giro de 180 grados a las políticas de vivienda. Se puede hacer, señora Rodríguez. Se puede tener un mercado inmobiliario regulado que se parezca mucho más a Suecia y menos a Estados Unidos y, sobre todo, que permita a la mayoría de la gente vivir mejor y que la vivienda deje de ser una pesadilla de todos los meses. Se puede hacer esto y mucho más, y pueden empezar, por ejemplo, con algo que es simbólico, que depende del Código Penal, y es desmantelar a organizaciones de nazis como Desokupa, que se dedican a amenazar y a agredir a la población más vulnerable, en algunos casos incluso con la colaboración de la Policía Nacional. Creo que en Podemos ya no podemos ser más claros, y si quieren contar con nuestro apoyo van a tener que cumplir. En su mano está.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra. Cuando usted quiera.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 33Vídeo

Gracias, presidenta. Gracias, señoría, por el tono y por ceñirnos a lo que de verdad importa. Seguiré con el debate y las cuestiones que usted me acaba de plantear en este segundo turno. No sé si no me he explicado bien, pero yo lo reitero: mi anhelo, mi deseo, mi ambición como ministra de Vivienda es un pacto al que yo he llamado alianza de país porque creo que es un pacto que va mucho más allá de un acuerdo político y que, desde luego, no se circunscribe a los dos grandes partidos políticos. Yo interpelo a esta Cámara a un acuerdo mayoritario y, además, entiendo que ese acuerdo tiene que exceder al acuerdo político para que en él también quepan el acuerdo y el consenso social. Se lo decía antes: creo que sentar en esa misma mesa a quienes atienden a los que más sufren y a aquellos que nos pueden ayudar a dar respuesta al problema es la mejor manera de hacerlo. Y en esa mesa, cuando nos apartamos de los dogmas, encuentro mucho más consenso que discrepancia. Si ustedes releen en el Diario de Sesiones esas comparecencias a las que ustedes han podido asistir en esta Cámara, encontrarán que hay muchos más puntos de coincidencia que de discrepancia. Y, como el problema es de una magnitud que yo no niego y que usted asevera aquí en esta tribuna, le digo que no podemos seguir recreándonos en el diagnóstico, sino que hay que estar a pie de obra; y a pie de obra es: empecemos por lo que estamos de acuerdo. Por tanto, mi llamamiento a la Cámara es que, como hay bases para el acuerdo, pongámonos a trabajar en aquellas cuestiones en las que hay base para el acuerdo: acuerdo político y acuerdo social, porque creo que es responsabilidad también de nosotros, señorías —‌desde luego, mía, como ministra, pero también de usted, que representa al pueblo español y a una buena parte de votantes que confiaron en ustedes—, poner el oído y atender a lo que nos están pidiendo. Y lo que nos están pidiendo es que demos respuestas porque ya hemos hablado mucho y hemos diagnosticado mucho, y hay que seguir trabajando y dando respuestas inmediatas porque yo no oculto la emergencia; la comparto con usted. Lo que digo es: vamos a intentar sectorializar el trabajo y a ponernos a dar respuesta en aquello en lo que estamos de acuerdo. Hablaba usted de los trabajos que estamos haciendo en torno al parque público de vivienda. Por supuesto, comparto con usted el objetivo y lo he estudiado mucho a lo largo de este tiempo para alcanzar lo que hemos llamado estándares europeos: el 9 % de la media europea de un parque público —‌ahora se ha reducido un 8 % con la salida de Reino Unido—, pero tengo que celebrar y compartir con ustedes que, según el último informe del Observatorio de Vivienda del ministerio, en el esfuerzo que hemos hecho a lo largo de estos años, hemos conseguido pasar de ese 2,5 % de parque público de vivienda que se dejaba constatado en la exposición de motivos de la ley de vivienda y estamos ya en un 3,3 % del parque público de vivienda. Es decir, el impulso de las medidas que hemos puesto en marcha en los últimos años para ese parque público de vivienda está ahí, en el 3,3. Y me decía usted: Usted dice lo mismo que el Partido Popular. No, es que yo trato de mirar aquellas cuestiones en las que podemos estar de acuerdo, pero, hablando de parque público, ya le digo yo que tengo una máxima a la que aspiro, y espero que se incorpore el Partido Popular —‌claro que sí, esto es la política—, espero convencerles de que en España no podemos seguir desamortizando el parque público de vivienda, y así lo hago cada vez que tengo oportunidad, y lo comparto con sus presidentas y sus presidentes autonómicos. Claro que sí, así lo trasladamos en la Conferencia de Presidentes: la ambición del Gobierno y de esta ministra es que todo el parque público que pongamos en marcha lo sea para hoy y para siempre. (Aplausos). Y en eso espero convencer al Partido Popular, ¡claro que tengo esa ambición! Ya sé que ustedes y nosotros lo compartimos, pero tenemos que sumar a una mayoría social y política para que de verdad podamos ponerlo en marcha, porque no puedo obviar la estructura y la arquitectura institucional de reparto competencial de nuestro país. Necesitamos incorporar a los ayuntamientos, y por eso les pido que hagan ordenanzas para prohibir los alojamientos turísticos y ponerles coto, porque necesitamos que los alcaldes y las alcaldesas hagan esas ordenanzas, y me da igual su color político. Tengo que pedírselo a todos, como les pido que hagan un urbanismo distinto, pensando en los vecinos y en las ciudades, y no convertir las ciudades en parques temáticos. Mi responsabilidad como ministra es generar consensos, y yo espero también alcanzarlos con ustedes porque, sin duda, con ustedes comparto más la filosofía de vida y los motores políticos que nos guían en nuestro trabajo diario, en nuestra vocación de servicio público y de atender a quienes más lo necesitan. Pero, lamentablemente, este problema hoy en España no solo es de los que más lo necesitan, sino que es un problema estructural, un problema transversal, y creo que la magnitud del desafío nos hace tener altura de miras. Eso es lo que trato de hacer cada día en mi trabajo y lo que espero también de ustedes.

Muchas gracias, señorías. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, A LA MINISTRA DE VIVIENDA Y AGENDA URBANA SOBRE CUÁLES SON LAS MEDIDAS QUE VA A ADOPTAR EL GOBIERNO PARA GARANTIZAR QUE LOS ESPAÑOLES PUEDAN ACCEDER A UNA VIVIENDA DIGNA. (Número de expediente 172/000092).

Presidencia. La siguiente interpelación es del Grupo Parlamentario VOX, también a la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno para garantizar que los españoles puedan acceder a una vivienda digna. Para su defensa, tiene la palabra el señor Hernández Quero, por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera. (Aplausos).