Señor ministro, mentir en sede parlamentaria es un delito, ¿usted lo sabe? Porque usted mintió y la señora Armengol también. (La señora presidenta del Congreso de los Diputados, Armengol Socías, hace gestos negativos). Señora Armengol, usted no debería seguir ni un minuto más ahí. (Aplausos.—Rumores). ¿A ustedes los aforaron para protegerlos y ustedes a su vez al «número 1»? Esto es insostenible y se tienen que ir. Se tienen que ir porque su Gobierno es un lastre también para sus socios parlamentarios, porque no van a poder amparar tanta corrupción.
Y no me hable de menores, señor ministro, no me hable de menores porque su portavoz, el señor López, lo dejó claro la semana pasada, además con cierto desprecio: Canarias no tiene un problema de inmigración porque recibe 12 000 turistas. No sé si es más frívolo que inconsistente o son las consecuencias de no pasar por el aro de la incompetencia de su Gobierno. Usted solo está comandado por el «número 1» para intentar romper el Gobierno de Coalición Canaria y el Partido Popular. Ni los menores ni los miles de inmigrantes le importan lo más mínimo.
El colmo es que nos tengamos que enterar por los organismos europeos que ustedes no controlan la inmigración irregular, pero tampoco piden ayuda a Europa para hacerlo, ¿para qué custodiar las fronteras, verdad, señor ministro? Al contrario, desmantelan las garantías judiciales para que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado puedan trabajar con ellas, desprotegiéndolas para ofrecérselas en bandeja a los herederos de la banda terrorista ETA, a Bildu. Ustedes han batido todos los récords de la inmoralidad.
Señor ministro, ni las bolsas de dinero a la sede de Ferraz ni la corrupción política y económica que está desangrando a su Gobierno pasarán de largo por la memoria de los españoles, pero tampoco la anestesia que pretenden imponer para seguir blanqueando sus espurios acuerdos. La sociedad española es mucho mejor que todos ustedes.
Señor Torres, créame, usted ya es un lastre señor Sánchez, está en tiempo de descuento. Muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!).