David Serrada Pariente
Muchas gracias, presidenta. Quiero que mis primeras palabras sean para agradecer a los miembros de las asociaciones de Guardia Civil y sindicatos de la Policía que nos acompañen hoy en un debate en el que tienen mucho que ver, pero en el que sobre todo tienen mucho que ver los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país. Mi intervención hoy va a constar de cuatro puntos. En el primero de ellos haré una pequeña alusión a la situación y al punto en el que estamos respecto a esta ley. En el segundo dejaré claro qué es la ley de seguridad ciudadana tal y como está formulada ahora. En el tercero me referiré a por qué queremos reformar esta ley. Y en el último punto describiré para qué queremos reformar esta ley. Les confieso que hoy esperamos bien poco de las derechas en este debate. Hoy seguro que la cofradía del santo reproche desfilará por esta tribuna con sus bulos, con las ganas de quedar bien con su afición y con su listado de grandes éxitos de esta ley: el caos, el desarme, la impunidad, ETA y los acuerdos encapuchados. Pero hoy, que estamos en uno de los debates más relevantes en lo que llevamos de legislatura, en el debate de una ley fundamental para el ejercicio de nuestros derechos y libertades, sería un buen día para que hiciéramos todos un esfuerzo por enriquecer el debate público (aplausos) y alejarnos del ruido. Podríamos hacer un debate sobre qué modelos de seguridad tiene cada uno de nosotros, sin embargo, señorías, creo que seguiremos escuchando mucho ruido.
Hasta ahora, señorías de las derechas, su sólido argumentario en este tema tiene mucho que ver con el terraplanismo, con el negacionismo y con el tono de mi paisano Fernando Arrabal anunciando en televisión la llegada del milenarismo ―¿se acuerdan de aquellas imágenes?―.
Voy a utilizar la solidez de sus argumentos para justificar por qué debemos reformar esta ley; sus mismos argumentos. Si ustedes dicen que vivimos en una dictadura, ¿para qué vamos a mantener una ley que la legitima coartando la libertad de los individuos? Si ustedes dicen que vivimos en el caos y la inseguridad, ¿para qué mantener una ley que es incapaz de resolverlo? Y si dicen que confían plenamente en las instituciones europeas, ¿para qué mantener una ley sobre la que la Comisión de Venecia ―su admirada Comisión de Venecia― se ha pronunciado ya negativamente?
Ustedes, señorías de la derecha, se han parapetado detrás de los trabajadores del Ministerio del Interior usándolos contra el Gobierno. Son ustedes, señorías, una estafa. Y, claro, ante esto conviene recordarles que fueron ustedes los que engañaron a todos los trabajadores de las fuerzas y cuerpos de seguridad con la equiparación salarial, porque ya sabemos que, de haber estado ustedes en el Gobierno, nunca hubieran cumplido ese acuerdo. (Aplausos). Fueron ustedes, señorías, el Partido Popular, los que saquearon efectivos y medios, sí, porque fueron ustedes los que sacaron a cientos de policías y guardias civiles de Navarra, del País Vasco y de Cataluña y, sí, porque fueron ustedes los que dejaron en la ruina decenas de cuarteles y comisarías. Fueron ustedes, señorías de la derecha, quienes utilizaron a las fuerzas y cuerpos de seguridad para tapar su corrupción y fueron ustedes los que hace bien poco los llamaron traidores por aplicarles esta ley que hoy debatimos cuando más se manifestaban de forma violenta por las calles de nuestras ciudades.
Pero ―escuchen― ya no les engañan, lo han hecho ya demasiadas veces. Dejen de utilizarlos políticamente para algo que saben que no van a poder parar. No van a conseguir parar la aprobación de esta ley. Ni caos ni desarme ni acuerdo encapuchado. Esta ley, señorías, va a ser el fruto del acuerdo de la mayoría de esta Cámara y dotará a nuestros ciudadanos de más libertad y más seguridad. Se lo digo con la certeza de saber que no han acertado en ni una sola de sus previsiones: ni España se ha roto ni España se ha hundido. También se lo digo con la certeza de que, mientras los acuerdos en los que participa mi grupo parlamentario siempre ―siempre― van a favor de los españoles, los acuerdos que firman ustedes con VOX van siempre en contra de España, en contra de la memoria democrática, en contra del colectivo LGTBI, en contra de las mujeres, en contra de los inmigrantes y en contra de los sindicatos.
Paso ya al segundo punto. ¿Qué es la ley de seguridad ciudadana? Para ustedes, una norma que solo debe proteger a una parte. Para nosotros, una norma que debe proteger a todos los ciudadanos, a los periodistas, a las ONG, a las asociaciones, a las plataformas, a los colectivos y, por supuesto, a nuestra Policía y nuestra Guardia Civil. Esto, señorías, ya de por sí es relevante, porque marca la diferencia fundamental entre ustedes y nosotros. Ustedes tienen una visión muy estrecha de la realidad de nuestro país, del que ustedes no aceptan ni la diferencia ni la diversidad ni los avances sociales que se están produciendo. Nosotros estamos a años luz de su idea de organización del Estado de derecho basado en el control social. Ustedes entienden las relaciones entre la ciudadanía y el poder político como sometimiento y falta de pensamiento crítico. Para ustedes las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado son organizaciones al servicio político del poder.
Con estos antecedentes es como se entiende que esta ley surgiera como respuesta a un clima de contestación social contra el Gobierno del Partido Popular. Así que, frente a esta situación, la respuesta del Partido Popular fue clara: generar un marco normativo que permitiera un mayor control político de la crítica social. Entonces es también cuando se entiende por qué pusieron ustedes en marcha la policía patriótica: para seguir teniendo control político sobre los adversarios políticos. Y todo esto bajo las órdenes de Jorge Fernández Díaz en el Ministerio del Interior y todo bajo el mandato de M. Rajoy. (Aplausos). Fíjense, señorías del Partido Popular, cuál era su receta: contra la crítica social, mordaza; contra los adversarios políticos, policía patriótica. ¿Y hoy tienen ustedes el valor de hablar de corrupción y de falta de libertad de expresión en nuestro país?
Así que con todo esto, señorías del Grupo Popular, aprovechando esta mayoría parlamentaria que ustedes tenían en 2015, el Partido Popular impulsó esta ley y, además, impulsó cambios en el Código Penal para recortar el derecho a huelga, y no pararon con eso, porque en muchos de los ayuntamientos que ustedes gobernaban pusieron en marcha ordenanzas municipales para dificultar el acceso al derecho de manifestación con la excusa de la alteración del orden público. Es decir, esta ley nace con el objetivo de silenciar la crítica social, primero, sobredimensionado la capacidad sancionadora de los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado; segundo, acotando el derecho de manifestación, y, tercero, imponiendo un régimen sancionador claramente coercitivo, con multas de hasta 600 000 euros.
Ante este panorama, fuimos muchos los partidos y las organizaciones de la sociedad civil los que nos opusimos a esta ley, y por esto la derogación de esta ley ha formado parte de los programas electorales y de los acuerdos de gobierno de mi partido, del Partido Socialista Obrero Español, y por eso en este Congreso hemos impulsado, hasta en tres ocasiones, comisiones y hemos impulsado la derogación de la ley mordaza.
¿Y por qué queremos cambiar esta ley? Pues fíjense, señorías, porque desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno se han aprobado más de 250 leyes, a las que hay que añadir otros tantos reales decretos, y en estos seis años la realidad en nuestro país ha cambiado, porque somos una sociedad que ha avanzado en derechos y libertades, porque tenemos unas fuerzas y cuerpos de seguridad más numerosos y mejor dotados, porque somos una sociedad más democrática en el acceso a la información, porque tenemos unas instituciones más transparentes, porque somos una sociedad digitalizada y porque somos una sociedad más tolerante. (Aplausos). Y todo esto, señorías, lo ha conseguido la mayoría de esta Cámara, a pesar de ustedes, que han puesto todas las trabas que han podido poner. Así que ya es hora de reformar la ley, lo que nos debe permitir ejercer nuestra libertad de opinión, de reunión y de manifestación en un contexto de seguridad y de libertad.
¿Y para qué queremos reformarla, señorías? Primero, para no criminalizar el derecho de huelga. Segundo, para ampliar nuestro derecho de manifestación. También para que los profesionales de los medios de comunicación puedan desarrollar su trabajo sin trabas. También para que haya más transparencia en el trabajo que realizan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. También para que el rechazo en frontera quede regulado en el lugar que le corresponde, la ley de extranjería, porque, señorías, las personas migrantes no son delincuentes. También para que nuestros agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad tengan un marco jurídico más garantista a la hora de hacer sus actuaciones. En resumen, señorías, para que sea una ley que nos permita desarrollar nuestros derechos y no una ley que impida su ejercicio.
Acabo ya, señorías. Hoy puede ser un gran día para el conjunto de la sociedad, hoy podemos poner la primera piedra para que el punto final de la ley de seguridad ciudadana, tal cual ustedes la contemplaban, finalice. Hoy podemos poner fin a una ley que ha recortado nuestra libertad de expresión.
Muchas gracias. (Aplausos).