Carlos Gil Santiago
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Quiero comenzar esta intervención mostrando una vez más el respeto, la solidaridad y el compromiso del Grupo Popular con todas las víctimas de las riadas. Son ya tres semanas las que han pasado desde la peor catástrofe natural que ha asolado España en los últimos tiempos. Se arrasó una gran superficie del territorio de la Comunidad Valenciana, de Castilla-La Mancha y de Andalucía; tres semanas en las que hemos visto un Gobierno inoperante, apático y tendencioso, que ha asistido como mero espectador a un acontecimiento dantesco como el que aún se vive en muchos de esos pueblos. La frase del presidente del Gobierno «si necesitan más recursos, que los pidan» aún resuena en muchas cabezas y acompañará a su imagen durante muchos años. (Aplausos). Pues sí, señor presidente, los afectados necesitan recursos y en esta moción se los pedimos. Presentamos hoy catorce líneas de actuación para acometer los trabajos que hacen falta; catorce líneas de trabajo para afrontar las tres fases que se precisan: reconstruir, recuperar y prevenir. En el primer bloque de medidas debe basarse la reconstrucción de todo lo que se ha perdido. Son muchos los ciudadanos que lo han perdido todo, sus casas, sus vehículos, sus negocios y su entorno, y muchos de ellos, además y lamentablemente, a sus familiares. El primer paso debe ser devolver la normalidad a las personas que han sufrido esta catástrofe, permitir que los niños vuelvan a sus colegios, los mayores a sus actividades y los trabajadores a sus centros de trabajo; que todos puedan hacer cada día lo que hacían hasta que ocurrió esta catástrofe. En un segundo bloque de medidas debe procurarse la recuperación económica y social de las zonas afectadas. La riada ha golpeado vidas, hogares y familias, pero también a los sectores productivos que daban vida a los municipios afectados; desde la agricultura al sector servicios o desde la construcción hasta la industria se han visto seriamente dañados, lo que va a comprometer en los próximos años el desarrollo social y económico de ciudades y ciudadanos. El tercero, aunque deba trabajarse simultáneamente junto a los otros dos, es prevenir que tragedias de estas no vuelvan a ocurrir. No basta con devolver todo a la situación en la que estaba el 29 de octubre, hay que acometer las acciones preventivas necesarias para evitar que esto se vuelva a producir. Se deben adecuar los protocolos y trabajar sobre las infraestructuras necesarias para prevenir catástrofes como esta. Son necesarias actuaciones sobre el barranco del Poyo, sobre el barranc de l’Horteta, sobre el barranco de la Saleta, la presa de Vilamarxant o incluso el soterramiento de las vías en Alfafar y en los restantes municipios del corredor sur, cuyos muros actuaron como barreras de retención y convirtieron la riada en un tsunami al derrumbarse. Ninguna de estas infraestructuras puede seguirse aplazando si de verdad queremos mostrar un compromiso con los españoles afectados. El apoyo a esta moción es el compromiso de este Congreso con los afectados por las riadas. Es el momento de que nos tomemos en serio lo que el Gobierno aún no ha entendido como urgente. Habrá pasado un mes desde las inundaciones cuando el presidente del Gobierno venga a dar explicaciones a este Congreso. Sus paseos por el mundo son ―aunque solo lo sean para él― más importantes que la situación trágica que están viviendo más de un millón de españoles. (Aplausos). Espero al menos que no venga a decirnos que él está bien, porque ahora, igual que el día que visitó Paiporta y salió huyendo del fango, ese del que tanto le gusta hablar, lo que menos importa a las víctimas es saber cómo está él.
Lamentablemente, la gestión del Gobierno en esta crisis se va a conocer más por los dichos que por los hechos. A frases verdaderamente lamentables como «si necesitan más recursos, que los pidan», inventada por el presidente del Gobierno, pero repetida la semana pasada por el ministro Marlaska y hoy dos veces por la ministra Ribera, se le unen «no se puede esperar que el Ejército haga todo», de la ministra de Defensa, o el lamentable «es nuestro momento», de la ministra Redondo. A esas quiero añadir hoy la respuesta que dio el ministro Torres la semana pasada ―abro comillas―: «le voy a dar una novedad: el decreto ley de ayer permite que los ayuntamientos puedan donar cantidades económicas para los ayuntamientos afectados». ¿En serio es esa la respuesta de un Gobierno implicado y concienciado en la recuperación? El decreto ley al que se refiere el ministro salió publicado el 12 de noviembre. El 30 de octubre, pocas horas después de la riada, mientras ustedes se quedaban en el hemiciclo repartiéndose el consejo de Radiotelevisión Española; mientras la señora Trenzano se quedaba a votar con ustedes mientras se ahogaba en barro Algemesí, el pueblo del que fue alcaldesa hasta hace un año y medio (aplausos); mientras todo eso pasaba, muchos de los ayuntamientos de la provincia de Valencia y del resto de España se ponían a disposición de los municipios afectados para colaborar en todo lo que fuese necesario. Si la principal aportación de este decreto y de este Gobierno es dejar que otros ayuden dos semanas después de que la solidaridad se abriera camino por sí misma, al menos hagan el favor de apartarse y dejen de molestar.
Es necesario avanzar y dejar avanzar, no vale un decreto que recoge innumerables ayudas en forma de préstamo. Hay mucha gente ―ya lo he dicho― que lo ha perdido todo y que no está en condiciones de asumir obligaciones a futuro cuando tiene las fuerzas justas para pensar en el presente. No vengan a dar lecciones; no vengan a darnos lecciones ahora que sabemos que el pantano de Forata desaguó sin previo aviso a todos los ayuntamientos aguas abajo provocando el desbordamiento del río Magro, mientras la ministra Ribera estaba preparando su examen y desatendiendo sus responsabilidades como ministra, como viene haciendo hace ya muchos meses. ¿De verdad quieren ustedes dar lecciones de cómo y cuándo hay que dar alertas a la ciudadanía? Les voy a dar solo dos datos que puede que abran la memoria a más de uno: COVID-19 y 8 de marzo. ¿Les suena? ¿Lo recuerdan ahora? ¿Siguen pensando que fueron entonces diligentes a la hora de dar alertas cuando procedía? Pues ni lo fueron entonces ni tampoco lo han sido ahora. (Aplausos). Ni están ni se les espera. Pero lo más triste es saber que siguen ustedes jugando a la política mientras asisten impasibles al sufrimiento de muchas decenas de miles de personas.
No tengan hoy miedo a la responsabilidad. Accedimos a nuestro cargo para cumplir con el compromiso de ayuda y protección a los ciudadanos, y ahora es un buen momento para demostrarlo. Solo les pedimos interés y acción; interés en lo que hay que hacer y acción para hacerlo. Pedimos que el Gobierno actúe con determinación y recursos en las zonas afectadas, que se comprometa con los territorios afectados y con las personas que viven en ellos. Queremos salir del barro para volver a tener una tierra fértil, productiva y amable; queremos resurgir para que, como siempre hemos hecho y como canta nuestro himno: Valencia pueda seguir ofrendando nuevas glorias a España.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―La señora Trenzano Rubio pide la palabra).