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Sin adjetivos

Pleno del 11 de diciembre de 2024

Interpelación urgente a la Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre cuál va a ser la política del Gobierno en materia de agua y fuentes de energía y su impacto en la economía española.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 87.

Energía y clima

José María Figaredo Álvarez-Sala

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Muchas gracias. Señora ministra, pedía usted en la sesión de control que se le hicieran propuestas concretas; decía: esperaba de ustedes propuestas. Hoy le vamos a hacer propuestas que ya le hacíamos a su predecesora, y esperamos que con más éxito. La primera propuesta la tiene usted encima de la mesa, porque se estrena como ministra con un pequeño error del Grupo Socialista. Accidentalmente, para que todos los españoles lo sepan también, se han colado en la ley de derechos de emisión de CO2, que es una ley que al Gobierno le interesa muchísimo, dos enmiendas que al Gobierno se le atragantan pero que para los españoles serían muy positivas. La primera, la reducción del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica del 7 % al 0 % con efectos desde el 1 de enero de 2025, y sería fantástico que los españoles estrenasen su ministerio con una bajada de impuestos. (Aplausos). También, la convocatoria de las subastas para la cogeneración. La cogeneración es una tecnología que emplea el gas para generar calor, para aquella industria que necesita calor ―piensen ustedes en la cerámica del Levante, piensen ustedes en la industria papelera―, y que, de paso, al utilizar ese calor, genera también electricidad. Está previsto un régimen específico para que puedan comercializar esa electricidad. Sin embargo, el ministerio tiene paralizadas las subastas de esa electricidad. De nuevo en esta ley se ha colado esa enmienda que el Gobierno fácilmente podría aprobar. Sin embargo, ¿qué han hecho? ¿Qué ha hecho el ministerio recién estrenado de la nueva ministra? Paralizar la tramitación de la ley, porque no quieren bajarles los impuestos a los españoles y porque no quieren facilitar la vida a la industria, en este caso a la cogeneración. Ya van dos propuestas. En cuanto a la política del agua, señora ministra, construyan ipso facto la presa de Cheste, inicien ya los trabajos. Según un medio de comunicación afín al Gobierno, dos expertos consultados afirman que la presa habría reducido los daños con las riadas de Valencia. Constrúyanla ya. Su predecesora en el cargo reconocía, además, que la adecuación de la cuenca del Poyo reduciría el riesgo de inundación, que para municipios como Aldaya, Buñol, Chiva y Paiporta sería una cuestión esencial la adaptación y la adecuación de la rambla del Poyo. Constituyen zonas con mayor incidencia de inundaciones, como se ha podido comprobar con las ocurridas en el año 2000, y esto lo afirmaba su predecesora en el año 2011. O sea, que, además de construir la presa de Cheste, inicien ustedes la adecuación y el encauzamiento de la rambla del Poyo ya, no esperen a nada, háganlo. Inicien también la limpieza y el desbroce de todos los cauces de los ríos de España. (Aplausos). Depende directamente de usted, podría empezar mañana mismo y estrenarse con una buena iniciativa en su ministerio.

Junto a esto, deben ustedes iniciar la construcción de todas las infraestructuras hídricas que España necesita desde hace años, infraestructuras que permitan controlar las riadas que periódicamente se producen en muchas zonas de nuestra geografía, que permitan almacenar el agua que se genera durante esas riadas, que permitan además interconectar las cuencas hidrográficas de España. Podrían empezar ―una medida muy concreta― con paralizar de forma inmediata la demolición de la presa de Los Toranes en Teruel, esa demolición de infraestructuras hídricas que se ha revelado como un auténtico desastre para España y que está apoyada por su Gobierno, pero también por la Comisión Europea formada por el Partido Popular y el Partido Socialista.

Los beneficiarios más directos de este plan nacional del agua, de esta interconexión de cuencas, serían los regantes, los primeros, un sector agrícola español hipereficiente, ejemplar a nivel europeo y a nivel mundial. Pero no serían los únicos beneficiados, también se beneficiarían todos los españoles, porque con esta red de interconexión de cuencas podrían ustedes interconectar entre sí los pantanos, convertir aquellos pantanos en los que pueda hacerse en bombeos, no solo para utilizar esa agua cuando sea necesario y no desperdiciarla, sino también para generar electricidad y almacenar energía en forma de agua. Existen estudios que ustedes tienen, que hemos visto todos, que ya establecen los planes concretos para esta red de interconexión de embalses y este plan nacional del agua para las cuencas hidrográficas del Ebro, del Duero, del Tajo y del Guadiana. Sería relativamente sencillo, podría usted empezar mañana, señora ministra, y esta sería una buenísima iniciativa para España. Pero es triste que hasta ahora el único partido que ha defendido sin tapujos estas cuestiones ha sido VOX, nos hemos quedado solos, ninguna voz nos ha acompañado en estas cuestiones, que son de absoluto sentido común. (Aplausos).

Parece que ustedes tienen enfilados, tienen puestos en el disparadero, entre otros, a nuestros agricultores y ganaderos, al sector primario en general, y también a los pescadores, por cierto, a los que les hacen competir directamente desde su ministerio con la planificación de aerogeneración marítima. Porque en aquellos lugares donde ustedes pretenden instalar los aerogeneradores marítimos saben perfectamente que nuestros pescadores ya nunca podrán faenar, lo saben, son conscientes de ello. Paralicen estos planes y garanticen la supervivencia de nuestros pescadores. Bueno, también les están poniendo trabas con las cuotas y con los tiempos para sus campañas; parece que quieren ustedes condenar a nuestro sector pesquero a desaparecer.

Y también a los agricultores españoles, a los que les ponen infinitas trabas burocráticas para el acceso al agua ―si tuviésemos un plan nacional del agua probablemente facilitaría muchísimo la cuestión―. También para el acceso a los fitosanitarios y para la vacunación del ganado, en Asturias esto es especialmente un problema. Apoyan ustedes también directamente la competencia desleal a España, apoyan directamente al sector agrícola marroquí con subvenciones directas. Esto algunos no se lo creerán, pero es cierto. Subvenciones directas, entre otras, a la dirección general del agua marroquí, no se sabe muy bien por qué. Vía Europa, a la instalación y cultivo de olivos en hiperintensivo en Marruecos, que luego compiten directamente con nuestros productos, porque, además, les facilitan de forma superlativa la importación de productos a la Unión Europea con ventajas que casi ningún otro país tercero tiene. Hemos visto el caso de los tomates marroquíes, que estaban regados con aguas absolutamente insalubres que en España en ningún caso serían aceptables, y que, sin embargo, están compitiendo con los productos españoles, por supuesto, a menores precios, causando dificultades tremendas para los agricultores españoles que, poco a poco, se van viendo abocados a la absoluta ruina. (Aplausos).

Hemos visto también últimamente las expropiaciones de terrenos en Jaén. En este caso, los culpables son las autoridades autonómicas del Partido Popular, pero por una normativa española que ahora explicaré. Son expropiaciones de terrenos en Jaén para instalar placas fotovoltaicas. Están poniendo ustedes a competir la producción de alimentos ―fundamental para España― con la instalación de placas fotovoltaicas. En una competencia que, por supuesto, es imbatible y que, además, las Administraciones apoyan, porque ya no les exigen a estos planes la declaración de impacto ambiental. Y aquí viene una cuestión: ¿por qué no aplican esta misma norma para la instalación de estos embalses y de este almacenamiento de agua que sería tan esencial para España? Esa exención de la declaración de impacto ambiental para agilizar los procedimientos. O, incluso, para la instalación de centrales nucleares en aquellos campos que ya están autorizados para instalar reactores nucleares, algunos de ellos al lado de centrales que ya están en funcionamiento. ¿Por qué no les dan ustedes esos mismos privilegios a otras tecnologías y no solo a la fotovoltaica, que, además, compite directamente con nuestro sector agrícola? En definitiva, parece que quieren ustedes hundirles de forma intencionada. La última: el 80 % de los agricultores afectados por las riadas en Valencia quedarán excluidos de las ayudas que pretende conceder el Gobierno.

En definitiva, es muy difícil explicarse, salvo que realmente tengan la intención de perjudicar a nuestro sector primario y también a nuestro sector secundario. Todas las normas que ustedes han redactado ―siendo usted secretaria de Estado, pero que ahora como ministra podría eliminar de un plumazo―, todas las normas climáticas son un ataque directo contra nuestra industria, absolutamente directo. Lo estamos viendo en la siderurgia, entre otras, en Asturias. Arcelor en Asturias, uno de los principales focos de actividad industrial de la región, está abocada al cierre. Ya solo un alto horno funciona y está en trámites para ser cerrado y desmantelado. Vendieron ustedes, o su predecesora, un cuento chino diciendo que los hornos funcionarían mucho más y que darían más trabajo con el supuesto hidrógeno verde y, por supuesto, ni está ni se le espera. Lo único que vemos son los despidos.

Lo mismo sucede con la industria de la automoción: España es el segundo país de Europa en producción de automóviles, uno de los países punteros en el mundo en producción de automóviles de combustión interna. ¿Y ustedes qué han hecho? Prohibir la fabricación de vehículos de combustión interna. Vemos declaraciones recientes, porque ya no solo afecta a la industria de la producción del automóvil en sí, sino a todo el entramado que la rodea, a toda la industria adyacente a la automoción, que en España es puntera, ya sea en Martos, en Jaén o en Burgos, absolutamente puntera, a la que ustedes están también abocando al cierre.

Como decía hace poco, los ajustes afectarán en mayor o menor medida a 800 empresas y a cerca de 30 000 empleos en Burgos y Álava. Esto es lo que están provocando las medidas climáticas absurdas que su Gobierno ha impuesto en España. (Muestra un gráfico). Porque lo que ustedes han provocado con su forzosa reducción de las emisiones de CO2 es una reducción exactamente igual en la producción industrial. (Muestra otro gráfico). Cada vez que aprietan las tuercas con sus medidas climáticas, cierra una industria en el sector secundario en España (aplausos) y, mientras tanto, las emisiones de CO2 mundiales se multiplican. El mundo consume hoy más carbón que nunca, porque China quema más carbón que nunca y emite más CO2 que nunca, y ello a pesar de que España está reduciendo sus emisiones a un precio altísimo, que pagan los españoles. Los españoles emiten solamente un 0,7 % del CO2 del mundo y ustedes les están obligando a irse al paro (aplausos) solo porque han decidido que ese 0,7 % del CO2 del mundo debe desaparecer.

En definitiva, señora ministra, parece que todas las decisiones que han tomado son directamente para perjudicar a los españoles. Han acordado ustedes mantener un fondo con 300 000 millones de euros al año para el clima, que no pagarán ni China ni la India, los principales países contaminantes o emisores de CO2 del mundo. Ellos no pagarán. ¿Quién lo va a pagar? Los españoles con sus impuestos. Y el resultado es evidente: España es el país de la Unión Europea con la mayor tasa de desempleo juvenil. El 26,7 %, más de uno de cada cuatro jóvenes españoles está en paro por sus medidas. Es el país con más paro total de la Unión Europea; uno de cada cinco parados de la Unión Europea está aquí, en España. ¡El 20 % del paro total de la Unión Europea! Son unos datos terribles y todos son fruto de sus políticas, que han destruido el campo y la industria. Es que en España hay un récord de personas en riesgo de exclusión social, 13 millones de personas y, en gran parte, estos datos tremendos son culpa de una política energética e hídrica que está arrasando con nuestra industria y nuestro campo.

Así que, señora ministra, con su recién estrenada cartera empiece, por favor, a pensar en el bienestar de los españoles.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Figaredo. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico. Cuando quiera.

Presidencia. Muchas gracias, presidenta. Muchas gracias, señor Figaredo, por, vamos a decir, la petición de interpelación, porque es una petición de interpelación muy estratégica. Permítame que empiece con las reflexiones iniciales que ha hecho, que son importantes. Ha indicado que la trasposición del comercio de emisiones en este país es importante para el Gobierno. Le interesa al Gobierno, le interesa a España y a todos los españoles. Les interesa a novecientas instalaciones industriales, les interesa a seiscientas navieras, les interesa a mil compañías de distribución, le interesa a toda la economía española, no solo al Gobierno. Ha hablado usted de eliminación de impuestos y del 7 % y de que eso es mejor para la factura de los consumidores. Disculpe que discrepe. El sistema no está en superávit. Eso supone que cuando se elimina el 7 %, que va directamente a la factura, al sistema, sube la factura de los consumidores, sube la factura de los hogares. (Aplausos). Y, en tercer lugar, antes de responder a su pregunta, que creo que es importante y estratégica —c‌ omo decía, estoy encantada, estamos encantados en este Gobierno de recibir propuestas—, habla de la cogeneración y si hay algo que haya tratado con especial delicadeza este ministerio es la cogeneración en época de tanta fluctuación. Hemos trabajado mano a mano con ellos y me imagino que, si les preguntara, recibiría esa respuesta. Insisto, hablando de la interpelación concreta sobre agua y energía, y el impacto que supone para la economía española, nuestro desarrollo económico ―el de España, el de este país― y nuestra competitividad presente y futura dependen de esa agenda verde. Estoy completamente convencida. Depende de la agenda verde, depende del sector agua ―vector agua y vector energía― y de cómo vamos a aplicar las distintas políticas para el desarrollo de este país. La visión de cómo desarrollar este vector la tenemos clara: tiene que ser de forma estratégica ―como también indicaba, ¡tiene que ser estratégica!—, sostenible, eficiente e innovadora, porque nos jugamos muchísimo, nos jugamos muchísimo. El sistema energético y el sistema hídrico están ―vamos a decir― limitados y marcados por los recursos disponibles; están limitados y marcados por los recursos disponibles. En este ministerio estamos decididos a aprovechar los recursos endógenos, autóctonos, a apostar por la autonomía estratégica, esa de la que tanto se ha hablado en Europa en momentos de crispación, de crisis y de tiempos convulsos. Ser autónomos, tener capacidad y tener tu propio recurso agua y energía es fundamental. En eso hemos venido trabajando y en eso vamos a seguir trabajando. También vamos a poner el foco en los jóvenes. Ya lo estamos haciendo. Queremos poner también el foco en las futuras generaciones, porque no solo pensamos en el hoy, pensamos en qué dejamos a los que vienen mañana. Vamos a estar guiados de la mano del conocimiento científico, como hemos hecho siempre, y de la ciencia más actual. Insisto, así hemos venido trabajando, porque precisamente hay verdades que son incontestables, son incómodas, pero son incontestables. La primera verdad incontestable es que la temperatura del planeta aumenta y también aquí, en nuestro país, en España. Esa temperatura aumenta por culpa de las emisiones que causamos nosotros (el señor Figaredo Álvarez-Sala: El 0,7 %), el mundo. Es una amenaza global que requiere respuesta global. Hemos superado 1,5 grados ese límite que la ciencia nos decía que ya nos ponía en alto riesgo. La temperatura media superficial del mundo ha crecido, pero en España más todavía. Y fíjense si es importante: la temperatura del Mediterráneo crece más rápido que la del resto del mundo. El Mediterráneo es nuestro, señoría, ¿o no? Estamos muy expuestos. Asimismo, esa visión que clamaba de la energía y del agua de este país ―y comparto esa reflexión― tiene que ser estratégica. Desde el año 1980 el recurso agua se ha reducido un 12 % en España, un 12 %, pero somos 10 millones más de españoles y nuestro PIB se ha multiplicado por dos. Insisto, el agua se reduce, los habitantes aumentan y el crecimiento económico sigue aumentando. Nuestras políticas de energía van a venir marcadas, efectivamente, por la descarbonización responsable para los de ahora y los que vienen después, pero también por la competitividad a la que hacía mención; competitividad de todos los sectores productivos. También van a venir marcadas por mirar cómo los recursos hídricos se someten a esa adaptación de nuestro sistema. España es vulnerable. No lo digo yo solamente, insisto, lo dice la ciencia, lo dicen numerosos think tanks. Vamos a vivir periodos más agudos de disminución de la escorrentía, de sequía; vamos a vivir también episodios como el que hemos vivido recientemente, como precipitaciones más extremas. Eso sí, creo que soy una persona optimista en el sentido de que esos límites no tienen que ir en contra de una oportunidad país. Una buena política en gestión del agua, en la energía de la agenda verde es una oportunidad económica, social y ambiental para nuestro país. Por eso, no es casualidad que sigamos creciendo. No es casualidad que seamos la primera gran economía con un sistema 50 % renovable en la electricidad, que crece casi cuatro veces más que la media europea, dos veces más que la media de la OCDE y que estemos en el top uno en el ranking mundial de esa gestión económica. Creo que es positivo. Vamos a poner en valor lo que se hace bien y mejorar lo que sea necesario. Hablando de agua, el agua es ―como decía usted, señoría― un bien necesario, estratégico y muy importante para nuestra salud, para nuestro bienestar, para los ecosistemas y para sectores económicos productivos fundamentales: agricultura, por supuesto que sí; turismo; energía, industria… Por eso, vamos a trabajar en esos planes hidrológicos de tercer ciclo que hemos aprobado en el año 2023 —‌antes de ayer—, con una dotación presupuestaria nunca vista de 23 000 millones de euros (aplausos) para tres grandes objetivos: invertir de forma anticipada en una buena gestión del agua existente ―un recurso que sabemos que cada vez va a ser menor―, lograr aportaciones adicionales en ese contexto y maximizar la eficiencia en su utilización. Detallo rápidamente, actuaciones como: 6600 millones de euros en mejora del saneamiento y depuración; 2200 en abastecimiento; 5000 millones en infraestructuras de regadío, para los regantes ―por supuesto que sí―; 2000 millones para los riesgos de inundación; 1300 para restauración y para conservación del dominio público hidráulico; 1300 para infraestructuras de desalinización y reutilización y 4200 para planificación, mantenimiento, conservación ―a lo que hacía usted también mención― de infraestructuras y recuperación de acuíferos. Son unos planes hidrológicos, además, consecuentes con la situación climática y que vienen acompañados de planes contra inundaciones y contra sequía. Quiero trasladar que vamos a trabajar de forma urgente en la ampliación de la capacidad de las plantas desaladoras, en la capacidad de reutilización y en estar preparados para las presiones del cambio climático, que ya está aquí, en España; ya somos vulnerables, pero vamos a trabajar y nos van a encontrar en ello. No nos van a encontrar en los bulos y no nos van a encontrar en la desinformación. Vamos a ser responsables y vamos a hacer un uso eficiente de estos recursos. Con respecto a energía ―creo que lo sabe muy bien―, hemos tenido la oportunidad de hablar de ella en muchas ocasiones y las prioridades están claras y definidas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Son unas prioridades para articular también una respuesta clara ante la emergencia climática, apostar por las renovables, apostar por la eficiencia, por nuevos vectores energéticos como el hidrógeno, también por nuevas tecnologías como el almacenamiento para proteger a los consumidores, proteger nuestra economía, impulsar el desarrollo industrial, reforzar nuestra autonomía estratégica y ser menos vulnerables a los cambios y a las situaciones de contexto geopolítico que hemos vivido en los últimos años. Lo vamos a hacer y vamos a seguir reforzándolo. También vamos a apostar por el tejido productivo e industrial y por empleo de calidad que cuente con ese talento, el de todos los jóvenes y el de todos los españoles. Una agenda de prosperidad, una agenda que nos indica ―no lo digo solo yo, lo dice el Banco de España― que España ha conseguido precios un 40 % inferiores, gracias a la apuesta por las energías renovables a principios de este año 2024. (Aplausos). España es más competitiva que nuestros países vecinos y eso ayuda a que vengan nuevas inversiones. También quiero destacar algo importante que dice Draghi en ese informe: competitividad y descarbonización van de la mano y pueden ir de la mano. Una buena política anticipatoria es el resultado que ya estamos viendo en este país; ya lo vemos: una soberanía energética que también depende de la eficiencia. Por eso —c‌ omo hemos dicho en la anterior interpelación— vamos a seguir apostando por los certificados de ahorro energético y vamos a aplicar un nuevo sistema de multiplicadores para incentivar esa gran industria e invertir en ese vector de tracción. Insisto, nos encontrarán trabajando para una buena política del agua, una buena política energética, anticipatoria, para llevar a cabo todas esas inversiones y para conseguir que este país tenga un gran proyecto de transformación y modernización de la economía. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. Tiene la palabra el señor Figaredo Álvarez-Sala por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

José María Figaredo Álvarez-Sala

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Señora ministra, cualquier español que vea su intervención se va a quedar impactado. No ha dicho usted absolutamente nada. ¡No ha contestado a nada! (Aplausos). Construyan ustedes la empresa de Cheste ya. Déjese de ese idioma ‘politiqués’ de comité, comisión, grupo, estudio, análisis… ¡Pónganse a construir la presa ya! ¡Canalicen el barranco del Poyo ya! ¡Empiecen a limpiar los cauces de todos los ríos secos o no secos que están en España ya! Porque esas son medidas concretas que sirven para evitar las riadas, como la que hemos padecido en Valencia, por la que han muerto más de 200 personas, señora ministra, por un peligro que su ministerio conocía y por un peligro ante el que, conociéndolo, no hicieron absolutamente nada, lo cual en derecho se llama ser culpables por omisión, porque pudiendo hacer algo para evitar la muerte de más de 200 personas, ustedes no hicieron absolutamente nada.

Viene aquí y nos habla de soberanía energética. ¡¿Qué soberanía energética, señora ministra?! ¡España compra más gas que nunca jamás en su historia! España depende más de la compra de gas extranjero que nunca. Es más, ¿saben dónde está comprando España ahora el gas? ¿Lo saben? De Rusia, de Rusia, porque España tenía unos convenios con Argelia para la compra de gas que su Gobierno saboteó por los acuerdos que tenían Pablo Iglesias y SUMAR con el Frente Polisario y todo aquel rollo. (Aplausos). Entonces, déjese de historias, porque España es, energéticamente, más dependiente que nunca. Y ustedes lo que quieren hacer es desactivar la generación de energía nuclear, que produce un 20 % de la energía eléctrica que se consume en España, y no tienen ninguna forma de sustituirla. Y en cuanto empiecen a cerrar centrales nucleares lo único que sucederá es que consumiremos todavía más gas. ¿De dónde? Importado del extranjero, probablemente de Rusia.

Nos habla usted de que está subiendo la temperatura del mundo y que estamos ante un riesgo global. Señora ministra, que España emite un 0,7 % del CO2 mundial. ¡El 0,7 %! Y lo que no tiene sentido es que son los españoles —p‌ orque no es España en abstracto— los que se van al paro; son los trabajadores de la siderurgia española. Los que no van a tener dónde trabajar son los trabajadores del sector automovilístico español. Esos trabajadores se van a ir a la calle por su locura, porque usted ha decidido que España tiene que dejar de emitir CO2 porque emite un 0,7 % del mundo. Y, mientras tanto, China quema más carbón que nunca jamás. Tanto es así que, por cierto, la fábrica de baterías que están instalando en España para surtir a los automóviles eléctricos, ¿saben quién la instala? ¿Saben quién? China, que es la que se va a beneficiar de todo este proceso de cambio tecnológico que usted está impulsando a marchas forzadas. Pero lo cierto es que la industria española está tiritando. La siderurgia está desapareciendo; lo dicho, en Asturias ya solo queda uno de los altos hornos, y lo han puesto a funcionar con electricidad, porque no tenían forma de hacerlo de otra manera. La industria naval, en Guipúzcoa, lo mismo: está padeciendo. Y todo por sus imposiciones climáticas.

También habla usted del ‘recurso agua’. Es que cualquier agricultor que la escuche se va a quedar impresionado. ¡Habla usted como si no viviese en el mundo! ¿Qué es eso del ‘recurso agua’? ¡El agua!, señora ministra. Si España no tiene agua es porque no están ustedes construyendo los almacenamientos suficientes para disponer de agua. Porque ustedes están lanzados en esa carrera por instalar desaladoras, una detrás de otra, que es un sistema caro. Para que todos nos entiendan, las desaladoras cogen agua del mar y, aplicando básicamente energía eléctrica, lo que hacen es extraer la sal y mantener el agua dulce, que sirve para consumo humano y para regar algunos campos de golf, pero no sirve para regar campos agrícolas. Y la sal resultante de ese proceso es un compuesto hipercontaminante que mata toda la vida marina allá donde se suelta. ¿Qué es lo que hacen, señora ministra? ¡Las desaladoras son un desastre! Construyan ustedes almacenamientos de agua; la presa de Cheste; saquen el plan nacional del agua; interconecten las cuencas para que todos los españoles puedan aprovechar el agua que en una cuenca sobra y es arrojada al mar, y se pueda aprovechar en aquellas otras cuencas donde resulta necesaria. Ajusten ustedes las sacas o sueltas de agua que se hacen hacia Portugal aplicando los convenios internacionales. Ajústenlo para que no se traspase ni una gota más de la estrictamente pactada y necesaria, y que toda la demás se pueda aprovechar.

¡Y se atreve usted a hablar de los jóvenes! Señora ministra, es que todas estas políticas están dando lugar a un desastre auténtico para los jóvenes. España es el país de la Unión Europea con más paro juvenil: un 26 % de paro juvenil. Señora ministra, toda la política económica es un auténtico desastre para los jóvenes. Y nos habla del PNIEC, que, para que todo el mundo lo sepa, es una especie de plan quinquenal energético ―quinquenal porque dura cinco años―, en el que se establecen una serie de objetivos que cumplir de generación energética y de transmisión que no se cumplen nunca; que sistemáticamente se están incumpliendo. Estos señores socialistas dibujan sobre el papel —‌que lo aguanta todo— unos planes que nunca van a ser capaces de cumplir.

Y quien padece todos esos delirios, señora ministra, son los españoles. No es España en abstracto; no es el Estado español. Quien paga y va a pagar parte de esos 300 000 millones de euros al año para el plan climático no va a ser usted, quienes lo van a pagar son los trabajadores españoles, que no paran de pagar impuestos por todos estos delirios climáticos, que se van a ver arrojados al paro por estos delirios climáticos, que se ven abocados a un plan de despidos masivos, que ustedes están pergeñando basándose solo en estos delirios climáticos.

Presidencia. Por favor, tiene que terminar.

José María Figaredo Álvarez-Sala

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Y quien debería estar aplicando estos planes, que es China y no España, no está haciendo absolutamente nada.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Para concluir el debate, tiene la palabra la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Presidencia. Muchas gracias, presidenta. Muchas gracias, señoría. Estoy un poco confusa con sus reflexiones: no existe la emergencia climática; España no tiene que reducir sus emisiones, sin embargo, hay menos agua, pero hay que dar más agua; hay que conectar las cuencas… No lo entiendo muy bien. Sinceramente, la emergencia climática existe; actuar contra ella es un acto no solo responsable, sino que ayuda a los de ahora y a los que vienen. A la agricultura también; no van a tener agua si no hacemos lo que estamos haciendo. Hay que gestionar bien los recursos; y, sobre todo, hay que tener una política anticipatoria y una visión no solo de lo que pasa hoy, sino de lo que va a pasar mañana. Y, sí, protegemos a nuestros jóvenes, porque no sé si lo sabe, pero un porcentaje altísimo de los españoles están preocupados por el cambio climático; un porcentaje altísimo de españoles quieren que pongamos medidas para combatir el cambio climático. Con lo cual, entiendo que esta es información importante. Y claro que apostamos por la industria. Usted me habla de que no hay empleo, cuando tenemos los índices de empleo más altos. (Aplausos). Usted me habla de que no apostamos por la industria. No ha podido escuchar la anterior interpelación, pero creo que es importante que sepa que la demanda que nos llega de todas las comunidades autónomas es lo contrario. Llegan tantos proyectos industriales que tenemos que ir más rápido con la red, porque tenemos una competitividad extraordinaria, porque España es un hub para reindustrializar. (Aplausos). Además, hemos puesto encima de la mesa algo importantísimo, que llegará a esta Cámara y que espero que se gestione de manera ágil, porque creo que usted ha dicho también que quiere un proyecto país y que quiere que venga industria y que se quede, y es una ley de industria, fundamental para apostar por proyectos industriales y estratégicos en este país. Llegará pronto y espero que salga adelante de manera ágil y responsable. Sobre el crecimiento económico y transición energética, somos el cuarto país mundial en inversiones, tanto industriales como en I+D. En Europa, España es el primero en greenfield en renovables. En Europa, España es el primer país en PPA, es decir, en contratos de energía a plazo. Esto es España. El crecimiento es más alto, ya lo he comentado. Se toma como algo que no es importante, pero la economía crece, y crece también por esta agenda de transición ecológica. Como decía, cuando se hacen políticas, creo que es importante hablar desde la colaboración y el diálogo. Evidentemente, en esta Cámara siempre van a tener mi mano tendida, pero también con la industria, con las empresas, con la sociedad civil. Ahí hemos estado, y le puedo decir, señoría, que si habla con las empresas, las empresas están contentas y quieren invertir aquí, en nuestro país, en España. (Aplausos). Los objetivos de reducción de emisiones no son un capricho de este Gobierno, son una visión estratégica y de liderazgo a nivel europeo. Creo que Europa es importante y tenemos que actuar unidos. Además, el multilateralismo es importantísimo en este contexto y especialmente para el mayor reto que tenemos, insisto, que es el cambio climático. Hemos trabajado en una Solución Ibérica en un momento extraordinariamente complicado, que ha bajado la factura de los consumidores en 5000 millones. Es más, la Agencia Internacional de la Energía dice que gracias a esa apuesta energética que hemos puesto encima de la mesa durante los meses y años peores de la crisis, gracias a esa integración de tantas renovables, los consumidores han ahorrado 10 000 millones de euros durante la crisis energética, precisamente por la apuesta de este Gobierno, una apuesta que ahorra en dependencia de combustibles fósiles, a la que también hacía mención. Lo que queremos es tener menor dependencia de esas geopolíticas complicadas y en eso estamos. La palabra transición tiene muchos significados, señoría. ¿Reducir en 90 000 millones de euros en la década nuestra dependencia y mejorar nuestra autonomía en un 50 %, ser autónomos en un 50 %, le parece poco? Es un gran objetivo. Somos un país que tiene tecnología eólica prácticamente en toda su cadena de valor, quinto exportador neto, con un volumen de negocio superior a 2000 millones de euros. En cuanto a la tecnología fotovoltaica, más del 60 % de lo que necesitamos también se fabrica en este país. Según la industria fotovoltaica ―insisto, no según el Gobierno―, ha aumentado sus exportaciones en un 10 % en el año 2023. Respecto a las políticas de agua, necesitamos ser estratégicos, necesitamos estar preparados para los efectos del cambio climático con la aprobación de los planes hidrológicos y la movilización de 23 000 millones de euros, aparte de los más de 5000 millones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para esos recursos hídricos. Insisto, nos encontrarán buscando las mejores soluciones y maximizando las oportunidades para España. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, AL MINISTRO PARA LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y DE LA FUNCIÓN PÚBLICA SOBRE LOS ESCÁNDALOS QUE RODEAN SU GESTIÓN. (Número de expediente 172/000086).

Presidencia. Pasamos a la interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular al ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, sobre los escándalos que rodean su gestión. Para su defensa, tiene la palabra el señor Muñoz Abrines por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.