Óscar Puente Santiago
GobiernoMinistro de Transportes y Movilidad Sostenible.Página 59Vídeo
Muchas gracias, señor presidente.
Comparezco ante el Pleno de esta Cámara para informar sobre la posición del Gobierno en relación con la activación de la transferencia de la titularidad y gestión a la Comunidad Autónoma de Galicia de la autopista del Atlántico AP-9, así como sobre la implantación de nuevas bonificaciones. Esta comparecencia versa sobre el mismo asunto que hemos tratado en otras ocasiones, y, sin ir más lejos, en una interpelación de la semana pasada que formuló el Grupo Parlamentario Mixto, por lo que, inevitablemente, las cuestiones y los argumentos se repetirán. Si no recuerdo mal, creo que es la sexta vez que abordamos este asunto en esta Cámara desde que soy ministro.
Compareceré describiendo una vez más los antecedentes y el contexto que explican la situación actual de la autopista del Atlántico AP-9, Ferrol-frontera portuguesa. Aunque sea reiterativo, es importante para conocer de dónde venimos, dónde estamos actualmente y hacia dónde nos encaminamos en esta infraestructura, lo que considero que es necesario para centrar este debate y también porque creo que es importante que la ciudadanía conozca los motivos que explican que la autopista siga siendo de peaje y los motivos por los que nos encontramos debatiendo hoy aquí sobre este asunto.
La construcción y la explotación de la autopista AP-9 se concedió a Autopistas del Atlántico Concesionaria Española, SA, Audasa, en agosto de 1973. La realización de las obras sufrió diversas vicisitudes, que ocasionaron que solamente dos de sus tramos fueran abiertos al tráfico entre los años 1979 y 1981. Esa situación se mantuvo inalterable hasta el año 1988, momento en que se abrió al tráfico el tramo Santiago Norte-Santiago Sur. Posteriormente, se fueron inaugurando los siguientes tramos, hasta la construcción en 2003 de los tramos Rebullón-Tui y Fene-Ferrol, con los que se completó el trazado de la autopista, que cuenta con una longitud total de 218,9 kilómetros.
Durante los primeros años la concesión se tuvo que enfrentar a dificultades económicas importantes, motivadas principalmente por la crisis económica generada a partir del año 1973 como consecuencia del incremento del precio del petróleo, que afectó a numerosos sectores económicos, entre los que cabe incluir de forma destacada al sector de las autopistas, junto al hecho de que la explotación de la autopista se limitase a dos tramos separados entre sí y al notable incremento de los gastos financieros debido al alto coste de construcción y a menores ingresos de los previstos, lo que condujo a la sociedad a una situación insostenible, que llevó al Estado a adquirir la totalidad de sus acciones en 1983 a través de la Empresa Nacional de Autopistas, Enausa. En el momento de tomarse la decisión de adquisición por el Estado, por Audasa, esta contaba con 86 kilómetros de autopista en explotación y 5 kilómetros en construcción, estando los 133 kilómetros restantes de la concesión no iniciados y con el plan de obras en suspenso. Cuando el Gobierno decidió intervenir, la entidad se hallaba al borde de la suspensión de pagos, con imposibilidad de refinanciar los vencimientos de su deuda. Bajo la gestión pública de la Empresa Nacional de Autopistas se finalizaron las obras que permitieron unir los tramos separados norte y sur de la autopista en un itinerario único, lo que permitió un importante aumento del tráfico captado por la autopista y que la sociedad obtuviera un resultado positivo de explotación por primera vez en el año 1994.
A partir de ese momento, se produjeron dos decisiones de los entonces responsables del Gobierno y del ministerio que explican en toda su amplitud la situación en la que se encuentra la autopista actualmente. La primera es la modificación de la concesión en el año 2000, que supuso el otorgamiento de una prórroga que llevó a una ampliación del plazo de la concesión en veinticinco años más, desde agosto de 2023 hasta agosto de 2048, pasando a ser su duración de setenta y cinco años; una decisión adoptada por un Gobierno del Partido Popular que suponía prolongar durante veinticinco años más, todavía con veintitrés años por cumplir, la carga que supone el pago del peaje para los usuarios de esa infraestructura y para los ciudadanos y el tejido empresarial gallego; una decisión que, en definitiva, si no se hubiese adoptado, habría supuesto la finalización de la concesión y la liberación del peaje el 18 de agosto del año 2023, y hoy no estaríamos aquí debatiendo sobre medidas para reducir agravios y desequilibrios hacia la ciudadanía gallega. Y la segunda decisión que se adoptó fue la de privatizar la autopista en el año 2003, que en ese momento pertenecía a la Empresa Nacional de Autopistas; mediante esta operación, el Gobierno del Partido Popular autorizó la venta de la totalidad de sus acciones. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).
Es decir, la situación actual de la autopista AP-9 se explica por una serie de decisiones adoptadas por el Gobierno del Partido Popular entre los años 2000 y 2003 que, por motivos de índole jurídica y económica, son muy complejas de revertir, y conviene señalar estas decisiones por la importancia de sus consecuencias. Por tanto, la situación actual es la de una autopista sujeta a un contrato concesional, con una duración total de setenta y cinco años, y a unas tarifas establecidas que deben cumplirse, no siendo viable proceder al rescate de la concesión por el altísimo volumen de gastos que ello supondría, inasumible para la Administración y con claros efectos lesivos para el Estado. Se trata de un caso claro, que ejemplifica lo que ha acabado ocurriendo en España al cabo de los años con la red de carreteras de gran capacidad. Lo que en el pasado suponía una ventaja competitiva, a medida que se ha ido completando la red libre de peaje se ha convertido en una carga que produce una sensación de agravio y desigualdad, que en algunos casos se ha visto prolongada por decisiones como las adoptadas por el Gobierno del Partido Popular que acabo de explicar. No obstante, pese a las dificultades jurídicas y económicas para revertir esta situación, estamos rebajando la carga que supone la decisión adoptada por el Gobierno del Partido Popular y estamos aplicando importantes reducciones de peaje porque consideramos que es justo y los ciudadanos gallegos necesitan aligerar el peso que supone el pago de un peaje que se encuentra en vigor desde hace muchos años y al que le quedan por delante muchos años más.
Esta situación de desequilibrio territorial por la existencia de zonas en España en las que los ciudadanos tienen que pagar peajes, frente a otras en las que la circulación por la red es gratuita, es la que estamos tratando de corregir desde que llegamos al Gobierno. Con el objeto de iniciar las bases de un modelo de gestión de red equilibrado y justo para todos los ciudadanos y en todos los territorios, hemos adoptado las siguientes medidas. Hemos aprobado la liberación de los peajes de las autopistas que finalizan la concesión, siendo el primer Gobierno que no prorroga los peajes cuando las concesiones llegan al fin de su plazo. Desde que llegamos al Gobierno, cuatro de cada diez kilómetros de autopistas del Estado han pasado a ser gratuitas: 1029 liberados de un total de 2530 existentes cuando llegamos al Gobierno. Hasta 2018 se habían aprobado treinta y tres decretos de prórrogas, con los que se han prorrogado los plazos, de media, en veinticuatro años más que los inicialmente previstos; destacan las prórrogas de veinticinco años para la AP-9 y de veintinueve para la AP-66, ambas decididas en el año 2000. De este modo, se concluye la tendencia de las prórrogas sistemáticas para alcanzar un modelo de financiación viaria más equilibrado territorialmente. Adicionalmente, hemos procedido a la rebaja de tarifas de las autopistas que gestiona SEITTSA en un 30 % y al establecimiento de la gratuidad en periodo nocturno y hemos impulsado la aplicación de bonificaciones a vehículos ligeros y pesados en determinados tramos de autopistas, como en la AP-9 y en la AP-66, para mejorar su funcionalidad y compensar a los usuarios recurrentes. Estas actuaciones están contribuyendo a reducir los desequilibrios territoriales y a reducir las desigualdades generadas por el hecho de que hay ciudadanos en nuestro país que durante muchos años han venido pagando o no por la utilización de las infraestructuras viarias en función de su residencia, trabajo o lugar de origen. Estamos hablando de unas medidas que suponen un ahorro anual para los ciudadanos de más de 1400 millones de euros desde que fueron acometidas por el Gobierno de España.
Por lo tanto, somos conscientes y sensibles a las demandas que se nos hacen desde el territorio, ya que además la AP-9 tiene una de las tarifas más altas de las autopistas de la Red de Carreteras del Estado. En este sentido, aprobamos en julio de 2021 un esquema de reducciones de peaje hasta el final de la concesión sin precedentes en esta autopista y sin precedentes en el resto de autopistas de España. Les pongo algunos ejemplos. Para vehículos ligeros que utilizan el telepeaje como medio de pago hemos establecido la gratuidad de todos los trayectos de vuelta que se realicen en un plazo máximo de veinticuatro horas durante todos los días de la semana, incluidos festivos. Es importante que se sepa: el trayecto de vuelta dentro de las veinticuatro horas es gratuito, incluidos los festivos. Aprobamos una bonificación adicional del 50 % del recorrido de ida para aquellos trayectos de ida y vuelta con el mismo origen y destino que se realicen en un plazo máximo de veinticuatro horas dentro del tramo de Puxeiros-Vigo-Tui. Hemos establecido la gratuidad en el acceso desde Redondela, bonificación del cien por cien para los usuarios que realicen recorridos de ida y vuelta ―mismo origen y destino y sentidos contrarios― en el plazo máximo de veinticuatro horas entre ellos en días laborables y festivos. Asimismo, se aplica una rebaja del 20 % del importe pagado en todos los recorridos realizados en un mes, a contar desde el recorrido inicial, para aquellos vehículos que realicen más de veinte viajes en dicho periodo. Por tanto, es evidente que hay un programa de bonificaciones y de reducciones muy intenso para los usuarios recurrentes de la AP-9. Para vehículos pesados el descuento es del 20 % del importe del peaje en todos los recorridos y gratuidad en el acceso desde Redondela, con una bonificación del cien por cien de los recorridos internos en el tramo Redondela-Vigo, origen-destino Rande-Vigo, incluido el acceso al puerto de Vigo. Con este esquema de bonificaciones, el Estado destina cada año unos 55 millones de euros para bonificar la autopista ―2300 hasta finalizar el plazo de la concesión― y los usuarios se han ahorrado desde la entrada en vigor de esta medida 127 millones de euros en total.
Adicionalmente, el ministerio ha invertido otros casi 56 millones en la amortización de la cuenta de compensación de la autopista, al objeto de evitar mayores incrementos extraordinarios de tarifas para el usuario del futuro. Estos descuentos se suman a otros ya existentes desde el año 2006, aprobados también por un Gobierno socialista, como el uso gratuito de los tramos Morrazo-Vigo y A Coruña-A Barcala mediante el pago de un peaje en sombra por el Estado. En este ámbito los usuarios de estos tramos de la AP-9 se han ahorrado, desde 2018 hasta final de 2023, unos 83 millones, y desde 2006 ―año en el que se aprobó la medida―, 213 millones de euros. Asimismo, desde el 1 de enero del año 2023, el Gobierno ha aplicado una subvención para limitar la subida de las tarifas en todas las autopistas. En el caso de la AP-9 los usuarios se han ahorrado gracias a esta medida 14,9 millones de euros.
En definitiva, con todas las medidas puestas en marcha, en total, hemos destinado desde 2018 más de 280 millones de euros a las bonificaciones de la AP-9. Adicionalmente, nos hemos comprometido a ampliar el esquema de bonificaciones aprobado en 2021 en el marco del acuerdo de legislatura firmado por PSOE y BNG. Para materializar la ampliación de estas bonificaciones en la AP-9 contemplamos 27,6 millones de euros adicionales, incrementando el presupuesto ya comprometido hasta los 81,7 millones de euros al año. La intención del ministerio es, aunque el presupuesto esté prorrogado y no se disponga de crédito, tramitar estas nuevas reducciones de peaje para que puedan materializarse lo antes posible, por lo que se declaró el pasado jueves la tramitación de urgencia para su aprobación.
Como consecuencia de estas políticas, las bonificaciones que actualmente se encuentran en vigor, financiadas a través de los presupuestos generales del Estado, suponen anualmente un volumen apreciable de los ingresos por el cobro de peajes en la autopista. No obstante, señorías, comprenderán que resulta difícil el encaje económico y jurídico de llegar a unas bonificaciones del cien por cien de los ingresos de la autopista, ya que supondría virtualmente su rescate y, por el altísimo volumen de gastos que ello supondría, sería inasumible por la Administración y tendría claros efectos lesivos para el Estado, sobre todo teniendo en consideración que la concesión no finaliza hasta el año 2048. En cualquier caso y con estas limitaciones, tenemos la determinación ―como he indicado― de mejorar y abundar en las bonificaciones de peaje ya existentes.
Por último, en relación con otra de las cuestiones que se plantean en esta comparecencia relativa a la transferencia de la titularidad y gestión a la Comunidad Autónoma de Galicia de la Autopista del Atlántico AP-9, voy a tratar de explicar algo que es muy sencillo de comprender y que me consta que la mayoría de sus señorías ya conocen, por lo que no necesitaría explicación, pero creo que es importante para entender la posición del Ministerio de Transportes en este asunto. Como saben, esta infraestructura vertebra el eje atlántico, enlaza los principales centros económicos de Galicia y cinco de las siete ciudades de mayor tamaño ―Ferrol, A Coruña, Santiago de Compostela, Pontevedra y Vigo― y permite su conexión con el resto de la Red de Carreteras del Estado. Además, está integrada en la Red Transeuropea de Transporte, quedando englobada dentro de un itinerario europeo de primer orden, como es la denominada Red Esmeralda Lisboa-Dublín, y permite conectar los principales núcleos gallegos con los diferentes territorios de España y con los demás países de la Unión Europea. Conecta las áreas de influencia de los cinco puertos de interés general del Estado en Galicia y sus principales rías: A Coruña, Ferrol, Vilagarcía de Arousa, Marín y Vigo. Las conexiones con los aeropuertos de interés de Galicia ―Vigo, Santiago y A Coruña― también se realizan a través de vías de gran capacidad desde la AP-9. Por lo tanto, esta infraestructura, de conformidad con lo recogido en la Ley de Carreteras, forma parte de la Red de Carreteras del Estado al estar integrada en un itinerario de interés general, que además está incluido en un itinerario de tráfico internacional e interés europeo y sirve de acceso al paso fronterizo con Portugal y a puertos y aeropuertos de interés general. En consecuencia, se puede estimar que el encaje jurídico del traspaso de la autopista al Gobierno autonómico se antoja tremendamente difícil.
En cualquier caso, en relación con la transferencia de la autopista AP-9, debemos entender qué es lo que resulta prioritario y qué es lo que importa a los ciudadanos; es decir, si lo que es importante es qué la administración sea la titular de la infraestructura o si lo que realmente importa son los beneficios que para los gallegos pueda tener la gestión de la autopista independientemente de su titularidad. Para el Gobierno lo prioritario es lo segundo, es decir, que la ciudadanía puede beneficiarse de la utilización de la AP-9 independientemente de su titularidad. En este sentido, como he indicado anteriormente, hemos aprobado ese esquema de bonificaciones y reducciones de peaje hasta el final de la concesión sin precedentes desde la entrada en el Gobierno en el año 2018. Adicionalmente, como he indicado, nos hemos comprometido y vamos a ampliar estas bonificaciones en el marco del acuerdo de legislatura entre PSOE y BNG.
En cualquier caso, el Gobierno no va a impedir que se propicie el debate parlamentario, por lo que no ha vetado la tramitación en el Parlamento de las iniciativas legislativas que se han producido en este ámbito, algo que, por cierto, sí hizo el Gobierno del Partido Popular hasta en cuatro ocasiones, vetando y no permitiendo el debate de las correspondientes proposiciones de ley de transferencia de la AP-9 que se presentaron en el Congreso cuando gobernaba.
Concluyo, señorías. Como he expuesto en esta intervención, el objetivo del Gobierno es transitar hacia un modelo en el que corrijamos las diferencias territoriales en cuanto al pago de los peajes, pero siempre teniendo en cuenta que se trata de contratos concesionales y que mientras la concesión no venza jurídica y económicamente es complejo proceder a su rescate, por lo que la mejor alternativa, la que tenemos en este momento en la mano, es mitigar el importe de los peajes dentro de las disponibilidades presupuestarias y con bonificaciones a los usuarios.
Desde que llegamos al Gobierno estamos desarrollando esta política en España, con particular intensidad en Galicia, al ser objetivamente la comunidad que más tráfico sujeto a pago de peaje soporta, una vez finalizada en el año 2021 la concesión de los tramos de la AP7 y de la AP2 en su totalidad y por tener la autopista AP-9 un prolongado periodo concesional, después de la prórroga de veinticinco años aprobada por el Gobierno del Partido Popular en el año 2000.
Muchas gracias y estoy a su disposición para cuantas aclaraciones pretendan en mi segundo turno de intervención. (Aplausos).