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Sin adjetivos

Pleno del 11 de diciembre de 2024

Interpelación urgente a la Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre las medidas que va a tomar para garantizar el acceso a la red y atender los nuevos suministros necesarios para la industria en sus procesos de reindustrialización y descarbonización.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV). Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 87.

Energía y clima

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

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Gracias, presidenta. Egun on. Buenos días, vicepresidenta. Bienvenida.

Cuando hablamos de la transición energética y de la descarbonización de la economía, a todos y todas lo primero que nos viene a la mente son las distintas tecnologías: turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor, hidrógeno verde, pero también vehículos eléctricos, estaciones de recarga y centros de datos. Sin embargo, nos olvidamos de algo que no se ve: las infraestructuras que son imprescindibles para llevar toda esa energía verde desde el lugar donde se genera hasta los puntos donde se consume, las redes energéticas en general y las redes eléctricas en particular. Si además algo han puesto de manifiesto los acontecimientos de los últimos cinco años y la competencia tecnoindustrial entre regiones económicas en el mundo ha sido la relevancia de las redes energéticas para hacer frente a los retos de competitividad y sostenibilidad a los que nos enfrentamos. Sin redes no hay transición energética ni tampoco habrá transición digital. La transición hacia las cero emisiones netas nos lleva a una realidad ineludible. Por un lado, a la modificación de los hábitos de consumo ―movilidad, climatización de los edificios, etcétera― y, por otro, a la descarbonización y transformación de la industria existente, así como a desarrollar una nueva industria. En este proceso la electrificación es un elemento clave tanto para su uso o consumo directo en forma de electricidad como para su utilización como materia prima o input para generación de nuevos vectores energéticos como el hidrógeno, el amoniaco, el metanol, los biocombustibles o los combustibles sintéticos.

El alto consumo esperado por actividades emergentes ―centros de datos necesarios para el albergue y digitalización de procesos, una mayor electrificación, en definitiva―, acompañado de una expansión de las tecnologías limpias y del almacenamiento eléctrico traerá un crecimiento en la demanda eléctrica, lo que plantea un desafío importante para las redes de distribución y transporte de electricidad, porque estas tienen que ser capaces de transportar los volúmenes de energía eléctrica necesarios para responder a las nuevas necesidades de la demanda eléctrica. Sin embargo, hoy la red no se está expandiendo al mismo ritmo ni tiene la capacidad para asumir esta mayor demanda de energía, por lo que es necesario reforzarlas. No obstante, vicepresidenta, quizá el Estado ha puesto el foco más en la necesidad de desarrollo y crecimiento de la generación renovable eléctrica y las obligaciones de descarbonización de la industria, y parece que hemos descuidado un elemento importante e imprescindible que une ambos, yo diría que viabiliza ambos aspectos: las redes eléctricas. Porque sin redes eléctricas no hay integración de renovables; sin redes eléctricas las industrias no se pueden descarbonizar ni podemos captar una nueva industria. El suministro de la electricidad a nuestra industria, empresas y hogares no lo aseguran las plantas de producción o generación, sino las infraestructuras, las redes de transporte y distribución.

Y vamos tarde, lo dicen los expertos, pero podemos encauzar el asunto con una apuesta decidida por el refuerzo de las redes para aumentar el desarrollo de la industria, algo que no solo decimos nosotros, sino también en Europa; ahí están los informes de Enrico Letta y Mario Draghi, en los que se señala respectivamente la importancia de las inversiones en redes para avanzar en la electrificación de la economía, evitar cuellos de botella, así como la necesidad de movilizar inversiones masivas en las redes de infraestructuras energéticas europeas. En este contexto, vicepresidenta, lo cierto es que la industria en general, y la vasca en particular, se están encontrando con que las redes eléctricas son un cuello de botella para sus necesidades de crecimiento y de descarbonización. Como ejemplo, podemos decir que recientemente se han denegado una cantidad muy relevante de accesos a la red eléctrica asociados precisamente a esos procesos de reindustrialización y descarbonización. Además, también se han denegado para nuevas necesidades asociadas a la integración de proyectos de energía renovable. Más concretamente, en Euskadi, la mitad de las solicitudes presentadas por la industria vasca se han rechazado, en gran parte por la falta de capacidad de la red de transporte, que, a su vez, está estrangulando la red de distribución. Y por si esto fuera poco, parece que, además, en los concursos previstos para demanda no hay subestaciones en Euskadi. El sector lleva tiempo alertando de estos problemas y es previsible que esta situación empeore en un futuro según aumente la electrificación de la economía y se presenten nuevas peticiones. Además, esta no es una cuestión que afecte solo a un territorio o a un grupo de sectores, sino que es un problema generalizado, y no podemos dejar en la estacada a quien quiere descarbonizar y acceder a las renovables.

Y todo esto está pasando porque tenemos una regulación y una planificación del pasado y para el pasado, y hay que cambiar la mentalidad del regulador. Fíjense, las inversiones en redes están limitadas en términos de PIB, una limitación de la época de Rajoy, donde la prioridad se situaba en el control económico y financiero del sistema eléctrico, el déficit de tarifa que pagamos todos, y que se sigue manteniendo cuando el contexto y las necesidades son totalmente diferentes y no sirve precisamente para cubrir esa nueva potencia. En julio sacaron a audiencia pública esta revisión, pero seguimos sin noticias.

En cuanto a la sostenibilidad económica y financiera del sistema eléctrico, la ley indica que el límite máximo de desajuste temporal entre ingresos y costes del sistema eléctrico no puede superar el 5 % de los ingresos estimados del sistema para el ejercicio. Quizá, en un contexto de necesidad de inversiones importantes se debería cambiar este concepto.

La retribución a las empresas titulares de las redes de transporte y distribución de energía eléctrica para el desarrollo de las inversiones es otro factor fundamental. En este sentido, se debería proceder, por un lado, a eliminar la obligación de fijar por ley un límite máximo de retribución financiera dejándolo en manos de la CNMC o futura CNE y, por otro lado, a revisar los costes unitarios de inversión de las redes, que se publicaron en 2015 y que llevan sin actualizarse desde entonces.

Además, tenemos un sistema de planificación de la red de transporte muy rígido, para periodos de cinco años, y desconocemos los criterios de por qué se atienden unas demandas y por qué otras se posponen a la siguiente planificación. Y es que lo que no se incluye aquí, no se ejecuta, y si no hay inversión en transporte, no pueda haberla en distribución. Un claro ejemplo de esto es la denegación de accesos a la red eléctrica a industrias que necesitan incrementar su potencia, porque van a aumentar su producción, porque van a descarbonizar su producción o parte de ella, o incluso, como he dicho antes, para la integración de proyectos renovables. Si estos incrementos o estas operaciones no están recogidas en la planificación vigente tienes que esperar a la siguiente planificación. Y no ha sido suficiente ni con la revisión extraordinaria que se realizó hace unos meses, puesto que ha dejado fuera muchas industrias; 6000 kilovatios de la industria se han dejado fuera, y uno de cada tres proyectos industriales se ven rechazados.

Por si esto fuera poco, nos hemos dado cuenta de que hay otra circunstancia que resulta anómala o quizá incongruente para el acceso y conexión de la demanda industrial y la distribución de consumos a la red de transporte de Red Eléctrica, y es el hecho de que Red Eléctrica no permite que se puedan conectar más de un consumidor a una posición de consumo en transporte, pues tendría, de acuerdo con la Ley del Sector Eléctrico, que ceder dicha posición al distribuidor, y no lo hace con el argumento de que la planificación señala que las posiciones de consumo son de consumo, las de distribución son de distribución y las de generación, de generación, algo que no prevé la ley. Por poner un ejemplo, supongamos que en una subestación de Red Eléctrica existe una posición de consumo con capacidad de 100 megavatios, y un consumidor solicita 20. Entenderíamos que habría capacidad libre de 80. Pero es que no es así. Red Eléctrica cierra la posición y no admite más consumidores; evita ceder esa posición al distribuidor, según marca la Ley del Sector Eléctrico. Y esto es un secuestro de capacidad que impide poner a disposición de la industria la capacidad real que existe en la red de transporte. ¿Para qué sirve una ventaja competitiva como la energía solar, la eólica o la hidráulica a la hora de producir energía barata y limpia si luego no favorecemos con ella la ampliación de las industrias existentes o la implantación de nuevas industrias? ¿De qué sirve atraer inversión extranjera si las redes no están preparadas para que estas nuevas industrias se conecten a la red? ¿De qué sirve contar con los mayores recursos naturales para convertirse en un polo industrial europeo si falta esta infraestructura?

Estamos preocupados, porque hablamos de industrias con nombres y apellidos. En nuestro caso concreto, hablamos de industrias de Guipúzcoa, de Bizkaia y de industrias en Araba, pero también en el Estado. La industria es fuente de empleo de calidad, riqueza y bienestar, algo que ha quedado claro tras los acontecimientos vividos en los últimos tiempos. En Euskadi lo sabemos muy bien y trabajamos para seguir siendo industriales en 2050. Eso sí, en un entorno de neutralidad. Pero para ello resulta imprescindible el refuerzo de las redes eléctricas, en lo que su ministerio tiene mucho que decir y decidir. Por eso, hoy realizamos esta interpelación, porque es necesario dar con posibles soluciones. En este sentido, por ser constructivos, proponemos algo que puede aliviar a la industria, por lo menos en el corto plazo, y que ustedes incorporaron en el Decreto 15/2018, que estuvo vigente hasta 2020, y que no es otra cosa ―con alguna mejora, eso sí― que la de considerar determinadas posiciones en las subestaciones, como instalaciones planificadas para que los titulares de transporte y sus gestoras puedan otorgar permisos de acceso y conexión para conectar distribución o consumo, incluyendo la posibilidad de que esos costes de inversión, eso sí, sean sufragados transitoriamente por las empresas o los que quieran conectarse a la red, pero que, a su vez, sean incluidos y reconocidos en la siguiente planificación eléctrica. Y hacerlo, además, para permitir que se puedan conectar más de un consumidor a las posiciones de transporte cuando haya capacidad, no como está ocurriendo ahora. Se podrían aflorar unos cuantos miles de megavatios en Euskadi; a lo mejor, hasta unos 4500. Nosotros planteamos esta medida solo para demanda, para consumo, no para generación, una medida que debiera ser la antesala a otra regulación más flexible acerca de la planificación de redes. Es necesaria una planificación en línea con el plan decenal de la red a nivel europeo, que permita adaptaciones; un plan que incluso pueda ser vinculante solamente en los primeros años, en línea con otras planificaciones energéticas, como la de Francia, por ejemplo, o incluso que adicionalmente se plantee una revisión intermedia de la planificación, por ejemplo, no sé, a los dos años de la publicación, lo que generaría esa flexibilidad que no está incluida ahora en la planificación actual. Además, en un contexto para poder hacer frente a las inversiones necesarias para la transición energética.

Creemos que evitar que las redes continúen siendo una barrera para el desarrollo requerirá modernizar muchas facetas, tanto de la operación como de la regulación y la planificación del sistema eléctrico. No hacerlo supone retrasar o incumplir los objetivos ambientales del PNIEC; un riesgo cierto de cierre de empresas y deslocalización, con el consiguiente impacto que eso tiene en el empleo y en el PIB; retrasar los procesos de descarbonización de la industria; limitar la expansión y el crecimiento de la industria, y que nuevas empresas desistan de la intención de instalarse aquí. Y es que está ocurriendo, empezamos a tener casos de industrias que eligen otros países para ampliar sus capacidades de producción por no disponer de estos accesos. Por eso, hoy traemos esta interpelación, que lo único que pretende es abordar el problema, darlo a conocer y enterarnos de los planes que su ministerio tiene para abordarlo, y a su vez, de forma modesta, plantearle, como hemos hecho, alguna alternativa al respecto.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal, A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno la señora vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Cuando quiera.

Presidencia. Buenos días, presidenta. Buenos días, señorías. Me gustaría comenzar agradeciendo mucho la interpelación de la señora Sagastizabal. Como vicepresidenta por primera vez puedo contestar cuál es la estrategia del Gobierno en cuanto a la evolución de las redes de transporte y distribución. Efectivamente, comparto que es un eje vertebrador de la transición energética y mucho más que eso. Es un eje vertebrador de la competitividad y del tejido productivo industrial y es un eje vertebrador también de la lucha contra la emergencia climática, del bienestar social y del progreso. Nos lo tomamos muy en serio, hemos emprendido acciones en los últimos años y vamos a seguir en ello. Respecto a las redes, lo primero que quiero decir es que España tiene unas redes robustas y muy eficientes, y en eso vamos a seguir trabajando. Una red muy mallada, clave para esa seguridad de suministro. Es verdad que los eventos recientes, esa DANA en Valencia, han golpeado también nuestra red de transporte y distribución, pero gracias a ese mallado y a esas redes los operadores pudieron responder con rapidez y restablecer el suministro. Eso es importante. La seguridad de suministro solo empieza a notarse en la sociedad cuando tenemos realmente un problema, cuando falla, y la gran apuesta de este Gobierno siempre es la seguridad de suministro, imprescindible para los hogares, para el tejido productivo y para el servicio público. Nuestra apuesta es seguir con esa seguridad de suministro e integrar esas renovables en un país de sol y viento como en el que vivimos. Y también conseguir que toda esa demanda de proyectos industriales tenga respuesta gracias a la red de transporte y a la red de distribución. Trabajando en integrar las renovables, trabajando en una red suficientemente mallada y trabajando para apostar por la electrificación y también, señoría, como señalaba, por la descarbonización industrial. Creemos que esta apuesta por la electrificación es una apuesta también por todos los consumidores y por el tejido productivo. ¿Por qué? Porque la transición energética traslada beneficios, beneficios en precios mucho más asequibles y competitivos. Nuestro trabajo no empieza ahora; llevamos años trabajando en el Gobierno para actuar en ejes tan prioritarios que conocen, como es el despliegue de la renovables, al que hacía mención, y también en nuevos vectores, como el hidrógeno, al que asimismo hacía mención, el almacenamiento, la electrificación de la economía, la mejora de la eficiencia energética y, por supuesto, la competitividad del tejido productivo e industrial. En 2022 aprobamos la nueva Planificación con Horizonte 2026, una nueva planificación que invierte prácticamente 7000 millones de euros para preparar esta red no solo para integrar renovables, sino también para integrar nuevos proyectos, actualizando 8000 kilómetros de redes existentes y desarrollando 2700 kilómetros adicionales. Es cierto que desde entonces han pasado muchas cosas, porque en este país pasan muchas cosas y muy buenas en torno a la transición ecológica, y por eso hemos implementado nuevas políticas y por eso también hemos diseñado un nuevo marco regulatorio más ambicioso. Y por eso también hemos podido elevar la ambición del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Eso ha conseguido transformar nuestro país con un despliegue inesperado de energías renovables más rápido de lo que teníamos incluso planificado y hacer que España esté en el top o en el ranking mundial del desarrollo de estas tecnologías. Tecnologías renovables que crecen un 70 % desde el año 2018, tecnologías renovables que hacen de nuestro mix un mix atractivo para que lleguen todos esos proyectos de reindustrialización de nuestro país a los que hacía usted mención, señoría. Políticas tangibles e importantes que nos llevan a ser la mayor economía europea que consigue superar la barrera del 50 % de generación renovable en su mix energético en el año 2023, y vamos casi a por un 60 en 2024. Nuestros precios son más competitivos que la media europea, un 25 % más competitivos este año 2024, y por eso quieren venir los proyectos industriales a nuestro país; por eso, por nuestro talento, por nuestra capacidad y por nuestro territorio. Y también por las medidas que ha puesto este Gobierno encima de la mesa. Marco regulatorio y atractivo inversor. Desde luego, somos ese hub de renovables y de reindustrialización en clave verde en el que todo el mundo quiere estar y en el que todo el mundo quiere participar. De hecho, la planificación aprobada en 2022 supimos que teníamos que actualizarla. Efectivamente, nos dimos cuenta muy rápido. Se aprobó en el 2022 y ya desde ese año empezamos a recibir propuestas de nuevos proyectos que querían llegar a nuestro país o proyectos existentes que también queremos que se queden y que apuesten por la descarbonización. Por eso hicimos una modificación puntual, yo creo que nunca vista en nuestro país, con setenta y tres actuaciones, prácticamente 500 millones adicionales a esos 7000 millones que movilizamos en la planificación para proyectos estratégicos por todo el territorio. Proyectos estratégicos en el País Vasco, en Andalucía y en Castilla y León para la descarbonización industrial, para el vehículo eléctrico, para la cadena de valor, para el hidrógeno renovable y para la integración de nueva capacidad de renovable, proyectos que también se han conseguido acelerar gracias al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. También hago mención, como lo hacía la señora Sagastizabal, a Draghi y a Letta. España es ese país de infinito o gran recurso y ese plan de descarbonización y competitividad es un resultado de éxito. Por eso apostamos por la industria, apostamos por las energías renovables y apostamos por la competitividad. Por eso hemos lanzado esos valles de hidrógeno tan importantes, dotados con 1200 millones de euros, que, efectivamente, van a necesitar de red. Apostamos por tecnologías y equipos en la cadena de valor de las energías renovables con 750 millones de euros y ya hemos concedido ayudas para 7 gigas de almacenamiento del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Éxito también del PERTE de descarbonización industrial de mis compañeros del Ministerio de Industria o esa nueva ley, ese proyecto que viene también a esta Cámara, porque la industria es importante y este Gobierno apuesta por el tejido productivo industrial. Asimismo, apostamos por la eficiencia, esos certificados de ahorro y eficiencia energética. Queremos poner en valor todas las inversiones y la apuesta por la sostenibilidad y por eso mañana mismo vamos a activar un sistema de multiplicadores de esos certificados de ahorro y eficiencia energética, esos multiplicadores que también nos pedían las grandes inversiones industriales, inversiones industriales que van a conseguir que esa reducción de la huella de CO2 y esos ahorros tengan un retorno económico que los haga más competitivos. Como decía, todo este impulso nos ha hecho un plan nacional más ambicioso y es muy oportuna la reflexión que me hace, señora Sagastizabal. Yo diría que la red tiene que facilitar la entrada de proyectos de generación y de demanda, que la red tiene que ser más flexible y que la red tiene que reducir los precios y hacerlos competitivos para todos los consumidores y avanzar en un mix energético descarbonizado. Conseguir ese 81 % de generación renovable en el año 2030 que nos hemos fijado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que sean más inteligentes, esa digitalización tan importante. Para ello, cinco grandes reflexiones de lo que estamos haciendo y vamos a seguir haciendo de forma participada. Tendemos la mano. Es muy bueno escuchar proyectos y propuestas de la mano de su señoría y las vamos a tener muy en cuenta a la hora de seguir actuando. Cuánto, cómo, cuándo, por qué y para qué. Empezando con el cuánto, ¿qué volumen de inversiones es necesario? Efectivamente, hasta ahora partíamos de la base de que el límite de inversión estaba fijado por el PIB, pero la transición se ha acelerado. Somos plenamente conscientes de que ese límite ya no da respuesta a las necesidades y por eso lanzamos una consulta pública, pero también tenemos que ser conscientes ―la sociedad en su conjunto debe serlo― de que tenemos que buscar el equilibrio entre el atractivo en las inversiones y la electrificación de nuestra economía, que todos los consumidores lo perciban como una señal positiva, porque al final esas redes las pagamos todos y cada uno de los consumidores. Busquemos ese equilibrio y en eso estamos. Estamos buscando también cómo reducir esa factura de los consumidores con 525 millones de euros del plan de recuperación para las redes de distribución. Importantísimo. Hay que ejecutar esos 525 millones y más de 931 millones adicionales del plan de recuperación para las redes de transporte. Hemos trabajado en esa consulta pública y estamos buscando cuál es la mejor propuesta para elevar ese límite de inversión en tres premisas: acelerar la transición energética, proteger a todos los consumidores ―los domésticos y los industriales― y optimizar las inversiones. Hay que optimizarlas, tienen que ser eficientes. Para ello, también es importante el cómo. ¿Cómo lo hacemos? También hacía mención a la importancia del nuevo periodo regulatorio. Por supuesto que es importante. Nosotros hemos emitido nuestras orientaciones de política energética a la CNMC y esperamos que los inversores tengan suficiente interés como para invertir en ese nuevo ciclo, con nuevos criterios de retribución, a las redes del periodo a la vez que, como digo, defendemos a nuestros consumidores. El cuándo. Se ha acelerado la transición y, por supuesto, van a contar con nosotros para una planificación más flexible y no solo con las modificaciones puntuales, sino también con ese lanzamiento de una nueva Planificación con Horizonte 2023. Una nueva planificación en la que el para qué está muy claro: seguridad de suministro, cumplimiento del PNIEC y penetración renovable. Por darle dos mensajes importantes, por primera vez se ha incluido la descarbonización industrial como un principio rector de esa nueva planificación y, por supuesto, la cadena de valor industrial. Cuenten con nosotros, cuenten con analizar todas esas propuestas que nos han puesto encima de la mesa. Lo último, el quinto gran principio que me gustaría compartir, es que no basta solo con ampliar la planificación y con construir redes. Esas redes tienen que dar respuesta a proyectos excelentes, proyectos que generen tejido productivo industrial, empleo y mejora social en nuestro país. Ahí nos van a encontrar. Y en las próximas semanas espero que podamos publicar los primeros concursos de acceso a la demanda atendiendo a esos criterios. Muchas gracias por la interpelación, señoría. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. Tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea por un tiempo de cinco minutos.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

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Gracias, vicepresidenta. La verdad es que hay tanto que hablar de este tema… Usted me ha hablado mucho de lo que se ha hecho y a mí me gustaría hacerlo más del futuro. Algo ha dicho, pero nos ha hablado de la planificación y de las inversiones que se van a realizar y no nos ha dicho cómo se va a concretar esa flexibilidad en la planificación. Porque lo cierto es que necesitamos una red activa que permita anticiparse a esas necesidades de quienes cada vez demandan más energía limpia y sostenible y lo que tenemos ahora es una red totalmente reactiva, y no sé si esto va a cambiar. Ha habido una modificación puntual, pero esperemos que esa flexibilidad siga. Voy a mencionar dos cosas. Yo creo que la electrificación en el sector industrial tiene dos retos, usted lo ha expuesto también: la falta de capacidad de red y el coste. Usted ha hablado del coste, y es verdad que un aumento de la inversión de las redes en energía eléctrica no necesariamente va a traer un incremento de los peajes, porque, si la demanda energética se incrementa, dichas inversiones se van a recuperar de los usuarios por el tema de los peajes eléctricos. Esto puede ser aproximativo, porque va a depender del tipo de consumidor, pero también es cierto que, aunque la retribución del transporte y distribución aumenten, se tendrá que dividir toda esa energía entre más megavatios hora y, por lo tanto, esa factura tenderá a bajar. Además, disponen de un dinero de los fondos Next y también ocurre que la planificación vigente no se ha ejecutado al cien por cien. Si el coste es un problema, a lo mejor deberíamos tener imaginación para buscar nuevas vías de financiación. Tenemos la herramienta de la colaboración público-privada, que a nosotros, desde luego, nos ha dado tan buen resultado. Ahí podríamos hablar de que las empresas consumidoras finales y distribuidoras e incluso las distintas Administraciones, incluida la vasca, que estaría dispuesta, podrían entrar a financiar o a asumir parte de esos costes. Porque tanto para el sector privado como para la sociedad el coste de pérdida de oportunidad es mucho mayor de lo que puedan suponer esas inversiones en redes en términos de competitividad. Usted lo ha dicho. No podemos quedarnos en ser menos exportadores de energía barata y limpia, porque al final los precios se equilibran. Lo que tenemos que hacer es aprovechar esa ventaja competitiva que tenemos del sol y del viento para producir esa energía limpia y aprovechar esas tecnologías de las que disponemos, que, además, son más baratas que en el resto de los países europeos, no solo para fomentar su consumo, sino también para favorecer esa implantación de industrias y actividades económicas que traen riqueza, empleo y valor añadido.

Estamos en otro contexto ―es verdad, los tiempos han cambiado― y creo que hay que tener más flexibilidad en ese sentido. Somos conscientes de que esto no es fácil, pero en el itinerario de este camino, como le he planteado, hay algunas alternativas a corto plazo para que puedan tener acceso a esas industrias. También podríamos plantear otras, porque usted y yo sabemos que hay trescientas subestaciones reservadas a concurso para generación ―son unos cuantos miles de megavatios―, pero parece que difícilmente todos esos concursos se vayan a publicar, puesto que parece que ya hay una demanda suficiente de renovables solicitadas. ¿Por qué a lo mejor no se pueden utilizar esas posiciones para la demanda? ¿O por qué no podríamos pensar, quizá ―ahí lo dejo―, en una permuta de nudos para aproximar las generaciones a los nudos, evitando redes paralelas a las reguladas? Es decir, posibilitar la permuta de capacidad concedida en un nudo lejano a la planta de producción por capacidad en un nudo más cercano, que tenga capacidad, pendiente de concurso, y, para no alterar esa potencia disponible en el conjunto del sistema, que la capacidad original en el nudo lejano pasara a ser de concurso. Lo que se dice una permuta.

Podríamos explorar diferentes posibilidades. Yo creo que hay que aprovechar la capacidad industrial que nos está brindando la transición energética, porque es más que una decisión económica. Es una decisión estratégica, diría yo. Si no hay un acceso rápido y flexible a la red, de poco servirá, como he dicho, la ventaja competitiva de tener sol, viento y tecnologías, porque las nuevas inversiones se van a ir a otros países. Apostar por las redes es apostar por la economía y la mejora del bienestar y mientras adoptemos esas decisiones que podemos ir investigando en el camino.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Gracias, señora Sagastizabal. Para concluir el debate, tiene la palabra la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Cuando quiera.

Presidencia. Muchas gracias, presidenta. Gracias, señoría. Hablaba de flexibilidad. Creo que, por primera vez, se ha encontrado con un Gobierno que sí ha puesto flexibilidad cuando hablamos de las redes de transporte. Para empezar, porque ―insisto― la anterior planificación, Horizonte 2026, la aprobamos en el año 2022 y en el año 2023, a finales del año pasado, lanzamos una nueva orden de planificación porque somos plenamente conscientes de que el ecosistema que se ha creado en este país ha generado un alto apetito no solo por descarbonizar, que es algo importantísimo, lo que ya tenemos en nuestro tejido productivo, sino por nuevos proyectos que quieren llegar a todo el territorio español. Yo creo que eso lo hemos conseguido juntos, y lo hemos conseguido gracias a esas renovables que antes tampoco llegaban porque no había inversión en este país en energías renovables. Ahora llegan, y lo que sí les puedo decir es que, en esa planificación, Horizonte 2026, que aprobamos en el año 2022, el crecimiento de la demanda era vegetativo, es decir, no había proyectos industriales que llegaran a nuestro país. En el año 2022, y estamos a finales de 2024. Ahora no es vegetativo, es exponencial. España es el hub de competitividad, el hub de tecnología verde y por eso me gustaría empezar haciendo un alegato de que algo hemos hecho bien. Algo hemos hecho bien, porque hemos generado ese ecosistema para que toda la industria quiera venir a España. Ahora tenemos que hacer que se quede y en eso comparto las reflexiones que hace usted, señoría. Por eso hemos flexibilizado lanzar un nuevo proceso de planificación, hemos incluido modificaciones puntuales y creo que estoy completamente de acuerdo en que vamos a actuar ante las necesidades. Y si es necesario ser más flexibles, seremos más flexibles. Pero también quiero compartir, en la experiencia de ver a distintos promotores de proyectos, que es bueno tener un horizonte temporal de seis años, mirar al año 2030, para que vayan viendo de forma ordenada cómo van a entrar. Lo uno no está reñido con lo otro. Vamos a ir trabajando en todos los instrumentos, tanto en los temporales de flexibilidad como en una planificación estable, porque emite señales que son estructurales y extraordinariamente importantes. Quería comentar que hemos recibido la propuesta de planificación de Red Eléctrica y que la estamos analizando para sacarla a audiencia pública. Nuestro objetivo es que sea, igual que en la anterior planificación, por primera vez, una planificación muy participada. Significa que vamos a dar audiencia a todos los agentes, evidentemente a las comunidades autónomas y a todos los desarrolladores de proyectos, para que nos puedan decir si da respuesta o no a sus necesidades y para ser conscientes de que seremos innovadores, si podemos, no solo en elevar el nivel de inversión, sino también en maximizar la eficiencia de las infraestructuras existentes, sin penalizar a los consumidores, que al final somos todos, no solo los hogares, sino también la industria. Ahí ―insisto― nos van a encontrar. También me gustaría destacar que todas estas necesidades de demanda, por primera vez, en una planificación de la red de transporte son una prioridad. Por primera vez. Nunca, nunca la demanda había sido una prioridad en una planificación y esto es muy reseñable. Hasta ahora la prioridad era la integración de renovables, la seguridad energética o conseguir un mallado. No, eso sigue estando ahí y es principio fundamental, pero ahora también lo es la integración de esa demanda. Trabajaremos para hacerlo lo mejor posible. Es verdad que en ese crecimiento exponencial hay que saber qué proyecto es excelente y qué proyecto no lo es. Ya nos ha pasado con el mundo de las energías renovables. Hay que conseguir esos proyectos excelentes y vamos a contar con ustedes, señorías, para conseguir la mejor planificación y la mejor transición energética en este país. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO REPUBLICANO, SOBRE LA DEMOCRATIZACIÓN DEL SISTEMA DE REPRESENTATIVIDAD Y LA LUCHA CONTRA LA PRECARIEDAD LABORAL Y ECONÓMICA DEL SECTOR DEL TRANSPORTE DE MERCANCÍAS POR CARRETERA. (Número de expediente 172/000084).

Presidencia. Continuamos ahora con la interpelación urgente del Grupo Parlamentario Republicano al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, sobre la democratización del sistema de representatividad y la lucha contra la precariedad laboral y económica del sector del transporte de mercancías por carretera. Para su defensa, tiene la palabra la señora Granollers Cunillera por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.