Gracias, presidenta. Como le tengo por alguien inteligente, habrá notado que todas las medidas que ha mencionado se hicieron con Unidas Podemos dentro del Gobierno. Usted lleva al frente de este Gobierno prácticamente un año; un Gobierno en el que ya solo manda usted, en el que puede hacer lo que quiera sin presiones, sin ruido, y, sin embargo, lo que está viendo la gente es que, cuando solo mandan ustedes, lo único que saben hacer son medidas de derechas y están muy lejos de ser esa izquierda que dicen, aunque se llamen a sí mismos zurdos. Mire, presidente, yo creo que de lo que estamos hablando es muy serio. El pasado domingo Israel hizo esto (muestra una fotografía): quemó vivas a decenas de personas en tiendas de campaña cuando estaban en un hospital refugiadas. ¿Qué diferencia hay entre esto y las cámaras de gas de los nazis? Se lo pregunto, señorías, a todos, al presidente. Ninguna diferencia. Y nosotras estamos siendo cómplices, como país, de este genocidio. Usted recorre el mundo hablando de un embargo de armas que ustedes son incapaces de aplicar como Gobierno. El Gobierno, su Gobierno ha vendido armas después del 7 de octubre, ha comprado armas por valor de mil millones de euros —insisto, mil millones de euros, señorías— durante este año de genocidio, ha permitido el transporte de armas a través de nuestros puertos durante todo este año. Si se cree de verdad el embargo de armas, señor Sánchez, deje de mentir y aplíquelo de una vez. Y, además, es que no es solo Palestina. En materia de vivienda, ustedes aprueban unas ayudas al alquiler que saben perfectamente que sin un tope a los alquileres no van a servir de nada más que para seguir subiendo el precio de la vivienda. El señor Puente aplaude con las orejas cuando dice que BlackRock va a venir a especular a España. Eso, señor Sánchez, no es ser de izquierdas. Ser de izquierdas es prohibir la compra de viviendas a los fondos buitre en España de una santa vez. (Aplausos). Y, sobre todo, señor Sánchez, ser de izquierdas es dejar atrás de una vez por todas la corrupción. A mí me indigna profundamente que, mientras que algunas estábamos intentando meter la congelación de los precios del alquiler en el escudo social, había gente de su Gobierno metiendo la mano en la caja, exactamente igual que el hermano de la señora… (Rumores.―Aplausos).