José Vicente Marí Bosó
Gracias, señor vicepresidente. Señorías, no basta con que haya Gobierno, hace falta un Gobierno que gobierne, un Gobierno que en lugar de crear problemas trate de solucionar problemas. Señorías, hace falta un Gobierno que escuche y que comparta soluciones con los actores implicados de la sociedad civil, que haga de la colaboración público-privada su guía de actuación para no meter la pata. Y de esto va esta iniciativa que traemos a debate de sus señorías en el Pleno de hoy, de que el Gobierno solucione problemas en lugar de crearle problemas al sector turístico español; de que el Gobierno se siente en la mesa de todos los operadores del sector turístico para ver de qué manera se pueden compatibilizar las necesidades de seguridad de las personas con el éxito y la competitividad de nuestras empresas turísticas; de que el Gobierno se siente, escuche a los operadores turísticos y a sus organizaciones representativas. En este punto permítame dar la bienvenida a esta casa, que es su casa, a todas las entidades representativas del sector turístico español (dirigiéndose a la tribuna de invitados.―Aplausos). Bienvenidos y gracias por su esfuerzo y su trabajo, un esfuerzo y un trabajo de décadas, que han permitido que hoy podamos decir que España es líder mundial en turismo. Señorías, todo el sector turístico español lleva diciéndole al Gobierno desde 2021 que el Real Decreto 933/2021, por el que se establecen obligaciones de registro documental e información en las actividades turísticas, es una barbaridad; que se puede compatibilizar la seguridad y privacidad de nuestros visitantes con la máxima protección y la eficiencia en la recolección de datos e información sin poner en peligro la viabilidad de las pequeñas empresas ni la competitividad del sector. Este real decreto que ha visto aplazada su entrada en vigor hasta tres veces y que, si el Gobierno no atiende al sector ni atiende a lo que planteamos en esta proposición no de ley, entrará en vigor el próximo día 2 de diciembre, tendrá un impacto muy significativo sobre la actividad empresarial diaria de miles de pequeños negocios turísticos en nuestro país. Señorías, todo el sector ha venido diciendo unánimemente que este real decreto supone, primero, inseguridad jurídica e imposibilidad de cumplimiento; ignora la complejidad operativa que obliga a recopilar datos, incluso antes de la prestación del servicio. Segundo, una desventaja competitiva respecto del mercado europeo, ya que se imponen obligaciones a nuestras empresas que las legislaciones nacionales de otros Estados europeos no imponen. Tercero, una falta de adecuación tecnológica. La infraestructura tecnológica que se impone no funciona ni está operativa. Cuarto, una carga administrativa desproporcionada, hasta más de cuarenta datos se piden a las unidades alojativas. Y, en el caso de entidades que alquilan vehículos a motor, hasta más de ochenta datos. Además, se impone la recolección de datos en transacciones de pago, datos que ni siquiera tienen los establecimientos turísticos en nuestro país, porque evidentemente los tienen los proveedores de servicios de pago, como estipula la normativa europea. Y quinto, la vulneración de la normativa europea, con la recolección y almacenamiento masivo de datos, que no es proporcional ni respeta el principio de mínima intervención, y al tiempo supone una intromisión muy grave en la propia intimidad y privacidad de nuestros turistas y usuarios. (Una señora diputada: ¡Muy bien!―Aplausos).
Por tanto, señorías, déjenme repetir: inseguridad jurídica, imposibilidad de cumplimiento, desventaja competitiva, inadecuación de la tecnología, carga administrativa desproporcionada y vulneración del derecho a la propia intimidad y privacidad de turistas y usuarios. Todas ellas son las razones por las que pedimos que se suspenda sine die la aplicación de este real decreto y se proceda a renegociar con los actores del sector turístico español. Pero, además, respecto de esta cuestión de la intimidad y la privacidad, respecto del ‘Gran Hermano Turístico’ que el señor Marlaska nos quiere imponer, es que deriva de un Gobierno descarrilado que quiere tapar el descarrilamiento y, para tapar el descarrilamiento, se dedica a controlarlo todo; a controlar los medios de comunicación, hoy la televisión pública, a controlar los jueces, a controlar las empresas comprando acciones e introduciéndose en sus consejos de administración y, ahora, Marlaska nos propone controlar a turistas y usuarios. (Aplausos). Los españoles merecen un Gobierno mejor. (Una señora diputada: ¡Bravo!). Nuestro sector turístico es puntero en el mundo, pero el sector turístico español no va solo, y no es lo mismo que haya un Gobierno que acompañe, que ayude, que estimule, a que haya un Gobierno que ponga palos en la rueda como este Gobierno y esta normativa. Ya hemos visto, además, que la política de este Gobierno en vivienda regulando e interviniendo hasta la extenuación ha agravado el problema en vivienda y que la política industrial de este Gobierno, sometida a otro tipo de consideraciones no industriales, ha llevado a nuestra industria a languidecer como está languideciendo.
Señorías, somos el tercer país con mejor índice de desarrollo de viajes y turismo del mundo, según World Economic Forum. Mantener y mejorar dicha posición, en opinión del Grupo Parlamentario Popular, implica actuar sobre los factores de competitividad de nuestra industria en cuatro ejes: mejorar y modernizar nuestros destinos turísticos; adecuar las políticas activas de empleo y de disponibilidad de mano de obra, que tanto preocupan al sector; remover obstáculos normativos y regulatorios que impiden el crecimiento de nuestras empresas, y situar a España como referente mundial de destinos medioambientales. Todos esos son los retos de verdad de nuestro sector turístico, y a todos esos nos deberíamos aplicar. La seguridad, es verdad, está entre los factores que nos hacen más competitivos en el mundo, pero el reto no es más burocracia y menos privacidad, sino seguir escuchando y colaborando con el sector turístico para ir adoptando las decisiones correctas.
Por ello, señorías —y termino—, pedimos al Gobierno que gobierne, que lo haga en la dirección correcta para solucionar los problemas, en lugar de crear más problemas, que suspenda la aplicación sine die de este real decreto y se siente a negociar con el sector turístico español.
Muchas gracias, señor presidente. (Varios señores diputados: ¡Bravo!―Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).