Gracias, señor ministro. Pues yo he bajado la pelota, pero como soy más bielsista que clementista, usted la ha mandado fuera del estadio. Porque la realidad es que lo que está pasando en la actualidad con COFIDES, como le decía, genera una enorme preocupación. Y la genera porque tenemos memoria, porque cuando hablamos de Astilleros Balenciaga podríamos hablar de los Astilleros Euskalduna, podríamos hablar de La Naval, podríamos hablar de los Astilleros Celaya, podríamos hablar de los Astilleros Reunidos del Nervión… Todos astilleros vascos competitivos y solventes que, por decisiones que quizás ahora no vengan a cuento, fueron barridos de la cornisa cantábrica y del territorio vasco. Estamos preocupados porque hay 71 trabajadores afectados de manera directa y más de 600 de las empresas auxiliares. Y, sobre todo, lo que no entendemos y lo que nos genera incomprensión, al igual que a los trabajadores, es por qué un plan de reestructuración homologado, que estaba acordado por los trabajadores, que habían estado trabajando durante meses sin cobrar para sacar adelante proyectos de buques que dieran viabilidad a la empresa; un plan que estaba acordado con los acreedores, que aceptaban quitas ―es decir, asumir pérdidas de hasta el 90 % sobre lo que les debían― para seguir manteniendo la viabilidad de la empresa, y que estaba aceptado hasta por un juzgado de lo mercantil de Donostia, que hablaba de una perspectiva razonable de suficiencia y viabilidad, es negado por COFIDES. ¿Cuál es la alternativa para COFIDES? Incluso en términos de ganancia pública, ¿es mejor que cierre la empresa que recuperar, aunque sea a un ritmo más gradual y lento, aquello que se pueda recuperar? Porque si cierran, ya me dirán cómo van a recuperar esos millones. Sinceramente, les pedimos que modifiquen su posición, que revisen la posición de COFIDES y, desde luego, que busquen junto a los trabajadores alternativas que mantengan los puestos de trabajo. Como digo, la memoria la tenemos presente; hay pintadas de hace décadas, cuando nos llegó la reconversión, que dicen que sin industria no hay futuro, y seguimos pensando lo mismo. Compartimos con los trabajadores que no tiene ningún sentido cerrar una empresa que puede tener futuro porque tiene carga de trabajo.