David García Gomis
Muchas gracias, presidente. Antes de comenzar, dos cuestiones previas. La primera, honrar la memoria de Joseph Edward Murray, médico estadounidense Premio Nobel de Medicina y pionero en trasplante de órganos, que falleció el día 26 de noviembre de 2012. El doctor Murray fue pionero en campos como el trasplante de órganos, donde España es líder mundial, algo de lo que nos podemos sentir orgullosos. La segunda, quiero dar todo mi apoyo a mi compañera María Elisa García Fuster, diputada por Barcelona en el Parlamento de Cataluña, médico especialista en Anestesiología y Reanimación, que está siendo víctima del señalamiento y del apartheid separatista por no usar el catalán, algo de lo que no podemos estar nada orgullosos. Señorías, ¿por qué estamos aquí? Porque España necesita respuestas y soluciones a los problemas diarios de los españoles. Hoy, nos encontramos ante una crisis sanitaria sin precedentes, y no por falta de recursos ni talento, sino por una gestión profundamente ineficiente, que antepone los intereses ideológicos y egoístas y un sistema autonómico al bien común y a las necesidades de los ciudadanos. El Sistema Nacional de Salud debería ser un ejemplo de equidad y de acceso universal, pero lamentablemente ha sido desgarrado por políticas que crean barreras entre comunidades y fragmentan lo que debería ser un sistema único. Señorías, si ustedes sacan su DNI, verán que todos son iguales: su foto, su número de DNI —cada uno el suyo, por supuesto— con el mismo número de dígitos, y aparece el nombre, dónde hemos nacido y nuestros padres; toda la información igual, y es aceptado en todo el reino de España y en la Unión Europea y es el único DNI válido. Ahora, si ustedes sacan sus tarjetas sanitarias, cada uno tiene la de su comunidad, todas diferentes, incluso con diferente cantidad de dígitos. Y a la hora de poder entrar al sistema sanitario con los datos de un paciente desplazado a otra región, muchas veces no se puede hacer. ¡Si somos españoles, si tenemos el mismo DNI, si tenemos el derecho a la libre circulación por nuestro país, ¿por qué se empecinan ustedes en que tengamos tarjetas sanitarias diferentes?! (Aplausos). ¡¿Por qué no tenemos los mismos derechos y la misma equidad?! ¿Por qué levantan muros entre españoles? ¿Por qué esa obsesión en dividir y dividir? Yo se lo digo: porque les interesa; quieren su trozo de pastel, su pequeña taifa donde hacer y deshacer a su antojo, ¡y les da igual si es un sistema fallido o egoísta, si es un sistema que hace que nos sintamos extranjeros en nuestra propia tierra, que nos sintamos desplazados o que nos sintamos ciudadanos de segunda! (Rumores).
Yo sé que la sanidad les importa bien poco, pero podían tener un poco de educación, por favor. A ustedes les interesa obtener el control y el máximo número de competencias para poder colocar a los suyos en detrimento de la salud y el bienestar de los españoles. (Aplausos). Las regiones ricas, cada vez más ricas; las pobres, cada vez más pobres. Están vendiendo el estado de bienestar por votos. Por eso, VOX quiere poner freno y solución a esta deriva. VOX quiere acabar con esa desigualdad y cambiar la ley, para que todos los españoles, al igual que tenemos un DNI común, tengamos una tarjeta sanitaria común, algo que debería ser de sentido común, valga la redundancia. La unificación de la tarjeta sanitaria única no solo es una cuestión de eficiencia, es una cuestión de justicia, de equidad, algo que siempre hemos defendido en VOX, y en lo que creemos firmemente: en que todos los españoles, sin importar su lugar de nacimiento, su residencia o su situación económica, deben tener el mismo acceso a la sanidad, una sanidad de calidad, una sanidad que garantice lo mejor para los españoles. VOX quiere anteponer la sanidad y los derechos de los españoles a sus caprichos ideológicos y separatistas, a sus egoísmos. Queremos derribar los muros creados artificialmente por ustedes, y que los españoles puedan ser tratados sin problemas en toda España. (Aplausos). Señorías, tenemos un problema real de incompatibilidad de las tarjetas sanitarias. El 30 % de las recetas electrónicas no son válidas fuera de la comunidad que las emite, según datos del propio Gobierno, por lo que los pacientes crónicos deben enfrentarse a una burocracia inútil para recibir tratamiento en otras regiones. No solo es ineficaz, pone en grave peligro la salud de los pacientes crónicos, y todo por sus caprichos ideológicos. Y no es que lo diga VOX, es que lo dice la ley, porque aún no se ha dado cumplimiento a la creación de la tarjeta sanitaria individual —algo bochornoso e inaceptable—, un título que debería permitir el acceso a los centros y servicios sanitarios del sistema en los términos de la legislación vigente, que debería ser válida en todo el Sistema Nacional de Salud y que esté dotada de un medio de identificación único para dicho sistema y una base de datos común. No hablamos de devolver las competencias de nuevo al Estado, como ustedes siempre esgrimen, hablamos de que el Estado se haga cargo de su responsabilidad, de que se cumpla la ley y de que las tarjetas sanitarias sean válidas en toda España, que dejemos de sentirnos extranjeros en nuestro propio país. (Aplausos). Pero es que ocurre lo mismo con los historiales clínicos, porque, a pesar de las promesas expresadas por este Gobierno y los anteriores, sigue sucediendo que un médico de Castilla y León no pueda acceder a la historia clínica de un paciente de Andalucía. ¡Es que esto perjudica el diagnóstico y el tratamiento del paciente!, y es una violación y una vulneración de los derechos de los pacientes, de su salud y de los principios de igualdad. ¡Es que es totalmente incomprensible que esto esté pasando todavía! ¡Y es peor todavía: en algunas comunidades autónomas ni siquiera vale en algunos hospitales! Señorías, ¿no se dan cuenta de que estamos en pleno siglo XXI y aún estamos en estas? ¿Que la sanidad, como he dicho antes, debe unirnos y no dividirnos? Lo que hoy pedimos es algo imperativo que favorecerá la labor de los profesionales sanitarios y a todos los pacientes. ¡Que esto va del beneficio de la sociedad española! Implementar una tarjeta sanitaria única y un sistema integrado de historias clínicas que funcione para todos los españoles es algo necesario para mejorar la atención y la seguridad asistencial, tanto de los pacientes como del personal sanitario. Pero ustedes —aparte de estar hablando todo el rato— están a otras cosas. La descentralización del sistema sanitario ha creado un modelo que no solo es ineficaz, sino que discrimina a los ciudadanos según la región en la que vivan. Las barreras creadas por las comunidades autónomas impiden que los españoles reciban la atención que merecen. Pero a ustedes —como ya he dicho— les da igual, están empeñados en mantener esas barreras entre españoles, y en levantar muchas más si hace falta, por ejemplo con el idioma, como en Cataluña, donde mil médicos han abandonado sus puestos debido a la exigencia del catalán como requisito para ejercer, dejando la situación caótica que tienen. Tenemos unos políticos más preocupados por la imposición lingüística —que está creando un obstáculo grave en la calidad de la atención sanitaria que no puede continuar (aplausos)— que por solucionar el atasco que sufrimos en atención primaria, en las listas de espera o en las listas con el especialista. Ustedes están en estas. Y además es un problema común en el resto de comunidades. Y, mientras, los españoles tienen que esperar días para ser atendidos en atención primaria; mientras, esperan semanas, incluso meses, para que les vea un especialista, y algunos esperan incluso años para una cirugía.
Y ahora nos dicen que además quieren colapsar el sistema aún más regularizando a 900 000 ilegales, que no han contribuido al estado de bienestar. Mientras no hay camas en las residencias para los mayores, mientras el modelo sanitario está tensionado por su transición hacia un modelo crónico, mientras tenemos graves problemas, ustedes continúan empeñados en que España sea el hospital de toda África y de todo aquel que cruce nuestras fronteras de manera ilegal. (Aplausos). Señorías, la sanidad tiene límites y ustedes están llevándonos a un punto de difícil retorno. Funcas cifró en 2023 que en España vivían cerca de 700 000 ilegales y que estaban accediendo al sistema sanitario, generando un gasto de más de 2000 millones de euros.
Señorías, mientras en Valencia seguimos bajo el barro y el fango, con auténticos cementerios de coches en las calles y miles de familias que no pueden hacer vida normal y que lo han perdido todo, el presidente Sánchez sigue regalando millones a países que la inmensa mayoría de ustedes no saben ni señalar en un mapa; ¡dinero que sale de los impuestos de todos los españoles y que va para todo menos para los españoles! (Aplausos). No va para educación o sanidad, va para que el presidente Sánchez lave su imagen a nivel internacional y asegure su salida de emergencia. Y mientras, este Gobierno está a lo suyo: 1000 millones más para mantener a los menores no acompañados, el Consejo de Ministros hace dos semanas aprobó 1000 millones más para solucionar el problema de la vivienda a los ilegales que están entrando por Canarias —y que ustedes traen en vuelos nocturnos a escondidas de los españoles—, millones y millones que son destinados a todo menos a los españoles. Con esos 1000 millones, por ejemplo, se podría mejorar la sanidad; con esos 1000 millones se podrían construir perfectamente 10 000 viviendas de protección oficial. (Aplausos). Son millones que hacen falta para sacar del fango a decenas de pueblos valencianos arrasados por la DANA. (Continúan los aplausos). Señorías, ¿qué mensaje le estamos mandando a la ciudadanía? Yo se lo digo: que sus impuestos no garantizan ni su salud ni su bienestar ni que el Estado estará a su lado cuando más falta haga. Y Valencia ha sido un claro ejemplo.
Pero volviendo a la cuestión, lo que VOX propone hoy son medidas concretas y realistas a problemas reales. Uno, tarjeta sanitaria única y válida en todo el territorio nacional, que elimine las barreras burocráticas y garantice el acceso universal al Sistema Nacional de Salud. Dos, interoperabilidad de historias clínicas mediante la reforma de la Ley 41/2002 para garantizar que sean accesibles y comprensibles para cualquier profesional sanitario autorizado. Y tres, gestión y eficiencia, algo que ustedes no saben qué es.
España se enfrenta a una encrucijada histórica, podemos seguir por el camino de la fragmentación, de la ineficiencia, de la desigualdad o podemos recuperar lo que es nuestro: un sistema sanitario que sirva de verdad a los intereses de los españoles y no a ustedes. (Señala los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.—Aplausos). Nuestro sistema sanitario no puede seguir siendo un juguete de la incompetencia ni un refugio de políticas absurdas. Debemos luchar por una sanidad que trate a los españoles con dignidad, que priorice el bienestar de quienes han contribuido a este país y que sea un ejemplo de eficiencia y equidad. Defender la sanidad española no es solo una cuestión política, es una cuestión de justicia. Hagámoslo por nuestras familias, por nuestros vecinos, por nuestros mayores. Hagámoslo por las generaciones futuras, por el orgullo de sentirnos españoles y por nuestra sanidad. Señorías, pueden ignorar la realidad, pero no pueden ignorar las consecuencias de ignorar la realidad.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).