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Sin adjetivos

Pleno del 27 de noviembre de 2024

Solicitud de comparecencia urgente del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre la gestión y responsabilidades de su Gobierno en la catástrofe nacional provocada por la DANA y sobre los protocolos e infraestructuras de prevención de riesgo por inundación en las zonas afectadas.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Tellado Filgueira, Miguel (GP) y 130 Diputados. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 84.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de las acciones realizadas por el Gobierno de España para apoyar a las Administraciones autonómicas y locales en la gestión de la emergencia provocada por la DANA entre el 28 de octubre y el 4 de noviembre de 2024.

Energía y clima

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 6Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señorías, buenos días. Comparezco para dar cuenta, como ha dicho la presidenta, de las actuaciones que el Gobierno de España está llevando a cabo para abordar los efectos causados por la DANA el pasado 29 de octubre; una DANA que, como todos sabemos, no tiene precedentes en nuestra historia reciente; una DANA que, lamentablemente, ha sesgado la vida de 222 compatriotas y ha devastado a casi un centenar de municipios. Quiero, por tanto, que mis primeras palabras sean de recuerdo a las víctimas, a sus familiares, a sus seres queridos, porque su dolor es el dolor del conjunto de la sociedad española. (Aplausos). Junto a ello, quiero manifestar un firme compromiso, sobre todo a la sociedad valenciana, y es que el Gobierno de España va a seguir con los vecinos de los municipios afectados hasta que se complete su reconstrucción y el relanzamiento de una tierra muy querida por todos, como es Valencia. Finalmente, una constatación que creo que tiene que servir como lección a todos, al conjunto de la ciudadanía, a las fuerzas políticas, a sus señorías, también a los Gobiernos, es que el cambio climático mata. Por tanto, todos debemos tomarnos en serio esta amenaza, porque hay algo mucho más peligroso que la emergencia climática, y son Gobiernos negacionistas que, por acción u omisión, reniegan de los efectos devastadores del cambio climático. (Aplausos).

En los últimos días, señorías, hemos asistido a un intenso debate sobre las decisiones y también las acciones de las distintas Administraciones competentes en la materia de protección civil. Las del Gobierno de España han sido explicadas en más de cuarenta comparecencias y ruedas de prensa por los ministerios directamente implicados, como es el Ministerio de Política Territorial, el del Interior, el de Defensa y el de Transición Ecológica, y también numerosos técnicos de los demás ministerios competentes. Junto a ello, la vicepresidenta tercera del Gobierno, la ministra de Defensa y el ministro de Política Territorial han comparecido ante sus señorías para informar sobre la gestión del Gobierno de España. Hoy me gustaría completar sus explicaciones a sus señorías y también a la ciudadanía que sigue este debate con nuevos datos y aclarar algunas confusiones e imprecisiones que se han volcado a la opinión pública, y me gustaría hacerlo, señorías, sin polemizar, tampoco para señalar culpables, sino para mostrar al conjunto de la ciudadanía que la Administración General del Estado ha estado con ellos desde el principio y va a seguir estándolo, que el Gobierno de España está volcado en la gestión de la emergencia y que con más o con menos acierto estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para ayudar a superar esta terrible tragedia a los hogares, a las empresas, a los trabajadores y a los municipios afectados por la DANA.

Para hacerlo creo que es necesario empezar recordando cómo funciona nuestro sistema de respuesta a emergencias y cuáles son las responsabilidades que tiene cada Administración en esta materia.

En muchas cuestiones, señorías, ustedes lo saben bien, el reparto competencial de nuestro Estado autonómico es algo ambiguo, ustedes lo saben, existen solapamientos, existen también discrepancias sobre quién debe hacer determinadas cosas que a menudo terminan judicializadas, pero no ocurre así con el tema que nos ocupa en esta comparecencia. La Ley del Sistema Nacional de Protección Civil 17/2015 y la Ley valenciana 13/2010 de Protección Civil y de Gestión de Emergencias establecen con claridad meridiana que en situaciones de emergencia de nivel 2 de este tipo, el mando único corresponde a la comunidad autónoma, recayendo sobre el Gobierno central dos responsabilidades principales: la primera, generar toda la información necesaria sobre la meteorología y los caudales hídricos, y, en segundo lugar, proveer, es decir, transferir a la comunidad autónoma todos los medios que requiera y existan para dar respuesta a la crisis. Por tanto, la pregunta, señorías, es si el Gobierno de España cumplió con estas responsabilidades, y la respuesta es que sí, que sí lo hizo. (Aplausos). Lo hizo desde el primer momento, lo sigue haciendo y lo va a seguir haciendo todo el tiempo que sea necesario, como he dicho al principio de mi intervención, para afrontar la reconstrucción de la zona o de las zonas afectadas.

Todo lo que digo, señorías, puede demostrarse empíricamente. Hablemos de la primera de las responsabilidades, la provisión de información y de avisos. En este episodio, señorías, los dos grandes responsables estatales son la Agencia Estatal de Meteorología, la conocida AEMET, y la Confederación Hidrográfica del Júcar. La AEMET emitió los primeros avisos sobre la DANA el jueves 24 de octubre, cinco días antes de la catástrofe; el viernes 25 notificó fuertes lluvias, el sábado 26 alertó de que habría alta intensidad torrencial y el domingo 27 de octubre anticipó un posible aviso naranja en la Comunitat Valenciana, en Cataluña, en Andalucía y en las Islas Baleares, que se activó al día siguiente en varias de estas zonas. El martes 29, en concreto a las 7:31 de la mañana, la AEMET activó el nivel rojo para el litoral sur de Valencia y llamó al departamento de Protección Civil de la Comunitat Valenciana para subrayar la gravedad de la situación.

Informó, a las 9:43 minutos, de la subida a nivel rojo en toda la provincia de Valencia y continúo emitiendo comunicados públicos sobre los cambios en los avisos, llamando a Protección Civil valenciana durante toda la jornada del día 29 y los días posteriores, a la vez que ofrecía en tiempo real toda la información en su página web. Lo mismo hizo, señorías, la Confederación Hidrográfica del Júcar. No hubo, como se ha dicho por parte de algunos, ningún apagón informativo el pasado día 29. Este organismo mantuvo una comunicación constante con el Centro de Emergencias de la Generalitat durante todo el episodio de la DANA. En concreto, señorías, a las 12:07 minutos informó sobre el crecimiento del caudal del barranco del Poyo, información que el Centro de Emergencias de la Generalitat Valenciana usó para activar la alerta hidrológica en los municipios ribereños de la rambla. Envió 198 correos electrónicos a las autoridades de Protección Civil, estuvo presente en el CECOPI desde el primer momento, donde alertó del incremento generalizado de los caudales en toda la provincia de Valencia y transmitió durante todo ese tiempo datos sobre la pluviometría y el nivel y volumen de los embalses y los ríos de forma constante y pública a través de su sistema automático de información hidrológica, que puede consultarse online de forma abierta. Es cierto que uno de sus sensores, el de Ribarroja, se rompió a las 18:55 de la tarde, pero para entonces, como saben ustedes, la gravedad de la situación ya era conocida por todos. De hecho, para entonces los bomberos ya estaban rescatando personas en el barranco del Poyo.

Por tanto, señorías, pido que no se engañe a la gente. Si algunos quieren buscar culpables, que los busquen, háganlo, pero no señalando a los servidores y servidoras públicos que cumplieron con su deber. (Aplausos). Porque, señorías, la AEMET y la Confederación Hidrográfica del Júcar son organismos técnicos. No hacen juicios subjetivos ni tampoco cálculos políticos, se basan en la evidencia científica y su trabajo consiste en recabar datos, hacérselos llegar a las Administraciones competentes, que son las que tienen que tomar las decisiones y lidiar con la emergencia. Y la AEMET y la confederación lo hicieron, lo hicieron con rigor, con rapidez y con transparencia, como dictan las leyes españolas y los estándares internacionales más avanzados, y prueba de ello es que hubo muchas instituciones que sí tomaron decisiones en esas horas difíciles. El lunes 28, un día antes de la tragedia, hubo sesenta y ocho municipios en Valencia, en Alicante y en Castellón que, sobre la base de los avisos de la AEMET, suspendieron las clases. El propio martes día 29 de octubre hubo numerosos ayuntamientos, como el de Carcaixent o el de Aldaia, que cerraron el acceso a varias calles y zonas inundables, y hubo muchos otros, como, por ejemplo, el Ayuntamiento de Torrent, que directamente anunciaron la suspensión de toda actividad pública y educativa. El Ayuntamiento de Valencia convocó su Centro de Coordinación Operativa Municipal a las 11 de la mañana, la Diputación de Valencia decidió enviar a sus trabajadores a casa a mediodía y algunos departamentos de la Generalitat Valenciana, como, por ejemplo, la Dirección General de Medio Natural y Animal o la Dirección General de Prevención de Incendios Forestales, tomaron medidas para limitar la exposición de sus trabajadores a la DANA desde primera hora de la mañana. De la misma forma, la Universidad de Valencia canceló su actividad docente y la Universidad Politécnica y la Universidad Católica clausuraron algunos de sus campus. También tomaron medidas multitud de empresas. Ford paró los turnos de noche y de mañana de su principal fábrica. A las 6:59 de la mañana, antes de que amaneciera, el puerto de Valencia cerró el tráfico y el de Sagunto lo hizo una hora después, y lo mismo ocurrió con numerosas pymes a lo largo y ancho de toda la Comunitat Valenciana. Por tanto, señorías, ¿cómo pueden decir el Partido Popular y VOX que los organismos dependientes del Ministerio de Transición Ecológica no avisaron, cuando todas estas instituciones públicas y privadas sí reaccionaron citando a menudo las alertas de la AEMET para justificar sus medidas? (Aplausos). Y digo más, señorías, ¿cómo es posible que el Partido Popular y VOX acusen al Gobierno de España de no haber informado a la Generalitat Valenciana, cuando la delegada del Gobierno de España en la Comunidad Valenciana habló con las consejeras responsables trece veces durante aquel día y hubo cinco altos cargos del Ejecutivo central que contactaron en once ocasiones con el gabinete del señor Mazón? Y, sobre todo, ¿cómo puede decirse que la Generalitat no gestionó bien la emergencia porque no tenía información de lo que estaba pasando, cuando la DANA estuvo omnipresente en los medios de comunicación desde primera hora de ese martes día 29 de octubre? Miren, solo entre las 7 y las 9 de la mañana hubo más de doscientas conexiones y boletines informativos sobre la situación meteorológica en las principales cadenas de radio y televisión de España. En concreto, a las 6:37 de la mañana Antena 3 informó de la necesidad de tener —‌y cito textualmente— mucha precaución, y avisó de que la gente no cruzara —y‌ cito textualmente— cauces secos ni ramblas en el este de la península, ya que podría —‌y cito textualmente— aumentar súbitamente el nivel del agua. A las 7:48, en el telediario matinal de Radiotelevisión Española, se hizo algo similar, un aviso semejante, y dio parte cuarenta y cuatro veces más de la situación, hasta las 5 de la tarde del día 29. En À Punt, que es la televisión autonómica de la Comunitat Valenciana, se hizo un monográfico sobre la DANA durante toda la mañana del día 29 de octubre, que obtuvo un récord histórico de audiencia. En resumen, señorías, los datos se elaboraron, los avisos se emitieron y la información llegó a todas las instituciones competentes, cosa distinta es qué hicieron esas instituciones con esa información. Hablaré de ello más tarde, pero ahora quiero dejar claro que los organismos dependientes del Gobierno de España cumplieron con su deber y decir lo contrario es negar la evidencia, es tirar balones fuera y faltar a la profesionalidad de cientos y cientos de servidores públicos que actuaron de acuerdo en los protocolos e hicieron bien su trabajo. (Aplausos). Por tanto, que justos no paguen por pecadores.

Hablemos ahora del segundo conjunto de responsabilidades que tiene el Gobierno de España en emergencias como esta, que es dotar a las comunidades autónomas afectadas de todos los recursos y ayudas que necesiten y soliciten. Y, sí, señorías del Grupo Popular y de VOX, aun a riesgo de que ustedes vuelvan a retorcer mis palabras para hacer de ellas una mentira, otra más, se lo vuelvo a repetir: nuestro deber, el del Ejecutivo de España, es enviar a las Administraciones competentes todos los recursos y ayudas que pidan, que soliciten, porque eso es lo que recomiendan todos los expertos en gestión de catástrofes y es lo que dicta, por cierto, nuestro ordenamiento jurídico. Por supuesto que el Gobierno de España se preparó desde el primer momento, claro que nos fuimos adelantando a las peticiones de la Generalitat Valenciana para estar listos en caso de que llegasen esas solicitudes, esas peticiones. Fíjense, el Ministerio de Defensa ordenó a la UME empezar a prepararse para una posible intervención ese mismo martes día 29 a las 9 de la mañana y no dejó de hacerlo a lo largo de todo el día, a pesar de que la consellera de Justicia de la Generalitat Valenciana rechazó hasta tres veces el ofrecimiento de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana de movilizarla. Y, gracias a esta movilización preventiva, cuando finalmente el señor Mazón cambio de opinión y pidió la intervención de la UME para la comarca de Utiel-Requena a las 15:41, el primer batallón pudo ponerse en marcha tan solo un minuto después ―un minuto― y realizar los primeros rescates a las 17:55. Lo mismo ocurrió con los subsiguientes envíos de efectivos a las zonas afectadas; por eso, por ejemplo, las Fuerzas Armadas pudieron satisfacer el cambio de parecer del señor Mazón el día 2 de noviembre, cuando pasó de pedir 500 militares a más de 5000 militares en unas pocas horas. Y lo mismo ocurrió con las demás agencias de la Administración General del Estado que han intervenido en esta crisis. Les recuerdo, por cierto, que la delegada del Gobierno canceló su agenda oficial el martes día 29 a primera hora y se dedicó en exclusiva a movilizar y a gestionar el apoyo de la Administración General del Estado a la Generalitat. De hecho, a las 9:30 ya se reunió con entidades como, por ejemplo, la Dirección General de Tráfico, la Policía Nacional, la Guardia Civil, ADIF o Renfe para que estuviesen listas para movilizarse. Por tanto, señorías, el Gobierno de España actuó desde el primer momento, lo sigue haciendo, trabajó a destajo para estar listo y enviar toda la ayuda que se requiriera, pero tienen ustedes que entender que, como ha explicado el teniente general Marcos, de la UME, una de las mayores amenazas en este tipo de emergencias es intervenir de forma caótica y desorganizada, saturando las pocas carreteras abiertas con medios innecesarios que impidan llegar los recursos que más urgen en cada fase. Por eso, hay que responder a las peticiones de las Administraciones locales y autonómicas, porque ellas están sobre el terreno, porque ellas conocen de primera mano la situación y los recursos, y son, por tanto, las más capacitadas para determinar qué medios se necesitan en cada momento. Señorías, en situaciones de emergencia hay que escuchar a los que están en el terreno y atender sus peticiones. Eso es lo que tenía que hacer el Gobierno de España en esta DANA, es lo que hemos hecho y es lo que vamos a seguir haciendo, aunque alguno trate de polarizar con esta tragedia, instigar al desánimo y alimentar la desconfianza en las instituciones. (Aplausos).

Señorías, en estas semanas hemos respondido a la práctica totalidad de las peticiones de la Generalitat Valenciana, incluyendo todas las que nos parecieron adecuadas y estaba en nuestra mano responder. Hemos desplegado en las zonas afectadas nada más y nada menos que un total de 20 000 trabajadores públicos, 20 000. Para que los ciudadanos se hagan una idea del esfuerzo que está haciendo la Administración General del Estado, esto es cinco veces más que el conjunto de militares que nuestro país tiene desplegados en sus misiones de seguridad y de paz en todo el mundo. Entre ellos hay 8500 miembros de las Fuerzas Armadas, 9300 policías y guardias civiles, 300 brigadistas forestales, 800 operarios de carreteras y ferrocarriles, 80 médicos forenses y psicólogos, 140 peritos, 130 funcionarios interinos, 88 oficinas adicionales para asistir a los ayuntamientos y a la población en la tramitación de las ayudas. Esta impresionante movilización de este contingente humano ha permitido el rescate de más de 37 000 personas, es decir, el equivalente a toda la población de Teruel; ha restablecido el 80 % de las canalizaciones de agua y el 100 % de las líneas eléctricas y telefónicas, que fueron interrumpidas por la DANA; ha retirado más de 2600 vehículos, ha rehabilitado todas las carreteras estatales y vías de ferrocarril dañadas; ha ayudado, por cierto, a limpiar cientos de calles y de garajes y ha distribuido entre la población afectada más de 15 000 toneladas de comida, de agua embotellada, de ropa y de productos de higiene. ¿Significa, señorías, que con esto ya está el problema resuelto? Por supuesto que no, queda muchísimo trabajo por hacer. Hay centenares de garajes y de sótanos anegados, edificios dañados, empresas cerradas, vías cortadas, pueblos enteros que aún no han recuperado la normalidad. Y, por eso, el Gobierno ha aprobado un plan de respuesta desde las primeras horas de los primeros días de la tragedia, dividido en tres fases: La primera, la reacción urgente; la segunda, la reconstrucción de las zonas afectadas y, finalmente, la tercera, el relanzamiento de la economía de la zona afectada.

Hasta el momento, señorías, el Gobierno de España ha aprobado dos grandes paquetes de ayudas, correspondientes a la primera y la segunda fase, la respuesta urgente y también la reconstrucción, con una inversión total de 14 373 millones de euros que, para que nos hagamos una idea, equivale a más de la mitad del presupuesto anual de la Generalitat Valenciana o al 1 % del producto interior bruto de España. Muchas de estas ayudas, señorías, están inspiradas en las positivas experiencias que el

Gobierno de España ha tenido que desplegar en situaciones muy extremas a lo largo de estos últimos seis años. Pienso en la pandemia de la COVID-19, en las emergencias climáticas, como pueda ser, por ejemplo, la Filomena, o en catástrofes naturales, como la erupción del volcán de La Palma, en las que, como he dicho antes, hemos ido desplegando ayudas en estos últimos años. Estas ayudas están dirigidas, señorías, a todos los afectados, de manera directa o indirecta por la DANA, empezando por los hogares. Hemos articulado ayudas directas para todas esas personas que han perdido un familiar, que han quedado incapacitadas tras la tragedia o que han sufrido daños en su vivienda y en sus bienes. Para ellas, hemos aprobado, además, la eliminación temporal del pago del IBI, las tasas de tráfico, la suspensión del pago de hipotecas, los créditos, las facturas de suministro y un incremento extraordinario del ingreso mínimo vital, del complemento de ayuda para la infancia y también las pensiones no contributivas. Junto con las ayudas directas e indirectas para los hogares, hemos habilitado varias medidas para los trabajadores y también para los autónomos. Hemos puesto en marcha unos ERTE de fuerza mayor, que van a proteger los ingresos de más de 25 700 empleados y van a evitar que sean despedidos mientras sus compañías vuelven a operar, como ya ocurrió durante la pandemia de la COVID-19. Hemos mejorado las condiciones de las bajas causadas por la DANA, considerándolas de forma excepcional accidentes de trabajo, y hemos creado ayudas directas para los autónomos y hemos aprobado unas prestaciones por cese de actividad, total o parcial, especiales para ellos, que ya han solicitado más de 3000 personas y, al mismo tiempo, hemos habilitado ayudas directas, beneficios fiscales y una línea de avales ICO de 5000 millones de euros para aquellas empresas que ya han visto afectada su actividad por la DANA y que necesiten, por tanto, la ayuda del Estado para volver a operar. Hemos creado paquetes específicos, por ejemplo, para el sector agrícola, con ayudas directas por valor de 200 millones de euros. Asimismo, hemos establecido varias ayudas para los ayuntamientos afectados, destinando nada más y nada menos que 500 millones de euros a los operadores para que extraigan el lodo y recuperen las redes de distribución y de saneamiento del agua, comprometiéndonos, además, a financiar el 100 % de los gastos de emergencia que tengan que realizar los ayuntamientos, así como el 50 % de todas las obras de reparación de infraestructuras, de instalaciones o de servicios que tengan que llevar a cabo para devolver la normalidad a sus vecinos y a sus vecinas. Todas estas ayudas, señorías, están ya en marcha. Hasta ahora, se han recibido un total de 273 600 solicitudes y se han realizado ya pagos por un valor superior a los 60 millones de euros. La semana que viene se abonarán unos 160 millones de euros más a hogares, autónomos y empresas, y de ahí en adelante esperamos que los pagos se aceleren y se realicen a lo largo del mes de diciembre.

Por tanto, la ciudadanía debe saber, señorías, que el Gobierno de España está haciendo un esfuerzo titánico, no solamente por movilizar los recursos económicos, sino por acelerar el proceso que permite la ley. De la misma manera que hemos reconstruido puentes, carreteras y líneas ferroviarias en tiempo récord, ahora vamos a tratar de transferir las ayudas lo más rápido posible. La ciudadanía debe saber, señorías, que las ayudas prometidas no son una promesa vacía, que a los territorios y a las personas afectadas va a llegar hasta el último euro anunciado en un tiempo récord; como, por cierto, señorías, ocurrió en la pandemia o tras la erupción del volcán de la isla de La Palma. Porque, por mucho que insistan los desinformadores profesionales de este país, lo cierto y verdad es que el Gobierno de España ha transferido o ejecutado el 99 % de los 1046 millones de euros en ayudas a inversiones que anunció en la isla de La Palma y que aquellas ayudas e indemnizaciones que aún no han llegado a las manos de sus legítimos perceptores no están en manos del Gobierno de España, sino pendientes de ejecución por parte de otras Administraciones. (Aplausos).

En todo caso, señorías, quiero decirles que los 14 373 millones de euros en ayudas, en créditos o en inversiones que hemos articulado para los territorios afectados por la DANA llegarán, porque se necesitan y vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que lleguen lo antes posible. En todo caso, sabemos que este dinero evidentemente no es suficiente, que las inundaciones han causado daños inmensos, más allá de los sectores y de los colectivos a quienes van dirigidas estas ayudas. Por eso, les informo de que, en el marco de ese plan de respuesta a la tragedia antes mencionado, el Gobierno va a celebrar mañana, con carácter extraordinario, un Consejo de Ministros, en donde va a aprobar un tercer paquete de ayudas, con sesenta medidas diseñadas para acelerar la vuelta a la normalidad y la recuperación de las zonas golpeadas por esta tragedia. (Aplausos). Este nuevo paquete, señorías, va a constar de nuevas ayudas, de nuevos instrumentos de crédito, de facilidades legales de diverso tipo por un valor total de 2274 millones de euros y tendrá tres objetivos principales: El primero, la ciudadanía de nuevo; el segundo, el parque móvil, y el tercero, el tejido productivo. Mañana ustedes van a poder conocer, evidentemente, los detalles de todas estas medidas, pero hoy me gustaría mencionar algunas de las más importantes. Empiezo por las destinadas a la gente.

Señorías, somos conscientes de que el inmenso escudo social desplegado en las semanas previas puede mejorarse para que cubra a más colectivos. Por eso, mañana vamos a reconocer el derecho a que personas distintas a los convivientes puedan obtener las ayudas por fallecimiento y la posibilidad de que los familiares del fallecido perciban también las ayudas por daños en la vivienda. Vamos a aprobar una línea de ayudas de 19 millones de euros para sufragar, por ejemplo, la reposición de libros de texto y de material escolar o de estudio para los estudiantes y las familias con hijos estudiantes que residan en los municipios afectados. Y vamos a extender hasta el 31 de diciembre la consideración excepcional de situación asimilada a accidente de trabajo de los procesos de incapacidad temporal y pensiones de incapacidad permanente, muerte y supervivencia causados por esta terrible DANA. Al mismo tiempo, vamos a ampliar la prestación por cese de actividad de autónomos a todos aquellos que se encuentren acogidos a la denominada tarifa plana de cotización. También vamos a aprobar un nuevo régimen para la activación de los protocolos en caso de catástrofes dentro de las empresas que garantice la participación de los representantes de los trabajadores y las trabajadoras.

Junto con estas nuevas medidas anunciadas que vamos a aprobar mañana en ese Consejo de Ministros extraordinario, uno de los grandes desafíos que ha dejado esta DANA a los hogares, a la gente, es la destrucción masiva del parque móvil valenciano: todos tenemos en mente las imágenes de esos vehículos apilados. Se calcula que hay más de 120 000 vehículos afectados, la mayoría de ellos —‌se lo pueden imaginar— son siniestro total. Sabemos que esos vehículos son esenciales para sus propietarios y que sin ellos recuperar la cotidianidad o reabrir el negocio es, a menudo, imposible. Por eso, mañana vamos a aprobar un plan para la renovación del parque automovilístico dañado por la DANA, con una dotación inicial de 465 millones de euros, que va a permitir a los ciudadanos que necesiten comprar un vehículo recibir una ayuda directa de hasta 10 000 euros, que no tendrá que devolverse y que podrá sumarse a las indemnizaciones que ya está empezando a pagar el Consorcio de Compensación de Seguros dependiente del Gobierno de España. (Aplausos). Los vehículos adquiridos podrán ser de distinto tipo, y no tendrán que ser nuevos. Se incluirán de forma retroactiva todos los que se hayan comprado desde ese aciago 29 de octubre en sustitución de otro siniestrado.

En tercer lugar, y con el fin de recuperar y relanzar la actividad económica en las zonas afectadas, mañana vamos a aprobar una serie de medidas destinadas a las empresas. Vamos a activar una nueva línea ―otra línea― de 1200 millones de euros para que los autónomos y empresas industriales y turísticas puedan reparar sus instalaciones, equipos, stock de productos y realizar nuevas inversiones. Vamos a habilitar una vía rápida para la financiación preferente de operaciones de reconstrucción y recuperación de capacidades innovadoras y tecnológicas en las zonas afectadas. Y en el ámbito comercial, señorías, vamos a lanzar una línea de 240 millones de euros para la reactivación del comercio local, con ayudas dirigidas a paliar daños materiales en bienes afectos a comercios, y otra línea ICEX dirigida a facilitar la internacionalización de la actividad de empresas afectadas por la DANA.

Y para reforzar estas medidas, anuncio también a sus señorías que mañana aprobaremos la creación de una nueva línea de préstamos bonificados para aquellas pequeñas y medianas empresas afectadas que deseen adquirir tecnología y maquinaria de última generación, por un total de 300 millones de euros. Estos préstamos van a ser otorgados por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Tendrán unas condiciones mejoradas en el importe de anticipos y van a permitir también la reducción, incluso la exención, de garantías, de forma que las empresas van a poder lograr préstamos de hasta 6 millones de euros en unas condiciones muy ventajosas.

Señorías, estas son las principales medidas del nuevo paquete de ayudas que vamos a aprobar mañana en el Consejo de Ministros. Es un nuevo paquete que se suma a los dos que ya aprobamos los pasados días 5 y 11 de noviembre, para alcanzar un total movilizado de más de 16 600 millones de euros ―repito: 16 600 millones de euros― que se inscribe, como he dicho antes, en las dos primeras fases del Plan de Respuesta Inmediata, Reconstrucción y Relanzamiento que el Gobierno de España está articulando para las zonas afectadas por la DANA.

Digo esto para transmitirles que, después de este tercer paquete, donde ya estamos movilizando —‌repito— nada más y nada menos que 16 600 millones de euros, habrá cuantos paquetes sean necesarios, porque el Gobierno de España no va a dejar de trabajar por los valencianos y las valencianas hasta que todos ellos hayan podido recuperar la normalidad que perdieron el pasado 29 de octubre. (Aplausos). Por tanto, señorías, cuando los focos se hayan marchado, el Estado seguirá ahí el tiempo que haga falta y con los recursos que sean necesarios. Lo hicimos durante la pandemia, lo hemos hecho durante todas las emergencias climáticas y desastres naturales que nos han acompañado durante estos últimos seis años y lo vamos a volver a hacer para y por los valencianos y las valencianas.

Señorías, concluyo, y lo hago, por cierto, discrepando del presidente Mazón y de otros dirigentes del Partido Popular y de VOX. Yo no creo, señorías, que el sistema haya fallado. Yo no creo que el Estado autonómico haya fallado. Nuestro sistema autonómico, basado en la descentralización y también en la cogobernanza, ha seguido los parámetros que recomiendan los principales expertos y es similar al que tienen algunos de los países más desarrollados del mundo —C‌ anadá, Alemania, Reino Unido o Países Bajos— que otorgan un gran protagonismo a las Administraciones regionales y municipales a sabiendas de que son las que mejor conocen el terreno, y tienen un contacto directo con los recursos humanos y los materiales necesarios. Y es el mismo que nos ha permitido, por ejemplo, responder con eficacia a otros desastres naturales previos o a la DANA que golpeó otras comunidades autónomas los días posteriores a la tragedia.

Por eso, señorías, yo no creo que el Estado autonómico haya fallado ni que el sistema haya fallado. Creo que han fallado algunas de sus piezas y, sobre todo, algunas personas, y en posiciones muy elevadas, que no han estado a la altura de sus responsabilidades, que no han entendido su responsabilidad o, simplemente, que se han desentendido de ella. Saber quiénes son esas personas es, a mi parecer, sencillo, porque son las mismas que ahora vuelven a equivocarse y se dedican a embarrar, a echar balones fuera, cuando lo que deberían hacer es centrarse en retirar el lodo, en reparar infraestructuras y en ayudar a las víctimas de ese desastre. (Aplausos).

Evidentemente, habrá tiempo de sobra para hablar sobre este asunto y, créanme, yo lo estoy deseando. Habrá tiempo para denunciar opacidades, también negligencias y depurar responsabilidades; de hecho, creo que la magnitud de la tragedia vivida, el inmenso coste humano en vidas y también el coste social y material que ha tenido nos van a exigir a todos una reflexión profunda sobre la forma que tenemos de gestionar las catástrofes naturales, una reflexión colectiva en la que tendría que participar toda la sociedad y en la que, en mi opinión, deberíamos tratar de responder al menos a tres preguntas fundamentales. La primera: ¿cómo mejoramos nuestro modelo de cogobernanza para asegurarnos de que todo el mundo conoce su papel y de que la información es procesada de forma adecuada por quienes tienen que tomar las decisiones? La segunda: ¿cómo construimos una verdadera cultura de la prevención a todos los niveles y en todos los ámbitos sociales e institucionales, desde los ayuntamientos a los ministerios y desde los colegios a la residencias de mayores? Y, sobre todo, la tercera: ¿cómo preparamos nuestras ciudades, nuestras infraestructuras y nuestro tejido productivo para ser más resilientes ante la emergencia climática que asola evidentemente también a la península ibérica? Estas son, a mi parecer, tres cuestiones clave que deberíamos abordar juntos el Poder Ejecutivo y sus señorías, el Poder Legislativo.

Y tenemos que aprender de esta tragedia. Sus responsables tendrán que asumir su culpa y el conjunto de la sociedad tendrá que usar lo vivido para reforzar un sistema que, aunque ―insisto― a mi juicio responde a los principios correctos, es, sin duda, mejorable. Les aseguro que mi Gobierno va a poner a disposición de la opinión pública toda la información y todos los medios necesarios para este ejercicio. De hecho, les comunico que el Consejo de Ministros va a presentar próximamente un informe exhaustivo con cronogramas y datos en bruto de todo lo que ha pasado. Nos mostramos absolutamente abiertos a la creación de una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados para abordar este asunto. (Aplausos). Debemos celebrar esta comisión de investigación, señorías, e invitar a servidores públicos, académicos, miembros de la sociedad civil, y yo mismo participaré, señorías, convencido de que esta rendición de cuentas es algo que debemos a las víctimas, a las generaciones futuras y también a nosotros mismos. Pero con la misma convicción les digo, señorías, que, en mi opinión, aún no es el momento. Si queremos que esta reflexión colectiva sea útil, no podrá ser una reflexión apresurada ni tampoco viciada por la necesidad de la supervivencia política de alguno, sino que exigirá perspectiva, serenidad y mucho trabajo, y, ahora, evidentemente, la prioridad es otra. Mientras siga habiendo personas desaparecidas, garajes inundados, puentes y carreteras destruidos y negocios con la persiana bajada, nuestros esfuerzos deberían centrarse en la reconstrucción y no despistarse con un debate que, además de sustraer recursos, provocará, previsiblemente, una fricción entre Administraciones, y ahora los ciudadanos no la necesitan.

Por tanto, de momento, señorías, centrémonos en localizar a los cinco desaparecidos que aún hay registrados, en ayudar a las víctimas, en reconstruir las infraestructuras dañadas y en restablecer los servicios. Esa, señorías, fueron las prioridades que yo mismo fijé en mi primera comparecencia el pasado 30 de octubre y esas son y van a seguir siendo las prioridades que guían la acción de mi Gobierno en esta etapa. Por tanto, señorías, pido a los grupos parlamentarios que se sumen a este espíritu, que no se dejen llevar por ningún otro cálculo. La labor que tenemos por delante es demasiado importante, demasiado colosal. Pongámonos, por tanto, señorías, de acuerdo. Usemos nuestro tiempo y nuestros recursos en encontrar soluciones, en devolver la normalidad a las vidas de la gente. Eso es, señorías, nada más y nada menos que lo que los ciudadanos y las ciudadanas esperan y demandan de nosotros.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

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Gracias, presidenta. Vaya por delante nuestro recuerdo a las 229 víctimas, a sus seres queridos, a las familias de las cinco personas desaparecidas, a las familias que lo han perdido todo y a quienes están volcados en el auxilio. Vaya también por delante nuestra petición de perdón a quienes creen que la política no ha estado a la altura ni de las circunstancias ni de la gente. No, no lo ha estado. (Aplausos). Voluntarios de todo el país, también de fuera de España, y Gobiernos autonómicos y locales actuaron todos sin que nadie se lo pidiese, pero, en conjunto, la política no ha respondido como debiera, especialmente desde este Congreso donde, ya conociendo ya la dimensión de la tragedia, la única urgencia de sus señorías fue la Radiotelevisión Española. (Aplausos). Parece, al escucharle, que ha hecho todo por las víctimas, señor Sánchez, pero hasta en ese momento solo hizo cálculo político, lo impensable para cualquiera, y ni siquiera actuó con el instinto natural y humano esperable ante semejante tragedia. Por eso, créame, esta vez no ha calculado bien: la gente no le va a perdonar que no ejerciese sus competencias, no le va a perdonar su abandono. (Aplausos). Acude a este debate casi un mes después y, la verdad, señor Sánchez, es que usted ya no debería estar aquí, y cada día por una nueva razón. Llega tarde y encima lo hace para cubrirse de toda la peste de mentiras y corrupción que le rodea. Viene a esta Cámara a hablar sobre la riadas, pero no lo hace por los afectados, lo hace por usted, como siempre, para esconderse de los casos de corrupción que llevan su nombre. (Aplausos). Se han servido de los recursos de los españoles, a los que se deben, y lo que tienen que hacer es pedir disculpas, devolver lo que se han llevado y marcharse, no parapetarse detrás de esta tragedia. En la escala de hechos despreciables que han sido ustedes capaces de hacer estos años este ocupa ya uno de los primeros puestos, pero por respeto a las víctimas vamos a seguir como este debate. Mire, en este mes ha tenido tiempo usted de estar en Azerbaiyán y en Brasil, pero no lo ha encontrado para responder aquí a las preguntas de quienes representamos a los españoles. Ni un segundo ha tenido, por descontado, para llamar al primer partido de España, como haría cualquier presidente de cualquier país europeo en una tragedia como esta. Por supuesto, tampoco hay un diálogo fluido con el presidente de la Generalitat ―lo acabamos de ver―. Por cierto, ¿cuándo fue la última vez que le llamó? ¿Cuándo piensa volver a Valencia? Aunque, bien visto, para ir a gritarles, como su ministra de Defensa, casi mejor que no vaya. (Aplausos). Ojalá fuesen ustedes tan valientes para hablar en ese tono a los corruptos de su partido, de su Gobierno y de su entorno y para hablar así, señorías, al señor Sánchez. (Aplausos). Usted, que ha abierto este debate, debería ser el primero en disculparse, pero a lo que ha venido es a decir que todo está bien hecho y que volvería a hacer lo mismo. Hay más de doscientos fallecidos, cientos de familias desesperadas, miles de viviendas destruidas, 120 000 coches y kilómetros y kilómetros de carretera, abastecimientos y saneamientos destrozados, miles de millones de pérdidas. Deberíamos hablar aquí de cómo evitar que algo así pueda volver a suceder, pero cero autocrítica, solo culpa a los demás. ¡Qué falta de humanidad y qué falta de humildad, señor Sánchez, hasta en esto! (Aplausos). ¿Sabe lo que pasa? Que nadie espera otra cosa de usted. Podría ser humanamente comprensible que un fenómeno de estas dimensiones hubiese superado sus previsiones ―de hecho, basta ver los datos: las sobrepasó todas―, pero ni ese reconocimiento; no se lo admite su soberbia. Así entiende usted la política: nada de servir, solo vale lo que a usted le reporte beneficio. Hasta en los momentos más críticos busca victorias políticas penosas. Pero no sé si se ha enterado de que quien rinde cuentas hoy por las riadas es efectivamente usted.

Vamos a la cronología. Martes, 29 de octubre: dice que la alerta era clara. Entonces, los organismos de la Administración central, que se reunieron a las 9:30 de la mañana en Valencia, sin la Generalitat, ¿qué decidieron? ¿Decidieron cortar carreteras? ¿Decidieron cortar los trenes de alta velocidad? ¿Qué decidieron, señoría? (Aplausos). Y el Consejo de Ministros ¿qué trató del asunto? Si habían visto ustedes la televisión pública por la mañana, ¿en el Consejo de Ministros ustedes trataron el asunto? ¿Quién lo defendió, en ausencia de la vicepresidenta tercera? ¿Por qué decidieron no mencionar el asunto en una rueda de prensa a las doce y veintiuno de la mañana?

Segundo. Los organismos estatales actuaron correctamente, ha dicho el señor Sánchez. ¿Le parece correcto ―ni siquiera la ha nombrado― tener la presa de Forata a punto de reventar y no declarar en ese instante, antes de las ocho de la tarde, la emergencia nacional ante el riesgo para ochenta mil personas presa abajo? ¿Ni siquiera le parece a usted razonable? (Aplausos). ¿Le parece correcto no trasladar información sobre el barranco del Poyo durante dos horas y media, entre las 16:13 y las 18:43? Se fueron ustedes con una información de 28,7 metros cúbicos por segundo y a las 18:43 ya teníamos 1750 metros cúbicos por segundo. Además, lo hicieron por e-mail; con el presidente de la confederación en la sala, lo notifican por e-mail. Dice la agencia meteorológica que la DANA se iría a las 18:00 horas y ¿sabe cuándo lo corrigen?, a las 17:54, seis minutos antes de las 18:00 horas. Miren, déjense de mentiras. ¿Sabían lo que iba a pasar y se quedaron de brazos cruzados esperando o es que no se enteraron a tiempo y eso lo agravó todo? (Aplausos).

La realidad es que su Gobierno no reaccionó hasta las once de la noche. Decidieron tener allí una reunión a las veintitrés horas, eso sí, sin la ministra responsable de las inundaciones: no tuvo tiempo desde las siete de la mañana a llegar a Madrid a las once de la noche. Efectivamente, se coordinaron. ¿Sabe en qué consistió su coordinación? Se coordinaron para desentenderse. Lo que han dicho los suyos sobre esta tragedia, señor Sánchez, no tiene desperdicio y ya está en la historia de la ignominia de España: es nuestro momento, dijo la ministra de Igualdad; el Ejército no está para esto, dijo la ministra de Defensa; nosotros ―dijeron los diputados progresistas aquella mañana del miércoles aquí― los diputados no estamos para achicar agua; si necesitan recursos, que los pidan, dijo presidente del Gobierno, el mismo que ha venido a esta tribuna. (Aplausos). Eso sí, actuaron motu proprio para culpar al president de la Generalitat. ¿Por qué? Oiga, si es del Partido Popular. Lógico. Llegaron a pagar publicidad en redes para desprestigiar al Gobierno autonómico (el señor Tellado Filgueira: ¡Qué vergüenza!) mientras estaban buscando a los muertos. (Aplausos). Señorías, esto es de una catadura moral lamentable. Deberían haber sido ustedes el Gobierno de España y decidieron ser la oposición a la Generalitat Valenciana.

Ustedes debieron declarar la emergencia nacional. Ha citado usted las leyes: la ley del estado de alarma de 1981, la ley de protección civil del año 2015 y la Ley de Seguridad Nacional del año 2015. Ustedes no han cumplido la ley. Señor Marlaska, la omisión del deber de socorro es un delito, ¿verdad? Y la prevaricación por omisión es otro delito, ¿verdad? Usted ¿por qué no declaró la emergencia nacional? ¿Porque no quiso o porque no le dejaron? (Varios diputados: ¡Muy bien!—Aplausos). Debieron declarar la emergencia nacional porque son el Gobierno de España y tienen la responsabilidad y los recursos. Si no, ¿para qué están? ¿Para que ciudadanos enterrados en el lodo les tengan que pedir que gobiernen? Deberían ustedes haber declarado la emergencia, y lo saben, por las dimensiones de la catástrofe y porque afectó a varias comunidades autónomas. ¿Acaso los siete fallecidos en Castilla-La Mancha también fueron responsabilidad del presidente valenciano? ¿Acaso estos siete fallecidos no importan? (Aplausos). Incluso deberían haber hecho la declaración porque algún Gobierno autonómico, si no estaba actuando adecuadamente… Deberían hacerlo ya, pero no lo hicieron y ¿sabe por qué?: por un maniqueo cálculo político. Y digo más. Ante una tragedia de esta naturaleza, ¿sabe qué se hace?: primero, se actúa y, después, se discute. Eso es liderar. Lo contrario es huir, que es lo que han hecho ustedes desde el primer instante. (Aplausos).

Si yo hubiese estado en su lugar ―lo dije a las nueve y media de la mañana el miércoles, cuando usted me decía que me tenía que ir del CECOPI porque llegaba el presidente del Gobierno, y lo dije a todos los españoles y lo digo hoy aquí―, hubiese declarado la emergencia nacional, no hubiese escatimado medios, no habría esperado a que me pidiesen ayuda, no habría dejado solos a los reyes de España y no se me habría ocurrido decirles a los valencianos: Yo estoy bien. ¿Pero de verdad que usted se cree que a algún valenciano le interesa cómo está usted? (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie).

Mire, señoría, la lista de bochornos la vio todo el mundo. Primera urgencia: miércoles por la mañana, aquí, en el Congreso, colocaron a los afines de Radiotelevisión Española, a pesar de que nosotros pedimos la suspensión del Pleno cuando la gente se estaba ahogando. Segundo: moción de censura en uno de los ayuntamientos afectados, en Requena. ¡Pero qué catadura moral hacer una moción de censura después de las riadas, durante las riadas, en un Ayuntamiento de Valencia! (Aplausos). ¡Pero si no tienen corazón, señoría! Tercero: intentar vincular las ayudas a los presupuestos, es decir, escurrir el bulto y culpar a los demás.

Culpó a los vecinos de Paiporta. Sí, sí, usted ha dicho que eran ultras, para justificar haber dejado solos a los reyes, y ¿sabe qué?, que el que se quedó solo ante la evidencia fue usted: los reyes se quedaron con la gente, señoría, con la gente. (Aplausos). Culpó al señor Mazón. Por cierto, usted sí podía estar tranquilamente en la India con una imputada por corrupción. Culpó hasta al señor Rajoy ―¡acabáramos!―, citando a uno de los grandes clásicos de nuestro tiempo. Vaya inventada, ¿no? También ha hecho referencia a otra de sus prioridades esta semana: rogar a los que llaman ultraderecha que nombrasen a la señora Ribera comisaria europea, con la ultraderecha en Europa y con la derecha nacionalista en España. ¡Quién le ha visto y quién le ve, señor Sánchez! (Aplausos). Todo esto es usted.

Pero, en fin, como yo entiendo la política como servicio público, le reitero el apoyo de mi grupo a las medidas de reconstrucción, y no por usted ni por mí, por los valencianos, que son los únicos que importan. Han tenido nuestra ayuda, sin pedirla. Han tenido nuestro voto, por principios, sin tener que rogarlo, como hacen sus diputados ante el independentismo. Eso sí, le hago una serie de peticiones muy claras. La primera, que las ayudas sean suficientes, porque no lo son. Tiene usted las propuestas de ampliación. Se las vuelvo a reiterar. Primero, nosotros pedimos 10 000 euros para los 120 000 coches. Ustedes dicen que van a dar hasta 10 000 euros. ¡Oiga!, la cuenta no sale. La cuenta sale a 3875 euros por coche. Casi van a recaudar ustedes más de IVA que lo que van a dar a la gente para cambiar sus 120 000 coches. (Aplausos). Por tanto, señoría, le pedimos 10 000 euros por coche con un IVA cero en su compra y también con un IVA cero para acometer las obras de reparación de los daños.

Segundo, le pedimos que las ayudas sean directas, y para eso le propongo algo determinante: que la Agencia Tributaria sea quien las gestione; que los afectados reciban sus ingresos directamente en sus cuentas corrientes, que es lo que necesitan, y que no les castigue con el infierno burocrático, como ha castigado usted a los afectados del volcán de La Palma. Finalmente, no persista en su amenaza de condicionar las ayudas a que aprueben los presupuestos, como ha hecho la vicepresidenta primera del Gobierno. Y, por cierto, no presente usted los decretos con tanta soberbia. ¿El Consejo de Ministros de mañana es extraordinario? No, es extraordinariamente tardío. También le comunico que, desde el Partido Popular, estamos elaborando un plan Valencia. (Rumores). ¿Con qué objetivo? Con el de acelerar inversiones para paliar el impacto económico de tanto desastre y dar a la Comunidad Valenciana el empujón que necesita.

No puedo terminar sin volver a pedir una política nacional del agua. Cuando la pedí desde esta tribuna en la sesión de investidura usted se rio a carcajadas. Después de lo ocurrido, espero que hoy, al menos, no se rían. La señora Ribera acusó al señor Rajoy de todo y ¿sabe qué ha revelado esto, más allá del nulo sentido del ridículo?: que ha habido inacción durante más de seis años. Es un reconocimiento implícito de culpa y, si no, ¿por qué tanto empeño en endosarle la responsabilidad al expresidente del Gobierno? Durante seis años y medio se han llenado la boca con el discurso del cambio climático y, a la vez, no han movido un dedo para evitar sus consecuencias. (Aplausos). Adecuación del drenaje del barranco del Poyo: no. Obras contra inundaciones: rechazadas las enmiendas del Partido Popular al presupuesto. Sistema de alerta en la Confederación del Júcar: no. Peticiones de los alcaldes para limpiar los ríos: negadas e ignoradas. ¿De verdad volverían a hacer lo mismo o, para que cambien algo, también hay que pedirlo? Le pido que reúna un comité de expertos de una vez y en un plazo de seis meses tengamos una propuesta concreta y explícita de todas las obras que tenemos que hacer en las cuencas hidrográficas para que no vuelva a ocurrir lo que ha sucedido.

Termino, señora presidenta. Soy consciente de que su agonía judicial y legislativa le ocupa todo el tiempo; no se esfuerce en disimularlo, se les ve a ustedes en las caras. (Risas). Ningún Gobierno centrado en protegerse a sí mismo ante los tribunales puede proteger a los ciudadanos que lo necesitan. (Aplausos). Todos los esfuerzos tendrían que estar en la reconstrucción y en evitar que se repitan hechos semejantes, y usted no tiene margen para esto, usted ya no gobierna. ¡Déjelo ya! ―¡déjelo ya!―. Los españoles merecen una alternativa que esté solo a su servicio, y la tendrán sin que tengan que pedirla.

Nada más y muchas gracias, señorías. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

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En nuestra memoria, las 122 personas fallecidas (el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: 222), las cinco personas desaparecidas y los miles de familias destrozadas. Muchas personas lo han perdido todo, hay decenas de miles de damnificados que han perdido su casa, sus negocios, sus vehículos, y todos ellos, abandonados durante días y días por un Estado autonómico fallido, presidido por Pedro Sánchez. (Aplausos).

No se invirtió para evitar la catástrofe, incluso se desecharon las obras previstas que la habrían evitado por razones ideológicas. No fueron alertados a tiempo de la tragedia: que se alejaran de los cauces ―¡si la riada se llevó los pueblos y la gente no estaba segura ni en sus domicilios!―, y no fueron alertados a tiempo por incompetencia; no fueron ayudados durante días y días por cálculo político, es decir, por maldad. Pero aparece aquí el presidente del Gobierno, en la tribuna que él cree que lo aguanta todo, y vuelve a inundarnos esta vez con un torrente de datos para eludir sus responsabilidades, que no tiene nada que ver con la Valencia real, no tiene nada que ver con lo que pasó esos días, no tiene nada que ver con lo que han contado las personas que padecieron esa tragedia. Hemos escuchado a algunas personas conocidas que vivían en Paiporta relatarlo con precisión: se quedaron solos, anegados, sin luz, sin agua, llegó la noche, no pudieron dormir, amanecieron con el miedo, pero pensando que alguien iba a llegar, y allí no había nadie (aplausos); se quedaron solos a merced de los saqueos, en la oscuridad, sin agua, y volvió a anochecer y volvió a amanecer y, como han relatado, allí no había nadie; allí no apareció nadie, ni un bombero, ni un policía, ni un militar durante días, días y días que se hicieron eternos, y en algunos casos, en algunos pueblos y en algunos barrios, durante muchísimos días, como han podido relatar los voluntarios que llegaron allí, no había llegado ninguna ayuda institucional. Y aún se atreve a decir que los españoles deberían salir a los balcones a aplaudir al Estado a las ocho de la tarde, es decir, a aplaudirle a él; si necesita aplausos que los pida, pero que los pida en Paiporta, en Benetúser, en Alfafar, en Massanassa, en Catarroja, en Sedaví, en Torrent, en Chiva, en Aldaia, en Algemesí, en Utiel y en tantos otros pueblos (aplausos), que pida aplausos para su crimen o que se vaya otra vez a la India, que allí le aplauden porque no le conocen, y, de paso, que se quede allí.

Señorías, Pedro Sánchez no dirige un Gobierno, Pedro Sánchez dirige una macrorred de corrupción, una macrorred de corrupción política, económica y moral, y desde hace tiempo hace uso de todas las instituciones del Estado sin ningún tipo de límite para eludir la acción de la justicia; en eso está verdaderamente ocupado. Pero esto ya lo sabíamos, lo que no sabíamos era el grado de crueldad y de sadismo del que era capaz: solo los tiranos muy crueles y muy sádicos son capaces de perseguir con policías y fiscales a sus propias víctimas, a gente que lo ha perdido todo, a gente abandonada en el barro y en la oscuridad durante días, a gente que ha estado rescatando a sus vecinos, a veces ya cadáveres, a gente que se comportó de manera heroica, a esa gente, solo porque no soportaron la chulería de Sánchez al pasearse por allí, les han mandado detener y perseguir como a criminales (aplausos), pero, por Dios, si la primera orden personalísima de envío de policías que dio Pedro Sánchez fue para detener a la gente. ¿Qué crueldad es necesaria para eso? ¿Cómo es posible llegar a ese extremo? Pues es posible porque Pedro Sánchez está profundamente enamorado, cómo él decía, pero está profundamente enamorado de sí mismo, enamorado de su persona, hasta límites enfermizos que se atreve a exigir aplausos a sus propias víctimas, y sin duda esa pasión le da una fuerza considerable para resistir, pero, créanme, ese amor desmedido por uno mismo solo lleva al desengaño y, en última instancia, a lo único a lo que él teme: el ridículo.

Desde luego, yo puedo anunciar que cuanto dependa de VOX todas las víctimas de Sánchez que ahora son perseguidas y detenidas serán resarcidas e indultadas si es necesario (aplausos), porque, más allá del Gobierno y más allá del Estado, incluso por encima de él, está España y están los españoles, y, primero de todo, los españoles que más sufren, y los españoles que más sufren están en Valencia. Y esos españoles que arrojaron barro, en realidad solo le estaban devolviendo el lodo en el que lleva años sumergiendo a esta nación, el lodo Pedro Sánchez, el lodo asesino de Valencia es su propio lodo, y voy a explicar por qué. Primero, porque este hombre, locamente enamorado de su propia persona, corrompió este Parlamento y al propio Gobierno para hacerse investir presidente a cualquier precio, y al hacerlo debilitó al Estado español y al hacerlo dejó al Estado a merced de todos sus enemigos, de los que pretenden resquebrajarlo y dinamitarlo, y lo dejó también en manos de fanáticos extremistas de todo tipo: los fanáticos del género, que han puesto en la calle a mil violadores; los fanáticos de la inmigración masiva, que han destruido nuestra seguridad, nuestra identidad y nuestros servicios públicos (aplausos); los fanáticos de los impuestos abusivos y confiscatorios, que han destruido las clases medias y han acabado con miles y miles de pequeñas y medianas empresas y de autónomos; los fanáticos de la memoria histórica, que han acabado con la libertad y con la verdad, y que han desenterrado muertos para desenterrar odios.

Y, por supuesto, con lo que hoy nos ocupa, los fanáticos del clima, que, además de arruinar nuestra industria y nuestro campo, además de impedir nuestra soberanía energética, han acabado asesinando a centenares de compatriotas, porque se negaron a la limpieza de los cauces permanentemente impidiéndoselo a los ayuntamientos (aplausos), porque comenzaron el derribo de pequeños azudes, porque, según ellos, los ríos tienen que correr libremente, sin obstáculo, desde su nacimiento hasta el mar, y luego los ríos pasan por encima de las personas y pasa lo que pasa, y porque se negaron a la construcción de infraestructuras hidráulicas e hídricas previstas y presupuestadas en la zona que ellos echaron atrás y que podían haber impedido esta tragedia, solo por eso deberían estar sentados en el banquillo de los acusados. (Aplausos).

Pero Pedro Sánchez fue incluso más allá. Hace ya meses que el pozo de corrupción económica de su Gobierno y de su familia se desborda ―su mujer, su hermano, sus íntimos colaboradores, su Gobierno, su partido, su comisionista de confianza―, y, cuando las riadas de los fanáticos ecologistas arrasaron parte de Valencia y de Albacete, Sánchez aún tuvo la miseria moral de utilizarlo para taparse, y por eso es su lodo, porque Pedro Sánchez hizo un cálculo político, un cálculo político porque, en vez de declarar la emergencia nacional a la que estaba obligado ―porque él sabía, y lo ha relatado hoy con precisión, la magnitud y la gravedad de la situación― y hacer lo que le exigíamos, trató de aprovecharse de la tragedia que él mismo y sus políticas climáticas han acabado desencadenando. (Aplausos). Y lo ha hecho creando un caos de competencias, de burocracias, de excusas y de bulos, y lo ha hecho por cálculo político para tratar de dañar al adversario político, porque en Valencia no gobierna la ‘rosa nostra’.

De Castilla-La Mancha no ha dicho nada. Ya le había salido bien esta estrategia durante la pandemia y ha tratado de repetirla. Y, mientras, los valencianos sufrían el abandono y los saqueos, un día y otro día y otro día, y allí no llegaba nadie ―por mucho que usted suba a la tribuna para mentir―, ni un policía, ni un bombero, ni un militar. Todos hemos visto quién fue el primer representante institucional en llegar a algunos puntos de Alfafar: un representante institucional extranjero que ejerció como voluntario, un bombero francés. Todos hemos visto el debate en la Asamblea Nacional francesa, donde, asombrados, decían que España ha rechazado la ayuda internacional que se le había ofrecido. (Aplausos). Todos hemos escuchado al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sorprendido y asombrado de que España rechazase profesionales para ayudar. Negó la ayuda militar inmediata por puro cálculo político, rechazó la ayuda internacional y criminalizó a los voluntarios diciendo que entorpecían, que ya no eran necesarios cuando en algunos sitios aún no había llegado nadie, y para criminalizarlos utilizó a las ONG subvencionadas, que fueron a sacarse la foto y que le hicieron el caldo gordo. (Aplausos).

Y, mientras, Sánchez volvía de la India, donde coincidió con Delcy Rodríguez y donde sí le aplaudían porque no le conocen, no como en Paiporta. Y después volvía a irse a la cumbre de no se sabe dónde, pero sí sabemos con quién: con los fanáticos del clima. Y, mientras, solo, solo los valencianos y los españoles solidarios, voluntarios corrieron en ayuda de sus compatriotas anegados en el lodo de Sánchez. Por eso los españoles nunca olvidarán ―nunca olvidaremos― que la única orden que Pedro Sánchez ha dado a las fuerzas de seguridad de una manera personalísima ha sido la de enviar un equipo de élite de la Guardia Civil para detener a las víctimas que se atrevieron a protestar ante su persona, para detener a los desesperados que lo habían perdido todo. (Aplausos). Esas son las razones que le hacen culpable del lodo, pactar con todos los extremismos que han desencadenado la tragedia y promover usted mismo esos extremismos, y utilizar la tragedia para tapar la cloaca de corruptelas: dinero y asistencia de empleados públicos para su señora, dinero y puestos públicos para su hermano sin ir a trabajar, dinero para sus ministros y algo de dinero supongo ―si queda― para el partido. Señorías, Pedro Sánchez en su búnker cree que solo es necesario resistir. Nos lo dijo ayer en el acto ugetista del bipartidismo: Tres años y los que quedan. Porque el autócrata cree que puede perpetuarse como sus aliados internacionales y como sus admirados bolivarianos.

Señor Feijóo, el señor Sánchez es el responsable último de esta tragedia. Y ustedes de momento son responsables de que Pedro Sánchez siga sentado en el banco azul, porque durante estos años se han negado a hacer una oposición de verdad, porque han pactado con él y con esos pactos le han fortalecido y han facilitado el asalto a las instituciones judiciales y constitucionales, que ahora utilizará para resistir y para eludir la cárcel. Porque han pactado todo con el PSOE: el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal de Cuentas, las comisiones del Congreso y del Senado, el reparto de menas y de inseguridad en las comunidades autónomas y el Gobierno de Europa; y ahora se hacen cruces de haber traído también ustedes la catástrofe Teresa Ribera. (Aplausos).

No nos hicieron caso cuando les dijimos que había que contar en Europa y en el mundo la realidad de la corrupción de Sánchez y de su Gobierno; al revés, se dedicaron a la tarea inútil de hacer desaparecer a VOX, de arrinconarnos por todos los medios y con todos sus medios. Déjenlo ya, yo les hago un enésimo llamamiento, y lo hago por responsabilidad, no por candidez ni por demasiada esperanza: rompan todos los pactos que mantienen con el Partido Socialista en España y en Europa, comiencen una oposición a la altura del desafío que padecemos y nosotros les daremos la bienvenida. Porque el caso es, señor Feijóo, que, mientras usted se pasea por los mítines de la UGT al son de La Internacional, España sigue sufriendo las consecuencias del tórrido romance de Pedro Sánchez consigo mismo. Porque ese es el verdadero problema de España: el presidente del Gobierno está en un búnker de corrupción mirándose al espejo para ver cómo elude la cárcel para él y para los suyos. (Aplausos). Y mientras él se mira al espejo y manda quitar y poner policías, jueces y fiscales, los españoles tienen inseguridad en los barrios, los jóvenes carecen de vivienda, las mujeres están en peligro, los contribuyentes son saqueados por unos impuestos no solo abusivos, sino confiscatorios, la industria y el campo se empobrecen cada día y los servicios públicos se degradan sin remedio.

En definitiva, España soporta toneladas de lodo; el lodo criminal de Sánchez y de su Gobierno. Nunca lo vamos a olvidar. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero por un tiempo de diez minutos. Cuando quiera.

Verónica Martínez Barbero

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Muchas gracias, presidenta. Quiero empezar esta intervención enviando un fuerte abrazo de parte del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR al pueblo valenciano, a todas las personas que han perdido a un familiar o a un ser querido, que tienen a una persona desaparecida, que han perdido sus casas, a las niñas y niños que aún no pueden volver al colegio y a sus padres, a los que siguen sin agua caliente y a los que siguen recogiendo barro de sus sótanos. (Aplausos). Os traslado que desde el Grupo Parlamentario Plurinacional nuestra máxima preocupación es ser útiles ante esta tragedia humana, es aportar soluciones y aportar tranquilidad. Valencia ha sufrido las graves consecuencias que los expertos llevan décadas advirtiendo. Lo que ha vivido y sigue viviendo el pueblo valenciano, por duro y trágico que sea, no es un hecho aislado, es la evidencia más clara de que el cambio climático ya no es un desafío de futuro, es la amenaza más seria a la seguridad y bienestar de todas las que vivimos, una amenaza ―esta sí― a nuestra seguridad nacional. (Aplausos). La política es la clave para que una catástrofe ecológica no se convierta, como ha ocurrido en Valencia, en una catástrofe humanitaria, y el pueblo valenciano lo ha puesto de manifiesto en la calle. El desafío climático debería unirnos para transformar un modelo económico depredador en uno sostenible y compatible con la vida. Porque, señorías, tenemos que estar preparadas para fenómenos como la DANA, y esas son decisiones concretas, porque cuando las y los expertos y científicas sobre cambio climático nos advierten de que el Mediterráneo está 4 grados más caliente de lo habitual, nuestra respuesta no puede ser darles la espalda, negar o retardar las respuestas a la emergencia climática. Una DANA borra de un plumazo el proyecto de vida de un panadero llevándose su negocio o el de una repartidora que transportaba sus productos. ¿De verdad les parece que es el momento de ampliar el puerto de Valencia, el aeropuerto de Madrid o el de El Prat? (Aplausos). No podemos seguir sosteniendo lo insostenible, debemos mirar al futuro ofreciendo soluciones de conjunto que tengan siempre en cuenta estos desafíos, y esas soluciones pasan también siempre por los servicios públicos. Señorías, las últimas semanas han sido muy duras para el conjunto del Estado y particularmente duras para Valencia, pero también un motivo de orgullo; orgullo al ver cómo en medio de la adversidad las vecinas y los vecinos se organizan, se apoyan y se levantan para salir adelante. Se ha repetido una y otra vez la frase de que el pueblo, solo el pueblo, salva al pueblo, pero como con los bulos las derechas han visto la oportunidad para atacar a los poderes públicos es obvio que al PP y a VOX no les preocupa el pueblo, no les preocupa la gente, porque es gracias a un Estado presente, a instituciones fuertes y a servicios públicos bien financiados que esa frase tiene sentido. (Aplausos). Sin todo ello, la solidaridad se convierte en impotencia y el esfuerzo colectivo en frustración; una frustración que sintieron y sienten tantas personas en Valencia, de la que nos hacemos cargo, pero que habría sido muchísimo mayor sin la incansable labor del personal sanitario, trabajadoras sociales, bomberos, Protección Civil, Guardia Civil, Policía, Fuerzas Armadas y un larguísimo etcétera. (Aplausos). Miles de servidores y servidoras públicas se están dejando la piel para intentar remendar todo lo que pueden la vida y la desesperanza de las personas afectadas.

Pero es que Valencia no solo ha sufrido los efectos de la crisis climática, también ha sufrido en primera persona el modelo impuesto por negacionistas que vieron en la especulación, el ladrillazo y la corrupción su modo de vida. Es obsceno que en medio de esta crisis veamos al president Mazón ejerciendo el capitalismo del desastre, adjudicando contratos a dedo a los mismos que se forraron con la Gürtel. (Aplausos). Este modelo no solo amenaza el clima, amenaza a nuestros pueblos, a nuestras ciudades, a nuestra economía. Ayer, señor Feijóo, conocíamos la última del president Mazón: eliminar el tope salarial de sus altos cargos. ¿Cómo se atreven? ¿Cómo puede alguien mirar a los ojos a las afectadas y afectados y justificar una decisión así? (Aplausos). Eso no es gestión, es una burla ―otra más del PP― a las víctimas y al conjunto de la ciudadanía. Este modelo del que desde hace muchísimo tiempo hacen gala una y otra vez el PP y VOX en esta tribuna, el modelo de recortes, de mentiras y de desprecio hacia los servicios de todas y todos, es un ataque directo a la seguridad de la ciudadanía; insisto, es un ataque a la seguridad nacional. Señorías, el cambio climático mata y el negacionismo mata. (Aplausos).

Valencia no merece ni un minuto más un Gobierno que recorta los presupuestos de emergencia o que ignora las alarmas de los organismos técnicos y las advertencias científicas, con un president que, en el peor momento que vivía su pueblo en muchos años, simple y llanamente desapareció, y todavía no sabemos dónde estaba o qué hacía esa tarde. El tiempo de Mazón acabó entre El Ventorro y las horas perdidas sin explicación. El president Mazón dimitió aquella tarde en la que dejó al pueblo valenciano solo. (Aplausos). El president de las seis versiones diferentes de una comida. El president sin cobertura en el Centro de Coordinación de Emergencias. El president del desprecio y la falta de empatía con las familias de las víctimas. El president superado por las circunstancias. El president incapaz. Y, ahora, el president de la reconstrucción como negocio, adjudicando a dedo y repartiendo contratos entre amigos. El president que, un mes después de la tragedia, con 220 personas fallecidas y miles de personas afectadas, decide premiarse a sí mismo, hacerse un regalito y subirse el sueldo. ¡Vergüenza, señorías del PP! (Aplausos).

Señorías, como se ha demostrado, España necesita instituciones fuertes. Señor presidente, España necesita reforzar sus instituciones, con más medios, más competencias y más y mejores infraestructuras y protocolos. Una Administración pública del siglo XXI debe basarse en tres ejes fundamentales: un escudo social, un escudo climático y un Estado emprendedor que impulse la transformación verde y la transición justa. (Aplausos).

Permítanme detenerme en el primero: el escudo social, llamado a proteger al mismo tiempo a la economía y a las personas, con todos los recursos necesarios, para dar seguridad a las personas vulnerables, a las asalariadas y a las autónomas, y para que las empresas se recuperen con la mayor rapidez posible. Querida vicepresidenta segunda, a día de hoy 2506 empresas ya han solicitado un ERTE, que protege a 26 733 personas trabajadoras. (Aplausos). Un escudo social que, bien lo sabe el ministro Bustinduy, también ha reforzado en Valencia los servicios sociales de base para atender a la pobreza sobrevenida. Y para cuidarnos a todas, ministra Mónica García, con la necesaria coordinación de la respuesta de salud pública. Y un escudo social, ministra Sira Rego, de 60 millones de euros para atender a la infancia, la adolescencia y la juventud afectadas por la DANA. (Aplausos).

Y para que este triple escudo sea posible hacen falta recursos, porque sin justicia fiscal no hay democracia, no hay Estado y no hay bomberos, médicas, meteorólogas, Ejército ni Policía. Sin medidas decididas y valientes no habrá freno a la crisis climática, porque cuando grandes multinacionales hacen grandes beneficios con grandes emisiones de CO2, como Repsol, ¿no es de justicia que contribuyan a fortalecer los servicios públicos? (Aplausos). Señorías, hagamos realidad el impuesto a las energéticas, y hagámoslo ya. Y el siguiente paso está claro, ¿no?: unos presupuestos generales del Estado transformadores, que estén a la altura de la ciudadanía de Valencia y de la ciudadanía de España.

Señorías, hoy no solo nos enfrentamos a las consecuencias de la DANA y hemos de lidiar con la devastación de vidas y enormes daños materiales, sino también a otro reto grave, un problema que está socavando los cimientos de nuestra propia democracia: la desinformación. El torrente de mentiras tóxicas que ha circulado tras la tragedia de la DANA es inaceptable. Además, la desinformación no es ningún accidente, sino una estrategia política cuidadosamente diseñada por muchos de los que hoy ocupan un escaño en esta Cámara. (Aplausos). No es un fenómeno aislado, sino la consecuencia de un sistema mediático que ha sido asediado y distorsionado. Es su arma favorita y la sacan con poca fortuna, por suerte, para dividirnos, confundirnos y enfrentarnos. Durante la catástrofe se han dicho mentiras inhumanas. Se ha afirmado que había parkings llenos de cientos de cadáveres y que se rechazaba ayuda de terceros países; se ha atacado a personas migrantes, vecinas y vecinos de los pueblos, y por tanto afectadas por la DANA, con el argumento de que eran migrantes. (Aplausos). ¿Dónde estaba el PP mientras la ultraderecha y los Iker Jiménez de España lanzaban estas proclamas? Del lado de los conspiracionistas.

Señorías del PP, si siguen creyendo que esto les va a rentar, lamento decirles que se equivocan. Ustedes están protagonizando el peligroso juego de la desinformación y con ello no solo atacan a la política o a la ciencia, sino también la confianza en nuestras instituciones. Porque, lamentablemente, estas semanas hemos tenido que ver cómo el mismo Gobierno autonómico valenciano ―su Gobierno, señor Feijóo― colocaba la diana en la AEMET o en la Confederación Hidrográfica del Júcar para multiplicar la confusión y el caos creado, y así diluir su responsabilidad. Señor Feijóo, a usted se le ha llenado la boca con todo lo que haría en esta catástrofe si fuera presidente del Gobierno, ¿pero sabe qué? El PP tiene un Gobierno, el de Valencia, que no ha hecho, y se ha demostrado, nada. (Aplausos).

Termino, presidenta. Asuma su responsabilidad como líder del PP, señor Feijóo, y solicite la dimisión del señor Carlos Mazón. Sus mentiras han quedado al descubierto y su negligencia es más que evidente. Hágalo de una vez, sea valiente. El fango y la podredumbre de la gestión de Mazón están ya en la calle Génova, y usted es el primero que sabe esto. Mazón es, y siempre será, el president de El Ventorro. Así de real y así de triste. Y usted, señor Feijóo, pasará a la historia por ser quien protegió, defendió y apoyó al president de El Ventorro.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señora Martínez. Para la segunda parte de la intervención del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Micó Micó por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Àgueda Micó Micó

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Gràcies, presidenta. «El poble salva el poble». Esta frase va ser el lema de milers i milers de valencianes i valencians que en els primers moments després de la DANA van agafar unes botes, una granera i es van posar a caminar cap a l’Horta Sud, cap a Xiva, cap a Utiel o cap a la Ribera. Milers i milers de valencianes i valencians que van decidir que no es podien quedar a casa, que no es podien quedar de braços creuats i que havien de fer alguna cosa per ajudar altres valencianes i valencians que ho havien perdut tot: cases, cotxes, feina, negocis i, el més important, familiars i amistats. Sabien que podrien haver sigut ells i elles, sabien que en este moment tocava assumir la veu del seu poble i caminar decididament, ajudar les seues veïnes i veïns.

Gracias, presidenta. «El pueblo salva al pueblo». Este va a ser el lema de miles de valencianos que desde los primeros momentos de la DANA tomaron unas botas y otro equipamiento y empezaron a caminar hacia la Ribera, Chiva y otros lugares. Miles y miles de valencianos que decidieron que no podían quedarse en casa de brazos cruzados y que tenían que hacer algo para ayudar a otros valencianos y valencianas que lo habían perdido todo, sus casas, coches, trabajos, negocios y, lo más importante, familiares y amistades. Sabían que podrían haber sido ellos y ellas. Sabían que en ese momento tocaba asumir la voz de su pueblo y caminar decididamente para ayudar a sus vecinos y vecinas.

Señor Sánchez, usted salió hace unas semanas en rueda de prensa a discutir la idea de «el pueblo salva al pueblo» y habló de la necesidad de los servicios públicos financiados con impuestos y del poder del Estado. Parecía preocupado por una frase compartida por miles de valencianas y valencianos, que se ha querido intentar apropiar la extrema derecha, pero que en realidad viene de un sentimiento muy arraigado en valencianos y valencianas de muchas ideologías diferentes. Por eso en Compromís no nos ha preocupado nunca la frase de «el poble salva al poble», porque nosotras sabemos que el pueblo son también los servicios públicos y los servicios de emergencias. Mi pregunta es clara: ¿dónde estaban esos servicios públicos los primeros días después de la catástrofe?, ¿dónde estaba la maquinaria?, ¿dónde estaban los efectivos? Sé la respuesta: estaban esperando el permiso de Mazón, la persona que el mismo día 29 estaba de comida y sobremesa mientras los valencianos y valencianas se ahogaban. (Aplausos). Estaban esperando el permiso de la persona que mandó la alarma a las ocho y once minutos de la noche, cuando ya era demasiado tarde para las 220 personas que habían perdido la vida.

¿Sabe cuál fue su gran error, señor Sánchez? Usted decidió dejar a Mazón al mando de esta emergencia, cuando ya había demostrado sobradamente su incompetencia, negligencia y adicción a la mentira. Y esto se lo dice una valencianista de soca-rel; una valencianista que cree en la autonomía y en el autogobierno valenciano por encima de todo. ¿Pero sabe cuál es mi prioridad como valencianista? Proteger a mi gente y a mi pueblo, y eso pasaba por quitarle el mando al señor Mazón el mismo día 30 de octubre y mandar todos los efectivos disponibles. Y esto ya se lo dijo Compromís ese mismo día.

Señor Sánchez, a nosotras no nos preocupa la frase de «el poble salva al poble», lo que nos preocupa es dónde estaban esos servicios públicos los primeros días después de la catástrofe, porque en esos momentos todavía se podía rescatar a personas con vida. ¿Y sabe lo que sentimos muchos valencianos y valencianas en esos primeros momentos? Sentimos abandono, y no solo por parte de la Generalitat Valenciana. Una pregunta que compartimos mucha gente allí es: ¿qué habría pasado si toda esta destrucción hubiera ocurrido aquí en Madrid y no a 300 kilómetros de la capital?

Durante los primeros momentos de la catástrofe, Mazón pidió 500 efectivos, después pidió 500 efectivos más. En estos momentos, hay más de 10 000 efectivos trabajando, y esos 10 000 efectivos, señor Sánchez, deberían haber estado desde el minuto cero. ¿Y sabe por qué surgió la frase de «el poble salva al poble»? Porque muchos valencianos y valencianas vieron cómo en el Raval de Algemesí, en la región de Catarroja o en el parque Alcosa de Alfafar lo único que había eran voluntarios y voluntarias, y nadie más. De ahí viene el lema, de esa sensación de abandono de los primeros momentos. Pero a nosotras lo que nos preocupa no es este lema, lo que nos preocupa es que era verdad; lo que nos preocupa es que era verdad. Y todo esto pasó por dejar a Mazón al mando.

Senyories, ja ha passat quasi un mes de la tragèdia i Mazón continua com a president de la Generalitat i continua la seua incompetència i continua la seua negligència i continuen les seues mentides i continua el seu clientelisme i ara, també, com ha dit la nostra portaveu Verónica, elimina el tope salarial perquè els nous fitxatges del Govern cobren més diners que el propi president. Tenim un president que està més pendent de salvar-se políticament ell mateix que de gestionar esta crisi i de salvar el poble valencià.

Señorías, ya ha pasado casi un mes de la tragedia y Mazón continúa como presidente de la Generalitat, y continúa su incompetencia y su negligencia, y continúan sus mentiras y su clientelismo. Y ahora, como ha dicho nuestra portavoz Verónica, también elimina el tope salarial para que los nuevos fichajes del Gobierno cobren más dinero que el propio presidente. Tenemos un presidente que está más pendiente de salvarse políticamente que de gestionar esta crisis y salvar al pueblo valenciano.

Señor Feijóo, señorías del Grupo Parlamentario Popular, ustedes son los responsables de mantener a Mazón en el Gobierno, y en su pecado llevarán la penitencia, porque todos los valencianos y valencianas sabíamos que el PP era sinónimo de corrupción, pero ahora también sabemos que el PP es sinónimo de incompetencia. (Aplausos).

Señor Sánchez, señorías del Partido Socialista, señora Morant, no podem permetre ni un minut més d’incompetència. Aparten a Mazón del mando i signem conjuntament una moció de censura per a retornar la dignitat a la Generalitat Valenciana.

Gràcies.

Señor Sánchez, señorías del Grupo Socialista, señora Morant, no podemos permitir ni un minuto más de incompetencia. Aparten a Mazón del mando y firmemos conjuntamente una moción de censura para devolver la dignidad al Gobierno y a la Comunidad de Valencia.

Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera.

Gabriel Rufián Romero

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Yo creo que conviene ―siempre lo digo― escucharnos, yo les escucho a ustedes e intento siempre replicarles, y siempre tengo la mala suerte de que el señor Feijóo y el señor Abascal nunca están cuando yo hablo. (Risas). Parece esto El Ventorro, siempre están comiendo fuera. Les pido una vez más, señorías del PP y de VOX, que les transmitan mis mensajes, porque yo les escucho.

Principalmente hoy he escuchado al señor Feijóo, y me parece que un debate va de replicarnos, repito, y el señor Feijóo aquí ha vuelto a preguntar al Gobierno por qué no había declarado la emergencia nacional en Valencia. ¿Pero en qué quedamos? ¿Que Mazón es un incapaz o no lo es? ¿Cómo se puede defender a la vez lo que hizo Mazón ―bueno, lo que no hizo― y pedir que el Gobierno se cargara las competencias autonómicas? ¿Cómo se puede pedir eso a la vez?

El señor Feijóo también ha puesto en entredicho la acusación —‌que también es mía— de que en la manifestación en la que se intentó agredir al presidente del Gobierno había ultras. Hombre, había gente con sudaderas con el logo de la División Azul y había gente pidiendo taxis. (Extiende el brazo hacia el frente.―Risas). ¿Eso qué es? ¿Eso no son fascistas? (Aplausos).

También el señor Feijóo ―le pido que se lo transmitan, porque está almorzando― recriminaba al PSOE ―y quizá tiene razón― liderar una moción de censura en uno de los ayuntamientos afectados. Hombre, todo el mundo sabe que ustedes llevan meses mendigando una moción de censura aquí, todo el mundo lo sabe. Y todo el mundo sabe que si no lo consiguen es porque a según quién (señala con la mano) todavía lo de VOX se le atraganta, pero les puedo asegurar que tienen voceros suficientes (vuelve a señalar con la mano hacia el mismo lugar del hemiciclo) para que algún día cuele, y algún día colará. Así que me parece un ejercicio de hipocresía terrible. Cuando hago así (repite el mismo gesto con la mano) señalo a la derecha catalana, por cierto.

Lo de las mentiras, lo de los bulos, lo de venir aquí y mentir, lo de que se mienta en este país y en el mundo no es algo nuevo, como lo saben muy bien, y en este país, evidentemente, tampoco. Si yo les digo aquí: Ricky Martin, Sorpresa ¡Sorpresa!, mermelada, armario… saben de qué les hablo, ¿verdad? Lo saben; espero que lo sepan, sobre todo aquellos que ya peinamos canas. De aquello han pasado ya veinticinco años, fue un bulo, una mentira. Aquello fue una mentira que duró años, que duró meses, había gente que juraba y perjuraba que era cierta, incluso que lo había visto, y nos hacía medio gracia; hacía medio gracia; era medio inofensiva.

Veinticinco años después ―he puesto un ejemplo solo medio simpático; se me entiende, ¿no?―, ¿cuáles son las principales diferencias? Las principales diferencias son que ya no solamente estamos hablando de un bulo o de una mentira, sino que almorzamos, comemos, cenamos mentiras, bulos, que ya no hacen tanta gracia. Pero sobre todo hay una similitud: que aún hay gente que dice que son ciertas, que dice que son ciertos los bulos; y también, sobre todo, que ya no solamente se ven o ‘supuestamente’ se ven en la tele, en un programa de prime time, sino que sobre todo se ven en un móvil, en una red social y en canales de Telegram, con miles de personas que aseguran que aquello es cierto. La diferencia principal es que hay muchísima gente que, aun sabiendo que son mentira, se los quieren creer; se los quieren creer. Porque hoy, señorías, hay algo aún más poderoso que la verdad, y es el sentimiento; aún hay algo más poderoso que la certeza o los datos, y son las ganas de creértelo. Esa es la diferencia.

Y también hay otra diferencia, señorías: que hoy la realidad en este país ya no te la explican Balbín o Carlos Llamas, te la explican Pablo Motos o Iker Jiménez. Esa es otra diferencia muy importante. Pero si yo les digo aquí que la tierra es plana; que a la luna no se ha ido; que lo de la evolución es un invento; que las vacunas son malas y encima te meten un chip; que el wifi da cáncer; que nos fumigan con aviones; que nos gobiernan reptilianos; que el cambio climático es mentira; que la energía nuclear es segura; que los migrantes se comen tu gato ―así que cuidado―; que el horóscopo es verdad; que lo de reciclar es una farsa porque luego, total, lo mezclan todo; que los chinos controlan el tiempo o que la COVID fue una farsa y un invento, ¿ustedes qué piensan? Si yo digo todo esto aquí, ¿la gente normal qué piensa? Pues que o soy un insensato o soy un mentiroso o tengo algún problema cognitivo o las tres a la vez, ¿no? Eso sería lo que pensaría cualquier persona normal. Y seguramente muchos de ustedes tendrían muchas ganas de subir aquí y contrarrestar todas estas falacias, todos estos bulos, todas estas mentiras con datos, con certezas; muchas ganas ¿no?, porque al final, la verdad es la verdad.

Pero qué pasaría si después de que yo dijera aquí todas estas burradas ―que todo el mundo normal sabe que son mentira—, después de eso, el Pleno en el que aquí se debatiera, la crónica o lo que se dijera en redes sociales o lo que dijeran según qué tertulianos fuera: ¡bronco Pleno en torno al cambio climático! ¡Nuevo rifirrafe en el Congreso a tenor de las vacunas! Se acrecienta la polarización —‌esta es mi favorita— con el horóscopo. (Risas). ¡Los terraplanistas y los no terraplanistas se enzarzan otra vez en un polémico Pleno! Ya basta de politizar si los haitianos se comen a los gatos o no se los comen. ¿Eso les suena? ¿Alguna vez han salido de aquí después de contrarrestar según qué mentiras de la derecha y de la ultraderecha, han leído una crónica y han dicho: ¡joer, no me fastidies!, ¿de verdad? ¿De verdad esta es la crónica? Pues sí, señorías, eso pasa cada día, cada Pleno, cada semana: equiparar la verdad y la mentira.

Y, por eso, señorías, cuando aquí alguien dice que la culpa de que no te puedas pagar un piso no es de tu casero, que quizá ha llegado en jet privado y tiene treinta y tres pisos más, sino que es de un migrante que vive en un parque y no tiene ninguno. Cuando alguien dice aquí que el Gobierno esconde 2000 cadáveres en un parking de Paiporta y que los transporta en camiones frigoríficos; cuando alguien aquí dice que porque el presidente del Gobierno está enfadado se destruye la comida y la ropa que se envía a Valencia; cuando aquí alguien dice que en un centro de emergencias —‌en un centro de emergencias ¡eh!— no hay cobertura… Cuando aquí alguien dice que Mazón estaba en una comida de trabajo durante cinco horas —e‌speremos que estuviera en una comida de trabajo durante cinco horas— y que el Gobierno no le avisó de nada cuando ¡hasta la Embajada de Japón sabía que si no se avisaba a la gente la gente iba a morir ahogada en fango! Cuando aquí se dice que no hay que politizar, que no hay que hablar de esto, porque no hay que politizar, mientras aquí hay portavoces de la derecha española (señala los escaños de la parte derecha del hemiciclo) que enseñan fotografías de víctimas de la ETA contra el criterio de esas víctimas de la ETA porque se equivocaron en una votación. Cuando aquí alguien dice que es normal que un empresario corrupto confeso, encarcelado por una causa con riesgo de fuga, declare en otra causa sin pruebas, enfangando a todo el Gobierno —‌y ¡ojo!, yo no digo que eso sea cierto o que no sea cierto—; cuando un empresario corrupto encarcelado por una causa declara en otra causa sin pruebas —c‌ uando Bárcenas tuvo que enseñar once dosieres de pruebas—, declara sin pruebas y es liberado y de repente no hay riesgo de fuga ni riesgo de destrucción de pruebas, y cuando, sobre todo, el fiscal fue un ex alto cargo de Zaplana y que eso es normal; cuando alguien dice aquí que es normal que el jefe de gabinete de una presidenta de una comunidad autónoma adelante decisiones judiciales en Twitter bajo el lema «p’alante»; cuando se dice aquí que todo eso es normal, cuando alguien se atreve a decir aquí esto y no pasa nada y las crónicas fuera dicen que ha habido un pleno bronco, el periodismo equidistante, imparcial e indiferente no se da cuenta de que está acercando a la derecha y a la ultraderecha un centímetro más al poder, con todo lo que eso conlleva.

Pero eso no les exime a ustedes de responsabilidad, señorías del Gobierno y del PSOE, porque durante muchísimo tiempo ustedes callaron frente a eso. Durante muchísimo tiempo, aquí, el independentismo y los compañeros y compañeras de Unidas Podemos les decíamos: ¡Ojo!, que el ‘a por ellos’ es un ‘a por todos’. ¡Cuidado, que los siguientes son ustedes! Y ustedes decían: Nooo, no, no, no, no, España es un país con una democracia plenísima, sin carencias democráticas. Y cuando nosotros decíamos: Ojo, cuidado, porque aquí hay jueces que son fascistas, porque aquí hay una parte del Poder Judicial —‌sí, lo digo claramente: son fascistas— que es fascista, y, sobre todo, es clasista —p‌ or cierto, si en este país hubiera más jueces que hubieran pringado para sacarse la carrera y para sacarse el puesto de juez en una caja de supermercado (aplausos), ¡quizá no habría siete u ocho empresarios murcianos proxenetas y pederastas en la calle! Se me entiende, ¿no?—, ustedes callaban. Ustedes callaban.

De hecho, usted, señor presidente, hace poco ha dicho que le preocupa —‌leo— la involución de las conquistas del movimiento feminista. Evidentemente, a mí también me preocupa. Pero es que hace un año dijo que tenía amigos de 40 o 50 años que estaban un poco enfadados o preocupados. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos). ¿No? ¿No es cierto? ¿No lo dijo? (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos nuevamente). ¿No dijo que tenía amigos de 40 o 50 años que estaban un poco preocupados por la deriva del movimiento feminista? (Aplausos.―El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, pronuncia palabras que no se perciben).

También les veo a ustedes últimamente comprando mucho el hecho de que Israel es un Estado —‌lo vuelvo a decir— genocida y que Netanyahu es un asesino, pero había una ministra llamada Ione Belarra que se quedaba muy sola defendiendo esto, ¿eh? Y ustedes eran los mismos.

En definitiva, les vuelvo a decir que sean valientes, porque esta gente les pasará por encima igual. Hoy en día, en Valencia, un mes después ya no quedan youtuber fachas; el safari fascista se ha acabado, solamente queda el Estado trabajando. Bueno, eso sí, y Mazón cargándose el tope salarial y poniendo más salario al militar que ha contratado, a los nuevos que ha contratado y, sobre todo, repartiendo dinero, una vez más, a empresas de la Gürtel, pero eso lo pueden hacer porque tienen una maquinaria mediática, política y judicial terrible; terrible. Así que, ¿para qué están ustedes en el Gobierno? El tiempo que les quede, ¡intenten cambiar las cosas realmente, no maquillen! Usted tuvo cinco días al país en vilo a ver si dimitía o no dimitía porque iban a por usted, ¿y qué ha cambiado? ¿Qué ha cambiado? Están más envalentonados que nunca.

Acabo, presidenta. Senyories de la dreta catalana —‌sempre ho he de fer com a portaveu del meu grup parlamentari per respecte al meu partit—, vostès ahir ens van atacar a Twitter i la setmana passada van tornar a dir, vostè, senyor Cruset, vostè va tornar a dir tres vegades «a canvi de res», tres vegades, i això és molt lleig, perquè sap que és mentida. És com si jo digués aquí que vostè vota a canvi del tres, o del quatre, perquè mai va quedar clar. Oi que és mentida? Oi que vostè mai ha votat a canvi del tres o del quatre? No? És mentida, no? Doncs aleshores deixi de dir aquesta mentida absolutament miserable. I la propera vegada que tornin a penjar que tenen una persona calculant això —‌que em sembla bastant lleig—, la propera vegada que tornin a calcular les vegades que parlem o no parlem en català o en castellà aquí, doncs imagini’s que jo calculés les vegades que vostè vota —‌això sí, en català, eh?, en un català correctíssim— amb el PP i amb VOX en contra del poble de Catalunya. És lleig, no? Així que faci el favor. Per cert, els papers del CNI, de la Comissió del 17 d’agost, que anava a desclassificar el PSOE, com van? Merci.

Señorías de la derecha catalana, siempre debo hacerlo por respeto a mi partido: ayer nos atacaron en Twitter y la semana pasada volvieron a decir, usted, señor Cruset, usted dijo tres veces: A cambio de nada; tres veces. Y esto es feo, porque sabe que es mentira. Es como si yo dijera que aquí vota a cambio del tres (indica el número tres con los dedos de una mano) o del cuatro (indica el número cuatro con los dedos de una mano), porque nunca quedó claro. ¿Verdad que es mentira? ¿Verdad que usted nunca ha votado a cambio del tres (vuelve a indicar el número tres con los dedos de una mano) o del cuatro (vuelve a indicar el número cuatro con los dedos de una mano)? Es mentira, ¿verdad? Entonces deje de decir esta mentira absolutamente miserable. Y la próxima vez que vuelvan a colgar o a decir que tienen a una persona calculando esto —‌que me parece bastante feo—, que vuelvan a calcular las veces que hablamos o no hablamos en catalán o en castellano aquí, imaginen si yo calculara las veces que usted vota —e‌ so sí, en un catalán correctísimo— con el PP o con VOX en contra del pueblo de Cataluña. (Aplausos). Es feo, ¿verdad? Así pues, haga el favor, por favor.

Por cierto, ¿lo de los papeles del CNI de la Comisión del 17 de agosto que iba a desclasificar el PSOE cómo va?

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero, que acumula en este turno el tiempo de réplica. Por tanto, tiene veinte minutos.

Míriam Nogueras i Camero

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Gràcies, presidenta. A vegades, per entendre millor les coses, cal agafar perspectiva, i nosaltres, en aquest tema, també hem agafat aquesta perspectiva i sobretot ho fem intentant respectar sempre els ciutadans de València i fer-ho lluny de convertir aquest debat, que és seriós, en una tertúlia de baix nivell o en una intervenció de El club de la comedia.

Els dies 20, 21, 22 i 23 de gener del 2020, el temporal glòria va creuar les terres de la península ibèrica i a Catalunya el seu pas va ser devastador, va afectar pràcticament la totalitat de totes les nostres comarques, provocant moltíssimes destrosses i també molts incidents. Les intenses pluges van caure per tota Catalunya, arribant en algun moment fins als cinc-cent litres per metre quadrat, i van provocar el desbordament de molts rius i de molts barrancs, i amb especial virulència a les conques del Ter, el Fluvià, la Tordera, el Serpis i l’Onyar, obligant a que les autoritats que havien de gestionar aquesta emergència recomanessin el confinament. El temporal va afectar també greument el delta de l’Ebre, on el mar va inundar molts quilòmetres terra endins, provocant destrosses en la indústria pesquera i també provocant destrosses en els conreus. El litoral català, des de la Costa Brava fins a la Costa Daurada, passant pel Maresme i la costa central, es van veure durament afectats amb fortes onades, que van arribar fins a catorze metres i que van inundar passejos marítims i també carrers de molts pobles costaners. Hi va haver també talls de les xarxes de distribució d’aigua, electricitat i telefonia, talls que en molts pobles van durar molts dies.

D’altra banda, la xarxa de comunicacions viàries i diverses línies ferroviàries també van patir les conseqüències d’aquest fenomen amb carreteres i vies tallades, l’esfondrament de ponts, esllavissades i vies descalçades. El detall de les destrosses causades per aquesta situació crítica que vam viure el 20 de gener del 2020 permet establir un innegable paral·lelisme amb les greus destrosses que tots vam poder veure els dies posteriors al 29 d’octubre en les desenes de poblacions afectades per la DANA al País Valencià. Per desgràcia, aquest paral·lelisme respecte a les conseqüències d’un fenomen natural que no podem controlar es trenca d’una manera brutal quan parlem de la pèrdua de vides humanes.

Quines circumstàncies, quins fets, quines decisions, quines actuacions estan a l’origen d’una diferència tan evident en el tràgic nombre de persones víctimes d’aquests dos desastres naturals que, hi insisteixo, no podem controlar? Al País Valencià, com ja heu repetit tots, per la informació que avui es publica, a les 7:31 del matí, l’Agència Estatal espanyola de Meteorologia, l’AEMET, el 29 d’octubre ja havia elevat a roig el nivell d’avís d’alerta de la zona interior nord de les comarques de la demarcació de València. A les 7:36, és a dir, només cinc minuts després, aquest nivell roig d’alerta es va elevar, estenent-lo per tot el litoral sud de València. A Catalunya, durant els dies del temporal Glòria, els organismes catalans responsables del control i avís dels riscos de pluges torrencials i de desbordament de rius, l’Agència Catalana de l’Aigua i el Servei Meteorològic de Catalunya, també van desenvolupar adequadament les seves competències i les seves responsabilitats. Per tant, on hi ha, doncs, el fet diferencial?

A Catalunya, els responsables del Departament d’Interior, com a autoritats competents en matèria de protecció civil —‌matèria que a Catalunya i també al País Valencià en tenim la competència plena fins al nivell 2—, van alertar els municipis afectats pel risc de desbordament del Ter perquè no hi hagués població a les plantes inferiors dels edificis de les poblacions de les zones inundables. Una alerta que Protecció Civil de la Generalitat de Catalunya va concretar en la recomanació específica que les persones d’aquestes zones inundables pugessin a les plantes superiors, agafessin les medecines que necessitessin, en cap cas mobilitzessin els seus cotxes i en cap cas baixessin a plantes subterrànies. I això va ser possible perquè cada resposta específica s’estava coordinant des del Cecat, el Centre de coordinació d’emergències de Protecció Civil de Catalunya, un CECAT que —‌voldria remarcar-ho— mantenia una línia directa i mantenia una línia permanent amb l’Agència Catalana de l’Aigua i amb el Servei Meteorològic de Catalunya. Un dispositiu que va activar també tots els cossos d’emergència i de seguretat de Catalunya i que, després de quatre dies de lluita, es va tancar amb vuit 8168 incidents atesos pels Bombers de la Generalitat de Catalunya i 1321 incidents atesos per la policia catalana, els Mossos d’Esquadra de Catalunya. Un episodi extraordinari al que la Generalitat de Catalunya va fer front amb un dispositiu de Protecció Civil en el que es van haver d’activar de manera simultània els plans d’emergència Inuncat, Ventcat i Neucat, un fet absolutament excepcional en la història recent del nostre país.

El País Valencià, però, també disposa d’un pla especial per al risc d’inundacions. És un pla que està publicat al Diari Oficial de la Generalitat Valenciana número 6265, del 12 de maig del 2010, i va ser aprovat mitjançant el Decret 81/2010, del 7 de maig. La seva estructura i continguts són molt similars a l’estructura i continguts que tenim en el pla especial Inuncat a Catalunya. En concret, tots dos plans tenen l’apartat de fonaments, l’anàlisi del risc, l’estructura i organització, apartats en els que es defineixen òrgans de direcció i òrgans de coordinació de l’emergència; l’operativitat, és a dir, qui fa què en cada moment de l’emergència, i, per finalitzar, la implantació i el manteniment d’aquest pla. Com és possible, doncs, que disposant els dos governs de plans de protecció civil contra inundacions tan similars, la diferència dels resultats en el balanç de vides humanes perdudes sigui tan tràgica? La resposta definitiva la tindrem quan els òrgans corresponents finalitzin les anàlisis i els informes de cadascuna de les fases de l’emergència i es documentin en detall totes les actuacions dels responsables del Govern de la Generalitat Valenciana que estaven o havien d’estar en el Cecopi, que és el centre de coordinació de les emergències previst en aquest pla contra el risc d’inundacions de la Generalitat Valenciana.

Però algunes dades ja són públiques, i aquestes dades que són públiques no admeten cap controvèrsia. El gener del 2020, la Generalitat de Catalunya va aplicar adequadament els procediments i l’operativa prevista en el seu pla Inuncat. El 29 d’octubre d’enguany del 2024, malgrat que els procediments i l’operativa estaven perfectament descrits i previstos en el seu pla d’emergències davant el risc d’inundacions, la Generalitat Valenciana no va aplicar adequadament els procediments i l’operativa prevista en el seu pla.

Els dies posteriors, tots hem anat escoltant una llarga col·lecció d’arguments, o presumptes arguments, i també d’excuses per justificar la pèssima gestió de l’emergència. I els ciutadans afectats assisteixen al trist espectacle de determinats polítics tirant-se la responsabilitat pel cap. Que la DANA arribava a terres valencianes era una realitat que tots els mitjans de comunicació van explicar. L’evolució d’aquest fenomen meteorològic —‌explicat, hi insisteixo, per tots els mitjans de comunicació— va fer que la pràctica totalitat d’alcaldes i alcaldesses d’aquestes poblacions afectades decretés la suspensió de les classes escolars amb l’objectiu de garantir la seguretat dels alumnes, dels professors i també de les famílies, una suspensió que es va aplicar independentment del color polític de cada ajuntament. Així, l’alcaldessa d’Alzira, de Compromís, va coincidir en la necessitat de la suspensió de les classes amb l’alcalde socialista d’Almussafes o l’alcalde del Partit Popular de Sollana, que el 28 d’octubre a la tarda van anunciar als seus veïns el tancament de les escoles com a mesura preventiva de seguretat. Una suspensió que també van considerar els responsables i el rector de la Universitat de València, decretant la suspensió de les classes el matí del dia 29 d’octubre. Un risc que també va voler evitar per als seus treballadors el president de la Diputació valenciana, president del Partit Popular, que a dos quarts d’una del mateix 29 va enviar tots els treballadors a casa seva. Uns tancaments que no van ser ben rebuts pel senyor Mazón, doncs els va criticar i titllar d’excessius.

No sabrem mai el nombre de vides que aquests alcaldes, alcaldesses, els responsables i el rector de la Universitat de València, el president de la Diputació de València van salvar amb les seves encertades decisions d’aplicar mesures preventives de seguretat davant d’aquesta emergència. Però sí que sabem que aquella tarda del dia 29 d’octubre, mentre ajuntaments, universitats i Diputació es preocupaven pels ciutadans, el senyor Mazón va estar temeràriament desaparegut. Estem convençuts que a la immensa majoria de valencians no els interessa el més mínim la naturalesa del compromís que tenia el senyor Mazón aquell migdia, però també estem segurs que sí que voldrien saber fins a quin punt aquesta trobada va influir en el retard del senyor Mazón a atendre l’emergència, doncs no va arribar al Cecopi fins a quarts de vuit del vespre, un fet que va demorar l’alerta a la ciutadania, alerta que es va fer quan la situació ja estava completament desbocada. El Govern de la Generalitat Valenciana, amb el senyor Mazón al capdavant, va fer una pèssima gestió de la fase de prevenció i de la fase de gestió d’aquesta emergència.

Passades aquestes setmanes de paràlisi, el senyor Mazón ha començat a prendre decisions polítiques, i aquestes decisions s’han traduït en el nomenament de dos militars retirats per posar-se al capdavant de les tasques de recuperació de les zones afectades per la catàstrofe; un general nomenat vicepresident que en les seves primeres declaracions públiques ens diu que no ve per acceptar ordres polítiques ni partidistes, establint d’entrada una contraposició del tècnic militar i el polític de partit. Un missatge clarament antipolític que, revisant determinades tradicions, acostuma a ser la base ideològica de l’autocràcia. I en aquesta línia de decisions recents del Govern del senyor Mazón, la Generalitat Valenciana ha començat a adjudicar a dit contractes per a tasques de reconstrucció que sumen milions d’euros a constructores vinculades amb casos de corrupció del Partit Popular del País Valencià, com el cas Gürtel o el cas Taula. El principal responsable polític de la pèssima gestió de la major catàstrofe natural en segles en les comarques valencianes, amb els tràgics resultats que tots coneixem, no hauria de continuar ni un minut més en el càrrec de molt honorable president de la Generalitat Valenciana. Quan s’ha perdut l’honorabilitat, s’ha perdut el dret a ocupar la més alta responsabilitat del teu país.

I a propòsit de tot el que hem exposat, una reflexió per als dos grans protagonistes de la vida política d’Espanya: el PSOE i el PP. En termes de gestió, en aquesta crisi, els dos s’han mostrat dubitatius; han projectat la imatge d’«ara hi soc, ara no hi soc», i sense cap idea clara. Vostè, senyor Sánchez, ha tardat un mes a comparèixer aquí, un mes després d’un dels desastres naturals més impactants de la història del seu país. Vostès, PSOE i PP, han imposat al llarg dels anys, i continuen imposant encara avui, un model, un model que comparteixen tots dos: el model del café para todos, un model, senyor Sánchez, que s’allunya molt del federalisme que tant prediquen. L’imposen cada dia en cada una de les decisions polítiques que prenen, cada una de les iniciatives polítiques que presenten, des de la sanitat a la fiscalitat fins a polítiques socials, l’esport o la seguretat. Un model, el seu, el de vostès, que s’ha demostrat fracassat. En tots els fronts hem de combatre contínuament la seva vocació intervencionista, i la conseqüència de la seva política centralitzadora és que quan passen coses, quan posen el límit a tothom, el resultat és que ni fan ni deixen fer. I aquest és un debat que vostès eviten perquè els molesta i perquè els fa sortir de la seva zona de confort.

I acabo. Més aviat que tard, els valencians i les valencianes trobaran la fórmula democràtica que els permeti, per dignitat, fer possible el canvi que necessitin. Visca la terra.

Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. A veces, para entender mejor las cosas, es necesario tomar perspectiva, y nosotros en este tema también hemos tomado perspectiva y sobre todo lo hacemos intentando respetar siempre a los ciudadanos de Valencia, alejándonos del hecho de convertir este debate, que es serio, en una tertulia de bajo nivel o en una intervención del Club de la Comedia. Los días 20, 21, 22 y 23 de enero de 2020, el temporal Gloria cruzó las tierras de la península ibérica y en Cataluña, su paso fue devastador; afectó a la práctica totalidad de nuestras comarcas, provocando muchos destrozos e incidencias. Las intensas lluvias que cayeron esos días por toda Cataluña llegaron, en algún momento, a los 500 litros por metro cuadrado y provocaron el desbordamiento de muchos ríos y barrancos, con especial virulencia en las cuencas del Ter, Fluvià, Tordera, Serpis y Oñar, obligando a que las autoridades que tenían que gestionar la emergencia recomendaran el confinamiento. El temporal afectó también gravemente al delta del Ebro, donde el mar inundó muchos kilómetros tierra adentro, provocando daños en la industria pesquera y también destrozos en los cultivos. El litoral catalán, desde la Costa Brava, hasta la costa Dorada, pasando por el Maresme y la costa central, se vio duramente afectado, con fuertes olas, que llegaron hasta 14 metros e inundaron los paseos marítimos y también las calles de muchas ciudades y pueblos de la costa. Hubo cortes en las redes de distribución de agua, electricidad y telefonía, cortes que en muchos pueblos duraron muchos días. Por otro lado, la red de comunicaciones viarias y varias líneas ferroviarias también sufrieron las consecuencias de este fenómeno, con carreteras y vías cortadas, el derrumbe de puentes, deslizamientos y las vías socavadas. El detalle de los daños causados por esta situación crítica que se vivió el 20 de enero de 2020 permite establecer un innegable paralelismo con los graves destrozos que todos pudimos ver durante los días posteriores al 29 de octubre en las decenas de poblaciones afectadas por la DANA en el país valenciano. Por desgracia, este paralelismo con respecto a las consecuencias de un fenómeno natural que no podemos controlar se rompe de forma brutal cuando hablamos de la pérdida de vidas humanas. ¿Qué circunstancias, qué hechos, qué decisiones, qué actuaciones están en el origen de una diferencia tan evidente en el trágico número de personas víctimas de estos dos desastres naturales que, insisto, no podemos controlar? En el país valenciano, como han repetido ustedes, por la información que hoy es pública, a las 7:31 horas, la Agencia Estatal de Meteorología de España, la AEMET, ya había elevado a rojo el nivel de aviso de la alerta en la zona interior norte de las comarcas de la demarcación de Valencia. A las 7:36, solo cinco minutos más tarde, este nivel rojo de alerta se elevó, extendiéndolo por todo el litoral sur de Valencia. En Cataluña, durante los días del temporal Gloria, los organismos catalanes responsables del control y aviso de los riesgos por lluvias torrenciales y desbordamiento de los ríos, la Agencia Catalana del Agua y el Servicio Meteorológico de Cataluña también desarrollaron adecuadamente sus competencias y sus responsabilidades. Por lo tanto, ¿dónde está, pues, el hecho diferencial? En Cataluña, los responsables del Departament d’Interior de la Generalitat, como autoridad competente en materia de protección civil ―materia en la que en Cataluña y también en el país valenciano tenemos la competencia plena hasta el nivel 2—, alertaron a los municipios afectados por el riesgo de desbordamiento del Ter para que no hubiera población en las plantas inferiores de los edificios situados en las zonas inundables. Una alerta que Protección Civil de la Generalitat de Catalunya concretó en la recomendación específica de que en estas zonas inundables subieran a las plantas superiores, cogieran los medicamentos que necesitaran y que, en ningún caso, intentaran mover su vehículo ni que bajaran a plantas subterráneas. Esto fue posible porque cada respuesta específica se estaba coordinando desde el CECAT, el Centro de coordinación de emergencias de Protección Civil de la Generalitat de Catalunya; un CECAT que —‌quisiera remarcar— mantenía una línea directa y permanente con la Agencia Catalana del Agua y con el Servicio Meteorológico de Cataluña. Un dispositivo que activó a todos los cuerpos de emergencia de seguridad de Cataluña y que, tras cuatro días de lucha, se cerró con 8168 incidentes atendidos por los bomberos de la Generalitat de Catalunya y 1321 incidentes atendidos por la policía catalana, los Mossos d’Esquadra de Cataluña. Un episodio extraordinario al que la Generalitat de Catalunya hizo frente con un dispositivo de protección civil, en el que tuvieron que activarse de forma simultánea los planes de emergencia INUNCAT, VENTCAT y NEUCAT, algo absolutamente excepcional en la historia reciente de nuestro país.

Sin embargo, el país valenciano también dispone de un plan especial para el riesgo de inundaciones. Es un plan que está publicado en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, número 6265, del 12 de mayo de 2010, y que fue aprobado mediante el Decreto 81/2010, de 7 de mayo. Su estructura y contenido son muy similares a la estructura y contenido que tenemos en el plan especial INUNCAT de Cataluña. En concreto, ambos planes tienen el apartado de fundamentos, el análisis del riesgo, la estructura y organización, apartados en los que se definen los órganos de dirección y coordinación de la emergencia; la operatividad, es decir, quién hace qué en cada momento de la emergencia; y, para finalizar, la implantación y el mantenimiento del plan. ¿Cómo es posible, pues, que disponiendo los dos gobiernos de planes de protección civil contra inundaciones tan similares, la diferencia de los resultados en el balance de vidas humanas perdidas sea tan trágica? La respuesta definitiva la tendremos cuando los órganos correspondientes finalicen los análisis e informes de cada una de las fases de la emergencia y se documenten con detalle todas las actuaciones de los responsables del Gobierno de la Generalitat Valenciana, que estaban o tenían que estar en el CECOPI, el Centro de Coordinación de Emergencias previsto en este plan contra el riesgo de inundaciones de la Generalitat Valenciana.

Pero algunos datos ya son públicos y estos datos públicos no admiten ningún tipo de controversia. En enero de 2020, la Generalitat de Catalunya aplicó adecuadamente los procedimientos y la operativa prevista en su plan INUNCAT. El 29 de octubre de este año, de 2024, a pesar de que los procedimientos y la operativa estaban perfectamente descritos y previstos en su plan de emergencias frente al riesgo de inundaciones, la Generalitat Valenciana no aplicó adecuadamente los procedimientos y la operativa prevista en su plan.

En los días posteriores todos hemos ido escuchando una larga retahíla de presuntos argumentos y excusas para justificar la pésima gestión de la emergencia. Y los ciudadanos afectados asisten al triste espectáculo de determinados políticos culpándose los unos a los otros. Que la DANA llegaba a tierras valencianas era una realidad que todos los medios de comunicación contaron. La evolución de este fenómeno meteorológico, explicado —i‌nsisto— por todos los medios de comunicación, hizo que la práctica totalidad de alcaldes de estas poblaciones decretaran la suspensión de las clases escolares con el objetivo de garantizar la seguridad de los estudiantes, los profesores y profesoras y las familias; una suspensión que se aplicó independientemente del color político de los ayuntamientos. La alcaldesa de Alzira, de Compromís, coincidió en la necesidad de la suspensión de las clases con el alcalde socialista de Almusafes o el alcalde del Partido Popular de Sollana, que el 28 de octubre por la tarde anunciaron a sus vecinos el cierre de las escuelas como medida preventiva de seguridad. Una suspensión que también consideraron necesaria los responsables de la Universidad de Valencia, decretando la suspensión de las clases en la mañana del día 29 de octubre. Un riesgo que también quiso evitar para sus trabajadores el presidente de la Diputación de Valencia, dirigente del Partido Popular, que a las doce y media del mismo día 29 mandó a todos sus trabajadores a casa. Unos cierres que no fueron bien recibidos por el presidente Mazón, pues los criticó y los consideró excesivos.

Nunca sabremos el número de vidas que estos alcaldes y alcaldesas, el presidente de la Diputación de Valencia y el rector y responsables de la Universidad de Valencia salvaron con sus acertadas decisiones a la hora de aplicar medidas preventivas de seguridad frente a esta emergencia. Pero sí sabemos que esa tarde del 29 de octubre mientras ayuntamientos, universidad y Diputación se preocupaban por sus ciudadanos, el señor Mazón estuvo temerariamente desaparecido. Estamos convencidos de que a la inmensa mayoría de valencianos no les interesa lo más mínimo la naturaleza del compromiso que tenía el señor Mazón ese mediodía, pero también estamos seguros de que sí querrían saber hasta qué punto este encuentro influyó en el retraso del señor Mazón a la hora de atender la emergencia, ya que no llegó al CECOPI hasta las siete y media de la tarde, algo que demoró la alerta a la ciudadanía, alerta que se hizo cuando la situación ya estaba completamente desbocada. El Gobierno de la Generalitat Valenciana con el señor Mazón al frente hizo una gestión pésima de la fase de prevención y de la fase de gestión de esta emergencia.

Pasadas estas semanas de parálisis el señor Mazón ha empezado a tomar decisiones políticas y estas decisiones se han traducido en el nombramiento de dos militares retirados a la cabeza de las labores de recuperación de las zonas afectadas por la catástrofe, un general nombrado vicepresidente que en sus primeras declaraciones públicas nos dice que no viene para aceptar órdenes políticas ni partidistas, estableciendo de entrada una contraposición del técnico militar frente al político de partido. Un mensaje claramente antipolítico que, revisando determinadas tradiciones, suele ser la base ideológica de la autocracia. Y en esta línea de decisiones recientes del señor Mazón, la Generalitat Valenciana ha empezado a adjudicar a dedo contratos para las labores de reconstrucción que suman decenas de millones de euros, adjudicadas a constructoras vinculadas con casos de corrupción del PP en el país valenciano, como el caso Gürtel o el caso Taula. El principal responsable político de la pésima gestión de la mayor catástrofe natural en siglos en las comarcas valencianas con los trágicos resultados que todos conocemos no debería continuar ni un minuto más en el cargo de muy honorable president de la Generalitat Valenciana. Cuando se ha perdido la honorabilidad se ha perdido el derecho a ocupar la mayor responsabilidad política de tu país.

Y a propósito de todo lo que hemos expuesto, una reflexión para los dos grandes protagonistas de la vida política española: el PSOE y el PP. En términos de gestión en esta crisis ambos se han mostrado dubitativos, han proyectado la imagen de ahora estoy, ahora no estoy y sin ninguna idea clara. Usted, señor Sánchez, ha tardado un mes en comparecer aquí, un mes después de uno de los desastres naturales de mayor impacto de la historia de su país. Ustedes, PSOE y PP, han impuesto a lo largo de los años ―y continúan imponiendo todavía hoy― un modelo que comparten los dos, el modelo del café para todos. Un modelo, señor Sánchez, que se aleja muchísimo del federalismo que tanto predican. Lo imponen cada día en cada una de las decisiones políticas que toman, cada una de las iniciativas políticas que presentan, desde la sanidad y la fiscalidad hasta políticas sociales, deporte o seguridad. Es un modelo —‌el suyo, el de ustedes— que ha demostrado ser un modelo fracasado. En todos los frentes debemos combatir continuamente su vocación intervencionista, y la consecuencia de su política centralizadora es que cuando ocurren cosas, cuando ponen al límite a todos, el resultado es que ni hacen ni dejan hacer. Y este es un debate que ustedes siempre esquivan porque les molesta porque les saca de su zona de confort.

Y termino, más pronto que tarde los valencianos y las valencianas sabrán encontrar la fórmula democrática que les permita por dignidad hacer posible el cambio que necesitan. Visca la tierra.

Gracias.

Presidencia. Gràcies, señora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus, también por un tiempo de veinte minutos porque ha pedido acumular el tiempo de réplica en este turno.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 29Vídeo

Egun on. Gaur ere animo eta besarkada beroena bidali diot Valentziako herri osoari eta bereziki danaren ondorioak jasan dituzten pertsonei eta familiei. Haien egoera arintzeko lehen neurriak iristen hasi diren arren, badakigu oraindik bidea luzea dagoela egiteko. Hondamendi natural honek eragindakoa berreskuratzeko eta berreraikitzeko. Hondamendi sozial baten aurrean gaude eta badakigu zaila dela haietako askorentzat etorkizun hurbilari itxaroen eta ziurtasun apur batekin begiratzea. Ziurtasunak eta konponbideak behar dituzte azken asteotako beldur, haserre eta zalantzen artean. Euskal herritarrok ere uholde izugarriak jasan genituen 1983an. Bilbotarrek oraindik gogoan dituztenak. Orduan aurrera ateratzea lortu geneuen eta ez dugu zalantzarik Valentziako herria ere altxa egingo dela. Eta modu kolektiboan eta solidarioan egingo duela. Zuekin gaude.

Buenos días. Hoy también quiero enviar ánimos y el abrazo más cordial a todo el pueblo valenciano y en especial a las personas y familias que han sufrido las consecuencias de la DANA. Aunque ya han empezado a llegar las primeras medidas para paliar su situación, sabemos que aún queda mucho camino por recorrer para recuperar y reconstruir lo causado por esta catástrofe natural. Estamos ante un desastre social y sabemos que para muchos de ellos es difícil mirar al futuro inmediato con cierta esperanza y certeza. Los valencianos necesitan certezas y soluciones entre miedos, dudas y enfados que han acontecido en las últimas semanas. Los habitantes del País Vasco también sufrimos terribles inundaciones en 1983 que todavía recuerdan bien los bilbaínos. Entonces conseguimos salir adelante y no tenemos ninguna duda de que el pueblo valenciano también se levantará y lo hará de forma colectiva y solidaria. Estamos con Valencia.

Para reconstruir y recuperar lo perdido hará falta apoyo institucional, recursos públicos y también resarcimiento. Porque lo material y lo económico pueden recuperarse antes o después si se cuenta con los recursos necesarios, y ello puede aliviar el miedo y la incertidumbre, sí; pero la sensación de abandono institucional y el enfado por la negligencia política esas heridas serán mucho más difíciles de cerrar. Porque hoy hay miles de valencianos y valencianas que creen que la nefasta gestión institucional y la enorme incapacidad política demostrada por sus gobernantes han multiplicado las consecuencias humanas y materiales de una catástrofe natural no evitable, pero sí predecible. Entendemos ese sentimiento, y lo respetamos. Y esta es la primera lección que nos deja esta DANA: la incapacidad e ineptitud política e institucional ponen en riesgo a la gente. Por eso, la sociedad valenciana exige responsabilidades institucionales y políticas, porque se pueden cometer y se cometerán errores en la gestión de una situación extrema como esta ―no lo dudamos―, pero una cosa son errores y otra es negligencia; una cosa son errores y otra decisiones conscientes que ponen en peligro a la gente; una cosa son errores y otra la absoluta incompetencia que hemos visto en Valencia. Frente a ello, el Partido Popular y sus gobernantes valencianos han decidido ocultar primero, mentir después, atacar seguido, y finalmente continuar como si nada hubiera ocurrido. Ayer supimos que, además, de premio por el gran trabajo realizado, se han subido el sueldo.

Hoy hemos vuelto a escuchar aquí el reparto de culpas y cómo unos atacan a otros e intentan despejar responsabilidades. Todos mal es la tesis que subyace en la estrategia del Partido Popular; porque cuando prácticamente toda la ciudadanía es consciente de tu incapacidad política e institucional solo te queda intentar repartir culpas: primero fue culpa de la AEMET y sus científicos; después, de las conferencias hidrográficas; después, de los servicios de emergencia, y después, de todos y cada uno de los ministros y ministras. La culpa es de todos menos de quienes eran los responsables de gestionar la situación: el presidente Mazón y todo su Gobierno.

Lo cierto es que el Partido Popular y VOX se han dedicado a negar la emergencia climática, a desmantelar los servicios de emergencia, a recortar su financiación, a mofarse de las alertas y a pedir retirarlas; y aquí tenemos las consecuencias. Por eso, no tenemos ninguna duda de que habrá responsabilidades y consecuencias políticas, y quizá también judiciales; también para las empresas negligentes que pusieron en riesgo a sus trabajadoras y trabajadores. Euskal Herria Bildu acompañará las iniciativas presentadas para dilucidar lo ocurrido y depurar las responsabilidades necesarias, porque el negacionismo, la incompetencia y la ineptitud de las derechas ponen en riesgo a la gente.

Señor Sánchez, creemos que usted y su Gobierno también deberán hacer un profundo análisis de transparencia para detectar los errores que hayan podido cometerse y asumirlos para evitarlos. Creemos que es un ejercicio de transparencia y claridad frente a la ciudadanía que deberían hacer, porque de esos errores debemos aprender todos y todas para corregir lo que deba ser corregido y para cambiar lo que deba ser cambiado. Esta es la realidad y todos deberemos prepararnos mejor, empezando por nuestros propios gobiernos e instituciones que son los que tienen la responsabilidad y competencia para ello. Capacidad y responsabilidad que nosotros sí asumimos y defendemos frente a las llamadas a la recentralización que estas semanas hemos podido escuchar a izquierda y a derecha; porque defendemos nuestras competencias y nuestro autogobierno, sí, también cuando ello supone una gran responsabilidad. Y si esta DANA ha demostrado algo es que el cambio climático es un riesgo real para todas nosotras, para todas las personas que habitamos este planeta, y también ha demostrado que, o actuamos ya, o las consecuencias serán inasumibles.

Además de responder a las necesidades que tienen los pueblos afectados, la mejor aportación que podríamos hacer es tomarnos en serio la emergencia climática y actuar ya en consecuencia. Puede que parezcamos insistentes ―demasiado para algunos―, pero parece que no acabamos de ser conscientes de la dimensión de las consecuencias que podemos sufrir si no cambiamos de rumbo lo antes posible. Señorías, la lucha contra el cambio climático es el gran reto de nuestro tiempo. Los movimientos sociales y ecologistas, junto con las fuerzas de izquierdas, llevamos muchos años advirtiendo de lo que podría ocurrir de continuar con el sistema actual; años advirtiendo de que, de seguir por este camino de crecer y crecer, producir y producir y consumir sin límite, los límites los pondría el propio planeta de forma abrupta. Pues bien, aquí estamos: ya ha llegado el momento que muchas queríamos evitar mientras la gran mayoría de ustedes miraba hacia otro lado, o aún peor, lo negaba. Porque los episodios climáticos extremos, el agotamiento de materias primas, el caos energético, el desabastecimiento, las pandemias, las sequías, la calidad del aire, la destrucción de ecosistemas y especies, la acumulación de riqueza mediante las materias primas, el colapso climático, social y económico, todo eso, es consecuencia del sistema neoliberal que llevan décadas alimentando.

Esta es la realidad a la que nos enfrentamos, realidad que ha llegado y nos ha pillado con los deberes sin hacer. Por eso, pedimos que, además de medidas puntuales, se comiencen a tomar medidas estructurales y permanentes mucho más audaces. Ya no estamos en un escenario deseable para la transición ecológica y económica, estamos ante una necesidad urgente de desarrollarla, porque de ello dependerá la vida y el bienestar social. La realidad es que la emergencia climática se está acelerando tanto y está generando cambios a tal velocidad que o nos movemos inmediata y decididamente y transformamos ya nuestros modelos de producción y de consumo energético y climático o no habrá vuelta atrás. Por ello, señor Sánchez, nos gustaría conocer cuál es su valoración sobre los acuerdos de la última COP en Bakú; también sobre la cumbre del G20. Nos gustaría conocer qué alcance otorga a esos acuerdos y la efectividad de estos ante el panorama al que nos enfrentamos. Nos gustaría conocer también qué acciones a corto, medio y largo plazo tomará su Gobierno y tomará Europa: si dejaremos pasar otra década más con acuerdos vacíos o si realmente los gobernantes europeos y mundiales se harán cargo de la situación y tomarán las medidas necesarias. La sensación es que las cubres climáticas sirven cada vez para menos, que cada vez tienen menos alcance; porque, siendo sinceras, tras los supuestamente históricos acuerdos por el clima de París, la realidad es que ni uno solo de los Estados ha cumplido, y, en consecuencia, no solo no estamos frenando el deterioro del planeta y el clima, sino que lo estamos acelerando.

Como he dicho, esta DANA nos ha dejado importantes lecciones y retos que enfrentar. Sin duda, la dimensión que ha alcanzado la desinformación, la manipulación y los bulos en esta tragedia es uno de ellos. La estrategia de la desinformación y la manipulación es, hoy día, la gran amenaza contra la democracia de nuestro tiempo; una amenaza que está haciendo que el autoritarismo, la reacción y las fuerzas ultraderechistas estén ganando terreno. Una estrategia perfectamente organizada para enfangar, para mentir y manipular con el único objetivo de crear caos; caos al que, después, los mismos que lo han generado aportarán como solución el autoritarismo y la regresión en derechos y libertades. Sí, señorías, el neofascismo y sus estrategias resurgen, y estamos en la primera fase de su implementación. Lo hemos visto en Argentina, lo hemos visto en Estados Unidos, en Italia o en Hungría, y lo estamos viendo también aquí en este Estado. El caos que medios, jueces, asociaciones ultras y supuestos influencers han intentado generar en medio de una catástrofe persigue eso, es decir, el auge del neofascismo en todas sus vertientes.

Miren hasta dónde están llegando que en Valencia se han sustituido consejeras por militares, eliminando para estos nuevos cargos el tope salarial; militares que dicen abiertamente que no aceptarán directrices políticas. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que habrá militares actuando fuera de la acción política? Hay militares al mando y fascistas que calientan las calles cantando el Cara al Sol en manifestaciones públicas frente a sedes de partidos políticos mientras hacen el saludo fascista sin consecuencia alguna.

¿Somos conscientes de lo peligroso que es todo esto? ¿No les suena de algo, señorías? Digámoslo claro: son el Partido Popular y VOX quienes mueven los hilos de todo este entramado para controlar el debate, instalar sus marcos y lograr, mediante todos los poderes a su alcance, lo que no consiguieron en las urnas. Pero, señorías del Grupo Parlamentario Popular, quizá deberían ustedes medir lo que están haciendo, porque el caos se los llevará por delante también a ustedes. La justicia española les servirá mientras considere que le son útiles. Pero, cuando no lo sean, la ultraderecha utilizará esa misma justicia y ese mismo conglomerado mediático también contra ustedes. Basta con ver lo que ha ocurrido con el Partido Socialista en simplemente tres o cuatro años. Hoy, una gran parte de los jueces de este Estado trabaja sin esconderse para atacar y acorralar al Gobierno, dispuestos a corromperse y a prevaricar si fuera necesario. Y lo digo porque, hasta hace bien poco, el bipartidismo —‌Partido Popular y PSOE, PSOE y Partido Popular— controlaban la justicia a su antojo. Bien lo sabemos los vascos y las vascas, sí, hasta que las élites judiciales consideraron que el PSOE había ido demasiado lejos de lo que consideraban aceptable para salvaguardar y garantizar el atado y bien atado régimen del 78. Ahí se acabó la connivencia y el PSOE pasó a ser enemigo a batir. Otro enemigo a batir.

Señor Sánchez, ahora que la mayoría de las fuerzas de este hemiciclo y también su Gobierno somos conscientes de ello, es hora de actuar. Y, mire, hace pocos meses presentaron el plan de regeneración democrática e hicimos reuniones, sí. Se recogieron propuestas y aportaciones y, ¿dónde está ese plan? La mayoría de esta Cámara nos mostramos entonces dispuesta a abordar un plan integral que abarcara todos los ámbitos que están implicados en esta estrategia antidemocrática; todos, también la justicia. Porque en Euskal Herria tenemos muy claro, desde hace décadas, que la justicia española nunca ha sido justicia para los vascos y vascas. Por eso, la acción política de su Gobierno no puede limitarse a desmentir e intentar hacer frente a la manipulación política y a la ofensiva judicial. No pueden seguir actuando únicamente a la defensiva. Por eso sería conveniente avanzar en medidas eficaces para atajar las mentiras, los bulos y la desinformación.

Euskal Herriak balio solidario sakonak ditu betidanik. Ikuspegi kritikoetan eta antifaxista sakonarekin. Bai euskal gizarteak aurre egin behar izan die estatuko botere guztietatik eraso eta gezur etengabeei. Baina horrek ez du esan nahi estrategia horien aurka inokulatuta gaudenik. Horregatik hamarkada luzetan jasan dugulako ongi ezagutzen ditugu ultra eskuinari ateak irekitzearen eta ultra eskuinaren estrategiak elikatzearen arriskuak. Ezinbestekoa da kongresuan ordezkaritza dugun indar guztiok horrek eragin ditzakeen ondorioez jabetzea. Uste dugu gobernuaren jardun politikoa ezin dela mugatu gezurra gezurtatzera, desinformazioa salatzera eta manipulazio mediatikoari eta oldarraldi judizialari aurre egitea. Defensiba egotetik ofensibara pasatzeko ordua da eta horretarako ausardia eta ekintzak exijitzen ditugu. Eta hasi bezala bukatu nahi dut, danak utzi dizkigun hiru ikasgaiak gogoratuta: gaitasun politikoaren faltaren arriskuak, larrialdi klimatikoaren arriskuak eta desinformazio, manipulazio eta gezurraren arriskuak. Eta guztiek, guztiek dute lotura amankomuna, ultra eskuin eta bloke erreakzionarioen oldarraldia. Inposaketaren eta autoritarismoaren blokea guztion oinarrizko eskubide eta askatasunen aurka doana. Hori da gogoan duguna eta asko da. Horren aurrean espero dugu guztiok, guztiok arduraz jokatzea. Besterik ez, mila esker.

Euskal Herria tiene desde siempre profundos valores solidarios con sólidas visiones críticas y antifascistas. Sí, la sociedad vasca ha tenido que hacer frente a constantes ataques y mentiras desde todos los poderes del Estado. Eso, sin embargo, no quiere decir que estemos inoculados contra esas estrategias. Por eso, porque lo hemos soportado durante décadas, conocemos bien los peligros de abrir las puertas a la ultraderecha y alimentar las estrategias de esta ultraderecha. Es imprescindible que todas las fuerzas con representación en el Congreso seamos conscientes de las consecuencias que esto puede provocar. Creemos que la actuación política del Gobierno no puede limitarse a desmentir mentiras, a denunciar la desinformación y a combatir la manipulación mediática y el embate judicial. De estar a la defensiva es hora de pasar a la ofensiva. Para ello, exigimos valentía y acciones.

Quiero terminar como he empezado, recordando las tres lecciones que nos ha dejado la DANA: los riesgos de la falta de competencia política, los riesgos de la emergencia climática y los riesgos de la desinformación, manipulación y mentiras. Todos ellos tienen un vínculo común: la ultraderecha y el embate de los bloques reaccionarios, un bloque de imposición y autoritarismo que va en contra de los derechos y libertades fundamentales de todos. Eso es lo que nos jugamos y es mucho. Ante esto, esperamos que todos y todas actuemos con responsabilidad.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Esteban Bravo, por un tiempo de quince minutos.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 32Vídeo

Señoras y señores diputados, señor presidente, sean mis primeras palabras de solidaridad con todos los afectados de la DANA y, de manera especial, con las familias de los fallecidos. No es agradable subir a esta tribuna semana tras semana con el clima político que tenemos. Llega un momento en el que el ruido hace incomprensible el debate e impide una verdadera reflexión sobre los temas que se abordan. No, de verdad que no es agradable y, menos aún, cuando uno debe hablar en ese ambiente sobre un drama que afecta a miles y miles de personas con hogares destruidos y cuantiosas pérdidas humanas y materiales. Con semejante clima, cuando todavía hay barro en calles y garajes, siguen más centrados en lanzar acusaciones polarizadas que en mejorar la eficiencia, en señalar culpables o lanzar cortinas de humo que en llegar cuanto antes a una solución. Lo hemos visto hoy aquí y también en las declaraciones cruzadas en la prensa esta misma semana sobre quién debe hacer qué entre ministros del Gobierno y responsables valencianos, tanto de la Generalitat como de la Diputación. Y, sin embargo, este debería ser el momento del diálogo, de conversar para encontrar las mejores vías para solucionar lo ocurrido y evitar episodios semejantes en el futuro. Como decía Louisa May Alcott, la escritora americana, sufragista, autora de Mujercitas, muchos son capaces de discutir, pero pocos saben conversar.

De lo que vamos observando es evidente que había un mal diseño del sistema de protección civil en la Comunidad Valenciana y que la gestión fue claramente deficiente por parte de sus responsables políticos. Eso no lo tapa ni una minicrisis generada artificialmente en el proceso de elección de la nueva Comisión Europea. Aún hoy, el president sigue borrándose de la escena, delegando responsabilidades futuras en militares y teniendo la ocurrencia de aprobar esta semana el destope de los límites salariales de su Gobierno. Pero creo que, dejando sentado ese hecho del que tendrán que asumirse responsabilidades políticas y quién sabe de qué otro orden, la reflexión debe ser colectiva. También desde la Administración del Estado, examinándose qué, cuándo y cómo lo hizo cada uno. En cuanto a la DANA y cómo paliar sus efectos, reitero una vez más que pueden contar con los votos del PNV para dotarse de todos los medios necesarios a fin de revertir los efectos de las riadas, sea en forma de acción directa del Gobierno, de leyes o incluso de decreto ley.

Euskaldunen eta euskal erakundeen erantzuna eredugarria izan dala dana delakoaren ezbeharraren aurrean. Lehen egunetik norbanakoak, talde zibilak eta euskaldun erakundeak behar zen edozeinetarako laguntza eskeini eben. Euskal erakundeak, suhiltzaileak, osasun langileak, sorospen eta reskate taldeak bertaratu dabez. Erantzukizunak argitzeko denbora etorriko da? bai. Argi dago Valentziako babes sistema txarto eratuta egoala, argi dago ta bebai kudeaketa eskasa izan zala. Erantzukizun politikoak araztu, argitu beharko dira, baina administrazio bakoitzak bere hausnarketa egin beharko dau, administrazio guztiek, bakoitzak zer-noiz eta zelan egin eban aztertuz.

Desde el primer día, tenemos que estar atentos para que todas las instituciones vascas proporcionen la ayuda que sea necesaria, tanto los bomberos como los trabajadores de la sanidad, y todos ellos que forman nuestra sociedad. Tenemos que garantizar las responsabilidades que nos corresponden. Tenemos que proteger la tierra de Valencia. Está claro que ha habido cosas que no se han gestionado bien y que se necesitan cambios para reestructurar esta gestión y para garantizar las responsabilidades políticas que se nos solicitan. Las administraciones, cada una de ellas, tienen que hacer su proceso de reflexión para que esto sea posible, para que garanticen cómo y cuándo tienen que realizar las acciones pertinentes para solucionar el problema.

Estamos ahora en un momento de reconstrucción, es el momento de las medidas legislativas. Por eso, me gustaría dejar algunas cosas sentadas para que nadie se llame luego a asombro. Al final de cada año, el Gobierno suele tener tentación ―tentación en la que acaba cayendo reiteradamente― de hacer un decreto ómnibus. En él se mezclan medidas sin cuento ni conexión, de manera que, irremediablemente, algunas de ellas las podemos compartir y otras no. Pues bien, si al Gobierno se le ocurre mezclar medidas de la DANA con otras no relacionadas con ésta, votaremos en contra. Si el Gobierno pretende incluir en un decreto ley ómnibus un nuevo gravamen energético en forma de prestación, votaremos en contra, pues siempre les hemos dejado claro que estas figuras eludían el sistema de concierto y generaban una quiebra en el modelo, dejando al albur de lo que decida cada Gobierno de turno que se gravase a la ciudadanía vasca sin recibir contraprestación, puesto que la recaudación iría a la Hacienda central. Hoy pueden ser las energéticas, mañana la industria del automóvil y pasado la sanidad, y vamos a defender el modelo, porque para nosotros lo importante es Euskadi y su ciudadanía, a diferencia de lo que manifestó el portavoz de Bildu, señor Matute: que si no era finalmente a través de un impuesto, estaban dispuestos a votar favorablemente a la fórmula del gravamen por responsabilidad política. Pues bien, yo lo digo claramente: por responsabilidad política precisamente el PNV no está dispuesto a admitir algo que no se concierte, porque estamos defendiendo nuestra soberanía fiscal y nuestro autogobierno y eso para nosotros no está supeditado a ningún interés mayor.

Si lo que pretenden es presentar un impuesto a las energéticas, he de hacer también algunas consideraciones para que todos conozcamos el estado de la cuestión. Es cierto que comenzamos a discutir con el Gobierno un posible acuerdo sobre el impuesto a las energéticas, entendiendo la negociación como la búsqueda de un acuerdo global mínimo en torno al proyecto de ley del impuesto a las multinacionales, un acuerdo global mínimo entre todos los grupos, pero, como saben, como sabe el Gobierno, no llegamos a cerrar finalmente las condiciones del diseño que nos presentaron ni en lo que respecta a los elementos del impuesto y su posible concertación ni tampoco sobre los puntos de conexión. Ese es el estado de la cuestión en este momento. No sé qué acordaron hacer o presentar entre el Gobierno y Podemos, pero con nosotros ni ellos ni ustedes hablaron nada y, por consiguiente, no nos sentimos ni obligados ni interpelados por sus urgencias, Y, por cierto, no perdamos de vista el objetivo que se dice perseguir: que quien más gana pague proporcionalmente más que quién gana menos, en definitiva, buscar progresividad y justicia. Pues bien, si esto es así, en lugar de poner parches fiscales ahora a un sector y luego a otro para encubrir errores de la legislación fiscal, lo lógico sería revisar el sistema impositivo en su conjunto, en particular el impuesto sobre sociedades, para corregir aquellas lagunas que puedan aprovechar y supuestamente aprovechan las empresas de cualquier sector, sobre todo las más grandes, para pagar menos. Esto es lo que nos toca como legisladores, lograr un sistema tributario justo en lugar de improvisar una y otra vez efectistas propuestas que tienen más de ideología y propaganda que de efectividad; ayudar a que se genere riqueza, se invierta y se recaude para tener servicios públicos de calidad. Si se piensa que, por sociedades, algunas empresas no pagan lo suficiente, corríjase de raíz modificando el impuesto, y ahí estaremos nosotros.

Finalmente, si el Gobierno pretende hacer una reedición corta-pega ―porque aquí van a venir medidas sobre la DANA― del decreto ley en vigor que aprobó con medidas extraordinarias con el inicio de la guerra de Ucrania y que prorroga periódicamente, también les vamos a decir que no. Si en tiempos en los que la recaudación está en ascenso seguimos hablando de crisis, se tomarán las decisiones equivocadas. Proteger a colectivos realmente desprotegidos dándoles el amparo a las instituciones, sí; pero el inquiokupa, aquel inquilino que abusa de la norma para dejar de pagar su renta cuando tiene capacidad económica para ello, no debe ser amparado por unas normas que teóricamente buscan proteger a quienes están en situación de vulnerabilidad. Normas bienintencionadas, de las que algunos abusan, nos están llevando a que se produzca una falta de seguridad jurídica que contribuye en definitiva a la escasez de oferta de alquiler. Ayudar a quienes en situación de vulnerabilidad lo necesitan, sí; proteger a jetas, no. Y, en cualquier caso, una reflexión de carácter general: si se toman medidas de protección social, en ningún caso deberíamos trasladar su carga a los particulares, sino que debería asumirlas la propia Administración. Y finalmente, no nos parece progresista tomar medidas que apliquen ayudas o subvenciones sin discriminar en función de la renta y del uso, sea en el transporte o en cualquier otro sector. No nos sobran recursos precisamente; renta y uso.

Saben que somos dialogantes y flexibles para intentar llegar a acuerdos porque pensamos que en eso consiste precisamente la política, pero téngalo claro: o pactamos las medidas que vayan en esos posibles decretos o esta vez votaremos en contra. Algunos grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno no entienden que si este Gobierno va a continuar, será porque nos conformamos todos con un mínimo común denominador. Si lo que pretenden es imponer su agenda a los demás, el PNV va a plantarse. Nos debemos única y exclusivamente a la ciudadanía vasca. Esa es nuestra agenda, y no dudaremos en poner pie en pared.

Por último, no voy a contribuir a enfangar el debate con conclusiones o acusaciones prematuras, pero sí quiero transmitirle, señor presidente, que deben actuar con absoluta transparencia ante las acusaciones y circunstancias que rodean a su formación. La celeridad y la iniciativa propia en la toma de decisiones y el esclarecimiento de los hechos son los mejores remedios para combatir la desinformación y dar buen nombre a la política y al sistema democrático. Esto va para todos.

También quiero dirigir unas palabras al señor Feijóo. Las prisas, las exageraciones y la caricaturización grotesca del adversario no son propias de alguien con talla de estadista si realmente aspira a convertirse en presidente. No espera usted ni siquiera un día para dar por válidas las acusaciones de un delincuente confeso, para lanzar un anuncio inconcreto de moción de censura y, además, apelando a terceros; declaraciones de una persona detenida por el fraude de hidrocarburos que necesita algo para eludir la provisión provisional y metido en un sinnúmero de negocios turbios, un sujeto con más conchas que un galápago. Por cierto, hoy hemos leído que hasta organizaba jornadas de caza para la Guardia Civil, el FBI y la CIA; esto empieza a parecer La escopeta nacional. (Risas). No espera ni un día, pero además lo hace sin saber aún si el denominado caso Koldo afecta solo a la avaricia personal de algunos o hay algo más estructural que afecta el partido. Demasiada precipitación. Por lo tanto, calma, porque no es de recibo poner en peligro la alianza europea en el proceso de formación de la Comisión Europea, empujando al PPE, al Partido Popular Europeo, hacia la ultraderecha en medio de una crisis geoestratégica mundial. Lo único que demuestra es precipitación y falta de equilibrio a la hora de sopesar debidamente qué cuestiones, valores o políticas podrían estar en riesgo, como si llegar al poder lo justificara todo. No corra; ya vio lo que le pasó a Albert Rivera. No intente conquistar el cielo al asalto; ya sabe lo que le ocurrió a Pablo Iglesias. Tampoco sería malo que hiciera un acto de contrición con la gestión valenciana si aún le interesa llegar a ser un día presidente del Gobierno. Ya sé que usted y yo nos parecemos poco, pero yo lo haría así.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que en este turno acumula también la réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga, por un tiempo de ocho minutos. Cuando quiera.

Ione Belarra Urteaga

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Gracias, presidenta. Señorías, buenos días, presidente. Señor Feijóo, ha hecho usted un discurso asqueroso (protestas), lleno de mentiras (un señor diputado: ¡Venga ya!). Las muertes en Valencia eran evitables y son responsabilidad de su gestión homicida. (Aplausos). No iban a morir igual, señor Feijóo (un señor diputado: ¡Qué vergüenza!), usted es el último responsable de esa gestión (protestas) y creo que reconocerlo debería ser el primer paso para reparar a los valencianos y a las valencianas. Precisamente por eso quiero decirle, presidente, que desde nuestro punto de vista es un error plantear un cierre bipartidista a esta crisis terrible de la catástrofe de la DANA, porque, aunque ustedes vengan hoy a oponer discursos que parecen muy diferentes, la realidad es que el Partido Popular les vota a favor las ayudas insuficientes que ustedes proponen para los afectados y las afectadas por la DANA y ustedes les van a regalar el voto a favor a unos presupuestos de la Generalitat Valenciana que ni siquiera han visto para permitir al señor Mazón que siga robando a manos llenas. Y ese cierre bipartidista es lo peor que les puede pasar a los valencianos y a las valencianas en este momento crítico, especialmente después de un fin de semana en el que otra vez la gestión homicida del Partido Popular se ha cobrado una nueva vida. Insisto, no tiene ningún sentido, señor Sánchez, pedir con una mano la dimisión del señor Mazón y, con otra, regalarles el apoyo a unos presupuestos para que el Partido Popular siga haciendo lo único que sabe hacer: robar. (Aplausos). Y les pongo algunos ejemplos, porque es que ni se tapan; ni se tapan, señor Feijóo. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). La realidad es que en este momento el señor Mazón ya ha repartido 238 millones de euros a empresas vinculadas a los casos de corrupción del Partido Popular. (Rumores). Por tanto, el caso de corrupción del Partido Popular DANA no es que ya intuyamos que vaya a ocurrir, es que ya está ocurriendo; es que dos de las empresas que están en todas las salsas del menú de corrupción del Partido Popular, que son Becsa y CHM, se han llevado ya 27 millones de euros de la reconstrucción en adjudicaciones entre la Consejería de Infraestructuras, la de Agricultura y Agua y la Diputación, ambas empresas en manos de dos empresarios, Francisco Javier Martínez Berna, de CHM, y Gabriel Alberto Batalla Reigada, de Becsa, condenados por financiar la caja B del Partido Popular y por la Gürtel. (Aplausos). Y después hay otro reguero de empresas que se han llevado el resto de millones: la Sociedad de Agricultores de la Vega, Facsa, FCC, Pavagua Ambiental, OCIDE, Pavasal, el Grupo Rover Alcisa. Son todas ellas empresas implicadas en alguno de los casos de corrupción del Partido Popular valenciano: la Gürtel, el caso Taula, el caso Azud o el caso Fabra 2. Señor Sánchez, si el Partido Popular nos engaña una vez, es culpa del Partido Popular, pero si nos engaña dos veces, es culpa nuestra. (Protestas). Por eso usted tiene que impedir que el Partido Popular toque un solo euro del dinero de la reconstrucción (aplausos), porque ya sabemos lo que va a ocurrir: no va a ir a los valencianos y a las valencianas, va a ir a los bolsillos de sus amigos. (Protestas.―La señora Rodríguez Calleja: Pero ¡qué vergüenza!―El señor Conde Bajén: ¡Esto es intolerable!). Sí, están ustedes muy enfadados porque esta es la pura realidad, que ustedes se lo quieren llevar crudo con el dinero de la reconstrucción, y eso es en lo único que están pensando, no en los valencianos y en las valencianas. (Protestas).

Presidencia. Un momento, señoría. Señora Rodríguez Calleja, le ruego que modere sus interrupciones, por favor. Se lo ruego.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 35Vídeo

Gracias, presidente. Y creo que su Gobierno tiene que hacer también una reflexión sobre la cantidad y la calidad de las ayudas que están acordando. Las ayudas no son suficientes, presidente; la gente más humilde, la gente que está en la situación más precaria necesita ayudas que cubran el cien por cien de las cosas que han perdido. Las personas que están en situación administrativa irregular, las víctimas de violencia machista o las personas que están en situación de calle necesitan ayudas integrales; necesitan tener papeles y que se apruebe de una vez por todas la ILP de regularización. Necesitamos una renta básica universal para todas las personas que están en la zona y necesitamos que se condonen íntegramente las hipotecas y los alquileres. Eso es lo que está esperando la gente de Valencia. Además, presidente, creo que usted también tiene cosas importantes de las que hablar hoy aquí, porque últimamente no se prodiga mucho en el Congreso. Creo que tiene que hablar también de esas cosas importantes que preocupan a los españoles y a las españolas. Nosotras ―lo sé muy bien― podríamos hacer lo que hicieron ustedes en los años 2015 y 2016 e intentar sacar rédito electoral, como hicieron ustedes cuando se acusó a Podemos de cosas gravísimas siempre sin presentar ninguna prueba, pero no lo vamos a hacer porque nosotras no somos como ustedes. Nosotras no vamos a valorar la declaración de Aldama, que ha vertido acusaciones gravísimas sobre altos cargos del Partido Socialista en activo, hasta que no se presente alguna prueba de esas acusaciones tan graves. (Rumores). Pero, señor presidente, eso no nos impide ver la gravedad del caso que afecta al señor Ábalos, que es muy grave. Creo que la gente se merece, en primer lugar, la verdad. Nosotras ―y creo que la gente de este país merece saber la verdad― queremos saber si usted cesó al señor Ábalos en julio de 2021 porque tuvo conocimiento de sus actuaciones al margen de la ley. Y creo que España también se merece, precisamente para cuidar el bloque progresista, que el Partido Socialista responda con su patrimonio de todo el dinero que se llevaron sus corruptos, porque ustedes los eligieron, no los eligieron los españoles y las españolas. (Aplausos).

Pero es que no se trata solo de que se haya destapado un gravísimo caso de corrupción en sus filas; después de un año de legislatura efectiva, estamos viendo que este nuevo Gobierno tiene su hoja de servicios en blanco. Y lo peor no es cuando no hacen nada, lo peor es cuando hacen cosas y toman decisiones que perfectamente podría tomar el Partido Popular, como los avales a las hipotecas que quería el Banco Santander; como cuando le regalan el Poder Judicial a la derecha, con las consecuencias que estamos viendo, porque en un país digno el juez, el facha con toga, el señor Eloy Velasco, debería estar sancionado por el Consejo General del Poder Judicial por clasista, por decir que una persona que ha sido cajera no puede ser ministra, cuando ese es el triunfo precisamente de nuestra democracia (aplausos); o cuando ustedes deciden pactar con el PNV y con Junts la eliminación del impuesto a las energéticas y es Podemos el que tiene que resistir toda la presión política y mediática para poder darle la vuelta a esa decisión. Yo sé que el señor Esteban está muy enfadado con nosotros porque conseguimos lo que no querían que se consiguiese, pero se lo digo desde aquí: frente a quienes defienden los intereses de Repsol en esta Cámara, Podemos se va a plantar. (Aplausos).

Y termino. Presidente, España necesita presupuestos, pero no cualquier presupuesto; necesitamos que los presupuestos sirvan para corregir el rumbo de esta legislatura, para volver a las transformaciones, para mirar a la izquierda. Si los presupuestos son un ejercicio de maquillaje, de retoque social que no va a la esencia de lo que llevan haciendo ustedes un año entero, que es ponerle una alfombra roja a un Gobierno del Partido Popular y VOX; si no sirven para bajar los alquileres un 40 % y prohibir la compra de vivienda que no sea para residir; si no sirven para romper lazos de una vez por todas con unos genocidas que están exterminando al pueblo de Palestina, entonces los presupuestos no van a servir para corregir el rumbo. Hagan eso y contarán con el sí de Podemos.

Y termino, ahora sí. En un día como hoy, en el que se está celebrando una sesión en la Comisión Europea, en el Europarlamento, muy importante, quiero decirles que es indefendible, señorías del Partido Socialista, que ustedes se presenten en España como el freno a la ultraderecha cuando ustedes, en este momento, están aceptando los votos de la extrema derecha para hacer comisaria a la señora Ribera y están poniendo sus votos para hacer comisaria a gente de la extrema derecha. Así no se frena a las derechas; se las frena haciendo políticas valientes, como hacía Podemos en el Gobierno.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 36Vídeo

Grazas, señor presidente. Bon día, señorías, señor, presidente. Antes de máis, déixeme sinalar que, por razóns obvias que derivan de sermos unha forza política galega, non entrarei en análises nin propostas concretas sobre o que debe ser feito ou non no País Valenciá. Acho que o lóxico, quer por prudencia en relación coa falta de coñecemento necesario da realidade valenciana, quer por respecto ás decisións que debe adoptar o pobo valenciano e os seus representantes políticos; no entanto, até desde a Galiza resulta sorprendente que case un mes despois da DINA de aquel fatídico vinte e nove de outubro se estea aínda lonxe de recuperar a normalidade. Dá con certeza para entender a frustración, a decepción, o enfado e mesmo a desesperación das persoas afectadas sen resposta adecuada a quen desde aquí enviamos de novo unha aperta solidaria do Bloque Nacionalista Galego.

Por tanto, queremos unirnos ás voces que están a reclamar un maior e máis eficaz esforzo das Administracións públicas competentes para avanzar máis rápido na recuperación. Pedimos ao goberno, señor Sánchez, máis medios, máis recursos, máis axudas e unha actuación decidida para lograr o antes posíbel a plena normalización.

Vostede anunciou hoxe aquí o novo paquete de dezaseis mil seiscentos millóns de euros. Non entramos a valorar se será suficiente ou non. En todo caso, o que si estamos convencidos é que o goberno debe estar a disposición de pór todos os medios para que esa recuperación se produza o antes posíbel. E ollo que non estamos a reparar agora nin de quen é a competencia nin de quen é a maior responsabilidade polo acontecido. Nos momentos excepcionalmente difíciles, o que corresponde é arrimar o ombro e resolver os problemas. Tempo haberá doutras cuestións. Mais preocúpanos, iso si, a utilización perversa que está a facer a dereita e a ultradereita españolista da desgraza para unha volta de porca centralizadora.

Por todas as informacións que fomos sabendo fica claro que a xestión do Goberno valenciano do Partido Popular foi dun desleixo e dunha incompetencia e dunha irresponsabilidade extrema. Mesmo diriamos que foi unha actuación criminalmente irresponsábel. E loxicamente, o PP e a razón terán que responder diante do pobo valenciano que está a exixir a súa dimisión e se callar tamén diante da xustiza. Mais derivar disto, que sería mellor unha inmediata centralización da resposta, como a ultradereita vén reclamando, ademais que sexa permanente, media unha distancia inmensa. Na Galiza temos a experiencia dun desastre ambiental como o provocado polo Prestige, que foi xestionado de forma absolutamente centralizada desde Madrid por un Partido Popular igual de incompetente, con Aznar e con Mariano Raxoi á fronte, e o resultado foi aínda máis desastroso. Porque para o único que serviu foi para gravar as consecuencias do accidente. Non é esa, por tanto, a cuestión. Polo contrario, daría para reflexionar sobre a lóxica centralista de xestionar un accidente marítimo desde Madrid, seiscentos quilómetros terra dentro e mesmo sobre o feito de que vinte e dous anos despois continuemos igual na Galiza sen medios efectivos de protección e sen as transferencias de salvamento marítimo de loita contra a contaminación mariña.

Moito ollo, por tanto, coa demagoxia e a antipolítica. O acontecido o día vinte e nove de outubro dá tamén, o acontecido após ese día, dá tamén para reflexionar sobre a necesidade urxente de actuar para garantir o dereito á información a unha información veraz obxectiva, afastada da intoxicación e da manipulación que estamos a ver movida máis unha vez polas forzas máis ultras co PP á cabeza. Mais tamén para abordar con seriedade e rigor a loita contra a mudanza climática feita con xustiza e perspectiva social e con prudente previsión en relación coa xestión dos recursos hídricos dos espazos naturais, da construción de infraestruturas ou da programación das expansións urbanas. Hoxe tan absurdo é o negacionismo climático propio das dereitas como actuar sen a adecuada planificación ao ditado dos intereses das grandes empresas que ven no greenwashing novas oportunidades de negocio.

Na Galiza, infelizmente, e acabo, coñecemos ben de que estamos a falar diante do que se deu en chamar boom eólico, depredador e absolutamente destrutivo e insustentábel. Por tanto,

Gracias, señor presidente. Buenos días, señorías. Señor presidente, antes de nada, déjenme señalar esto que se deriva de ser una fuerza política gallega: no entrar en el análisis ni en propuestas concretas sobre lo que hubiésemos hecho en el país valenciano. Considero que lo lógico es que, por prudencia y por falta de conocimiento necesario de la realidad valenciana, con respecto a las decisiones que debe adoptar el pueblo valenciano con sus representantes políticos, las respetemos. Por lo tanto, desde Galicia resulta sorprendente que casi un mes después de la DANA, de aquel fatídico 29 de octubre, se esté aún lejos de recuperar la normalidad. Entendemos la frustración, la decepción, el enfado y la desesperación de las personas afectadas sin respuesta adecuada, a quienes desde aquí enviamos de nuevo un abrazo solidario del Bloque Nacionalista Gallego. Por lo tanto, queremos unirnos a las voces que están reclamando un mayor y más eficaz esfuerzo de las Administraciones públicas competentes para avanzar más rápido en la recuperación. Pedimos al Gobierno, señor Sánchez, más medios, más recursos, más ayudas y una actuación decidida para lograr lo antes posible la plena normalización. Usted anunció hoy aquí un nuevo paquete de 16 600 millones de euros. No entramos a valorar si será suficiente o no. En todo caso, de lo que sí estamos convencidos es de que el Gobierno debe estar a disposición de poner todos los medios para que esa recuperación se produzca lo antes posible. Mire, no estamos en fijarnos ahora de quién es la competencia y de quién es la mayor responsabilidad de lo sucedido. En estos momentos excepcionalmente difíciles lo que corresponde es arrimar el hombro y resolver los problemas. Tiempo habrá para otras cuestiones. Pero sí que nos preocupa la utilización perversa que están haciendo la derecha y la ultraderecha españolista de la desgracia con una intención recentralizadora. Por todas las informaciones que hemos sabido, queda claro que la gestión del Gobierno valenciano, del Gobierno popular, ha sido de una incompetencia e irresponsabilidad extrema. Diríamos que ha sido una actuación criminalmente irresponsable. Lógicamente, el PP y Mazón tendrán que responder delante del pueblo valenciano, que está exigiendo su dimisión, y tal vez también delante de la justicia. Pero para pasar de eso a que sería mejor una inmediata centralización de respuesta, como reclama la ultraderecha, y que además sea permanente, de eso a lo otro media una distancia inmensa.

En Galicia tenemos la experiencia de un desastre ambiental, como el provocado por el Prestige, que fue gestionado de forma absolutamente centralizada desde Madrid por un Partido Popular igual de incompetente, con Aznar y con Mariano Rajoy al frente, y el resultado fue aún más desastroso, porque para lo único que sirvió fue para agravar las consecuencias. Por tanto, no es esa la cuestión. Por el contrario, habría que reflexionar sobre la lógica centralista de gestionar un accidente marítimo desde Madrid, 600 kilómetros tierra adentro, e incluso sobre el hecho de que veintidós años después continuemos igual en Galicia, sin medios efectivos de protección y sin transferencias de salvamento marítimo. Por tanto, mucho ojo con la demagogia sobre lo sucedido el día 29 de octubre, porque también da para reflexionar sobre la necesidad urgente de actuar para garantizar el derecho a una información veraz y objetiva, no intoxicada por la mala información, movida una vez más por las fuerzas más ultras, con el PP a la cabeza.

También hay que abordar con seriedad y rigor la lucha contra el cambio climático, hecha con justicia y con previsión de los recursos hídricos, de los espacios naturales y la programación de las estaciones urbanas. Debemos actuar con la adecuada planificación, sin plegarnos a los intereses de las empresas que ven en esto nuevas oportunidades de negocio. Estamos hablando de lo que se ha llamado boom depredador, absolutamente destructivo e insostenible y…

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 38Vídeo

Finalizo. Nós, máis unha vez, reclamamos todo o esforzo para a plena recuperación e enviamos de novo un saúdo fraternal e solidario ás vítimas, ás súas familias e ao conxunto do pobo valenciano.

Moito obrigado.

Finalizo. … por lo tanto, una vez más reclamamos todo el esfuerzo para la plena recuperación y enviamos de nuevo un saludo fraternal y solidario a las víctimas, a sus familias y al conjunto del pueblo valenciano. Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 38Vídeo

Señor presidente, señorías, sin duda las cifras que hemos escuchado hoy, tanto de efectivos como de recursos y ayudas desplegadas o por desplegar, impresionan, pero también es verdad que las cifras del impacto que la tragedia de la DANA ha tenido en cientos de miles de personas son insoportables. En este momento más de 200 000 personas están pidiendo ayudas y más de 24 000 están solicitando un ERE. No voy a repetir las tristísimas cifras de fallecidos o de desaparecidos, pero es conveniente también recordar que hubo 37 000 rescates. No tengo ninguna duda de que habrá una investigación y se sabrá lo que pasó, y no tengo ninguna duda de que quienes no estuvieron o no hicieron nada lo van a pagar. ¿Y saben por qué no tengo ninguna duda? Porque hay cientos de miles de testigos, cientos de miles personas que vivieron las horas más terribles no solo aquella fatídica tardenoche, sino también al día siguiente, al día siguiente y al día siguiente. Son cientos de miles de testigos de una realidad que ningún discurso hoy va a cambiar; una realidad que ningún relato interesado hoy va a cambiar.

Dijo la filósofa Hannah Arendt que había algo peor que el hecho de que la gente no supiera a quién creer, y era que la gente no creyera en nada. Señorías, lo siento, pero la gente hoy no cree nada, y no cree ni a unos ni a otros. El dolor crece con los días, alimentado por el enfado; el enfado que padecen quienes se sienten utilizados con fines partidistas; el enfado que produce lo que hoy en parte hemos visto aquí: el fango más tóxico y oportunista. ¿Saben el impacto que supone en la salud mental de los afectados escuchar discursos como los que algunos han hecho hoy aquí? Es dinamita en los pilares principales que necesita una persona para la reconstrucción, y no de lo que la envuelve, sino de sí misma; es dinamita para la esperanza, y dinamita para la confianza.

Usted ha hablado de La Palma y quiero referirme también a ello. No es una cuestión de cuánto dinero se ha ingresado; podemos hablar de cuánto falta por ingresar. Sin duda alguna, si comparamos y sacamos el tema de La Palma, tendremos que hablar de que aquí se han corregido problemas que en La Palma dejaron a gente sin ayuda y de que aquí se han corregido problemas que en el caso de las inundaciones de abril dejaron a vecinos de distintos puntos de Canarias sin ayuda. Y repito hoy lo que le dije al señor Bolaños el otro día: les pido que busquen la manera de aplicar iguales derechos a tragedias similares, porque quienes no tienen recursos y ven que lo pierden todo sufren igualmente en Valencia, en San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, en Los Llanos de Aridane o en El Paso. Señorías, la eliminación del límite de ingresos es una de esas grandes diferencias, pero también se repiten cosas que habrá que revisar y corregir, porque con 60 000 euros nadie repone una vivienda, pero los que no tienen un buen seguro, con el 50 % no la reparan, y si tiene daños estructurales, menos.

Para terminar, quiero plantear la necesidad de estrategias fundamentales dirigidas a la salud mental y la vivienda. Me parecen dos aspectos trascendentales para que la gente pueda dormir, para que la gente pueda trabajar y para que la gente pueda, como dije antes, recuperar la esperanza; que no se les deje solos ni carezcan de las terapias y los apoyos psicológicos necesarios. Y en materia de vivienda el problema solo se ha agravado, pues, como acabo de decir, las ayudas contempladas no van a dar salida a las más de 6000 viviendas que en este momento se requieren. Hará falta un plan específico, un plan integral de vivienda para todas las zonas afectadas.

Señorías, necesitamos estrategias ambiciosas, necesitamos respeto al dolor, necesitamos un poquito más de dignidad, de comprensión y de empatía y menos egoísmo político.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 39Vídeo

Señorías, muy buenos días. En nombre de Unión del Pueblo Navarro, mis primeras palabras tienen que ser para reiterar el apoyo a la solidaridad, el afecto y el cariño hacia todos los afectados por esta DANA, de manera especial, cómo no, a los fallecidos, a los desaparecidos y a sus familias. Su dolor es el nuestro. Señor presidente, ¿de verdad considera que todo lo ha hecho bien? ¿De verdad considera que no ha cometido ningún error? Sinceramente, creo que sí, que los ha cometido. Y estoy seguro de que, si tuviese que volver a actuar, lo haría de manera diferente, porque, mire, la frustración y el enfado por parte de los afectados es real, lo hemos podido comprobar personalmente. El abandono que han sufrido —y, al menos, así ellos lo consideran— antes y después es más que evidente. Todos conocemos las gotas frías que se dan en el levante español, todos conocemos también la orografía del terreno, los barrancos, los cauces que discurren por el mismo, las zonas inundables, las invasiones urbanísticas de estos cauces y estos barrancos, y entonces la pregunta es: ¿Por qué no se tomaron las medidas oportunas al efecto? Hubo un navarro, Juan de Palafox y Mendoza, que en el siglo XVII ya dijo: «Reinos que se gobiernan por remedios, y no por prevenciones, van perdidos». Y esa es la realidad. Pero no solamente eso, señor presidente, es que además la mayoría de los españoles se formulan la siguiente pregunta: ¿Por qué no se aplicaron todos los medios disponibles tanto de la Generalitat como del Gobierno de España una vez que había acontecido la tragedia? Estamos hablando de una catástrofe, de una emergencia nacional y, por lo tanto, todas las medidas que se tenían que haber aplicado iban en esa línea. Es evidente que ha habido otras catástrofes naturales en nuestro país, y también usted, como líder de la oposición, manifestaba en las riadas del río Ebro en la Comunidad Foral de Navarra, Aragón y La Rioja en el año 2015 aquello de qué tiene que pasar en este país para que Rajoy salga de la Moncloa y pise el barro. Ahora, como presidente del Gobierno, usted dice: Si necesitan recursos, que los pidan. Pero, mire, en aquella situación también usted denunció la falta de prevención, la falta de coordinación por parte del Gobierno de España, por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro y por parte del Gobierno autonómico. Hoy, sin embargo, achaca toda la responsabilidad única y exclusivamente a la Generalitat Valenciana; que lo ha hecho mal, por supuesto que sí, pero el Gobierno de España también. En aquella ocasión demandó y exigió que se limpiasen los cauces del río Ebro y sus afluentes; hoy, ustedes en el Gobierno, son los primeros que impiden y sancionan esa limpieza de los cauces. Por tanto, usted es presidente del Gobierno de España y debió ser quien liderase la reacción de todo el país ante esta catástrofe, debió buscar el acuerdo y el entendimiento con otras formaciones políticas, empezando, ¿por qué no?, con el propio líder de la oposición. ¿Qué problema hay en que, ante una catástrofe de esta naturaleza, se pongan de acuerdo ustedes y que los demás nos sumemos a esa mayoría y a ese consenso, que es necesario? Usted ha tardado un mes en venir a dar explicaciones e información a las Cortes Generales, al Congreso de los Diputados. Le ha dado tiempo en estas semanas a dar la vuelta al mundo: India, Azerbaiyán, Brasil. ¿No le parece lógico haber venido aquí? No nos sirve única y exclusivamente con las informaciones y las comparecencias de los ministros: usted debería haber liderado el país.

Las leyes son muy claras: la responsabilidad, de los Gobiernos autonómicos, del Gobierno central y, de manera especial, de sus presidentes. Habrá tiempo de asumir responsabilidades, porque se deberán asumir, y también judiciales, porque también llegarán, pero ¿de qué sirve a los españoles, y de manera concreta a los afectados, esta confrontación, este enfrentamiento, esta falta de consenso y de acuerdo que debiera haber liderado el presidente del Gobierno? ¿De qué les sirve? ¿No les parece miserable que se esté en esta dinámica, y no buscando el acuerdo y el entendimiento? Desde Unión del Pueblo Navarro, señor presidente, lo tenemos muy claro: unidad frente a la tragedia y el dolor, rechazo frente a los intereses partidistas y políticos.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 40Vídeo

Presidente, como no puede ser de otra manera, yo también empiezo mi intervención recordando y manifestando nuestra cercanía con las 222 víctimas mortales, con los cinco desaparecidos y sus familias y con todas y todos los que no han perdido la vida pero han perdido todo lo que era su vida: sus recuerdos, sus vivencias, sus casas, sus negocios, las cosas en las que a lo largo de los años han ido depositando su cariño y sus esperanzas. Y todo lo que hagamos, también todo lo que digamos debiera estar dirigido a ellos, debiera tener como objetivo ver cómo recuperamos lo que sea posible recuperar, cómo rehabilitamos lo que sea posible rehabilitar, cómo devolvemos normalidad a una vida que nunca volverá a ser como antes.

Pero, desgraciadamente, parece que no todos tenemos el mismo objetivo, y esta nueva comparecencia del presidente del Gobierno ha vuelto a poner de manifiesto la radicalmente diferente forma de entender la política que tenemos unos y otros. Por esta tribuna han pasado el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, la entonces vicepresidenta tercera, Teresa Ribera ―bienvenida, vicepresidenta tercera nueva―, y ahora el presidente del Gobierno; y han pasado por esta tribuna para hablar de la tragedia de la DANA y en las tres comparecencias han hecho un relato preciso de los hechos, con su cronología, con la actuación de cada uno de los actores implicados y han detallado también las medidas puestas en marcha, los medios destinados a la zona, el personal que se ha desplegado para ayudar a las personas y las zonas afectadas, los recursos que vía decreto se están destinando para ayudar a paliar los efectos de la DANA: lo que había que hacer. Pero es que también han pasado tres representantes del Partido Popular para darles la réplica, y los tres han tenido como objetivo, casi como obsesión decir que el culpable de todo era el Gobierno de España, la confederación hidrográfica, la Aemet, Teresa Ribera; iban cambiando de culpable según el día. Pero, si lo vemos con atención ―hoy lo hemos vuelto a comprobar con la presencia del señor Feijóo aquí―, no ha dicho nada que ayudara a nadie. (Aplausos). Y ahora nos anuncia que están elaborando un plan Valencia. ¿Y tiene el cuajo de decir que el Gobierno, que va por el tercer decreto, llega tarde? ¡Menudo cuajo! (Aplausos).

Y es que, señorías, en estas tragedias todo el mundo se retrata ya en el minuto uno. Verán, tanto el presidente del Gobierno como el señor Feijóo hicieron declaraciones en el mismo día: eran las primeras, y la diferencia es enorme. Las primeras palabras del presidente del Gobierno fueron, además de para recordar a las víctimas, para decir que ponía en valor el trabajo de los servicios públicos, que la prioridad era encontrar y rescatar a los desaparecidos y salvaguardar más vidas, eran para que todo el mundo atendiera a las alertas de la Aemet y decir que cualquier recurso que fuera necesario para encontrar desaparecidos o fallecidos y reconstruir la zona el Gobierno de España lo pondría. Las primeras palabras del señor Feijóo fueron para decir que no tenía información de nada, que entró en Valencia y vio a la gente abandonada, que la Aemet y la confederación hidrográfica no habían dado las alarmas y que esperaba del Gobierno de España alguna colaboración, porque los únicos que estaban funcionando eran los presidentes del PP. Es decir, desde el primer momento ya estaba echando la culpa al Gobierno de España, y lo hizo al lado del presidente valenciano, que acababa de dar las gracias al presidente del Gobierno y al Gobierno de España por estar pendientes y ayudando desde el minuto uno. Por cierto, señor Feijóo, a Mazón ni lo ha nombrado esta mañana. ¿No existe? ¿No existe el Gobierno de Valencia? ¿No tenía ninguna responsabilidad absolutamente en nada? (Aplausos). De todas formas, esa es la diferencia que ya quedó clara en el minuto uno, la que, como sentenció el clásico, en momentos de crisis diferencia a los inteligentes, que buscan soluciones, de los inútiles, que buscan culpables. Esa es la diferencia que está marcando todo lo que se está haciendo desde la tragedia de la DANA, porque ahí quedaron ya retratadas las dos posiciones, la de ayudar y la de culpabilizar.

Y en su obsesión por culpabilizar, para alejar de su lado la responsabilidad o la irresponsabilidad de su propio partido, el señor Feijóo ha vuelto a cruzar unas cuantas líneas rojas más, y ya no sé si le queda alguna por cruzar. La primera, cuando habla con tanta ligereza de que el Gobierno debería haber decretado el estado de alarma, esa de manifestarse en contra de lo que es la España de las autonomías, de la descentralización del poder, del reparto competencial que hemos ido construyendo en los mejores años de nuestra historia, porque, cuando usted dice —l‌os días impares, eso sí— que había que haber decretado el estado de alarma para que el Gobierno de España asumiera el mando, lanza dos mensajes: el primero, que Mazón no sirve, que hay que quitarlo —‌y ahí podemos estar de acuerdo porque ha demostrado largamente que no sirve—, pero el segundo es que el sistema no sirve, y eso es, primero, una frivolidad, porque, como digo, es contrario al modelo descentralizado de país, que tan buenos resultados ha dado, pero también es una temeridad, porque es contrario a todo lo que dicen todos los expertos en tratamiento de catástrofes de este tipo, que lo que recomiendan es algo muy de sentido común, que el mando tiene que estar en manos de autoridades cercanas a los hechos porque son quienes tienen más conocimiento, están más a pie de obra, más cercanos, conocen mejor cuáles son las zonas afectadas, cómo se puede llegar, y además son quienes tienen en su mano la responsabilidad de los medios que con mayor celeridad pueden llegar a las zonas afectadas. Es decir, frivolidad y temeridad, pero es que todo les da igual, no les importa utilizar los dramas humanos si con ello pueden atacar al presidente del Gobierno. No es la primera vez que lo hacen. Les da igual ir en contra del sistema que hemos construido con tanto esfuerzo. Les da igual ir en contra de la ciencia y de los expertos. Y, desgraciadamente, como digo, no es nada nuevo, porque, con sus socios de VOX, llegaron a pedir la dimisión de Pedro Sánchez por decretar los estados de alarma del COVID-19, es decir, pidieron la dimisión del presidente por salvar vidas en este país. ¡No se puede llegar más lejos! (Aplausos).

No se puede llegar más lejos o sí, porque también llegaron a Europa, y esa es la segunda línea que cruzaron: intentar impedir la elección de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea. Y querer impedir esa elección iba mucho más allá del hecho en sí, porque eso significaba poner en cuestión el acuerdo entre socialdemócratas y conservadores para elegir a la nueva Comisión Europea. Y no era una cuestión menor, porque en el fondo eso suponía romper con el entendimiento entre izquierda y derecha, que ha sido siempre la base sobre la que se ha construido, desde el origen, la Unión Europea. Y eso significaba también que, si se rompía ese pacto, usted, y solo usted, señor Feijóo, echaba en manos de la extrema derecha antieuropeísta a la derecha conservadora de la Unión Europea; otra frivolidad y otra temeridad. (Un señor diputado: ¡Los echaste tú!). Señor Feijóo, usted es un peligro para España y para Europa (aplausos), así que, por el bien de todos y de todas, no vaya más a Bruselas. Cada vez que ha ido ha sido para pedir que se perjudique a España: que no vinieran los fondos europeos, que no se aprobara la excepción ibérica, que no se avalaran las leyes que aprueba este Parlamento y ahora que no nombraran a Teresa Ribera vicepresidenta. En todas las ocasiones ha demostrado su gran patriotismo de pulserita y en todas las ocasiones ha hecho el mayor de los ridículos, porque no ha salido ninguna de las posiciones que defendía. (Aplausos). Y ya lo dijo Tarradellas: En política se puede hacer de todo menos el ridículo.

Y, señorías del PP, no lo van a hacer —p‌ orque se les ve muy a gusto, y a su líder al que más—, pero deberían abandonar esa forma de hacer política, esa utilización permanente del dolor para atacar al adversario político, esa querencia constante al insulto, a la descalificación, y deberían cortar el hilo que los une a la extrema derecha, porque acabaran devorándolos. (Protestas.—El señor Tellado Filgueira: ¡Esa es Teresa Ribera!). Sí, ¡ríete, que ya te conocemos! (Aplausos). Pero no es para reírse, porque ayer desde su escaño uno de los portavoces de VOX hizo la mayor exaltación de la Dictadura que se había escuchado nunca entre estas cuatro paredes. Y son esos discursos, lanzados por odiadores profesionales, los que alimentan a los que luego desfilan por las calles de Madrid en dirección a Ferraz, vestidos de negro y con antorchas encendidas y lo mismo gritan ¡Gora ETA! a un policía que cantan el Cara al sol o amenazan a todo el que se les pone por delante. Y nadie que se considere demócrata puede permitir que se alimente —p‌ orque eso es lo que hacen estos discursos— el fascismo y el nazismo, que quieren acabar con nuestra democracia. (Aplausos). Por eso, entre otras cosas, por discursos como este, señorías de VOX, cuentan ustedes con nuestro mayor desprecio. (Aplausos).

Ahora gritan, eufóricos: Solo el pueblo salva al pueblo. Suena muy bien y la gente lo compra, lo hemos visto aquí esta mañana. Y no me extraña, porque suena muy bien, porque es emocionante y porque sabemos perfectamente que el pueblo es absolutamente solidario y empático y que el pueblo se arremanga y ayuda al pueblo. Pero sin un Estado fuerte solo se salvarían los de siempre. (Aplausos). Si no hubiera fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, la UME, la Guardia Civil, la Policía, el Ejército, si no hubiera sanitarios y hospitales para atender a los heridos (continúan los aplausos), si no hubiera profesionales abriendo las infraestructuras para que llegue el personal que está ayudando en la zona, si no hubiera profesoras, maestras abriendo las escuelas para los niños que tienen sus colegios cerrados (continúan los aplausos), si no hubiera decretos con miles de millones para ayudar a la gente, ¿quién se salvaría? ¿Quién? (Aplausos).

Por eso la respuesta que necesita esta tragedia es una enmienda a la totalidad a todos los que quieren un Estado débil y a los que hacen política para debilitarlo con privatizaciones, con recortes, con abandonando lo público. Y es también una enmienda a la totalidad a todos los que permanentemente buscan rebajas fiscales para los que más tienen, porque todo esto, todo lo que necesitan las personas y las zonas afectadas no viene de la caridad, no viene del aire, viene de los impuestos. (Aplausos). Y por eso no es de recibo, por ejemplo, que la Generalitat Valenciana deje de recaudar quinientos millones de euros por rebajas fiscales a los que más tienen y dedique solo doscientos cincuenta millones a ayudar por la DANA (aplausos), como no es de recibo que los contratos que se han hecho con esos recursos se hayan hecho a dedo. Y, qué casualidad, casi veinte millones de euros a tres empresas vinculadas a la financiación de la caja B del PP valenciano: más de cuatro millones a la empresa de quien fuera condenado por el caso Gürtel, un contrato de emergencias a empresas en las que trabajó el jefe de gabinete del señor Mazón. ¡Ahí sí que huelen las cosas a podrido! (Protestas). Sí, y luego las quieren perfumar. Quieren quedar bien nombrando militares para los puestos de responsabilidad en la reconstrucción de las zonas afectadas, porque, claro, como la culpa de todo es de la política, elijo a alguien que dice que no va a aceptar ningún tipo de directriz política, pero, eso sí, subiéndole el sueldo y eliminando el tope salarial para todos los altos cargos del Gobierno de Mazón, como lo han hecho a través de un decreto de ayudas a la DANA. ¡Eso sí que es una vergüenza! (Aplausos).

Este militar, el señor Gan Pampols, escribió un libro, El Arte de mandar bien, y decía que para eso se necesitan tres cosas: querer, poder y saber. Yo tengo que decirle, y, sobre todo, a quien le ha nombrado, otras tres cosas: una, que, además de eso, para mandar bien en democracia se necesitan votos, legitimidad, representatividad, leyes, diálogo y acuerdos; dos, que priorizar, como usted dice, en la gente, en las empresas y en las infraestructuras es en sí misma una decisión política y que todas las demás decisiones que adopte serán políticas, pero, en democracia, las decisiones políticas han de responder ante el control de los parlamentos y usted tendrá que hacerlo, y, tres, que ya vale, que ya vale de desprestigiar la política, sobre todo, porque, por mucho que se empeñen algunos que tienen el poder por otras vías, solo disponemos de la política para cambiar las cosas, solo tenemos la política para transformar realidades injustas. (Aplausos).

Por eso hoy yo quiero reivindicar aquí la política, la buena política; la que busca soluciones, y no culpables; la que busca el entendimiento, y no la confrontación; la que escapa del insulto y defiende el argumento; la buena política que, de la mano de este Gobierno, va a ayudar a recuperarse a las zonas y a las personas afectadas por la DANA.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Señorías, hacemos un receso de cinco minutos. (Pausa.—La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Presidencia. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. Cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 42Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señorías, por el debate que hemos tenido esta mañana. Yo creo que ha sido de manera muy elocuente la intervención del Grupo Parlamentario Socialista, la de su portavoz, Patxi López, quien creo que ha situado —‌al menos, a mi juicio— de manera más veraz dónde está la sustancia de este debate. Y la sustancia de este debate, señorías, es que el mundo, Europa y, particularmente, la península ibérica —‌lo viene anunciando la ciencia desde hace ya muchas décadas— sufre una emergencia climática, a la cual tenemos que responder de dos maneras: en primer lugar, desde el punto de vista de la mitigación de esos gases de efecto invernadero, y, en segundo lugar, respecto a cómo podemos adaptarnos a esa realidad climática, con la que, por desgracia, cada vez es más frecuente ver catástrofes naturales no solamente en la península ibérica sino también en otras partes del mundo.

Lo he dicho al principio de mi intervención y es como quiero empezar con esta réplica a todas sus señorías, a todas y cada una de sus señorías; voy a responder, como suelo hacer en mis comparecencias, en primer lugar, trasladando de nuevo la solidaridad del Gobierno de España con las comunidades afectadas, con los municipios afectados y, desde luego, con el recuerdo y la memoria de todas las víctimas de esta tragedia de la DANA del pasado 29 de octubre; en segundo lugar, trasladando el compromiso firme del Gobierno de España, como hemos hecho siempre cuando ha habido catástrofes naturales con todo tipo de emergencias sanitarias, como en la COVID-19 o, por supuesto, también —‌se ha mencionado por parte de la portavoz del Grupo de Coalición Canaria— la erupción del volcán en la isla de La Palma, y, finalmente, una reflexión que creo que debe trascender estas cuatro paredes y, sobre todo, debe remover conciencias del conjunto de la ciudadanía, y es que tenemos que rechazar los discursos negacionistas que, por desgracia, hoy hemos visto reproducirse de nuevo desde esta tribuna. Hay dos tipos de discursos negacionistas: uno, muy a las claras —‌lo ha dicho el señor Abascal—, es el del fanatismo, el fanatismo climático, el de aquel que cierra los ojos y, evidentemente, no hace ningún caso a la ciencia. Hay otro tipo de negacionismo, aquel que sin decirlo a las claras —c‌ omo hace el señor Abascal— actúa como si el cambio climático no existiera, de hecho el señor Feijóo en la tribuna hoy aquí no ha mencionado ni una sola vez el cambio climático. (Aplausos). Es más, cuando hemos escuchado al señor Feijóo hablar de cambio climático ha sido cuando hablaba de fanatismo climático (rumores), de doctrina climática, de dictadura climática. Y, señorías, el problema es que hay algo mucho más grave, mucho más peligroso que la emergencia climática y es tener —‌por desgracia— desde el pasado 28 de mayo de 2023, después de las elecciones municipales y autonómicas, Gobiernos con mayorías parlamentarias negacionistas, como es el caso de la Comunidad Valenciana. (Aplausos). Señorías, desde luego, creo que en una sociedad democrática podemos perfectamente tener debates desde el respeto, pero esos debates desde el respeto se tienen que fundamentar sobre veracidades, sobre verdades, sobre datos, sobre hechos constatables y no sobre fake news, sobre bulos y sobre desinformación, que es lo que han proferido tanto el señor Feijóo como el señor Abascal.

Como he dicho antes, efectivamente vamos a hablar y voy a dar respuesta cumplida a todos y cada uno de los intervinientes, pero creo, señorías, que lo sustantivo de este debate —a‌ l menos lo que me gustaría que quedara para la opinión pública que lo esté siguiendo— es que la DANA como emergencia climática pone de relieve tres cosas muy importantes en una sociedad democrática. La primera es la necesidad de conocer y de prestar atención a lo que nos dice la ciencia; no frivolizar, no banalizar, no crear bulos, no atacar a esas instituciones científicas que lo único que hacen es cumplir con su servicio público, cumplir con el mandato que les da la legislación española. La segunda es la necesidad, la exigencia de fortalecer los servicios públicos, todos los servicios públicos, señorías. Cuando el anterior presidente socialista creó la UME, la Unidad Militar de Emergencias, escuchamos al principal líder de la oposición de entonces, el señor Rajoy, decir que eso era una ocurrencia del señor Zapatero. Hoy nadie discute que la UME presta un servicio capital, vital para hacer frente a las emergencias de protección civil. (Aplausos). Hemos visto recientemente, después del pasado 28 de mayo, al señor Mazón, con su vicepresidente torero del partido VOX, pavonearse y calificar como chiringuito a la Unidad Valenciana de Emergencias. (Rumores y protestas). Por tanto, necesitamos ciencia, conocimiento, fortalecimiento de los servicios públicos y veracidad.

Señor Feijóo, la verdad es que me llama la atención que tenga esta asombrosa capacidad de decir una cosa y la contraria. (Risas.―Protestas). Sí, de exigir altura de Estado… (continúan las protestas). ¿Me permiten explicarme? Yo les he escuchado tranquilamente, no sé por qué ustedes se ponen la venda antes de la herida. Usted exige altura de Estado y la rompe en la misma frase. Usted reclama verdades y embarra el debate público con bulos y con desinformación, como ha hecho usted esta mañana. (Rumores). Ha apoyado a su compañero, al señor Mazón, y al mismo tiempo lo ha echado a los pies de los caballos pidiendo al Gobierno de España que eleve a nivel 3 la emergencia nacional. Eso es lo que ustedes están haciendo desde el 29 de octubre. Fíjese, lo ha vuelto a hacer hoy, ha defendido la gestión del señor

Mazón, no ha criticado ni una sola de sus decisiones y, al mismo tiempo, me pide que declare la emergencia nacional y que lo aparte. ¿En qué quedamos, señor Feijóo? ¿En qué quedamos? (Aplausos). Por cierto, si tan mal cree usted que lo está haciendo el señor Mazón ¿por qué no le exige que dimita? (Rumores). El Partido Socialista valenciano — aquí está su líder— le ha ofrecido los escaños del Partido Socialista en el Parlament valenciano. ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué no exige la dimisión del señor Mazón? ¿Por qué no recoge el guante en este caso de la líder del Partido Socialista del país valenciano precisamente para quitar a la persona que es la principal responsable de esta catástrofe? (Protestas.—Varios señores diputados: ¿Qué país valenciano?) ¿Por qué no le pide al señor Mazón que solicite elevar a nivel 3 la emergencia para que asuma el control el Gobierno de España? Yo le digo por qué, señor Feijóo, porque usted ha hablado con el señor Mazón y el señor Mazón a usted le ha dicho lo mismo que a mí, y es que no quiere elevar a nivel 3 la emergencia nacional de la catástrofe de la DANA. Por tanto, tenemos contradicciones y más contradicciones, señor Feijóo, pero al final entre tanta contradicción siempre termina emergiendo la misma constatación, y es una certeza, señorías, que hasta los votantes y los dirigentes territoriales de su partido ya reconocen abiertamente hasta incluso en los pasillos de este hemiciclo, y es que usted aporta a la vida política de nuestro país muchos más problemas que soluciones. (Risas.—Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: ¡Ánimo, Pedro!).

Analicemos qué ha hecho usted para ayudar a gestionar esta tragedia. Yo se lo digo, usted lo que ha hecho ha sido mentir para cubrir las vergüenzas del Partido Popular valenciano y erosionar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. En un momento de emergencia en el que esa confianza es más importante que nunca ¿usted qué hizo? Lo primero que hizo fue ir; el 30 de octubre se presentó en Valencia, sacó al president de la Generalitat del CECOPI, hizo una rueda de prensa en la que atacó nada más y nada menos que a los servidores públicos de la Agencia Española de Meteorología, de la AEMET (rumores.―El señor Tellado Filgueira: ¡Bueno, bueno!), acusando precisamente a la AEMET de falta de profesionalidad y de haber generado datos incorrectos. Eso lo hace mucho la ultraderecha, señor Feijóo. ¿Por qué? Porque al final lo que atacan es la ciencia y el conocimiento, que son la base fundamental para poder dar una respuesta eficaz a una crisis como la que vivimos entonces. (Rumores). Es decir, señorías, para que nos hagamos una idea, el 30 de octubre, en un momento en el que la información meteorológica es crucial ―crucial― no solamente para los ciudadanos de Valencia sino también para todas las comunidades autónomas afectadas —‌porque todavía había alertas naranjas en la península—, usted se dedica a corear a sus colegas negacionistas de la ultraderecha y a erosionar la confianza de los ciudadanos en la Agencia Estatal de Meteorología. Esto es lo que hizo usted, todo un acierto y un acto de responsabilidad institucional, si me permite el sarcasmo, señor Feijóo. Esta es la oposición que sufren los españoles, señorías, una oposición que da más credibilidad a un delincuente confeso que a la AEMET. (Aplausos). Bulos sí, ciencia no. Este es el Partido Popular que sufrimos. En todo caso, señorías, lo peor de todo es que en los días y las semanas que siguieron a ese bochorno usted continuó haciendo lo mismo, creando bulos, arrojando fango al debate público mientras miles de trabajadores públicos, voluntarios y vecinos de las zonas afectadas se dedicaban a extraerlo de las calles y de las viviendas. (Rumores). Usted ha dicho, señoría, que la Confederación Hidrográfica del Júcar no informó de lo que estaba pasando en el barranco del Poyo y eso es, señor Feijóo, mentira. Se lo repito: mentira. La confederación comunicó a las autoridades de Protección Civil que el caudal estaba aumentando de forma peligrosa a las 12:07 minutos de esa mañana, y con esa información el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat activó la alerta hidrológica en los municipios ribereños de la Rambla, señor Feijóo. La información sobre los caudales se repitió en forma de e-mails y en comunicaciones verbales en el CECOPI y se siguió dando a tiempo real en la web de la Confederación Hidrográfica del Júcar hasta las 18:55, momento en el que se rompió —‌como he dicho en mi primera intervención— el sensor, pero para entonces —‌insisto— ya había cientos de llamadas al 112, docenas de cámaras de televisión retransmitiendo lo que estaba ocurriendo y numerosos bomberos actuando en el barranco.

La Generalitat era responsable de hacer —‌y cito textualmente— el seguimiento de los caudales en ríos, barrancos, sistemas de regulación y zonas inundables. Y esto no lo digo yo, señor Feijóo, lo dice la ley. Y lo dice también la propia Generalitat, lo dijo el mismo día 29 de octubre a las 11:30 de la mañana en una nota interna que ayer publicó un medio de comunicación, en concreto elDiario.es. La Generalitat tenía la responsabilidad e información de sobra para cumplirla, sabía lo que estaba pasando y decir que si no reaccionó hasta las 20:11 minutos es porque tenía los ojos vendados, señor Feijóo, es insultar la verdad y la inteligencia de todos los españoles y españolas. Como también lo es decir que esta tragedia se ha producido porque los ecologistas y mi Gobierno se han dedicado a destruir presas y embalses en Valencia, como han dicho ustedes durante estas semanas. Señor Feijóo, ¿sabe usted cuántas presas y embalses se han demolido en lo que va de siglo? ¿Sabe cuántas son, señor Feijóo? Cero. Hoy hay veintidós, las mismas que había hace veinticuatro años. Dejen ustedes de mentir y de faltar a la verdad. (Aplausos).

Habla ―como ha hecho en su intervención, y lo ha repetido hasta la saciedad― de que se aliviara la presa de Forata sin dar un aviso a los municipios potencialmente afectados. La Confederación Hidrográfica del Júcar avisó al Centro de Emergencias de la Generalitat de la previsión de crecimiento de esos caudales a las 16:55, señor Feijóo, y la Generalitat generó una alerta hidrográfica tras dicho aviso. La confederación no empezó a aliviar la presa hasta cuarenta minutos más tarde, es decir, a las 17:34, y lo hizo, señor Feijóo, porque si no la presa podría haberse roto, causando una catástrofe infinitamente mayor.

Ustedes y sus socios de VOX se han dedicado durante estas semanas tan tristes, tan difíciles para la ciudadanía de Valencia, a confundir a la opinión pública, generando bulos en torno a todos estos asuntos. Usted lo ha vuelto a hacer hoy aquí desde esta tribuna, alimentando el odio y la desconfianza hacia la ciencia y hacia las instituciones públicas. Usted ha llegado a decir que la política no sirve, lo que no sirve es su actitud y su oposición destructiva al interés general y al conjunto de la ciudadanía valenciana. (Aplausos). Es una actitud, señoría, que además de injusta es profundamente peligrosa, porque dificulta la gestión de la emergencia actual y porque podría costar muchas más vidas en la próxima crisis.

Bulos y campañas de desinformación han sido el principal componente de su estrategia para tratar de escurrir el bulto, señorías del Grupo Popular y VOX; y no ha sido el único, hay otros, como lo de la doble vara de medir, porque usted exige a los demás un nivel de responsabilidad y de transparencia cien veces mayor que el que exige a los suyos. Fíjese, usted ha paralizado durante una semana todo el proceso de renovación de la Comisión Europea ―se ha dicho antes por parte de algún otro portavoz― en un momento geopolítico de máxima tensión, porque consideraba esencial que la entonces vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico acudiese al Congreso y también al Senado el mismo día a explicar su papel en la gestión de la DANA. Ese mismo día, usted y sus socios de VOX impedían que compareciera en el Parlament de Valencia la consellera de Justicia de la Generalitat, que es la responsable directa de la gestión de esta emergencia. ¿No le parece a usted una hipocresía, señor Feijóo? (Aplausos). Usted se indigna de que el secretario de Estado de Medio Ambiente, el señor Hugo Morán, estuviese en Colombia representando a España en la Cumbre de la Biodiversidad de las Naciones Unidas, pero todavía no ha exigido al señor Mazón que explique dónde estuvo esas cuatro horas en las que permaneció incomunicado. (Aplausos.―Rumores). Es la doble vara de medir. Usted lamenta que la delegada del Gobierno hablase solo con veintidós alcaldes a lo largo de ese día 29 de octubre, pero todavía no sabemos si su presidente llamó a alguno, más allá de al alcalde de Cullera, aunque no sabemos muy bien para qué. Usted dice que el Gobierno no da la cara, a pesar de que los ministros y técnicos han realizado ya más de cuarenta y dos intervenciones en medios de comunicación y en ruedas de prensa, y de que yo he comparecido en cuatro ocasiones, mientras que el presidente Mazón ni siquiera va a los CECOPI y su Ejecutivo sigue guardando absoluto hermetismo. Es más, usted incluso ha criticado al Gobierno de España diciendo que los 14 000 millones de euros ―ahora 16 000 millones― en ayudas que hemos articulado son insuficientes, pero aún, hoy, no le ha dicho al presidente Mazón que los 250 millones de euros son una auténtica vergüenza porque no son solo poco, sino absolutamente insuficientes. (Aplausos). ¿Ve, por tanto, la doble vara de medir, señor Feijóo? ¿La ve o no la ve? (Aplausos). Usted ha culpabilizado de esta tragedia al Gobierno de España, a la AEMET, al expresident Puig, a la Unión Europea, a todos menos a quienes tienen la responsabilidad directa de prevenirla y de atenderla.

Escuchen en la bancada del Grupo Popular lo que les voy a leer ―y cito textualmente, señorías―: La máxima responsabilidad en gestión de emergencias la tiene la Generalitat Valenciana. Me refiero expresamente a la generación de avisos, un asunto de la máxima gravedad cuyo máximo responsable es el president de la Generalitat Valenciana. Los que han hablado tanto tiempo de responsabilidad política, lo que ahora yo les pido es que se miren al espejo. ―Cierro comillas―. Señor Feijóo, ¿sabe de quién son estas palabras? ¿Sabe de quién son, señor Feijóo? ¿Puede usted mirarme aunque sea un segundo? ¿Sabe de quién son? (Rumores). Esas palabras, señor Feijóo, son del señor Mazón. (Aplausos). Son del año 2022, al hilo de un incendio que, afortunadamente, no tuvo víctimas mortales. Por lo tanto, le recomiendo a usted que se aplique sus palabras, que se mire al espejo y que me diga si tiene sentido cargar tanto la culpa en los justos para librar a los pecadores solo porque los pecadores son de su equipo. Le recomiendo que lo haga, señoría, porque lo que ha pasado en Valencia es la primera manifestación ―y es lo que me gustaría trasladar a la ciudadanía― de la catastrófica irresponsabilidad que cometió usted hace un año cuando dio luz verde a la formación de los Gobiernos abiertamente negacionistas del

Partido Popular con VOX; unos Gobiernos que, como ha quedado amplia y desgraciadamente demostrado, serán buenos para organizar capeas y pelotazos urbanísticos, pero son totalmente incapaces y negligentes para gestionar lo público y atender las emergencias. (Aplausos). Y lo son porque operan bajo un modelo triplemente negacionista: el primero, sus Gobiernos niegan la ciencia y la importancia del asesoramiento técnico, señorías. (Denegaciones del señor Núñez Feijóo). Sí. Por eso, ustedes eliminaron en la Comunidad Valenciana la Unidad de Emergencias Valenciana. (Aplausos.―Rumores); por eso, el Partido Popular, con estos que suben aquí a dar lecciones de no sé qué, nombró como secretario autonómico de Seguridad a alguien sin experiencia laboral ni formación alguna; por eso, pusieron como director general de Interior a alguien que destacaba ―cito textualmente, y abro comillas― «por su conocimiento de los festejos taurinos y, en especial, de encierros» ―y cierro comillas―; y, por eso, acaban de elegir a un subdirector de Cultura para liderar a los bomberos valencianos, tras tener la plaza vacante durante nada más y nada menos que ocho meses.

Usted dice que, como presidente del Gobierno, hubiera actuado de otra manera. Yo me echo a temblar si hubiera habido dos Gobiernos del Partido Popular con VOX en la Comunidad Valenciana y en el Gobierno de España. (Aplausos). ¿Se imaginan ustedes, señorías, al Gobierno de Carlos Mazón con el torero de VOX y aquí al señor Feijóo como presidente del Gobierno y al señor Abascal como vicepresidente del Gobierno cómo hubieran gestionado esta DANA o cualquier otra catástrofe natural derivada de la emergencia climática? Hubiera sido aún peor, señorías; hubiera sido aún peor. (Aplausos). Efectivamente, como ha dicho el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, ustedes dos son un peligro, son un peligro (señalando al señor Núñez Feijóo y al señor Abascal Conde); primero, porque allí donde gobiernan, ya sea dentro o fuera, señor Abascal, lo que hacen es esa triple negación: la primera, niegan la ciencia, la importancia del conocimiento y del asesoramiento técnico, como ha hecho el señor Abascal o usted mismo, señor Feijóo, desde que ha subido a esta tribuna esta mañana; por eso ―como he dicho antes―, ustedes eliminaron la Unidad de Emergencias de la Generalitat Valenciana, y lo hicieron, además, pavoneándose diciendo que era un chiringuito que quitaban. No; chiringuito es, señor Abascal, de lo que usted ha bebido aquí, en la Comunidad de Madrid, con la presidenta Aguirre cuando era presidenta de la Comunidad de Madrid. (Aplausos). Por eso, ustedes han puesto a expertos taurinos y también a expertos en encierros al frente de responsabilidades tan importantes como la seguridad y la emergencia civil. Ciencia, preparación y experiencia es lo que se necesita, señoría. Además, señor Feijóo, lo han dicho otros grupos parlamentarios, también el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, codicia. Codicia por su parte. Porque, mire, lo primero que han hecho ustedes al incorporar a los nuevos miembros del consell es eludir el límite salarial a través de un decreto exprés para que estos puedan subirse el sueldo. ¿De verdad esto tiene que ver con el sistema? ¿Esto es un fallo del sistema o es la codicia y la cara de cemento del Partido Popular allí donde gobierna con la ultraderecha? (Aplausos).

En segundo lugar, el modelo de Gobierno del Partido Popular con VOX ha fracasado porque es negacionista también en la emergencia medioambiental, señorías. Hemos escuchado aquí hoy al señor Abascal salir sin ningún tipo de pudor y hablar de fanatismo feminista la semana que estamos celebrando el 25-N, precisamente el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en un país donde han muerto más de mil mujeres víctimas de esas agresiones y de esa violencia de género como consecuencia de sus parejas o exparejas, ¡y usted sube aquí a decir que es fanatismo feminista! (El señor Abascal Conde: Violadores). ¿Pero dónde está la humanidad, señor Abascal? ¿Dónde está la humanidad? (Aplausos). Suben aquí a hablar de la DANA y tenemos que escuchar al señor Abascal y a usted, señor Feijóo, o bien mencionar el fanatismo medioambiental, que es lo que hace el señor Abascal, o usted no mencionar ni tan siquiera el concepto de emergencia climática. ¿Usted sigue pensando, señor Feijóo, después de lo que ha ocurrido en Valencia y después de las alertas de toda la ciencia durante décadas, que es una dictadura activista —como dijo usted en la Cámara— plantar cara a la emergencia climática? ¿O cree, como la presidenta de la comunidad autónoma, la ‘jefa’Ayuso, que la emergencia climática es ―y cito textualmente― una gran estafa que responde a lobbies y a empresas en defensa del comunismo? Porque eso es lo que dice una máxima dirigente de su partido político, señor Feijóo. Entiendo que sí, porque una de las primeras medidas de su partido en la Comunidad Valenciana fue suprimir la Dirección General de Cambio Climático y ahora quieren eliminar el comité de expertos vinculado al cambio climático. (Rumores). Y porque usted mismo, señor Feijóo, se ha mostrado a favor de reabrir las plantas de carbón, de legalizar el fracking, de paralizar el despliegue de más energías renovables… En un momento crucial en el que hemos visto en vivo y en directo el poder destructor de la emergencia climática, ustedes y sus compañeros de VOX se permiten poner en duda y burlarse de uno de los mayores consensos científicos de la historia. Señorías, a mí me parece absolutamente desolador que la derecha y la ultraderecha politicen la emergencia climática, que es una evidencia científica que por desgracia están sufriendo nuestros ciudadanos y que han pagado además con un alto coste, y traten de convertirla en una cuestión ideológica. (Aplausos).

Pero hay más, porque ustedes también son negacionistas del propio estado de bienestar. Se están dedicando, como decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, a dar regalos fiscales a las clases más pudientes de las comunidades autónomas donde gobiernan y han desplomado la recaudación pública, han recortado servicios y prestaciones sociales y ahora tienen el cuajo de venir aquí y decir que los 16 000 millones de euros que ha aprobado en un tiempo récord el Gobierno de España en respuesta a la DANA es insuficiente y tiene el cuajo el señor Mazón de pedir al Gobierno 31 000 millones de euros para la Generalitat. (El señor Tellado Filgueira: Para Valencia). Pero, señor Feijóo, ¿de dónde creen que sale ese dinero? (Rumores). ¿Cree usted que cae del cielo? Fíjese cómo es la vida. Lo decía antes la vicepresidenta del Gobierno, la señora Montero, en uno de los debates que tuvo al respecto, que, en el año que su partido lleva gobernando en Valencia, ustedes han dejado de recaudar en torno a 400 millones de euros por regalos fiscales a las clases más pudientes de la Comunidad Valenciana. Y 250 millones de euros, señorías, es lo que ustedes están dando a los afectados por esta DANA. (Aplausos). Por cierto, señor Feijóo, hace unos minutos la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presenta a Teresa Ribera, y cito textualmente, como su primera vicepresidenta ejecutiva, como una verdadera y devota europea. (El señor Tellado Filgueira: Se equivoca). Ni sus socios del Partido Popular Europeo… ¿Qué dice el señor Tellado, que se equivoca? No, se equivocan ustedes. Se equivocan ustedes. (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: Se equivoca.―Rumores). Se equivocan ustedes. Esta es la política para adultos del señor Feijóo. (Risas). Ni sus socios del Partido Popular Europeo compran su negacionismo climático. En este tema se están quedando solos con los ultras, señor Feijoo. (El señor Pérez López: Verás cuando salga imputada). En fin, con ese dinero perdido de 400 millones de euros, el señor Mazón podría duplicar el paquete de ayudas que ha puesto en marcha para los damnificados por la DANA. De hecho, debe usted saber que las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular perderán casi 22 000 millones de euros de recaudación pública ―repito, 22 000 millones de euros― entre el año 2023 y el año 2029 por la eliminación de ese mismo gravamen. Es suficiente dinero, no sé, para multiplicar por diez las ayudas que va a dar la Generalitat. Por tanto, dígame, ¿qué le parece esto? ¿Sigue usted pensando que el Estado se está forrando con los impuestos de los españoles y que vivimos en un infierno fiscal? (Varios señores diputados: ¡Sí!—Rumores). Efectivamente, esa es la pena, que ustedes piensan que los servicios públicos no deben ser públicos, sobran y tienen que privatizarse como hacen ustedes allí donde gobiernan (Aplausos). Pero una cosa lleva a la otra porque, si se pierde esa recaudación, 22 000 millones de euros del año 2023 al año 2029 por la reducción de ese impuesto sobre sucesiones a las clases más pudientes de esas comunidades autónomas, ¿de dónde recortarían ustedes, señorías del Grupo Popular? ¿Qué eliminarían, los 800 operarios del Ministerio de Transportes que están reparando día y noche carreteras y ferrovías? ¿Los más de 130 administrativos que se han desplazado a Valencia para ayudar a las empresas y a los hogares a tramitar sus ayudas? ¿O reduciría la presencia de las Fuerzas Armadas, que están ahora mismo limpiando calles y levantando puentes en los municipios afectados? O, mejor aún, señorías del Grupo Popular y de VOX, díganles ustedes a los españoles cómo habría sido la respuesta del Gobierno de España a la petición de auxilio de la Generalitat Valenciana si hubiesen sido ustedes quienes llevaran un año en la Moncloa. ¿Cuántos de esos 20 000 trabajadores públicos que hemos desplazado sobre el terreno hubiera podido movilizar usted? (El señor Tellado Filgueira: Más). ¿Cuántos de los más de 10 600 millones de euros en ayudas y créditos que hemos puesto en marcha nosotros podrían haber habilitado usted? (El señor Tellado Filgueira: Más). Yo se lo digo, y se lo digo sobre todo a los españoles y españoles que siguen este debate: muy pocos, porque, la mayoría, hoy estarían en los bolsillos de los ricos y de los amigos que tienen más poder y que son las clases más pudientes. (Aplausos.—Rumores). Que son precisamente, señorías, los que se están forrando con las privatizaciones de servicios públicos y transferencias de fondos públicos en la Comunidad de Madrid o en Andalucía. Son los mismos que ya han recibido a dedo más de 76 millones de euros en contratos públicos de la Generalitat para la reconstrucción. Son 76 millones de euros, de los cuales —‌quédense con el dato, señorías— 54,7 millones de euros han ido a parar a empresas involucradas en tramas de corrupción de financiación irregular del Partido Popular. (Rumores). Es un dinero que tendría que ir a la gente y que ahora corre el riesgo, el peligro, de acabar en las manos de siempre. (Rumores). Ustedes tienen un concepto muy patrimonialista del Estado, muy patrimonialista (risas.―Rumores), que les hace pensar que tienen derecho a usar las instituciones en beneficio de sus familiares y de sus amiguetes. (Risas.—Protestas.—Aplausos). Sí, sí. Por supuesto que sí. Pregúntale al señor Feijoo por los contratos que daba a su hermana y a sus familiares en la Xunta de Galicia. (Protestas.—Aplausos).

Presidencia. Señores diputados del Grupo Popular, silencio. Ayer hablábamos en la Junta de Portavoces… (Rumores). Señores diputados y diputadas, ayer hablábamos en la Junta de Portavoces del necesario decoro a la Cámara y de ser conscientes de la representación que tenemos todos en torno a los ciudadanos y ciudadanas. Quien está en el uso de la palabra es el presidente del Gobierno. Yo les pido que escuchen, igual que pido que escuchen a cualquiera de los diputados y diputadas cuando están en el uso de la palabra. Muchísimas gracias. Por favor, silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 48

Antes hablaba de la doble vara de medir. Aquí hay una ley del embudo que siempre aplica el Partido Popular (protestas), y es muy ancho para ellos y muy estrecho para el resto. Tienen ustedes la piel muy fina, señorías del Partido Popular. (Aplausos).

En definitiva, negacionismo del conocimiento técnico, negacionismo de la emergencia climática y negacionismo también del poder del Estado para hacer frente a este tipo de desafíos. Esta es la receta para el desastre que usted y el señor Abascal han puesto en marcha en sus Gobiernos autonómicos del Partido Popular con VOX, surgidos del pasado mayo de 2023. Es una receta de cogobernanza o, mejor dicho, de gobernanza que ha fracasado estrepitosamente en su primera emergencia, y me temo, señorías, que va a seguir fracasando en otros muchos frentes en los próximos meses y en los años venideros.

Sería fácil echarles toda la culpa a VOX y al señor Abascal, pero me parece que también sería tremendamente injusto porque, en el fondo, es el Partido Popular quién ha aportado la mayor parte de la carga genética a esos Gobiernos fallidos. Su partido está gestionando esta crisis de la misma manera que gestionó las anteriores, y no quiero referirme a ninguna de ellas porque todos las tenemos en mente, pero hay tres conceptos que definen la gestión del Partido Popular cuando hablamos de catástrofes: primero, inoperancia; segundo, mentiras; y, tercero, una enorme soberbia. (Aplausos). La inoperancia de quienes no han estado a la altura del Gobierno de la Generalitat Valenciana. La mentira de quien hoy en día no ha aclarado qué hizo durante las horas más aciagas de la catástrofe, Y la soberbia que hemos escuchado también el día que se manifestaron 130 000 valencianos y valencianas y soberbia en las redes sociales del Partido Popular valenciano diciendo a esas personas que se manifestaron en solidaridad con las víctimas de esta tragedia que eran radicales y extremistas.

En fin, yo creo que usted se equivoca, señor Feijóo, pero también sé que a estas alturas ni usted ni su partido van a cambiar. Sinceramente, yo no espero que su grupo arrime el hombro ni que traiga alguna propuesta útil o que facilite las cosas ―ya llevamos un mes y estamos a la espera de su plan Valencia―. El Gobierno, en todo caso, no va a desviarse ni un centímetro de su objetivo; nuestra prioridad, señorías, es ayudar a las víctimas, es sacar el lodo, los vehículos dañados, recuperar la actividad económica y recuperar la vida cotidiana lo antes posible, y de ahí, señorías, no nos vamos a mover.

Señor Abascal, de su partido ―lo hemos hablado en muchas ocasiones― uno se espera ya cualquier cosa. Por desgracia, yo creo que en sus intervenciones han hecho que nos terminemos incluso hasta por acostumbrar a cuestiones que hasta hace poco eran absolutamente inadmisibles en esta Cámara, y lo decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista al referirse a la exaltación que hizo su grupo parlamentario de la dictadura franquista en estas mismas Cortes. Pero las mentiras, el discurso del odio, el negacionismo científico, las diatribas racistas y machistas, que tanto nos costaron dejar atrás en el siglo XX, han vuelto con ustedes, y lo hacen, además, bajo una triste apariencia de normalidad.

Pero debo decirle que, durante este último mes, han ido incluso más lejos, han rebasado las pocas líneas rojas que les quedaban por cruzar, porque lo que hemos visto, lo que hemos vivido durante la gestión de esta emergencia, ha sido que un grupo político como el suyo ha intentado legitimar, apoyar o incluso financiar un ataque sin cuartel contra el Estado y todas las instituciones que lo sustentan. Ustedes han hecho suya la bandera libertaria y antisistema, algo que ya estamos viendo en otros socios internacionales con los cuales usted se hace fotos, y con ella en las manos, con esos hilos de plata que han zurcido con sus socios internacionales, han tratado de asaltar la credibilidad de la AEMET, la de otras organizaciones científicas de nuestro país, incluso la de ONG, como Cruz Roja, que tanto hacen para ayudar a las personas más afectadas por la DANA, y también de las instituciones del Estado, haciendo, además, gala de una irresponsabilidad sin precedentes. Fíjese, señor Abascal, ustedes han hecho exactamente lo mismo que sus socios de la internacional ultraderechista: aprovechar una catástrofe, un drama, una emergencia para criticar al Estado y tratar de deslegitimar, mediante, por cierto, un discurso absolutamente feroz, usando campañas de desinformación orquestadas, a las que han hecho referencia aquí otros muchos intervinientes, no solamente el Gobierno de España, amparándose en granjas de bots en las redes sociales y en una camada de tuiteros antisistema de ultraderecha. Justo en el momento en el que la sociedad más necesitaba al Estado, ustedes han intentado destruirlo. ¿Quieren ustedes decirme, señorías del partido de VOX, y usted, señor Abascal, qué sería de los ciudadanos y ciudadanas de Valencia si el Estado no les ayudase a reconstruir sus casas, a recuperar sus vehículos, a reflotar sus negocios? Yo se lo digo, señor Abascal: el caos para la mayoría y un negocio rentabilísimo, por cierto, para una minoría. Claro, pero eso usted ya lo sabe y por eso recibe la pasta de quienes la recibe.

Mire, solo hay una verdad en ese eslogan que ustedes se han dedicado a propagar como la pólvora, sí, el del pueblo salva al pueblo, pero no desde el individualismo, señor Abascal, sino desde la acción colectiva a través de lo que nos une, que es el Estado (aplausos), y también el Estado autonómico. Porque, efectivamente, el pueblo salva al pueblo mediante sus servicios públicos, sus prestaciones sociales y el trabajo de sus funcionarios, es decir, con los impuestos que pagamos todos los contribuyentes. Pero a usted eso, evidentemente, no le importa. No le importan los más de veinte mil trabajadores públicos del Estado que están ayudando a recuperar la normalidad de Valencia. Es más, usted ha subido aquí a tribuna y poco menos que ha criticado que se paguen impuestos o la política fiscal de este Gobierno que aboga por una justicia fiscal para poder tener una mayor y mejor justicia social. Ni siquiera respeta a los militares, que se han dejado la piel para rescatar y ayudar en estos momentos tan difíciles a los valencianos y valencianas. ¿En serio, señora Abascal? ¿Y usted se llama patriota? ¿Usted? Usted de patriota no tiene nada (aplausos), no tiene nada. Los únicos militares que a usted le gustan son los de hace cincuenta años; a los de hoy los desprecia.

Patriota es que se arrima el hombro cuando sus conciudadanos sufren. Patriota es que se defienda España cuando es golpeada por una catástrofe natural. Patriota es que se combata a los países extranjeros que tratan de aprovechar esta tragedia para sembrar el caos mediante campañas de desinformación. El que aprovecha esas campañas para sus intereses políticos, señor Abascal, no es un patriota, es un traidor, y usted es un traidor a la patria (aplausos) y, por cierto, todo un irresponsable. Porque yo entiendo la rabia de los que lo han perdido todo, entiendo y respeto a los ciudadanos valencianos que estén frustrados e indignados ante la situación que les ha tocado vivir, pero, señor Abascal, yo desprecio a los que quieren utilizar esa indignación para ganar votos; desprecio a los que, como en su partido, se dedican a avivar el fuego con su gasolina de bulos, de odio, de desinformación y de fake news, a legitimar la violencia, como usted ha hecho aquí, desde esta tribuna, señor Abascal, usando el dinero que le dan sus amigos húngaros para pagar los abogados de sus turbas.

Ustedes se bajaron del Gobierno valenciano justo antes de que se produjera la catástrofe, pero ustedes no pueden desvincularse de ella, señor Abascal, como si su partido no tuviera nada que ver con lo sucedido, porque VOX está en la génesis de ese desastre: su negación del cambio climático, su rechazo al asesoramiento científico y técnico, su desprecio por las políticas públicas, su firme voluntad de recortar el estado del bienestar, la falta de profesionalidad y de experiencia de sus cuadros están en el ADN del Ejecutivo valenciano que no ha sabido gestionar ni el antes ni el durante ni el después de la DANA en Valencia.

A ustedes se les llena la boca diciendo que España es un estado fallido, pero aquí lo único que está fallando es su forma de entender la gobernanza pública. Fallaron en Castilla y León ―acordémonos, señorías, ministro de Agricultura― cuando al Partido Popular y a VOX les tocó gestionar la crisis de la tuberculosis bovina no haciendo caso a la ciencia ni al asesoramiento científico. Fallaron cuando tuvieron que lidiar con el incendio de la Sierra de la Culebra, uno de los más devastadores en la historia de nuestro país. Y han vuelto a fracasar de nuevo en Valencia.

Yo creo que todos sabemos, señor Abascal, cuál es su plan. Sabemos que usted aspira a seguir los pasos de sus ídolos de la internacional ultraderechista, aspira a llegar al poder a base de bulos y de odios, aspira a destruir los grandes consensos sociales de tolerancia y pluralidad que tanto nos han costado construir, aspira a desmantelar el Estado, no solamente el estado del bienestar, sino también Estado autonómico, y repartirlo, por cierto, entre sus amigos, y a forrarse por el camino. Lo sabemos, pero no se lo vamos a permitir. Nosotros somos, señoría, el dique frente a su política de caos, de recortes y de odio. (Aplausos). Y no les quepa duda de que cuando llegue el momento, allá por el año 2027, les volveremos a frenar a ustedes, al señor Feijóo y a los diputados y las diputadas del Grupo Parlamentario Popular. Lo tendremos que hacer las veces que haga falta y durante el tiempo que haga falta, hasta que las mentiras y la frustración social sobre las que ustedes cabalgan y sobre las que ustedes han levantado su proyecto político se acaben deshaciendo como un bloque de hielo cuando llega el verano. (Rumores).

Señora portavoz del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, usted ha hecho referencia, efectivamente, al fanatismo climático que mencionaba el señor Abascal para reprochárselo. Ha citado textualmente que hay un escudo social, un escudo climático y también un estado del bienestar que defender. Yo, sobre el escudo climático, quiero decirle, como voy a decirles a otros muchos grupos parlamentarios, que este Gobierno desde el primer momento se ha tomado en serio la emergencia climática. Quiero recordar que, en el año 2018, en el primer Consejo de Ministros que yo tuve la ocasión de presidir, lo primero que hicimos fue aprobar una declaración de emergencia climática, que explica todas las políticas horizontales y transversales que hemos puesto en marcha en todos los ámbitos para hacer frente a esa realidad climática que, desgraciadamente, nos asola. Lo hemos hecho también con los fondos europeos ―creo que resulta evidente―, y simplemente le daré algunos datos para que usted los tenga en cuenta. En el PERTE de descarbonización ―me informaba el ministro de Industria― se han desembolsado ya 543 millones de euros; cincuenta y un proyectos en doce comunidades autónomas. En definitiva, lo que estamos haciendo también es descarbonizar nuestra economía, y eso está detrás de que la economía española haya crecido durante estos años, y al mismo tiempo hemos reducido los gases de efecto invernadero.

Antes usted y otros grupos parlamentarios han hecho referencia a que la realidad del cambio climático avanza a un mayor ritmo. Efectivamente, en Bakú ―no sé por qué me reprochan ir y estar presente en espacios multilaterales, en los que creo que es importante que estemos los españoles y se escuche la voz de España― el secretario general de Naciones Unidas también ha hecho referencia a ello. Fíjese, 2023 fue el segundo año más cálido de la serie histórica desde el año 1961 y el sexto más seco. El verano del año 2024 ha sido muy cálido, el sexto verano más cálido de toda la serie desde 1961. De los diez veranos más cálidos de la serie, nueve pertenecen al siglo XXI, y España es uno de los países de la OCDE ―según nos dice la ciencia― con mayor estrés hídrico: la situación hidrológica está por debajo de los valores medios por tercer año consecutivo.

Antes el señor Feijóo ―lo aprovecho también, porque usted hablaba de ese escudo climático― me ha reprochado que no hay una política de agua. Por supuesto que hay una política de agua, por fin hay una política de agua de seis años a esta parte; antes no la había. Fíjense, señorías, en los años 2022 y 2023 ―estos son hechos, no es palabrería, son hechos― la inversión en políticas de agua ha sido un 73 % superior a los tres últimos años del señor Rajoy, entre los años 2016 y 2018. Es decir, estamos hablando de 6209 millones de euros. Y viene aquí el señor Feijóo con todo su cuajo y nos dice que tenemos que invertir más en agua porque no hemos invertido lo suficiente durante estos últimos años, cuando hemos invertido un 73 % más que ustedes en sus últimos tres años de Gobierno. No quiero mencionar los anteriores para hacer justicia al señor Rajoy, porque, evidentemente, estábamos haciendo frente a la crisis financiera y los problemas de financiación pública que existían. Hemos aprobado, señorías, nuevos planes hidrológicos adaptados al cambio climático, que recogen 6500 medidas y una inversión de 22 844 millones de euros hasta el año 2027. E insisto en que la amplísima mayoría de todos esos planes hidrológicos han sido pactados con las instituciones afectadas y los colectivos afectados, singularmente, como es lógico, el sector agrícola. Y entre el año 2022 y el año 2023 se han destinado más de 4000 millones de euros a medidas de apoyo al sector agrario para hacer frente, por ejemplo, a la sequía o a los efectos de la guerra de Ucrania.

En definitiva, estamos hablando del mayor volumen de recursos extraordinarios que se ha concedido al sector agroalimentario durante las últimas décadas, y es, evidentemente, proporcional al desafío que tenemos por delante, que lógicamente son la sequía y todo lo derivado de la emergencia climática que está viviendo la península ibérica.

Señora Águeda, de Compromís, le digo, de autonomista a autonomista, que no ha fallado el sistema autonómico, señoría, no ha fallado el sistema, lo que ha fallado son los responsables políticos que se auparon a lomos de mayorías parlamentarias, porque así lo quisieron los ciudadanos y ciudadanas con su voto el pasado mayo de 2023, con discursos absolutamente negacionistas. Usted hace referencia a esa propuesta de moción de censura, pero voy a hacer mías también las palabras de la secretaria general del Partido Socialista en Valencia, señora Morant, porque eso no rompe la mayoría parlamentaria que hay del Partido Popular con VOX. Hacer una moción de censura ―no sé si el partido decidirá hacerla o no y cuándo― para que cambien al señor Mazón y pongan a otro negacionista, con una mayoría parlamentaria negacionista y con otro Gobierno negacionista, creo que no es la solución.

La solución creo que es la que ha propuesto mi partido ―permítame que entre en esta cuestión, porque usted así lo ha mencionado― en la Comunidad Valenciana: interpelar al señor Feijóo para ver si de una vez por todas se da por aludido y permite que podamos entre todos destituir a quien es el principal responsable de toda esta catástrofe, el señor Mazón. (Aplausos). Hemos escuchado aquí al señor Feijóo y lo que viene a decir es: Oye, yo estoy listo para que quien quiera me apoye y hacemos una moción de censura contra el malvado Sánchez. Pero a esa moción de censura, que puede hacer dentro de su partido el señor Mazón en el Parlament de Valencia, yo le invito al señor Feijóo a que la haga, para que no solamente cambiemos ese Gobierno, al president, al señor Mazón, sino también para que rompamos esa mayoría parlamentaria negacionista que, por desgracia, es la que ahora mismo hay en muchas comunidades autónomas tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023.

Yo creo que, sobre el resto de las cuestiones, señora Águeda, he dado respuesta a los otros intervinientes.

Señor Rufián, efectivamente el señor Feijóo ha dicho que la política no sirve. Evidentemente, lo que no sirve es la oposición destructiva que está liderando el señor Feijóo y antes también el señor Casado. Usted decía que nosotros no nos habíamos dado por aludidos. Yo, desde el año 2018, después de la moción de censura, soy muy consciente de que el Partido Popular y las derechas, que las hay, no solamente las políticas, sino las mediáticas, económicas y demás, están atacando a este Gobierno, y desde el primer minuto, señoría. Si quiere le hago un relato mediático de todos los ataques falsos, de infamias o de infundios que han proferido sobre todos y cada uno de los miembros de mi Gobierno y, lógicamente, también sobre mi persona. En fin, ¿qué quiere que le diga? A mí no me hable de equidistancia, señor Rufián. Son otros los que decían que el Partido Popular y el Partido Socialista éramos la misma cosa, y creo que es bastante evidente que no es así.

Y sobre los riesgos de la desinformación, no puedo sino estar absolutamente de acuerdo con usted. Evidentemente, hay determinados medios de comunicación que ya tienen escritos sus titulares y sus cabeceras para el día siguiente, antes incluso de haberse celebrado este debate.

La señora Nogueras, de Junts per Catalunya, ha hecho una reflexión sobre el Estado autonómico, sobre su funcionamiento, sobre la experiencia que también tuvo la Generalitat catalana en anteriores o previas emergencias y catástrofes naturales derivadas de la emergencia climática. No puedo entrar en esas cuestiones. Lo que sí que diré es que no hay política recentralizadora por parte del Gobierno de España, ningún ánimo de política recentralizadora por parte del Gobierno de España. De hecho, si se fija, el principal reproche que me están haciendo el señor Feijóo y el señor Abascal es no haber elevado a nivel 3 y, por tanto, no haberse hecho cargo de alguna manera el Gobierno de España de la gestión de la catástrofe natural. Lo que hemos hecho ha sido respetar al Estado autonómico, porque consideramos que el Estado autonómico ha dado cumplida respuesta a situaciones muy muy difíciles en contextos muy complejos, como pudo ser, por ejemplo, la pandemia de la COVID-19 u otras catástrofes naturales, como la erupción del volcán de la isla de La Palma cuando el presidente de las islas Canarias era el actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

Señoría, el número de comparecencias y de ruedas de prensa está ahí. En cuanto a transparencia, como he anunciado en mi primera intervención, el Consejo de Ministros va a aprobar un informe, donde vamos a dar en bruto toda la información de lo sucedido durante esos días para que, precisamente, sus señorías y también la opinión pública española puedan conocer hasta el mínimo detalle lo que sucedió durante esas horas tan aciagas. Absoluta transparencia y absoluta predisposición por parte del Gobierno de España y por mi parte para rendir cuentas en la comisión de investigación, que entiendo que se constituirá en el Congreso de los Diputados. Y yo comparezco hoy, pero previamente han comparecido el ministro de Política Territorial, la ministra de Defensa y la entonces vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica.

La señora Aizpurua habla de la emergencia climática y nos reprocha que no estemos haciendo lo suficiente. Creo que es verdad que tenemos que hacer mucho más y que entre todos tenemos que intensificar el ritmo de mitigación y adaptación al cambio climático, pero también es justo reconocer que durante estos últimos seis años, señoría, hemos hecho mucho, entre otras cosas recuperar los años perdidos bajo la Administración del Partido Popular en mitigación, como con el despliegue de las energías renovables, la eficiencia energética y la electrificación, y también en adaptación, como los trabajos en cauces y en costas, en renaturalización de espacios y en el fortalecimiento de las confederaciones hidrográficas, que estaban absolutamente debilitadas como consecuencia de los recortes de la anterior Administración. Y acabamos de redoblar también la ambición de los objetivos climáticos con el nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que precisamente lideró la vicepresidenta Sara Aagesen, cuando era secretaria de Estado, con la vicepresidenta Teresa Ribera como ministra del ramo en estas cuestiones en el Gobierno de España.

Podría darle más datos, como el del 40 % de los fondos europeos vinculados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, es decir, 62211 millones de euros, que están focalizándose en la mitigación y la adaptación al cambio climático. Podría asimismo decir que se destinan en los presupuestos generales del Estado 4333 millones de euros a actuaciones ambientales y que España contribuye anualmente con 950 millones de euros a la lucha global contra el cambio climático, que a partir del año 2025 se aumentará en un 50 %, subiendo hasta los 1350 millones de euros. También podría hablar de cómo estamos destinando buena parte de nuestros derechos especiales de giro precisamente a la financiación para un desarrollo sostenible en aquellos países que más necesitan esos recursos públicos. Es decir, hay todo un andamiaje de políticas climáticas, tanto nacionales como multilaterales, de este Gobierno de España. Se nos podrá reprochar que tenemos que ir más rápido y que son insuficientes, pero desde luego este Gobierno está haciendo mucho en muy poco tiempo, y no solamente está avanzando durante estos seis años, sino también recuperando el tiempo perdido de los siete años de gobierno del Partido Popular durante la década de 2010.

Me habla usted de la cumbre de Bakú. Hombre, yo creo que lo positivo y el verdadero resultado de la cumbre es haber alcanzado un acuerdo entre los 197 países, un acuerdo que protege el proceso climático ―puesto en cuestión, y sigue estándolo, precisamente por los negacionistas―, así como la capacidad del multilateralismo de responder ante retos importantes, como la crisis climática. Creo que también hay que reconocer que, en un momento y con un contexto geopolítico tan complicado como el que estamos viviendo, conseguir un consenso en materia de financiación climática internacional es un paso positivo. Podemos decir que es insuficiente, teniendo en cuenta, lógicamente, cuáles eran las peticiones de los países más afectados por el cambio climático y con menos recursos, pero es un paso en la buena dirección, lo que creo que ha sido reconocido también por el secretario general de Naciones Unidas. Hay un compromiso para aumentar la financiación pública y de hacerlo con más actores, donde Europa, evidentemente, lidera la financiación focalizada en la adaptación, y no solamente en la mitigación. Esta COP ha sido capaz, con muchísima dificultad, de mantener el proceso climático como referente para avanzar en transición ecológica y en transición energética, pero, evidentemente, está debilitado, por lo que, antes de la COP30 que se va a celebrar en Brasil y de la cumbre que se va a celebrar en Sevilla sobre financiación sostenible, hay que pensar y trabajar en cómo recuperarlo y revitalizarlo.

Tanto usted como el señor Rufián han hecho referencia a la desinformación, al desafío que tenemos de regeneración democrática y al Plan de Acción por la Democracia que anuncié hace ya unos meses. Quiero recordarles que, desde la aprobación de ese plan para luchar precisamente contra los bulos, la desinformación y las fake news ―lo inundan todo, también la tribuna de este Parlamento cuando tenemos ocasión de escuchar a la derecha y la ultraderecha―, hemos comenzado a desarrollar en el Consejo de Ministros del pasado 17 de septiembre las treinta y una medidas que contiene y que, además, presentamos ante sus señorías, gracias también al impulso que se ha dado con la constitución de una comisión interministerial que se reunió por primera vez, señor Rufián, el pasado 1 de octubre.

Desde entonces, dos de esas medidas ya están implementadas. En primer lugar, se ha constituido la Autoridad Independiente de Protección del Informante, aprobada por un real decreto el pasado 29 de octubre, que va a recabar información y a proteger a las personas que denuncien prácticas ilegales dentro del sector público, evitando represalias de carácter disciplinario y económico. En segundo lugar, se ha ampliado, mediante el real decreto de 29 de octubre, la plantilla del Ministerio Fiscal con dos nuevas unidades especializadas para luchar contra la corrupción política, también pública y privada, que son la Fiscalía de Sala de Delitos contra la Administración Pública y la Fiscalía de Sala de Delitos Económicos.

También, como saben ustedes, está en tramitación parlamentaria la reforma de la ley orgánica de seguridad ciudadana, la llamada ley mordaza, para evitar sanciones injustificadas por los derechos a la libertad de expresión, a la información y a la manifestación. El resto de las medidas se están articulando o se van a articular durante los siguientes meses, especialmente en todo lo que tiene que ver con la adaptación de nuestro ordenamiento a las exigencias del Reglamento Europeo de Libertad de los Medios de Comunicación, y muchas ya tienen una fecha definida, como la celebración en la ciudad de VitoriaGasteiz de la IX Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto, en otoño del año 2025.

Señor Esteban, ha hecho una reflexión sobre la necesidad del diálogo institucional y del acuerdo, y yo la comparto. Creo que ese ha sido el ánimo y la aproximación que ha tenido el Gobierno de España desde el primer segundo de esta emergencia. Evidentemente, como he dicho al principio de mi intervención, creo que en una sociedad democrática sana el contraste de ideas y de pareceres, incluso la rendición de cuentas y la asunción de responsabilidades políticas, es bueno y positivo. Yo no eludo el debate y creo que es positiva esa rendición de cuentas, pero, desde luego, con datos veraces y fehacientes. Señoría, nosotros hemos tendido la mano siempre a la Comunidad Valenciana, a la diputación provincial y a los ayuntamientos, y, pese a las diatribas y los infundios de otros, no nos desviamos de nuestra principal atención, que es, lógicamente, la respuesta a esta DANA.

Usted ha hecho una reflexión más sobre las políticas que tenemos que poner en marcha a través de reales decretos leyes. Coincido con usted, señoría, en que, en efecto, la mayoría parlamentaria que hay en el Congreso de los Diputados es compleja y, por tanto, alcanzar ese mínimo común denominador es muy positivo para poder encontrarnos fuerzas progresistas, fuerzas centristas y fuerzas conservadoras, pero, en definitiva, como usted bien ha dicho, fuerzas que lo que queremos es sacar adelante políticas en beneficio de la ciudadanía.

Me ha parecido, si me lo permite, algo indulgente su crítica al señor Feijóo, porque no es falta de precipitación, señoría; yo creo que es mucho más que una falta de precipitación. Hemos escuchado al señor Feijóo criticar a la señora Ribera, al Gobierno de España, a la AEMET y a la Confederación Hidrográfica del Júcar, y, por supuesto, yo ya me lo llevo de un saque cada vez que profiere alguna palabra el señor Feijóo. Yo creo que tiene más que ver, señoría, con esta mal llamada política para adultos que ha instaurado el señor Feijóo en estas Cortes Generales y también en su partido político, como es la de no asumir ningún tipo de responsabilidad: la responsabilidad y la culpa es de todos, menos mía. ¡Hombre!, tendrá una responsabilidad con su partido a la hora de exigir la destitución del señor Mazón al frente de la Generalitat Valenciana.

A la señora Belarra tengo que decirle ―creo que la señora Morant ha sido bastante clara― que nosotros ofrecemos nuestros votos, en este caso los votos del Partido Socialista del País Valencià, precisamente para destituir al señor Mazón, que haya un Gobierno técnico, con un presidente o presidenta técnico y que se aprueben unos presupuestos focalizados en la reconstrucción, y que posteriormente se haga un adelanto electoral para que los ciudadanos valencianos decidan libremente qué hacer con el futuro de su comunidad. Eso yo creo que no es ningún cierre en falso ni por supuesto tampoco un cierre, como dice usted, bipartidista.

También le pido que no engañe, señoría, porque creo que es importante, para que cuando usted suba aquí a la tribuna tenga credibilidad en las cosas que dice, en las críticas que hace el Gobierno de España, que no engañe. En la negociación del Gobierno europeo, de la Comisión Europea, hubo un acuerdo a tres bandas entre el Partido Socialista, el Partido Popular y los Liberales. Eso llevó a que la señora Ursula Von der Leyen sea la presidenta de la Comisión Europea, el señor Antonio Costa, ex primer ministro portugués socialista, sea el presidente del Consejo, la señora Kaja Kallas sea la Alta Representante de la Unión Europea, es decir, la ministra de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, y Roberta Metsola, del Partido Popular, sea presidenta del Parlamento Europeo y, posteriormente, en la segunda parte del mandato, lo sea una socialista o un socialista alemán. Ese es el acuerdo.

Luego, señorías, lo que sucede es que cada país, porque así lo dicen los tratados, tiene un representante de cada uno de los Gobiernos. Yo no tengo la culpa. Me podrá usted poner en solfa muchas cosas de las que hago, pero no me hagan responsable de que en Italia haya un Gobierno ultraconservador (rumores) y que lo haya también en Hungría, porque, evidentemente, son representantes de esos Gobiernos y los votan libremente los ciudadanos, que eligen sus Gobiernos, como aquí en España ha habido un Gobierno de coalición progresista que ha propuesto a la principal valedora de las políticas climáticas a nivel nacional y a nivel multilateral, como es la señora Ribera. Estos señores propusieron al señor Cañete. (Aplausos). Dígame usted si tiene algo que ver el señor Cañete con la señora Ribera. Por tanto, informemos bien para tener credibilidad. Señoría, nosotros, usted lo sabe, somos un Gobierno limpio y yo presido un Gobierno limpio. (Risas.―Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: ¡Qué inventada!).

El señor Rego habla de los recursos económicos, 16 600 millones de euros, y creo que el reto, el desafío, es agilizar esas ayudas. Hablaba precisamente con la vicepresidenta primera sobre estas cuestiones, porque son de las que más nos ocupan en el comité de crisis que reunimos a diario desde que se produjo la DANA, desde el 30 de octubre ―el 29 de octubre lo hizo la vicepresidenta liderando esa comisión―, pero lo que estamos haciendo es agilizar los procedimientos administrativos, siempre garantizando la seguridad jurídica, como no puede ser de otra manera. Hemos puesto en marcha también la presencia de Tragsa al frente de muchas de estas ayudas para su gestión más rápida. En el real decreto ley que mañana vamos a aprobar en el Consejo de Ministros lo que hacemos es volver a acortar muchos de esos trámites burocráticos, porque somos muy conscientes de que, en efecto, necesitamos que esas ayudas lleguen cuanto antes a sus beneficiarios. Asimismo, como saben ustedes, porque en su comparecencia hizo referencia a ello el ministro de Política Territorial, hemos abierto ochenta y ocho oficinas de la Administración General del Estado sobre el territorio, también están ayudando las oficinas de Correos y también hemos aumentado el número de funcionarios en las subdelegaciones de la Comunitat Valenciana, además, lógicamente, de todo lo que tiene que ver con el registro único para tramitar de la manera más sencilla posible todas estas ayudas. El Gobierno, como saben ustedes, anticipa el 50 % de la ayuda y, lógicamente, para el 50 % restante, si quiere el ciudadano, podrá acogerse a algunos anticipos que pueda hacer el Instituto de Crédito Oficial. Por tanto, no son solamente los recursos económicos, 16 600 millones de euros, sino también el desafío de agilizar todas estas ayudas.

Ahí entro de lleno en toda la cuestión que ha planteado la portavoz de Coalición Canaria. Creo que hemos aprendido, y mucho, de la erupción del volcán en la isla de La Palma. Usted sabe perfectamente, señora Valido, que el 99 % de las ayudas comprometidas por el Gobierno de España han sido ejecutadas y, evidentemente, hemos aprendido mucho de esa catástrofe, también a la hora de responder a esta otra en la provincia de Valencia y en otras comunidades autónomas. Comparto con usted precisamente la necesidad de la atención psicológica y tengo que decirle, señoría, que, además de todos los recursos con los que podamos ayudar cuando así sean solicitados, creo que es muy relevante reconocer el trabajo que están haciendo las ONG que están siendo puestas en cuestión precisamente por la ultraderecha, como es, por ejemplo, la Cruz Roja.

Al señor Catalán, de UPN, quiero decirle que yo he hablado de disposición, no he hablado de otra cosa. Si usted quiere seguir expandiendo bulos y desinformación, allá usted y su responsabilidad.

Termino agradeciendo al Grupo Parlamentario Socialista, al señor López, su intervención. Creo que, como he dicho al principio de esta réplica, la clave son las lecciones que podemos extraer, tanto políticas como institucionales, de esta catástrofe, y creo que las más importantes son las que ya he mencionado anteriormente. En primer lugar, la necesidad, la exigencia de tener gobiernos no negacionistas, gobiernos que se tomen en serio el asesoramiento técnico, gobiernos que se tomen en serio los avisos de la ciencia y gobiernos que crean en la acción reparadora y transformadora de la acción pública y de los servicios públicos, y eso, señorías, es lo que defiende el Gobierno de España y, por desgracia, es lo que no tenemos en muchos Gobiernos autonómicos después de las elecciones del pasado 28 de mayo de 2023 en ayuntamientos y en comunidades autónomas.

Señorías, creo que esas lecciones también han abierto muchos ojos en muchos territorios sobre quiénes son sus gobernantes, a qué se dedican, qué es lo que hacen y, sobre todo, cómo validan o no el desempeño de estos servidores públicos. Lo que yo puedo decir desde aquí es que todos los funcionarios públicos, tanto de la Administración General del Estado como de la Generalitat Valenciana como de la Diputación Provincial de Valencia como también de todos y cada uno de los ayuntamientos de la provincia de Valencia, tienen nuestro respeto, nuestra consideración y nuestro reconocimiento.

Nada más. Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie.―Aplausos del señor presidente del Gobierno, dirigidos a su grupo parlamentario).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 54Vídeo

Permítame simplemente aclarar al señor Patxi López, exlehendakari con los votos del Partido Popular, que ha hablado de 222 muertos. No, son 229. (Aplausos). Quizás usted a los siete que han muerto en Castilla-La Mancha no les da mayor interés ni mayor protagonismo. Espero que los diputados de Castilla-La Mancha sí lo hagan.

Ha dicho usted que no hemos hecho nada, y hemos propuesto los decretos de ayudas antes que el Gobierno y se los hemos dado al Gobierno en esas pseudorreuniones a las que nos citaba el señor Bolaños para escuchar lo que queríamos y no dar él ninguna información hasta que posteriormente se publicaba. Se ha burlado usted del plan Valencia. Igual no debería burlarse cuando lo vea.

También ha dicho usted que yo he dicho en el CECOPI… Reitero todo lo que dije aquella mañana en el CECOPI, señor Patxi López. Primero, dije que era una emergencia nacional y, segundo, dije que el presidente de la Generalitat había tomado decisiones en función de la información de dos organismos de competencia exclusiva del Estado, la agencia y la confederación. Reitero todo lo que dije ese miércoles en el CECOPI. (Aplausos).

Por cierto, señoría, habla usted de patriotismo porque no hemos apoyado a la señora Teresa Ribera. ¡Pero si se acababa de burlar el señor Sánchez del señor Arias Cañete! El señor Arias Cañete no tenía esta hoja de servicios, señor Sánchez; la señora Ribera, sí.; la señora Ribera, sí. (Aplausos).

Señor Aitor Esteban, yo no tengo prisa. No voy a llegar al Gobierno de cualquier manera, pregunte usted a sus compañeros de Junts; no voy a llegar al Gobierno de cualquier manera. Me dice usted que he dado demasiada verosimilitud a lo que ha dicho el señor De Aldama; le he dado la misma que le han dado los fiscales anticorrupción pidiendo su excarcelación, señor Aitor Esteban. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). En todo caso, señor Aitor Esteban, es verdad que no nos conocemos mucho, eso se puede solucionar, pero sí le digo una cosa: yo no hubiese dejado a Euskadi sola ante la catástrofe y la emergencia que sufrió Valencia en el caso de que lo sufran ustedes. Jamás lo haría, jamás, ni en Euskadi ni en Cataluña ni en ningún otro lugar de España. (Aplausos).

Señor Sánchez, no hubo prevención antes de la tragedia, no hubo humanidad durante la tragedia y no hay vergüenza ni después de la tragedia ni hoy, señoría. (Aplausos). Ha hablado usted más de mí en la réplica que del pueblo valenciano. ¡No hay vergüenza! Ha hablado usted de codicia, pero codicia es vivir en un palacio a costa de los españoles y, aun así, tener la necesidad de hacer negocietes con un máster y llevarse el dinero a su casa, señor Sánchez. (El señor Tellado Filgueira: ¡Vergüenza!). ¡Eso es la codicia y no el resto!

Señor Sánchez, ¿sabe una cosa? Usted ha descalificado al señor Rajoy porque había discutido con el señor Zapatero sobre la UME. Usted está a favor de la UME, ¿no? Ha quedado claro que sí. Entonces (muestra un recorte de prensa), ¿cómo es que usted proponía en el año 2014 que desapareciese el Ministerio de Defensa? Desaparecería la UME entera. (Protestas.—Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo!— El señor Tellado Filgueira: ¡Vergüenza! ¡Es un bulo!). ¡¿Cómo qué no?! ¿También es mentira esto? ¿Esto también es mentira? Señorías, si da igual.

La verdad es que le he visto un poco exagerado en el discurso hacia un portavoz de la Cámara. Yo no vengo aquí a defender a ningún portavoz, hombre, pero decirle usted que es un traidor a la patria después de que a usted le hayan hecho presidente del Gobierno los seis diputados de Bildu es una broma macabra, señor Sánchez, es una broma macabra. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!). Ahora bien, no se preocupe usted, señor Abascal, y no se moleste por lo que dice porque, si siguen así, dentro de muy poco veré al señor Sánchez apoyarle a usted para ser comisario europeo, como ha hecho esta mañana con Orbán. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo!). No se preocupe y no le dé mayor valor a esta descalificación.

Señor Sánchez, ¿falló la prevención? Sí. Pararon la adecuación y el drenaje del barranco del Poyo alegando problemas ambientales y su elevado coste, 35 millones de euros. ¿Sabe lo que gastó ese mismo ministerio entre los años 2022 y 2024 en publicidad? Cuarenta y dos. (Aplausos.—Protestas.—Un señor diputado: ¡Vergüenza!). ¿Sabe cuánto gasta usted en asesores? Cincuenta y nueve millones de euros al año. Tampoco implantaron en el Júcar el sistema de ayuda a la decisión que anticipa los riesgos de las catástrofes, que sí tenemos en la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, en el Ebro y en el Tajo.

El alcalde de Algemesí ―tiene usted aquí las cartas (muestra un documento)― le solicitó en los años 2023 y 2024 que limpiasen los cauces y ustedes no lo hicieron, así que no venga a hablar aquí de prevención. (Un señor diputado: ¡Vergüenza!). Mire, si ni siquiera a Murcia, que le ha pedido reuniones para la Confederación del Segura, ¿sabe cuándo le han respondido? Después de la catástrofe de Valencia, el 7 de noviembre. ¿Y sabe qué le han planteado? Nos reunimos el 3 de diciembre. Y eso a Murcia, ya comprendo que no conoce las confederaciones hidrográficas.

Mire, la agencia meteorológica emitió avisos de lluvias de 180 litros por metro cuadrado, y cayeron cinco veces más. Dijeron que la alerta acababa las seis de la tarde y a las seis de la tarde empezó lo peor. La confederación, desde las cuatro y cuarto a las siete menos cuarto no mandó información, que es cuando se produce lo del barranco del Poyo y ese caudal similar a cinco veces el del Ebro. ¿Y dicen ustedes que han cumplido?

Ha hablado de la cogobernanza. ¿Pero qué es esto de la cogobernanza? Explíquele usted a un presidente autonómico qué es la cogobernanza. ¿Sabe qué es? Que las comunidades autónomas gestionan y que el Gobierno intenta apuntarse algún tanto si lo consiguen durante la gestión, cuando dejan a las comunidades autónomas solas. (Aplausos). Señor Sánchez, eso no es cogobernanza, eso es no tener vergüenza, que es distinto. (Aplausos).

El Gobierno falló en la DANA, pero ustedes fallaron en la prevención, fallaron en la alerta de lo que iba a suceder y fallaron en las respuestas. Dice que van a dedicar ustedes 465 millones al cambio de los automóviles. El precio medio de un automóvil es de 24 203 euros, señor ministro de Industria. Si cambiamos los automóviles, ¿saben lo que recaudarían ustedes? 599 millones de euros. ¡Menudo negocio, señorías! Recaudan ustedes más por IVA que lo que están ustedes dispuestos a dedicar para reponer los automóviles. (Aplausos).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que ir terminando,

Alberto Núñez Feijóo

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Acabo ya, señora presidenta. Mire, comprendo que usted no entienda qué es declarar la emergencia nacional, porque cualquier lenguaje responsable en política es como hablarle a usted en japonés, porque no lo entiende. Usted no sabe qué es ser responsable y no sabe qué es cumplir las leyes. Usted solamente sabe lo que le beneficia, porque ¿doscientos muertos no es una emergencia nacional? ¿Miles y miles de millones de pérdidas no son una emergencia nacional? ¿El mayor despliegue de fuerzas y cuerpos de seguridad en nuestro país en tiempos de paz —h‌ a dicho— no es una emergencia nacional? ¿Usted se cree el secretario general de la ONU y los presidentes autonómicos los jefes de Estado que vienen a pedirle ayuda y los cascos azules? ¿Pero qué se cree usted? ¿Qué responsabilidad tiene usted? ¿Sabe una cosa? Después de seis años y medio debería saberlo.

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que terminar.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 56

Ser presidente no es subirse al Falcon ni hacer negocios desde la Moncloa. (Protestas.—Varias señoras y señores diputados: ¡Tiempo!). Ser presidente es servir a los españoles cuando más lo necesitan, acompañarlos en su dolor y en su enfado cuando es entendible. Ser presidente no es huir de las responsabilidades ni pasarse semanas de viaje antes y después de la catástrofe. Los españoles no merecen un Gobierno que les siga fallando y España no merece un Gobierno que, ante una catástrofe, piense más en el rédito político que en las víctimas. (Rumores). Nuestro país no merece esta infamia.

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que terminar.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 56

Nuestro país merece un Gobierno que no le falle. Nada más y muchas gracias, señorías. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Núñez Feijóo. Tiene la palabra ahora, por el Grupo Parlamentario VOX, el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

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Ha salido a la tribuna con su espejito cuando me ha llamado traidor, ¿verdad? Pero ¿cómo se atreve Pedro Navaja, que da incluso miedo a Víctor de Aldama, que hoy estaba en la radio diciendo que temía por su vida y le señalaba a usted, a llamarme traidor a mí? ¿Cómo se atreve un presidente corrupto y tirano, que ha entregado los intereses de España a todos los enemigos del Estado y de la nación, que ha pactado con Bildu, con Junts, con Esquerra Republicana de Catalunya y que se ha convertido en lacayo de Marruecos, a llamar traidor a nadie en esta Cámara? (Aplausos). Ha debido ser que ha salido con el espejito proverbial y tan conocido y ha empezado a hablar de él mismo.

Habla de bulos y mentiras permanentemente, y creo que nadie ha perpetrado tantos bulos como usted en esta Cámara. Usted es el presidente bulero. Para empezar, ha hablado aquí como si estuviésemos en el Gobierno de la Comunidad Valenciana y no lo estamos, cosa que usted sabe, pero es que, además, usted sabe que cuando teníamos la responsabilidad de Interior y de Emergencias lo que hicimos ante una alerta por DANA, precisamente en el mes de septiembre del año 2023, fue avisar a todos los ciudadanos por un sistema de mensajería directa y coordinar la respuesta de toda la comunidad. Además, habríamos hecho otra cosa que no ha hecho el presidente Mazón: señalar su responsabilidad y exigirle que interviniera inmediatamente. Y no como el presidente Mazón que, además, cometió el error —‌yo creo que fue el único valenciano que no se dio cuenta— de saber quién era usted, cuando le recibió y le dio las gracias por acudir tan rápidamente y, entonces, usted se permitió hacer el cálculo político y dejar de ayudar y ralentizar la ayuda y hacer que los militares tardaran en llegar y rechazar la ayuda internacional y criminalizar la de los voluntarios. (Aplausos). Eso es lo que habría pasado si VOX estuviera en el Gobierno, que habríamos señalado su responsabilidad desde el primer segundo.

Han venido aquí a vociferar de nuevo con lo de que el cambio climático mata, el negacionismo mata… Claro que mata el clima, ya lo hemos visto. Pero, por mucho que griten ustedes, no pueden ocultar la verdad.

Traigo aquí un libro de 1795, Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, del botánico Cavanilles (muestra un ejemplar), que ya explicaba lo que pasaba en el barranco del Poyo. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, sonríe y pronuncia palabras que no se perciben). A usted le hace mucha gracia que muera la gente, pero ya pasaba en 1795, auténticas catástrofes, muertos esparcidos por todo el valle, en el barranco del Poyo, que ustedes no han querido arreglar, que no han querido cuidar, ni la presa de Cheste. (Aplausos). La pregunta a la que tiene que contestar usted es cómo va a solucionar esto que pasa, sigue pasando y va a seguir pasando: ¿van a cambiar por el coche eléctrico, menos emisiones de CO2 y, entonces, los valencianos ya están a salvo? ¿O van a hacer las infraestructuras, las presas necesarias en el barranco del Poyo y en Cheste, para que nadie más vuelva a morir en Valencia? (Aplausos). ¿Qué van a hacer? Diga sí o no, es muy sencillo, pero usted nunca contesta a nada. ¿Puede decirnos si va a aprobar la construcción de esas presas? Estaría bien, sería una buena noticia. Quizá sea lo único que le podamos aplaudir en esta legislatura.

Hay algo que define a usted y a su Gobierno: en lo que de verdad se han empeñado es en actuar contra los ciudadanos desesperados que estaban solos en el barro, y lo ha demostrado usted enviando a un equipo de élite de la Guardia Civil ante una conspiración ultraderechista en Paiporta, de gente desesperada que lo había perdido todo, de gente que había actuado heroicamente esa noche. Y, luego, han mandado a la ministra Margarita Robles a abroncar a la gente, a la gente que lo ha perdido todo, sin ninguna sensibilidad. (Aplausos).

En fin, viene aquí a decir además que no le hemos apoyado y que, claro que, si no apoyamos su decreto, Valencia no se puede recuperar. ¿Sabe por qué no apoyamos su decreto? Porque no es un decreto de ayudas, es un decreto de engaños, es un decreto de préstamos que tienen que devolver, es un decreto de aplazamientos fiscales y nosotros decimos que hacen falta ayudas directas, no préstamos, y hacen falta exoneraciones fiscales. (Aplausos). Eso es lo que dice VOX, frente a lo que dice el PSOE. Por lo tanto, no le apoyamos porque nos parece insuficiente y nos parece que engaña a los ciudadanos, y nos parece que ya le conocemos, porque sabemos lo que ha pasado en otras catástrofes y aún hay canarios viviendo en barracones.

No debe haber dinero, pero el ministerio de la comisaria Ribera tenía 3100 millones de remanente. ¿Por qué no estaban ayer en Valencia? Hay mucho dinero que se puede enviar directamente a los afectados, pero parece que ustedes no quieren. En cambio, 400 millones de euros de todos los españoles, para el Banco Mundial; 118 millones, para Marruecos para vigilar las fronteras —p‌ ídanle que lo devuelvan, porque está claro que no lo han hecho—, 600 000 euros, para proyectos hidráulicos en Marruecos; 15 millones para una ONG de una actriz que declara que usted es un campeón feminista, a pesar de que suelta a violadores; 319 millones para la atención de la inmigración ilegal, en 2025; 16 millones de euros para mantener a los inmigrantes ilegales en Canarias. (Aplausos). Los españoles, los últimos. ¿Traidor? El traidor se sienta en ese escaño, señor Sánchez. (Señalando el escaño que ocupa el señor presidente del Gobierno.—Aplausos).

Yo le tengo que responder, porque dice que subo aquí muy cabreado, pero es usted el que está muy agresivo, tanto que da miedo a su comisionista de cabecera. Señor Sánchez, creo que usted y su Gobierno acabarán en el banquillo, y cada día que permanezca atrincherado, es un día que servirá para pedirle explicaciones. Váyase y ocúpense de su defensa, que creo que la lleva bastante mal, y ahorre a los españoles asistir al espectáculo lamentable de su caída, una vez que todo su entorno está imputado: su familia, su número dos y su Gobierno. Ahórrenos ese espectáculo.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 58Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Lo primero que quiero trasladarles es que en mi grupo parlamentario seguimos con preocupación la explosión en la fábrica de Ibi. Además, con ocasión de esta explosión, toca de nuevo poner de relieve el valor del trabajo de los servicios públicos, en este caso, de los bomberos. Pero, entrando ya en lo que toca, la comparecencia del presidente en esta Cámara, y atendiendo a lo que han dicho los diferentes grupos parlamentarios, creo que ahí quedan claras dos cosas, que ya sabíamos, pero que las constatamos: que hay a quien realmente le importa España, le importa Valencia y le importa la ciudadanía, y hay a quien no. Y, la segunda, que la mayoría de los grupos de este hemiciclo entienden que España necesita un Estado fuerte, una Administración capaz de responder rápido y con eficacia cuando nos enfrentemos a la próxima catástrofe, que la va a haber, ya lo sabemos. Un Estado fuerte es simple y llanamente un Estado que invierte más en quien más lo necesita. Un Estado fuerte es un Estado más social y, a día de hoy, en España, un Estado fuerte es aquel, por ejemplo, en el que el derecho a la vivienda sea entendido al igual que lo son el derecho a la educación o el derecho a la sanidad. (Aplausos). La vivienda debe ser entendida como un servicio público. Solo bajo ese prisma, que evidentemente es el nuestro, pero creo que lo compartimos con muchos grupos de esta Cámara, se entiende de forma inmediata que un bono de alquiler, señor presidente, poco o nada tiene que ver con una actuación eficaz. Nunca un servicio público ha consistido ni podrá consistir en cheques a rentistas. La vivienda es un servicio público que debemos garantizar con medidas diversas y nosotras proponemos empezar por prohibir la compra de vivienda con fines especulativos en zonas tensionadas, condicionar los fondos estatales al cumplimiento de una ley de vivienda que el PP no está aplicando, haciéndole el juego a la especulación, o incluir la vivienda de temporada en la Ley de Arrendamientos Urbanos. Señor Sánchez, nosotras somos conscientes de que, en este tema, como en muchos otros, no nos diferencia en absoluto el análisis del problema, sino que lo que creemos que sí que nos diferencia, en su caso, es la ambición y el contenido de las medidas que estamos dispuestas a adoptar. Pero es que la respuesta a la emergencia climática en Valencia ha sido una demostración de contundencia de un Gobierno que se ha volcado para gestionar una catástrofe climática y humanitaria en Valencia. Sigamos ese ejemplo, para solventar la emergencia nacional, que también lo es de vivienda. Actuemos con contundencia, volquémonos. (Aplausos). En cuanto a los servicios públicos, hoy hemos hablado mucho acerca de ellos, pero ¿quién los paga? ¿Quién ha pagado históricamente nuestro estado del bienestar? La clase trabajadora. (Aplausos). El 90 % de lo que se recauda por IRPF en España son rentas de trabajo, señorías. Señor presidente, nuestra clase trabajadora, después de cuarenta años, se ha ganado, por fin, una reducción de jornada sin reducción de salario. (Aplausos). Ha llegado el momento de devolver a los millones de personas a las que les debemos la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales, la policía, los bomberos y las emergencias, un poco siquiera de todo su esfuerzo. Y, señor Feijóo, ¿usted qué va a hacer? ¿Va a votar en contra de la reducción de jornada, como en contra de la reforma laboral, en contra de una medida que hasta sus votantes quieren? ¿Va a priorizar, de nuevo, sus intereses partidistas, como hemos visto en Valencia este mes? Señor Feijóo, hay muchísimas diferencias entre ustedes y nosotras, pero hay una evidente. Nosotras, la brújula, la tenemos muy clara. Nuestra clase es la clase trabajadora, y nuestra única razón de ser es construir un Estado fuerte, un Estado mejor para la mayoría, para las clases populares. Por cierto, sí hay otra diferencia: la coherencia. Nosotras, en un contexto como el de la actual DANA, jamás habríamos hecho lo que hizo ayer el PP en Baleares: permitir y legalizar la construcción de viviendas en zonas inundables. (Aplausos). Señor presidente, en mi grupo parlamentario lo sabemos bien, el futuro de nuestra gente, de la que más sufre las catástrofes y las consecuencias del cambio climático, depende de nuestra capacidad para ensanchar ese Estado fuerte, de nuestra capacidad para avanzar en derechos, en una vivienda entendida como servicio público, en la reducción de jornada; en definitiva, en justicia social. Vayamos a ello. Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 58Vídeo

Señorías del PP y de VOX, yo parto de la base —‌y ya lo he comentado muchas veces— de que ustedes son patriotas; ustedes son patriotas; y estoy convencido de que ustedes, a su manera, aman a su país. Pero también estoy convencido de que por encima de amar a su país y sus símbolos no aman nada a su gente, y, sobre todo, aman el poder que emana de las instituciones de este país. Porque si no, no convertirían a este país en un lodazal —‌y el calificativo no es gratuito— para que nadie entienda nada. Porque usted, señor Feijóo, es lo suficientemente inteligente y sobre todo tiene la suficiente experiencia de gestión, y el señor Abascal tiene la suficiente experiencia en política para saber que mienten.

Por ejemplo, cuando llegaron al Gobierno de la Comunidad Valenciana, del país valencià, ustedes se cargaron la Consejería de Emergencia Climática, y ese dinero lo destinaron a una consejería algo así como de caza, pesca y toreo. Esto es así. Ustedes le recriminan al Gobierno de este país que por qué no se ha cargado las competencias autonómicas y le ha quitado la gestión de facto al señor Mazón a la par que defienden la gestión del señor Mazón, cuando saben perfectamente que la única manera de hacer eso de una forma medianamente correcta es que el señor Mazón declarara el nivel 3 de emergencia. Ustedes saben perfectamente todo eso. ¿Por qué intentan convertir todo esto en un lodazal en el que la gente no entienda nada? Ah bueno, sí, para intentar salvar al señor Mazón.

Cuando escucho a los alcaldes de la zona, no tengo ni idea de qué partidos son, y estoy convencido de que la gente que les escucha tampoco tiene ni idea de qué partidos son. ¿Tanto les costaría pedir perdón, pedir disculpas, echar al señor Mazón, porque estaba comiendo literalmente mientras los helicópteros se escuchaban ya en Valencia, estaban rescatando a gente que estaba hasta aquí (se señala el cuello) de agua mientras recibía el mensaje en el móvil a las ocho de la tarde, cuando su consejera decía que ni siquiera sabía que existía esa alarma? ¡Eso es así! Es que no hay manera de que ustedes más allá —‌repito— de convertir esto un lodazal puedan engañar, porque con el tiempo se sabrá. Señor Feijóo, se sabrá que usted está mintiendo para intentar tapar o intentar no perder esa presidencia.

Por cierto, me quedo con una frase que ha dicho sobre la codicia. La codicia es vivir en un palacio, a costa de los españoles y hacer negocietes con mafiosos. (El señor Núñez Feijóo pronuncia palabras que no se perciben). Hombre, lo ha dicho usted, es literal —h‌ e tomado nota—, no sea tan duro con Juan Carlos I, no sea tan duro. (Risas y aplausos).

Señor Sánchez, tengo la sensación a veces de que cuando nos subimos aquí y le apretamos o le atacamos a mí me deja de escuchar. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: No). Me deja de escuchar, se enfada, me dedica treinta segundos de réplica. Me viene a decir que yo le he llamado equidistante. Yo no le he llamado equidistante, he hablado de una prensa que juega a ser equidistante, que juega a la indiferencia y que es responsable de muchas de las cosas que aquí pasan. Porque señalar que uno dice que la Tierra es plana y otro dice que la Tierra es ovalada no es periodismo si no dices que el primero miente. Y eso pasa.

Ya que me introduce el tema, le diré que ustedes ahora no son equidistantes, es cierto, pero porque los jueces ya no solamente van a por Irene Montero, van a por algunas otras personas de su entorno muy directo. Y usted me habla de equidistancia y de que en el año 2018 usted sufrió mucho y que desde el año 2018 ha sufrido mucho. Hombre, yo no voy a entrar en el sufrimiento de sus años de historia del Partido Socialista Obrero Español, partido histórico de este país, pero yo también formo parte y tengo el honor de representar a un partido histórico que ha tenido a su gente en la cárcel por dejar votar a los ciudadanos. Que tú puedes estar muy en contra de un referéndum, pero es una salvajada que la gente esté en la cárcel —‌cuatro años de talego por un referéndum—, y ustedes durante muchísimo tiempo se pusieron de perfil o participaron, por ejemplo, en manifestaciones de ultraderecha —‌sí, sí, de ultraderecha—, de Sociedad Civil Catalana, que es una plataforma ultraderechista, compartiendo pancarta con señores como Ortega Smith. (Aplausos). Eso aquí, en este país, ha pasado. De verdad, señor presidente, no se suba aquí y nos dé lecciones de sufrimiento. Perdone, eh, señor presidente.

Por ejemplo, yo tengo la suerte de hacer actos fuera de Cataluña y tengo la costumbre de hacer una pregunta a aforos llenos —‌no por mí, sino por la gente que me acompaña—, siempre pregunto lo mismo. Aforos con cien, ciento cincuenta, doscientas, doscientas cincuenta o trescientas personas de fuera de Cataluña a los que pregunto siempre: ¿alguien cree en esta sala que Esquerra Republicana ha vendido gratis, ha regalado gratis o que negocia mal con el PSOE o con el Gobierno? La gente me mira ojiplática y me dice: ¿Pero qué dices? Al contrario. Frena. En mi país hay muchísima gente que lo piensa, porque aquí la derecha catalana —‌con la que ustedes han tonteado y siguen tonteando— lo ha podido vender en medios de comunicación muy importantes. Y nosotros sostenemos, negociamos, mejoramos la agenda legislativa de este Gobierno semana a semana desde hace cinco años, mientras nos llaman traidores. Nosotros les obligamos a no pactar con Ciudadanos y a hacerlo con la izquierda abertzale soberanista y con Esquerra Republicana y eso tuvo un coste, pero fue bueno para la gente de este país. ¡Y nos lo han agradecido cero! (Hace el signo del cero uniendo los dedos índice y pulgar).

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 60Vídeo

Presidenta. Recordaba antes la diputada de Coalición Canaria a Hannah Arendt cuando decía que mentir constantemente no tiene como objetivo que la gente crea una mentira, sino garantizar que nadie crea nada, porque un pueblo que ya no distingue entre la verdad y la mentira no puede distinguir entre el bien y el mal, y es un pueblo privado de poder pensar. Hay a quien peligrosamente —‌llevado por su frustración por no ser presidente del Gobierno— le importa poco todo lo demás, y sobre la base de mentiras, hipérboles y anuncios apocalípticos varios está engordando un caldo de cultivo en el que crece el populismo de ultraderecha, que es el que quiere arrasar con todo. Y si para eso hay que negar el cambio climático, se niega; si hay que negar la violencia machista, se niega; si hay que negar el valor del Estado, se niega; si hay que negar la política, se niega. Pero es inadmisible que se venga a esta tribuna a hacer antipolítica. Y su discurso de hoy, señor Feijóo, ha sido un canto absoluto a la antipolítica. El Gobierno de España no sirve; el Gobierno de la Generalitat Valenciana no sirve, había que decretar el estado de alarma para quitarle el mando; la AEMET no sirve; la Confederación Hidrográfica no sirve; el sistema no sirve porque falló; la política no sirve y, por eso, elijo a un militar. Nada sirve, solo sirve usted, señor Feijóo. Y como solo sirve usted y porque usted lo vale, el jueves se fue ahí atrás, al escritorio, y dijo textualmente: Yo no tengo los votos, pero les digo a los socios del Gobierno de España que si quieren echar a este Gobierno y al presidente Pedro Sánchez, estoy dispuesto. Estoy dispuesto a abrir una nueva etapa. Claro, y luego viene aquí de puro, y con esa pureza ¿me puede contestar a quién le estaba pidiendo el apoyo? ¿A los herederos de ETA, a los del prófugo de Waterloo, a los independentistas que rompen España cada cinco minutos, a los que quieren acabar con el régimen del 78? (Aplausos). Porque así es como califican ustedes, un día tras otro, a los representantes de los ciudadanos de esta Cámara. (Aplausos). ¿O es que va a ser como siempre? Claro, si apoyan a los socialistas, somos el eje del mal, somos el enemigo a batir; ahora, si le apoyan a usted, son la buena gente que tiene mucho sentido de Estado y una gran visión de país. Y como ha vuelto a hacer el ridículo, pues ahora dice: No voy a llegar al Gobierno de cualquier manera. No, hombre, ‘no voy a llegar al Gobierno’, punto. (Aplausos). Efectivamente, parafraseándole a usted, ser presidente no es subirse a un yate con muy malas compañías. (El señor Tellado Filgueira: ¡Melchor!). Voy a finalizar por donde acabé antes, recordando y reivindicando la política, la buena política. A los negacionistas de la política les daré algunos ejemplos de cómo la buena política y la buena gestión no son incompatibles. Porque, verán, se puede hacer que la economía de España crezca cuatro veces más que la media de la Unión Europea y a la vez reforzar el estado del bienestar y los servicios públicos, ¿cómo? Con políticas de izquierda. Se pueden subir los salarios de los trabajadores y de las trabajadoras y a la vez alcanzar récords históricos de personas que trabajan en nuestro país, ¿cómo? Con políticas de izquierda. Se puede hacer que las pensiones suban con el coste de la vida y a la vez meter dinero en la hucha de la Seguridad Social, con políticas de izquierda. (El señor De Olano Vela: Deuda). Se puede proteger a nuestras empresas y reindustrializar nuestro país y a la vez combatir el cambio climático, con políticas de izquierda. Se pueden adoptar medidas para ayudar a los más vulnerables y a la vez proteger a las clases medias, con políticas de izquierdas. Y también se pueden conquistar derechos y libertades y a la vez frenar a la ultraderecha, con políticas de izquierda. Y es que, señorías, España siempre adelanta por la izquierda. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Para concluir el debate, señor presidente del Gobierno, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 61Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Quiero ―porque lo acabamos de conocer― que mis primeras palabras sean para las víctimas del accidente de Ibi. Les envío todo el apoyo del Gobierno de España, como no puede ser de otra manera, y también, lógicamente, a los bomberos y al resto de los trabajadores que están operando sobre la zona. (Aplausos).

Quiero cerrar este debate apelando nuevamente a los fundamentos y propósitos que he detallado en mi intervención inicial y que se resumen en dos prioridades claras: ofrecer un análisis minucioso, también pormenorizado, de la acción del Gobierno y de los organismos dependientes de la Administración General del Estado, tanto en ese fatídico 29 de octubre como en los días y semanas posteriores, con total rigor y con total transparencia; y, además, anunciando que, lógicamente, estoy a disposición de comparecer en la comisión de investigación cuando sus señorías la pongan en marcha. Y asimismo, quiero anunciar un nuevo paquete por valor de 2274 millones de euros destinados a potenciar la recuperación de los hogares, los trabajos, las empresas y los municipios afectados por esta terrible tragedia. Creo que si hay un ámbito en el que la ciudadanía merece de sus representantes un debate sereno, constructivo y de propuestas es precisamente el que nos ha reunido hoy en esta Cámara. Por esa razón, agradezco sinceramente las aportaciones de aquellos grupos parlamentarios que han obrado en esos términos, porque han estado a la altura de lo que creo que nos pide la sociedad y de lo que Valencia y todos los territorios de nuestro país afectados por esta terrible tragedia merecen.

Evidentemente, no es la primera vez, pero, por desgracia, una vez más hay quien no ha estado a la altura y ha preferido enturbiar este debate, que es la coartada que utilizan habitualmente quienes no solo no tienen ningún proyecto de país que ofrecer, sino en la que se refugian aquellos que, con sus actos, sus recortes, su negacionismo, también el climático, son los que más contribuyen a agrandar las consecuencias de tragedias como la que ha golpeado a Valencia. El Gobierno, en todo caso, va a seguir apelando a una reflexión colectiva que va más allá de esta Cámara, que implica al conjunto de la sociedad española; a pesar de los insultos, de los bulos y de las mentiras, a pesar de esa actitud irresponsable de quienes han dedicado más tiempo a desacreditar a quienes nos protegen, y muy especialmente a nuestros servidores públicos, alentando la antipolítica como respuesta.

En ese sentido, quedamos convocados a la comisión de investigación en el Congreso, a cuya constitución he apelado, con el propósito no solo de rendir cuentas de forma exhaustiva, sino de ofrecer propuestas que contribuyan a mejorar nuestros sistemas de protección. Y con ese mismo espíritu, señorías, he apelado a lo largo de mi comparecencia a la necesidad de unir fuerzas para la reconstrucción de Valencia y a encontrar cuanto antes a las cinco personas que aún continúan desaparecidas. Quiero decirles a sus familiares y allegados que, evidentemente, no vamos a cejar en ese empeño, hoy y el tiempo que haga falta, y con todos los medios que sean necesarios.

Para concluir, señora presidenta, señorías, pido, una vez más, a todos los partidos políticos que arrimemos el hombro, que nos dediquemos a hacer una crítica de forma constructiva, a apoyar con ideas y con medios, y a facilitar el trabajo, porque la labor que tenemos por delante lo exige como con ninguna otra a la que hayamos tenido que hacer frente. Hagamos de ese compromiso un homenaje a todas las víctimas y a quienes hoy luchan contra el lodo para superar esta inmensa tragedia.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿VA A RESPONDER A LAS PREGUNTAS QUE LE HACEN LA MAYORÍA DE LOS ESPAÑOLES? (Número de expediente 180/000409).

Presidencia. Continuamos ahora con las preguntas dirigidas al Gobierno conforme al orden remitido por este. En primer lugar, las preguntas dirigidas al señor presidente del Gobierno. La primera pregunta la formula el diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 62

Gracias, señora presidenta. Señor Sánchez, hoy ha quedado claro que no son los problemas de los españoles lo que más le preocupa. Entonces, ¿podría aclararnos usted qué le preocupa más: los posibles wasaps entre la Moncloa y el fiscal general del Estado o la próxima declaración del señor Aldama? Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Señor presidente, cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 62Vídeo

Gracias, señora presidenta. Creo que a lo largo de esta mañana he respondido a las principales preocupaciones, en este caso, de los valencianos y valencianas y también de los españoles y españolas. He anunciado que mañana mismo habrá un Consejo de Ministros donde vamos a aprobar un nuevo paquete de ayudas precisamente para la provincia de Valencia. En total, son más de 16 000 millones de euros los que venimos desplegando desde el pasado 29 de octubre para hacer frente a esta terrible DANA. Asumimos nuestra responsabilidad. ¿Usted asume la suya, señoría? Porque su responsabilidad es exigir la dimisión y hacer realidad la destitución del señor Mazón al frente de la Generalitat Valenciana. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señor Núñez Feijóo, cuando quiera.