Carmen Navarro Lacoba
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Gracias, señora Armengol. Señorías, me van a permitir que, en primer lugar, dé el pésame a los familiares y amigos de los fallecidos de esta desgarradora tragedia; y entenderán que lo haga muy especialmente a mis vecinos de Albacete en Letur. Además, me quiero dirigir a todas las víctimas, desoladas, que pelean por recuperar sus hogares, sus empresas y sus vidas. Y también a todos los españoles, que hemos comprobado la fragilidad del ser humano ante las catástrofes meteorológicas. A todos ellos nos dirigimos como servidores públicos, porque los españoles, los que sufren y los que han visto lo que puede traer una catástrofe, necesitan hoy respuestas, pero también necesitan tener la seguridad y la certeza de que cuentan con instituciones fuertes, con capacidad de respuesta y prevención, y no olvidarlo es nuestra responsabilidad. (Aplausos). Por eso, hoy el Grupo Parlamentario Popular le interpela a usted, señor Marlaska, en calidad de ministro del Interior de España, en relación con lo que ya ha sido la peor catástrofe ambiental este siglo, y seguramente de los muchos que vengan por detrás. Señorías, el artículo 29.2 de la Ley del Gobierno reza así: Todos los actos y omisiones del Gobierno están sometidos al control de las Cortes Generales. Actos y omisiones, señor Marlaska. Por tanto, es nuestra obligación interpelarle hoy por omisiones en la gestión de esta riada, que hace quince días azotaba fuertemente el litoral mediterráneo y que se cebó principalmente con la Comunidad Valenciana, Castilla‑La Mancha, Andalucía y Murcia. Son pérdidas irreparables y vidas anegadas, señor Marlaska, que se han visto envueltas en una concatenación de omisiones de su ministerio respecto de sus competencias y obligaciones, tanto en la prevención del desastre como en la respuesta a la emergencia. En primer lugar, vayamos a la previsión y a la omisión de la previsión. Partimos del día 29 de octubre. Los organismos estatales son organismos estatales porque dependen de la Administración General del Estado, como la AEMET, que señalaba una alerta roja sobre varias comunidades autónomas de España, agravando la situación de alertas naranjas que se producían ya desde el pasado 23 de octubre. Quédese con este dato, señor Marlaska: varias comunidades autónomas y desde el 23 de octubre. Es un dato importante para explicar su responsabilidad y la del Gobierno de Pedro Sánchez. A su vez, otro organismo estatal, la Confederación Hidrográfica del Júcar, medía los caudales de los ríos. No lo hacía la Confederación Hidrográfica del Segura, esa no contaba, pero la del Júcar tuvo un desfase muy significativo, y este también es un dato con el que debe quedarse. Porque a las 15:50 horas del día 29 el caudal era de 28,7 metros cúbicos por segundo y a las 18:43 horas del mismo día anunciaron que el caudal llegaba a los 1686 metros cúbicos por segundo. Aquí tenemos tres horas terribles en las que tendremos que saber qué ha pasado, porque tendrán que explicar muchas cosas, pues es un dato fundamental para dirimir las responsabilidades. Sabemos que se comunicaron con la Generalitat Valenciana con un e‑mail, que decía así: Para su conocimiento y a los efectos oportunos, la crecida es rápida. Señor Marlaska, sabemos que desde primeras horas de la mañana del día 29 la delegada del Gobierno de la Comunidad Valenciana contactaba con la Generalitat, y también sabemos que contactaba con muchos alcaldes y que estaba reunida con la Guardia Civil, la Policía Nacional y otros agentes implicados en Protección Civil; pero lo que no sabemos es con quién hablaba la subdelegada del Gobierno en Valencia aquí, en Madrid, no sabemos quién estaba al otro lado de la Delegación del Gobierno en Valencia aquí, en Madrid, ni con quién hablaba, y tampoco sabemos qué información trasladaba en tiempo y forma de los riesgos que se estaban produciendo en el territorio. ¿Dónde estaba el Gobierno de España? Sabemos que estaban todos de viaje, desde el presidente del Gobierno hasta la directora general de Protección Civil. También sabemos por un SMS de la ministra Ribera a las 20:20 horas, tardío ya ese día, que el presidente de la Confederación andaba inquieto y que gestionaba con prudencia, que la AEMET seguía la evolución y que Marlaska y Protección Civil estaban en ello. Sabemos también que el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, aunque inquieto, estaba absolutamente equivocado, porque su preocupación era la presa de Forata, cuando lo que anegó Paiporta fue el barranco del Poyo. Sabemos que la AEMET seguía la evolución a las 20:20 horas. Pues mire, aquí sentados en estos escaños algunos diputados, como yo, conocíamos a las 18:30 horas el trágico desenlace en Letur, donde no llovía, sino que la inundación de barrancos por las lluvias torrenciales en Murcia arrambló con seis de nuestros vecinos; y solo unos minutos más tarde ya podíamos contemplar atónitos desde nuestros móviles lo que se sobrevenía sobre Valencia y muchos municipios, contemplando el peligro que corrían.
Lo que no sabemos es a qué se dedicó usted durante todo el día 29 de octubre y tendrá que dar explicaciones de que andaba en ello, según la ministra de Transición Ecológica. No tuvimos noticias del Gobierno de España hasta las 23 horas, cuando Valencia se ahogaba y Letur ya buscaba a los suyos. Entonces, parte del Ejecutivo se constituyó en Comité de crisis para el seguimiento de los efectos de la DANA. Evidentemente, ya solo ustedes podían seguir los efectos de esta catástrofe, porque nadie había actuado a tiempo para prevenirla. (Aplausos). Allí se sentó como ministro del Interior. Fue su primera actuación como Gobierno, señor Marlaska. Nosotros queremos preguntarle: ¿qué papel jugó usted en ese comité? ¿Contó a sus compañeros cuáles eran sus responsabilidades en materia de protección civil? ¿Explicó que era su competencia declarar la emergencia de interés nacional, que ya se cernía sobre España y sobre varias comunidades autónomas desde el pasado 23 de octubre? ¿Sabían esa noche que eso era lo que podía haberlo cambiado todo y haber evitado muchas muertes? Pues no. Usted allí era un ministro de cuerpo presente y, lo lamento, de responsabilidad ausente, porque estaban a las órdenes de una vicepresidenta y ministra de Hacienda, a la que llamaban desde el Falcon mientras se dirigían a todos ustedes y les dirigían volviendo de la India después de cenar. Pero la catástrofe a las 23 horas ya era un hecho, y ante ese hecho el Grupo Parlamentario Popular quiere recordarle, señor Marlaska, que tiene las competencias de prevención que le encomienda la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil.
Señor Marlaska, sabe que sus competencias son irrenunciables como ministro, porque lo dice la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público y la consolidada jurisprudencia. Usted sabe muy bien que, según el artículo 6.1 del Código Civil, la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento. Usted sabe que el incumplimiento por desconocimiento puede ser culpa, pero le recuerdo que su incumplimiento con conocimiento puede ser dolo y es importante que lo tengamos aquí en cuenta esta mañana por las posibles consecuencias jurídicas que esto pueda conllevar.
Señor Marlaska, no es que usted conozca la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil, es que ya estudió la de 1982 y sabe que la competencia en materia de protección civil es estatal, porque así lo ampara el artículo 149.1.29 de la Constitución. Además, usted ha dicho esta mañana aquí que conocía la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil del año 2015 ―y me alegro― y que ha contribuido a su desarrollo legislativo, pero en su aplicación falló. Esta ley de 2015 tiene dos objetivos primordiales en su exposición de motivos: mejorar la prevención, incorporando como una actuación diferenciada la anticipación, y coordinar las competencias de los distintos ámbitos territoriales para una mayor eficacia en la respuesta. Aquí ha fallado la prevención y ha fallado la respuesta. (Aplausos).
Además, sabe que las competencias en materia de protección civil entre los distintos ámbitos administrativos y territoriales son concurrentes, concurrentes. De su competencia depende la Red Nacional de Información sobre Protección Civil, cuyo objetivo, según el artículo 9 de la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil, es contribuir a anticiparse en los riesgos. De su competencia depende la Red de Alerta Nacional, cuyo objetivo, según el artículo 12, es informar a los ciudadanos ante cualquier amenaza de emergencia. Es más, el tenor literal del artículo 12.3 de la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil señala que todos los organismos de las Administraciones públicas ―todos, señor Marlaska― pueden contribuir ―sean delegaciones del Gobierno, Agencia Estatal de Meteorología o Confederaciones Hidrográficas― a la detección, seguimiento y previsión de amenazas de peligro inminente para las personas y bienes, y que cualquiera de ellos comunicará de inmediato al Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias de Protección Civil cualquier situación de la que tengan conocimiento que pueda dar lugar a una emergencia de protección civil. Estamos hablando del CENEM. El CENEM cuenta con dispositivos para la monitorización y seguimiento de las redes nacionales. Por eso, la Dirección General de Protección Civil puede y tiene capacidad para emitir alertas en fase de emergencia y en fase de preemergencia también, en apoyo de otros sistemas de protección civil como sería el autonómico; eso sí, si Interior considera que tal emergencia es de alcance nacional. Por eso, le pregunto: ¿qué datos de amenaza de emergencia barajó el CENEM la tarde del 29 de octubre, señor Marlaska? ¿Qué Administraciones trasladaron una amenaza de emergencia a la Red de Alerta Nacional? Señor Marlaska, ¿qué noticia recibió usted del CENEM en toda la tarde del día 29?
Señor Marlaska, se omitió la prevención. Imagino que ahora dirá que era una catástrofe natural imposible de prever y contará una retahíla de los medios que ha puesto a disposición, pero realmente es una incompetencia manifiesta del Gobierno central, que dispone de todos los medios, de todas las predicciones y de todas las competencias y que estuvo ausente de todas sus responsabilidades. (Aplausos).
Señor Marlaska, ahora vayamos a la omisión de su respuesta. Aquí se guardó un minuto de silencio el miércoles 30 de octubre, cuando a primera hora de la mañana los fallecidos se contaban por decenas. A última hora del día se contaban por centenares y no tuvimos noticias del ministro del Interior. Sabíamos lo que hacían los diputados del Grupo Socialista: votar los candidatos a consejeros de Radiotelevisión Española, convalidar un decreto que era importantísimo para el señor Sánchez para controlar el órgano de comunicación del Estado. Pero no sabemos nada de usted. Ha repetido insaciablemente en los medios de comunicación que estaba a disposición desde el minuto uno. No sabemos qué hizo las horas previas, y en las de después, sabemos que tardó tres días en llegar a Valencia, epicentro de la tragedia, y ni siquiera a su paso por Albacete pudo pasar por Letur, un pueblo de menos de mil habitantes que había perdido a seis de sus vecinos ―una proporción que deja una conmoción impactante―, como si allí no hubiese pasado nada. Esa también fue una emergencia nacional. Señor Marlaska, los afectados tuvieron que esperar hasta el cuarto día para tener una respuesta del Gobierno de España. Sí, una respuesta de un presidente del Gobierno tan solemne como cínica. Se ha discutido mucho aquí esta mañana. Fue una respuesta que le perseguirá de por vida, porque lo que vino a decir fue: pedid y se os dará. Ese fue precisamente el carácter mesiánico de este presidente que olvida el interés general. (Aplausos).
Concluyo, señor Marlaska, no sin hacer un reconocimiento a todos los que estuvieron allí desde el primer momento: servicios de emergencia, Policía Nacional, Policía local, Guardia Civil, Protección Civil, el 112 y, sobre todo, los voluntarios y todas las asociaciones que se han movilizado masivamente hasta las zonas afectadas, a todas esas personas que ante la inacción del Gobierno se han visto obligadas a socorrer a las víctimas. Tenga en cuenta, señor Marlaska, y no lo olvide, que lo que está en juego es la supervivencia de miles de personas. Está en juego la reconstrucción de pueblos devastados, pero también está en juego la confianza de los españoles en el funcionamiento de sus instituciones. Señor Marlaska, ustedes omitieron la previsión y equivocaron la respuesta, pero no pueden fallar en la reconstrucción.
Muchas gracias. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).