Alberto Catalán Higueras
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenas tardes. Señor ministro, muy buenas tardes. El binomio pantano de Itoiz‑Canal de Navarra se ha evidenciado que es una infraestructura hídrica que ha beneficiado no solamente a la Comunidad Foral de Navarra, sino al resto de España, no solo regula el caudal de los ríos Irati, Aragón y Ebro cuando hay problemas o puede haber problemas de inundaciones y también emergencias, no solo garantiza el caudal ecológico de estos tres ríos, no solo aporta economía a la zona de Aoiz, sino que además contribuye a generar empleo y riqueza en el resto de Navarra. El binomio pantano de Itoiz‑Canal de Navarra posibilita que el 60 % de la población navarra, cuando esté culminada toda la infraestructura, tenga garantizado el acceso a un abastecimiento humano e industrial en cantidad y calidad adecuada, pero es que además va a posibilitar, cuando esté culminado en su totalidad, que más de 50 000 hectáreas tengan asegurado el riego y además la producción del 6,5 % de la electricidad del consumo de la Comunidad Foral de Navarra. La mayoría de Navarra y de la sociedad navarra siempre lo ha tenido claro: sin agua no hay futuro; sí a Itoiz, sí al canal, Navarra lo necesita. Estas eran las proclamas que se hacían desde la Plataforma por el Agua en Navarra que tuvo que constituirse para su defensa. De la misma formaban parte no solamente los partidos políticos como Unión del Pueblo Navarro o el Partido Popular ―entonces integrado en esta formación regionalista―, sino también el Partido Socialista, CDN, sindicatos como UGT o Comisiones Obreras, sindicatos agrícolas como la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra, también de empresarios como la Confederación Empresarial Navarra y la propia Unión de Cooperativas Agroalimentarias de la comunidad. No fue fácil; los de siempre, aquellos que siempre se vienen oponiendo a las infraestructuras que suponen progreso y futuro para nuestra comunidad, estuvieron enfrente, repudiaron, sabotearon, boicotearon. Los partidos secesionistas, la extrema izquierda vasca y radical, siempre enfrente, en unos casos callaron y en otros participaron de ese boicot. No dejan de sorprender las intervenciones y los debates que se generaron en la Cámara foral en el Parlamento de Navarra, serían las décadas de los años ochenta y noventa, donde estas formaciones políticas hicieron que la Cámara foral fuese una caja de resonancia de aquellos colectivos, de aquellas asociaciones que se posicionaron en contra del pantano de Itoiz y del Canal de Navarra. El objetivo era el mismo: paralizar el pantano de Itoiz y que no se construyese el Canal de Navarra. Abrieron distintos frentes y distintas posibilidades desde el tema medioambiental, pasando también por el judicial, con sentencias favorables y desfavorables al proyecto tanto en la Audiencia Nacional como en el Tribunal Supremo, incluso también una favorable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También participaron del sabotaje y de los atentados a las propias obras, que costaron millones de pesetas de entonces en pérdidas. Asimismo, incluso, a la hora de crear alarma social, poniendo en duda la estabilidad de una de las laderas del pantano, más concretamente la izquierda, y que decían que las consecuencias iban a afectar no solamente a los pueblos más próximos, sino incluso a la propia ciudad de Zaragoza y a la central nuclear de Ascó en Tarragona. Fue tal la situación que, como he dicho en alguna ocasión en esta Cámara, se tuvo que construir un destacamento de la Guardia Civil a pie de presa para que las obras pudiesen tener seguridad y pudiesen continuar. El último frente: cuando formaron parte del Gobierno de Navarra en la legislatura 2015‑2019, con una dilación excesiva de todos los trámites y todas las iniciativas y medidas que se tenían que aplicar. Llegaron incluso a poner en duda que, quedando ya la última fase, la que en este momento nos debe ocupar de llevar agua a la zona más seca y pobre de la comunidad, la Ribera de Navarra, pusieron en duda que esta era la alternativa más fiable; menos mal que unos años más tarde, a través de unos informes en el año 2017, tuvieron que reconocer que el pantano de Itoiz y el Canal de Navarra eran la única alternativa para la Ribera de Navarra. El objetivo seguía siendo el mismo: dilatar, retrasar y no realizar esta segunda fase. Aún les quedó tiempo, señorías, en los últimos años, de poner en duda que la solución proyectada con dos tubos soterrados a la vez para llevar el agua a la Ribera fuese una realidad. Poco o nada se podía esperar de aquellas formaciones políticas que siempre habían estado en contra, que incluso tuvieron la posibilidad de dilatar en exceso el desarrollo de una ampliación de la primera fase que debiera llevar el agua a Tierra Estella y que, en este caso, lleva ya siete años de retraso y todavía no es una realidad. Con Gobiernos de Unión del Pueblo Navarro la realidad fue diferente, y eso es lo que realmente nos llama la atención, señor ministro: cambió el Gobierno, hubo un Gobierno presidido por el Partido Socialista y, aunque con retrasos, hay que reconocer que se ha avanzado, que se han ido tomando medidas, muy despacio, y por eso a nosotros en ocasiones nos ha llamado la atención la falta de información, la opacidad con la que se ha actuado, no solamente por parte del Gobierno de España, sino también del Ministerio de Transición Ecológica. Creemos que hay otra forma de gestionar esta cuestión, haciendo sobre todo más participes a aquellas formaciones políticas, a aquellas asociaciones que venimos empujando para que esta infraestructura sea una realidad. Queda por construir, como digo, la segunda fase, la que llevará el agua a la Ribera de Navarra, la zona ―insisto― más seca y más pobre de la comunidad.
Hace unos días, la presidenta del Gobierno de Navarra, la señora Chivite, anunciaba que se había aprobado inicialmente la declaración de impacto ambiental. No dijo nada sobre las alegaciones que estaban todavía sin resolver ni de las modificaciones que se tenían que introducir en el proyecto, tampoco que hay ayuntamientos que han solicitado mayor concesión para poder regar más hectáreas de terreno, incluso aquellos otros ayuntamientos que lo que quieren es recuperar las que tenían en un principio. Señor ministro, se anunció ―y esto es lo importante― que la licitación de la obra de esta segunda fase podría realizarse en la primavera del año 2025 y que las obras podrían comenzar a finales de ese año 2025 o primeros meses del año 2026. Eso es lo que queremos que usted hoy nos diga, si ratifica o no estos plazos dados por el Gobierno. Es muy importante, señor ministro, que hoy diga si la obra se podrá licitar en la primavera de 2025, si las obras podrán comenzar a finales de ese año 2025 o en los primeros meses del año 2026, como ha dicho la presidenta de Navarra.
La Ribera de Navarra, señorías, necesita agua; necesita agua para el abastecimiento humano e industrial. Hay proyectos industriales que pasan auténticos quebraderos de cabeza porque no tienen asegurada el agua en cantidad y calidad adecuadas, y eso no puede ser, más aún cuando estamos hablando, insisto, de la zona más pobre y más seca de la comunidad. Por lo tanto, la Ribera demanda agua también para regar 21 000 hectáreas. Y lo quiere ya; no quiere dejar pasar esta oportunidad, que puede ser única, de progreso y de futuro. Desde la Ribera se anhela beber agua y regar la tierra, como lo hace el resto de Navarra, o una parte muy importante de ella, a través del Canal de Navarra. Lo ha peleado y lo ha luchado como nadie. Los próximos meses serán decisivos. Desde nuestro punto de vista, lo que exigimos al Gobierno de España y al ministerio, porque también tiene una responsabilidad muy importante por encima de la del Gobierno de Navarra, es que actúe con diligencia, que actúe con transparencia. Nosotros vamos a seguir empujando, vamos a seguir instando a las Administraciones públicas para que esta obra sea una realidad de manera urgente.
Señorías, no puedo finalizar mi intervención de hoy sin afirmar que desde Unión del Pueblo Navarro queremos reconocer el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, la ilusión que se ha venido realizando por determinadas Administraciones, colectivos y asociaciones para que este binomio pantano de Itoiz‑Canal de Navarra sea una realidad. Estamos ante uno de los hitos más importantes de presente y de futuro para la Comunidad Foral de Navarra. Como se suele decir «es de bien nacidos ser agradecidos», y hoy, Unión del Pueblo Navarro, desde el Congreso de los Diputados, debemos y queremos reconocerlo: gracias a todos los que lo han hecho posible. Todavía no ha culminado la obra, queda la última fase, que es importante, pero el reto ―como digo― ha merecido la pena; falta concluirlo y aprovecharlo. Insisto, hoy, desde Unión del Pueblo Navarro queremos mostrar nuestro reconocimiento al Gobierno de España, tanto del Partido Popular como del Partido Socialista, con sus diferentes ministerios y organismos, como puede ser también Canasa ―la sociedad pública que está gestionando la obra―, la Confederación Hidrográfica del Ebro, Acuaes. También al Gobierno de Navarra, a todos y cada uno de los departamentos, con Gobiernos del Partido Socialista y con Gobiernos de Unión del Pueblo Navarro, a ayuntamientos, mancomunidades, sindicatos de riego, sindicatos agrícolas, partidos políticos, empresarios, a todos ellos, en nombre de Unión del Pueblo Navarro, nuestro reconocimiento y nuestra gratitud. Estamos a punto de conseguirlo. De todos depende que sea una realidad en el menor tiempo posible.
Muchas gracias.