David García Gomis
VoxDiputado.Página 44Vídeo
Muchas gracias, presidenta. Señorías, españoles, el Gobierno y la ministra nos quieren hacer creer que vivimos bajo el manto de una realidad que algunos intentan ignorar o embellecer. Es palpable en cada esquina de nuestro país que la ministra ha perdido el pulso y la realidad de la calle, de los barrios obreros y más humildes y de nuestros cada vez más endebles cinturones industriales. Estamos aquí para discutir la situación laboral en España, una situación que no solo nos afecta económicamente, sino que refleja un deterioro social, educativo y cultural que no podemos pasar por alto, y hay que ponerle freno y soluciones. Ministra, es un insulto a la inteligencia que usted trate a los españoles como tontos, que hable como si fuese oposición cuando hace años que tiene responsabilidades de Gobierno y muchas de las políticas que han contribuido a esta situación, cada vez más desesperante para las familias españolas, son políticas que usted ha apoyado y promulgado. Usted es culpable, no víctima; las víctimas son los españoles, que sufren día a día mientras ustedes viven de espaldas a la realidad. (Aplausos). La situación laboral en España es hoy más que nunca un espejo de sus políticas, de sus prioridades y, lamentablemente, de sus fallas. Hablamos de un mercado laboral donde la precariedad ha dejado de ser la excepción para convertirse en la norma. Los datos no mienten: miles de trabajadores viven en la incertidumbre, con unos contratos que no permiten planificación alguna para su futuro. La reforma laboral, tan cacareada por muchos como una solución, ha resultado ser un parche más que una cura, manteniendo alta la temporalidad por el temor de los empleadores a un despido caro y dejando a los trabajadores en un limbo constante. Es una reforma que no ayuda ni convence a ninguna de las partes, ni a trabajadores ni a empleadores, y aquí es donde entran las mentiras y falsedades. El Gobierno, en su afán por pintar un cuadro optimista, ha manipulado y tergiversado realidades y presentando logros donde solo hay desolación, y se nos ha dicho que estamos en una recuperación. ¿Dónde está esa recuperación cuando el cierre de empresas no solo se mantiene, sino que ha aumentado en comparación con años anteriores, incluso con aquellos marcados por la pandemia? Estas cifras, si bien no son públicamente reconocidas, se susurran en los corrillos y se lamentan en las mesas de los hogares españoles. Las empresas españolas se enfrentan a un océano de problemas que van más allá de la mera competencia global; una competencia que arrastra a nuestras empresas a la deslocalización, que golpea el corazón mismo de nuestra economía y de nuestra sociedad, y golpea aún más duro el corazón de las familias españolas. Empresas que un día fueron pilares de nuestras comunidades, ahora buscan tierras donde la mano de obra sea más barata, las regulaciones más laxas y los beneficios a corto plazo más jugosos. Cada fábrica que cierra, cada servicio que se traslada significa no solo números en una fría estadística, sino vidas alteradas, sueños truncados y una incertidumbre que se extiende como la nada sobre nuestros barrios y pueblos. (Aplausos). Las regiones que dependen de ciertas industrias ven cómo su tejido económico se deshilacha. La deslocalización puede llevar a la decadencia de comunidades enteras donde el cierre de una empresa no es solo una cuestión empresarial, es una catástrofe social. La burocracia, la presión fiscal y la falta de apoyo real para la innovación y la digitalización han convertido a España en un terreno árido para el emprendimiento. Los cierres de empresas ―un fenómeno que se ha acelerado― no solo reflejan la capacidad de adaptarse a un mercado en constante cambio, sino también la falta de una política económica coherente que apoye y no obstaculice. (Aplausos). Hablemos ahora, ministra, de los barrios obreros y más humildes de España. Estos no solo están sufriendo una degradación física con infraestructuras desatendidas y servicios insuficientes, sino que están siendo despojados de su esencia. La gentrificación, la falta de viviendas dignas y una política social que parece haberlos olvidado están transformando estos barrios en sombras de lo que fueron. La comunidad, el sentimiento de pertenencia se diluye cuando la gente ve cómo su entorno se degrada, cómo las oportunidades laborales se evaporan, cómo la juventud, con sueños y ambiciones, debe emigrar en busca de un futuro que en su país parece inalcanzable. Es aquí donde debemos preguntar: ¿dónde está la verdad de las narrativas oficiales? ¿Dónde está el apoyo real para las empresas y los trabajadores que no solo son el motor de nuestra economía, sino que son la espina dorsal de nuestra sociedad? La degradación de nuestros barrios obreros no es solo una cuestión estética o de urbanismo, es el reflejo de una política que ha fallado en priorizar el bienestar de la seguridad y el futuro de su gente.
Señorías, la solución no es simple pero sí clara: necesitamos una política laboral que incentive la contratación indefinida, que proteja al trabajador sin ahogar al empleador; necesitamos una Administración que facilite y no obstaculice, que apoye la innovación, que entienda que el éxito de las empresas es el éxito de nuestra nación. Y para los barrios obreros necesitamos inversión no solo en infraestructuras, sino en oportunidades: educación, seguridad, cultura y espacios donde la comunidad pueda reencontrarse, reconocerse y sentirse parte de este proyecto común que es España. (Aplausos).
Este discurso no solo es una crítica, ministra, es un llamamiento a la acción, a despertar de la letanía de las falsas promesas y de las políticas fallidas; a construir un futuro donde el trabajo sea fuente de dignidad, donde las empresas puedan florecer y donde cada barrio y cada ciudad refleje un país que valora a todos sus ciudadanos por igual.
Señorías, vivimos tiempos difíciles bajo la sombra de una España que clama por soluciones que den respuesta a los padecimientos que azotan a nuestro pueblo: la subida despiadada de los precios de la cesta de la compra, la crisis de la vivienda, el desempleo juvenil, la tasa de paro general y la creciente pobreza infantil. España, señoras y señores, está enferma de un mal que no es nuevo, pero que se agrava con cada legislatura que promete y no cumple; está enferma de políticos que dijeron que venían a servir, pero en realidad vinieron a servirse. No es de recibo que la cesta de la compra, aquel conjunto de bienes esenciales que debería ser accesible para cualquier familia, se haya convertido en un lujo. ¿Cómo es posible que en una tierra tan rica, en una nación con tanta historia el ciudadano de a pie tenga que elegir entre llenar su nevera o pagar la factura de la luz? Luego, señora ministra, está el drama de la vivienda, usted que venía a salvarla. Nuestros jóvenes, la savia de nuestra España eterna, ven sus sueños de dependencia y estabilidad postergados sine die porque los precios del alquiler y de la compra de vivienda se han disparado, convirtiendo el derecho a la vivienda digna en una quimera inalcanzable. ¿Dónde están las políticas que protegen al español y le ofrecen un techo para forjar su futuro?
El paro juvenil es un cáncer que roe las entrañas de nuestra sociedad y de nuestra juventud, señora ministra, y refleja el fracaso de un sistema que no ha sabido o no ha querido integrar a sus jóvenes en el mercado laboral. Cada joven sin empleo, ministra, es una promesa rota, un potencial desperdiciado, una luz que se apaga en el firmamento de nuestras posibilidades. (Aplausos). Pero si el desempleo juvenil es un drama, la tasa de desempleo general es una tragedia que afecta a familias enteras. Familias que en su lucha por la subsistencia ven cómo la dignidad se les escapa de las manos, cómo la desesperación se instala en sus hogares. Ministra, ¿qué hemos hecho para merecer este abandono?, ¿qué hemos hecho más que trabajar y contribuir a la sociedad para que ustedes nos den ahora la espalda? Y en este escenario de desolación, ministra, la pobreza infantil se alza como el más cruel de los espejos de su Gobierno, reflejando la imagen de una sociedad que deja atrás a sus más vulnerables: niños que crecen sin lo básico, niños para los que la palabra futuro está desprovista de esperanza. ¿Es este el legado que van a dejar ustedes con su Gobierno?
Señorías, no podemos seguir con políticas que miran hacia otro lado, que se contentan con parches cuando lo que se necesita es una reforma profunda y estructural. No es solo economía, es cuestión de justicia, de moral, de supervivencia, de nuestra identidad y de nuestros valores. Necesitamos un plan integral que ataque de raíz estos males: primero, una reforma fiscal que alivie la carga sobre las familias y las pequeñas y medianas empresas, incentivando el consumo y la creación de empleo; segundo, una política de vivienda que no solo prometa, sino que garantice viviendas asequibles, ya sea mediante la liberalización de suelo o la construcción de vivienda social; tercero, una revolución educativa de formación profesional que vincule directamente a nuestros jóvenes con las necesidades del mercado laboral, dotándole de herramientas para competir y triunfar. Y no podemos olvidar la lucha contra la pobreza infantil: es imperativo el incremento sustancial de las ayudas directas a las familias, así como el programa de alimentación y educación, que aseguren que ningún niño en España pasa necesidad.
Compatriotas, estamos en un punto de inflexión, la historia nos juzgará por la capacidad de respuesta que tengamos ante estos desafíos. No se trata de derechas o de izquierdas, se trata de los españoles y de España, de salvar a nuestra patria y sus familias de la decadencia y de devolverles su dignidad y su fuerza; se trata de sentido común, se trata de poner el bienestar y el futuro de las familias españolas como nuestra máxima prioridad para que este Parlamento no se ha recordado como el lugar donde se discutieron problemas, sino donde se tomaron decisiones valientes y efectivas. Seamos la generación que, frente a la adversidad, decidió luchar por cada español, por cada familia, por cada niño, porque, al fin y al cabo, de eso se trata la política, ministra, no de servirse sino de venir a servir, de venir a proteger a los más débiles y, sobre todo, de garantizar un futuro a nuestras familias y a nuestra nación.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias, señor García. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social. Cuando quiera.
Presidencia. Señoría, gracias por su interpelación, pero creo que el mundo distópico que usted intentó narrar tiene bastante más que ver con un pasado. Ese pasado se llama Partido Popular, gobernaba Mariano Rajoy y ustedes todavía estaban dentro del Partido Popular (aplausos); ese pasado que hacía que España tuviera 6 200 000 parados y paradas; ese pasado que hablaba de un salario mínimo, señoría, con suerte, cuando llegué yo, de 735 euros al mes; ese pasado que tenía que ver con congelar las pensiones en nuestro país ―dirán ustedes, revalorizarlas al 0,25 %―; ese pasado que tiene que ver con la pobreza y con unos viernes de Dolores, que ustedes aplaudían con fuerza. Ese mundo distópico, señoría, por suerte, no existe hoy y, aunque ustedes están afanados en convertir nuestro país en la desesperanza, yo les digo que así no es, que hay esperanza y que el Gobierno de España está cambiando la realidad de nuestro país, a pesar de ustedes. (Aplausos). Señorías, yo les digo algo claro: esos barrios de gente humilde y trabajadora de la que usted habla, visítelos, y dígales la verdad. Dígale usted a esa gente humilde ―que los conocemos muy bien y no tocamos de oído, señoría― cuál es el programa real, el oculto, el que quitaron de la página web de VOX. Dígale usted a la gente trabajadora de este país, señoría ―tanto que la menciona―, qué es lo que quieren hacer con ellos y con ellas. Vamos a hablar también de fiscalidad y de vivienda. Dígales que en la página 56 de su programa dicen que lo que quieren hacer ustedes con el despido, ¿sabe qué es? Abaratarlo todavía más, incumpliendo la legislación internacional en Europa. (Aplausos). Dígales que en la página 57 de su programa quieren eliminar ―fíjese, tanto que se habla de justicia― la tutela judicial en los despidos colectivos. Como si fuera poco lo que ya tenemos en relación con los despidos colectivos, ustedes quieren desproteger completamente a los trabajadores y trabajadoras en nuestro país. Dígales también que en las páginas 52 y 57 quieren acabar con un derecho constitucional. Yo ya sé que ustedes en su programa están fuera del marco europeo; ya lo sé. Ya sé que están financiados, presuntamente, por Hungría y por Irán; ya lo sabemos. De esto también habrá que hablar. Dígalo también. Pero, fíjese, estar en contra de la Constitución y de la negociación colectiva, como señalan en las páginas 52 y 57 de su programa, es bastante grave, porque el modelo que usted defiende, señoría, es el de que los trabajadores y las trabajadoras de este país no tengan representación colectiva y tengan que pactar individualmente, como si el empresario y el trabajador tuvieran idéntica posición de parte. (Aplausos). Y, como sabemos, esto no es así. Dígales, también, señorías, que ustedes están fuera del marco constitucional. ¿Usted conoce el artículo 28 de la Constitución española, señoría? ¿Sabe lo que dice? ¿Respetan ustedes la voluntad del constituyente español?, ¿el derecho de huelga? Pues su programa dice que hay que restringir el derecho de huelga en nuestro país. Pero sigamos. Dígales usted a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país que quieren restringir la protección por desempleo en España. Le invito, señoría, a que vaya a un barrio de esos humildes y le diga a un trabajador o a una trabajadora, a una jornalera o a un jornalero, a cualquier trabajador de este país que está percibiendo el subsidio por desempleo, que usted votó en contra, que tiene que seguir viviendo con absoluta falta de respeto. ¿Se puede vivir, señoría, con 590 euros al mes? Ustedes han votado en contra y hemos subido ese subsidio 90 euros al mes. O, sigo, por ejemplo, en la página 45 ―esto es ironía, permítame que ejerza un poco de gallega―, un modelo de prosperidad. Hay poca gente que en España defienda un modelo privado de pensiones, sobre todo después de Pinochet, y ustedes, sin rubor, en la página 45 de ese programa oculto hablan de privatizar el sistema público de pensiones. Yo ya sé que ustedes miran a Milei y a Pinochet, pero cuéntenles a esa gente trabajadora lo que ustedes quieren hacer con ellos y con ellas. ¿Saben ustedes por qué no gobiernan? Sencillamente por esto, porque los españoles y las españolas los conocen bien. No solo eso, es que van a permanecer mucho tiempo en la oposición. Fíjense, su modelo programático, efectivamente, es el de Milei. Es un modelo, señorías, que ha disparado la pobreza en Argentina en un 53 %, veinticinco millones de personas pobres. Acaban de aprobar una contrarreforma laboral que ha ―se lo voy a decir en galego― esnaquizado los derechos laborales en Argentina. Yo, desde aquí, les mando todo el apoyo a los trabajadores y trabajadoras argentinas. (Aplausos). También trabajamos para que ellos y ellas tengan derechos. Pero, fíjese, una reforma laboral que lamina el despido y, como ustedes sueñan y desean, sin indemnización y, además, como ustedes defienden en su programa, efectivamente, lo que quiere es laminar el derecho de huelga. ¿Sabe cuál es su modelo, señoría, el del señor Abascal y el suyo? Es el modelo, efectivamente, de ser muy duros con los de abajo y con las de abajo, y ser absolutamente serviciales con los de arriba, porque este modelo laboral a quien beneficia, sin lugar a duda, es a quien más puede hoy en nuestro país, y nosotros, señorías, estamos cambiando la realidad en nuestro país y lo vamos a seguir haciendo. Señorías, en breves meses vamos a volver a subir el salario mínimo interprofesional. Les voy a dar una buena noticia a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país: vamos a seguir subiendo el salario mínimo interprofesional, y espero que ustedes, por una vez, no se coloquen en contra. (Aplausos). Habla de una realidad distópica, señoría, la del Partido Popular, la de la reforma laboral del Partido Popular, ―señorías, y hay sindicalistas hoy aquí que son diputados y diputadas―, que causó dos huelgas generales, pero que nos llevó a unos niveles de desprotección absoluta, aquella que permitió que el señor Guindos fuera a Europa a decir que sí, que iban a causar mucho dolor y que esa reforma iba a ser muy efectiva. Ese es su modelo. Usted en aquella estaba en el Partido Popular. Pero lejos de ese modelo, hoy, señorías los datos son contundentes. Y los datos no son contundentes para mí o para el Gobierno de España, los datos están validados por organismos tan poco sospechosos de apoyar al Gobierno de España, como el Fondo Monetario Internacional, como la OCDE o como la propia Comisión Europea. Le voy a refrescar los datos. Por la mañana, el señor Matute nos preguntaba sobre esto. Fíjese, año 2015, señoría, 15 millones de asalariados y asalariadas. Hoy, y como español debería sentirse orgulloso, tenemos más de dieciocho millones de personas asalariadas en nuestro país y, fíjese, señoría, tenemos 21,6 millones de personas ocupadas en España. ¿Se siente orgulloso, señoría, de ser español? Yo, sí; y el Gobierno de España, a pesar de ustedes, vamos a seguir trabajando para mejorar las condiciones de vida de la gente trabajadora de este país. Si se aplicara su programa, el oculto, acabarían con ellos. Pero fíjese, señoría, tenemos la tasa de paro más baja de nuestro país. Queda muchísimo por hacer, claro que queda, y nos vamos a dejar la piel para conseguir avanzar en esta materia. Pero, señoría, fíjese, en materia de temporalidad, esto que usted llama parches, lo que parecía imposible es que hoy España esté por debajo de la tasa de temporalidad privada del conjunto de la Unión Europea, el 12,3 %, señorías. Llegamos a reducir la temporalidad de las mujeres. Ya sé que ustedes tienen problemas con el feminismo y con las mujeres de nuestro país, que somos el futuro de España, pero hoy tenemos más de diez millones de mujeres trabajadoras en nuestro país. ¿Le parece a usted que vamos en mala dirección, señoría? ¿Está usted de acuerdo con las políticas que estamos defendiendo también para la igualdad retributiva en nuestro país? ¿Está usted de acuerdo con los derechos que hemos defendido, y espero que ustedes compartan, para las personas LGTBI, en el conjunto de la empresa española? ¿Está usted de acuerdo, señoría, con que por fin tengamos cifras del mercado laboral que nos asemejen un poco a países mucho más decentes? Desde luego, nosotros vamos a seguir trabajando por el bien de nuestro país, pero sus tesis son malas. Fíjese, ya me ha hecho esta interpelación en una ocasión. Es idéntica, con un matiz: que usted ahora incorpora que garanticemos la estabilidad solo de quienes sean españoles y españolas. Este es el matiz de esta interpelación, y yo voy a ser contundente. Tenemos tres millones de personas migrantes en España que trabajan con derechos, son el 13,6 % de la población asalariada de nuestro país, y nos sentimos muy muy orgullosas de estar defendiendo con plenitud de derechos a esta gente trabajadora de nuestro país. (Aplausos). Le digo más, señoría, el Gobierno de España, el Ministerio de Trabajo, se siente muy orgulloso ―y es de lo más emocionante que vamos a hacer― de que esas más de 500 000 personas que están hoy en España, y sobre las que se ha suscitado una ILP en esta Cámara, por fin sean regularizadas y gocen de derechos. Espero verlos votando a ustedes (aplausos), porque son españoles y españolas como nosotros, son como toda la gente que se ha ido fuera de España cuando lo necesitaba. Señorías, ya que estamos hoy hablando del plan Meloni y de campos de deportación, le decimos que en esta vicepresidencia claramente nos situamos en contra y vamos a defender un modelo basado en los derechos fundamentales, en la legalidad internacional y en los derechos humanos. (Aplausos). Ahí nos vamos a ver, señoría. Ese es el modelo oculto y ya le decimos aquí que estamos en contra del plan Meloni. Por tanto, señoría, el mundo distópico es el suyo, es el suyo: el país del sufrimiento, los viernes de Dolores, aquella ministra que decía que sí, que había que elegir entre la precariedad o el paro. Lo vuelvo a decir señoría: quien afirma eso siendo ministra tiene que dimitir; tiene que dimitir. Frente a eso, nosotros seguimos ganando derechos. Por una vez, señoría, colóquense con el sentir de su pueblo. Han votado en contra de algo clave, que era la derogación del artículo 52 d), es decir, que no vaya a trabajar la gente trabajadora cuando está enferma, que nos colocábamos fuera de la legalidad internacional, que es una vulneración flagrante de derechos humanos. (Aplausos). Ustedes querían que la gente trabajadora fuera a trabajar enferma. Han votado en contra de la reforma laboral, señoría, han votado en contra de los ERTE, han votado en contra de todo lo que le hace bien a este país, de todo lo que les hace bien a las empresas, que tanto mencionan y tanto alaban, y de todo lo que le hace bien a la gente trabajadora de nuestro país. Hablando de impuestos, su modelo es el que han practicado en el Reino Unido. Me he leído con muchísima atención su programa y provocaría un agujero fiscal de 28 000 millones de euros. Ustedes lo que quieren con ese programa fiscal es seguir beneficiando a los ricos; son esos regalos fiscales de la señora Ayuso: una rebaja de 6000 millones de euros para que los de arriba no paguen impuestos y para laminar la educación pública, la sanidad pública, las pensiones públicas y la dependencia en nuestro país. (Aplausos). Efectivamente, ustedes no van a gobernar y sí, vamos a trabajar para tener unos presupuestos en los que el impuesto a la banca y el impuesto a las energéticas, señoría, con su voto en contra, sean permanentes en nuestro país. Vamos a seguir trabajando para que el impuesto de solidaridad no solamente tribute y grave las rentas de más de 3 millones de euros, sino para que lo bajemos a 1 millón de euros. Vamos a hacer que las rentas de sucesiones, igual que las rentas de solidaridad de las grandes fortunas, también paguen impuestos, porque lo que se hereda en este país, ¿sabe lo que es, señoría? La pobreza. Y como queremos combatir la desigualdad, vamos a seguir luchando para tener una negociación presupuestaria y que sus amigos que hoy no pagan impuestos por fin los paguen. También, señoría, vamos a hacer algo importante: que la sanidad pública siga mejorando, y para eso la sanidad privada, que está exenta de IVA, pague IVA, igual que la educación privada pague IVA, señoría (aplausos), esa escuela segregadora que ustedes defienden. Por tanto, sí, vamos a hablar de fiscalidad, señoría, pero de un mandato constitucional. Artículo 31 de la Constitución: Quién más tiene más paga. ¿Comparte usted que una peluquería, un autónomo, un pequeño empresario tribute al 17,5 % mientras las grandes corporaciones lo hacen solo al 3,2 %? Hablemos de esto, señoría. Yo sé muy bien de qué lado estoy: del de la mayoría social de mi país. Ustedes ya sabemos muy bien de qué lado están: de las amnistías fiscales, de los regalos fiscales a los ricos, y sí, es un programa contra la gente trabajadora de nuestro país y contra el bienestar de España. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. Tiene ahora la palabra el señor García Gomis, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera. (Aplausos).
David García Gomis
VoxDiputado.Página 48Vídeo
Muchas gracias, señora presidenta. Señora ministra, cambie usted de fuente de información, tanto que le gusta pedir a los periodistas que nos investiguen… Nunca he estado en el Partido Popular. Pero si le gusta hablar del pasado, ministra, hablemos de su paso por el Partido Comunista y su apoyo a Chávez, a Maduro y a las narcodictaduras (aplausos), regímenes asesinos, totalitarios, de una ideología que asesinó a más de 120 millones de personas. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Mi mayor error, señora Yolanda, fue militar en el Partido Socialista, su socio de Gobierno. No somos de encuestas, pero si mira usted las encuestas, la mitad de aplaudidores que tiene ahí desaparecerían ipso facto. Se ha puesto a hablar de Argentina, de Chile, de Italia, de todos lados menos de España, porque no le interesa hablar de España porque sabe cómo está la realidad. ¿Pero usted se piensa que puede mentir a las personas que están sufriendo el día a día, que la están viendo desde ahí arriba? (Señala la tribuna de invitados). Porque no pueden hablar ni pueden abuchearla, pero ellos están sufriendo la realidad. Mire la cantidad de jóvenes que hay ahí (señala la tribuna de invitados), que saben que no se van a poder emancipar, que saben que por mucho que estudien no podrán realizar sus sueños porque este país les está negando eso, señora ministra, y se lo está negando usted. Usted es responsable de robarle el futuro a nuestros jóvenes. (Aplausos).
Me vuelve a salir con la clase obrera, a darme elecciones. Señora ministra, que usted no me puede dar a mí lecciones de clase obrera, que me he levantado a las tres de la mañana, que he cobrado un salario basura, que he sufrido las tropelías de unos y de otros. (Señala los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y del Grupo Parlamentario Socialista, alternativamente). Usted dice que puede pisar la calle, ¡pero, ministra, si donde va no la pueden recibir luego! ¿Sabe dónde la reciben? En Zara, la empresa que tanto criticaba, los oligopolios, los grandes explotadores, ahí la reciben a usted ahora. (Aplausos). ¿Quién cambia de parecer?, ¿quién tiene que revisar un poco sus ideologías, señora ministra?
Ha dicho una cosa, y yo creo que le ha vuelto a pasar lo mismo que la semana pasada: Tenemos la tasa de paro más baja de nuestro país. ¿Usted se escucha? Si quiere que hablemos de tasa de paro, hablemos de tasa de paro. Hoy me ha sorprendido, hoy no ha venido con datos, datos y datos como la otra vez, ha cambiado también el discurso, no soy el único que lo ha hecho. Usted lo que quiere realmente, antes de entrar en los datos, es romper la desigualdad, ¿sabe cómo? Para abajo, porque quiere a todas las familias españolas arruinadas y pobres, nos quieren a todos sumidos en la auténtica miseria. (Aplausos). Hoy no ha entrado en datos. Le doy datos. Fuente, Eurostat: paro, 11,3 %, casi el doble de la media de la Unión Europea. Paro juvenil, 24,7 %, casi el doble de la Unión Europea. Fuente, El Mundo: La renta de los hogares españoles estancada desde 2007. Fuente, El País: La pérdida de poder adquisitivo, es patente; la cesta de la compra se revaloriza casi 14 puntos. Y este mismo periódico, que será también fango, titula: España entre los países que más poder adquisitivo pierden respecto al precio de los alimentos. Según la OCDE, que también la ha citado usted, somos el tercer país con mayor brecha en este sentido. ¿Qué me está vendiendo usted, señora ministra? ¿De qué futuro habla, de qué soluciones habla, qué realidad de la clase obrera me quiere usted vender? (Aplausos). Además, según el Consejo Económico y Social, hay casi 13 millones de personas, ministra, casi 13 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, el 26,5 % de la población española. Hay 400 000 personas más en exclusión social que hace un año, casi diez millones de personas viven en España con menos de 916 euros. Como digo, la fuente es el Consejo Económico y Social. ¿No quiere usted datos? Yo le doy datos. La mitad de los hogares españoles, el 48,7 %, tiene dificultades para llegar a final de mes, y la ministra sacando pecho. Uno de cada tres menores de 12 años sufre pobreza severa. (Aplausos). Ustedes son, señora ministra, la mayor estafa para la democracia que ha existido nunca. Me pregunta si yo me siento patriota. Claro que amo a mi país, lo que no amo es a este Gobierno que lo está llevando a la ruina y está arruinando a mis vecinos, a mis amigos, a las familias españolas.
En mi primera intervención le he hablado de la revolución de la educación laboral, que es muy importante. Hace falta una auténtica revolución laboral con una mentalidad que vuelva a dignificar el empleo manual que tanto desprecia la izquierda pija y progre. Es imprescindible que lo dignifique y que reconozca su contribución. Son empleos y oficios más importantes para nosotros que tanto intelectual de pacotilla que luego lo que hace solamente es aplaudir y loar al poder, porque usted, señora ministra, ahora forma parte de la casta y del poder. (Aplausos). Ustedes miran por encima del hombro a las clases obreras. Desconocen los trabajos industriales, desconocen los trabajos manuales, desconocen la realidad que sufren día a día.
Presidencia. Debe ir finalizando, por favor.
David García Gomis
VoxDiputado.Página 49
Sí, voy terminando. Es que la señora ministra se ha pasado dos minutos y pico, pero ya sabemos cómo actúa usted, señor presidente. (Aplausos). Antes he sido muy correcto con el tiempo.
Presidencia. Continúe, por favor. Continúe y finalice.
David García Gomis
VoxDiputado.Página 49
Termino, señor presidente, ya que no nos dejan hablar aquí y visto cómo funciona…
Presidencia. He dicho que continúe y finalice.
David García Gomis
VoxDiputado.Página 50
Vale. Señora ministra, la realidad que padecen las familias españolas la ve a través de un móvil, a través de un coche oficial y a través de alguna de las ventanas del piso de más de 400 metros cuadrados que le pagamos todos los españoles. Si yo le pregunto cuánto paga usted de alquiler por su piso me va a decir que nada, porque ese dinero sale de los españoles. Mientras tanto, los jóvenes se tienen que marchar fuera, mucha gente tiene que hacer el coliving que tanto fomentaron ustedes y tienen que sufrir las tropelías de su Gobierno. Señores, señorías, señora ministra, usted es una [estafadora]1 (protestas.― Un señor diputado: ¡Y tú un sinvergüenza!) y pronto acabará donde tiene que estar: fuera de este Parlamento. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Para concluir el debate tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social.
Presidencia. Señoría, a pesar de discrepar absolutamente de usted, jamás me va a escuchar insultarle. (Aplausos). Entiendo que cuando me insulta es porque no tiene ningún argumento de fondo. Pero, en fin, ha quedado usted completamente retratado. Jamás le insultaré. Usted ha quedado retratado. Señoría, le pediría que venga a mi comarca ―acaba de llegar el señor Tellado― y, fíjese, le pido que venga conmigo y le diga a la cara a uno de esos jóvenes de los que usted habla, que viven del subsidio mínimo, que ha votado en contra de mejorar su subsidio 90 euros al mes. (Aplausos). Venga conmigo a Ferrol, señoría. Venga a Ferrol o a Cádiz y dígales a los trabajadores y a las trabajadoras que efectivamente viven de ese subsidio que usted ha votado en contra; yo le acompaño. Deje de jugar con la gente trabajadora de este país, deje de jugar con la gente trabajadora de este país. Señoría, cuando el Partido Popular gobernaba y había 6 200 000 parados en España y una tasa de paro juvenil del 56 %, ¿falseaban los datos? Cuando ustedes gobernaban en Castilla y León, antes del paripé que han hecho, y tenían un consejero de Empleo en Castilla y León que salió diciendo literalmente: se alcanzó un mínimo histórico de paro y el segundo dato más alto de afiliación en un mes de mayo con récord histórico en Valladolid, ¿mentían ustedes o mentía el Gobierno de España? ¿Quién mentía, señoría? ¿Los datos solo son reales cuando ustedes estaban en los Gobiernos? ¿Está usted diciendo aquí que los funcionarios y las funcionarias públicos de todas las comunidades autónomas de nuestro país falsifican datos? ¿Lo está diciendo, señoría? ¿Está diciendo usted también que los trabajadores y trabajadoras públicos del Servicio Público de Empleo manipulan los datos? ¿O está usted intentando decir que yo estoy cometiendo un delito? Yo me tomo esta interpelación con seriedad, a pesar de quienes son ustedes, por respeto a esta Cámara, porque soy una demócrata y porque los datos hablan por sí solos. Conozco muy bien personalmente y con datos la realidad de la gente trabajadora de este país. Hablaba usted de una empresa. Venga conmigo a cualquier tienda del comercio español y dígale usted a esas trabajadoras ―y le hablo en femenino― qué opina VOX sobre la reducción de la jornada laboral. Dígaselo, aunque ya le voy a contestar yo. Las trabajadoras del comercio de España también quieren ver reducida su jornada laboral y espero que ustedes voten a favor de esta. (Aplausos). Venga conmigo a cualquier comercio de España y verá la música de lo que quieren los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. ¿Sabe lo que quieren? Seguir ganando derechos, porque si algo les ha transmitido el Gobierno de España en la pasada legislatura y en esta es que frente a la desesperanza hay esperanza, que se puede cambiar la vida de la gente y lo estamos haciendo, señoría. Hoy les decimos alto y claro que a pesar de ustedes van a seguir ganando derechos, a pesar de que ustedes sigan votando en contra, como probablemente harán a pesar de que sus votantes, los de VOX, también quieren que se reduzca la jornada laboral. Fíjese, ustedes, que forman parte de la internacional del odio, lo que odian sobre todas las cosas, ¿sabe qué es? Que volvamos a subir el salario mínimo, que hoy tengamos unas pensiones públicas que se han incrementado un 37 % y que por primera vez en España la pensión media supere los 1252 euros al mes. (Aplausos). Esto es lo que quiere nuestra gente. Lo que quiere nuestra gente es seguir ganando derechos. Ustedes quedan retratados por dos realidades: su odio y su programa contra los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país. Frente a su odio y sus votos en contra, nuestra 1 Palabra retirada por la Presidencia de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara. esperanza y el mandato claro a la gente trabajadora de este país de que hay futuro, que es mejor España que todos ustedes y que la gente trabajadora de España va a seguir ganando derechos. Como he empezado le digo, señoría, que me acompañe a Ferrol o a Cádiz, que les mire a los ojos y les diga que usted ha votado en contra de todo lo que ha mejorado la vida de la gente de este país. (Aplausos).
Presidencia. Señoría, debe ir terminando, por favor.
Presidencia. Gracias. (El señor Errejón Galván pide la palabra).
Presidencia. Gracias. Señoría, dígame en concreto en virtud de qué artículo pide la palabra.
Íñigo Errejón Galván
Grupo SumarDiputado.Página 51Vídeo
En función del artículo 71.3, por alusiones que afectan a la dignidad del grupo parlamentario, en este caso a la presidenta de nuestro grupo parlamentario, quiero pedirle que se retire del Diario de Sesiones la alusión, el insulto de estafadora con el que intentan descalificar a la presidenta de nuestro grupo parlamentario.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muy bien. Se retirará del Diario de Sesiones. (Aplausos). — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, AL MINISTRO DEL INTERIOR SOBRE LA IMPLICACIÓN DE SU MINISTERIO EN LOS MÚLTIPLES ESCÁNDALOS DE CORRUPCIÓN QUE CERCAN A SU GOBIERNO, AL PARTIDO SOCIALISTA Y AL ENTORNO DEL PRESIDENTE SÁNCHEZ. (Número de expediente 172/000065).
Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso al ministro del Interior, sobre la implicación de su ministerio en múltiples escándalos de corrupción que cercan a su Gobierno, al Partido Socialista y al entorno del presidente Sánchez. Para su defensa, tiene la palabra el señor Rojas García.