Carina Mejías Sánchez
Muchas gracias, presidenta. En la sustanciación de la moción anterior hemos visto cómo vivimos una actualidad que nos arrolla, pues lo que hace tan solo dos semanas era prioritario, en la actualidad política ha quedado rápidamente arrasado por los tristes acontecimientos que se han vivido en la Comunidad Valenciana, en la comunidad andaluza y en Castilla-La Mancha. Unos tristes acontecimientos que nos obligan a que, cuando hablemos de infraestructuras, hablemos necesariamente de las treinta y seis infraestructuras que han quedado arrasadas como consecuencia de la riada y de la DANA que lamentablemente han vivido los vecinos valencianos estos días. Ahora esa debe ser nuestra principal prioridad en acción e inversión en infraestructuras. A ello nos hemos referido en el punto número 11 de esta moción, pero créanme, esta triste actualidad no debe hacer que dejemos de ver lo que ha sido la realidad del año que hemos vivido, el año negro de la red ferroviaria española.
Estos días hemos podido comprobar la celeridad en la ejecución de las infraestructuras dañadas, acompañadas de una incesante propaganda ministerial. En algo hemos salido ganando, y es que el Twitter del ministro Puente ha dejado atrás el insulto permanente para dejar paso a una información incesante y continua sobre las obras de reconstrucción, que solo puede interpretarse como un intento de lavado de imagen, porque no podemos olvidar de dónde partimos. Como les decía, es cierto que la prioridad debe ser restablecer las comunicaciones en Valencia para que pueda llegar toda la ayuda necesaria y la conectividad a los ciudadanos valencianos, pero este Gobierno lleva ya seis años gobernando y no hemos visto para nada la misma celeridad en la ejecución de las inversiones en cercanías o en el corredor mediterráneo, que han sido largamente reivindicadas por todos los ciudadanos. Y aunque la actualidad se acelera, no podemos olvidar lo que hemos vivido este verano en el año más negro de la historia ferroviaria: las graves incidencias, los retrasos injustificables, averías constantes y descarrilamientos en la red ferroviaria española, que exigen acciones y muchas explicaciones por parte del Gobierno, y de las que nadie hasta ahora ha asumido ni una sola responsabilidad. (Aplausos).
Sí se nos han dado muchas excusas. Se dice que se está haciendo el mayor esfuerzo inversor como nunca antes, del que no hemos encontrado justificación alguna. Nuestro grupo parlamentario ha solicitado un informe sobre las inversiones efectuadas en la red ferroviaria durante los últimos años y no hemos obtenido ninguna respuesta. Sería un bonito ejercicio de transparencia que facilitaran la información que solicitan los grupos parlamentarios. Es necesario revisar la estrategia de inversión en las infraestructuras, sí, para conocer cuáles son las principales carencias del sistema; para acometer las inversiones y las obras necesarias, y priorizar las obras de mantenimiento y de mejora de la red ferroviaria allí donde se necesitan.
A ello hay que añadir, como también señala la moción, que la entrada de nuevos competidores ha provocado un mayor uso de las vías, y eso requiere, además del cobro de los cánones y de incrementar los ingresos en ADIF, más y mejor inversión en mantenimiento. En el último año, se han producido accidentes de relativa gravedad, que podían incluso haber sido peores. Solo en el año 2023 se han producido más de veinticinco descarrilamientos, que se dice pronto, siendo el más grave el que se ha producido últimamente entre las estaciones de Chamartín y Atocha, solamente impedido por la pericia de un funcionario. Son accidentes que hay que prevenir, por lo que solicitamos también una revisión del plan de refuerzo de la seguridad ferroviaria, a fin de evitar accidentes de consecuencias que debamos lamentar en un futuro. Por eso también hemos exigido un nuevo protocolo de comunicación para informar a los viajeros de las averías y de las situaciones de riesgo, a lo que creo que todos los que somos usuarios habituales del tren tenemos derecho. Mantener y mejorar las acciones de seguridad debe ser una prioridad en un servicio público de tanta trascendencia y tan demandado como el servicio público de transporte ferroviario.
También hemos vivido circunstancias que han sido consecuencia de la mala planificación y de la improvisación. La falta de planificación e improvisación en las obras de reforma de algunas de las estaciones ha provocado colapsos y cuellos de botella durante meses, y la falta de respuestas alternativas ha sido unas de las más contestadas, como por ejemplo la que se produce en el servicio ferroviario del corredor mediterráneo, entre Tarragona y Sant Vicenç de Calders, una falta de comunicación y de alternativas que han puesto en riesgo la actividad diaria de muchísimos ciudadanos.
Tampoco debemos olvidar que la red ferroviaria española es uno de los principales servicios de conectividad entre los diferentes territorios y, por ello, también un instrumento básico en la cohesión nacional, así como los servicios de cercanías son un servicio principal de uso diario para una gran mayoría de los españoles, y hemos visto cómo se han reivindicado reiteradamente inversiones en los servicios de cercanías sin que tuvieran respuesta. Su descuido y deterioro en el mantenimiento y la inversión son inexcusables. En cambio, este Gobierno, que ha estado dedicado durante años a otras prioridades, sobre todo este ministerio, está muy lejos de ser capaz de ofrecer un servicio de calidad. Muy al contrario, lo que ha hecho es rebajar los estándares de calidad, reduciendo los compromisos de puntualidad, precarizando puestos de trabajo, provocando conflictos en la gestión de plantillas, como con los maquinistas, respecto a los que los sindicatos reclaman una ampliación de su contratación, mejorar su formación y los tiempos de capacitación, y que en este momento exigen una respuesta por parte del ministerio.
Es cierto que en este momento, como consecuencia de las riadas que han asolado localidades de la Comunidad Valenciana —en total, nueve localidades afectadas—, su reconstrucción debe ser una prioridad, pero no podemos olvidar que este último año se recordará como el año negro de la red ferroviaria española, en la que miles de ciudadanos y usuarios se han visto afectados, y que esa situación solo es imputable a una más que deficiente gestión por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, del que una vez más pedimos su reprobación.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).