Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea
Gracias, presidenta. Estamos ante las dos revoluciones tecnológicas que van a cambiar el paradigma de la industria: la energética y la digital. El Estado tiene una oportunidad de oro en cuanto a la revolución energética, pues tiene recursos naturales ―sol, viento y agua― y la mejor tecnología que le permite producir electricidad limpia a costes más baratos que el resto de los países, una ventaja competitiva que hay que aprovechar para atraer inversión extranjera verde, para que nuestra industria se pueda descarbonizar, se pueda reindustrializar y pueda producir bienes de mayor valor.
La expansión de las energías renovables, el autoconsumo, el aumento de vehículos eléctricos, puntos de recarga, bombas de calor, procesos de descarbonización y reindustrialización, actividades emergentes, nuevas industrias y centros de datos requieren una mayor demanda de energía a la que hay que dar respuesta, pero para eso necesitamos que las redes que distribuyen esa energía del sol, el viento y el agua estén preparadas, y hoy la red ni está expandiéndose al mismo ritmo ni tiene capacidad para asumir esta mayor demanda de energía. El suministro de electricidad a nuestra industria, empresas y hogares no lo aseguran las plantas de producción o generación, sino las infraestructuras de red de transporte y distribución. Sin redes eléctricas, no hay integración de renovables, y sin redes eléctricas, las industrias no se pueden descarbonizar ni podemos captar nueva industria.
Los informes Letta y Draghi señalan la importancia de estas inversiones en redes para avanzar en la electrificación de la economía y evitar los cuellos de botella, así como la necesidad de movilizar inversiones masivas en las redes de infraestructuras energéticas europeas. Sin embargo, lo cierto es que la industria en general se está encontrando con que las redes eléctricas son un cuello de botella para sus necesidades de crecimiento y descarbonización, y como ejemplo podemos decir que recientemente se han denegado una cantidad muy relevante de accesos a la red eléctrica asociados precisamente a estos procesos de reindustrialización, descarbonización y electrificación, así como a nuevas necesidades asociadas a la integración de proyectos de energías renovables, en gran parte por falta de la capacidad de red de transporte, que está además estrangulando el desarrollo de la red de distribución. El sector lleva tiempo alertando de este problema y es previsible que esta situación empeore en el futuro según se aumente la electrificación de la economía y se presenten nuevas peticiones. Esta no es una cuestión que solo afecte a un territorio o a un grupo de sectores, es un problema generalizado, y no se puede dejar en la estacada a quien quiere descarbonizar y acceder a las renovables.
Todo esto está pasando porque tenemos una regulación y una planificación del pasado y para el pasado, y por eso la moción lo que busca es proponer modificaciones en el corto y medio plazo a través de medidas estructurales, pero también a través de medidas coyunturales, para que la industria pueda acceder a las redes de forma inmediata o por lo menos con modificaciones concretas para determinadas leyes.
Planteamos una modificación puntual para que se puedan otorgar permisos de acceso y conexión, para considerar determinadas posiciones en las subestaciones como instalaciones planificadas, para que los titulares de transporte y sus gestoras puedan otorgar estos permisos de acceso y conexión, para conectar distribución o consumo, incluyendo la posibilidad de que los costes de inversión sean sufragados transitoriamente por los sujetos que deseen conectarse a la red para que, a su vez, sean incluidos y reconocidos en la siguiente planificación eléctrica, algo que realizó en parte ya el ministerio en un decreto de Ucrania.
Planteamos también que se aborde un proyecto de ley para reformar la Ley del Sector Eléctrico y para ampliar la capacidad de conexión de las redes de transporte, para que más de un consumidor se pueda conectar a estas sin que tenga que ceder la instalación a la distribuidora, para facilitar a la industria esa capacidad real que existe en la red de transporte y que ahora está cautiva por Red Eléctrica; capacidad existente, pero, desde luego, infrautilizada. Planteamos modificar el límite de inversiones en términos de PIB previsto en la regulación, por cuanto que no sirve para cubrir la nueva potencia que se va a implantar y que estaba concebida para el control económico y financiero del sistema eléctrico —aquello del déficit de tarifa— y que el propio ministerio sacó también a audiencia pública en julio.
Solicitamos, también, flexibilizar los planes de inversiones existentes, así como las futuras planificaciones, con el objetivo de atender a las necesidades reales que requieren los procesos de descarbonización, con revisiones bianuales, como establece Europa. Pedimos también fijar mecanismos de priorización de inversiones basadas en desarrollo y descarbonización de la industria existente, en la captación y desarrollo de nueva industria y en proyectos de generación; asimismo, desarrollar e incorporar los mecanismos necesarios, entre ellos la colaboración público-privada y la participación de las instituciones autonómicas, para que puedan financiarse las infraestructuras de transporte, en respuesta a las necesidades y peticiones presentes y futuras. Solicitamos desbloquear capacidades cautivas en subestaciones pendientes de subasta y habilitar para la cobertura de la demanda capacidades no asignadas en posiciones consideradas de regeneración, y consensuar con las autoridades autonómicas las necesidades de inversión en la red de transporte y distribución que aseguren la supervivencia y la transformación de los sectores económicos afectados por la transición energética.
La industria es fuente de empleo de calidad, riqueza y bienestar, algo que ha quedado claro tras los acontecimientos que hemos vivido en los últimos años. En Euskadi lo sabemos muy bien, y trabajamos para seguir siendo industriales en 2050, desde luego, en un entorno de neutralidad, pero para ello resulta imprescindible el refuerzo de las redes eléctricas, y de ahí los ocho puntos de la moción, con medidas concretas, que no generalistas, si lo que de verdad pretendemos es solventar esos cuellos de botella y que la industria tenga esos accesos.
Evitar que las redes continúen siendo una barrera para el desarrollo requerirá modernizar muchas facetas de la operación, regulación y planificación del sistema eléctrico. No hacerlo supone retrasar e incumplir los objetivos ambientales del PNIEC, riesgo cierto de cierre de empresas y deslocalización, con el consiguiente impacto que esto conlleva en el empleo y en el PIB; supone retrasar los procesos de descarbonización de la industria, limitar la expansión y el crecimiento de la industria y que nuevas empresas desistan de la intención de instalarse aquí, porque ya está ocurriendo. Empezamos a tener casos de industrias que eligen otros países para ampliar sus capacidades de producción por no disponer de estos accesos.
No se trata de proponer enmiendas o transaccionales genéricas que pueden recoger el fondo de esta moción o de esta interpelación, pero que no concretan, porque esto, en definitiva, significa no tener voluntad para avanzar, al menos en cuanto a algunos puntos solicitados que son mucho más concretos y que la industria necesita ya.
Nada más y muchas gracias.