Gracias. Sí, conservadora me llama el que va a pactar con Orbán. (Risas). Mentiras, descalificaciones, evasivas y chistes de los que ya no se ríe ni su bancada. Realmente, el ministro de Relaciones con las Cortes se está convirtiendo en el primer factor de degradación de esta Cámara. Mire, usted tiene miedo, y se le nota, y lo comprendo, primero, porque vamos a poder confirmar lo que usted ya sabe, y es que García Ortiz fue el primero en filtrar datos de un particular para destruir a una rival política del Gobierno, un delito propio de un régimen totalitario, y, segundo, usted tiene miedo porque, claro, a ver qué otras cosas aparecen en el móvil de fiscal general: correos o conversaciones comprometedoras o incluso nuevos delitos de García Ortiz o de otros que la Guardia Civil tendrá que investigar. Es la doctrina del hallazgo casual; quédese con ese sintagma, perdonavidas: hallazgo casual. Señor Bolaños, no se le habrá ocurrido a usted maniobrar con el fiscal general contra el novio la señora Ayuso, ¿verdad? Ni a favor de Begoña Gómez, ¿verdad? Ni en beneficio de Puigdemont, contra el criterio de los propios fiscales del proceso, ¿verdad? Se lo pregunto porque he estado repasando los periódicos del 8 al 14 de marzo, y ―fíjese, qué interesante― los correos y conversaciones del fiscal general incautados por la Guardia Civil coinciden exactamente con la fecha de la aprobación de la ley de amnistía y con los primeros y decisivos pasos de la justicia contra el entorno político y familiar del presidente del Gobierno. De hecho, ¿sabe quién sale en las portadas del día 8? Sí, usted, felicitándose a sí mismo ―¿se acuerda?― en el patio cuando proclamó: La ley de amnistía marca historia y será un referente mundial. ¡Aquel ridículo! El fiscal general alega ahora que el volcado de sus móviles compromete la seguridad del Estado. No, lo único que compromete es la seguridad de sus cargos; sí, señor Bolaños, también la del suyo. (Aplausos).