José Antonio Bermúdez de Castro Fernández
Gracias. Señorías, los españoles sabemos muy bien lo que representa la acción salvaje y criminal del terrorismo, y lo sabemos muy bien porque hemos padecido en nuestras carnes el terrorismo yihadista y soportado durante muchos años a la organización terrorista ETA, que expulsó de su tierra a miles de familias y que dejó a su paso un reguero de sangre y de víctimas inocentes que nosotros nunca vamos a olvidar y a las que siempre vamos a honrar y recordar; siempre. (Aplausos). Y el paso decisivo en la lucha contra ETA lo dimos cuando fuimos conscientes de que, además de los comandos asesinos, existía un entramado social y político que les daba cobertura, lo que nos llevó a aprobar la ley de partidos y, con ella, a ilegalizar a Batasuna por formar parte de la propia organización criminal. Y es verdad, ETA ya no mata, pero quedan quienes en su día la apoyaron, jalearon y justificaron; ETA ya no mata, pero quedan muchos de sus crímenes sin resolver y, sobre todo, quedan sus víctimas, que serán siempre un referente ético y de libertad para todos. (Aplausos). Y nosotros estaremos siempre al lado de las víctimas. Como humanos, nos podremos saber equivocado en alguna ocasión y, si lo hacemos, rectificamos, pero no vamos a permitir que nadie pueda poner en duda dónde está el partido de Miguel Ángel Blanco, de tantos compañeros asesinados o de mi compañero Pedro Samuel Martín, que fue víctima de un atentado, que salvó la vida de milagro y que es un ejemplo para todos nosotros. (Aplausos). Son ustedes los que están pactando con los amigos de los verdugos con tal de mantenerse en el poder. Así que, si quieren, pregúntese a quién le han dado el mando de su partido. Han tenido la oportunidad de retirar el proyecto de ley que garantizaba a todos los etarras más sanguinarios las rebajas de sus condenas, medida que introdujeron de manera consciente a través de una enmienda trampa, y ahora pretenden impedir que se debata en esta Cámara el veto que aprobó ayer el Senado por mayoría absoluta contra esta medida. (Aplausos). ¿Y saben por qué lo hacen? ¿Saben por qué lo hacen? Lo hacen porque esa medida forma parte del pacto encapuchado que tienen ustedes con Bildu. Esa es la realidad, que una vez más, entre la dignidad y el deshonor, han vuelto a optar por esto último en una traición más a las asociaciones de víctimas del terrorismo y a la propia trayectoria de su partido (aplausos), y eso pesará siempre sobre sus conciencias. Y es verdad, ETA ya no mata, pero queda el relato, y no podemos permitir que lo que ocurrió se olvide o se distorsione. Un compañero suyo, a quien siempre admiré por su sentido de Estado y por su lucha por la libertad, Txiki Benegas, dijo hace años desde esta tribuna: A veces no somos plenamente conscientes del drama que hemos vivido como consecuencia del terrorismo. Por eso la lucha contra el olvido debe ser permanente; no se puede pasar sin más una página tan amarga. Lo que ha ocurrido no se puede olvidar, porque una cultura de paz y libertad solo se puede construir manteniendo viva la memoria de lo ocurrido para que nunca más vuelva a suceder. Yo estoy totalmente de acuerdo con esas afirmaciones, y ustedes también, claro, el Gobierno también, porque miren lo que se decía en la página 44 del Informe Anual de Seguridad Nacional de hace dos años (muestra un documento): «No obstante, las consecuencias de la actividad de ETA se mantienen, con numerosos atentados sin esclarecer, la existencia de miembros de la organización terrorista con causas pendientes con la Justicia española que residen en otros países […]. Sus organizaciones satélites…» ―las de ETA― «… canalizan su estrategia en lo que denominan «batalla por el relato», tratando de imponer su versión sobre la violencia y deslegitimar el Estado de Derecho». Página 44 del Informe Anual de Seguridad Nacional elaborado por Presidencia del Gobierno. ¿Y ahora qué pretenden ustedes, que pasemos página y miremos para otro lado? ¿De verdad van a permitir que se fabrique un relato y una historia a conveniencia de unos matones? Miren, no sé todo lo que han podido ustedes pactar con Bildu, pero les aseguro que eso nosotros no lo vamos a permitir; no lo vamos a permitir. (Aplausos). Y es que no podemos mirar para otro lado mientras sigan existiendo actuaciones que atentan contra la dignidad de las víctimas y contra nuestra propia convivencia. Como han denunciado diferentes asociaciones de víctimas del terrorismo, se siguen celebrando cada año cientos de actos de apoyo a ETA y de homenajes y manifestaciones en favor de la liberación de presos etarras ante la pasividad del Gobierno. Y desde hace años Bildu presenta como candidatos en sus listas electorales a personas condenadas por terrorismo, algunos con gravísimos delitos de sangre a sus espaldas que no se han arrepentido de nada, lo que ha generado un clima de indignación generalizada en la sociedad española; una formación cuyos líderes siguen utilizando un lenguaje ambiguo y calculado para no condenar de forma clara el terrorismo. Incluso en las pasadas elecciones al Parlamento Vasco se llegó a calificar a ETA como banda terrorista y el candidato de Bildu lo redujo a un grupo armado sobre el que se pueden tener diferentes consideraciones. ¡Y luego les molesta a ustedes que les llamemos herederos de ETA Batasuna! (Aplausos).
Pues bien, ¿saben lo que dijeron ustedes ante esta infamia? Dijeron que esas declaraciones eran un acto de cobardía y totalmente incompatibles con la democracia. Eso lo dijo la ministra Alegría, y nosotros estamos de acuerdo con la ministra Alegría. Pero ¿sabe cuál es el problema? El problema es que esos cobardes son sus socios, el problema es que a esos a los que ustedes llaman cobardes es a los que han encargado escribir la memoria democrática de España, a los que han entregado la Alcaldía de Pamplona y con los que han acordado pactar la reforma de la ley de seguridad ciudadana, en una afrenta a nuestras fuerzas de seguridad; ese es el problema, que esos a los que llaman cobardes son sus socios. (Aplausos).
Por eso esta iniciativa es tan necesaria, porque no puede haber nadie en las instituciones democráticas que pretenda mantener viva la memoria de una banda terrorista y justificar su actuación violenta y criminal. Y por eso traemos a esta Cámara una propuesta de reforma de la ley electoral, un nuevo instrumento de protección y fortalecimiento de nuestro Estado de derecho, para que quienes en su día ejercieron la violencia y el terror contra personas inocentes y fueron condenados por ello no puedan formar parte de ninguna candidatura electoral sin que antes hayan acreditado de manera fehaciente su rechazo al terrorismo, a sus fines y a sus medios; su arrepentimiento por los actos terroristas realizados y justificados; su solicitud de perdón a las víctimas; su compromiso de colaboración con la Justicia para el esclarecimiento de crímenes sin resolver; y, por supuesto, que acrediten el cumplimiento íntegro de las penas accesorias, así como el pago de la responsabilidad civil a las víctimas derivadas de la sentencia condenatoria. (Aplausos).
Señorías, estas condiciones representan el mínimo recorrido moral que debemos exigir, en nombre de la democracia, a quienes en el pasado hayan sido condenados por delitos terroristas. Quien no sea capaz de cumplirlas podrá estar en la calle si ha cumplido su condena, pero no puede estar en ningún ayuntamiento ni en ningún parlamento, porque no se tiene derecho a representar ni a ser representado para legitimar la violencia y el terror. (Aplausos).
Esta medida es plenamente constitucional, porque ya tiene un precedente en el año 2011, cuando reformamos, de acuerdo con ustedes, la ley electoral e introdujimos la incompatibilidad sobrevenida, que consistía en que, cuando una formación fuese declarada judicialmente continuadora de Batasuna con posterioridad a las elecciones, todos sus cargos electos incurrían en incompatibilidad y venían obligados a realizar una declaración de rechazo al daño causado y de renuncia expresa e indubitada a la violencia y al terrorismo si querían permanecer en sus cargos. Declaración que además debía ser coherente con todos sus actos y manifestaciones a lo largo de su mandato; de lo contrario, perderían el acta. Pues bien, esta iniciativa persigue lo mismo respecto a candidatos que hayan sido condenados por terrorismo.
Una cosa, señores de Bildu: la votación que se va a producir esta tarde tiene mucha más trascendencia de la que ustedes puedan imaginar, mucha más. A lo mejor sí lo saben; probablemente lo sepan. Hoy, con su voto, demostrarán si engañaron al Tribunal Constitucional en 2011 o fueron sinceros en el alegato principal que su partido aportó a dicho Tribunal para no ser ilegalizados. Fueron ustedes, señores de Bildu, los que entonces aportaron como prueba y contraindicio ante el Tribunal Constitucional que todos sus candidatos —todos— en aquellas elecciones municipales del año 2011 habían firmado un documento en el que se comprometían a actuar por vías pacíficas y democráticas, y condenaban ―repito, condenaban― con todos los medios a su alcance el terrorismo y cualquier acto que supusiera la violación de los derechos humanos. Y el Tribunal Constitucional les creyó; por un solo voto, pero les creyó. Pues bien, señorías, nuestra propuesta de hoy pretende lo mismo, porque no es tolerable que quien ejerció el terrorismo pueda introducirse en las instituciones democráticas sin arrepentimiento y sin condenar la violencia, que es totalmente incompatible con la democracia. Por eso esta votación es tan importante, porque, repito, se demostrará con ella si esa prueba a modo de contraindicio que ustedes presentaron fue sincera o fue una artimaña más para engañar al Tribunal Constitucional y, con él, a todos los españoles. No sé cuál será la consecuencia jurídica que ello tenga, pero lo que sí les garantizo es una cosa: cuando el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo llegue al Gobierno, ustedes no van a condicionar nada y no van a tener ningún protagonismo en la vida política nacional, ninguno. (Aplausos). Eso se lo garantizo.
Y una cosa más, para terminar. Señores de Bildu, hubo víctimas, miles, que también pesarán sobre sus conciencias, pero también hubo verdugos. Decir, como ustedes dicen, que todos fueron víctimas de un mismo conflicto es una indecencia. La democracia no les debe nada a esos asesinos. La democracia no tiene ninguna deuda con la paz ni con la libertad. La única deuda que tiene la democracia es una deuda moral con todas las víctimas del terrorismo, una deuda eterna, impagable, como homenaje y respeto a tanto dolor y tanto sufrimiento. Un sufrimiento que la inmensa mayoría de los españoles hemos compartido y sobre el que algunos miserables de forma infame llegaron a brindar. Un sufrimiento asumido siempre con entereza, sin atisbo de rencor, desde la mayor rectitud, integridad y decoro, que solo ha reclamado memoria, verdad, dignidad y justicia. Por eso el presente y futuro de nuestra democracia debe cimentarse sobre su memoria.
Señores socialistas, les debemos que se apruebe esta iniciativa, les debemos que no se olvide lo que ocurrió, que el relato preserve la verdad, una verdad con buenos y malos y con vencedores y vencidos, para que la historia recuerde que por la libertad y los derechos de los vascos y de todos los españoles no lucharon los que mataban, sino que lucharon los que murieron. Y esa verdad no se puede cambiar por seis votos. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).