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Sin adjetivos

Pleno del 18 de diciembre de 2024

Interpelación urgente a la Ministra de Sanidad sobre la atención sanitaria a los miles de migrantes que llegan a las costas canarias cada mes.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 90.

InmigraciónSanidadModelo territorial

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 41Vídeo

Señorías, la inmigración es una realidad global y tan antigua como la propia humanidad, y desde luego no es una realidad evitable. Aunque hoy empezáramos a invertir muchos millones en esas zonas de las que huyen por hambre, por guerra o por clima y aunque hoy se empezara a hacer algo ―no se está haciendo y a corto plazo no lo vamos a ver―, tardaríamos mucho tiempo en poder hablar de países con oportunidades. Por tanto, la gente va a tener que seguir marchándose, como lo haríamos nosotros si estuviéramos en una situación similar y que padecen millones de personas en el continente africano y en otras latitudes. Y, desde luego, no se va a resolver con respuestas simplistas, no se va a resolver con propuestas oportunistas e ineficaces. El problema, señorías, no es que la gente huya, no es que la gente se mueva, como viene haciendo durante toda la historia. El problema es la ceguera del primer mundo, el problema es el oportunismo, el problema es el racismo, el problema es el odio, que nos impide trabajar con seriedad y de manera conjunta para abordar una situación a la que no vamos a poner fin hasta que el primer mundo no entienda que no podrá vivir como pretende si no atiende al otro lado del planeta.

Señorías, en cincuenta años será imposible vivir en muchas latitudes del planeta, el clima no lo va a permitir. Por tanto, en el futuro, a medio y largo plazo, seguiremos recibiendo personas que solo reclaman tener el mismo derecho a la vida que todos ustedes. Esto será una mala noticia para aquellos que creen que se puede acabar con las migraciones poniendo barcos en fila por toda la costa africana; que si les cerramos por un lado no saldrán por otro; que no se jugarán la vida a cambio de evitar una muerte casi segura, suya o de sus hijos. Nuestro problema, señorías, es no tener capacidad para abordar esta realidad, no ser capaces de hablar, de dedicar los minutos necesarios a establecer las estrategias que permitan la integración y la convivencia. Nuestro problema es que dedicamos demasiados minutos aquí a las cuestiones judiciales, a Ayuso, a Koldo o a Aldama, mientras que millones de personas tocan la puerta de nuestras fronteras porque en el otro lado se mueren de hambre. El problema aquí es la falta de solidaridad, la falta de responsabilidad, la incapacidad para entender que el problema que tiene Canarias no es un problema de Canarias, es un problema de Estado, es un problema de continente, es un problema del primer mundo y es un problema de todos y todas sus señorías. Observo que, para muchos, esto no tiene ningún interés; basta con mirar el hemiciclo.

Señora ministra, a usted no se le escapa el impacto que esto tiene en mi tierra, en Canarias, lo que venimos viviendo hace años y en el último año de manera más profunda. Son más de 43 000 las personas que han llegado a nuestras costas en este año. Lo voy a repetir porque creo que a base de escuchar la cifra muchos se han acostumbrado y ya les parece hasta pequeña. Hasta octubre son 43 000, seguramente cerraremos con 50 000. Son 6000 menores y llevamos más de un año poniendo propuestas encima de la mesa para poderlos atender adecuadamente con esa solidaridad que no existe entre territorios, sino cuando a algunos les conviene hablar de solidaridad.

Esto tiene impacto en los servicios públicos que necesitamos compartir, señora ministra. Tenemos un exceso de servicios extraordinarios de atención a estas personas que cada vez llegan en peor situación. Las rutas se alargan, huyendo de los controles del norte de África occidental. Cada vez salen de más al sur —‌de Senegal, de Gambia— cayucos con un centenar de personas que llegan en estado de gravedad y con fallecidos a bordo.

El Hierro, con 11 000 habitantes, ha atendido en su pequeño hospital, dimensionado para su población, a 22 000 personas inmigrantes, el doble de la población que tiene. Esto obliga a contratación de profesionales extraordinarios, a traslados entre islas y, además, les recuerdo que llegan a todas las islas. Entran en Fuerteventura, en Lanzarote, en Gran Canaria, en Tenerife, en La Palma, en La Gomera y en El Hierro. El actual modelo de financiación no recoge esta situación extraordinaria y esto supone un déficit de financiación que nosotros necesitamos que el Estado comparta porque la frontera sur, la frontera de cualquier Estado es competencia del Estado. Lo que ocurre en su frontera, en términos humanitarios, es competencia del Estado.

La cifra de la atención extraordinaria, de los dispositivos en pie de playa, de las urgencias, de ambulancias, de UVI, de hospitalizaciones —‌y digo UVI, sí, porque con muchos de esos cadáveres llegan personas que hay que trasladar a la UVI y que muchas veces fallecen— supone más de 22 millones de euros este año. Nosotros los hemos atendido, los estamos atendiendo y los vamos a atender. Como digo siempre, nunca vamos a dejar a nadie que llegue en esas condiciones y con esa necesidad, pero necesitamos que el Estado entienda que tiene que asumir esa competencia a través de la ayuda en la financiación. Hay otra cuestión importante, que es el tema de los forenses, el tema de las pruebas para determinar la edad, que colapsan nuestros pequeños servicios sanitarios cuando tenemos llegadas importantes y hay que hacer las pruebas. Porque, después, todo el mundo quiere que los menores sean menores, como se ha puesto de moda decir ahora, indubitados, que esté garantizado que son menores. Nosotros los tenemos que atender, tengan la prueba o no tengan la prueba, pero el resto del Estado, si no son indubitados, dicen: conmigo que no cuenten. Eso exige pruebas también en servicios sanitarios, y todo esto genera una saturación que estamos enfrentando solos con un gran desgaste para los profesionales, con un gran esfuerzo y, como digo, con una financiación que necesita de la contribución y de la ayuda del Gobierno y del Estado.

Señora ministra, de las personas llegadas al Estado español, el 72 % entró por la frontera sur, por las islas Canarias. Esto lo ha trasladado la mesa sectorial. Me consta que a usted le han llegado documentos en los que se le certifica lo que ha supuesto, lo que supone esta atención. No quiero hablar de gasto, quiero hablar de atención humanitaria y sanitaria en cada una de las islas. Hoy les aseguro que yo no quiero hacer de esto una discusión política ni técnica. No quiero hacer de esto una cuestión de euros arriba, de euros abajo. Me gustaría salir de aquí con su compromiso de financiar la sanidad, la atención sanitaria humanitaria que estamos prestando en solitario; con su contribución y apoyo a todos esos profesionales, que no se puede hacer de otra manera que financiando para poder tener los profesionales necesarios, y que profesionales como los de El Hierro no tengan que lanzar medidas desesperadas a través de Twitter porque están exhaustos, enlazando una guardia con otra. Eso es lo que pretendo, más allá de discutir —‌si es el caso, podemos hacerlo— las ponderaciones actuales para la financiación que no recogen estos casos y estas situaciones. Sí que recogen los colectivos migrantes irregulares, claro que sí. En Canarias tenemos muchísimas personas empadronadas en situación irregular que acuden a nuestros centros y que se atienden: primero, por el derecho que tienen; después, por la ley que nos hemos dado, y también porque son cupos de población que están recogidos en la financiación pactada. No es el caso de todas estas emergencias, de atención en playas a personas que llegan bajo la tutela de la policía y que se van y siguen bajo la tutela del Estado, una vez que ha sido atendida su emergencia sanitaria.

Esta es mi única pretensión y, a la espera de su respuesta, confío en que juntos podamos dar la lección de humanidad, de seriedad y de rigor que este reto, que muchos quieren ignorar y que algunos creen que pueden terminar o finalizar, merece.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora ministra de Sanidad.

Mónica García Gómez

GobiernoMinistra de Sanidad.Página 42Vídeo

Muchas gracias, presidente. Muchas gracias, señora Valido, por permitirnos traer de nuevo a esta Cámara este tema tan sensible y urgente, y también porque lo haya tratado usted con tanta sensibilidad y con tanta humanidad. Es un tema del que derivan valores que nos definen como sociedad, como usted bien ha dicho. Hoy es el Día Internacional del Migrante. España ha sido un pueblo migrante. Y cómo tratamos a los inmigrantes es también lo que nos define como personas. En vísperas de estas fechas navideñas resulta todavía más necesario aún centrar la mirada, centrar el foco en esos miles de familias, en esos miles de personas que llegan mes a mes a nuestras costas, desgarradas de dolor y llenas de desesperación. Familias que huyen de la pobreza, que vienen de los conflictos, de las guerras y de las violaciones sistemáticas de los derechos fundamentales, y que cada vez más huyen también de las extremas condiciones climáticas. Como usted ha dicho, esas personas, muchos niños y niñas, emprenden largos viajes en condiciones absolutamente infrahumanas y llegan aquí en condiciones de salud física y mental muy deterioradas. Estamos hablando de niños y niñas que llegan deshidratados y deshidratadas tras días de travesía, mujeres que han perdido a sus hijos e hijas en el mar o niños que han perdido a sus padres en el mar. Personas desnutridas, hacinadas sin poder comer o sin haber podido hacer sus necesidades. Para entender todo esto que pasa y que usted tan bien ha descrito, las personas que nos declaramos humanas tenemos un mecanismo fundamental, una herramienta fundamental que se llama empatía. Esta es fundamental para ejercer cualquier profesión, pero también para ejercer la política. Se llama empatía. (Rumores). Veo que aquí, en la bancada de la derecha, hacen comentarios. Es un software que puede venir de nacimiento, pero que, si no viene de nacimiento, no pasa nada, se puede adquirir con el tiempo. (Aplausos). Lo pueden ustedes adquirir, no pasa nada, con esfuerzo, compromiso y humanidad. Están ustedes con total disposición para adquirirlo en cualquier momento. Esa empatía es la que tienen los profesionales sanitarios, la Protección Civil, las organizaciones no gubernamentales, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o el personal voluntario que está en primera línea brindando su atención humanitaria, el apoyo emocional y la dignidad a quienes más lo necesitan. Y sí, esa es la diferencia entre esta bancada (señalando los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) y el resto del arco parlamentario. Nosotros enviamos mantas, comida y humanidad y ustedes enviarían buques y enviarían a la Armada. (Aplausos.—Protestas). Insisto, están ustedes a tiempo todavía de adquirir el software de la empatía. Ponerse en la piel de la gente es fundamental para que la política sea política y no sea charlatanería. La labor de estos profesionales, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de estos voluntarios lo llevan también en condiciones extremadamente… (Rumores). Un poco de educación, también la pueden adquirir; están la empatía y la educación, las pueden adquirir en el mismo pack. (Aplausos). La labor de estas personas ―los profesionales, Protección Civil, los voluntarios, las ONG― la llevan a cabo en condiciones extremadamente difíciles, en las que tienen que convivir con realidades que son inimaginables y, a menudo, no disponen ni siquiera de un momento para su propio desahogo personal. Esto representa un auténtico ejemplo de solidaridad que me gustaría poner en valor.

Señorías, la situación de estas personas, muchos niños y niñas, es tan desesperada que no es que busquen un futuro mejor, es que no tienen ni siquiera un presente posible. Huyen de la persecución, de la violencia y del colapso de cualquier estructura de vida digna. Ya no es la esperanza de una vida mejor en Europa lo que les mueve, es el instinto de supervivencia frente a la muerte. No lo eligen, es una necesidad. Y todos y cada uno de ustedes, todos y cada uno de nosotros en este Parlamento haríamos exactamente lo mismo. (Aplausos).

Ante esta cruda realidad, quiero poner en valor también la grandeza de nuestro Sistema Nacional de Salud, la grandeza de nuestra sanidad pública, que brinda a estas personas una asistencia sanitaria desde el minuto cero. Insisto, ustedes les mandarían a la Armada, nosotros les mandamos sanitarios (aplausos), les mandamos mantas, les mandamos humanidad, nos ponemos en su piel y en sus condiciones. Un sistema que no pregunta por el origen; un sistema sanitario que no pregunta tampoco por su condición; un sistema que pone en el centro el bien común y el derecho universal a la salud; un sistema que está perfectamente alineado con el código deontológico de los profesionales sanitarios, que dice que no excluimos a los pacientes por raza ni por ninguna condición que sea excluyente. Yo entiendo que ustedes no lo puedan comprender y que no pueden parar de hacer gestos cuando se habla de sanidad universal. Nuestra sanidad pública representa magníficamente los valores de justicia, equidad y solidaridad, y define así nuestra sociedad. Desde hace tiempo nos enfrentamos a una estrategia política sistemática, programada, mediática, tóxica y ‘búlica’ que intenta asociar la inmigración con la inseguridad y el deterioro de los servicios públicos, con grandes discursos diciendo que vienen a colapsar nuestro sistema sanitario. Pues tengo una mala noticia para los negacionistas, para los que ejercen a diario la política tóxica: la evidencia científica, los investigadores y la ciencia demuestran que excluir a los inmigrantes ni reduce costes ni alivia la presión del sistema sanitario. Los inmigrantes ni saturan ni endeudan nuestro Sistema Nacional de Salud.

Pero la sanidad universal no solamente es un derecho fundamental que garantiza nuestro bienestar, nuestra cohesión social y es un eje vertebrador de la sociedad tal y como la conocemos. Defender este derecho es defender también la eficiencia. Si no podemos apelar a ese software de la empatía ―veo que les ha herido en el sentimiento que les digamos que no tienen ustedes empatía― para defender la universalidad y la asistencia humanitaria a los inmigrantes, apelen a ese hardware económico, porque tratar a los inmigrantes no solamente es socialmente beneficioso, sino que también es económicamente más eficiente. Así que gracias, gracias y mil veces gracias siempre a la sanidad pública por servir de brújula ética en los peores momentos, por ser el rostro de la empatía y por demostrarnos que, cuando todo lo demás falla, la salud no es un privilegio, sino un derecho de todos y todas que está registrado en el artículo 43 de la Constitución.

A quienes desde de la derecha y la ultraderecha, en medio de este drama humanitario, señalan y ponen en la diana a niños y niñas que quizá, incluso, hayan tenido que tirar al mar a sus seres queridos o a sus padres porque estaban muertos, les tengo que decir que su insensibilidad choca de frente con la humanidad con la que vamos a representar a España en este momento y en todos los momentos difíciles de nuestro país. (Aplausos). Niños y niñas que, por no tener, no solo no tienen nada, sino que lo único que tienen es hambre. Hay que recordarles que su raquitismo moral es una vergüenza para nuestro país. Su atrofia emocional y su racismo crónico son un problema para la salud pública. (Rumores). Sí. Su negacionismo es un problema para la salud pública y su falta de humanidad también es un problema para la salud pública. (Aplausos). De esta manera, su sentido de patriotismo, por llamarlo de alguna manera, es tan perverso que al lado de la grandeza de nuestra sanidad pública se hace diminuto y ridículo. Hace unos meses se aprobó aquí una ILP para la regularización, que contó con los votos a favor de todos los partidos, excepto de VOX. Señorías de VOX, como médica y como ministra permítanme una recomendación profesional: háganse ustedes un electrocardiograma, porque si su falta de humanidad y sus discursos racistas son el ejemplo de su estado de salud, lo siento, pero ustedes tienen un corazón que ni late ni siente. (Aplausos).

Dicho esto, señora Valido, este es un problema que, por supuesto va más allá de las responsabilidades del Gobierno de Canarias, como usted bien ha dicho. Es una realidad muy compleja, que requiere la implicación decidida del Gobierno de España, la solidaridad activa de todas las comunidades autónomas y el compromiso firme de Europa para abordar la inmigración con responsabilidad y con humanidad. Quiero expresarle que el Ministerio de Sanidad comprende plenamente la magnitud de las dificultades a las que se enfrenta Canarias y que está firmemente comprometido con hacerse cargo ―qué bonita palabra en política― de esta preocupación y brindar todo el apoyo que sea preciso. Por ello, en el último consejo interterritorial, que se celebró el lunes pasado, le brindamos a la consejera de Sanidad, la señora Monzón, toda nuestra disposición a sentarnos a hablar y a buscar soluciones conjuntas. Ella misma reconoció que la atención sanitaria a las personas migrantes que llegan por mar no ha afectado en ningún momento a la atención habitual de los residentes de las islas con mayor afluencia, como puede ser El Hierro, lo cual no significa que no seamos plenamente conscientes de que nos enfrentamos a un desafío inmenso, pero nos enfrentamos a ese desafío, como no podía ser de otra manera, con solidaridad y empatía. Es verdad que en determinados momentos, debido al aumento repentino de llegadas y al delicado estado de salud de estas personas, pueden surgir dificultades en contextos muy específicos; momentos en los que nosotros también queremos poner nuestro hombro y nuestro granito de arena para llegar a soluciones conjuntas.

Por este motivo, reitero nuestra total disposición para el diálogo y para realizar todas las reuniones para encontrar soluciones efectivas y coordinadas. Me ofrezco personalmente, como me ofrecí a la consejera, la señora Monzón, a viajar a las islas para reunirme con la consejera de Sanidad y con las ONG. Por cierto, ONG, como la Cruz Roja, están sufriendo ataques absolutamente despiadados por aquellos que tienen un electrocardiograma de piedra. ONG que trabajan sobre el terreno con el objetivo de coordinar acciones conjuntas y que fortalezcan la atención y el apoyo a quienes más lo necesitan.

En lo que respecta a los recursos económicos ―como ya le he dicho―, el Sistema Nacional de Salud garantiza la asistencia sanitaria a quienes llegan a nuestras costas desde el primer momento. Según la base de datos protegida del Sistema Nacional de Salud, con los datos proporcionados por el propio Gobierno de Canarias, se registró durante el periodo 2022-2023 la incorporación a la cobertura sanitaria de 6000 menores extranjeros, lo cual supuso una variación del 14 %, y para el período 2023-2024 esta cifra ascendió a más de 3000, lo que ha supuesto un incremento cercano al 7 %. Sabemos que esta evolución supone una carga adicional al sistema sanitario canario. Por esta razón, los fondos transferidos por el Ministerio de Hacienda, a través del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, consideran estas necesidades específicas derivadas de la atención sanitaria a esta población, ajustando las transferencias en función de la población protegida equivalente.

Asimismo, en el marco de la cooperación canalizada a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, se destinan más de 60 millones de euros anuales a la atención de migrantes llegados por el mar; una cifra que sigue aumentando. Estamos más que dispuestos a que el Ministerio de Sanidad sea una parte activa de esa cooperación y, en todo caso, estamos abiertos a todas las vías de diálogo y a todo lo que sea necesario para proteger ese derecho humano innegable. En definitiva, señorías, afrontar este desafío requiere responsabilidad a todos los niveles: responsabilidad estatal, responsabilidad autonómica y también responsabilidad europea. Brindar esta atención a las personas migrantes no es una opción, es una obligación ética y legal. (Aplausos). No se trata solo de menores o de recursos a repartir, sino de vidas humanas que dependen en buena medida de nuestra capacidad de actuar con empatía, justicia y solidaridad. En el Ministerio de Sanidad reafirmamos nuestro apoyo en lo que haga falta para garantizar una atención sanitaria digna para todos y todas, vengan de donde vengan.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 45Vídeo

Señora ministra, le agradezco el tono, le agradezco la preocupación y le agradezco el ofrecimiento de visitar Canarias, estar con la consejera y analizar los datos que le estoy trasladando.

Efectivamente, hoy es el Día Internacional del Migrante. De cómo los tratamos, o de lo poco que los tratamos en este hemiciclo, se puede desprender cómo les consideramos, más allá de la celebración de días internacionales que para algunos no significan nada. ¿Sabe lo que pasa? Se lo digo con el mayor respeto: estamos cansados de que nos digan que vamos a poner un granito de arena, que vamos a apoyar, que vamos a poner nuestro hombro y que vamos a ser solidarios. No lo digo por usted, pero sí es verdad que la mayoría de los ministros, de los representantes de los grupos o de los portavoces, cuando hablan de esto, hablan con una condescendencia y con un discurso de caridad que es hasta ofensivo.

Esta es una cuestión que supera con creces a Canarias. Aquí se ha dicho que es responsabilidad de todas las comunidades autónomas, que es responsabilidad de la Unión Europea… Fundamentalmente de Canarias, que es quien está asumiendo cada día la emergencia sanitaria, la gravedad y la situación en la que nos llegan las personas a las costas. En este sentido, de la Unión Europea no sabemos nada. Como ustedes son los que hablan con la Unión Europea, los que les escriben y los que les piden las cosas, pues si hay alguna otra noticia, me la dan, pero yo la desconozco. Desconozco ningún interés en la Unión Europea por la situación de emergencia sanitaria con la que están llegando las personas a las costas canarias.

Respecto del resto de las comunidades, no voy a gastar mi tiempo en algo que es sobradamente conocido. De momento, solidaridad cero. Condiciones muchas, las que nosotros no podemos poner. Ninguna, porque cuando están en nuestra playa, cuando el cayuco está en nuestra costa, está en nuestra costa, y cuando hay alguien que viene medio muerto, hay que revivirlo. Nosotros no podemos poner las condiciones que andan poniendo por el territorio español todos los grupos políticos, como si estuviéramos hablando de mercancías; de mercancías no perecederas porque, si no, ya les digo yo que se les habría podrido todo en el mar. Señorías, necesitamos respuesta.

Ministra, insisto, le agradezco su compromiso de viajar a Canarias y de reunirse con la consejera, de analizar los datos, de analizar el dinero que está suponiendo la atención, pero no echando una mano, sino asumiendo la responsabilidad que el Estado tiene en su frontera sur y asumiendo la competencia que tiene en migración; una competencia única, de momento. No sé qué están negociando con Junts que van a traspasar, pero hoy por hoy las competencias en inmigración y en control de fronteras son del Estado.

Ya nos han dicho muchas veces que los menores son cosa nuestra, que los menores son competencia de las comunidades autónomas. Así estamos como estamos en Canarias, porque no se asume la responsabilidad respecto a seis mil niños que son infancia, que tienen derechos internacionalmente reconocidos y que no se atienden. Pero en este caso no nos pueden decir que Canarias tiene que responder a la emergencia sanitaria de las decenas y decenas de miles de personas que llegan a nuestra costa en situación tan grave.

Por eso hoy le voy a pedir que en su última intervención ―ya no voy a poder replicar, así que si dice algo con lo que no estoy de acuerdo me voy a tener que aguantar― se comprometa a no ver esto como una ayuda a Canarias, a no ver esto como un gesto de echar una mano o como un gesto de caridad; que se comprometa a ir a Canarias, a estar con la consejera, a ver los números y a financiar lo que tenga que financiar, asumiendo el Estado la responsabilidad que tiene con la inmigración y en sus fronteras sur. Nosotros por eso no vamos a dejar de hacerlo; vamos a tener que seguir haciendo todos los esfuerzos, pero queremos que el Estado también lo haga, y espero que usted se pueda comprometer a ello. Háblenos de cómo y cuándo; háblenos de financiación, de comprometer financiación para atender a todas las personas que nos llegan. Hoy, Día Internacional del Migrante, me parece que es la mejor manera de acabar esta interpelación en un Pleno que no les ha dedicado prácticamente tiempo.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Para finalizar, tiene la palabra la señora ministra de Sanidad.

Mónica García Gómez

GobiernoMinistra de Sanidad.Página 45Vídeo

Gracias. Señora Valido, entiendo su cansancio y su frustración. Lo hemos visto materializado hace bien poquito con los menores, como usted bien decía. Es hacerse cargo, hacerse cargo no solamente desde el Gobierno canario, sino hacerse cargo desde el Estado y desde todas las comunidades para poner en el centro la vida de la gente, la vida de los niños y las niñas. El Partido Popular no ha sido capaz. Se ha dejado llevar por los cantos de sirena de la ultraderecha y ahí está, inmerso en la insolidaridad, en la falta de empatía y en la falta de visión del Estado, tal y como usted nos ha descrito.

Efectivamente, lo que le he dicho es que el Gobierno de España se hace cargo, y usted lo sabe. Que el Partido Popular no se haga cargo, ya lo sabemos, pero el Gobierno de España se hace cargo; se ha hecho cargo el Ministerio de Inmigración, se ha hecho cargo el Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, y yo le reitero mi compromiso de que desde el Sistema Nacional de Salud nos queremos hacer cargo, de que desde el Ministerio de Sanidad nos queremos hacer cargo, porque, como usted bien decía, esto no es caridad. ¡Claro que no es caridad! ¡Claro que esto no es una ayuda! Hay quien considera que el sistema sanitario público es eso, es caridad, es una ayudita a los que lo necesitan, una especie de beneficencia. No, es el sistema robusto que ejemplifica los valores que tenemos como sociedad y los valores que tenemos como personas. Yo empatizo y creo que puedo imaginarme las dificultades por las que pasan y el sufrimiento que está atravesando la isla de El Hierro y el sufrimiento que están atravesando los profesionales que están trabajando en el Hospital Insular Nuestra Señora de los Reyes. Es el tercer hospital más pequeño de España y ha demostrado una entrega sin precedentes. Ha demostrado que no solamente están enfrentando una presión asistencial extrema, sino que además lo hacen asumiendo esa carga de ver tragedias diarias que sacuden a cualquiera, como pueden ser personas sin nombre identificadas únicamente con códigos fríos; niños que han presenciado, como decía antes, cómo arrojaban a sus seres queridos porque estaban fallecidos; personas que vienen en un estado de salud absolutamente terrible, con daños neurológicos; personas fallecidas con lo que se llama pie de patera, una infección que está causada por el contacto prolongado con el agua salada, la orina y las heces acumuladas durante la travesía. Y me gustaría dirigirme a las señorías de esta bancada, a las señorías de VOX, esos que rompen Gobiernos por la distribución de cuatrocientos niños y niñas ―cuatrocientos niños y niñas―, que rompen Gobiernos porque su máxima prioridad es no atender a cuatrocientos niños y niñas. (Aplausos). Yo sé que les molesta que les digamos que son niños y niñas, pero es que en ese electrocardiograma de corazón de piedra no caben niños y niñas en extrema necesidad. Y entiendo, por supuesto, toda esa frustración y esa falta de solidaridad. También quiero detenerme un momento a pensar en aquellos que ni siquiera han tenido la oportunidad de llegar, aquellos que no han llegado a la orilla, aquellos cuya vida se quedó en el fondo del Atlántico. Vidas truncadas que ―insisto― huyen de la pobreza, de la miseria y de las cada vez peores condiciones climáticas, como haríamos todos y cada uno de nosotros en esta Cámara.

Señora Valido, como profesional sanitaria y como ministra le aseguro que el Gobierno de España es sensible con esta realidad. E insisto en que estamos abiertos a cualquier vía de diálogo, de cooperación y que queremos buscar soluciones comunes. Por eso me ofrecí y me ofrezco a hablar con la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias. El Gobierno de España se compromete a seguir apoyando, reforzando y velando, sobre todo, porque para eso está el Ministerio de Sanidad, para velar por la salud y por la dignidad y los derechos humanos, para que estos prevalezcan siempre. El Gobierno financia la protección a los migrantes que llegan a Canarias para garantizar ese derecho a la salud y la asistencia sanitaria y esto es una responsabilidad del Sistema Nacional de Salud. Y cuando una persona migrante llega a nuestras costas, a menudo en condiciones de salud muy deterioradas, el Sistema Nacional de Salud ofrece esa atención médica.

Reitero, dado que Canarias tiene una presión asistencial adicional, el Gobierno calcula las transferencias necesarias, teniendo en cuenta esa población protegida equivalente, a través del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales. Esta variable, proporcionada por el Ministerio de Hacienda según la base protegida, ajusta ese número de personas, pero ―insisto― podemos arbitrar otras vías de diálogo, podemos arbitrar otras vías para hacernos cargo de la solución a ese problema. Y el compromiso del Ministerio de Sanidad es con el diálogo y la cooperación total. Ninguna de las personas migrantes que llegan en un cayuco ha elegido huir de la muerte, como tampoco los profesionales sanitarios del Hospital Insular Nuestra Señora de los Reyes han elegido enfrentarse a este drama con una solidaridad admirable. Quienes sí tenemos el privilegio de elegir, debemos elegir la humanidad por encima del odio y del rencor, la solidaridad por encima del egoísmo y los intereses partidistas y la defensa de los derechos humanos por encima de cualquier discurso xenófobo y de odio. (Aplausos). Tenga por seguro que el Ministerio de Sanidad y el Gobierno de España van a estar siempre del lado de esta elección.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, A LA VICEPRESIDENTA TERCERA DEL GOBIERNO Y MINISTRA PARA LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA Y EL RETO DEMOGRÁFICO SOBRE CUÁLES SON LOS PLANES DEL GOBIERNO PARA HACER FRENTE AL INVIERNO DEMOGRÁFICO QUE AMENAZA EL FUTURO DE ESPAÑA. (Número de expediente 172/000088).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX a la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sobre cuáles son los planes del Gobierno para hacer frente al invierno demográfico que amenaza el futuro de España. Para su defensa, tiene la palabra la señora De Meer Méndez. (Aplausos).