Ester Muñoz de la Iglesia
Gracias, señor vicepresidente. Señor ministro, hay una corrupción sistémica en la familia, el Gobierno y el partido de Pedro Sánchez. No hay un solo canciller o primer ministro europeo que tenga una situación judicial semejante a la que tiene Pedro Sánchez. Cuatro juzgados, más de quince delitos y todo apunta en la misma dirección: al ‘número 1’. Comencemos con la familia. La mujer del presidente ha hecho uso de la Moncloa para sus negocios personales, lo que, más allá de todo reproche penal, ya debiera haber supuesto la dimisión de Pedro Sánchez por el reproche moral y ético que, efectivamente, tiene esta actuación. Ahora está imputada por dos delitos: por tráfico de influencias y por corrupción en los negocios. Nos queda por saber si lo estará también por apropiación indebida, porque sabemos que el juez ha citado como testigo al director de los Servicios Jurídicos de la Complutense. Dijeron que no había caso, que todo era fango y patrañas de la derecha, de la ultraderecha, de los pseudomedios, que jamás la imputarían, que luego lo archivarían y que le quitarían el caso al juez. Hoy también sabemos que el abogado de la señora Gómez le dijo al juez que la señora Gómez trabajaba en Moncloa y que tenía allí sus negocios, pero al Senado le han dicho ustedes, el Gobierno, que no, que la señora Gómez no tiene su empleo y no tiene sus negocios en Moncloa. ¿Quién miente, la señora Begoña Gómez, el Gobierno o todos?
Como el caso avanza, desataron una cacería contra el juez que investiga la corrupción de la mujer de Sánchez para intentar desacreditarle y ministros de su Gobierno le han acusado de prevaricación, iniciando una guerra insólita entre el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo. Difundieron y ampliaron bulos como el de los dos DNI del juez Peinado y ustedes ni pidieron perdón ni lo han desmentido. Pero el caso continuaba y pasaron al ataque judicial cuando, por primera vez en democracia, han usado al abogado general del Estado para querellarse contra un juez por unas cuestiones de una ciudadana particular. Una querella, señor ministro, que hemos pagado todos, pero que al señor Sánchez le ha costado nada y el Tribunal, por unanimidad, ha rechazado de plano su querella por arbitraria y abusiva, en palabras de uno de los magistrados. También está imputado el hermano del señor Sánchez por un delito continuado contra la Hacienda pública y la Seguridad Social, por otro de tráfico de influencias, por malversación y por prevaricación. Tenía un sueldo de 55 000 euros por un trabajo por el que ni pisaba. Hasta un despacho fantasma le hicieron sus compañeros socialistas de Badajoz en una mañana para que pudiera tener un sitio al que ir. Mientras, además, vivía en Portugal. También la jueza ha tenido que mandar varias veces a la UCO a recabar información a la diputación que sus compañeros socialistas no le querían pasar. Y luego se permiten ustedes dar lecciones de absentismo laboral, de fraude fiscal y de cómo hay que colaborar con la justicia. (Aplausos). Esto solo en la familia, señor ministro.
Vayamos al Gobierno. ¿Por dónde empiezo? Mientas todos los españoles estábamos en nuestra casa en plena pandemia, la mano derecha de Pedro Sánchez usaba el Ministerio de Transportes como sede logística de toda la trama de corrupción que desvió después a otros ministerios con la compraventa de mascarillas fraudulentas y también a dos comunidades autónomas: una, la que presidía la señora Armengol y otra, el señor Torres, que, por cierto, también han mentido en sus declaraciones. Y mientras los españoles salían de la crisis económica tras la pandemia, a la mano derecha de Sánchez le pagaban el piso de la amante, el chalé y también los viajes. Comenzaron negando todos estos hechos. Volvían a decir que eran bulos, pseudomedios, ‘fachosfera’. Hoy ya hay varios altos cargos del ministerio imputados ―ministerios registrados por ello― y estamos a las puertas de que la mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno y en el Partido Socialista esté imputado.
Pero vamos a otro de los casos de corrupción que les atenaza: el caso Delcy. Mismos protagonistas: Ábalos, Koldo, Aldama y los lingotes de oro. Primero, dijeron que no sabían que iban a viajar a España. Mintieron. Dijeron que fue Marlaska el que había avisado que Delcy venía en el avión. Mintieron. Dijeron que Ábalos tomó la decisión de ir cuando le avisó Marlaska. Mintieron. Dijeron que Ábalos fue a Barajas para evitar una crisis diplomática. Mintieron. Dijeron, señor ministro, que Sánchez no lo sabía. Y mintieron. Todos los españoles hemos visto el wasap en el que Ábalos le dice a Sánchez: Viene Delcy. Okey, ‘p’alante’, que entre. Y después de todo esto, señor ministro, le aplaudieron. Aquí, en esos bancos azules, aplaudieron a Ábalos como si fuera un héroe. (Aplausos). Son ustedes el cinismo personificado y hoy ha venido usted aquí a volver a mentir, señor ministro, cuando decía que no ha habido ningún viaje.
Hoy también sabemos la millonaria comisión que ha pedido Aldama por estas cuestiones y quizá los volcados informáticos nos den la información de con quién pensaba repartirla. A lo mejor había alguno de estos en esta lista. Toda esta trama operaba con la tranquilidad de saberse protegidos e informados desde Interior, con móviles opacos que proporcionaban desde el Ministerio del Interior, sabiendo que estaban, además, incluidos en la lista de informantes para que les saltase la información si estaban siendo investigados. Tenían al mismísimo director de la Guardia Civil informándoles de cómo iba el caso judicialmente y cuando ustedes vieron que se iba a destapar, le cesaron sorpresivamente y le han mandado a Washington. ¿Así es como ustedes trabajan contra la corrupción? Así es como trabajan contra la corrupción.
Señor Bolaños, ¿qué tienen esos pendrives y esos discos duros que tanto les preocupan y por los que tienen a la Guardia Civil trabajando afanosamente para conseguirlos? ¿Qué hay en esos pendrives? Y como le he preguntado por los pendrives y por los discos duros, estoy segura de que saldrá usted aquí corriendo, con su sonrisa, y me dirá lo de los martilleos de los ordenadores de Bárcenas. ¿A que sí? Pues mire (mostrando un documento), le traigo el auto de la Audiencia Provincial que niega que el PP martillease ningún ordenador de Bárcenas. Y como sé que usted no cree en la justicia (mostrando otro documento), le traigo Newtral, que no es sospechoso de ser ‘fachosfera’ y que también dice que el PP nunca martilleó ningún ordenador. Dejen de soltar bulos y de mentir. (El señor Tellado Filgueira: ¡Mentiroso!— Aplausos). Déjelo, señor Bolaños. Se los dejo aquí para que haga fotocopias y se los pase a los ministros. (Deposita los documentos sobre la tribuna de oradores). Se los paso para que dejen de repetir bulos y mentiras.
Hay otro caso que saltó la semana pasada: el de los hidrocarburos, el último caso en saltar que tiene estafas en impuestos sobre hidrocarburos con los mismos protagonistas: Aldama, Koldo, Ábalos. En toda la trama están siempre los mismos. Más de 180 millones de euros por defraudar al fisco y que no se podría haber llevado a cabo sin el concurso de miembros del Gobierno. Pero esto no es todo, señor Bolaños, sigo. Es que tienen ustedes imputado al fiscal general del Estado y he de reconocerle que siento cierta vergüenza ajena al escuchar al ministro de Justicia decir que está imputado por decir la verdad o por desmentir bulos. Que esto lo diga la ministra portavoz o el señor Patxi López, que no tienen ni idea de derecho, puede tener un pase, pero que lo diga usted, obviando claramente el principio de tipicidad de nuestro Código Penal, es bochornoso para la carrera judicial que usted sea ministro de Justicia. (Aplausos). Es vergonzoso, engañando a la ciudadanía a sabiendas, y dolosamente, de que está usted mintiendo cuando dice que al fiscal general se le está investigando por decir la verdad. Usted miente y lo sabe. Por cierto, que este mismo tribunal que ha imputado al fiscal general del Estado anteayer también archivaba una querella contra la ministra Montero. ¿En cuál de los dos casos hay prevaricación? ¿O es que la prevaricación para el Gobierno actúa a beneficio de inventario, siempre a favor de Pedro Sánchez? Son ustedes tan inmorales como incompetentes y tan sectarios como ignorantes. Y cuando el derecho y la ley no sirven a sus propósitos, entonces lo retuercen y se lo inventan. Y si esto tampoco les funciona, como estamos viendo, se inventan la patraña de un plan antidemocrático para hacer caer al Gobierno. Ningún Gobierno español en democracia, señor Bolaños, ha sido tan corrupto y ha estado tan podrido. Señor Bolaños, le repito: familia, Gobierno y partido. (Aplausos). Y tienen la caradura de repetir sin cesar que sí, que bueno, que tienen algo de corrupción, pero, oye, que perdón, que nosotros no somos como el PP, que nosotros sí que actuamos con contundencia. ¿En serio? ¿De verdad se comparan ustedes con el PP?
Señor Bolaños, el PP jamás ha amnistiado a delincuentes y ustedes sí. (El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!). El PP jamás ha rebajado en el Código Penal los delitos de corrupción y ustedes sí. El PP jamás ha usado al Tribunal Constitucional para borrar delitos de compañeros por corrupción y ustedes sí. (El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!―Aplausos). El PP jamás se ha querellado contra un juez por investigar corrupción, señor Bolaños. Ningún presidente del PP se ha querellado ni ha usado a la Abogacía del Estado para querellarse contra un juez por investigar la corrupción de un familiar, entre otras cosas porque ninguna mujer de ningún presidente del Gobierno del Partido Popular se dedicaba a hacer negocios desde la Moncloa. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos). Efectivamente, no nos parecemos en nada, señor ministro.
En la sesión de control ha mentido usted otra vez. Ha dicho que solamente había ministros del Partido Popular condenados por corrupción. Por cierto, ninguno de ellos fue en el ejercicio de su cargo como ministros. Pero mire: Barrionuevo, Chaves, Griñán, Magdalena Álvarez, Virgilio Zapatero y Vicente Albero. Seis ministros socialistas condenados por corrupción; llevan tres más, señor Bolaños. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos). Sí, sí, sí. Y podría seguir. Podemos recordar esas fotos que ha visto toda España de Roldán en calzoncillos en orgías. ¿Se acuerda usted? Forma parte del mismo partido que el señor Roldán, señor Bolaños (aplausos), y que el tito Berni. Dejen de dar lecciones, que si en algo son expertos los socialistas es en llevarse lo ajeno. Dejen de dar lecciones.
Pero sigamos con los bulos. Esta semana decía el ministro Óscar López que el PSOE tardó tres días en tomar decisiones contra Ábalos. ¿De verdad, señor Bolaños? ¿En serio? Hoy sabemos que Sánchez sabía desde 2022 que Ábalos estaba en la lupa de Hacienda por sus negocios en Transportes. También sabemos que era conocedor y autorizó la entrada de Delcy. Señor Bolaños, desde 2022. ¿Por qué no lo pusieron en manos de la justicia? ¿Por qué lo incluyeron en las listas del 23 de julio? ¿Por qué lo iban a meter en las listas de las europeas? Porque le querían aforado, ¿verdad, señor Bolaños? Ustedes no han luchado contra la corrupción; lo que han estado haciendo es intentar tapar todo rastro comprando y premiando voluntades y silencios. Tienen ustedes de honrados, señor Bolaños, lo que yo de comunista. Y ahora, cuando salga usted a darme la réplica —q ue le veo muy azorado con el móvil, me imagino que le estarán pasando información personal mía, como ha hecho el señor Óscar Puente contra compañeros míos, que es una auténtica vergüenza… (aplausos), es una vergüenza—, ahora, cuando salga a darme la réplica, ¿será usted capaz de no mentir, de no insultar, de hablar de la corrupción de su presente y no de la que pudo haber en mi partido cuando yo estaba estudiando la carrera? ¿Será usted capaz? ¿Será usted capaz de salir y de no tergiversar todo lo que yo he dicho, que va a quedar escrito, para las mentiras que suele usted decir, que es lo que hace con mis compañeros? ¿Será usted capaz de no mentir cuando salga aquí y de hablar de la corrupción —que es de lo que va esta interpelación— de su partido, de la familia del presidente del Gobierno y de su Gobierno?
Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).