Señoría, usted sabe que yo le tengo aprecio y que valoro sus intervenciones en la Comisión de Exteriores (varias señoras y señores diputados: ¡Oooh!), pero usted se empeña, en ocasiones, en traer extrañas teorías de complot. Deje los bulos al Partido Popular, que están todo el día con ello.
¿Usted se acuerda de cuando me preguntaba repetidamente, aquí, en la Cámara, por aquel ciudadano rusoespañol detenido en Polonia e insistía con teorías y yo se lo explicaba? A ver si le va a pasar lo mismo con esto. Créame, no hay nada extraño en esto. La hoja de ruta hispanomarroquí es clara y, sobre todo, es extraordinariamente beneficiosa para ambos países.
Mire, el año pasado el comercio entre España y Marruecos alcanzó los 21 000 millones de euros. Es uno de nuestros principales socios comerciales y lo vamos a superar el próximo año. Es vital nuestra relación con Marruecos para Ceuta, para Melilla, para Canarias, para los puertos de Algeciras y de Tarifa. Hay cuatrocientas empresas españolas instaladas en Marruecos ―algunas de ellas del País Vasco, por cierto― que dan empleo en Marruecos y en España. Hay siete mil empresas exportadoras de manera frecuente entre España y Marruecos. La hoja de ruta es totalmente positiva y hay intereses vitales que nos afectan a todos los españoles, también a los que están en el País Vasco, como la lucha contra el yihadismo. ¡Cuántas células yihadistas se desarticulan gracias a esa colaboración policial y judicial! Y también es importante para luchar contra las mafias que trafican contra seres humanos.
Así que, de verdad, que no le ocurra como con el ciudadano ruso-español. Usted sabe que cuando yo tengo que intervenir en asuntos, intervengo. Acuérdese de cuando tenían que salir usted y otros diputados y senadores de Turquía. No tuve ningún problema en hacerlo. No traiga teorías extrañas. Créame; créame: la hoja de ruta es transparente y es extraordinariamente beneficiosa para España. España vive en estos momentos con Marruecos el mejor momento de su relación bilateral. (Aplausos).