Alberto Fabra Part
Gracias, señora presidenta. Señorías, buenas tardes. En marzo de 1989 Naciones Unidas realizó la supervisión del proceso de independencia de Namibia y garantizó el desarrollo de unas elecciones libres. España aportó una unidad aérea autónoma, compuesta por 250 militares, 8 Aviocar C-212 y un Hércules C-130, a una operación en la que participaron cincuenta países y unos 4500 militares. La intervención, un año después, culminó con éxito. Esta fue la primera ocasión en la que nuestras Fuerzas Armadas participaron en una operación en el exterior bajo la supervisión de un organismo internacional, la ONU. Han pasado desde entonces treinta y cinco años. Desde esa primera vez y hasta la actualidad, 160 000 militares españoles han formado parte de más de ochenta operaciones de paz por cuatro continentes: Nicaragua, Bosnia, Irak, Afganistán, Mali, Colombia, Líbano,
Mediterráneo, Atlántico, Báltico. Desgraciadamente, durante estas misiones, 170 militares españoles fallecieron representando a nuestro país. Actualmente, nuestras Fuerzas Armadas están presentes en dieciséis misiones, con más de 3600 militares desplegados por más de veinte países, pero siempre bajo la supervisión de la ONU, la Unión Europea o la OTAN.
La Ley Orgánica 5/2005, de la Defensa Nacional, atribuye, en su artículo 4, al Congreso de los Diputados la autorización, con carácter previo, de la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional; autorización que viene regulada en el artículo 17, que obliga al Gobierno a realizar una consulta previa y a recabar la autorización del Congreso de los Diputados. En el caso de que se requiera una respuesta rápida, prevé procedimientos de urgencia y, en el supuesto de máxima urgencia, ante la imposibilidad previa de realizar esa consulta, el Gobierno someterá al Congreso posteriormente la decisión adoptada para su ratificación, en su caso.
El artículo 18 dicta el seguimiento de las operaciones en el exterior, obligando al Gobierno a informar periódicamente, en un plazo en ningún caso superior a un año, a este Congreso de los Diputados. Hay que recordar que, tal y como contempla el artículo 19, dichas misiones en el exterior han de haber sido autorizadas por resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su caso, o por organizaciones internacionales de las que España forma parte, como la Unión Europea o la OTAN, y deben cumplir siempre con fines defensivos, humanitarios y de preservación de la paz, conforme a la Carta de las Naciones Unidas. En definitiva, señorías, las Fuerzas Armadas, además de salvaguardar la seguridad de España, juegan un papel esencial en el mantenimiento de la seguridad internacional y de la paz. Sin duda, son un reflejo del profundo compromiso que mantienen con nuestra nación, atendiendo a los tres grandes objetivos estratégicos: proporcionar estabilidad y seguridad, la disuasión y la lucha contra el terrorismo y la defensa de un territorio aliado.
Las misiones internacionales a menudo se desarrollan en contextos volátiles que pueden cambiar drásticamente con el tiempo, exigiendo que bien su delegación o sus capacidades sean mayores de las inicialmente previstas. Un claro ejemplo es el Líbano, donde España está presente desde septiembre de 2006, como saben, con una situación muy cambiante. Estarán de acuerdo conmigo en que es lógico que el Parlamento tuviera conocimiento de la evolución de esta misión, especialmente de la situación de nuestras Fuerzas Armadas, desplegadas en un momento tan delicado y de máxima tensión como el actual entre Hizbulá e Israel.
Otro aspecto que no estaba contemplado en la ley y que hay que tener en cuenta es el envío de material militar a otro país, como está siendo el caso de Ucrania, donde se actúa en sintonía con organismos internacionales y la mayoría de los países de la Unión Europea. Es por eso por lo que desde el Grupo Parlamentario Popular presentamos esta proposición de ley ante la clara necesidad de adaptar nuestra normativa a los nuevos desafíos geopolíticos y asegurar que la participación militar de España en el exterior siga siendo un asunto de Estado y, por tanto, que el Poder Legislativo tenga un papel mucho más activo en la toma de estas decisiones.
Señorías, repito, la política de defensa es una política de Estado, y como tal debe contar con el mayor consenso posible, porque la seguridad global y la política de defensa no son estáticas. Por eso, ante la opacidad de este Gobierno, es necesaria esta modificación. El Gobierno no debe tener el monopolio en las decisiones en materia de defensa. Todos los grupos parlamentarios, excepto el de ustedes (señala los escaños del Grupo Parlamentario Socialista), quisimos conocer la información sobre los envíos de material militar a Ucrania. Sin embargo, el presidente no quiso comparecer ante el Pleno, porque sabía que sus socios de gobierno lo iban a dejar en evidencia. Debemos garantizar, por tanto, un debate democrático sobre los envíos de material militar a otros países. Estos envíos, señorías, no son meros activos logísticos, no lo son, sino que son decisiones con enormes implicaciones geopolíticas.
El debate siempre enriquece; limitar el necesario diálogo político priva a la ciudadanía de la transparencia que merece un asunto de tal envergadura, porque la participación del Congreso debe ser esencial en la toma de estas decisiones. Somos testigos de que cada vez más el Gobierno intenta evitar el debate parlamentario, y es por eso por lo que consideramos que el artículo 17 debe ser ampliado y así reflejar la necesidad de la realidad actual e incrementar la transparencia y el control parlamentario sobre decisiones de carácter tan trascendental como el envío de tropas o el material militar a zonas de conflicto, por lo que proponemos, señorías, en esta toma en consideración lo siguiente: que las autorizaciones de la presencia de nuestras Fuerzas Armadas en el exterior tengan una vigencia máxima de cinco años. Antes de finalizar ese plazo, el Gobierno deberá hacer balance y solicitar previamente una nueva prórroga también por otros cinco años. Esto es porque muchas misiones requieren de una presencia prolongada ante la complejidad de los objetivos a conseguir, como es el caso de Afganistán, donde las Fuerzas Armadas estuvieron desplegadas durante diecinueve años, Kosovo durante diez o Bosnia-Herzegovina, donde estuvieron presentes desde 1992 y donde, por cierto, falleció el primer militar español en misiones internacionales. La solicitud de autorización debe ir acompañada por el máximo número de efectivos y material aproximado para llevarlo a cabo, y si hubiera cambios significativos, se debería solicitar una nueva aprobación previamente.
En relación con el envío de material militar a otro país, se debe solicitar la autorización plena al Pleno del Congreso de los Diputados, siendo esta de carácter anual y con posibilidad también de otras prórrogas anuales. Si se aprobara esta proposición de ley, el Gobierno deberá comparecer en este Pleno y solicitar la renovación de las misiones existentes y la autorización del material militar ya enviado. Con esto, señorías, el Grupo Parlamentario Popular pretende que todo aquello que sea una cuestión de Estado se debata y se autorice por este Congreso de los Diputados, porque, señorías, yo pregunto: ¿quién puede estar en contra de que se hable, que se debata o que se autoricen en este Parlamento cuestiones ya reflejadas en la ley? ¿Creen ustedes que la prórroga se debe producir exclusivamente en el seno del Consejo de Ministros, como pasa en la actualidad, y privar al Parlamento de esta potestad? ¿No es lógico que, ante cambios sustanciales en el envío de tropas o de material militar, sea el Congreso el que tenga que ser informado y el que autorice?
Sepamos lo que otros Parlamentos de países de nuestro entorno están haciendo al respecto, y así poder fijar una posición similar acorde al resto de países de la Unión Europea: en Alemania, el Gobierno informa regularmente al Parlamento del progreso de las misiones y, si excede de la duración previamente acordada, se someterá nuevamente a una votación parlamentaria; en Italia, además, se presentan informes financieros de los costes de las misiones; en Portugal, también se tiene que presentar ante el Parlamento un informe ante cualquier cambio en el alcance o duración de la misión, y en Francia, teniendo el presidente de la República la autonomía para tomar las decisiones iniciales en el despliegue de tropas, tiene la obligación inmediata de informar al Parlamento, así como también de cualquier cambio que pueda producirse a lo largo del tiempo que dura la misión.
Como verán, señorías, esto no es solo una cuestión del Partido Popular. No estamos hablando de una propuesta partidista. Queremos garantizar que estas decisiones cuenten con el mayor respaldo democrático posible. Sean conscientes, cuando vayan a votar esta toma en consideración, que lo que se va a votar a favor o en contra es a favor o en contra de la transparencia, del diálogo o del consenso. Estamos ante una propuesta que busca fortalecer el Parlamento en una de las áreas más sensibles y estratégicas que pueda tener una nación: su política de defensa, porque las operaciones del exterior deben contar con sólidos apoyos parlamentarios, haciendo así más fuerte nuestra posición en el extranjero. Les pido, por tanto, que apoyen la toma en consideración de esta proposición de ley por dos motivos ―y voy finalizando―: porque es un paso necesario para adaptar nuestra normativa a los nuevos retos internacionales y porque refuerza la participación de esta Cámara en decisiones clave para la seguridad y la proyección internacional de España. Señorías, pongamos en valor este Parlamento, escuchemos y debatamos las ideas, y busquemos consensos en políticas de Estado que a todos nos interesan.
Muchas gracias. (Aplausos).