Borja Sémper Pascual
Muchas gracias, presidenta. Muy buenas tardes a todo el mundo. Señorías, traemos hoy la toma en consideración de esta proposición de ley para garantizar la representación internacional de las federaciones deportivas españolas en las competiciones deportivas de carácter internacional. Proponemos, por lo tanto, modificar la actual Ley del Deporte, aprobada en diciembre del año 2022, y hacerlo en un aspecto muy concreto, el que se refiere a la participación de selecciones autonómicas en competiciones deportivas internacionales al margen de la selección nacional, excluyendo a la selección nacional. Les pedimos, por tanto, señorías, que voten a favor de esta toma en consideración, porque no debatimos hoy de nuevo la totalidad de la Ley del Deporte, sino este aspecto concreto. Mi grupo ya explicó en su momento las razones por las que nos opusimos y nos oponemos a dicha ley. Sin embargo, creemos que ha llegado el momento de ir arreglando algunos de sus aspectos más nocivos. Hace dos años que se aprobó la Ley del Deporte y, a pesar de pequeñeces identitarias y excluyentes que tratan de desfigurar nuestra realidad, el deporte español nos ha dado muchas alegrías en este tiempo, y me van a permitir ustedes que lo recuerde. España ha ganado por primera vez un mundial de fútbol femenino; España ha ganado su tercera Eurocopa de fútbol masculino; ha ganado dieciocho medallas en los Juegos Olímpicos de París, cuarenta medallas en los Juegos Paralímpicos; ha visto nacer estrellas como Alexia Putellas, ha visto retirarse a estrellas como Rafa Nadal; ha visto cómo personas nacidas en otros países, bajo otras banderas, han querido competir con España y han dado, como Ilia Topuria, victorias impensables en disciplinas como la UFC; y ha visto cómo deportistas internacionalmente reconocidos ganaban trofeos en multitud de disciplinas, desde el tenis al boxeo, pasando por el ciclismo o por el atletismo. El Gobierno, en su día, hizo un brindis al sol que solo busca dividir, mientras el deporte une y emociona a los españoles. Hay una idea de España que representa un proyecto común y compartido que nosotros representamos y reivindicamos. No es una idea ni una identidad excluyente ni hostil; al contrario, es integradora y respetuosa; es la identidad que permite a una persona de Murcia alegrarse de los goles que marca una catalana como Alexia Putellas con la Selección Española. Es la identidad que permite a una persona de Jerez de la Frontera vestir con orgullo la camiseta de Nico Williams o de Carvajal; la que permite a adolescentes de toda España admirar lo que ha logrado Lamine Yamal con la Selección Española, sin hacerse preguntas, sin esperar el juicio de los partidos políticos que nos dicen cómo ser o cómo no ser español. Una idea de España que en el deporte, en definitiva, es fuente de inspiración y referente para encontrar su mejor versión. Los españoles nos encontramos en las celebraciones masivas de nuestros éxitos deportivos. El uso de la bandera deja de ser tabú para todos los que prefieren no exhibirla en otros contextos, por ejemplo, por miedo. Y la sociedad española derriba de manera natural, a través de la alegría, el orgullo y el civismo, los muros y la división que otros levantan. No andamos sobrados, desgraciadamente, de buenas noticias, señorías, y el deporte, aunque a veces deja sinsabores, también nos regala algunos de los mejores momentos de unión y celebración bajo una bandera común, unos colores que nos representan a todos y unas figuras públicas que contribuyen a que nos esforcemos cada día por superarnos y mejorarnos a nosotros mismos. (Aplausos). La posibilidad de competir internacionalmente con los colores de la selección nacional es el sueño de cualquier deportista. El nivel de satisfacción, reconocimiento, notoriedad, prestigio y autorrealización es incomparable. Con la ley vigente, podría llegar el caso de que obligaran ustedes a elegir unos colores u otros, o lo que es peor, podría llegar el caso de que privaran ustedes a alguien de poder competir con los colores de su país. Adicionalmente, la ley vigente es un error, porque el deporte es uno de nuestros mejores embajadores internacionales. Tenemos la suerte de ser un país querido en todo el mundo, lo somos por muchos motivos; sin ánimo de ser exhaustivo, podríamos hablar de la gastronomía, de nuestra historia, nuestra alegría, nuestra cultura, nuestra hospitalidad. Y lo somos también porque el deporte lleva nuestro nombre, nuestros colores y nuestra bandera a lo más alto del mundo. Cuando un deportista español gana, gana España, pero también gana la región que lo ha visto nacer; esto hay algunos que todavía siguen sin entenderlo. Por eso es oportuno señalar que ustedes aprobaron algo inédito, no sucede en ningún sitio y atenta contra el sentido común, contra la representación internacional de España, la percepción internacional de España y, sobre todo, atenta contra la normativa de las federaciones deportivas internacionales, que solo permiten una federación por Estado. Esto no lo dice solo mi grupo, lo dijo el presidente del Consejo Superior de Deportes en una comparecencia muy reciente, el pasado 17 de octubre, cuando señaló que hay que promover el deporte dentro del marco de las reglas del juego internacionales, reglas que implican —decía— que las federaciones internacionales solo permiten una por Estado. Además de inédito e improcedente, es también torpe, es miope y voluntariamente pobre. Una selección nacional cuenta con el talento de todos los españoles, sin hacer de menos a nadie por su lugar de nacimiento.
Señorías del Grupo Socialista, sabemos que ustedes también creen, como nosotros, que las selecciones autonómicas no deben participar en competiciones oficiales internacionales. Tanto es así, señorías del Grupo Socialista, que sus compañeros lo evidenciaron por última vez en Galicia, donde en junio del año 2024 votaron en contra de esta posibilidad a propuesta del BNG. Lo sabemos, porque en el pasado más reciente, el Partido Socialista y presidentes de Gobierno del Partido Socialista también defendieron que esto era un despropósito; el señor Zapatero, en junio del año 2004, dijo que las selecciones autonómicas solo podían jugar partidos amistosos. En mayo del año 2004, la entonces ministra socialista de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, dijo que la representación deportiva de carácter internacional en las competiciones oficiales correspondía exclusivamente a la selección nacional en cada modalidad.
¿Qué cambió entonces en el año 2022? ¿Qué ha sucedido para que el Partido Socialista se haya enmendado, se haya hecho una enmienda a la totalidad en una materia que hasta entonces no era objeto de discusión ni tampoco de duda para el Partido Socialista? ¿Qué pasó en el año 2022? ¿Qué cambió para reformar esta ley e incorporar la posibilidad de las selecciones autonómicas en competiciones internacionales? ¿Es que el Partido Socialista se volvió de extrema derecha y facha? ¿Es que se volvió un partido centralista ―y me adelanto a algunos de los argumentos que esgrimirán algunos de los otros grupos en esta Cámara―? No; cambió la necesidad de Pedro Sánchez, que ustedes fueron capaces de aprovechar. (Aplausos). Claro, el problema es cuando las necesidades de Pedro Sánchez se convierten en un perjuicio para el conjunto de los españoles; este es el verdadero problema que afrontamos, en esta materia y en otras tantas. Por lo tanto, sabemos que su problema, como el del conjunto de los españoles, es Pedro Sánchez. Sabemos de la ausencia de límites del presidente del Gobierno a la hora de pactar, de saltarse la legalidad o de dividir a los españoles, ¿cómo no lo vamos a saber?
Este tema que hoy debatimos, que traemos a esta Cámara, probablemente para algunos pueda ser considerado como un tema menor, pero se viene a añadir a esa voluntad decidida de dividir todo lo que nos une y de convertir España en algo irreconocible. Hablamos, por lo tanto, del primer representante público en España que más veces ha faltado a la palabra dada, a la verdad, a sus compromisos y a los valores del espacio político que dice representar: los socialistas. Hablamos de quien ha quebrantado la igualdad entre todos los españoles, porque para él hay políticos de primera y de segunda; y hay políticos que están por encima del conjunto de los ciudadanos, porque hay políticos a los que se les permite delinquir o no dar cuenta ante los jueces si Pedro Sánchez necesita sus votos. Hablamos, en definitiva, de una oportunidad que queremos presentar antes ustedes hoy para corregir este despropósito, al menos en este aspecto. Invitamos al Grupo Socialista a que permita la tramitación o que acepte la toma en consideración de esta proposición de ley, y también invitamos al resto de los grupos parlamentarios, pero le pedimos especialmente al Grupo Socialista que no deje pasar esta oportunidad.
En definitiva, proponemos esta reforma legislativa por el deporte, por la igualdad, por el respeto a quienes somos y por la posibilidad de llegar a lo más alto posible, independientemente de donde nos haya tocado nacer. Lo hacemos por la fuerza de la unidad de un país diverso, que encuentra en el deporte y en nuestra participación en competiciones internacionales algunas de sus mejores causas compartidas, y que algunos nos quieren robar y hurtar. Y, señorías, lo hacemos también frente a la España fragmentada, dividida, lejos del ideal de ciudadanía compartida; porque apostamos por una España que convierte precisamente la diversidad en una de nuestras fortalezas. Frente a la España que levanta muros y se desentiende del compatriota de la región de al lado, defendemos la España que da las mismas oportunidades a todos y que se emociona con los triunfos compartidos. (Aplausos). Y frente a la España que solo mira la diferencia hasta convertirla en un problema, defendemos la España que pone lo mejor de sí para un proyecto común, y en esto el deporte es paradigmático y es un ejemplo.
Por todo ello, les pedimos que voten a favor de esta toma en consideración. Se lo pedimos a todos ―insisto―, pero se lo pedimos singularmente al Grupo Socialista. Tienen ustedes hoy la oportunidad de votar a favor de esta toma en consideración para rectificar, para mostrar algo de sentido de Estado; y votar a favor de algo de lo que todos los partidos socialistas del mundo hubieran votado a favor; es más, estarían ustedes hoy votando a favor de algo que todos los partidos socialistas obreros españoles precedentes hubieran votado.
Muchas gracias. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!).