Isabel Rodríguez García
GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 47Vídeo
Buenos días, señorías. Gracias, presidenta. Comparezco ante el Pleno de esta Cámara para abordar un asunto de vital importancia para la mayoría de la sociedad española como es el del problema de acceso a la vivienda. Además, lo hago desde el reconocimiento a esta Cámara que alberga al pueblo español, la Cámara de su soberanía, y también lo hago con un respeto absoluto a todos los grupos políticos y, en especial, a quienes han solicitado esta comparecencia. Asimismo, estoy encantada de poder compartir con todos ustedes, con quienes atienden desde la tribuna y con quienes puedan estar escuchando el debate a través de los medios de comunicación, la gestión que a lo largo de estos once meses he podido llevar a cabo en el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno de España.
Entiendo, señorías, el recurso semántico a la hora de solicitar mi comparecencia y respeto, por supuesto, las críticas implícitas que figuran en esta petición, pero no lo comparto, como se pueden imaginar, porque a lo largo de estos meses lo que hemos hecho, señorías, tanto esta ministra como el conjunto del Gobierno, es no parar de trabajar. Es un trabajo que no solo es mío. Aprovecho esta ocasión para reconocer el trabajo de todo mi equipo y el de los empleados y las empleadas públicos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, que hoy son bastantes más de los que nos encontramos al llegar. También quiero reconocer el trabajo de los profesionales de SEPES, que es ahora nuestro instrumento a favor de la política de vivienda en España.
Aprovecharé esta ocasión que ustedes me han brindado para hacer un balance exhaustivo de la acción, de todos los trabajos que hemos llevado a cabo. Por cierto, es un trabajo, señorías, que, en ocasiones, ha contado con la colaboración de las fuerzas políticas que hoy han solicitado mi comparecencia en esta Cámara, una colaboración con la que espero seguir contando a lo largo de la legislatura.
Señorías, además, me alegra que tengamos la oportunidad de debatir con sosiego. Espero que hoy sea el día del debate riguroso y constructivo, como el que hemos podido mantener cuando se ha reunido la Comisión de Vivienda. Es un debate en el que, en esta ocasión, porque se celebra ante el Pleno de la Cámara, debemos prestar especial atención a la ciudadanía, particularmente a quienes están soportando una situación de emergencia social, por lo que no podemos ponernos de lado ni tampoco practicar el partidismo en su peor connotación, arrojándonos los trastos a la cabeza. Tenemos que estar a la altura de la ciudadanía de este gran país, que es el objetivo del Gobierno en su conjunto.
El Gobierno de España es consciente de la gravedad del problema. Supone una de las principales preocupaciones sociales, como así ratificaba el último barómetro del CIS. El Gobierno no es ajeno a esta preocupación, prueba de ello es que hemos convertido la política de vivienda en un eje prioritario de la acción en esta legislatura. Ha sido esta decisión del presidente del Gobierno de marcar esta acción como prioritaria la que llevó a la conformación de un nuevo Ministerio de Vivienda, dotándolo de importancia para abordar este problema, importancia que imprimimos también a la hora de proponer a las comunidades autónomas ―con muchas competencias en esta materia, que respeto― que la primera reunión de la Conferencia de Presidentes de esta legislatura verse, fundamentalmente, sobre los problemas de los españoles, sobre el principal problema hoy de los españoles, para darle solución. Así será como abordaremos la próxima Conferencia de Presidentes. Otros decidieron que lo que hoy es un ministerio fuera dirección general con unos raquíticos presupuestos.
Además, nosotros hemos contribuido a que este problema, el del acceso a la vivienda, esté también en la agenda europea. Está a punto de cumplirse un año desde que mi antecesora en el cargo ―el Ministerio de Transportes entonces incorporaba las competencias en materia de vivienda― celebrara en Gijón la reunión informal de la Unión Europea. Allí situamos la vivienda y el desarrollo urbano en la agenda europea al más alto nivel. Ahora la Unión Europea va a contar con un nuevo comisario en la materia y tenemos el compromiso de su presidenta para aprobar un plan europeo de vivienda asequible dotado de recursos. Señorías, esto tampoco es casualidad: lo solicitó el grupo socialdemócrata europeo para apoyar a la señora Von der Leyen. Ha sido mérito de nuestro grupo que hoy contemos con este nuevo comisario, que atenderá también la dimensión global del problema de la vivienda.
Señorías, entiendo que todos ustedes son conocedores de la situación y de que esta situación no es exclusiva de nuestro país. Son numerosos los estudios y los informes de organizaciones internacionales de carácter académico o institutos privados y económicos que coinciden con que el problema de acceso a la vivienda se ha convertido en una crisis de alcance global con consecuencias que alimentan la brecha de la desigualdad.
Algunos datos, señorías, para no sentirnos el ombligo del mundo. Según Naciones Unidas, en la actualidad 1600 millones de personas no tienen un hogar; en 2030 esa cifra se multiplicará por dos, siendo 3000 millones las personas en el mundo las que carecerán de una vivienda adecuada. Un reciente informe de la OCDE señala que hoy en día la vivienda es la principal preocupación ―como lo es para los españoles, en este caso― para el 50 % de la población de los países que forman parte de la OCD. Si nos referimos al porcentaje de ingresos destinados al pago de la vivienda, la media de la Unión Europea es del 19,6 % frente al 17,8 %. El problema está cuando esos datos se incrementan considerablemente solo si tenemos en cuenta a aquella población con ingresos por valor inferior al 60 % de la media. Otro dato que nos habla de cómo el precio de la vivienda implica o amplía la brecha de desigualdad. Del último informe emitido por el Banco de España subrayaría un dato: el 45 % de la población que reside en una vivienda de alquiler a precio de mercado se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Ellos, señorías, han de ser nuestra prioridad. Revertir ese dato o revertir esa situación es un objetivo prioritario del Gobierno de España. (Aplausos).
Ayer mismo, señorías, tuvimos la oportunidad de encontrarnos por tercera vez, a instancias del presidente del Gobierno, en una mesa en la que estaban sentadas personas diferentes que representaban a organizaciones distintas, pero compartiendo un objetivo común, que es también el objetivo del Gobierno: dar respuesta a quienes peor situación tienen hoy para acceder a una vivienda. En esa mesa se subrayaba la coincidencia en la necesidad de abordar esta prioridad y también ―subrayo― la necesidad de que lo abordemos con acuerdo y con consenso. Voces muy distintas comprendían que para dar solución a este problema son imprescindibles, como ya hemos practicado en tantas ocasiones en este país, el acuerdo y el consenso.
Señorías, los diagnósticos de los grupos parlamentarios, pero que también se ponían de manifiesto ayer en esta mesa, son cada vez más compartidos. Asimismo, podemos constatar ―lo veremos también hoy si hacemos un debate sincero, riguroso y sereno― que podríamos alcanzar consensos amplios en las soluciones; de hecho, algunas ya las estamos poniendo en marcha. Señorías, las dinámicas de un mercado global en el que la vivienda se convirtió en un objetivo de inversión preferente han provocado un desequilibrio especulativo de los precios en la práctica totalidad de los países de las economías avanzadas. Es un modelo que en nuestro país está también acentuado por los fenómenos que ya sufrimos con la burbuja inmobiliaria, que hizo que esa crisis financiera internacional en 2008 tuviera en España una especial gravedad y repercusión; son heridas, señorías, que aún estamos curando.
¿De dónde venimos? Prefiero siempre pensar en el futuro, pero me gusta mirar al pasado, nunca juzgándolo con los ojos del presente, pero sí para aprender de él; del pasado siempre se aprende. Para saber de dónde venimos, creo que es también positivo reconocer esfuerzos que se hicieron en este país. Generacionalmente, me siento muy agradecida a todos aquellos que levantaron el estado del bienestar y que nos hacen hoy disfrutar de un mejor país del que entonces tenían nuestros padres. Por eso, reconociendo esos esfuerzos de millones de personas, me gustaría ponerlos en valor y decir que ahora no están sirviendo para solucionar el problema de la vivienda. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la construcción de vivienda de protección oficial en régimen de propiedad, que, sin duda, fue un ascensor social y económico para muchas familias españolas, para más de dos millones y medio de familias españolas. ¿Fue un fracaso? ¿Lo podemos juzgar así hoy? No para esos millones de personas que accedieron a una vivienda digna a un precio asequible, seguramente los padres y las madres de algunas de sus señorías. No para esos millones de familias. Pero, sin duda, hay otra cara de esa moneda: la descalificación de la protección de aquellas viviendas hace que hoy no podamos contar con ese parque, con aquellos recursos que fueron sufragados por todos. Primer aprendizaje del pasado, señorías.
Es bueno reconocer los esfuerzos que se hicieron entonces, con un objetivo loable, para analizar lo ocurrido y tenerlo en cuenta a la hora de diseñar y desplegar las políticas públicas que sirvan hoy al interés general. Hoy, señorías, somos una gran mayoría los que entendemos —los que no lo entienden estoy segura de que terminarán por aceptarlo— que es necesario blindar el parque de vivienda, los suelos públicos y los esfuerzos que estamos haciendo para que sirvan al interés general para siempre. (Aplausos). Base para un gran acuerdo. Si reconocemos lo que no funcionó, podremos evitar otros errores hoy. Porque en otras épocas, con objetivos distintos y quizás no tan loables, en aquella burbuja inmobiliaria, pudimos comprobar otros aprendizajes: por ejemplo, que más oferta no hizo bajar los precios; qué más suelo liberal para todos y más vivienda no hicieron que bajaran los precios. Y es que en 2005 y 2006 la media de 570 000 viviendas/año multiplicaba por dos los precios, en términos reales ―el 2,5 en términos nominales—, que se situaban por encima de ese valor, lo que demostró que más vivienda no garantizaba mayor asequibilidad si no hay regulación. Aprendizaje.
La política crediticia también llevó a la ruina a miles de familias en nuestro país. Las caras más amargas fueron los desahucios y el sector de la construcción, un sector que aún se está recuperando del empleo perdido entonces y del que ahora precisamos para construir el parque público de vivienda. Todo aquello derivó, señorías, en un rescate financiero a la banca, con un altísimo coste para la ciudadanía española, en forma no solo de miles de millones de euros para ellos, para la banca, sino que fue a costa de recortes para la ciudadanía española, para la sanidad, para la educación, recortes que todavía hoy este Gobierno está revirtiendo, señorías. En España, además, de esta situación que analizo derivan diferentes causas, como estas que acabamos de ver, la descapitalización del parque público al que ya me he referido. Después, cuando llegó el salvamento y el rescate a la banca y el desatender a la ciudadanía, la política de vivienda llevada a cabo entonces consistió en no hacer nada: se dejaron de construir viviendas públicas en España. Desde el año 2012, y por vocación del Gobierno de entonces del señor Rajoy, se decidió que la VPO no era necesaria en España. Ese déficit también hoy lo estamos pagando. En los últimos años, además, en nuestro país, y como consecuencia del desarrollo y el buen hacer también del crecimiento económico de España, hay crecimiento demográfico, lo que implica una demanda muy por encima de la oferta de vivienda que ha derivado en un aumento sostenido de los precios en compra y en alquiler que no afecta igual a todo el territorio nacional, sino que es especialmente intenso en las grandes áreas urbanas o en las zonas turísticas. Es un problema, señorías, que tampoco sufre toda la sociedad por igual. Afecta especialmente a los jóvenes y a las familias con menos recursos, como antes manifesté, ampliando esa brecha que impide el desarrollo personal y social de muchas personas. Pero afecta también a otros a quienes hemos acompañado en el ascensor social, a quienes hoy con trabajos estables y salarios dignos encuentran dificultades para acceder a una vivienda y que, cuando lo consiguen, tienen que dedicar un porcentaje demasiado elevado de sus ingresos para pagar la renta del alquiler o la cuota hipotecaria.
Señorías, el Gobierno es sensible a esta realidad. Absoluta comprensión. Somos plenamente conscientes, y sabemos a quienes representamos. Desde que asumí personalmente esta cartera, he calificado esta situación como emergencia social. Estamos ante situaciones verdaderamente dramáticas, que conocemos bien y a las que estamos tratando de dar respuesta con absoluta determinación. No se puede poner en duda la sensibilidad social de este Gobierno, tampoco la valentía y la determinación a la hora de adoptar medidas con las que hemos corregido problemas estructurales de este país. (Aplausos). Dijimos que íbamos a solucionar el problema de la subida salarial creando empleo, y lo conseguimos. Dijimos que íbamos a dar tranquilidad a los pensionistas volviendo a subir sus pensiones y a llenar la hucha, y lo conseguimos. Nos sorprendió la COVID, y la superamos. Y ahora afrontamos este problema para solucionarlo. Esta es la determinación que tiene nuestro Gobierno, y no vamos a parar, señorías.
Ahora bien, también ante ustedes y con total honestidad, hemos de ser rigurosos a la hora de afrontarlo. No existen varitas mágicas y, si alguien las tiene, que las muestre en esta sesión. No existen varitas mágicas, señorías. Y hay que evitar los palos en las ruedas. Somos conscientes de que los efectos de muchas de las medidas que ya están en marcha no van a ser inmediatos, pero estas medidas sí van a contribuir a la solución final del problema. Otras las estamos poniendo a corto y medio plazo. Todas estas medidas en su conjunto nos van a permitir al finalizar esta legislatura haber sentado las bases para dar respuesta estructural a este problema. Porque el problema de la vivienda lo tuvieron nuestros abuelos, lo tuvieron nuestros padres, lo ha tenido nuestra generación, pero la diferencia es que hoy este Gobierno se ha propuesto acabar con él para siempre de forma estructural. (Aplausos).
Yo no puedo obviar ni ante ustedes ni ante la opinión pública la complejidad del problema, la heterogeneidad de nuestro país, la diversidad, la complejidad y la arquitectura competencial. Son muchas las complejidades, pero tengo confianza en este país y en quienes lo representan y, además, en quienes están fuera también con ganas de ayudarnos a solucionarlo. Por tanto, debe ser así, abordando distintos instrumentos, distintos palillos, sin encontrar la varita mágica todavía, señorías —si alguien la trae hoy, lo celebraremos—, de cómo tenemos que darle solución.
Decía el mandato constitucional en el artículo 47 que tendríamos que abordar esta cuestión como un derecho, pero tuvo una anomalía este desarrollo: primero se desarrolló en los estatutos de autonomía, y tuvieron que pasar cuarenta y cinco años ―repito: cuarenta y cinco años― para aprobar la ley de vivienda que mandataba la Constitución, y tuvo que hacerlo, de nuevo, este Gobierno. (Aplausos). Doy las gracias a todas las señorías —algunas están presentes en esta Cámara hoy, porque sucedió en la pasada legislatura— que contribuyeron a la aprobación de esta ley. La defiendo con orgullo cada día y, además, trato de exprimir todas sus posibilidades y nuevas herramientas que pone a nuestra disposición, todos los instrumentos, desarrollándola para conseguir ese objetivo de garantizar el derecho de acceso a la vivienda. Hemos atendido con especial interés los pronunciamientos ―el primero― del Tribunal Constitucional, que ha avalado el grueso de esta ley y nos ha dicho que sí, que el Gobierno de España tiene que velar por la igualdad de todos los españoles para garantizar el acceso a la vivienda. (Aplausos). Y sí, señorías, lo comparto con las comunidades autónomas. Reitero mi reconocimiento a todas ellas y el respeto competencial, pero así se lo he trasladado cada vez que he tenido ocasión. Vamos a agotar todo el margen de actuación que nos otorga el ordenamiento jurídico confiando en que ellas también lo hagan y lo ejerzan, con la misma determinación política y corresponsabilidad financiera también, siguiendo el mandato constitucional de colaboración leal para conseguir este objetivo.
Por tanto, señorías, el objetivo es claro y compartido, creo que por todos ―no pongo en cuestión que ninguno de los grupos políticos en esta Cámara comparte el objetivo―: garantizar el derecho a una vivienda digna y asequible. Este ha sido el objetivo que ha marcado la acción del ministerio, sobre la base de cinco categorías en las que hemos estado trabajando a lo largo de estos meses.
Un refuerzo sin precedentes de recursos económicos, de financiación destinada a políticas de vivienda. Puedo decirles que desde que en España Pedro Sánchez es presidente se han movilizado 20 400 millones de euros a políticas de vivienda (aplausos) ―20 400 millones de euros―. Y puedo decirles también con orgullo que esos fondos de recuperación no nos llovieron, sino que fueron peleados, con un cambio de paradigma a la hora de afrontar distintas crisis, por quien hoy ostenta la Presidencia del Gobierno, por el señor Pedro Sánchez. Todos los países europeos han tenido esos fondos de recuperación, pero es nuestro país el que ha destinado más fondos a política de vivienda y el que mejor lo ha hecho. Podemos sentirnos orgullosos y orgullosas de ello, señorías. Ponemos poner en valor las cosas que hacemos bien, también para dar esperanza a la ciudadanía. Por tanto, hemos hecho un esfuerzo sin precedentes en recursos económicos, y más esfuerzo que habrá que hacer.
Regulación, señorías, sí. Fundamentalmente, desarrollar la Ley de Vivienda. A mí me sorprende que muchos de los proponentes que la lideraron o que participaron en la redacción de esta ley estén ya deseando cambiarla, porque queda todavía mucha ley por desarrollar y, sobre todo, porque en este tipo de políticas, como en todas, la seguridad jurídica es un aval. Cuando tenemos un instrumento que nos ha costado cuarenta y cinco años años, sería bueno que nos pusiéramos a desarrollarlo con contundencia lo antes posible, y a eso es a lo que se ha dedicado esta ministra en estos once meses. Regulación, sí, y desarrollo de la ley, también. Y también otras regulaciones. Hemos puesto en marcha la regulación de alojamiento de temporada, apoyándonos en el derecho europeo para tener esa seguridad de que los instrumentos que ponemos en marcha van en la dirección de conseguir nuestro objetivo y no generan un efecto adverso, sino todo lo contrario, seguridad y tranquilidad. Segundo eje: regulación.
Señorías, tercer eje: fiscalidad. La posibilidad de bonificar hoy en nuestro país a quienes ponen su vivienda a un precio más barato es posible ―¡es posible!―, y hemos de hacer ese llamamiento para que efectivamente así sea. Deducciones para rehabilitación de vivienda ―después me detendré en la rehabilitación de viviendas, en sus consecuencias, en el acceso y en la calidad de la vivienda―: hasta 300 millones de euros se han ahorrado los españoles que han decidido apoyar esta ola rehabilitadora. Han conseguido no solamente reducir las emisiones y contribuir al combate contra el cambio climático, también ahorrar en sus facturas. Gracias a estas inversiones, miles de españoles ven abaratadas sus facturas eléctricas. Con estas decisiones también combatimos la pobreza energética. Señorías, posibilitamos que los ayuntamientos en España pudieran gravar la vivienda vacía. ¿Cuántos lo están haciendo? ¿Están ustedes pendientes de esto? Incluso algunos de ellos igual están gobernados por alcaldes y alcaldesas de sus partidos políticos. (Aplausos). Creo que también ahí tenemos que poner atención. Política fiscal.
Cuarto eje: movilización de suelos públicos y protección del parque. Les hablaba de las consecuencias de no haberlo hecho antes, pero, como no podemos volver atrás y modificar esas decisiones, tenemos que hacerlo ahora. Respetando las consideraciones del Tribunal Constitucional, daremos priorización al suelo público para viviendas asequibles, como lo estamos haciendo, incluso al uso de esos suelos dotacionales, como también estamos desarrollando ya, dirigido especialmente a viviendas para jóvenes y también para personas mayores. Protegeremos esos parques para que esos derechos de superficie reviertan siempre a aquellas Administraciones que hoy los ponen a disposición. Tenemos ya programas de éxito: el desarrollo del programa 6 de los Fondos de Recuperación es un buen ejemplo de ello. Movilización de todos los suelos, protección del parque público. Cuarto eje.
Quinto. Colaboración, diálogo, interlocución. Así es como este país ha dado respuesta a los grandes problemas que hemos afrontado a lo largo de nuestra historia. Señorías, les daré un dato: en apenas un año ―se reúne mañana la conferencia sectorial― en once meses, me habré reunido con aquellas Administraciones que fueron las primeras en desarrollar el artículo 47 de la Constitución, las comunidades autónomas con amplias competencias en materia de vivienda, más veces que el Gobierno de Rajoy en ocho años. Esta es la fórmula, y desde ahí vamos a ver cómo son capaces de orientar sus políticas hacia esa potestad que nos otorga la ley de vivienda y el mandato del Tribunal Constitucional de que aquí está el Gobierno de España para proteger la igualdad de todos los españoles, les gobierne el PP o les gobierne quien les gobierne en las comunidades autónomas. (Aplausos). Además, he tenido la posibilidad de reunirme con todas ellas de forma bilateral, porque cada una representa en tantos aspectos una diversidad tan abundante como el país en su conjunto. He tenido la oportunidad de celebrar centenares de convenios para poner en marcha ese parque público de vivienda. Son viviendas que ya se están levantando, señorías; quedan invitados a compartir mi agenda y a participar de la alegría tanto cuando se entregan esas llaves como cuando se inician esas obras. He tenido la oportunidad de debatir con todos los colectivos afectados, con quienes sufren esa situación y también con quienes están dispuestos a aportar soluciones. Aquí no sobra nadie. Yo les puedo decir que, como ministra, voy a atender a todo aquel que tenga algo que aportar, algo que decir, algo con lo que contribuir para conseguir el objetivo, me da igual cómo piense y de dónde venga. (Aplausos). Quien quiera ayudar a este país a solucionar el problema de la vivienda tiene las puertas abiertas.
Estas han sido las categorías y así estamos trabajando. Podría dedicar un buen rato ahora a puntualizar y a darles información sobre cada una de las gestiones que hemos hecho y acciones concretas, pero llevaría horas de debate. Aunque, señorías, no solamente son horas de debate, horas de hablar, sino mucho trabajo, muchas horas de dedicación, mucha implicación de equipos técnicos, de colaboradores —algunos de manera altruista—, que están prestando atención también a este problema y contribuyendo con el Gobierno a su solución, de organizaciones sociales, que acompañan con soluciones, y de expertos, que nos han ayudado en el desarrollo de estas. Mencionaré algunas de las cosas que hemos hecho en estos once meses.
De manera inmediata y nada más llegar al ministerio, primera tarea: atender a una comunidad autónoma, entonces Cataluña, que quiso ser — siempre les he felicitado y aprovecho para hacerlo en esta Cámara— la primera en querer aplicar la ley de vivienda. Con la Generalitat tuvimos oportunidad de trabajar desde el primer momento. Lo hicieron nuestros equipos técnicos, y así conseguimos poner en marcha el índice de referencia de precios, y no solo es un índice que se aplique en la declaración de zonas tensionadas, sino que, afortunadamente, hoy contamos con un indicador público para la ciudadanía y el servicio a los consumidores. Ampliamos, con el consenso de todos los grupos políticos que apoyan al Gobierno, la moratoria de los desahucios para personas vulnerables. Aprobamos en esta Cámara por unanimidad paralizar los desahucios hipotecarios hasta el 2028. Además, está en tramitación parlamentaria, después de un informe del Ministerio de Economía y Migraciones, la eliminación de las golden visa y la modificación de la Ley sobre Propiedad Horizontal para empoderar a los vecinos y prohibir los alojamientos turísticos. Más recientemente, señorías, y valorado como una buena herramienta por quienes han podido acercarse a ella en estos momentos, está el reglamento que va a poner fin al fraude y coto a los alojamientos turísticos y los alquileres de temporada (aplausos), sin impedimento de poder apoyar, como ha hecho mi Grupo Parlamentario, iniciativas de otros grupos políticos, porque este, el Grupo Socialista, nunca bloquea, siempre apoya para avanzar. (Aplausos). Este reglamento está en audiencia pública —finaliza mañana— y solo su anuncio provocó la participación de cien aportaciones, más que la ley de vivienda ―creo que fue en torno a noventa las que se recibieron entonces―; solo su anuncio ha provocado la inquietud, la participación, la colaboración y el apoyo de cien aportaciones. Estamos en estos momentos, como digo, en audiencia,
Y hay quinientos convenios, señorías, con comunidades autónomas y ayuntamientos para la promoción de ese parque, de ese programa de éxito que habíamos planteado para 20 000 viviendas, y están firmados ya para 25 000. Es un parque de vivienda asequible, con eficiencia también energética, como antes he dicho, al que vamos a destinar 1000 millones de euros. Yo lo observo como el prototipo del modelo a seguir para la construcción de ese parque público de vivienda al que ahora me referiré. He podido firmar con hasta sesenta y cinco entidades financieras para que jóvenes y familias puedan acceder a una hipoteca avalada por el Gobierno de España con un aval de 2500 millones de euros.
Señoría, hemos movilizado 6000 millones de euros para préstamos y avales financiados por el ICO para promover más de 40 000 viviendas sostenibles en alquiler social. Hoy, quienes están trabajando en este proyecto nos indican que seguramente llegaremos a 50 000 con estos préstamos. Para que vean la dimensión de este dato que les doy, el ICO, que siempre ha estado ahí, porque es un instrumento que han tenido otros Gobiernos y que nosotros hemos puesto a funcionar también para que contribuya al objetivo de la vivienda, en treinta y cinco años ayudó a promover 20 000 viviendas en toda España. Ahora, en tres meses, tiene solicitud de más de 20 000 viviendas para este proyecto a través de estos préstamos; esto es: todos los recursos del Estado, a la causa de la vivienda. (Aplausos).
Señorías, hay algunos proyectos que son verdaderamente importantes por lo que suponen para la ejemplificación del buen hacer de las administraciones. Estaba yo en la escuela cuando un alcalde socialista planteó por primera vez utilizar terrenos militares para vivienda pública, y ahora, después de treinta años, hemos conseguido desbloquear Campamento. Le hemos quitado la palabra «operación», por desmilitarizarlo, para llamarlo nuevo barrio de Campamento, nuevo barrio que dará respuesta a 25 000 nuevas personas, que lo habitarán gracias al esfuerzo de este Gobierno y al saber hacer, desde el rigor y el pragmatismo. (Aplausos). Señorías, para que no existan dudas, es un nuevo barrio que se construye sobre suelo público que ha adquirido este Gobierno y cuyas viviendas serán cien por cien asequibles, repito, cien por cien viviendas asequibles. Y, junto con Campamento, habrá hasta veintinueve acciones distintas en barrios y vecindarios, a través de SEPES, para poder construir esas ciudades y esos barrios que necesitan de un parque de vivienda asequible. Lo hacemos en Madrid y lo haremos en Málaga, en Sevilla y en Ibiza. Para eso sirve ahora SEPES también, para apoyar el objetivo de consolidación de un parque público de vivienda.
Esto es solo un resumen, señorías. Hay mucho más trabajo en marcha. No se preocupen ustedes, que les iremos dando cuenta. Estoy deseando contar algunas de esas cuestiones que ya están en marcha, pendientes de concluir. Son acciones que iremos desplegando y avanzando, porque, señorías, aunque algunos tengan ansiedad, también para tranquilidad de la ciudadanía, quedan tres años de legislatura, y a lo largo de tres años de legislatura quedarán mucho tiempo y muchas acciones que desplegar. Lo reitero, no vamos a parar; haremos lo que sea necesario para conseguirlo. Somos un Gobierno que escucha, que entiende, que atiende y que cumple sus compromisos. Nuestros compromisos están escritos en nuestro programa electoral, en el acuerdo de gobierno y en el discurso de investidura del presidente del Gobierno, y todos ellos los estamos cumpliendo y los vamos a cumplir, no les quepa ninguna duda.
Les decía que muchos de estos trabajos están avanzados. Estas cinco categorías a las que me he referido antes las podríamos aglutinar en tres ejes de actuación. El primero es ampliar el parque público de vivienda. No hace falta que les recuerde en qué índices está la vivienda social en España y por qué ha sido así, porque ya lo he dicho antes, pero vamos a hacer la ampliación del parque público de vivienda con la mayor dotación de recursos. Les he hablado del mayor volumen movilizado de la historia ―el que ha hecho este Gobierno― y de cómo espero la corresponsabilidad de las comunidades autónomas. Y, sobre todo, celebro que ya haya quien esté dando ejemplo y haya puesto el listón muy alto: el president de la Generalitat, Salvador Illa. Ha puesto 4400 millones para la política de vivienda, solo en Cataluña. (Aplausos). Ahí está el ejemplo a seguir. Por supuesto, en decisiones de futuro lo verán ustedes si así lo desean sus señorías. Si desean que haya unos nuevos presupuestos, estos contarán con más recursos para vivienda, y pelearemos ese fondo europeo de vivienda para que España sea país prioritario, como lo fue también de los fondos de recuperación.
Para construir ese parque público de vivienda tenemos más instrumentos. Les he contado lo que hemos hecho hasta ahora, pero les adelanto que haremos mucho más, porque hoy SEPES, Sareb o ICO están desarrollando fórmulas dirigidas a garantizar esa función social de la vivienda. Les recordaba las veintinueve acciones de SEPES, que se traducen en casi 18 000 viviendas, con una inversión de más de 1500 millones de euros. Puedo dirigirme a esa Sareb, que era el banco malo, que hoy ha creado una división que atiende a 8000 familias. Pueden parecer muchas o pocas, dependiendo de la magnitud del problema, sin duda, pero son 8000 familias que hoy duermen tranquilas, sin pensar que mañana ya no tendrán ese techo. Son 8000 familias que no solo tienen un techo, que es algo que quiero abordar ahora, sino que están asistidas con una protección social integral, con atención a sus hijos, a su escolarización y a su empleabilidad. En definitiva, protección integral a través de los servicios sociales.
Les hablé también de la implicación del ICO. De lo que todavía no les he hablado, aunque lo he enunciado en relación con los fondos de recuperación, es de la importancia que le concedo a la colaboración públicoprivada. Señorías, la humildad es un valor tanto en política como en la vida. El objetivo que tenemos por delante es de una gran magnitud. Ojalá las Administraciones públicas gobernadas por los grupos políticos que hoy están representados en esta Cámara pudieran de aquí a mañana hacer así (chasquea los dedos) y crear 1,5 millones de viviendas para el parque público. Tenemos que ser conscientes de que ese objetivo hemos de plasmarlo en presupuesto, en plazos y con la colaboración público-privada. Así lo reclamo y así creo que podremos conseguirlo lo antes posible. Quiero expresar mi agradecimiento a quienes hoy están en disposición de acompañar al Gobierno en esta acción y subrayar nuevas iniciativas de promociones que implican ese carácter social que han de tener este tipo de inversiones.
Lo haremos también, señorías, con más disposición de suelo público. Les he dicho lo que hemos hecho, pero es que vamos a poner más suelo público del Estado ―se lo iré anunciando correspondientemente cuando todo esté cerrado―, no solo de Defensa, a disposición de las políticas de vivienda. Esta misma semana, Sareb sacaba ese Proyecto Viena para 3600 viviendas en suelo de esta empresa.
Vamos a hacerlo también con políticas de suelo, señorías. Aquí escúchenme con atención, porque esa herramienta la tienen sobre la mesa. El Grupo Socialista y el Grupo Vasco tienen registrada en esta Cámara una proposición de ley del suelo que demandan ayuntamientos y comunidades autónomas y que es fundamental para la construcción del parque público de vivienda. Mañana mismo pueden firmarla todos ustedes y aprobarla. Es un instrumento, una solución y una regulación a favor de la construcción del parque público de vivienda. (Aplausos). Pueden hacerlo mañana, señorías.
El segundo eje, tras la construcción del parque, es garantizar siempre la protección de la función social de la vivienda. Señorías, el libre mercado, lo analizaba al principio, no es la solución. Cuando hablamos de una necesidad básica o de un derecho, hay que destinar todos los recursos, y cuando ni siquiera así se consigue pagar el alquiler, es que tenemos que hacer mucho más. La experiencia de ese modelo de ley de mercado, de la barra libre, fracasó; me sorprende que todavía haya alguna presidenta de comunidad autónoma, donde el problema además es más acuciante, que siga defendiendo la barra libre. La barra libre lleva a que miles de madrileños estén hoy atrapados en los precios del alquiler. (Aplausos). La barra libre no vale. Señorías, las cañas funcionaron para ganar elecciones, pero la barra libre no sirve para bajar el precio del alquiler en la Comunidad Autónoma de Madrid. Hemos de abordarlo y tienen instrumentos, úsenlos.
Además, los poderes públicos tenemos que garantizar que prime siempre el derecho de acceso a la vivienda no como un activo financiero, sino en esa función privada, pero no porque lo decidamos nosotros o porque nuestra ideología nos lo marque, sino porque también nos lo mandata la Constitución. No podemos ser constitucionalistas a la carta: me gusta el Título VIII o no me gusta y me desentiendo de él. No, a la carta no; la Constitución en su conjunto, y la Constitución nos habla de la prioridad de la función social frente a la propiedad privada. En ocasiones esto se suprime del debate público.
En este segundo eje, para proteger la función social de la vivienda, el objetivo es la regulación, es poder movilizar los 3,5 millones de viviendas vacías que hoy existen en nuestro país, que no se pueden utilizar porque no existe demanda, para su uso residencial ―luego me referiré también a ello, porque en muchos de esos lugares también se puede trabajar con la política para cambiar esa orientación―, es decir, viviendas para vivir. No al abuso de temporada, no al uso turístico ilegal y no a la generación de infraviviendas, con hacinamientos en las habitaciones, no; se trata de movilizar vivienda y de bajar el precio de los alquileres. Así es como queremos nosotros tratar la regulación, desde el rigor y la seguridad jurídica. Les he hablado de algunas medidas que ya son posibles, porque las estamos acompañando, y lo seguiremos haciendo, con fiscalidad favorable para el uso residencial y también con fiscalidad que penalice otro tipo de usos. Es la prioridad de los recursos públicos orientados a la vivienda para vivir. Esa regulación es imprescindible para desarrollar la ley de vivienda a la que antes me refería. Por ejemplo, como mandataba la ley de vivienda, estamos pendientes en este mismo trimestre de poner en marcha ese índice de referencia con el que trabaja el Instituto Nacional de Estadística. Ese índice también es regulación.
Señorías, desde luego, tenemos que acentuar, subrayar y poner todos nuestros esfuerzos en blindar a perpetuidad la protección de las viviendas del parque público. Aquí, las comunidades autónomas tienen mucho que decir. Espero, como les decía antes, que esto sea un acuerdo unánime, porque, si no, la vía de los hechos permitirá hacerlo ante un cambio de paradigma donde el Gobierno de España, a través de la ley de vivienda, tiene otros instrumentos para hacerlo viable.
Otros retos pendientes tienen que ver con el desarrollo de la ley. Por ejemplo, el sistema de arbitraje. ¿Por qué no se está desarrollando? ¿Se demanda en los Parlamentos autonómicos? ¿Estamos pendientes de eso? Es un sistema que da garantías a los inquilinos y a los consumidores. ¿Alguien se está preocupando de por qué esto no se está haciendo? El ministerio, sí. O la implicación de los servicios sociales para la protección de las personas vulnerables. ¿Estamos atentos a esto? ¿Qué están haciendo las comunidades autónomas? ¿Quiénes tienen la competencia? ¿Hay mandato en la ley? ¿Sí? ¿Lo estamos fiscalizando?, pregunto. ¿Por qué digo esto? Porque, sin duda, el derecho a la vivienda afecta al resto de derechos, pero cuando una persona se encuentra en situación de vulnerabilidad, además de un techo, necesita una asistencia social, una cobertura para sus hijos, para su educación y para su empleabilidad. Creo que hemos de tomar esto en serio, a la vista también de ese dato que subrayaba antes del Banco de España: el 45 % de personas viven en exclusión y pobreza. Nosotros vamos a trabajar para que tengan una vivienda, pero otros muchos también tienen que trabajar para garantizar los derechos sociales de esas familias.
El tercer eje serían los pueblos y ciudades sostenibles. Otorgamos el protagonismo a valores tan esenciales como la convivencia o la ciudadanía. En cuanto a la rehabilitación, dije que iba a ampliar un poquito esto, que es muy importante. Tenemos una nueva directiva europea. No sé si sus señorías han tenido posibilidad de estudiarla. Es una nueva norma que nos convoca a todos a hacer un mayor esfuerzo en la eficiencia energética de los edificios en nuestro país. España cuenta con un parque de viviendas que es de los más antiguos de Europa. La mitad de ellas se construyeron antes de que mi generación naciera, antes de los años ochenta. Tenemos que marcarnos un objetivo valiente de cara al año 2050. Hemos iniciado la ola de la rehabilitación y, sí, lo ha hecho este Gobierno con colaboración público-privada y con fondos públicos. Estamos ayudando a las familias a tener una mayor calidad en sus viviendas y también a ahorrar en las facturas, y vamos a poder tener aprobado antes de que finalice el año 2025 ese plan nacional de renovación de edificios. Pero es que ya nos hemos comprometido a ampliar nuestro objetivo en el plan nacional de energía y clima y vamos a pasar de 1,2 millones de viviendas rehabilitadas a 1,3 millones.
La agenda urbana está relacionada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Algunos grupos de esta Cámara acaban de expresar que no creen en ellos, pero sin duda son fundamentales si queremos salvaguardar el planeta y dejar una vida a nuestros hijos. La agenda urbana tiene como objetivo la planificación de las políticas urbanísticas; es una hoja de ruta que marca la estrategia y las acciones a llevar a cabo para hacer de nuestros pueblos y ciudades lugares de convivencia amables, acogedores, saludables y concienciados. Estos son los objetivos sobre los que trabajamos en el diseño de esos nuevos barrios a los que me estaba refiriendo. Esto forma parte de las acciones prioritarias del Gobierno y ahí también daremos cuenta de nuevas acciones.
Otro instrumento que del que les hablaba antes es la importancia de acciones ejemplarizantes. Les vuelvo a traer aquí el nuevo barrio Campamento. Será una acción ejemplarizante, porque ¿cuántas administraciones son capaces hoy de poner esta cantidad de suelo público, dos millones, a disposición de un parque cien por cien asequible? ¿Cuántas? Que levanten la mano. (Aplausos). Eso lo está haciendo este Gobierno.
En el diagnóstico, en el que supongo que se detendrán ustedes y que lo habrán estudiado también, está el fenómeno de la gentrificación que afecta a la convivencia en las ciudades. Ocurre con la gentrificación como con el cambio climático, que no basta con paliar los efectos, sino que hay que combatirla. ¿Cómo se combate? Con una política de distribución económica e industrial distinta a la que se ha practicado hasta ahora, que es la que está haciendo el Gobierno de España a través de los fondos de recuperación. El Ministerio de Vivienda también va a acompañar ese desarrollo, esa cohesión territorial, a través de una nueva política industrial que apuesta no solo por los grandes núcleos industriales de nuestro país, sino por ampliar ese abanico de forma que otros territorios puedan vivir también de la industria, generar empleo y riqueza y salir de las grandes urbes para poder vivir mejor. Por eso, acompañaremos grandes proyectos, como el de Navalmoral de la Mata y esa factoría de baterías, con vivienda pública asequible promovida por el ministerio y el Gobierno de España. Somos ejemplarizantes desde el Gobierno de España para que otras administraciones también puedan acompañarnos.
En definitiva, señorías, estos tres ejes se siguen guiando por esas categorías a las que antes me refería: más recursos, más regulación, instrumentos fiscales, movilizar suelo y colaboración. En eso estamos, señorías. Estas son las acciones. Me ha costado sintetizarlas.
En estos momentos me quiero dirigir a todos ustedes, pero también a la ciudadanía española. ¿Basta con esto? No. ¿Hay que hacer más? Sí. ¿Lo vamos a hacer? El Gobierno, el primero, y espero contar con la colaboración de los grupos políticos en esta casa. Tenemos que seguir combinando las acciones políticas urgentes con el largo plazo desde el rigor y la seguridad jurídica, señorías, rigor y seguridad jurídica. Ustedes también son legisladores. Ya les he dicho que mi grupo no va a bloquear ninguna iniciativa, pero los trabajos que salgan del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana lo harán con todos los filtros del rigor y la seguridad jurídica.
Como les decía al principio, se trata de contar con más vivienda pública, más vivienda asequible, más protección, más calidad y alcanzar ese gran acuerdo en torno a la vivienda; una alianza de país que proclamé el primer día y que sigo demandando a día de hoy, invirtiendo y construyendo más vivienda pública de lo que hemos hecho en los últimos años, recuperando esos déficits, no cejando en el empeño por muy adversas que sean las circunstancias, manteniendo nuestros objetivos en los planes de vivienda ante un nuevo paradigma con nuevos instrumentos y movilizando toda la oferta asequible. Hay que movilizar esa vivienda y tener diferentes instrumentos para hacerlo, no vaya a ser que con el afán de movilizar vayamos a restringir. Vamos a priorizar la función social de la vivienda. Por eso, tiendo la mano a esta Cámara, a las instituciones públicas competentes en la materia y a la sociedad española en su conjunto. Desde el Gobierno vamos a seguir trabajando sin descanso. Vamos a poner todos los recursos a nuestro alcance para atender esa emergencia social que ahoga a miles de personas en nuestro país y que, por la procedencia política de esta ministra, es la máxima prioridad. Vengo de un partido, el Partido Socialista, que ha levantado el estado del bienestar. Sabemos que queda pendiente el quinto pilar. Estamos forjando los cimientos y estamos convencidos de que, como en tantas ocasiones, volveremos a dar la respuesta que precisa este país; una respuesta hacia la mayoría social, una respuesta serena, una respuesta tranquila y, espero también, una respuesta acordada, consensuada, con altura de miras y a la altura de la ciudadanía que sufre o que espera de nosotros que resolvamos este problema. Esta es mi disposición y quedo a la vuestra para poder trabajar en esa dirección.
Muchas gracias por su atención, señorías, y espero que lo podamos lograr. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).