Oskar Matute García de Jalón
EH BilduDiputado.Página 39Vídeo
Presidente, señorías, permítanme que empiece con una cuestión que poco o nada tiene que ver con esta materia, pero es para mandar nuestras condolencias y nuestra solidaridad más sincera para con los familiares, amigos y compañeros de Enric Bataller, que es un compañero que muchos de ustedes recordarán, porque ha sido diputado de Compromís en esta Cámara hace no demasiados años y que parece ha fallecido hoy. Por tanto, vaya nuestro recuerdo y nuestro afecto para sus familiares, amigos y compañeros en primer lugar. Agur eta ohore, Enric.
Ya puestos en materia, permítanme que comience con una fecha ya lejana en el tiempo, pero probablemente muy presente en la memoria de muchos trabajadores y trabajadoras y de los sindicatos del conjunto del Estado español. Hablo del 3 de febrero de 2022. El 3 de febrero de 2022, en esta misma Cámara, se sustanció un sonoro debate en torno a las condiciones laborales del mercado laboral en lo que afectaba a los y las trabajadoras del Estado español. Nosotros en ese momento dimos nuestra palabra de que haríamos todo lo posible para revertir todos los aspectos lesivos de la reforma laboral de 2012, que trabajaríamos para derogar todas las cuestiones lesivas de esa reforma laboral de 2012, y eso es y no otra cosa lo que estamos haciendo al presentar esta proposición no de ley. Hoy lo hacemos con uno de los elementos probablemente más icónicos, más simbólicos, de lo que supuso la reforma laboral de 2012 y, para ser justo y sincero, de lo que supusieron todas las reformas laborales, más de cincuenta, que se vinieron poniendo en práctica en el Estado español desde 1980, siempre para recortar derechos a la clase trabajadora, siempre para depauperar sus condiciones salariales, siempre para condicionar sus condiciones laborales.
Por tanto, lo que hoy planteamos es que se recupere un aumento de la indemnización por despido. Lo hacemos al albur de los últimos acontecimientos, y lo hacemos ―también lo digo― de una manera simple, sencilla. Si han tenido la oportunidad de leer la proposición no de ley, verán que no hemos intentado hilar demasiado fino y al extremo para buscar un apoyo mayor, y lo decimos así, con sinceridad, abiertamente: queríamos concitar un mayor apoyo porque queríamos que esto fuera el primer elemento de una hoja de ruta, de un rumbo hacia la recuperación de la dignidad o de la dignificación de las condiciones laborales para la clase trabajadora en el conjunto del Estado español, por supuesto que en Euskal Herria, pero por extensión en el conjunto del Estado español. Por eso hemos dotado o revestido a esta proposición no de ley, que sabemos que es solo eso, una proposición no de ley, pero que puede marcar una predisposición, una determinación de este Gobierno que se dice progresista para avanzar en este territorio, casi con una pose o con una redacción virginal, quizás imbuidos por los tiempos navideños en los que nos adentramos.
Pero, como decía, lo hacemos marcados también por la coyuntura, y es que si bien desde la década de los 90 se han venido sistemáticamente recortando las indemnizaciones por despido improcedente en el Estado español, pasando de aquellos añorados y recordados cuarenta y cinco días por año y cuarenta y dos mensualidades a los treinta y tres días por año y veinticuatro mensualidades que hay en la actualidad tras la generalización que la reforma impulsada por el Gobierno del Partido Popular y el señor Mariano Rajoy llevó a efecto en 2012, lo que creemos sinceramente es que toca revertir ese camino. Lo creíamos porque lo decían las calles en diferentes huelgas generales, bastantes en Euskal Herria, alguna menos en el Estado español, pero también notables, que hicieron salir a millones de trabajadores y trabajadoras para reclamar que no se tocaran sus derechos. Y lo hacemos también siendo conscientes de la lectura de tiempos. También somos conscientes de que habría sido más fácil llevar esta iniciativa hacia adelante hace dos años. Por eso quería empezar con el 3 de febrero de 2022, porque entonces sí había una mayoría progresista y de izquierdas, dispuesta a tirar para adelante a la velocidad que fuera preciso para hacer esto, y no es menos cierto que ahora es más difusa o más heterogénea esa mayoría que sujeta o sostiene al Gobierno del Estado español.
En cualquier caso, si lo que no les mueve en este debate es su posición o su ubicación en el espectro ideológico entre la izquierda y la derecha, entre el progresismo y lo reaccionario, podrían siquiera apoyarla porque seguramente todos y todas aquí tienen un marcado carácter europeísta. Yo sigo con atención los debates y he oído a señorías de diferentes formaciones políticas, diría que casi de todas, proclamar su honda convicción europeísta, casi atribuyéndose la paternidad del proyecto europeísta, tal y como se ha desembocado hasta los días presentes por parte de la familia política o ideológica de la que provienen. Bien, pues si es por ese europeísmo y ese europeísmo no está de vacaciones, tendrían que apoyar esta iniciativa, porque al final es el Comité de Ministros del Consejo de Europa quien ha emitido en noviembre una recomendación instando al Gobierno de España a que revise las actuales indemnizaciones por despido improcedente y las eleve para dotarlas de una remuneración más adecuada y que esta tenga un carácter disuasorio para el despido, y que además lo haga contemplando el daño real causado a los y las trabajadoras con cada despido. Como digo, eso lo ha dicho el Comité de Ministros del Consejo de Europa. Esa recomendación la han emitido ellos, pero es una recomendación que acompaña a la que ya en julio emitió el Comité Europeo de Derechos Sociales, que decía que el Estado español estaba incumpliendo la Carta Social Europea firmada por el Estado español en 1980 en lo que tiene que ver con esta materia. En otro punto anterior alguien hablaba de la necesidad de escuchar a los expertos. ¿Por qué no se plantean escuchar a los expertos aquí? Supongo que el Comité Europeo de Derechos Sociales sabe algo de los derechos laborales de las poblaciones que residen en la Unión Europea y que, por tanto, escucharle no será una necedad, sino que puede ser incluso bueno y satisfactorio.
Como decía, hoy tenemos la oportunidad para lanzar un mensaje claro: que esta Cámara no desoye las demandas de los sindicatos, que no desoye la demanda de los y las trabajadoras y que no desoye las demandas de Europa, y que lo hace para situar mayor dignidad en los y las trabajadoras, por encima de las recomendaciones ―entre muchas comillas― o presiones ―de manera más directa expresada― de las patronales, ya sea vasca, catalana o estatal, porque las patronales al final siempre juegan a apuntalar marcos involutivos, marcos que optimicen sus beneficios en detrimento de los derechos de los y las trabajadoras, y es lógico, porque ellos saben que el capitalismo no es un terreno neutral de juego entre dos clases enfrentadas. Evidentemente, ellos defienden a su clase, y yo sé que el capitalismo tiene ideología y no es un terreno neutro, y yo defiendo a mi clase, que no es la suya. Por eso les pido el apoyo en cualquier caso, porque creemos que esta iniciativa, con independencia del credo político al que se adscriban, solo hace dotar de más derechos…