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Sin adjetivos

Pleno del 10 de diciembre de 2024

Proposición de Ley sobre ratios de enfermeras para garantizar la seguridad del paciente en centros sanitarios y otros ámbitos (corresponde a los números de expediente 120/000018/0000 de la XII Legislatura, 120/000005/0000 de la XIII Legislatura y 120/000004/0000 de la XIV Legislatura).

Iniciativa legislativa popular.. Autor: Don Manuel Cascos Fernández. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 86.

Sanidad

Votación

  • 10 de diciembre de 2024: salió adelante, 316 sí, 5 no, 21 abstenciones.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 5Vídeo

Grazas, señor presidente. Moi boa tarde. Esta é unha Iniciativa Lexislativa Popular que xa pasou por catro lexislaturas. O que di moito sobre o interese real, se callar debería dicir, sobre o desinterese real das forzas que neste tempo mantiveron e manteñen a maioría desta cámara para avanzar na mellora substancial da sanidade pública, porque isto é o que está en debate aquí: o incremento de persoal necesario, que ao noso xuízo non debe producirse só no ámbito da enfermaría, para garantir unha sanidade pública, universal e de calidade.

Mais…, máis do que nunca, hoxe faise evidente a necesidade de actuar para reverter a situación de precariedade en que se achan os sistemas sanitarios públicos após décadas de recortes, privatización e deterioración continuada que pagan as persoas usuarias cunha calidade asistencial deficiente. Sabémolo ben na Galiza, onde o Partido Popular utiliza o sistema de saúde para favorecer o negocio das empresas amigas en vez de o colocar ao servizo de toda a cidadanía e non é falar por falar. O último grande escándalo que coñecemos do PP nesta materia é a construción privatizada do Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo cun sobrecusto, aínda non xustificado nin explicado, nada máis e nada menos que de catrocentos setenta millóns de euros, catrocentos setenta millóns de euros.

En todo caso, o BNG concorda coa idea de estabelecer unha ratio apropiada persoal, enfermaría, pacientes ou usuarios, usuarias para garantir unha atención adecuada e segura. De feito, o Goberno galego, de que o BNG formou parte entre 2005 e 2009, estableceu no seu día unha ratio na Galiza dunha enfermeira ou enfermeiro en atención primaria cada mil douscentos cincuenta habitantes, decisión que foi rapidamente eliminada polo Partido Popular […] unha vez que asumiu o Goberno galego no ano 2009. […]

Gracias, señor presidente. Muy buenas tardes. Esta es una iniciativa legislativa popular que ya ha pasado por cuatro legislaturas, lo que dice mucho sobre el interés real —‌quizás debería decir sobre el desinterés real— de las fuerzas que en este tiempo han mantenido y mantienen la mayoría de esta Cámara para avanzar en la mejora sustancial de la sanidad pública; porque esto es lo que se debate aquí, el aumento de personal necesario que, a nuestro juicio, no debe producirse solo en el ámbito de la enfermería, para garantizar una sanidad pública universal y de calidad. Más que nunca, hoy se hace evidente la necesidad de actuar para revertir la situación de precariedad en la que se hallan los sistemas sanitarios públicos después de décadas de recortes, privatización y deterioro continuados que pagan las personas usuarias con una calidad asistencial deficiente. Lo sabemos bien en Galicia, donde el Partido Popular utiliza el sistema de salud para favorecer el negocio de empresas amigas, en vez de colocarlo al servicio de toda la ciudadanía. Y no es hablar por hablar. El último gran escándalo que conocemos del PP en esta materia es la construcción privatizada del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, con un sobrecoste, aun no justificado ni explicado, nada más y nada menos que de 470 millones de euros. En todo caso, el Bloque Nacionalista Galego concuerda con la idea de establecer una ratio apropiada de personal de enfermería/pacientes, usuarios y usuarias, para garantizar una atención adecuada y segura. De hecho, el Gobierno gallego, del que el BNG ha formado parte entre 2005 y 2009, estableció en su día una ratio en Galicia de una enfermera o enfermero en atención primaria por cada 1250 habitantes, decisión que fue rápidamente eliminada por el Partido Popular, una vez que asumió el Gobierno gallego… (Rumores).

Presidencia. Un momento, señoría, disculpe. Puede continuar.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 6

Se callar ao Partido Popular non lle interesa escoitar as súas verdades sobre esta xestión que fai da sanidade pública privatizando, mais é así e está sobradamente constatado.

No conxunto do Estado español a ratio de persoal de enfermería cada mil habitantes situouse en 2023 en 6,1 cando no ano 2020 estaba en 6,5. É dicir, foi a menos, mais nesa altura na Galiza estaban moi por debaixo, en 5,3 e a moita distancia de Europa, que se situou en 8,8. Para que vexan, Alemaña, en 2023, contaba con 12,03 enfermeiros e enfermeiras por cada mil habitantes. Os datos son elocuentes, mais tamén resultan corroborados nas súas consecuencias negativas pola experiencia de quen debe acudir a atención sanitaria polas profesionais do sector, como sistematicamente está a denunciar na Galiza a CIG‑Saúde e especificamente sobre a enfermería, o colectivo Enfermeiras en Loita, que salienta a situación de precariedade en que realizan o seu traballo con amplas doses de espírito de servizo público para compensar a pésima xestión do Servizo Galego de Saúde, con falta de medios materiais e humanos, ademais dunha elevadísima porcentaxe de temporalidade.

Partillamos, por tanto, o obxectivo desta ILP, aínda que teñamos que facer algunhas matizacións sobre o feito de que se limite ao persoal de enfermería, non a todo o persoal do sistema de saúde. Sobre a realidade de que para poder avanzar sen que implique temporalidade hai que eliminar totalmente as limitacións da taxa de reposición de efectivos e sen obviar que nalgunha medida colisiona coas competencias das comunidades autónomas nesta materia. En todo caso, o BNG vai votar a favor para que se tramite e para que poida ser mellorada nese trámite.

Moito obrigado.

Quizá al Partido Popular no le interesa escuchar las verdades sobre esta gestión que hace de la sanidad pública, privatizándola, pero es así y está sobradamente constatado.

En el conjunto del Estado español, la ratio de personal de enfermería por cada 1000 habitantes se situó en 2023 en el 6,1 %, cuando en el año 2020 ya estaba en el 6,5 %, es decir, fue a menos, pero en aquella altura en Galicia estábamos muy por debajo, en el 5,3 %, y a mucha distancia de Europa, que se situaba en el 8,8 %. Para que se vea, en Alemania, en 2023, contaban con 12,3 enfermeros o enfermeras por cada 1000 habitantes. Los datos son elocuentes, pero también resultan corroborados en sus consecuencias negativas por la experiencia de quien debe acudir a la atención sanitaria y por las profesionales del sector, como se está denunciando sistemáticamente por parte de la CIG Salud, y específicamente sobre la enfermería, el colectivo Enfermeiras en Loita que destaca la situación de precariedad en la que realizan su trabajo, con amplias dosis de espíritu de servicio público, para compensar la pésima gestión del Servizo Galego de Saúde, por falta de medios materiales y humanos, además de un elevadísimo porcentaje de temporalidad.

Compartimos, por lo tanto, el objetivo de esta ILP, aunque tengamos que hacer algunas matizaciones sobre el hecho de que se limite solo al personal de enfermería y no a todo el personal del sistema de salud. Sobre la realidad de poder avanzar sin que implique temporalidad, hay que eliminar totalmente la limitación de la tasa de reposición de efectivos, y sin obviar que en alguna medida esto choca con las competencias de las comunidades autónomas en esta materia. En todo caso, el BNG va a votar a favor, para que se tramite y para que pueda ser mejorada en este trámite.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Sánchez Serna.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 6Vídeo

Gracias, presidente. Para Podemos siempre es una satisfacción poder debatir iniciativas que vienen trabajadas por la sociedad civil y que, además, permiten abrir debates importantes aquí; debates como los de establecer una ratio mínima de enfermeros y enfermeras para con ello garantizar la seguridad de los pacientes. Está bien que tengamos este debate aquí; el problema es que esta iniciativa ya fue votada por la mayoría de esta Cámara en diciembre de 2020 y se tomó en consideración. ¿Qué ha sucedido en estos cuatro años para que de nuevo tengamos que abordar este debate? Que algunos de los grupos que votaron favorablemente esta iniciativa pasaron a bloquearla durante tres años de legislatura en la Mesa del Congreso con sucesivas prórrogas de enmiendas, hasta que finalizó la legislatura y, por tanto, decayó. ¿Por qué? Quizá porque esta iniciativa popular contemplaba que tanto la sanidad pública como la privada tenían que cumplir con unas ratios mínimas de enfermeros y enfermeras y eso sería tanto como exigirle a la sanidad privada, a los hospitales privados, que cuenten con una ratio mínima de enfermeros y con unos servicios de calidad mínimos, aunque sea a costa de reducir sus beneficios, y por ahí parece que ni Grupo Popular ni Grupo Socialista estaban dispuestos a pasar. Por tanto, la pregunta que se plantea esta tarde es clara: ¿volverán a votar el Grupo Popular y el Grupo Socialista a favor de esta iniciativa popular? ¿De qué sirve votarla si luego la van a bloquear igual, en la Mesa del Congreso, con prórrogas semana tras semana? Señorías del Grupo Socialista, ¿pueden comprometerse hoy aquí a que se va a tramitar esta ley en esta legislatura? Y, señorías del Grupo Popular, lo suyo es mucho más cínico. Votaron a favor de la toma en consideración de esta iniciativa en 2020 y supongo que volverán a hacerlo esta tarde, pero en las comunidades donde gobiernan no paran de recortar recursos humanos. La Comunidad de Madrid, siempre a la vanguardia de la privatización de la sanidad, pasó de 1935 tarjetas por enfermero en 2010 a casi 2000 en 2022, mientras que la media del resto del país está en 1300 tarjetas por enfermero.

El desmantelamiento de la sanidad pública comienza con la reducción de puestos de enfermería, con el incremento de las ratios y con el aumento de la temporalidad. Hoy día se está contratando a enfermeras por meses e incluso por semanas, también incluso por días y horas, así que con estos procedimientos es muy difícil dar una atención de calidad y, además, hace que muchos profesionales de este ámbito se sigan marchando al extranjero. En el caso del personal de enfermería, la evidencia empírica sobre la incidencia de las ratios en la salud de la población es abrumadora. España se sitúa en el puesto número veinticuatro de la Unión Europea. Es evidente que necesitamos incrementar las ratios, pero esta tarde, como digo, no basta con votar a favor de esta iniciativa y ponernos la medalla, sino que hay que comprometerse con tramitarla y que se haga realidad.

Para terminar, presidente, me gustaría dar las gracias a las organizaciones y a las personas firmantes de esta iniciativa, especialmente a los enfermeros y a las enfermeras. Ellos y ellas nos siguen atendiendo de la mejor forma posible en unas circunstancias cada vez más difíciles. Es el momento de que las instituciones públicas también las atiendan a ellas y atiendan sus demandas.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV) tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 7Vídeo

Arratsalde on jaun‑andreok. Ongi etorria eman nahi diet euskal taldeen izenean lege‑ekimen hau bultzatu duten herritarren ordezkariei.

Buenas tardes, señoras y señores. Quiero dar la bienvenida, en nombre de todo el Grupo Vasco, a quienes han impulsado esta iniciativa.

En primer lugar, quiero agradecer la iniciativa, porque nos permite debatir sobre su oportunidad o no en esta Cámara. Quiero poner en valor el esfuerzo y, sobre todo, la paciencia de las personas y los colectivos que proponen esta iniciativa ya que, como todos saben y se ha repetido aquí, esta es la segunda vez que se debate en esta Cámara. Fue presentada en el 2020, en plena pandemia, avalada por 660 000 firmas. Esta iniciativa, como he dicho, fue debatida y aprobada el 15 de diciembre de 2020 y se dejó morir sin debatir en el cajón tras ochenta y tres prórrogas en el plazo de enmiendas.

Conocen nuestra postura, y creo que no les va a sorprender mi intervención, ya que va a ir en la línea de la que ya realizó la portavoz de Sanidad de mi grupo, Josune Gorospe, hace hoy cuatro años. Nuestro grupo parlamentario no va a apoyar esta iniciativa por un motivo fundamental, porque de prosperar en el trámite parlamentario supondría una injerencia en el marco competencial existente, ya que la iniciativa otorga al Estado, a esta Cámara en primer lugar y al Gobierno español en segundo lugar, la potestad de legislar y desarrollar en una materia que va más allá del establecimiento de las bases generales. La iniciativa argumenta su legalidad en el artículo 43 de la Constitución española, que reconoce el derecho a la protección de la salud y que también dice que compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. Sobre la base del marco competencial establecido tanto en la Constitución como en los estatutos de autonomía, los poderes públicos competentes a los que se refiere este artículo son, en este caso, las comunidades autónomas, tal y como queda reflejado en el título VIII, que establece la organización territorial del Estado.

Tampoco se ha tenido en cuenta en esta iniciativa el artículo 149.1.16.ª, que reserva al Estado la competencia para establecer las bases generales en materia sanitaria. Sin embargo, lo que aborda esta proposición de ley va más allá de las bases generales. Habla de establecer y fijar las ratios del personal de enfermería —‌solo de enfermería, por cierto—, y todos aquí sabemos que establecer y fijar ratios de enfermería, como de cualquier otro colectivo profesional sanitario, no se puede considerar una base general de sanidad, que lo que la iniciativa pretende se circunscribe al ámbito de la gestión de los recursos humanos de las organizaciones y servicios sanitarios y que, primero, tal competencia corresponde a las comunidades autónomas según la Constitución española y lo recogido en sus estatutos de autonomía, en el caso de Euskadi en el Estatuto de Gernika en los artículos 18 y 20.

Por ello, tal y como dijimos hace cuatro años, la gestión de los recursos humanos de las instituciones sanitarias tiene que atender a criterios científicos y materiales y a recursos humanos desde la proximidad para responder con calidad a las demandas existentes, y eso solo se puede hacer respetando el ámbito competencial, dejando que cada Administración competente tome las decisiones que le corresponden. En esta proposición de ley no se tiene en cuenta este marco, también legal y, por lo tanto, de obligado cumplimiento, y reserva al Congreso —e‌ n este caso a las Cortes Generales— primero y al Gobierno español y a una comisión interterritorial de ratios de enfermería, la capacidad de decidir en todo el Estado sobre quién tiene esta competencia, es decir, las comunidades autónomas. Eso, aunque hoy aquí se omita en este debate, es una invasión competencial de libro y, por lo tanto, inconstitucional.

Tampoco corresponde a esta Cámara aprobar medidas que afecten al ámbito sociosanitario, ya que es una competencia exclusiva de las comunidades autónomas recogida en el artículo 148 de la Constitución, que tampoco se ha tenido en cuenta en la iniciativa. En nuestro caso correspondería a la Comunidad Autónoma de Euskadi dictar la normativa en este ámbito y a los territorios históricos su desarrollo y ejecución, y tampoco en esto se cumple el marco. Apelamos al respeto al marco competencial, lo cual no es ir en contra del objetivo de esta iniciativa, que no es otro que mejorar la atención sanitaria de las personas y las condiciones laborales de los y las enfermeras, ya que en esta proposición de ley no se tiene en cuenta a otros profesionales sanitarios sobre los que no se determina la necesidad de ratio alguna. Por otra parte, es excesivo pretender fijar las ratios de personal de enfermería mediante una norma con rango de ley, y este es otro de los motivos por los que nuestro grupo no apoya esta iniciativa, como que tampoco se ha tenido en cuenta cuáles son las causas para que no se mejoren estas ratios. Tal vez incidiendo en estas no se plantearía la iniciativa.

Por otro lado, resulta un brindis al sol debatir una norma de la que se desconoce su impacto real económico y presupuestario. Hoy aquí escucharán grandes palabras, asumiendo un compromiso por los grupos que votarán favorablemente. Nosotros no dudamos de la buena fe y de la mejor de las intenciones de la iniciativa y de sus impulsores, no lo hacemos, pero tampoco compartimos la actitud de las formaciones políticas que gobiernan en las diferentes comunidades autónomas que hoy van a apoyar la tramitación, ya que a esos Gobiernos y parlamentos les correspondería tomar medidas en el sentido que recoge la iniciativa y no lo hacen. Por lo tanto, no cumplen lo que hoy dicen que se tiene que cumplir.

¿Y cómo se llama a no hacer lo que aquí se defiende donde se tiene ámbito competencial suficiente y capacidad para hacerlo? A mi juicio, eso es hipocresía política, como también lo será si, una vez aprobada —‌porque hoy, aunque nosotros votemos en contra, estoy segura de que esta iniciativa va a comenzar su andadura— se pueda quedar en un cajón a la espera de que acabe el plazo de presentación de enmiendas y sus innumerables ampliaciones, tal y como sucedió la pasada legislatura.

El Partido Nacionalista Vasco tiene responsabilidades en gestión sanitaria, y allí donde gobernamos las ratios se acercan a la media europea. Obviamente, no nos conformamos y queremos mejorar la asistencia sanitaria y también la sociosanitaria, adaptándola a las necesidades de la Euskadi de hoy y del futuro, y en ello estamos. Pero nuestra responsabilidad, como Grupo Vasco en el Congreso, es analizar la iniciativa propuesta y, sobre la base de los argumentos que hoy he esgrimido, tomar una decisión sin ningún tipo de hipocresía y, señores y señoras, esta iniciativa no respeta el ámbito competencial vigente.

Amaitzen dut: gure jarrera lege‑proposamen hau aintzat hartzearen kontrakoa da. Aldarrikapen sindikal korporatibo baten ondorioa da, erabat duina eta ulergarria, baina bere planteamenduan ez du kontutan hartzen eskumen konfigurazioa, eta beraz, nabarmen da legez kontrakoa dela. Autonomia Erkidegoek osasun arloan duten eskumen esparruaren kontrakoa delako.

Mila esker.

Voy terminando. Nosotros, ante esta propuesta de ley, estamos en contra porque nos parece una reivindicación sindicalista corporativa muy digna, pero no tiene en cuenta todo el orden de competencias y va contra la ley, porque va contra la competencia de las autonomías en temas de sanidad.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Ruiz de Pinedo Undiano.

Iñaki Ruiz de Pinedo Undiano

EH BilduDiputado.Página 9Vídeo

Arratsalde on. Por nuestra parte, compartimos el diagnóstico y la preocupación que motiva esta iniciativa popular. Existe una gran falta de personal de enfermería en todos los sistemas públicos del Estado. Es evidente que la dotación de personal de enfermería es insuficiente y que nuestros sistemas de salud están viviendo un gran tensionamiento por diferentes razones, las causas son variadas, y no se está respondiendo adecuadamente a estos nuevos retos. No es una causa menor que el capital financiero haya puesto sus ojos en los servicios a las personas como áreas de oportunidad de negocio y de especulación con una intensidad como nunca se había visto anteriormente. Hemos sufrido una grave pandemia de virus, pero también estamos sufriendo otra pandemia, la de las privatizaciones y los ataques a los sistemas públicos de salud. En nuestros sistemas sanitarios públicos se han debilitado sus capacidades de respuesta a unas necesidades crecientes y una de las carencias precisamente es esta: la falta de medios profesionales suficientes. Entre esos profesionales, hay un colectivo fundamental: el personal de enfermería. Además, los y las trabajadoras de enfermería ofrecen atención en todos los estamentos y modalidades de los cuidados sociosanitarios. La pandemia vino a poner el foco ya sobre su importancia, tanto en la atención hospitalaria como en la extrahospitalaria o en los centros sociosanitarios. Sobre la propuesta que se trae a este Congreso, el reforzamiento de los sistemas sanitarios, a nuestro entender, pasa por reforzar el personal de enfermería, efectivamente, pero también el resto de profesionales. ¿La solución puede venir de una definición de ratios para todos los estamentos profesionales? El reforzamiento de los sistemas sanitarios pasa por reforzar el personal de enfermería, sí, pero también por el del resto del personal de atención. Para nosotros reforzarlo significa especialmente reforzar la atención bajo un modelo que esté centrado en la persona, reforzar un modelo de organización sobre la base de equipos con unas características adecuadas a las diferentes áreas de atención. Para nosotras y nosotros es el modelo de organización de la atención el que define las ratios necesarias, no al revés, no son las ratios las que definen el modelo de atención. Por nuestra parte, ese es el enfoque que estamos defendiendo en el marco de las instituciones de Euskal Herria. En esta intervención también quiero llamar la atención sobre que las competencias políticas que nos corresponden como comunidades autónomas quedan tocadas con esta proposición de ley. Las competencias políticas para fijar las ratios de personal de enfermería corresponden a las comunidades autónomas; en nuestro caso, al Gobierno foral de Navarra y al Gobierno de la Comunidad Autónoma vasca. En Euskal Herria no estamos en contra de establecer unas ratios mínimas, siempre que esas ratios no afecten a la capacidad de organización del modelo que estamos proponiendo en cada comunidad autónoma. Tal y como se presenta esta proposición, no la podemos apoyar, porque afecta a nuestra capacidad de autogobierno, pero apoyamos totalmente la necesidad de reforzamiento de personal. En el Estado existen varios problemas muy importantes. Efectivamente, se está dando una gran falta de enfermeras y enfermeros, pero hay otros problemas añadidos: mucha precariedad laboral y demasiada rotación continuada. Esta falta de personal y las malas condiciones laborales son las que están generando una sobrecarga que repercute en la mala calidad de la atención y falta de seguridad en algunos casos. En el caso del País Vasco, disponemos de mejores ratios que la media estatal, pero, aun así, las carencias son notarias. En una encuesta realizada hace poco en Gipuzkoa, entre las peticiones que se recogían por parte del personal de enfermería, efectivamente hay un 80 % de personas que da prioridad a contar con más personal enfermero, pero va seguido muy de cerca de la solicitud que se hace de una escucha más efectiva hacia el colectivo, de un mayor reconocimiento de su trabajo y también de un mayor reconocimiento de las especialidades, y dentro de ese reconocimiento, de la presencia de la enfermería en puestos de gestión y responsabilidad. Por nuestra parte, no estamos en contra de la tramitación de esta proposición de ley, pero tenemos reparos en muchas de sus proposiciones, que esperamos que se puedan solucionar durante la tramitación; por eso, nuestra abstención ante esta proposición. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 10Vídeo

Gràcies, president. Senyories, aquesta iniciativa té com a objectiu garantir la seguretat dels pacients des de la millora de les condicions de treball del col·lectiu d’infermeria. Com a iniciativa legislativa popular va recollir 660 000 firmes el 2019, abans de la pandèmia de la covid‑19. Estem segurs que haurien estat milions si s’haguessin recollit després de la pandèmia. Totes i tots recordem perfectament aquelles sortides a finestres i a balcons per aplaudir la feina dels sanitaris, herois i heroïnes en una de les vivències més dures que ens ha tocat afrontar: en dos anys, gairebé 100 000 morts a tot l’Estat, 24 000 a Catalunya. De nou, des d’aquí, gràcies a tots els membres del col·lectiu sanitari per cuidar‑nos arriscant la vostra vida. Afortunadament, ha quedat enrere aquell episodi que va portar al col·lapse qualsevol model sanitari, però la sanitat postpandèmia segueix patint, i de quina manera, les tensions lògiques de quan no hi ha prou personal per fer front a tota la demanda assistencial. I això es tradueix en estrès, en pressió sobre les bates blanques i, molt especialment, sobre les infermeres i els infermers.

La professió ha donat un cop al damunt de la taula per reclamar solucions en moltes ocasions; fa unes setmanes, aquí mateix, al Congrés, quan la representant de la comissió promotora d’aquesta iniciativa legislativa popular denunciava que aquesta iniciativa, nascuda fa més de cinc anys, va ser prorrogada fins a vuitanta‑tres vegades la legislatura anterior. Avui, si es pren en consideració, es tornarà a posar en marxa el rellotge de la tramitació parlamentària, i totes i tots hem d’estar a l’alçada de qui ens cuida a la consulta, al domicili, a l’hospital o a d’altres serveis. Ara som nosaltres els que ens hem de cuidar d’ells, però, si m’ho permeten, nosaltres, a Junts, el que els diem és que ho volem fer des de Catalunya, perquè per això tenim les competències.

Més infermeres és més salut, més seguretat i menys despesa. La sobrecàrrega sobre les infermeres fa que els pacients tinguin un major risc de patir errades sanitàries, com en la medicació, o complicacions evitables, com infeccions hospitalàries o les conegudes úlceres de pressió, que es tenen per estar massa sovint en una mateixa posició. També hi ha més possibilitat d’allargar l’estada a l’hospital o que hi hagi un major nombre de reingressos, i això té un gran cost sanitari i, a més, un major risc de mort. Aquestes afirmacions estan basades en els estudis desenvolupats per la infermera Linda Aiken al llarg de trenta‑cinc anys de professió i en més de trenta països. Linda Aiken, que és, per cert, doctora honoris causa per la Universitat de Vic, on van tenir molt clar —‌molt clar— el valor del seu treball d’investigació i anàlisi.

Som conscients que el sistema va sobrepassat des de fa molts anys. A Catalunya patim una situació d’infrafinançament que posa molt complicat el dia a dia. Estem farts de reclamar‑li a l’Estat més recursos, en part per fidelitzar les infermeres en actiu mitjançant el reconeixement econòmic més enllà del social i del laboral. Això podria evitar que moltes hagin de marxar a l’estranger, ajudaria a recuperar les exiliades i també les que han abandonat la professió, cremades per la sobrecàrrega de treball que suporten. Estem parlant d’un dèficit de 19 000 infermeres a Catalunya, més de 120 000 a tot l’Estat, per tant, d’un problema que de ben segur no s’arregla posant en una llei que s’ha de reduir el rati d’infermeres per pacient, senzillament perquè això no es podrà complir. Per tant, necessitarem altres mesures.

Malgrat ser insuficients, les infermeres són les professionals més nombroses del sistema i massa sovint no tenen el poder de decisió que meriten. És important entendre que estem parlant de graduades en infermeria, i moltes d’elles especialistes via EIR com a infermeres residents amb quatre més dos anys de formació. Fa gairebé un any vàrem demanar a la ministra de Sanitat que impulsés el reconeixement de la categoria professional de la infermeria, com a facultatius que són, en l’escala i amb la solució econòmica que tingui en compte la preparació acadèmica. Acabem de veure com de nou les accions del ministeri són de cost zero; reconeixement laboral, sí, però no econòmic. Mentre el ministeri aplica el seu cost zero, la sanitat de Catalunya afronta cada any un sobrecost de gairebé 3000 milions, el que suposa un 20 % extra del pressupost total, que és de 13 000 milions. I, mentrestant, el Govern espanyol va ampliant la cartera de serveis. Necessitem més recursos per poder millorar les condicions econòmiques dels nostres professionals sanitaris, incloses les infermeres, o per poder contractar‑ne més i millorar la proporció personal‑pacient, sense oblidar que cal planificar les dotacions futures d’infermeres des de l’oferta universitària per tal d’augmentar el nombre total i garantir la reposició per jubilacions.

Dit això, volem deixar clar, com sempre —j‌a ho dèiem abans—, que les competències en sanitat són de les comunitats autònomes i també ho és la planificació de les dotacions de personal sanitari. Per tant, aquí tenim una situació de discrepància respecte d’aquesta ILP. Cada territori té el seu model sanitari i, per tant, la seva particular situació, i també s’ha de tenir en compte com evolucionen aquests models sanitaris. Cada cop hi ha més gent gran; aquest augment de l’expectativa de vida influirà en la planificació de l’atenció primària i comunitària i, a més, la gent vol ser, cada cop més, atesa a domicili. Això millora la qualitat de vida de les persones, però suposa un increment en la càrrega de treball del personal que fa aquesta atenció. I no només pensant en la gent gran, sinó també en les persones amb malalties d’alta complexitat i molt incapacitants, com l’ELA, que requereixen atenció especialitzada domiciliària. És important tenir‑ho en compte, no oblidar‑ho a l’hora de valorar l’aplicabilitat d’aquesta iniciativa, com també no oblidar que quan es trenca la nostra salut busquem refugi en elles, les infermeres. Com deia la jugadora del Barça Aitana Bonmatí celebrant el Dia Internacional de les Infermeres, són cada dia mil professionals en una de sola. Elles sí que tenen mèrit.

Gràcies.

Muchas gracias, presidente. Señorías, esta iniciativa tiene como objetivo garantizar la seguridad de los pacientes desde la mejora de las condiciones de trabajo del colectivo de enfermería. Como iniciativa legislativa popular, debemos recoger las 660 000 firmas de 2019, antes de la pandemia de la COVID‑19. Estamos seguros de que habrían sido millones si se hubieran recogido después de la pandemia. Todas y todos recordamos perfectamente aquellas salidas a las ventanas y balcones para aplaudir el trabajo de los sanitarios; héroes y heroínas en una de las vivencias más duras que nos ha tocado afrontar: en dos años casi 100 000 muertos en todo el Estado, 24 000 en Cataluña. Desde aquí muchísimas gracias de nuevo a todos los miembros del colectivo sanitario por cuidarnos arriesgando vuestras vidas. Afortunadamente, ha quedado detrás el colapso del modelo sanitario, pero la sanidad pospandemia sigue sufriendo, y de qué manera, las tensiones lógicas de cuando no hay bastante personal para afrontar toda la demanda asistencial y esto se traduce en un estrés o presión sobre las batas blancas y, muy especialmente, sobre las enfermeras y los enfermeros. La profesión ha dado un golpe en la mesa para reclamar soluciones en muchas ocasiones; hace unas semanas aquí mismo, en el Congreso, cuando la representante de la comisión promotora de esta iniciativa legislativa popular denunciaba que esta iniciativa, nacida hace más de cinco años, fue prorrogada hasta ochenta y tres veces durante la legislatura anterior. Hoy, si se toma en consideración, se volverá a poner en marcha el reloj de la tramitación parlamentaria y todas y todos debemos estar a la altura de quienes nos cuidan en la consulta, en el domicilio, en el hospital o en otros servicios. Somos nosotros los que debemos cuidarlos, pero, si me lo permiten, en Junts les decimos que queremos hacerlo desde Cataluña porque por eso tenemos las competencias. Más enfermeras es más salud, más seguridad y menos gasto. La sobrecarga sobre las enfermeras hace que los pacientes tengan un mayor riesgo de sufrir errores sanitarios en la medicación, complicaciones, infecciones hospitalarias o úlceras por presión, debidas a estar mucho tiempo en una misma posición. También hay más posibilidad de alargar la estancia hospitalaria o de que haya un gran número de reingresos, y esto tiene un gran coste sanitario, además de un mayor riesgo de muertes. Estas afirmaciones están basadas en los estudios desarrollados por la enfermera Linda Aiken a lo largo de treinta y cinco años de profesión en más de treinta países. Linda Aiken, por cierto, es doctora honoris causa por la Universidad de Vic, donde tuvieron muy claro, muy claro, el valor de su trabajo de investigación y análisis. Somos conscientes de que el sistema está sobrepasado desde hace muchos años. En Cataluña sufrimos una infrafinanciación que hace muy complicado el día a día. Estamos hartos de reclamarle al Estado más recursos para fidelizar a las enfermeras en activo mediante el reconocimiento económico, más allá del social y el laboral. Podría evitar que muchas tengan que marcharse al extranjero; ayudaría también a recuperar a las exiliadas y también a las que han abandonado la profesión, quemadas por la sobrecarga de trabajo que soportan. Estamos hablando de un déficit de 19 000 enfermeras en Cataluña y más de 120 000 en todo el Estado. Por tanto, es un problema que seguro que no va a arreglarse desarrollando una ley en la que se tiene que reducir la ratio de enfermeras por paciente, porque esto no se va a cumplir y, por tanto, necesitaremos otro tipo de medidas. Además de ser insuficientes, las enfermeras son las profesionales más numerosas del sistema, y con mayor frecuencia no tienen el poder de decisión que merecen. Hablamos de graduadas en enfermería y muchas de ellas especialistas vía EIR, como enfermeras residentes con cuatro más dos años de formación. Hace casi un año pedimos a la ministra de Sanidad que impulsara el reconocimiento de la categoría profesional de enfermería como facultativos que son, con la escala y la solvencia económica que tenga en cuenta su preparación académica. Acabamos de ver cómo las nuevas acciones del ministerio son de coste cero: reconocimiento laboral sí, pero no económico. Mientras el ministerio aplica su coste cero, la sanidad de Cataluña afronta cada año un sobrecoste de casi 3000 millones, lo que supone un 20 % extra del presupuesto total, que es de 13 000 millones; y mientras tanto, el Gobierno español va ampliando la cartera de servicios. Necesitamos más recursos para poder mejorar las condiciones económicas de nuestros profesionales sanitarios, incluidas las enfermeras, o para poder contratar más y mejorar la proporción personal‑paciente; sin olvidar que hay que planificar las dotaciones futuras de enfermeras desde la oferta universitaria para poder aumentar el número total y garantizar la reposición por jubilaciones.

Dicho esto, queremos dejar claro, como siempre ―ya lo decíamos antes―, que las competencias en sanidad son de las comunidades autónomas y también lo es la planificación de las dotaciones de personal sanitario, por tanto, aquí tenemos una situación de discrepancia respecto de esta ILP. Cada territorio tiene su modelo sanitario y, por tanto, su particular situación, y también debemos tener en cuenta cómo evolucionan estos modelos sanitarios: cada vez hay más gente mayor, este aumento de la expectativa de vida influirá en la planificación de la atención primaria y comunitaria y, además, la gente quiere ser atendida en sus domicilios. Esto mejora la calidad de vida de las personas, pero supone un incremento en la carga de trabajo del personal que hace esta atención; y no solo pensando en las personas mayores, sino también en las personas con enfermedades de alta complejidad y muy incapacitantes, como la ELA, que requieren atención especializada domiciliaria. Es importante tenerlo en cuenta, no olvidarlo a la hora de valorar la aplicabilidad de esta iniciativa; como también no olvidar que cuando se rompe nuestra salud, buscamos refugio en ellas, en las enfermeras.

Como decía la jugadora del Barça Aitana Bonmatí al celebrar el Día Internacional de la Enfermería: Son cada día mil profesionales como una sola. Ellas sí tienen mérito.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 12Vídeo

Bé, bona tarda a totes i a tots. En primer lloc, i abans d’entrar al fons de la qüestió, crec que és de justícia que des d’aquest faristol posem en valor la tasca imprescindible de les infermeres i infermers del nostre país, un col·lectiu que sosté el sistema de salut amb dedicació i professionalitat, però que massa sovint ha vist com el seu esforç no ha estat reconegut com mereix. Les infermeres són la primera línia en l’atenció dels pacients, les qui garanteixen la seva seguretat i benestar; són presents en els hospitals, centres d’atenció primària i serveis sociosanitaris, assumint cada cop més responsabilitats en un context d’augment de la demanda i complexitat assistencial. Per això, ha de ser una prioritat millorar les seves condicions laborals, assegurar que treballen en entorns segurs i dignes i tenir cura de la seva salut física i mental.

Des d’Esquerra Republicana compartim la preocupació per la seguretat dels pacients i la millora de les condicions del personal infermer i, per tant, compartim el fons de totes i cadascuna de les reivindicacions que fa el col·lectiu que avui es plasmen en aquesta ILP. Ara bé, tot això no es pot fer obviant que les competències en matèria de sanitat estan traspassades a les comunitats i que, per tant, és des del nostre país des d’on s’han de fer aquestes regulacions. I així com, per poder fer‑ho i aconseguir els objectius del col·lectiu, totalment comprensibles i compartits, cal que l’Estat doti de recursos econòmics aquests departaments. Avui no ens oposarem a la tramitació, a l’admissió a tràmit d’aquesta ILP, però si aquesta proposta avança en el tràmit parlamentari, presentarem les esmenes necessàries per assegurar que no es retallin les competències de Catalunya i que es respecti el nostre model de salut.

A Catalunya ja hem treballat dur per donar resposta a les necessitats del col·lectiu. El Departament de Salut, en col·laboració amb els col·legis i associacions professionals, va impulsar el Pla d’acció de la professió infermera 2024‑2025, que aborda les principals reivindicacions del sector. Aquest pla té com a objectiu situar la infermeria com a protagonista del canvi del model assistencial amb mesures concretes en cinc àmbits clau: millorar la salut i el benestar dels pacients, desenvolupar la professió, ordenar i planificar els recursos professionals, potenciar la formació i la recerca i reforçar el lideratge infermer en la presa de decisions. Aquest pla és el fruit del diàleg constant amb els professionals i respon a moltes de les demandes recollides en el decàleg de reivindicacions del col·lectiu infermer; un document que posa damunt la taula les necessitats reals d’aquestes professionals: millors condicions laborals, salaris justos, reconeixement de la seva formació i l’ampliació de competències que els permetin desenvolupar plenament la seva tasca. És un full de ruta clar que situa les infermeres en el lloc que els correspon dins del sistema de salut.

Per altra banda, el que sí que li pertany a l’Estat i que, per tant, hauria de ser una prioritat urgent del Govern, és la regulació de les titulacions i especialitats d’infermeria. El col·lectiu infermer fa anys que reclama la creació de noves especialitats i la millora de les actuals per adaptar‑les a les necessitats d’avui en dia. Aquest és un tema urgent que permetria que les infermeres poguessin exercir amb totes les competències que els corresponen i amb el reconeixement acadèmic i professional que mereixen. Això no només beneficiaria les infermeres, sinó que tindria un impacte directe en la qualitat de l’atenció que reben els pacients. A Catalunya, mentrestant, seguirem treballant perquè s’impulsi l’autonomia de la professió infermera, perquè es donin respostes a les seves demandes i es millorin les seves condicions laborals. Però això només serà possible si disposem dels recursos econòmics adequats, i aquí és on l’Estat té un deute pendent amb Catalunya. Sense un finançament just i singular no es poden aplicar les millores que el sistema necessita ni garantir els estàndards de qualitat que la ciutadania mereix. Compleixin amb les seves promeses i nosaltres podrem fer front a totes aquestes demandes i moltes més.

En definitiva, volem deixar clar que compartim l’objectiu i el fons de la ILP, que cal garantir una dotació adequada de professionals i unes ràtios pautades que permetin l’exercici de la professió amb seguretat i condicions dignes. Tenim molt clar que les infermeres no són només les qui ens cuiden quan més ho necessitem: són el pilar fonamental del sistema de salut, i la seva veu ha de ser escoltada i respectada.

Moltes gràcies.

Muy buenas tardes a todas y a todos. En primer lugar, y antes de entrar en el fondo de la cuestión, creo que es de justicia que desde esta tribunal pongamos en valor la tarea imprescindible de las enfermeras y enfermeros de nuestro país, un colectivo que sostiene el sistema de salud con dedicación y profesionalidad, pero que demasiado a menudo ha visto cómo su esfuerzo no se ha reconocido como merece. Las enfermeras son la primera línea en la atención a los pacientes, las que garantizan su seguridad y bienestar; están presentes en los hospitales, centros de atención primaria y servicios sociosanitarios; asumen cada vez más responsabilidad en un contexto de aumento de la demanda y complejidad asistencial. Por eso, ha de ser una prioridad mejorar sus condiciones laborales, asegurar que trabajan en entornos seguros y dignos, y tener cuidado con su salud física y mental. En Esquerra Republicana compartimos la preocupación por la seguridad de los pacientes y las mejoras de las condiciones del personal de enfermería y, por tanto, compartimos el fondo de todas y cada una de las recomendaciones que hace el colectivo, y que se plasman hoy en esta ILP. Ahora bien, todo esto no se puede hacer obviando que las competencias en materia de sanidad están transferidas a las comunidades y que, por tanto, es en nuestro país donde se tienen que llevar a cabo estas regulaciones. Para poder hacerlo y conseguir los objetivos del colectivo, completamente comprensibles, es necesario que el Estado dote de recursos económicos a estos departamentos. Hoy no nos opondremos a la admisión a trámite de esta ILP, pero antes del trámite parlamentario sí presentaremos las enmiendas necesarias para asegurarnos de que no se recorten las competencias de Cataluña y que se respete nuestro modelo de salud en Cataluña. Ya hemos trabajado duro para dar respuesta a las necesidades del colectivo. El Departamento de Salud, en colaboración con colegios y asociaciones profesionales, impulsó el Plan de Acción para la Profesión Enfermera 2024‑2025, que aborda las principales reivindicaciones del sector. Este plan tiene como objetivo situar a la enfermería como protagonista del cambio del modelo asistencial, con medidas concretas en cinco ámbitos clave: mejorar la salud y el bienestar de los pacientes, desarrollar la profesión, ordenar y planificar los recursos profesionales, potenciar la investigación y reforzar el liderazgo de la enfermería en la toma de decisiones. El plan es fruto del diálogo y contacto con profesionales y responde a muchas de las demandas recogidas en el decálogo de reivindicaciones del colectivo de enfermería; un documento que pone sobre la mesa las necesidades reales de estos profesionales: mejores condiciones laborales, salarios justos, reconocimiento de su formación y la ampliación de competencias que les permitan desarrollar plenamente su tarea. Es una hoja de ruta clara que sitúa a las enfermeras en el lugar que les corresponde en el sistema de salud. Por otra parte, lo que sí le pertenece al Estado, y, por tanto, debería ser una prioridad urgente del Gobierno, es la regulación de las titulaciones y especialidades de enfermería. El colectivo de enfermería hace años que reclama la creación de nuevas especialidades y la mejora de las actuales a fin de adaptarlas a las necesidades de hoy día. Este es un tema urgente que permitiría que las enfermeras pudieran ejercer con todas las competencias que les corresponden y el reconocimiento académico y profesional que merecen. Esto no solo beneficiaría a las enfermeras, sino que también tendría un efecto directo en la calidad de la atención que reciben los pacientes en Cataluña. Mientras tanto, vamos a seguir trabajando para impulsar la autonomía de la profesión de enfermería, para dar respuesta a sus demandas y que se mejoren sus condiciones laborales. Pero esto solo será posible si disponemos de los recursos económicos adecuados; y aquí es donde el Estado tiene otra deuda pendiente con Cataluña. Si somos justos, no se pueden aplicar las medidas que necesita el sistema ni implementar los estándares de calidad que merece la ciudadanía. Tienen que cumplir con sus promesas, y nosotros haremos frente a estas demandas y muchas más.

En definitiva, queremos dejar claro que compartimos el objetivo y el fondo de la ILP, que hace falta garantizar una dotación adecuada de profesionales y unas ratios pautadas que permitan el ejercicio de la profesión con seguridad y en condiciones dignas. Tenemos muy claro que las enfermeras no son solo quienes nos cuidan cuando más lo necesitamos, sino que son el pilar fundamental del sistema de salud, y su voz tiene que ser escuchada y respetada.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Recas Martín.

Alda Recas Martín

Grupo SumarDiputada.Página 14Vídeo

Presidente, señorías. Hoy no voy a hablar de lo mal que lo pueden hacer unos u otros, ni de los de antes ni de los de ahora, hoy nos toca compartir el mal sabor de boca que nos deja que esta iniciativa no se haya resuelto a favor de los ciudadanos hace ya tiempo. Pero, entre todos, creo que podemos arreglarlo. Que esta iniciativa tenga que llegar aquí de nuevo ―ochenta y tres prórrogas― respaldada por la población de manera masiva ―más de 600 000 firmas― es un poco un fracaso de todos, en todos los niveles, desde los gestores de los diferentes ámbitos asistenciales, que no han sabido planificar las mal llamadas ratios enfermera‑paciente, pasando por los políticos que los colocan y los dotan o no para dicha planificación. Y, como siempre, en medio, las profesionales, las enfermeras, y, sobre todo, la ciudadanía a la que cuidamos. Las anteriores veces que esta iniciativa ha ido viajando por este Congreso se han presentado enmiendas, muchas de ellas con verdadero afán de mejora, como incluir a otros profesionales como equipo de salud que somos, no llamarlos ratios o respetar esa autonomía de las regiones. Y es que no todo va a ser negro: empezamos a ver grises, incluso algún blanco, y todo ello con una apuesta política clara desde el Ministerio de Sanidad a favor de las profesiones de los cuidados. Como bien diría el secretario de Estado Javier Padilla, lo que hagamos con las profesiones de los cuidados ahora marcará la sanidad y la salud del futuro, por ello se ha creado un Comité de Cuidados en el ministerio dirigido por enfermeras, con la misión de desarrollar un marco estratégico para los cuidados en salud y, entre otras cosas, trabajar para crear evidencias sobre el trabajo de las enfermeras y de las técnicas en cuidados de enfermería, su aportación, sus competencias, su liderazgo; en definitiva, luchar por lo que llevamos hablando todas las enfermeras más de treinta años. (Aplausos). En esta iniciativa popular que tenemos entre manos se habla de cosas tan importantes como la calidad, seguridad del paciente, efectividad, planificación, equidad y evidencia. Ninguna iniciativa por sí sola conseguirá esto si no apostamos por el conjunto y damos más pasos para colocar la ciencia del cuidado ―la enfermería― donde debe estar. Pero vamos por partes, ¿qué calidad puede haber con cargas de trabajo fuera de los rangos aceptables?, ¿qué seguridad sin personal suficiente o con una enfermera para todo, donde un día podemos estar en cuidados intensivos y al día siguiente te mandan a traumatología? ¿Eso es seguridad y calidad? ¿Es eficiente un sistema en el que, tras estudiar con dinero público una especialidad ―sí, somos especialistas―, tu comunidad autónoma te coloca en un puesto que no es de especialista y, si tienes suerte y te coloca, ni siquiera cobras por ello? Se lo pregunto sobre todo a los señores del PP, ya que esto es competencia autonómica. Desde el Ministerio de Sanidad se ha realizado la mayor encuesta a enfermeras. Hemos tenido más de 55 000 respuestas, y muy pronto podremos ver los resultados. Arrojan datos relacionados con esto, y esos datos son por ejemplo: el 64,3 % de las enfermeras que respondieron pensaban que no había suficientes recursos de enfermeros para garantizar la calidad; la mitad de las respuestas sobre el número de pacientes en el último turno contestó que más de 14; en la iniciativa que tenemos entre manos se habla de 8, de 3; un 25 % atendió a más de 24 pacientes. ¿Eso es calidad? ¿Eso es seguridad? El 59,5 tuvo que dejar de realizar actividades propias del cuidado por falta de tiempo. Vamos a ver, ¿dejo de curar la úlcera por presión de María, no le doy la analgesia a Juan o cuando llega a mi consulta de atención primaria Mario no le puedo preguntar sobre qué tal se encuentra porque acaba de perder a su madre? También se hará público desde el ministerio un informe de necesidades de enfermeras, es imprescindible para planificar, y ahí hay datos tan interesantes como ratios de las diferentes comunidades autónomas en atención primaria, por ejemplo, o las horas de trabajo en el cómputo anual, que evidencia mucho de lo que aquí se habla hoy. Por cierto, espóiler: en ambos casos, Madrid es la peor parada.

En el Comité de Cuidados del Ministerio, junto a las directoras de cuidados de las comunidades autónomas ―donde tienen suerte que haya―, están trabajando para mejorar todas estas condiciones, cada uno con sus competencias, y es que, desde que se aprobó la Ley General de Sanidad hace ya más de treinta y ocho años, no había habido ningún Ministerio de Sanidad que apostara por los cuidados enfermeros como lo está haciendo el ministerio ahora mismo. Lo digo porque ahora, cuando el PP nos vaya a vender que las enfermeras somos estupendas y magníficas, tengan en cuenta esto. Y un consejo: si tienen apuntado hablar de vocación, déjenlo porque eso nos molesta mucho. Y señores del PP, les recomiendo que nombren directoras de cuidados y que las doten de recursos en las comunidades autónomas donde gobiernan.

Pero volvamos a la evidencia: hay estudios nacionales e internacionales sobre cómo los cuidados de calidad disminuyen la morbilidad, la mortalidad, y cómo a mayor tasa de rotación de personal hay mayor riesgo de esta mortalidad y de esta morbilidad. En el ministerio, junto con Europa, se está trabajando para crear unos indicadores de cronicidad y agudeza para un nuevo modelo de recursos humanos. Y si a algunos no les valen los datos como estos y no creen en la equidad ni en la calidad, háganlo y crean en el dinero; numerosos estudios demuestran que si apostamos por desarrollar al máximo las competencias de las enfermeras, estas devuelven la inversión al sistema, entre otras cosas, evitando ingresos, reingresos, complicaciones, uso adecuado de los recursos o prevención. ¿Y saben? Cuando hay una o más enfermeras en una hospitalización de agudos, por cada cuatro pacientes, los estudios internacionales hablan de un ahorro de 1,34 millones por hospital.

En conclusión, ¿Que se puede mejorar la iniciativa? Sí, podemos hablar de equipos de salud, definir las ratios por complejidad de cuidados, por agudeza. ¿Que legislar lo que cada comunidad autónoma debería saber planificar según sus necesidades no es muy ortodoxo? También, tomen nota. ¿Que hay que adaptar y mejorar la evidencia? Estamos en ello. ¿Y que se pueden trabajar las competencias, las condiciones laborales, el liderazgo de las enfermeras y hacerlo entre todos? También, y para eso estamos. Y es que, señorías, en los próximos meses van a llegar a esta Cámara normativas e iniciativas desde el Ministerio de Sanidad dedicadas a mejorar las competencias de las enfermeras, mejorar nuestras condiciones, nuestros accesos a puestos directivos y mucho más.

Por lo tanto, les reto, sobre todo a ustedes, señores del PP, a que hablen con las enfermeras, les reto a que consuman evidencias ―somos el sexto país en producción de evidencia en cuidados―, les reto a que las enfermeras trabajemos como agentes de equidad y les reto, señores del PP, a que apuesten verdaderamente por la ciencia del cuidado en sus comunidades autónomas, donde gobiernan. Más Madrid, SUMAR y el Ministerio de Sanidad, y, sobre todo, las enfermeras estamos deseosas de ese reconocimiento y del desarrollo que nos merecemos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor García Gomis. (Aplausos).

David García Gomis

VoxDiputado.Página 15Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Tengan clara una cosa: el PSOE engañará a los sanitarios con esta ILP, no me cabe la menor duda, por mucho que salgan aquí a contarnos milongas y a prometer el oro y el moro (aplausos), y a decirnos lo que toda la ciudadanía quiere escuchar. Les digo y les aviso que les van a engañar, y creo que ustedes lo saben en el fondo, porque esto no viene de ahora, viene de mucho más atrás, viene no de años, de décadas. Nuestros sanitarios piden estabilidad laboral y el PSOE ya les engañó con dicha estabilización de empleados públicos. El Gobierno a la cabeza es la empresa que lidera el ranking de contratos basura y precariedad laboral: 43 %, tenemos un 43 % en temporalidad en la sanidad pública española, ¡una vergüenza! (Aplausos). Y ello a pesar de que el Gobierno, la ministra desde esta misma tribuna, prometió y aprobó una ley para estabilizar dichos puestos, y, al final, nada, mentiras y más mentiras. Pero es que, encima, si nos vamos a las mayorías absolutas de unos y otros, tampoco fue de gran ayuda la mayoría absoluta del Partido Popular ni la del Partido Socialista, porque no han hecho nada en las comunidades donde gobiernan. Solo hace falta ir a Madrid, a Andalucía o a la Comunidad Valenciana donde han gobernado unos y otros ―aunque algunos digan que no han gobernado lo han hecho bajo otras siglas (señala hacia los escaños de la parte central del hemiciclo)―; no han hecho nada para mejorar la calidad asistencial, y menos la calidad laboral de nuestros sanitarios. (Aplausos). Y es que el personal de enfermería debería ser uno de esos desempleados públicos que tendría que ser cuidado con mimo. El dinero, en lugar de meterlo donde a ustedes les interesa, sacándolo de los bolsillos de los españoles, es necesario que lo metan en la sanidad, que lo inviertan en sanidad, como propuso VOX: que se subiese por encima del 10 % la inversión en el presupuesto general del Estado, ¡y ustedes votaron que no! (Aplausos). Pero, eso sí, luego todas las semanas en el Consejo de Ministros regalan el dinero de los españoles a países y a gobiernos que muchos de ustedes no saben señalar en el mapa, como ya dije la anterior vez, y muchas veces ni siquiera sabemos si finalmente se destina a lo que ustedes dicen.

Por eso les digo ―les vuelvo a avisar― que les van a engañar, que todo son buenas palabras y luego se querrán hacer fotos en la puerta con los leones. Para ellos, ahora mismo lo único que importa es contentarles a ustedes para que dejen de armar follón y de hacer manifestaciones, pero la realidad es que todo será igual o me temo que mucho peor, porque con este Gobierno todo puede ir a peor. Ni con mayorías absolutas de unos y de otros se ha hecho nada durante años, esa es la realidad. Que sepan que sus problemas son los problemas de todos los ciudadanos. Y, sinceramente, creo que ustedes han puesto sobre la mesa un tema muy importante y varias cuestiones de capital importancia. Ahí es donde debemos buscar los puntos de encuentro, tender unos puentes sólidos y avanzar en reconocer que es una profesión vital y necesaria y que hay que adaptar ese modelo sanitario al siglo XXI: hay que adecuar las ratios, hay que adecuar los salarios, hay que adecuar las condiciones laborales dignas, hay que acabar con la precariedad y hay que velar por la salud mental de nuestros sanitarios, tan importante en estos días. Por eso les digo que cuenten con nosotros para adelantar este camino, porque nosotros venimos reclamando una sanidad de calidad para todos los españoles. Y creo que es justo el reconocimiento, pero no solamente de palabras; hechos.

Señorías, en un momento en que el mundo parece girar hacia una incertidumbre donde las sombras del egoísmo son cada vez más extensas en nuestros corazones y en nuestra sociedad, debemos ser luz entre tanta oscuridad. Este Parlamento tiene que brillar, tiene que ser como nuestro personal sanitario, como nuestras enfermeras, como nuestros enfermeros, que en los momentos más vulnerables siempre son un faro en la noche. (Aplausos). ¿Cuántos de nosotros, señorías —‌por mucho que ustedes se rían—, directa o indirectamente a través de un familiar han sentido el toque sanador de un sanitario en un hospital? ¿Cuántos de ustedes han tenido que sufrir una larga estancia en un hospital, muchas veces en soledad, en momentos en los que la desesperanza se apodera de uno, donde la enfermedad parece vencer, cuando el miedo más aprieta y se cierne sobre nosotros? Ahí están nuestros sanitarios como guardianes de la salud, como los ángeles que velan a los pies de nuestras camas. Muchos de nuestros mayores están sin otra compañía que la del personal sanitario, sin una mano que los reconforte y acune en los últimos momentos, sin una voz amiga que les calme cuando se despiertan en mitad de la noche completamente desorientados porque no están en su hogar. Pues ahí está nuestro personal sanitario, nuestro personal de enfermería para ser prácticamente su única compañía, ser esa mano que los reconforte y esa voz amiga.

Nuestro personal sanitario se merece la máxima consideración. Ellos han visto nuestro dolor y el de nuestras familias; han compartido lágrimas, han dado alivio, han sido ese abrazo y ese hombro, han trabajado sin descanso, a menudo sin el reconocimiento adecuado ni las condiciones que merecen. Y lo que nos piden simplemente es mejorar las ratios para poder mejorar su atención y tener una atención más cercana y humana; nos piden estabilidad laboral, nos piden formación, nos piden medios, nos piden poder seguir siendo vitales para nuestra sanidad, y debemos cuidar uno de los recursos más valiosos que tenemos. Lo hemos vivido con más intensidad durante la pandemia, una pandemia que unos negaron, unos que los dejaron sin medios, abandonados; nuestros sanitarios estuvieron expuestos en primera línea, y ellos lo saben muy bien.

Señorías, para acabar, recuerden el rostro de esa enfermera que estuvo al lado de su cama, de la de su padre o de su madre, de un hijo, de sus abuelos o de un amigo; recuerden cuando la incertidumbre llegaba a aquella lúgubre habitación de hospital y aparecía una enfermera que, aun con ojos cansados, siempre trataba traerlos llenos de esperanza. Recuerden esas manos que no solo curaron, sino también consolaron; recuerden a aquellos que han dejado a sus familias para cuidar de las nuestras. Merecen, más que un gracias, un aplauso, merecen justicia, respeto y dignidad, pero lo que sobre todo no merecen es más mentiras ni más traiciones, ni de unos ni de otros.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Castilla Álvarez.

María Carmen Castilla Álvarez

PSOEDiputada.Página 17Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Antes de empezar mi intervención, quisiera saludar a todas las compañeras y compañeros, enfermeros y enfermeras, estoy totalmente convencida de que hoy están siguiendo este debate con muchísima atención. También quiero agradecer como ciudadana y como enfermera a los miles de ciudadanos que firmaran y avalaran esta iniciativa legislativa popular. Les vuelvo a repetir, como enfermera y como ciudadana, muchísimas gracias. (Aplausos). Señorías, en mi grupo tenemos muy claro la importancia de la salud pública. De hecho, me han escuchado ustedes repetir ―y lo repetiré hasta la saciedad― que fue un Gobierno socialista el que promulgó la Ley General de Sanidad ―el germen fue aquel artículo 43 de la Constitución española―, nuestro admirado y querido ministro Ernest Lluch. (Aplausos). Con este espíritu hoy debatimos la toma en consideración de esta proposición de ley, una proposición de ley que ha tenido recorrido y trabajos previos en la legislatura anterior; un trabajo que ya está hecho. Y quiero resaltar ―se ha dicho aquí, pero quiero resaltarlo― los estudios que ponen en negro sobre blanco la finalidad de esta proposición: corregir la sobrecarga laboral y garantizar la seguridad de los y las pacientes. Y fíjense, no hacen falta unos estudios tan recientes; nos podemos ir al año 2001, cuando Needleman constató que más horas de cuidado provistas por enfermeras tituladas se asociaba con una más corta estancia hospitalaria, una menor incidencia de infecciones, de paradas cardiorrespiratorias; en definitiva, los pacientes registraban una menor morbimortalidad. Por eso, en nuestro grupo entendemos que una regulación rígida como la que se propone no es la solución más precisa, sino que debe ser complementada con indicadores como la complejidad y la agudeza que necesitan los pacientes cuando están ingresados. Evidentemente, en determinados servicios como son los servicios críticos, creo que todas y todos los que estamos aquí lo tenemos meridianamente claro, estas y otras cuestiones son las que tenemos que tratar, y yo estoy convencida de que esta ley va a tirar hacia delante. En esta legislatura, como en la anterior, se trabaja para mejorar la condición de los profesionales. Es un avance de esta legislatura la creación del Comité de Cuidados en Salud, así como el necesario avance en el nuevo estatuto marco. Compañeras y compañeros enfermeros, es de justicia. Y debemos tener claro que todo este trabajo del ministerio se está realizando en colaboración con la Organización Mundial de la Salud. Pero ya se ha dicho aquí, lo han dicho otros grupos, esto hay que negociarlo con las comunidades autónomas, porque al final son ellas las responsables de la gestión de la asistencia sanitaria a través de los servicios de salud. Abro paréntesis. Señoría de VOX, los y las socialistas, cuando subimos a esta tribuna, en cualquier medio de comunicación o en cualquier contacto con la ciudadanía no decimos ninguna milonga, ¡decimos verdades!, y así lo constata toda nuestra historia. (Aplausos y risas). Sí, ya veo que les da risa, evidentemente les da risa. Me resulta también muy sorprendente que ustedes hablen de que no se invierte en sanidad en las comunidades autónomas que están gobernadas por el Partido Popular. Pero ¡si hasta hace dos telediarios ustedes han estado gobernando con el Partido Popular en las comunidades autónomas, incluida la mía, donde les aprobaban los presupuestos finalistas para la sanidad! Pero ¿qué nos están contando hoy aquí? Bien, a las pruebas me remito. En las comunidades autónomas que gobierna la derecha del Partido Popular y anteriormente la ultraderecha, ha habido un trasvase de dinero de la sanidad pública a la sanidad privada y resulta que no ha habido ninguna mejora en la calidad de los cuidados a los pacientes, porque las listas de espera siguen igual, las pruebas diagnósticas siguen igual, las cirugías siguen igual y las consultas externas y especialidades siguen igual o peor. Voy a contarles unos hechos probados. Hecho probado número uno. La Junta de Andalucía en mi tierra pone de acuerdo a cuatro sindicatos que salen a la calle, porque ustedes no cumplen con el pacto de atención primaria ―les aseguro que sé de lo que estoy hablando―, la carrera profesional, así como por la falta de negociación por parte de la Administración. Hecho probado número 2. De nuevo, los sindicatos advierten que los indicadores sobre listas de espera en el Sistema Nacional de Salud dejan en evidencia en mi tierra las políticas sanitarias de la consejería del Partido Popular, destacando que Andalucía es el peor sistema sanitario de todo el Estado. Hecho probado número 3, y este es de traca. (Rumores). Parece que no les interesa… Hay aquí un murmullo… Vamos, parece que no les interesa el tema de la sanidad. (Aplausos). Igual no les interesa que ustedes en Andalucía hayan creado 411 plazas de enfermeras especialistas en atención primaria y hayan despedido a 411 enfermeras generalistas, cuando el pacto era no despedir a nadie. Esta es una situación alarmante.

Hecho probado número 4. El mismo día que la Consejería de Salud de mi tierra anuncia 1000 millones más para la sanidad recortan el complemento de rendimiento profesional a los trabajadores y las trabajadoras del Servicio Andaluz de Salud. Entonces, ¿dónde van esos 1000 millones? ¿Alguien me lo puede explicar como si yo tuviera 4 años?

Hecho probado número 5. Según el Consejo Andaluz de Colegios de Enfermería, el 60 % de los recién egresados en Andalucía se ven obligados a marcharse a otras comunidades. Los motivos fundamentales son la falta de estabilidad en el empleo, contratos precarios y bajos salarios, entre otros. El dato es demoledor: en el año 2023, 1200 enfermeras y enfermeros tuvieron que emigrar de Andalucía a otras comunidades o fuera de su casa, y no por turismo ni por coger las maletas para conocer mundo, sino para ganarse el pan y tener un proyecto de vida. En resumen, el Servicio Andaluz de Salud es el mayor exportador de enfermeros de España. (Aplausos). Esto es grave, pues la edad media en esta profesión es cada vez es más alta, lo que no permitirá hacer un recambio generacional si las comunidades autónomas donde ustedes gobiernan no utilizan el retorno del talento. Igual no saben lo que es, pero, si quieren, se lo explico un día.

En todo caso, habrá que preguntar al Partido Popular si va a tratar con respeto a los profesionales de la enfermería y al resto de grandes profesionales ―por supuesto, porque no quiero olvidarlos― que tiene nuestro sistema sanitario. Y la misma pregunta le hago a la ultraderecha, porque de lo que usted ha explicado aquí no me he enterado muy bien.

Anuncio que mi grupo votará a favor de la toma en consideración de esta proposición de ley que nace de una iniciativa legislativa popular.

Para terminar, no me puedo olvidar de mi admirada Florence Nightingale, fundadora de la enfermería moderna y estadística reconocida. Escuchen lo que decía hace muchísimos años: El mayor mal del mundo de hoy es la confusión de la sabiduría con la información.

Señorías, protejamos y cuidemos a quienes nos cuidan. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Velasco Morillo.

Elvira Velasco Morillo

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Muchas gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Debatimos esta tarde una iniciativa que no es nueva en esta Cámara, como ya se ha comentado esta tarde. Entró avalada por 660 000 firmas y va pasando legislatura tras legislatura, desde julio de 2018, pero, ¡qué casualidad!, con el Partido Socialista en el Gobierno. Esa es la única coincidencia. (Aplausos). En primer lugar, saludo a los promotores de la iniciativa, a la presidenta del sindicato de enfermería, doña Laura Villaseñor, y a todas las personas que nos acompañan esta tarde en el debate de una iniciativa legislativa popular que hace referencia al número de enfermeras y a las causas que se pueden generar si partimos de un déficit de enfermeras en el sistema sanitario. Señorías, las enfermeras somos la cara visible del sistema sanitario y quienes brindamos cuidados directos y continuos a los pacientes. Su conocimiento del paciente, su capacidad para detectar cambios en su estado de salud y su labor de coordinación con otros profesionales son esenciales para garantizar la atención de calidad. Además, son unos profesionales sanitarios que están muy bien valorados por los ciudadanos, como demuestran los datos del barómetro sanitario. El 82,2 % de las personas usuarias de los servicios de atención primaria valora positivamente la atención recibida. Continúan siendo los aspectos mejor valorados por los ciudadanos la confianza y la seguridad que transmite el personal de enfermería, con más de 8 puntos sobre 10. También el 85,4 % de las personas usuarias de los hospitales públicos valora positivamente la atención recibida durante el ingreso. Los aspectos mejor valorados son los cuidados de los profesionales enfermeros, con 8,43 puntos sobre 10. Pero también me gustaría resaltar aspectos no tan positivos, como que las condiciones laborales de la profesión han empeorado en relación con el año 2022. El 56,1 % considera que su situación laboral actual ha empeorado con respecto a la situación prepandémica y el 60 % considera que tiene un volumen muy alto de trabajo, con 8,62 puntos sobre 10. Es una profesión sanitaria que se ve afectada, según datos publicados recientemente por el propio Consejo General de Enfermería, por la presión asistencial, que afecta psicológicamente al 88,3 % de las enfermeras encuestadas, el 86 % presenta episodios de estrés, el 63 % ansiedad, el 60 % insomnio y el 27 % depresión. El 23 % de las enfermeras se ha visto obligado a pedir baja, seis de cada diez enfermeras declara haber pensado dejar la profesión y, durante el 2023, 1473 enfermeras españolas han solicitado documentación para marcharse al extranjero ―a cincuenta y seis países―. El 16,26 % de las enfermeras de 55 a 64 años no jubiladas en España se jubilarán en los próximos diez años.

Estos son aspectos que no podemos pasar por alto y, de alguna forma, han de tenerse en cuenta en la tramitación de esta iniciativa, porque, desde que se registró en el año 2018 hasta ahora, algo sí ha cambiado en el ámbito sanitario para garantizar la seguridad y el bienestar de los pacientes, aunque en política de recursos humanos no hayamos avanzado mucho.

Señorías, invertir en enfermería es invertir en salud. Si queremos un sistema sanitario fuerte y eficiente, necesitamos enfermeras cualificadas, motivadas y con un fuerte sentido de pertenencia a su lugar de trabajo. Solo así podremos garantizar una atención de calidad para todos los ciudadanos. Pero no debemos olvidar que, en esta legislatura imposible que nació de un inmenso error, como se demuestra día tras día, con un Gobierno intentando engañar a todo el mundo (aplausos) y logrando que cada día la gente desconfíe más, las enfermeras no han sido su prioridad. Llevamos más de un año sin legislatura, desde un punto de vista de leyes y reformas estructurales. Les voy a recordar algunas en las que han de tenerse en cuenta a los sanitarios y, muy especialmente a los enfermeros y que afectarían a la planificación y el desarrollo profesional.

La ley ELA se aprueba por unanimidad en las Cortes Generales, pero, sin embargo, el Gobierno no ha dado ni un solo paso para garantizar la supervisión de los cuidados veinticuatro horas para los pacientes que reconoce la ley. (Aplausos). La reforma del Estatuto Marco del personal sanitario estatutario de los servicios de salud es muy necesaria después de veinte años, y el Gobierno se salta todos los trámites de participación, a la Comisión Nacional de Recursos Humanos, al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud e, incluso, al propio Foro Marco para el Diálogo Social, donde están representadas todas las organizaciones sindicales, para establecer reuniones bilaterales de la ministra. Es una nueva forma de negociar y, por supuesto, siempre a espaldas de las comunidades autónomas.

En esta iniciativa se contempla la atención primaria, un ámbito que el Gobierno no está abordando como realmente se necesita. Hablan de la incorporación de las enfermeras especialistas en Familiar y Comunitaria, pero sin ningún tipo de planificación y sin necesidades previstas que abordar. Todo es una indefinición. Y, claro, ¿para qué van a tener en cuenta a las comunidades autónomas? Su plan de acción es un auténtico fracaso, señora Recas.

El ministerio está inmerso en la elaboración de múltiples estudios de médicos especialistas, pero de uno solo de enfermería, y en el último por fin meten enfermeras de Familiar y Comunitaria, pero simplemente lo que hacen es trasladar una foto de un sistema de información. El Gobierno no ha elaborado en estos seis años un verdadero plan de recursos humanos, como le pedía la Comisión para la Reconstrucción, no ha agilizado el registro de profesionales sanitarios y, en el ámbito de agresiones, no ha hecho nada. En fin, la incompetencia del Gobierno también la estamos viendo estos días en la desprotección de más de 1,5 millones de personas, con cuya atención sanitaria no se sabe qué va a pasar (aplausos); no se sabe si se van a cargar el modelo administrativo, y también lo necesitan saber los profesionales sanitarios, las enfermeras, porque necesitan certidumbre. Estamos ante un Gobierno que en estos seis años ha dado la espalda a la profesión, porque sabiendo que esta ILP está en el Congreso no ha tomado ni una sola medida en coordinación con las comunidades autónomas para ir poniendo soluciones a la cobertura de enfermeras y en todos los ámbitos asistenciales, como se necesita en este país. Es un Gobierno que nos está llevando a una auténtica parálisis, a una auténtica deriva política. Solo le queda un camino de salida: poner fin a la legislatura y convocar a los españoles a las urnas. Mientras tanto, espero que sea consecuente y que todos las apoyemos y las saquemos de esta situación por la que están pasando las enfermeras de nuestro país.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, SOBRE EL DERECHO A OTORGAR INSTRUCCIONES PREVIAS. (Número de expediente 122/000133).

Presidencia. Continuamos con el punto del orden del día relativo a la toma en consideración de la Proposición de ley del Grupo Parlamentario Socialista sobre el Derecho a Otorgar Instrucciones Previas. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Rives Arcayna.