Cristina Valido García
Coalición CanariaDiputada.Página 41Vídeo
Señorías, la inmigración es una realidad global y tan antigua como la propia humanidad, y desde luego no es una realidad evitable. Aunque hoy empezáramos a invertir muchos millones en esas zonas de las que huyen por hambre, por guerra o por clima y aunque hoy se empezara a hacer algo ―no se está haciendo y a corto plazo no lo vamos a ver―, tardaríamos mucho tiempo en poder hablar de países con oportunidades. Por tanto, la gente va a tener que seguir marchándose, como lo haríamos nosotros si estuviéramos en una situación similar y que padecen millones de personas en el continente africano y en otras latitudes. Y, desde luego, no se va a resolver con respuestas simplistas, no se va a resolver con propuestas oportunistas e ineficaces. El problema, señorías, no es que la gente huya, no es que la gente se mueva, como viene haciendo durante toda la historia. El problema es la ceguera del primer mundo, el problema es el oportunismo, el problema es el racismo, el problema es el odio, que nos impide trabajar con seriedad y de manera conjunta para abordar una situación a la que no vamos a poner fin hasta que el primer mundo no entienda que no podrá vivir como pretende si no atiende al otro lado del planeta.
Señorías, en cincuenta años será imposible vivir en muchas latitudes del planeta, el clima no lo va a permitir. Por tanto, en el futuro, a medio y largo plazo, seguiremos recibiendo personas que solo reclaman tener el mismo derecho a la vida que todos ustedes. Esto será una mala noticia para aquellos que creen que se puede acabar con las migraciones poniendo barcos en fila por toda la costa africana; que si les cerramos por un lado no saldrán por otro; que no se jugarán la vida a cambio de evitar una muerte casi segura, suya o de sus hijos. Nuestro problema, señorías, es no tener capacidad para abordar esta realidad, no ser capaces de hablar, de dedicar los minutos necesarios a establecer las estrategias que permitan la integración y la convivencia. Nuestro problema es que dedicamos demasiados minutos aquí a las cuestiones judiciales, a Ayuso, a Koldo o a Aldama, mientras que millones de personas tocan la puerta de nuestras fronteras porque en el otro lado se mueren de hambre. El problema aquí es la falta de solidaridad, la falta de responsabilidad, la incapacidad para entender que el problema que tiene Canarias no es un problema de Canarias, es un problema de Estado, es un problema de continente, es un problema del primer mundo y es un problema de todos y todas sus señorías. Observo que, para muchos, esto no tiene ningún interés; basta con mirar el hemiciclo.
Señora ministra, a usted no se le escapa el impacto que esto tiene en mi tierra, en Canarias, lo que venimos viviendo hace años y en el último año de manera más profunda. Son más de 43 000 las personas que han llegado a nuestras costas en este año. Lo voy a repetir porque creo que a base de escuchar la cifra muchos se han acostumbrado y ya les parece hasta pequeña. Hasta octubre son 43 000, seguramente cerraremos con 50 000. Son 6000 menores y llevamos más de un año poniendo propuestas encima de la mesa para poderlos atender adecuadamente con esa solidaridad que no existe entre territorios, sino cuando a algunos les conviene hablar de solidaridad.
Esto tiene impacto en los servicios públicos que necesitamos compartir, señora ministra. Tenemos un exceso de servicios extraordinarios de atención a estas personas que cada vez llegan en peor situación. Las rutas se alargan, huyendo de los controles del norte de África occidental. Cada vez salen de más al sur —de Senegal, de Gambia— cayucos con un centenar de personas que llegan en estado de gravedad y con fallecidos a bordo.
El Hierro, con 11 000 habitantes, ha atendido en su pequeño hospital, dimensionado para su población, a 22 000 personas inmigrantes, el doble de la población que tiene. Esto obliga a contratación de profesionales extraordinarios, a traslados entre islas y, además, les recuerdo que llegan a todas las islas. Entran en Fuerteventura, en Lanzarote, en Gran Canaria, en Tenerife, en La Palma, en La Gomera y en El Hierro. El actual modelo de financiación no recoge esta situación extraordinaria y esto supone un déficit de financiación que nosotros necesitamos que el Estado comparta porque la frontera sur, la frontera de cualquier Estado es competencia del Estado. Lo que ocurre en su frontera, en términos humanitarios, es competencia del Estado.
La cifra de la atención extraordinaria, de los dispositivos en pie de playa, de las urgencias, de ambulancias, de UVI, de hospitalizaciones —y digo UVI, sí, porque con muchos de esos cadáveres llegan personas que hay que trasladar a la UVI y que muchas veces fallecen— supone más de 22 millones de euros este año. Nosotros los hemos atendido, los estamos atendiendo y los vamos a atender. Como digo siempre, nunca vamos a dejar a nadie que llegue en esas condiciones y con esa necesidad, pero necesitamos que el Estado entienda que tiene que asumir esa competencia a través de la ayuda en la financiación. Hay otra cuestión importante, que es el tema de los forenses, el tema de las pruebas para determinar la edad, que colapsan nuestros pequeños servicios sanitarios cuando tenemos llegadas importantes y hay que hacer las pruebas. Porque, después, todo el mundo quiere que los menores sean menores, como se ha puesto de moda decir ahora, indubitados, que esté garantizado que son menores. Nosotros los tenemos que atender, tengan la prueba o no tengan la prueba, pero el resto del Estado, si no son indubitados, dicen: conmigo que no cuenten. Eso exige pruebas también en servicios sanitarios, y todo esto genera una saturación que estamos enfrentando solos con un gran desgaste para los profesionales, con un gran esfuerzo y, como digo, con una financiación que necesita de la contribución y de la ayuda del Gobierno y del Estado.
Señora ministra, de las personas llegadas al Estado español, el 72 % entró por la frontera sur, por las islas Canarias. Esto lo ha trasladado la mesa sectorial. Me consta que a usted le han llegado documentos en los que se le certifica lo que ha supuesto, lo que supone esta atención. No quiero hablar de gasto, quiero hablar de atención humanitaria y sanitaria en cada una de las islas. Hoy les aseguro que yo no quiero hacer de esto una discusión política ni técnica. No quiero hacer de esto una cuestión de euros arriba, de euros abajo. Me gustaría salir de aquí con su compromiso de financiar la sanidad, la atención sanitaria humanitaria que estamos prestando en solitario; con su contribución y apoyo a todos esos profesionales, que no se puede hacer de otra manera que financiando para poder tener los profesionales necesarios, y que profesionales como los de El Hierro no tengan que lanzar medidas desesperadas a través de Twitter porque están exhaustos, enlazando una guardia con otra. Eso es lo que pretendo, más allá de discutir —si es el caso, podemos hacerlo— las ponderaciones actuales para la financiación que no recogen estos casos y estas situaciones. Sí que recogen los colectivos migrantes irregulares, claro que sí. En Canarias tenemos muchísimas personas empadronadas en situación irregular que acuden a nuestros centros y que se atienden: primero, por el derecho que tienen; después, por la ley que nos hemos dado, y también porque son cupos de población que están recogidos en la financiación pactada. No es el caso de todas estas emergencias, de atención en playas a personas que llegan bajo la tutela de la policía y que se van y siguen bajo la tutela del Estado, una vez que ha sido atendida su emergencia sanitaria.
Esta es mi única pretensión y, a la espera de su respuesta, confío en que juntos podamos dar la lección de humanidad, de seriedad y de rigor que este reto, que muchos quieren ignorar y que algunos creen que pueden terminar o finalizar, merece.
Muchas gracias.