Ignacio Gil Lázaro
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, como es sabido, el pasado 29 de octubre la gota fría asoló zonas de Castilla-La Mancha y Andalucía y provocó una inmensa catástrofe en la provincia de Valencia. La reacción tardía y errónea del Gobierno regional no empece señalar la inacción dolosa del Gobierno, que desde el primer momento debió tomar la dirección única de todas las operaciones. Esta no era una cuestión opcional ni dependía de la aquiescencia o no de la comunidad autónoma, era un deber legal impuesto por nuestro ordenamiento jurídico en virtud de las características de la catástrofe. Y esa tesis de mando único estaba avalada por la doctrina del Tribunal Constitucional al respecto. (Aplausos). Sin embargo, el Gobierno no lo hizo por un mero cálculo de interés partidista, dejando abandonados a su suerte a los afectados, asistidos tan solo por una inmensa y ejemplar legión de voluntarios. (Aplausos). Si el Gobierno hubiera cumplido con su deber, hubiera debido decretar inmediatamente, el mismo día 29, el nivel 3 de emergencia y asumir el mando, y a partir de ahí, en conexión con lo dispuesto en la Ley de Seguridad Nacional, haber decretado la llamada situación de interés para la seguridad nacional, lo que hubiera permitido ordenar la movilización general de las Fuerzas Armadas, atribuyendo al jefe del Estado Mayor de la Defensa y a su Estado Mayor Conjunto y mando de las operaciones la planificación y ejecución de todas las operaciones de auxilio, ya que la característica de la catástrofe superaba la capacidad operativa y de mando de la UME. Sin embargo, no se hizo, y no solamente no se hizo, sino que hubo que escuchar declaraciones inaceptables de la señora ministra de Defensa diciendo que el Ejército no está para todo, en perfecta línea, eso sí, con esa miserable frase del presidente del Gobierno que le perseguirá toda la vida: si quieren más ayuda, que la pidan. (Aplausos).
En definitiva, señorías, por mucho que el Gobierno intente ahora camuflar su inacción criminal, lo cierto es que en los primeros momentos las unidades militares fueron remitidas con cuentagotas y lo cierto es que, aunque ahora el Gobierno pretenda tapar esa realidad a través de declaraciones como las efectuadas hace unos días por el jefe de la UME, en contradicción con sus propias manifestaciones y las manifestaciones anteriores de la ministra de Defensa, los hechos son los hechos. Y los hechos son que en los primeros días en muchos municipios afectados no se vio una sola unidad militar y que, como consecuencia de ese abandono, en esos municipios, en Valencia y en toda España surgió un clamor que decía: ¿Dónde está el Ejército?
Por tanto, señorías, la moción que hoy presenta mi grupo pretende, en primer lugar, condenar la inacción dolosa del Ejecutivo, que incumplió su deber de asumir el mando directo de todas las operaciones y declarar la situación de interés para la seguridad nacional. Exigimos que inmediatamente proceda a decretar esa situación.
Expresamos nuestra gratitud y nuestro reconocimiento a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de los distintos cuerpos dependientes de las diferentes Administraciones que han estado sobre el barro y siguen estando allí. Agradecemos, sin lugar a duda, la inmensa generosidad de los voluntarios, que han acreditado con su presencia que, cuando el Estado falla, y aquí ha fallado el Estado central y ha fallado la Administración autonómica, surge imparable la nación. Y agradecemos, por supuesto, a todos esos Gobiernos extranjeros que desde el primer momento ofrecieran su ayuda a España y que, incomprensiblemente, el Gobierno de España rechazó y exigimos al Gobierno de España, porque en este momento toda ayuda sigue siendo útil, que proceda a recibirla cuanto antes.
Señorías, aquí no valen ya discursos hipócritas. Aquí hay una realidad de abandono, de omisión del deber de socorro, de dejación de funciones del Gobierno de Sánchez. Hay la construcción de una mentira política reiterada para tratar de cubrir ante la nación ese abandono y su propia cobardía en su fuga no solamente de la atención debida a los afectados, sino su propia fuga cobarde de Paiporta. (Aplausos).
Por eso, señorías, todo lo que aquí ha sucedido acredita que el Gobierno de España ha traicionado a la nación, que lo ha hecho por cálculo político, que lo ha hecho de una manera absolutamente miserable y, por tanto, desde esa condición, el Gobierno, con su inacción criminal, ha vuelto a demostrar su inmensa vileza moral.
Pagarán en las urnas, no les quepa la menor duda, pero tampoco les quepa la menor duda de que pagarán ante los tribunales, antes o después, pero lo harán, y VOX ha empeñado todo su afán en ello, porque que ustedes paguen ante los tribunales es un deber de justicia con las víctimas, y ese deber de justicia con las víctimas es, hoy más que nunca, un deber de dignidad nacional.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).