María del Mar González Bella
Gracias, señora presidenta. Buenas tardes, casi noches. Señorías, no hay nada nuevo. Les va a sonar a un déjà vu esta tarde, pero es a lo que llama la actualidad. La semana pasada presentábamos una interpelación que no podría tener hoy más sentido como moción, y es que cada día la información que conocemos sobre su corrupción supera la del día anterior. Desde el pasado 21 de febrero de 2024 hasta hoy, el goteo constante de informaciones e imputaciones les deja ya en una situación insoportable, con corrupciones de dimensiones incontrolables, y donde todas las tramas confluyen en Moncloa. Los españoles ansían el día en que la corrupción deje de ser noticia. La semana pasada, el ministro, en la interpelación, no dio ni una sola explicación. Se escudó en el ‘y tú más’ que los ciudadanos ya están hartos de escuchar. Señorías, a ver si consiguen hoy, en sus intervenciones, centrar en el presente todas sus palabras. El pasado solo nos interesa para aprender de los errores, pero lo que debería preocuparnos es solucionar los problemas que tenemos aquí y ahora, y, sobre todo, el futuro de nuestro país. (Aplausos). ¿Qué futuro puede ofrecer este Gobierno, señorías, un Gobierno asolado por la corrupción? Decía el señor Bolaños en la interpelación que la diferencia está en cómo se reacciona a la corrupción. Veamos qué han hecho ustedes: taparla. En julio de 2021, el presidente ordenó la abrupta salida del señor Ábalos tanto del Gobierno como de la organización del Partido Socialista. Hoy no hay duda de por qué. En cuanto salen informaciones sobre las actividades de la señora Gómez en ese febrero de 2024, no se da ninguna explicación, ni se piden por el Partido Socialista ni por el resto de los partidos que apoyan al Gobierno, con un seguidismo absoluto y ciego a su líder. A ver si hoy, con la situación tan grave que vemos, conseguimos que apoyen nuestra moción. Comprobaremos si la corrupción les preocupa, les abochorna tanto como a la sociedad, o si, por el contrario, la tapan. Quien calla otorga. (Aplausos). Sabemos que Begoña Gómez se reunió en numerosas ocasiones con Víctor de Aldama, a quien el informe de la UCO califica de nexo corruptor, y con Javier Hidalgo, a la vez que se estaba tramitando el rescate de Air Europa, a la que estos representaban; rescate que se produjo en un tiempo récord por 475 millones de euros, cantidad incluso superior a la que pedía la misma compañía, y mientras Globalia, propietaria de Air Europa, aportaba dinero a las actividades de la señora Gómez.
Sabemos también que Víctor de Aldama fue quien organizó la agenda para la visita de Delcy Rodríguez, y que estuvo el día de la descarga de las famosas maletas en Barajas, el 20 de enero de 2020. Sabemos que es también quien está en la adquisición y mordidas por las mascarillas a través de Soluciones de Gestión, que afecta, al menos, a los ministerios de Transportes, de Sanidad y de Interior, y a las comunidades autónomas de Baleares y Canarias; detenido y en prisión provisional por presunto fraude de 180 millones de euros de IVA por hidrocarburos. La concesión de la licencia para operar también pone en entredicho la actuación de los ministerios de Transición Ecológica y de Industria. Dos socios de Aldama reconocen haber llevado para esto bolsas de dinero a la sede de Ferraz.
Con todo esto, en lugar de dar la más mínima explicación a la prensa y al Congreso, se dedican a atacar a quienes les cuestionan, ya sean medios de comunicación, partidos políticos en la oposición o incluso a jueces; llamándonos a todos fango, cuando son ustedes quienes lo crean para intentar tapar y engañar a los españoles. Llegan al extremo de ordenar a la Abogacía General del Estado interponer una querella frente a un magistrado que, cumpliendo con su obligación constitucional, investiga para aclarar los hechos denunciados sobre las actividades de la mujer del presidente. Provocan así una situación inédita en nuestra democracia, que protagoniza uno de los episodios más bochornosos en la historia de este cuerpo, al que es un orgullo pertenecer. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Bien!).
La Abogacía General del Estado defiende a los funcionarios y autoridades por actuaciones en el ejercicio legítimo de sus cargos. ¿Qué actuación hay en el cargo de presidente, de quien va a declarar como testigo en su condición de esposo de la investigada en un procedimiento judicial si lo primero que invoca precisamente para exonerarse de declarar es su condición de esposo de la investigada? ¿Es esposo y tiene derecho a no declarar o es presidente del Gobierno y quiere hacerlo por escrito y con la Abogacía General del Estado a su servicio? (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). ¡Qué contradicción!
Los tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Madrid inadmiten, por unanimidad, la querella con argumentos tan evidentes que causan rubor a quien lee su auto. Y el ministro de Justicia, del que dependen la Abogacía General del Estado y la Fiscalía, que debiera ser el primero en velar por el respeto, la independencia y el funcionamiento normal de estas instituciones, es quien calla y quien permite el uso pervertido de estas en defensa de intereses personales de miembros del Gobierno y su familia y del Partido Socialista.
Por si este panorama no fuera suficiente, no podemos olvidar que este Gobierno cuenta también, por primera vez en la historia, con un fiscal general del Estado ―insisto, al igual que en la proposición no de ley que ha presentado mi grupo― que se halla investigado en un procedimiento por delito de revelación de secretos ante el Tribunal Supremo. No hay ni cese ni dimisión a la vista. ¿Puede soportar un Estado democrático que se precie la imagen de su fiscal general del Estado entrando a declarar como investigado ante el Tribunal Supremo, contestando a preguntas de un fiscal subordinado suyo? ¿Quién defenderá al fiscal general del Estado? ¿Tendrá que buscar abogado? ¿Ordenarán que sea un abogado del Estado? Como hemos visto, no hay ninguna colaboración con la justicia. Se ha intentado tapar la corrupción en una huida hacia adelante por todas las vías e incluso atacando a los jueces.
Por todo ello, instamos al Gobierno, a través de su presidente, a dar explicaciones inmediatas sobre las relaciones mantenidas por el propio presidente y su entorno familiar con el empresario Víctor de Aldama, hoy en prisión; y sobre las razones reales del cese del ministro Ábalos; sobre las reuniones en donde se trató el rescate de Air Europa y las personas que acudieron a cada una de ellas; sobre las razones y todas las circunstancias del viaje de Delcy Rodríguez a España después de tantas contradicciones y mentiras. Por último, instamos a respetar a la Abogacía General del Estado, y a no usarla contra jueces y magistrados de este país, que cumplen con su deber de investigar las denuncias presentadas hasta el esclarecimiento de los hechos.
Ante la gravedad y contundencia de las informaciones que se revelan, no les queda otra salida digna, señorías del Grupo Socialista, que dar cuantas explicaciones puedan, dimitir y convocar elecciones. No podemos tener a un presidente que dedique todo su tiempo a defenderse mediática y judicialmente de acusaciones constantes de corrupción. Este país no puede soportarles más.
Gracias. (Aplausos).