Francisco Sierra Caballero
Grupo SumarDiputado.Página 42Vídeo
Gracias, presidenta. Señorías, es costumbre en esta Cámara hablar de democracia, derechos y libertades, principios constitucionales, pero poco, muy poco, yo diría que rara vez de la gente de abajo, de las clases populares, de la pobreza. Me van a permitir hacer uso de la palabra para hablar de la dialéctica de lo concreto, de la poética de la política en la vida común, de las redes y vínculos de solidaridad ante la falta de red eléctrica, de desconexiones, de disyunciones sufridas como brechas o grietas de nuestra democracia y la necesidad, sin duda, de conjugar, tejer, anudar políticas para el común de la gente que, especialmente en nuestra tierra, en Andalucía, sufre y padece un abandono histórico intolerable. Señorías, esta PNL que presenta SUMAR es una iniciativa parlamentaria para suturar heridas sociales y acometer desde el sur y para los de abajo los déficits de servicios que padecen las víctimas de los intereses creados del oligopolio eléctrico y de un Estado que no responde cuando se le requiere. Supongo que les suena, o probablemente no. El sur, los de abajo suelen protagonizar poco los debates de esta Cámara. Siento decirles, señorías, que Andalucía existe; la gente de los tres barrios con mayor pobreza de España existe, resiste y sobrevive, y el Gobierno y el Estado deben cumplir con los vecinos del Polígono Sur, de Los Pajaritos, de Amate y de tantos otros barrios ignorados de Andalucía. (Aplausos). En el territorio andaluz existen entornos urbanos que viven profundas contradicciones sociales a causa del modelo dominante de desarrollo urbano y de una inadecuada planificación de sus asentamientos. Urge la adecuación de las políticas públicas a las necesidades de la gente más humilde, los de abajo, que sufren que los de arriba vivan por encima de sus posibilidades, por cierto, por lo que se ve, sin solución de continuidad. Decía Julio Anguita, al hablar del reto de la disyuntiva que enfrentamos en este momento histórico ―parafraseando a Rosa Luxemburgo―, que es tiempo de elegir la bolsa o la vida, la cotización y los márgenes de ganancia de las eléctricas o la gente. Es falsa la dicotomía economía o democracia, lo sabemos muy bien, la historia así lo demuestra, pero, mientras, los poderes públicos no actúan y los barrios vulnerables entran en una espiral de deterioro imparable convirtiéndose en espacio de segregación espacial, de inseguridad, espacios de nuda vida. Repito, por si no han escuchado esta idea básica: barrios de nuda vida. Para ser sostenible la ciudad requiere cohesión social e integración entre sus partes. La mejora de la calidad de vida y la protección del medio ambiente desde las áreas centrales a las periferias marginales son claves para fomentar el sentido de pertenencia, retener la población residente y atraer a nuevos actores, pero también, evidentemente, para garantizar la convivencia. El sociólogo Scott Lash hace muchos años analizó las consecuencias de la globalización, y señalaba que tendía a estructurar dos tipos de territorios: los territorios vivos, aquellos que tienen infraestructuras, conectividad, flujos, intercambios y movimiento, y aquellos otros marginados, que son territorios muertos, desconectados, aislados, sin servicios públicos, en los que la vida no vale nada y la gente se muere por no tener red ni redes públicas ni siquiera acceso a servicios públicos para la vida. Toda política que aspire a instituir relaciones justas, fraternas y solidarias debe socavar la autonomía del capital. Dicho claro, directo y pronto: sin limitaciones legales ―y esta es la función de esta Cámara―, la libertad de mercado que cerca las libertades públicas e individuales y que, además, se contrapone a los derechos de la multitud garantizando los de la casta no garantiza los derechos humanos. Los vecinos de los barrios empiezan a perder lo único que les queda ―no la dignidad, que nunca la perdieron―, empiezan a perder la esperanza justamente frente a operadores económicos que incumplen recurrentemente sus obligaciones de manera sistemática. Esta formación política va a luchar siempre contra todos los guetos. Combatimos los de Varsovia y lucharemos contra los de Gaza, los del Polígono Sur o los del barrio de las Moreras, porque este grupo de la izquierda plurinacional es patriota ―lo hacen los hechos― y no es idiota. (Aplausos). Sabemos que hay alternativas reales y concretas para estos barrios. Ya no nos valen aquí discursos cínicos, torpes o astutos, ni pícaros ni cándidos ni majaderos ni sublimes ni patética reivindicación de la pobreza ni, por supuesto, desarrollismo paternalista. Esta PNL atesora años de luchas y reivindicaciones no atendidas por el Estado y las distintas administraciones públicas. Es un problema básico de nuestra democracia: el ensamblaje, la conexión de infraestructuras que tiene que ver con derechos fundamentales constitucionales. Así que pedimos que, en este contexto de construcción de la España federal, se avance en diálogo y cooperación interinstitucional, agencia y participación de los ciudadanos, políticas de cuidados, atención a los barrios vulnerables y cultura enjambre, haciendo posible un hábitat sostenible y comunal de convivencia con derechos y dignidad.
Les pido el apoyo a esta iniciativa para pasar del crecimiento marginal y la marginación del suministro eléctrico a una política para la mayoría social, que en barrios como Almanjáyar, donde vive mi gente, exige cuando menos cinco condiciones básicas: mejorar las infraestructuras eléctricas ―no nos dejen anclados en el siglo XIX; para ese rato están los amigos de VOX, no hacen falta más políticas a ese respecto (aplausos)―; rehabilitación y planes integrales en los barrios; renovación urbana con información y participación ciudadana; planificación de la sostenibilidad y adaptación al cambio climático, y financiar el cambio urbano mediante cooperación de las administraciones local, autonómica y estatal. Básicamente, si lo recuerdan, hay dos conceptos muy elementales en nuestra democracia: lealtad institucional y compromisos concretos y patriotismo constitucional. La normalidad no puede ser el estado de excepción permanente, porque este es un tiempo ―así lo han dicho los ciudadanos desde el 23-J― de políticas sensatas, equilibradas y racionales pensadas para el bien común y para la gente que más lo necesita.
En los próximos días vamos a tener que dar respuesta. Espero que sus señorías respalden esta PNL, y el domingo, que tengo almuerzo con las mujeres de la Asociación de Vecinos Esperanza Sur, pueda decirles mirándolas a la cara que sus señorías cumplieron con la honorabilidad que les corresponde, siendo coherentes con lo que dice la Constitución y lo que establece la ley. Así que, de algún modo, espero poder confirmar a Ana, Rosario, Maribel, María, Narcisa, Ana, Josefa y Florinda que sus señorías cumplieron, que son de verdad servidores públicos; que sus señorías no olvidan el sur ni Andalucía ni los barrios pobres. Estas mujeres tienen mucha dignidad, pero no hagan que pierdan la esperanza, porque cuando eso ocurre pierden ustedes, perdemos todos, pierde la democracia, y la fractura social siempre pasa factura política. Tiempo al tiempo. Confío en ustedes, confío en la democracia. Ellos confían en ustedes, no fallen, porque llevan mucho tiempo esperando resoluciones prácticas a este respecto.
Muchas gracias. (Aplausos).