María José Rodríguez de Millán Parro
Señor ministro, ustedes están rodeados y su estructura se deshace poco a poco. Cada vez se ven más acorralados por la justicia que prevalece y por una opinión pública que se atreve a disentir y, entérense, la corrupción de otros no hace la suya excusable, por mucho que haya empezado aquí a marcar el nuevo relato para liberar a Pedro Sánchez. (Aplausos). Incluso para sus tertulianos empieza a ser incómodo tener que defender a un presidente del Gobierno que tiene a su núcleo familiar imputado, mientras que ustedes vienen aquí, al Congreso, a vendernos la moto, a insultar a la oposición y a tratar de evitar el único motivo real por el que están aquí, en estas sesiones, que no es otro sino el de ser controlados. Sin embargo, ustedes nunca responden a nada, a pesar de que esa es su obligación, responder ante los españoles; responder, por ejemplo, a cómo puede ser posible que en el 2023 se batiese récord en recaudación y en 2024 tengamos a los trenes descarrilando, a las familias españolas sin llegar a fin de mes y a sus compañeros en los sumarios judiciales. Todos los días vemos cómo el dinero de los españoles no va ni para la sanidad, ni para la educación; va para ustedes, para su estructura, la que han creado para saquear y mantenerse en el poder a base de redes clientelares, endeudando por el camino a estas y a las próximas generaciones.
Tras conocerse la afición de sus amigos por el dinero ajeno, ustedes hicieron un teatro y dijeron que iban a crear una comisión de investigación, que resulta que han cerrado sin llamar a la mayoría de comparecientes, mientras todos corean obedientes la cantinela de que son contundentes contra la corrupción; de manera que mienten cuando dicen que van a exigir explicaciones y mienten cuando dicen que van a investigar lo ocurrido, pero, no se engañe, no hay ningún documental tragicómico que pueda exculpar la responsabilidad de empresarios, asesores, el fiscal general del Estado, el hermano del presidente, Begoña Gómez y tantos y tantos de una lista a la que pronto se unirán los nombres de ministros. Por eso, le pregunto: ¿quién de ustedes será el próximo en caer? (Aplausos).