Muchas gracias, presidenta.
Señorías del Grupo Popular, hoy España tiene una política exterior con identidad propia conocida y reconocida y entiendo que les disguste a ustedes ―hoy su portavoz estaba muy disgustado con esta política exterior con identidad propia―, porque lo único que se recuerda de su política exterior es que nos metieron en una guerra ilegal e injusta contra la opinión de todos los españoles. (Aplausos). En estos momentos, el Gobierno de España en política exterior no tiene ni intermediadores ni comisionistas ni nada con ese nombre. Por cierto, cuando sí hubo intermediadores y comisionistas —m e refiero a personas imputadas por cobrar comisiones internacionales— fue durante el Gobierno del Partido Popular. Usted se acordará, señor portavoz del Grupo Popular, eran compañeros suyos de bancada y si no, revise los periódicos y las hemerotecas. Hubo imputados por corrupción internacional como comisionistas internacionales.
Hace más de un año que empezó esta crisis en Oriente Medio y a lo largo de estos meses he tenido muchas intervenciones, tanto en el Congreso como en el Senado, de hecho es la segunda vez que comparezco en Pleno sobre este tema en concreto. Hoy llevamos varias horas de comparecencia y en todo este tiempo les he escuchado hablar, también al portavoz de VOX, de política nacional, de cuestiones partidistas, de Venezuela —cómo no, no podía faltar—, les he escuchado palabras muy duras contra el Gobierno, pero no les he escuchado ni una sola palabra —ni a usted ni al portavoz de VOX— sobre la defensa del derecho internacional, ni una palabra para defender a las Naciones Unidas y a su secretario general, ni una palabra de apoyo a la Corte Penal Internacional y al Tribunal Internacional de Justicia, ni una palabra sobre la ayuda humanitaria que presta UNRWA, ni una palabra condenando los bombardeos israelíes sobre población civil, ni una palabra, ni una iniciativa y, sobre todo, ni una propuesta para la paz en Oriente Medio, tampoco para ninguna otra cuestión en política exterior. Veo que siguen en la oposición como cuando estaban en el Gobierno. El Partido Popular nunca tiene iniciativas de política exterior. (Aplausos). Posiblemente, al Grupo Popular igual que al Grupo VOX les da igual lo que ocurre en la región, les da igual el insoportable número de víctimas inocentes, pero —s e lo digo tanto al Grupo Popular como a VOX— se equivocan profundamente, cometen un tremendo error volviendo la espalda también en esto a una sociedad española que cree profundamente en la paz, en los derechos humanos y en la democracia. La sociedad española, los españoles, hubiera esperado otras intervenciones de ustedes, tanto del portavoz del Grupo Popular como del portavoz del Grupo VOX, esta mañana, aunque solo fuera por humanidad. Señorías del Grupo Popular, todo el Gobierno de España tiene posiciones muy claras en relación con la actual guerra en Oriente Próximo, yo las he explicado hoy aquí con claridad, y la voz de esa posición es única y siempre la ha traslado el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; es decir, es una posición conocida y, además, compartida por la inmensa mayoría de la sociedad española. Los españoles saben dónde está su Gobierno y en qué está trabajando, ¿pero saben dónde está la oposición del Partido Popular y de VOX? Yo, desde luego, no lo tengo claro y la mayoría de los españoles también tienen serias dudas al respecto. Díganme ¿apoyan la solución de dos Estados? ¿Apoyan el respeto del derecho internacional? El portavoz de VOX por lo menos ha tenido el mérito de dejarlo claro, no apoya el derecho internacional. ¿Apoyan el papel de UNRWA y el aumento de la ayuda humanitaria para la población gazatí? ¿Apoyan el papel de la Corte Penal Internacional y del Tribunal Internacional de Justicia y apoyarían que se cumplieran las obligaciones de España en ese terreno? ¿Condenan los ataques a FINUL? Porque hasta ahora —y se lo digo claramente al portavoz del Grupo Popular— ustedes no han condenado ni una sola vez los ataques deliberados sobre FINUL. Harían un mejor servicio a los españoles si al menos en un tema tan serio fuesen capaces de definir una posición en lugar de lo que han hecho esta mañana, venir aquí a disparar no se sabe muy bien contra qué, pero desde luego no a hablar de esto, con un único objetivo: intentar dañar no se sabe muy bien cómo a este Gobierno. Y sé que ustedes viven cómodamente en la inacción, sé que es fácil decir —como hacen ustedes— que la paz no es posible, que las cosas son como son y que aquí la única política real es la de la resignación. Yo no me voy a resignar nunca a que la guerra sea la forma normal de relacionarse entre los pueblos de Oriente Medio. No será fácil, tal vez no será mañana, desde luego no va a ser sin esfuerzo y compromiso de todos, pero claro que es posible la paz. Es más, llegará la paz porque ningún futuro se puede construir sobre la violencia permanente. La paz llegará, se trata de trabajar ahora para que el camino hacia la paz no sea tan doloroso como lo está siendo en estos momentos. Y se lo decía en mi primera intervención, ante la magnitud de esta tragedia no tomar posición, como han venido hoy a hacer aquí —y ojalá me equivoque, señor Floriano, pero creo que va a hacer lo mismo en la dúplica—, siempre es ir contra las víctimas civiles inocentes, que son miles en estos momentos en Oriente Medio. La paz llegará y ustedes, señorías del Grupo Popular, se avergonzarán de no haber hecho nada, de haber mirado para otro lado, como llevan haciendo toda la mañana, mientras millones de seres humanos pedían ayuda y pedían la más elemental humanidad de cada una de las señorías del Grupo Popular. (Aplausos).
Señorías, en política exterior en general el peor de los errores es la irrelevancia, que era donde estaba España con el Gobierno del Partido Popular; no hacer nada, no estar en ningún sitio, no proponer nada, como hacían y hacen ustedes, y esta mañana está siendo un buen ejemplo. Su posición y cómo ven ustedes a España, permítanme que diga que, como ministro de Asuntos Exteriores, me duele especialmente y como español también. ¿Cómo ven ustedes a nuestro país? Ven un país pequeño, que no tiene voz propia, que no propone y no debe proponer, que nunca se debería comprometer con nada; en suma, que no cuenta. Así es como ven ustedes a España, es muy distinto de lo que está demostrando este Gobierno poniéndola a la vanguardia de la escena internacional. Pero les aseguro que lo peor es que les falta humanidad, les falta compromiso con los derechos humanos. Y créame, la irrelevancia no es el lugar en el que nuestra sociedad quiere a España y, desde luego, no cuenten con el Gobierno de España para eso.
El Gobierno de España va a seguir haciendo lo que hace: ser activo y liderar todas las iniciativas internacionales; trabajar por la paz, por los derechos humanos, a favor del derecho internacional; defender al final los mejores valores de la sociedad española.
Decían el portavoz del Grupo Popular y el portavoz del VOX que nos habíamos quedado solos y que el reconocimiento no servía para nada. Pero hombre, ¿cómo nos vamos a quedar solos si 146 Estados de los 193 del planeta reconocen al Estado de Palestina, once de ellos de la Unión Europea! ¡Quien está solo es quien no reconoce al Estado de Palestina! (Aplausos). Además, todos los países árabes aplauden la posición de España; nuestra posición internacional entre los países árabes ha crecido exponencialmente. ¿Por qué? Porque, como me dicen mis colegas del mundo árabe, España está salvando la dignidad de Europa en Oriente Medio. Y, por eso, también Consejo Europeo tras Consejo Europeo se reconoce en las conclusiones, por todos los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la solución de dos Estados y la conferencia internacional de paz que España ha puesto encima de la mesa. Quienes están solos en la comunidad internacional en Europa son ustedes con su no posición, porque ni siquiera es una posición, es intentar venir aquí a sortear un debate sobre uno de los más graves problemas que tiene planteada la sociedad internacional.
España está liderando en estos momentos el diálogo euro-árabe. Se ha visto en el último Foro Regional de Unión por el Mediterráneo en Barcelona; se ha visto en el mes de septiembre aquí en Madrid, cuando convoqué a ministros árabes y europeos y firmamos la Declaración de Madrid, que ha dado lugar en la Asamblea General de Naciones Unidas a la Alianza Global por la Implementación de la Solución de Dos Estados; se ha visto en el Consejo Europeo del 17 de octubre, donde se ha plebiscitado la posición española. Porque miren, ante la violencia, ante las muertes que vemos cada día, ante esa violencia en Oriente Medio que dura ya décadas, que dura ya generaciones, se pueden aportar —y yo lo acepto y hoy se han escuchado aquí— distintas respuestas, se pueden proponer diferentes soluciones, pero, ante tanto sufrimiento, lo que no se puede hacer es lo que hacen las señorías del Grupo Popular y de VOX: ser indiferente. No se puede mirar para otro lado, porque es profundamente inhumano y, si me lo permiten, es profundamente inmoral desentenderse de esta tragedia humana. Se lo pregunto de nuevo para que me lo digan, ¿cuál es su posición ante este conflicto, señorías del Grupo Popular? Porque no lo sabe nadie, créanme, no lo sabe nadie. Desde luego, no lo sabe el ministro de Asuntos Exteriores de España y creo que no lo saben ni siquiera ustedes, porque van cambiando de opinión dependiendo del programa electoral y de la comunidad autónoma. Y su silencio solo demuestra dos cosas: incompetencia en política exterior y falta de humanidad. Estas son dos cualidades que ustedes no tienen y que les incapacitan para gobernar un día. (Aplausos).
España, en su conjunto, es un país comprometido con el sistema de las Naciones Unidas, comprometido con la paz, y, por eso, nuestras tropas están desplegadas en FINUL. Por cierto, un despliegue que se produjo por una decisión que tomó el Consejo de Seguridad en coordinación con el Gobierno libanés. Lo que me gustaría es que el portavoz del Grupo Popular y el portavoz de VOX utilicen la dúplica para condenar cada ataque, porque no lo han hecho hasta ahora nunca, que han sufrido nuestras tropas, y esas acciones del ejército israelí que amenazan a nuestros soldados y al resto de soldados desplegados en la misión de Naciones Unidas en Líbano. Miren, esos soldados, como el general Aroldo Lázaro, hacen un trabajo extraordinario ―yo tuve la ocasión de tener un encuentro con ellos en Beirut y trasladárselo― en defensa de la paz y lo que merecen es nuestro respeto y nuestro apoyo, no un silencio vergonzoso y clamoroso. Porque, señorías, ustedes nunca han condenado los ataques contra la FINUL; una fuerza que está liderada por un general español y que tiene uno de nuestros más importantes contingentes españoles en el exterior. Señor Floriano, una fuerza cuya única misión es mantener la paz y proteger a los civiles de ambos lados de la frontera. Defienden la FINUL fuerzas políticas muy distintas. Lo ha hecho claramente, por ejemplo, y se lo digo al portavoz de VOX, la primera ministra de Italia y su ministro de Asuntos Exteriores. Al final, estamos hablando de proteger a las Naciones Unidas y del respeto de los elementos más básicos del derecho internacional. Sin la labor de la FINUL, hoy en día, muy probablemente, no se hubiera conseguido el alto el fuego de sesenta días que se ha logrado.
Y cómo no, cómo no iban a sacar ustedes a Venezuela, aunque les recuerdo que Venezuela no está en Oriente Medio, está en América Latina, y esta comparecencia iba de Oriente Medio. Pero, bueno, deben pensar ustedes que cae cerca. Señores del Grupo Popular, yo soy el ministro de Asuntos Exteriores de España y hablo de los intereses y de los valores de los españoles. Y ustedes, sinceramente, parecen un partido venezolano; están siempre aquí con Venezuela. Miren, aunque Venezuela no está en Oriente Medio, yo les voy a contestar. La posición de España ha sido desde el primer momento una posición a favor de la democracia en Venezuela, una posición a favor de la protección de todos los venezolanos. Por eso, bajo este Gobierno han llegado a España, con un estatuto muy especial, 120 000 venezolanos frente a 24 que llegaron con los Gobiernos del señor Rajoy. Y, ya sabe, no hay un solo comunicado, no hay una sola reunión internacional en la que España no haya estado en el centro desde el pasado 28 de julio; la última hace muy pocos días, con el secretario de Estado norteamericano, Blinken, en los márgenes del G20, en Brasil. Allí estaba España hablando de Venezuela.
Ya que hablan ustedes de Venezuela, se lo vuelvo a decir y se lo digo en cada comparecencia; han pasado setenta y un días desde que ustedes acusaron a los 5300 funcionarios, diplomáticos y personal contratado del Servicio Exterior de España, y muy directamente a los de la embajada en Caracas, de participar nada más y nada menos que en un golpe de Estado y en torturas en la Embajada de España en Caracas. Pero, ¿no les da vergüenza! Esta es una ocasión única para pedirle perdón al Servicio Exterior de España. (Aplausos). Y siempre que se lo digo, se quedan ustedes en silencio, no dicen nada. ¿No les da vergüenza que su líder acuse a funcionarios y a diplomáticos de torturar y de dar un golpe de Estado, de verdad? (El señor Pérez López: Eso es mentira. Es mentira). Les exijo hoy que pidan perdón desde esta tribuna a nuestro Servicio Exterior. Y, sobre todo, yo creo que ya no tiene sentido mantener esa falsedad. El señor Edmundo González lo dejó claro en un comunicado en el que les desmintió y en el que señaló que España es lo que siempre ha sido en democracia, una tierra de libertad y de acogida para tantos venezolanos, y eso debería de ser motivo de orgullo también para ustedes, y lamento que tampoco en esto sean capaces de alegrarse por el buen hacer y el buen nombre de España.
También le quiero decir otra cosa: no traiga a dos españoles injustamente retenidos a la tribuna del Congreso. Es un tema muy serio y usted sabe, porque ha estado en las comisiones de exteriores, que yo informo sobre ellos, y lo he dicho públicamente. Pero lo que yo creo que todos debemos de querer es no utilizar a esos dos españoles de manera partidista cuando usted sabe que el Gobierno de España está haciendo todo lo que está en su mano para que vuelvan donde siempre tenían que haber Estado, en el País Vasco entre sus familias. (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: ¡Mentira!). Nada más sucio que utilizar a ciudadanos españoles en una situación injusta y muy difícil. Y la prueba de que lo utilizan partidistamente es que nunca me preguntaron por los dos españoles retenidos injustamente en Irán. Tampoco se interesaron nunca por Juana Ruiz, que estaba detenida en Israel. Todas esas liberaciones las tuve que hacer sin su apoyo y, desde luego, sin su petición de solicitud. Así que, por favor, por estos dos compatriotas y por sus familias, no los traiga a la tribuna.
Sobre Gibraltar, mire, no sé cuántas veces les he ofrecido un pacto de Estado sobre Gibraltar. Que el acuerdo llegue a buen puerto en términos que sean beneficiosos para todos es bueno para el Gobierno, pero también es bueno para ustedes. Le he oído aquí unas descalificaciones que, sinceramente… Yo entiendo que en el Partido Popular están muy divididos ―ayer hablaba con el presidente de la Junta de Andalucía precisamente sobre Gibraltar; un tono muy distinto; una actitud muy distinta―, así que, por favor, aclárense, o hable usted con el presidente de la Junta de Andalucía, que algo más que usted sabrá, aunque solamente sea porque el Campo de Gibraltar queda en Andalucía. (Aplausos). Por si no lo sabe, pregúntele al presidente de la Junta, yo me he reunido en siete ocasiones con todos los alcaldes del Campo de Gibraltar y con consejeros de la Junta de Andalucía para intercambiar opiniones. Ahí había alcaldes del Partido Popular y, por supuesto, representantes de la Junta de Andalucía. Y, como le digo siempre, estoy dispuesto a sentarme con usted para aclarar cualquier duda, para consensuar posiciones y para avanzar.
Me hablaba usted aquí de consulados honorarios y del Consulado Honorario en Georgia. Le recuerdo que los cónsules honorarios no los designa el Ministerio de Asuntos Exteriores, sino el país que quiere acreditarlos. Lo único que hizo el Ministerio de Asuntos Exteriores, en el momento en el que tuvimos conocimiento por prensa de la situación y de las acciones del cónsul honorario de Georgia, en Zamora, fue informar a la embajada georgiana y se pasó a retirar esa acreditación. Así que actualice su información, aunque creo que lo sabe de sobra y a lo único que viene aquí es a enturbiar.
Se lo digo también al portavoz de VOX, España debe ser un sujeto activo en política exterior con voz e identidad propia, y mal que les pese, España nunca ha tenido tanto peso internacional en democracia. Prueba de ello es que, por referirme solo a los últimos tres años, hemos celebrado una cumbre de la OTAN en el momento más complejo para la seguridad euroatlántica; una Presidencia del Consejo de la Unión Europea que ha sacado adelante asuntos encallados desde hacía años, como el Pacto sobre Migración y Asilo; una Cumbre Unión Europea-CELAC que ha quedado institucionalizada; hemos abierto negociaciones de adhesión con Ucrania; hemos sacado adelante ―con sus votos, y se lo agradezco― una histórica ley de cooperación para actualizarla; hemos celebrado conferencias internacionales de Naciones Unidas y vamos a celebrar en Sevilla, en junio del próximo año, la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo; hemos convertido, año tras año, a Barcelona en la capital mundial de la diplomacia cada vez que se reunía la ministerial de Unión por el Mediterráneo; y en 2026 vamos a llevar a cabo la Cumbre Iberoamericana, de la que somos ya Secretaría Pro Tempore por unanimidad de todos los Estados iberoamericanos. Nunca en nuestra historia en democracia hemos tenido una mayor representación europea e internacional. Nuevamente, cogiendo solo los últimos tres años: el Alto Representante de la Unión Europea; ahora, el mayor cargo que hemos tenido nunca dentro de la Comisión Europea, la vicepresidenta primera ―y vergüenza para ustedes porque ayer votaron rompiendo el consenso entre las grandes familias europeas contra toda la Comisión Europea― (aplausos.—Un señor diputado: 282 votos); la presidenta del Banco Europeo de Inversiones; el presidente de la Autoridad Bancaria Europea. Esto dentro de Europa, pero además tenemos al enviado personal del secretario general de la OTAN para la vecindad sur, el Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas, un español está al frente de FINUL, otro español ha estado al frente de la fuerza de estabilización en Irak. Si tuviesen una pizca de sentido de Estado, señorías del Grupo Popular y de VOX, no se habrían dedicado, como han hecho las últimas dos semanas, a boicotear a una española e incluso a romper un consenso de décadas entre las grandes familias políticas europeas.
En cuanto al portavoz de VOX, le garantizo que el Gobierno de España está haciendo todo lo posible para desplegar todos los medios en relación con la DANA. Por eso, por primera vez en la historia de la cooperación española, todo el material humanitario en los almacenes que se encontraban en España de nuestra AECID se han desplegado para atender a la población afectada por la DANA.
Al portavoz de SUMAR le agradezco su intervención y su tono, que comparto, por supuesto, al cien por cien. Le garantizo que no vamos a escatimar esfuerzos en lo que todos sabemos que es la auténtica solución para alcanzar la paz definitiva en Oriente Medio, que es la solución de dos Estados. Le agradezco que usted, a diferencia del Grupo Popular y de VOX, sí se haya pronunciado claramente apoyando a FINUL, así como ese apoyo al secretario general de Naciones Unidas. Le aseguro que nosotros siempre vamos a defender a Naciones Unidas, a sus agencias, al derecho internacional y a la fuerza de FINUL.
En cuanto al acuerdo de asociación, que varios de los portavoces me han planteado, España ―de hecho, es una carta del presidente del Gobierno de España con el primer ministro irlandés al Alto Representante y a la presidenta de la Comisión Europea― ha insistido y sigue insistiendo. Debo de reconocer también los esfuerzos del alto representante Josep Borrell en ese sentido para que la cláusula sobre derechos humanos del acuerdo de asociación nos permitiera mantener un diálogo en primera instancia con Israel sobre la situación de los derechos humanos en Gaza y para dar los pasos que fueran necesarios si ese diálogo no era satisfactorio, pero, efectivamente, necesitamos la unanimidad para sacarlo adelante.
Varios de ustedes se han referido a la Corte Penal Internacional y al Tribunal Internacional de Justicia. Yo lo he dicho en mi intervención, pero lo repito: España va a cumplir con todas sus obligaciones tanto en relación con la Corte Penal Internacional como con el Tribunal Internacional de Justicia. Ha sido España quien ha planteado sanciones a nivel europeo y las ha aplicado bilateralmente. Hemos impuesto sanciones bilaterales a los colonos violentos en Cisjordania y las hemos apoyado en la Unión Europea, donde ahí, por fin, hemos conseguido ya hace unos meses la unanimidad para llevarlas a cabo. Desde luego, España siempre está abierta a aplicar sanciones a todos aquellos que quieran malograr la solución de dos Estados.
Créame, señor Santos, nosotros no vamos a cejar en el apoyo a UNRWA y en el apoyo a la cooperación para Palestina y también para el Líbano. Por eso, son ya 43 millones los que, desde octubre del año pasado, hemos dado a UNRWA. No cejamos en ningún momento; cuando todos se retiraban, nosotros no solamente mantuvimos nuestra financiación, sino que empezamos a incrementarla. Hoy ya he anunciado aquí 4 millones extra. En enero de este año, en Beirut, anuncié que íbamos a triplicar nuestra contribución a Líbano y a la Autoridad Nacional Palestina. Fueron 50 millones el año pasado y en esta reunión interministerial Palestina-España hemos comprometido al menos 75 millones, un suelo de 75 millones para los próximos dos años para Palestina.
Al portavoz del Grupo Republicano, señor Salvador, le agradezco el tono y también ese apoyo explícito a la paz y al derecho internacional. Cuente con el Gobierno de España para estar a la vanguardia de todo ello. España, por supuesto, respeta todos los convenios internacionales. En materia de armas vamos a respetar nuestras obligaciones en el Estatuto de Roma, en la Corte Penal Internacional, en el Tribunal Internacional de Justicia. Créame, lo he dicho en mi intervención y se lo repito, somos muy conscientes de que Oriente Medio no necesita armas, Oriente Medio lo que necesita es paz. Estoy también muy de acuerdo con lo que ha dicho de que un día alguien nos preguntará: ¿Y tú qué hacías por la paz en aquellos días y en aquellos meses? Yo creo que una mayoría de la Cámara tendrá una respuesta digna, pero el Grupo Popular y VOX no tendrán una respuesta digna. (Aplausos). También queremos ―créame― la paz para Ucrania, y por eso nosotros acudimos a la Cumbre por la Paz en Suiza. Queremos que en todos los sitios la paz sea una paz justa, y una paz justa al final es una paz dentro de los principios de la Carta de Naciones Unidas. En Ucrania eso supone respetar la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Por supuesto que queremos la paz, que nadie se equivoque; nadie quiere la guerra en Ucrania, salvo Vladímir Putin.
En relación con el catalán en Bruselas ―y también el resto de lenguas cooficiales, por supuesto―, usted sabe que es una prioridad del Ministerio de Asuntos Exteriores. No vamos a cejar en ese objetivo. Yo siempre les explico a mis colegas en Bruselas que la identidad nacional española es una identidad plurilingüe y que, tal y como recogen los tratados, tanto la identidad nacional como el multilingüismo son valores que la Unión tiene que proteger. Lo tenemos ya solicitado en el Parlamento Europeo. Yo envié una carta hace muy pocas semanas a la presidenta Metsola solicitándole que lo lleve a votación de la Mesa. Desde luego, si el Grupo Popular en vez de oponerse nos facilitara sus votos en el Parlamento Europeo y los de su familia política, todo sería más fácil, pero no pasa nada, nosotros vamos a continuar. Lo mismo ocurre en el seno del Consejo con las lenguas oficiales, donde necesitamos unanimidad. Son dos asuntos distintos, en el Parlamento y en el Consejo, pero avanzamos con el catalán, con el euskera y con el gallego, por supuesto conjuntamente en todos ellos. En el Parlamento yo espero que la votación sea muy próxima. Tenía una reunión con la presidenta Metsola que tuve que anular porque tenía que dedicarme a ver a otras personas en Bruselas en relación con los fondos para la DANA, pero ya estamos reagendando para vernos muy próximamente.
Por lo que se refiere a la portavoz de Junts, coincido en que todas las víctimas son exactamente iguales, también para el Gobierno de España. Y, por supuesto, la liberación de todos los rehenes ―lo he dicho en mi intervención inicial― es parte de toda solución para alcanzar la paz definitiva. Queremos, como usted decía, la solución de dos Estados, y esta solución supone la existencia también del Estado de Israel. Créame, nosotros somos totalmente favorables a la existencia de un Estado palestino realista y viable, pero también lo somos, y lo he dicho públicamente en muchas ocasiones, en cuanto a la normalización de relaciones de todos los países árabes con Israel. Y le diré una cosa: todos mis colegas árabes, todos ellos, me dicen que están dispuestos a reconocer a Israel desde el mismo minuto en que exista un Estado palestino realista y viable. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Por lo tanto, en esa conferencia de paz que nosotros proponemos eso es lo que queremos, que se implemente la solución de dos Estados y que eso lleve a la normalización de relaciones de todos los países árabes con Israel, de forma que haya un esquema de paz y de seguridad regional para todos.
Sobre el alto el fuego y qué pasos había que dar ―me decía―, le diré que el primero, desde luego, es un alto el fuego en Líbano y en Gaza. Ya hay uno, aunque sea parcial, en Líbano. A partir de ahí tenemos que conseguir que una única Autoridad Nacional Palestina se pueda ocupar tanto de Gaza como de Cisjordania y que ayudar masivamente a la reconstrucción de Gaza. Finalmente, hay que ir hacia esa conferencia internacional, que no puede ser una conferencia internacional para negociar, para debatir parámetros, sino ya para aplicar la solución de los dos Estados. Y, en el lado libanés, tenemos que ir, después de este alto el fuego, hacia la aplicación y el despliegue completo de la Resolución 1701. Eso supone que las fuerzas armadas libanesas puedan desplegarse en el sur, desplazando a Hizbulá y garantizando la soberanía del Líbano y, al mismo tiempo, la seguridad de los civiles israelíes del norte de Israel, poder delimitar definitivamente la frontera entre Israel y Líbano y proceder a un reconocimiento mutuo y a garantizarse una seguridad mutua.
Y créame que nosotros condenamos las violaciones de los derechos humanos allí donde se produzcan. Tal vez usted no lo sabe, pero nosotros condenamos el ataque a Nagorno Karabaj. Hay un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores al respecto. Yo he sido el primer ministro de Asuntos Exteriores de España que ha recibido oficialmente en Madrid al ministro de Asuntos Exteriores de Armenia. Por lo tanto, nosotros vemos todo en su globalidad.
Tenemos que huir del racismo ―lo he dicho también en mi intervención―, tenemos que huir de la islamofobia, tenemos que huir también del antisemitismo. No es justo que diga que no hemos hecho nada. Yo lo he dicho en mi comparecencia: hemos emitido varios comunicados condenando las actitudes antisemitas y este Gobierno ha publicado el primer plan contra el antisemitismo. Yo me he reunido en varias ocasiones con las comunidades de españoles judíos para entender cuáles eran sus inquietudes y sus necesidades y, desde luego, lo voy a seguir haciendo. Para mí ―créame― racismo, islamofobia y antisemitismo son igualmente despreciables.
El portavoz de Bildu decía que no condenaba igual los bombardeos israelíes que los atentados de Hamás. No tengo ningún problema en señalarlo de esa manera y, por tanto, vuelvo a decir que hemos condenado y condenamos los bombardeos israelíes sobre población civil. Estaba repasando los comunicados ―son treinta y cinco comunicados oficiales desde el día 7 de octubre―: el 23 de septiembre el ministerio emitió un comunicado (lo muestra) sobre los bombardeos israelíes contra el sur y el este del Líbano; el 30 de agosto España condena las operaciones militares de Israel en Cisjordania (lo muestra); el 14 de agosto el Gobierno condena la visita del ministro israelí, Ben-Gvir, a las explanadas de las mezquitas (lo muestra), y el 3 de enero emitimos un comunicado (lo muestra) sobre declaraciones recientes de miembros del Gobierno de Israel. Usted no tiene por qué seguir cada comunicado que saca el ministro de Exteriores, pero conviene aclararlo. Yo se los puedo entregar muy gustosamente.
Estoy muy en coincidencia con la intervención que ha hecho usted, sobre todo con su idea central y troncal: tenemos que hacer todo lo posible para la paz y la paz es posible. La fuerza militar por sí sola nunca va a garantizar la seguridad total de Israel. La seguridad total de Israel vendrá cuando exista un Estado palestino que pueda coexistir en buena vecindad y cunado sea el Estado palestino junto al Estado de Israel quienes se garanticen y promocionen mutuamente la paz y la prosperidad. Será la diplomacia y no será la fuerza armada la que traiga esa paz. Queremos, por supuesto, una paz justa, por eso apoyamos al Tribunal Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional, el derecho internacional.
Y es necesaria ―estoy de acuerdo con usted― la solución de dos Estados. Todos sabemos ―es la gran paradoja de la situación actual― cuál es la solución que traería la paz definitiva a la región, que garantizaría la seguridad total para Israel y que evitaría que para muchos pueblos en Oriente Medio no haya otra opción que la violencia y la guerra para relacionarse entre ellas: dos Estados.
El alto el fuego es un buen paso. No es un paso suficiente, es un primer paso. Para empezar, hay que consolidar este alto el fuego; hay que conseguir que las fuerzas armadas libanesas se desplieguen en el sur del Líbano y que haya una soberanía y un control territorial de ellas por todo Líbano; hay que demarcar la frontera; hay que conseguir un alto el fuego en Gaza; hay que conseguir que una misma autoridad palestina tenga el control de Gaza y Cisjordania; y hay que poner en pie un Estado palestino realista y viable.
Y vuelvo a señalar que vamos a cumplir con nuestras obligaciones con el Estatuto de Roma ―varios de ustedes los que me han preguntado al respecto―. En eso somos muy claros. Francia habrá dicho lo que quiera, nosotros somos muy claros: vamos a cumplir nuestras obligaciones con el Estatuto de Roma.
Hemos empujado y hemos apoyado las sanciones a los colonos violentos, también utilizado la cláusula de derechos humanos del acuerdo de Israel-Unión Europea, pero, como usted mismo decía, se requiere unanimidad, y eso ha hecho que las sanciones bilaterales españolas hayan entrado en vigor antes que las europeas, el tiempo que nos tomó conseguir la unanimidad, y que todavía, a pesar de nuestros esfuerzos y los del alto representante ―también quiero reconocerlo―, Josep Borrell, no lo hayamos conseguido.
Al señor Esteban, el portavoz del PNV, quiero decirle que España está haciendo todo lo posible. No es una cuestión de optimismo o pesimismo. Desde luego, nosotros no nos vamos a resignar. Soy consciente de la gravedad de la situación, igual que usted, pero que las cosas sean así en Oriente Medio no van a hacer que me resigne nunca, y yo que usted tampoco. Estamos haciendo todo lo posible por avanzar en un diálogo euro-árabe, que ha dado lugar a la Alianza Global para la aplicación de dos Estados, con el fin de ir sentando las bases de lo que tiene que ser el marco de esa conferencia internacional de paz que España llevó al Consejo Europeo y que ahora ya es la pieza central de ese diálogo con los países árabes.
Estoy de acuerdo con usted en que hay que reforzar la FINUL, y nosotros lo hemos pedido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, porque, al final, la FINUL se despliega por una resolución del Consejo de Seguridad, la 1701, y solamente puede cambiar su mandato y reforzarlo el Consejo de Seguridad. Pero nosotros, en la medida que podemos, lo que hacemos es impulsarlo. La FINUL se ha revelado como una fuerza fundamental para alcanzar este alto el fuego. El hecho de que FINUL mantuviera una serie de posiciones ha sido clave para que, al final, se aplique este alto el fuego.
Y no le quepa la menor duda de que la protección de los civiles es una de nuestras guías. Nosotros condenamos los bombardeos sobre la población civil. Lo hemos hecho, incluso al portavoz de Bildu le enseñaba alguno de los comunicados que hemos ido sacando a lo largo de estos meses.
Efectivamente, estoy de acuerdo con usted en que quien tiene unos territorios ocupados bajo su mandato tiene obligaciones con ellos. Israel tiene también unas obligaciones, por derecho internacional, también en los territorios ocupados. Que uno sea ocupante de unos territorios no significa que no tenga obligaciones. Tiene obligaciones que cumplir.
Le agradezco su apoyo explícito a la Corte Penal Internacional, también a UNRWA; de verdad, les felicito por el galardón Ellacuría. Es importante en estos momentos que UNRWA reciba todo el apoyo posible. Nosotros, al señor Lazzarini, que es quien está al frente de UNRWA, también le condecoramos. Yo creo que es un buen gesto y un buen mensaje para el resto de la comunidad internacional, que ha ido volviendo ―al principio poco a poco, pero ahora ya en masa― a financiar UNRWA.
Vamos a apoyar al Líbano, porque soy muy consciente de la fragilidad del Líbano y la necesidad de que el Líbano, por fin, se dote de un Gobierno con una presidencia y que las fuerzas armadas se puedan desplegar en el sur. Líbano merece nuestro apoyo porque es un Estado soberano, igual que lo es Ucrania, pero también porque es un excelente ejemplo de que dentro de un único Estado pueden convivir distintos pueblos, distintas religiones, distintos idiomas, distintas procedencias. Por eso, también a todos nos gusta el Líbano.
Estoy completamente de acuerdo con usted en que los españoles judíos son parte fundamental de la sociedad española. Como le decía a la portavoz de Junts, me he reunido en varias ocasiones con ellos, he escuchado sus preocupaciones de seguridad y les he trasladado que, desde luego para mí y para el Gobierno de España, es completamente inaceptable que ningún niño, tenga la religión que tenga, acuda a su colegio con miedo por las mañanas y que el Gobierno de España pondrá todos los medios necesarios para que eso no ocurra.
Paso a los portavoces del Grupo Mixto. El portavoz de Podemos y el del BNG han hecho unas intervenciones que tienen puntos de conexión entre ellas. Yo entiendo su indignación, la comparto, como también comparto su rechazo sobre lo que está ocurriendo. Sé que su indignación es honesta, pero también les pido, sobre todo al portavoz de Podemos, que sean honestos con lo que está haciendo el Gobierno de España. Nadie está yendo tan lejos como nosotros en la defensa de la legalidad internacional, en la defensa de los derechos del pueblo palestino y, sobre todo, en parar esta guerra y en defensa de la paz en Oriente Medio. Hemos reconocido al Estado de Palestina. Hemos defendido y seguimos defendiendo la solución de dos Estados en todos los foros internacionales. Tenemos reuniones con el grupo de contacto euro-árabes, algunas de ellas aquí, en Madrid. En todos mis viajes a la región, en Líbano, Irak, Emiratos, Catar, Arabia Saudí, Egipto Jordania, en las ruedas de prensa conjunta en todos esos países nos aplauden sincera y calurosamente y felicitan al Gobierno de España por todo lo que hacemos. Apoyamos a UNRWA, cuando muy pocos lo hacían o se atrevían a hacerlo, a Naciones Unidas y a su secretario general. Hemos incrementado la financiación, como les acabo de indicar. Hemos establecido sanciones a los colonos violentos en Cisjordania. Hemos condenado la aprobación por parte la Knésset israelí de una legislación que impide a UNRWA operar en los territorios palestinos ocupados. Y ―lo siento mucho, pero es la realidad― no autorizamos ventas ni paso de armas por España con destino a Israel. Hemos pedido la suspensión del acuerdo de asociación a la presidenta de la Comisión y al Alto Representante. Proponemos celebrar una conferencia de paz para aplicar la solución de dos Estados. Apoyamos económica e institucionalmente el proceso que tiene abierto, a instancias de Sudáfrica, la Corte Internacional de Justicia y también el de la Corte Penal Internacional. Hoy mismo he anunciado una nueva financiación, que nos coloca entre los diez principales donantes. Apoyamos a FINUL, cuyo mandato tenemos. Hemos triplicado la ayuda a Palestina. Hemos duplicado la ayuda a Líbano. Y, sobre todo, les diría que, si ustedes no creen en mis palabras, escuchen a los palestinos, escuchen a la Autoridad Nacional Palestina, escuchen al ministro de Asuntos Exteriores del Líbano. Todos ellos agradecen el papel que está teniendo España.
También creo que este es un debate en el que yo sé que ustedes están guiados por la buena fe ―créanme, no tengo la menor duda―, pero uno tiene que ser, en un escenario muy complejo, lo más eficaz posible. Ustedes hablan de romper relaciones con Israel. Mire, no lo piden los palestinos, no lo piden ni tan siquiera los países árabes. No intentemos ser más palestinos que los propios palestinos, más árabes que los propios árabes. Y esto es por una razón, y es que todos estamos apostando todo a la solución de dos Estados y dos Estados supone también la existencia de un Estado de Israel, que se tendrá que sentar con nosotros en ese marco de una conferencia internacional de paz, y, para eso, debemos tener relaciones con Israel. Les hago un paralelismo: ustedes no vienen aquí a pedirme que rompa relaciones con Rusia, nunca lo han hecho, y a mí me parece bien, yo comparto no romper relaciones con Rusia, y tenemos un embajador en Moscú y un embajador ruso aquí, porque un día llegará la paz y tendrán que ser parte de la solución. Sin embargo, sí hacemos muchas otras cosas en relación con el acuerdo Unión Europea-Israel, en relación con las armas, en relación con las sanciones. Y, sobre todo, ustedes saben que hay un procedimiento abierto en la Corte Internacional de Justicia, en el que España colabora sobre la base de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Nosotros colaboramos económicamente y también con actuaciones en la investigación del tribunal, aportamos al procedimiento para que puedan calificar esas acciones. Pero nosotros, claramente, somos parte, porque entendemos que dentro de esa convención está impedir que la población civil no tenga acceso a la ayuda humanitaria libremente o que se bombardeen indiscriminadamente infraestructuras civiles. También somos parte de la opinión consultiva sobre las consecuencias jurídicas derivadas de las políticas y prácticas de Israel en el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Este. Y ―se lo vuelvo a decir― no autorizamos venta de armas. No autorizamos venta de armas. Monitorizamos las licencias anteriores al 7 de octubre para que no se produzcan. No las autorizamos. No sé quién querrá recalar en nuestros puertos, lo que sí le puedo decir es que no autorizamos ni autorizaremos escalas con barcos que tengan como destino final Israel con cargamento de armas.
Al portavoz del BNG le digo que sí hemos impuesto sanciones a Israel. Es cierto que se necesita la unanimidad, pero las sanciones a los colonos violentos las hicimos unilateralmente e impulsamos que la Unión Europea las estableciera igualmente.
Y nosotros hemos rechazado, exactamente igual que ha hecho usted, y lo hemos hecho públicamente, tanto los ataques al secretario general de las Naciones Unidas como a UNRWA. Y colaboramos activamente con la Corte Penal Internacional.
Por último, agradezco al señor Gutiérrez, al portavoz del Grupo Socialista, que comprende la complejidad de la situación que se vive en Oriente Medio, su defensa de la legalidad internacional, su apoyo a la ONU, su apoyo a UNRWA y, sobre todo, su apoyo a los cooperantes, que están en estos momentos en una situación muy difícil.
Concluyo diciéndoles que España despliega una política exterior con identidad propia, reconocible y reconocida por todo el mundo, especialmente por palestinos y países árabes, que al final se basa en lo mejor de nuestra sociedad: la defensa de la paz, la democracia y los derechos humanos. (Aplausos).