Muchas gracias.
Señoría, tranquila. Aquí venimos a debatir y a hablar, no a insultar ni a decir improperios. (Aplausos). Yo le contesto con mucho gusto y con mucha educación, y espero que usted me pregunte de la misma manera.
La labor de España en Venezuela es unir a los venezolanos, no importar la división de los venezolanos a España, como hacen ustedes, como si fueran un partido venezolano. Yo soy un ministro de Asuntos Exteriores de España, que protege los intereses de España. Nadie ha hecho tanto como este Gobierno por Venezuela, por eso hay 125 000 venezolanos con un estatuto de protección (el señor Tellado Filgueira: Eso no es verdad. No es cierto), entre ellos, Leopoldo López y Edmundo González. Ustedes trajeron a 26, nosotros a 125 000. (El señor Tellado Filgueira: No es verdad). Todas las declaraciones que en estos momentos piden que se respete la voluntad democrática de los venezolanos las ha iniciado España. Y, mientras tanto, ¿qué hacen ustedes? Calumniar e injuriar al Servicio Exterior de España. Lo decía el señor Feijóo, que en la Embajada de España en Caracas se tortura y se preparaba un golpe de Estado. ¿Pero saben quién les desmintió con este comunicado? El señor Edmundo González. ¿Saben dónde? En Madrid, firmado en Madrid, libre en Madrid. (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: Con la hija detenida).
Es de sentido común que pensemos ―usted no ha hecho ni una referencia a ellos― en los dos españoles injustamente retenidos en estos momentos en Caracas, en nuestras empresas, en los 350 000 españoles que están allí, en los líderes políticos que piden acogida en nuestra embajada.
El problema de ustedes es que no les importa Venezuela, no les importan los venezolanos, aunque se comporten como si fueran la facción de un partido venezolano en vez de un partido español que piensa en Venezuela. A ustedes no les importa el sufrimiento de los venezolanos, ustedes no apoyan a Venezuela, no apoyan a los venezolanos (protestas), se apoyan en el sufrimiento de los venezolanos para intentar atacar al Gobierno. (El señor Tellado Filgueira: ¡Zapatero! ¡Zapatero!). Vergüenza para ustedes.
Y, sobre todo, tranquilidad y educación, por favor, señoría. (Aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).