Rocío De Meer Méndez
Muchas gracias, señor presidente. Señora ministra, el pasado 19 de noviembre ustedes aprobaron un real decreto para la reforma del Reglamento de Extranjería, el 1155/2024, que fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 20 de noviembre de 2024. Fue titular en varios diarios, pero fue titular y portada en diarios que no son españoles. Le he traído algunos ejemplos del propio día 20 de noviembre. El mismo día que se publicaba en el Boletín Oficial del Estado, Al24News, que es un diario argelino, anunciaba que España anuncia la regularización de la situación de cientos de miles de inmigrantes para aumentar su plantilla. (Muestra una fotocopia de un recorte de prensa). Aquí tiene, además, una mención a usted. Figura su nombre en árabe en los diarios argelinos. (Aplausos). Tenemos otro titular (muestra otra fotocopia de un recorte de prensa) de Hibapress, también de Argelia. Hibapress, con una foto de unos billetes metidos en un pasaporte, dice que el Gobierno español decide simplificar los trámites para la obtención de documentos de residencia y regularizar la situación de los inmigrantes. El mismo diario argelino publicaba también, en otro titular (muestra otra fotocopia de un recorte de prensa), que España prevé regularizar la situación de los inmigrantes. En el mismo diario se decía que se simplifican trámites, que se eliminan duplicidades y que se dotan de garantías y rigor jurídico. Y lo anuncia porque, lo dice la misma noticia, también está dirigido a aquellos que estén pensando emigrar a España. También en Sky News (muestra otra fotocopia de un recorte de prensa), diario que también se ve en todo el norte de África, financiado por Emiratos Árabes Unidos: España avanza para la regularización de un millón de inmigrantes. También en una web vista en el norte de África (muestra una fotocopia) figura una guía para solicitar el ingreso mínimo vital y la regularización; España en árabe, incremento de 350 euros en la prestación del ingreso mínimo vital. Y aquí tenemos Belpresse, otro diario marroquí, anunciando, señora ministra, el mismo día que se publicaban en el Boletín Oficial del Estado, sus medidas para todo Marruecos. ¿Sabe cómo se llama esto, señora ministra? Efecto llamada. (Aplausos). Esto se llama efecto llamada, que es lo que ustedes hacen. Y esto es una irresponsabilidad, es una triple irresponsabilidad, señora ministra. Es una irresponsabilidad, primero, desde el punto de vista jurídico, porque su real decreto, su reforma contraviene sospechosamente algunos artículos de la Ley Orgánica 4/2000, de derechos y deberes de los extranjeros en España. Como usted conoce, en el artículo 2 bis es precisamente donde figura cuáles son las directrices que deben regir en la política migratoria, es decir, la política que usted hace desde su ministerio, y entre estos principios tenemos los siguientes. La ordenación de flujos migratorios laborales, cuando hay 600 000 extranjeros en España en paro, señora ministra. La integración social de los inmigrantes mediante políticas transversales dirigidas a toda la ciudadanía. Integración social de 300 000 personas al año. ¿Dónde los integras? Porque para integrar hay que disgregar. ¿Dónde los vas a integrar, señora ministra? La igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿Qué igualdad efectiva, si traemos masivamente personas de los países más machistas del mundo? La lucha contra la inmigración irregular y persecución del tráfico ilícito de personas. Es una ley orgánica, señora ministra, no parecen tener la intención de cumplirla. Punto h) del 2 bis de la Ley Orgánica 4/2000, persecución de trata de seres humanos. Ustedes son la compañía aseguradora de las mafias de trata de seres humanos, señora ministra. Y quienes más se alegran de su Real Decreto 1155/2024, quienes más se alegran, señora ministra, son las mafias de tráfico de personas. (Aplausos). Y así es como todo va según el plan: miles de personas se pondrán en contacto con una mafia, se descargarán la guía en árabe sobre regularización en España, ingreso mínimo vital, se echarán al mar en una barcaza y esperarán a que llegue Open Arms, Aita Mari, Sea-Watch Internacional o Salvamento ―el señor Puente también acude al rescate de las mafias―. Porque ustedes no quieren regularizar ni a uno ni a dos ni a cuatro ni a cinco refugiados que huyen de una guerra, señora ministra. Su reforma es de trescientas mil en trescientas mil regularizaciones al año. (Aplausos). Su reforma, señora ministra, regulariza millones de personas y llama a venir a otros tantos millones de personas los próximos años. Están tomando decisiones, señora ministra, muy peligrosas; están tomando decisiones que van a cambiar nuestras naciones, que van a cambiar el rostro de nuestros países, que pueden extinguirlas a largo plazo. Además, ustedes lo hacen como política de hechos consumados ante millones de españoles estupefactos y, sobre todo, de espaldas a la realidad del pueblo. Y esto es importante, esto tiene una trascendencia, porque este debate, señora ministra, también es sobre si somos; sobre si seguiremos siendo; sobre si tenemos un destino, un proyecto; sobre si nuestros cementerios son algo más que tierra, que lápidas y huesos; sobre si nuestros hijos son la continuidad de algo más que unas ruinas; sobre si somos conscientes de que en este momento histórico nos lo jugamos todo. Porque, sí, señora ministra, las naciones pueden desaparecer.
Europa es o fue un oasis muy pequeñito en el mundo, un foco de cultura, de prosperidad y de luz, pero algo muy pequeño frente a los diez mil millones de seres humanos que viven en el mundo. La población europea es solo un 5 % de la población mundial. La población española es solo un 0,61 % de la población mundial. ¿Sabe usted, señora ministra, cuántos habitantes tiene Europa? Me imagino que sí: cuatrocientos millones de habitantes. ¿Sabe cuántos habitantes tiene Nigeria? Doscientos millones de habitantes. Solo Nigeria, con sus tasas de crecimiento, va a llegar a tener la misma población que Europa y además la va a exportar a Europa. Porque las tasas de fecundidad, en el caso de España, por ejemplo ―hemos conocido la última tasa global del informe de la OCDE―, es de 1,16. La tasa de Nigeria es de 4,6. Son muchos números, quizá no les dicen nada, pero el debate demográfico es un debate de números, porque los números son el destino de nuestros países. (Aplausos). Son muchos números y un solo resumen, señora ministra: si cada dos personas solo tienen un hijo, la población de los países, la población de España se reducirá a la mitad. ¿Y qué sería lo lógico por parte de políticas preocupadas por la salud demográfica de sus países? Las políticas de natalidad. Sería lo más lógico. Sin embargo, ¿qué hacen ustedes, señora ministra? No me mire así. (La señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado: La estoy escuchando). Políticas de sustitución poblacional, eso es lo que ustedes hacen, señora ministra. No hacen lo que Europa necesita. Hacen lo suficiente para que Europa deje de existir. (Aplausos).
La ONU, ya por el año 2000, trasladó el primer informe demográfico sobre la economía europea y decía que su prosperidad dependía de su población y que en Europa faltaban 159 millones de habitantes para su supervivencia, que debían venir de otros países. ¿Quién avaló este mismo informe del año 2000? La Comisión Europea; la Comisión Europea avaló este informe. El Banco Mundial aumentó ese informe, y dijo que las migraciones debían aumentar también en los países occidentales para dedicarlas a su masa laboral. Lo mismo dijo el Fondo Monetario Internacional y lo mismo dijo el Foro de Davos. Todos decían que era para garantizar la supervivencia de Europa. Pero yo me pregunto: ¿su supervivencia o sus cuentas de resultados? ¿Europa es una serie de productos interiores brutos en una geografía o es más cosas? ¿España es un lugar o es algo más? ¿Es unos presupuestos generales del Estado? ¿Es un PIB?
Ni España es un lugar ni la supervivencia de una serie de cuentas de resultados de multimillonarios es la supervivencia de Europa. Quizá sí su prosperidad, pero no su supervivencia, señora ministra, porque si para garantizar esas cuentas de resultados lo que haces es importar millones de personas del tercer mundo, de lugares con los que no compartimos nada, ni modo de vida ni costumbres ni religión, quizá a usted le salven los números, pero matan el espíritu, matan la identidad y matan la civilización. (Aplausos). Porque los seres humanos no somos dígitos, no somos números; tenemos cultura, tenemos raíces, tenemos pertenencia y tenemos espíritu. Y le digo algo que quizá sí que va a entender, porque a lo mejor esto de la civilización le suena un poco a chino; algo que sí que va a entender. Usted va a cambiar de opinión, señora ministra, su Gobierno va a cambiar de opinión, porque han cambiado de opinión en nuestro entorno: ha cambiado de opinión Macron; ha cambiado de opinión la socialdemócrata Andersson: hace tres días Trudeau decía que también iba a cerrar las fronteras, incluso, a los visados de estudiantes; ha cambiado de opinión Scholz, en Alemania; han cambiado de opinión en Suecia; han cambiado de opinión en Dinamarca; han cambiado de opinión en todos aquellos lugares en los que defendían lo mismo que defiende usted. (Aplausos).
Pero ustedes no van a cambiar de opinión ante el aumento de violaciones en manada, ni de asesinatos de mujeres, ni de atentados yihadistas o de machetazos. Ustedes van a cambiar de opinión, señora ministra, como todos los que han cambiado de opinión, cuando descienda la intención de voto al Partido Socialista, doscientos atentados yihadistas en Europa después. Se los podían haber ahorrado, señora ministra. Porque ustedes quieren seguir viviendo ―y quizá pueden― una mentira entre estas paredes, pero en Villaverde, en Usera, en Nou Barris, en Delicias, Valladolid, en las 200 de Roquetas o en El Puche no les queda otra, señora ministra, que vivir la realidad. (Aplausos). Y la realidad son puñaladas, son sueldos precarios, son parques tomados por bandas, son violaciones en manada, es miedo ―y ya termino, señor presidente―, miedo que ustedes han traído a los barrios que antes eran alegres y tranquilos.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).