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Sin adjetivos

Pleno del 15 de noviembre de 2023

Propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno de don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, una vez celebradas las consultas con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, prevista en el artículo 99.1 de la Constitución.

Propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno.. Autor: S. M. El Rey Don Felipe VI. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 7.

Votación

  • 16 de noviembre de 2023: salió adelante, 179 sí, 171 no, 0 abstenciones.

Gerardo Pisarello Prados

Grupo SumarSecretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados.Página 4Vídeo

De acuerdo con lo establecido en el artículo 99.1 de la Constitución, tras celebrar consultas con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, vengo en proponer al excelentísimos señor don Pedro Sánchez Pérez-Castejón como candidato a la Presidencia del Gobierno, lo que comunico a vuestra excelencia para que se formule al Congreso de los Diputados la oportuna propuesta. Palacio de la Zarzuela, 3 de octubre de 2023. Felipe, Rey. La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol Socias.

Presidencia. Muchísimas gracias. Tiene la palabra el señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato propuesto a la Presidencia del Gobierno de España, por tiempo ilimitado. Cuando usted quiera. (Prolongados aplausos).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 5Vídeo

Buenos días, egun on, bon día, bos días, presidenta, estimados diputados, estimadas diputadas, compatriotas y conciudadanos que nos siguen a través de los medios de comunicación y también de las redes sociales. Manifestarse en las calles es una de las formas de ejercer la democracia que reconoce nuestra Constitución. Estos días hemos escuchado a miles de ciudadanos expresarse libre y legítimamente en protestas convocadas tanto por el Partido Popular como por VOX. A todos quienes han ejercido este derecho de modo pacífico —‌y subrayo pacífico— quiero trasladarles mi respeto y mi reconocimiento porque han ejercido un derecho constitucional de participación política que emana de nuestra Constitución. La Constitución, señorías, solo contempla una forma superior de ejercicio democrático y es votar en las elecciones. Precisamente, ese es el procedimiento que la Constitución señala para la formación del Gobierno y, en consecuencia, también para la investidura de la Presidencia del Gobierno. Hoy y mañana en esta Cámara vamos a escuchar a los 25 millones de ciudadanos y ciudadanas que votaron el pasado 23 de julio en unas elecciones constitucionales, convocadas y celebradas de forma impecablemente constitucional y al amparo de las reglas que fija la Constitución española. Hoy en esta Cámara vamos a escuchar y acatar la voluntad del pueblo español expresada a través de sus representantes, tal y como reconoce nuestra Constitución. Hoy y mañana seguiremos las reglas de la democracia parlamentaria que fija nuestra Constitución. Iniciaremos el trámite de constitución, que desembocará en la formación de un Gobierno constitucional en España, y lo vamos a hacer así porque lo establece la propia Constitución, las leyes que emanan de ella, pero también porque aprendimos de nuestros padres, de nuestras madres, de nuestros abuelos y de nuestras abuelas que solo hay democracia dentro de la Constitución, porque fuera de la Constitución y de sus reglas no hay democracia, sino imposición y capricho.

Es importante, señorías, que tengamos este debate y que el Gobierno que alumbre esta Cámara se ponga cuanto antes en marcha porque nuestro país, como Europa y también como el mundo, vive transformaciones que no tienen precedentes en la historia de la humanidad. Algunas de ellas encierran un carácter netamente positivo, como es, por ejemplo, el caso del feminismo, que aspira a terminar con el patriarcado y lograr con ello sociedades más justas e iguales. En cambio, hay otras transformaciones que van a ser beneficiosas o devastadoras para el conjunto de nuestra sociedad en función de la respuesta que le demos. El ejemplo más palmario es el de la emergencia climática, que afecta a todo el planeta, que representa ya eso, una emergencia que nos obliga a transformar nuestras economías, nuestros hábitos de consumo, también nuestra movilidad, la política energética, todo ello para conservar un planeta habitable tanto para las generaciones presentes como las generaciones futuras. Solamente voy a dar un dato para saber exactamente cuál es la envergadura del desafío que tenemos por delante. Alcanzar la neutralidad climática costará 2,6 puntos del producto interior bruto mundial en este siglo; no alcanzarla supondría una contracción del 30 % de ese mismo PIB mundial.

Junto con ello, señorías, hay una segunda gran transformación, que es el avance imparable de la globalización, pero desgraciadamente exenta de un sistema multilateral eficaz, lo que multiplica las desigualdades entre países y produce intensos y descontrolados movimientos migratorios, movimientos migratorios que además se están viendo exacerbados como consecuencia de la emergencia climática, la falta de oportunidades en los países de origen, la persecución del diferente en regímenes dictatoriales y por el auge o el enquistamiento de conflictos armados. Lo estamos viendo en Ucrania. También, por desgracia, lo estamos viendo en Oriente Medio; fuimos testigos de ello hace no mucho en Siria, en Afganistán y en Irak. Y con la misma determinación con la que España ayuda al agredido, en este caso a Ucrania, frente a un país agresor como es la Rusia de Putin, por su flagrante violación del derecho internacional, con la misma determinación exigimos el alto el fuego inmediato de Israel sobre Gaza y el estricto cumplimiento del derecho internacional humanitario que hoy claramente no se está respetando. (Aplausos). Y que no haya dudas, estamos con Israel en la repulsa y la respuesta al atentado terrorista que este país sufrió el pasado mes de octubre, faltaría más, cuyos autores además deben comparecer ante la justicia y rendir cuentas. Exigimos la inmediata liberación de los rehenes que todavía continúan presos por parte de Hamás, pero con idéntica claridad, señorías, rechazamos la matanza indiscriminada de palestinos en Gaza y en Cisjordania. Reclamamos el alto el fuego inmediato, que cesen en consecuencia las bombas, que entre de manera inmediata la ayuda humanitaria que necesita el pueblo palestino, que se abra paso a la diplomacia con la celebración urgente de una conferencia de paz y que la solución justa y largamente demandada por el pueblo palestino de reconocimiento de su Estado sea avalada por la comunidad internacional. (Aplausos). En ese sentido, quiero trasladarles un compromiso —m‌ i primer compromiso de esta legislatura— y es que, inspirándonos en la Resolución de las Cortes Generales del año 2014, el nuevo Gobierno va a trabajar en Europa y, por supuesto, en España para reconocer al Estado palestino. (Aplausos). Y, por supuesto, España y Europa debemos continuar apoyando a Ucrania hasta que el último soldado ruso abandone un país que quiere ser libre, que quiere ser europeo, logrando con ello una paz justa y duradera entre Rusia y Ucrania y también, en consecuencia, entre Rusia y Europa.

Señorías, les hablaba de emergencia climática, de desigualdades entre naciones y regiones, de auge de conflictos bélicos, a los que se une un aumento de las desigualdades dentro de nuestro país tras décadas de políticas neoliberales fracasadas que devaluaron las condiciones materiales de la clase media, y también de los trabajadores y trabajadoras, y socavaron los cimientos del Estado del bienestar. Junto con ello, la cuarta revolución industrial y la explosión de una inteligencia artificial que está cuestionando el control del ser humano sobre la tecnología y que presagia una sustitución de buena parte de los trabajos presentes, un reemplazo que podría alcanzar, según distintos estudios, a la mitad, nada más y nada menos, de los empleos actuales. Muchas de estas transformaciones han estado presentes durante la Presidencia de la Unión Europea por parte del Gobierno de España. Sirvan como ejemplo el refuerzo del pilar social, la reforma del mercado eléctrico, la culminación —‌esperemos que antes de que finalice el año— del pacto de migración y asilo, el aumento de la ayuda humanitaria española y europea a Gaza, la nueva gobernanza económica que esperemos podamos alumbrar antes de finalizar el año, el reglamento sobre la inteligencia artificial o los preparativos de cara a la próxima y trascendente COP-28, donde Europa y España tenemos que liderar con el ejemplo en el cumplimiento de los acuerdos de París. Quiero subrayar esto, señorías, porque el liderazgo activo y constructivo de España en todos estos debates globales y con un fuerte impacto social en el día a día de las gentes a las que representamos demuestra que nuestro país, España, ha ido recuperando poco a poco ese peso internacional que durante estos últimos años no teníamos, y no porque se hable con fluidez uno u otro idioma, sino porque España es hoy vista por muchos países de nuestro entorno, tanto de Europa como en el contexto internacional, como un socio fiable y comprometido ante los grandes desafíos que afronta la humanidad.

Quiero decir además a los ciudadanos que estén siguiendo este debate que soy plenamente consciente de que todas estas transformaciones provocan un sentimiento de indefensión en amplios sectores de nuestra población que se sienten desamparados, desprovistos de certezas ante estos cambios tan disruptivos y vertiginosos. Hay muchos trabajadores y trabajadoras, autónomos, miembros de la economía social, que ven peligrar sus empleos y sus negocios como consecuencia de la deslocalización de actividades económicas que se trasladan a países que, desgraciadamente, tienen menos libertades y menos protecciones sociales y laborales, o la sustitución, como he dicho antes, de sus empleos por ingenios automatizados. Hay trabajadores y desempleados que miran con un cierto recelo la migración al sentir un potencial riesgo de ver dañada su contribución al mercado de trabajo. Hay zonas geográficas enteras, también aquí en España, amenazadas por la escasez de agua, por los incendios, por la desertificación, que impacta de lleno sobre sectores productivos tradicionales de extraordinario arraigo en nuestra sociedad. Estoy pensando en la agricultura, la ganadería y la pesca, pero también en otros sectores que son muy importantes en términos de PIB y en términos de creación de empleo, como son el sector turístico o el sector del transporte, expuestos todos ellos y muchos más a las consecuencias de una emergencia climática que, al contrario, no desacelera, sino que acelera; hogares a los que les cuesta cada vez más llegar a fin de mes, el alto coste de la vida o la imposibilidad de poder acceder a una vivienda digna, que es uno de los problemas seculares de nuestra democracia. Todas estas duras realidades y otras muchas exigen una respuesta firme y comprometida por parte de los poderes públicos. Lo que tenemos que hacer es reforzar el Estado del bienestar, ensanchar la red de protección social, justo lo contrario a los recortes y al desmantelamiento de lo público que proclama el pensamiento neoliberal de los de arriba. Y si estas situaciones de estrés y de incertidumbre no reciben una respuesta positiva por parte de la democracia, este sentimiento de inseguridad, de incredulidad, de desconcierto, puede extenderse más y más entre la población y alimentar expresiones políticas reaccionarias que acaben por minar las propias bases de nuestra democracia.

En resumen, señorías, o la democracia responde proporcionando seguridad o el sentimiento de inseguridad social legítimo que tienen muchos ciudadanos como consecuencia de las revoluciones que están pendientes se va a convertir en rabia y esa rabia acabará por nutrir propuestas políticas que acaben socavando a la propia democracia. (Aplausos). Me refiero, como es obvio, a las propuestas reaccionarias que cristalizan en formaciones políticas de ultraderecha que cuestionan la democracia y también los derechos humanos —c‌uando se cuestiona el feminismo, se está cuestionando una causa que, evidentemente, impacta en los derechos humanos, por poner solamente ese ejemplo—, propuestas reaccionarias que descalifican a la ciencia —‌lo hemos vivido durante la gestión de la pandemia—, propuestas reaccionarias que niegan la evidencia científica del cambio climático —‌lo vivimos cada día—, que desprecian la cultura, que atacan al diferente por ser eso, por ser diferente, y que atacan causas tan justas, como he dicho antes, como el feminismo. Me refiero a ellas y también me refiero a esas ideas reaccionarias que acaban por parasitar a los partidos de la derecha tradicional, al Partido Republicano en Estados Unidos, colonizado por el trumpismo; al Partido Conservador británico, arrastrado por el brexit y que ahora acabamos de ver que vuelve a recuperar a su principal hacedor; a las corrientes del Partido Popular europeo, que claudican ante la ultraderecha; a la derecha tradicional argentina, arrollada por el delirante discurso reaccionario de Milei.

Este es el dilema, señorías, al que se enfrenta el mundo, el dilema al que se enfrenta Europa, y es también, en consecuencia, la disyuntiva a la que se enfrenta España: o la democracia proporciona seguridad o la inseguridad acabará con la democracia (aplausos); o afrontamos todas estas transformaciones con justicia social y desde la justicia social o las bases de nuestra prosperidad se debilitarán; o España continúa avanzando, señorías, o España retrocede. Esa es la disyuntiva a la que nos estamos enfrentando también aquí desde España, y es una disyuntiva que va mucho más allá de la clásica distinción entre la izquierda y la derecha. Lo que chocan son dos formas distintas de entender la sociedad y también de afrontar el presente y el futuro de España. Como ya sucedió hace cien años, en momentos de cambio intenso se libra una intensa contienda ideológica y política entre una opción reaccionaria y una opción progresista. La opción reaccionaria, y en consecuencia involucionista, promete un ilusorio regreso a un glorioso pasado mitificado y falso, una opción que, como también desde los movimientos demagógicos que se registraron en la Grecia clásica, señala culpables expiatorios y no ofrece soluciones reales. En un tiempo fueron los izquierdistas, otras veces han sido las élites globalistas, las autoridades comunitarias, y siempre, siempre, siempre son las feministas, los sindicalistas, los migrantes, el colectivo LGTBI, los ecologistas y de nuevo la izquierda. (Aplausos).

Frente a esta opción reaccionaria se alza una opción que apuesta por el avance, por la consolidación, por la extensión y mejora de las grandes conquistas sociales, una opción que brinda la seguridad de la solidaridad organizada como respuesta a los temores legítimamente individuales. Toca decidir, en consecuencia, si afrontamos estos retos de cara o dejamos que la desigualdad se desboque y precipitamos una catástrofe medioambiental que va a condicionar el bienestar de las generaciones presentes y futuras, también de nuestra especie. Nos corresponde optar por el avance o por el retroceso. También toca decidir, señorías, si mejoramos y aumentamos los servicios públicos y las prestaciones sociales o retrocedemos a los postulados neoliberales y austericidas que tanto dolor causaron a muchas generaciones desde la crisis financiera. De nuevo, señorías, nos toca optar: o avanzamos o volvemos a ese punto de partida. Y de igual modo ha llegado el momento de reafirmar nuestro compromiso con la democracia. En lo que va de siglo, señorías, el número de regímenes autocráticos ha crecido un 20 % y las democracias han retrocedido a niveles que tenían en el año 1986. Repito, el año 1986. Hay una cuarta parte de la población mundial que piensa que esta es una buena noticia, que en tiempos frenéticos y complejos, como los actuales, es mejor dejar el Gobierno en manos de líderes autoritarios que decidan solos sin tener que responder a los parlamentos, a las elecciones o a los medios de comunicación. (Risas). No se den por aludidos, señorías. (Aplausos). Y hay quienes pensamos que esto es una temeridad. Hay quienes pensamos, señorías, en definitiva, que las democracias son los sistemas que garantizan mayor crecimiento económico, mayores niveles de paz, mayores niveles de libertad, mayor número de derechos y de justicia social. Por tanto, señorías, tenemos que elegir, debemos elegir, nos toca elegir, como también debemos elegir si queremos seguir avanzando en la dignidad del trabajo, en el empoderamiento de las mujeres, en el respeto a la diversidad sexual, en la integración de la población migrante y también en el continuo azar que tienen muchísimas personas discapacitadas y que necesitan y reclaman esa dignidad que las autoridades públicas deben otorgarles y la creencia de que una sociedad plural es sin duda alguna una sociedad mejor, o si, por el contrario, lo que hacemos es secundar a los profetas del odio que quieren encerrar a las mujeres en las cocinas, a las personas LGTBI en los armarios y a los migrantes en campos de refugiados. (Aplausos).

En consecuencia, señorías, la humanidad se enfrenta a un dilema existencial y las decisiones que tomemos hoy van a condicionar el mundo en el que viviremos el resto de nuestras vidas y legaremos a nuestros hijos y a nuestras hijas, es decir, hay mucho en juego, y, como les digo, existen solamente dos alternativas. Por un lado, esa propuesta de las derechas retrógradas que quieren desmantelar prácticamente todos los avances que hemos logrado durante estas últimas décadas, que lo que hacen es rezumar clasismo, reniegan de las conquistas en derechos, en dignidad laboral, rechazan el Estado del bienestar, niegan el cambio climático, desprecian a quienes aman de forma distinta a ellos e imponen un modo único y excluyente, como estamos viviendo durante estas últimas semanas, de sentir y ser españoles —p‌ or cierto, nosotros somos tan españoles como ustedes, no somos menos españoles que ustedes (aplausos)— y se oponen al protagonismo de las mujeres en la sociedad. En definitiva, rechazan los cambios, renuncian a reconducirlos y solamente proponen el retorno al pasado. (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben.―Risas). Y frente a ellos existen unas fuerzas progresistas que están dispuestas a seguir avanzando, a no dar un paso atrás, fuerzas que conocen bien los problemas a los que nos enfrentamos (una señora diputada: ¡vale!), a los que se enfrenta la ciudadanía de nuestro país (rumores), y que están además convencidas de que esos problemas pueden superarse —‌deben superarse— y de que si tomamos las decisiones correctas Europa, España y los valores que encarnamos tienen un futuro brillante por delante y pueden iluminar con su modelo al resto del mundo. (Risas).

Las derechas retrógradas, señorías, siguen dogmas económicos trasnochados, ignoran a los expertos, cuestionan las aportaciones de la ciencia y, en consecuencia, se muestran incapaces de gestionar lo público. Son tan incapaces de resolver problemas como capaces de instigar odio y rabia social. (Aplausos). Dominan la técnica reaccionaria y solamente muestran destreza en aprovechar los miedos y las frustraciones legítimas de una parte de la población para ganar el poder; sin embargo, una vez que llegan al poder precipitan el caos, como se vio con el estruendoso fracaso de la primera ministra Liz Truss, el descalabro del brexit o la errática gestión de la pandemia. Son incompetentes en la gestión, pero son de una temible eficacia en la propagación del resentimiento y del odio. (Aplausos).

En la última década, señorías, los partidos de ultraderecha han duplicado sus votos en Europa, se han hecho con uno de cada cuatro escaños en los parlamentos nacionales y han entrado en doce gobiernos estatales y en centenares de gobiernos regionales y locales (aplausos), y no lo han hecho solos. No lo han hecho solos, señorías, es verdad, les hubiera resultado imposible. Los partidos de extrema derecha se han expandido gracias a una derecha tradicional que les ha bendecido como compañeros de viaje y les ha abierto las puertas de esos gobiernos. Y como consecuencia de ello, hoy, una cifra nada desdeñable, un 27 % de los europeos viven en un país gobernado por estas fuerzas reaccionarias.

Durante muchos años, señorías, España y los españoles nos hemos librado de este flagelo. Incluso había muchos analistas internacionales que celebraban que un país tan relevante como España en el contexto europeo fuese capaz de mantener a la ultraderecha fuera de sus instituciones y de los gobiernos, y alababan en consecuencia a la sociedad española por ello. Desgraciadamente, eso empezó a cambiar hace cuatro años, cuando la ultraderecha irrumpió con fuerza en este Parlamento, aunque no con el suficiente apoyo como para alcanzar los resortes efectivos del poder. El cambio radical, en todo caso, se consumó el pasado 28 de mayo en las elecciones municipales y autonómicas celebradas en nuestro país. Aquel día la derecha tradicional, el Partido Popular, tuvo que elegir qué clase de derecha quería ser: la derecha responsable —s‌ i podemos calificarla así—, que comprende la necesidad de frenar el avance de la ultraderecha antes de que sea demasiado tarde, o una derecha irresponsable que blanquea y legítima a la ultraderecha para llegar al poder. Aquella noche el señor Feijóo pudo elegir ser como la señora Von der Leyen, Emmanuel Macron o Donald Tusk, pero no lo hizo. Se adentró en el camino de perdición que había iniciado unos meses antes en Castilla y León. Unió, en definitiva, señorías, su destino a la ultraderecha; cortó el frágil cordón sanitario que, pese a todo, había mantenido su predecesor, el señor Casado, y se sumó al club reaccionario de Trump, de Le Pen, de Orbán y de Santiago Abascal. El PP entonces, señorías, decidió bendecir a la ultraderecha y le abrió las puertas a cinco gobiernos autonómicos —‌por cierto, con carteras no menores porque llevan, por ejemplo, Interior y Justicia, que son responsables del cuidado y la seguridad de las mujeres que sufren violencia de género—, cinco diputaciones y 135 ayuntamientos. O lo que es lo mismo, le dio la potestad para afectar la vida de más de doce millones de españoles y españolas, le brindó la plataforma para propagar su mensaje de odio e incluso lo hizo parcialmente suyo, siguiendo el modelo ya ensayado por la señora Ayuso en la Comunidad de Madrid.

Las consecuencias de ese pacto de la ignominia ya se están viendo. En Castilla y León, señorías, el Partido Popular y VOX han recortado los presupuestos destinados a formar personas en paro, también los recursos económicos para la integración del migrante o para combatir la violencia de género (una señora diputada: ¡Eso es mentira!), mientras tratan de extinguir el diálogo social entre los sindicatos y la patronal. En Aragón han vetado charlas para la prevención de violencia de género destinadas a adolescentes, han eliminado la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y están recortando las horas de consulta médica en las zonas rurales. (Rumores.—Aplausos). En Madrid, señorías, han anunciado la derogación por el trámite de urgencia de la ley LGTBI y el desmantelamiento de la red contra la LGTBI-fobia. Todo este desmontaje legal implica el recorte de derechos y de libertades e implica algo muchísimo más grave, señorías, implica hacer aún más vulnerable a quien ya se siente vulnerable. Hoy más que nunca es necesario un pacto de Estado por las personas LGTBI y el nuevo Gobierno de coalición progresista se compromete a sacar ese pacto de Estado. (Aplausos). En Madrid, en la capital de España, señorías.

En Valencia y en Extremadura las derechas han bajado los impuestos a las rentas más altas (una señora diputada: ¡Mentira!) al tiempo que han reducido el gasto en sanidad pública, dejando a miles de niños sin plaza en escuelas infantiles y comedores escolares (protestas) y duplicando el precio de los billetes y abonos de autobús. (Una señora diputada: ¡Miles de niños, dice!). En las Islas Baleares, señorías, se disponen a cerrar la oficina de lucha contra la corrupción mientras promueven la opacidad en las declaraciones de los bienes de cargos públicos. (Protestas.—Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Un momento, señor candidato a la Presidencia del Gobierno. Señorías, les ruego silencio y que estemos a la altura de las circunstancias. Si alguien no quiere… (Rumores). Tranquilidad, por favor, compórtense. Si alguien no quiere escuchar las propuestas del candidato a la Presidencia del Gobierno es libre de no hacerlo (rumores.—Aplausos), pero nadie puede hurtar el derecho de los ciudadanos a escuchar: a ellos les representamos, a ellos nos debemos. (Una señora diputada: ¡Que no mienta!). Continúe, señor candidato.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 9

Muchas gracias, señora presidenta.

En muchos ayuntamientos el Partido Popular y VOX han eliminado los carriles bici (risas), han suspendido licencias fotovoltaicas, han frenado la implantación de zonas de bajas emisiones, teniendo que renunciar por ello a fondos europeos. En otros han eliminado la educación sexual de los institutos, han recuperado los nombres franquistas del callejero, han retirado libros de las bibliotecas municipales y censurado conciertos, películas y obras de teatro. (Aplausos). Señorías, todo ello, por cierto, al mismo tiempo que se han subido el sueldo (rumores), aumentando el número de asesores, ejerciendo toda clase de nepotismo (protestas) y demostrando…

Presidencia. Señorías, guarden silencio, por favor. Un poco de seriedad y de respeto. (Rumores).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 9

Se les va a hacer muy larga mi intervención, señorías. (Risas.—Aplausos).

Decía que están demostrando que el problema, señorías, no era que el Estado fuese grande o pequeño, central o autonómico, sino que ellos no lo ocupaban.

Se dirá, señorías, que no hay nada definitivo en toda esta agenda reaccionaria que ha puesto en marcha el Partido Popular junto con VOX, y es verdad, pero la historia enseña que así sucede siempre en los comienzos de las oleadas reaccionarias. Si seguimos normalizando a la ultraderecha, si le seguimos dando cotas de poder van a ir elevando su agresividad en las políticas que están poniendo en marcha y se irán mimetizando con sus referentes internacionales. Se empieza desmantelando la negociación colectiva y se acaba recortando las prestaciones por desempleo, facilitando el despido, aumentando la temporalidad de los contratos, como están haciendo países gobernados por la derecha y la ultraderecha en Europa. Se empieza suspendiendo licencias para las energías renovables y se acaba volviendo al carbón, talando el 10 % de los bosques y aumentando las emisiones de CO₂, como están haciendo gobiernos europeos de derechas con la ultraderecha. Se empieza asociando a las personas migrantes a la delincuencia y se termina por denegar el auxilio en el naufragio mortal de cientos de seres humanos. (Aplausos). Se empieza, señorías, negando el acceso a determinados medios de comunicación y se acaba amordazando al Poder Judicial (rumores) y censurando a la prensa, como está ocurriendo también en países gobernados por la derecha y la ultraderecha. Se empieza cuestionando a las instituciones europeas y se termina haciendo campaña por la salida de la Unión Europea y el cierre de fronteras. Y si no, señorías, miren lo que está pasando en otros países europeos. Y sí, señorías, en nuestro país estos movimientos no han ido más lejos en el desmantelamiento de los valores constitucionales y democráticos no por falta de voluntad y mucho menos por límites políticos ni morales, ni tampoco desgraciadamente porque la derecha conservadora les haya exigido desistir, el único muro eficaz contra las políticas de la ultraderecha en comunidades y ayuntamientos ha sido el Gobierno de coalición progresista de España. (Aplausos). Lo ha sido. Porque fue un Gobierno progresista en España el que fue capaz de paralizar el chantaje institucionalizado que el Partido Popular y VOX quisieron imponer en Castilla y León a las mujeres que querían interrumpir su embarazo. Solo un Gobierno progresista en España fue capaz de aprobar normas de urgencia para impedir que el brote de tuberculosis bovina, que apareció en esa misma comunidad, en Castilla y León, de la mano de las políticas de VOX se extendiera por toda España. Solo un Gobierno progresista en España fue capaz de recurrir la censura educativa que intentó legalizar el Gobierno de la derecha y la ultraderecha en la Región de Murcia. Solo un Gobierno progresista en España fue capaz de recurrir y de anular el veto a la ley de eutanasia que trataba de establecer el Gobierno regional de la Comunidad de Madrid, donde el Partido Popular es indistinguible tanto en el fondo como en las formas a los elementos más exaltados de la ultraderecha. Y solo un Gobierno progresista en España, con el apoyo de la Unión Europea, señorías, ha sido capaz de defender nuestro mayor patrimonio natural, el Parque Nacional de Doñana, frente a su proposición de ley —‌la del Partido Popular y VOX—, que lo amenazaba de muerte.

Un Gobierno progresista, señorías, que defiende con hechos la igualdad entre españoles. Porque, ¿qué es defender la igualdad? Defender la igualdad entre españoles es subir el salario mínimo interprofesional; es aprobar una reforma laboral de la mano de los agentes sociales que ha recuperado derechos para los trabajadores y ha reconocido otros nuevos; es revertir los recortes infligidos durante la crisis financiera y la respuesta neoliberal al Sistema Nacional de Dependencia; es eliminar los copagos farmacéuticos a las clases más vulnerables y recuperar la universalidad del sistema sanitario público que ustedes quebraron cuando estaban en el Gobierno. Igualdad entre españoles es que haya un millón de estudiantes con beca y que puedan acudir a su centro educativo en transporte público gratuito; es revalorizar las pensiones conforme al IPC. También es aprobar impuestos a las grandes fortunas, a la gran banca y a las empresas energéticas para poder sufragar toda esa red inmensa de protección social. Y a todas estas medidas, señorías, la ultraderecha y la derecha han votado sistemáticamente en contra. ¿Traducimos todas estas medidas en realidades cotidianas de la gente? La igualdad, señorías, son los 23 000 jóvenes extremeños y extremeñas que podrán estudiar este curso gracias a una beca. (Aplausos). Son las casi 60 000 mujeres en Castilla-La Mancha que van a poder pagar sus facturas o pedir una hipoteca gracias a que hoy cuentan con un contrato indefinido que antes no tenían. Igualdad son los 264 000 hogares andaluces con bono social eléctrico que se van a librar de pasar frío este invierno. Igualdad son los 2,3 millones de españoles y españolas que antes no tenían empleo y ahora sí lo tienen. Son los 2,5 millones de asalariados que han visto cómo sus ingresos han crecido de 735 euros al mes a 1080 euros al mes del salario mínimo interprofesional. (Aplausos). La igualdad, señorías, son los 9 millones de jubilados y jubiladas que no han perdido poder adquisitivo gracias a la revalorización de las pensiones y la reconstrucción del Pacto de Toledo. Son, en definitiva, los 14 millones de trabajadores que han recuperado derechos con la reforma laboral. Igualdad, señorías, son estas cifras, pero, sobre todo, las personas que están detrás de esas cifras. ¿Quiere decir esto que la desigualdad ha desaparecido? Ni mucho menos. Queda muchísimo por hacer, señorías, pero la dirección emprendida es la correcta. La única igualdad que peligra es la de las mujeres como consecuencia de los acuerdos del Partido Popular con VOX. (Aplausos).

Si algo ha dejado claro la derecha reaccionaria es que no se va a detener, y por eso en este debate, señorías, estamos eligiendo algo muy importante: o bien alzamos un muro ante estos ataques recurrentes a los valores de la España democrática y también constitucional, o bien le damos salvoconducto. Y yo quiero anunciarles un compromiso aquí, ante todas sus señorías y también ante todos los españoles y españolas: mientras yo sea presidente del Gobierno toda la fuerza del Estado se dedicará a defender los valores democráticos y las libertades y los derechos de los españoles. (Aplausos). Ni un solo retroceso ni una sola involución ni un paso atrás va a contar con el beneplácito ni con la indiferencia del Gobierno de España. Ninguno. Por tanto, hoy aquí, en esta sesión, señorías, nos toca elegir camino: abrimos la puerta a ese movimiento o lo frenamos en seco erigiendo un muro de democracia, de convivencia y de tolerancia. Porque esas mismas corrientes, esos mismos alineamientos que se expresan en otros países europeos y en otras naciones occidentales están también presentes en esta Cámara y traducen dos formas de entender la política que trascienden, como he dicho antes, los ejes de la izquierda y de la derecha. Por un lado, hay fuerzas conservadoras y reaccionarias representadas en el Partido Popular y en VOX que claramente quieren retroceder, que creen que todo lo que hemos hecho durante estos últimos cuatro años es peor que mal, es pernicioso y, por otro lado, estamos los partidos que queremos avanzar de formas distintas, con diferencias muy importantes, pero que queremos avanzar. Lo que se decide hoy es a quién entregamos las riendas del Gobierno para los próximos cuatro años y cuál de esos dos caminos opuestos tomamos. Lo que hoy se expresará en esta Cámara y mañana también cuenta con la máxima legitimidad puesto que se deriva de la voluntad democrática de los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país expresada con su voto. Pero, además, coincide con el sentir aún más mayoritario de los españoles y las españolas cuando se les sondea sobre sus preferencias concretas: el 75 % de nuestros compatriotas piensa que hay que reforzar el Estado del bienestar y que para ello debemos aumentar los impuestos a las grandes fortunas y a las grandes empresas. Y esa opinión es tan mayoritaria como preponderante incluso entre los votantes de derechas. Sin embargo, allí donde gobiernan el Partido Popular y VOX hacen justo lo contrario: eliminan el impuesto de sucesiones a quienes heredan más de un millón de euros, impugnan el impuesto sobre patrimonio que solo afecta a quienes tienen más de tres millones de euros y, al mismo tiempo, saturan los servicios sanitarios y dejan a miles de niños y niñas sin plaza en las guarderías y los colegios públicos.

Y este es solamente un ejemplo; podríamos poner muchos más. Señorías, el 92 % de los españoles ―el 92 %― quieren que se fomenten las energías renovables, y el Partido Popular y VOX recortan las ayudas y hasta incluso, cuando gobernaron, pusieron el impuesto al sol. (Aplausos). El 75 % de los españoles apoya el escudo social creado por el Gobierno para hacer frente, en este caso, a los efectos de la inflación derivada de la guerra de Putin en Ucrania, y el Partido Popular y VOX se oponen a ello. El 91 % de los españoles y las españolas ―para que veamos lo grande que es nuestro país, lo bueno que es nuestro país― se muestra partidario de que las personas LGTBI tengan los mismos derechos y visibilidad que el resto, y el Partido Popular y VOX se inhiben y aún alimentan la discriminación y el odio hacia ellas. (Aplausos). En suma, señorías, la mayoría de españoles y españolas no comparten estas tesis y estas posiciones reaccionarias; no comparten sus valores ni tampoco sus objetivos. España es, efectivamente, un país tolerante, es un país abierto, es un país igualitario, concienciado con el cambio climático, y por eso, señorías, hoy estoy aquí ante ustedes. (Rumores). Señorías, comparezco en esta sesión de investidura para proponer el camino del avance, el camino de la mayoría, el camino del progreso. Vengo a defender que descartemos la política del insulto, del odio y de la crispación (aplausos), que aparquemos el negacionismo climático, el clasismo, el machismo y la xenofobia. (Continúan los aplausos). Vengo a proponer que demos a España cuatro años más de estabilidad, de convivencia, de progreso y que digamos no a los reaccionarios, cuyo único propósito es la involución y la confrontación. Vengo a proponer que prosigamos un camino que iniciamos hace un lustro —‌hace cinco años— y que creo que arroja un saldo positivo para nuestro país y para la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos, hayan votado lo que hayan votado. Es un balance en el que también, lo reconozco —‌lo he dicho en muchas ocasiones—, hemos cometido errores y tenido carencias, como en cualquier otra acción humana: errores involuntarios, señorías, por los que hemos pedido disculpas, y carencias que nos proponemos suplir en este nuevo mandato. Pero creo honestamente que el balance, en el que destacan los logros, es incuestionable. O, mejor dicho, solo cuestionable desde el partidismo extremo o la mala fe. Y son logros que encierran particular mérito porque además se han alcanzado en una coyuntura internacional terrible, la más difícil de las últimas décadas, y a pesar de todo el hostigamiento constante de la oposición más estéril y bronca que ha conocido nuestra democracia. Una España que hoy es un país más próspero que cuando nosotros llegamos al Gobierno. Somos la gran economía de la Unión Europea que en este contexto internacional tan complejo, con múltiples crisis y también con guerras en el frente oriental y en Oriente Medio, está creciendo y la que más va a crecer en el año 2024. Acabamos de conocer las perspectivas económicas de la Comisión Europea: tenemos una de las inflaciones más bajas de Europa; tenemos la energía más barata; tenemos unos niveles de inversión extranjera récord, que demuestran la confianza de los inversores en las posibilidades y las capacidades de nuestro país, y los mejores datos de empleo de nuestra historia, con 2 millones de personas más empleadas que cuando gobernaba el Partido Popular. Y todo ello, señorías, con paz social. Hoy, España tiene un Estado del bienestar más amplio, más robusto que cuando gobernaba el Partido Popular. Antes ponía algunos ejemplos. Hemos recuperado la universalidad del Sistema Nacional de Salud, quebrada con los gobiernos del Partido Popular. Tenemos más sanitarios —‌aunque sin duda alguna necesitamos más— que en 2018, más profesores, más maestros, más estudiantes becados que hace cuatro años, y el dinero que el Estado invierte —‌esta es la cifra que me gustaría simplemente trasladar a los ciudadanos que estén siguiendo este debate— en el bienestar de cada uno de nuestros ciudadanos y ciudadanas ha pasado de los 6300 euros al año a los 7600 euros anuales. (Aplausos). Por tanto, hoy España es un país un poco más justo. Quedan muchísimas desigualdades aún por erradicar, pero es un poco más justo gracias a que hemos reducido la desigualdad y el número de personas que viven en riesgo de pobreza, y creo que corresponde reconocer a esta Cámara, y también lógicamente al Gobierno, el poder afrontar y amortiguar las consecuencias nefastas que sobre la desigualdad hubiera tenido otra respuesta a la pandemia en nuestro país. Hemos mejorado la igualdad de oportunidades en la escuela; hemos recortado la brecha salarial entre hombres y mujeres hasta ser una de las más bajas de la OCDE, y también hemos cosechado grandes avances en sostenibilidad. Hemos incrementado, señorías, en tan solo cuatro años, en un 40 % nuestra potencia instalada en energías renovables; hemos descarbonizado fases enteras de nuestros procesos productivos, y hemos logrado reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero en un 14 %, con la economía creciendo. Y, al tiempo que hacíamos eso, nos hemos vuelto una democracia aún más robusta e influyente. Se habla mucho sobre dictaduras y sobre democracias, pero, señorías, en estos últimos cinco años hemos mejorado nuestra posición en todos los ránquines internacionales de calidad democrática y del Estado de derecho, ganando un prestigio internacional que antes, desgraciadamente, no teníamos y que nos está permitiendo defender mejor nuestros valores y nuestros intereses. (Aplausos). En fin, los resultados están ahí, están a la vista de todos, señorías. Quedan muchísimas cosas por hacer, pero creo que el balance es francamente positivo. Lo reconocen así la Comisión Europea, la OCDE, el Fondo Monetario Internacional; en definitiva, las medidas del Gobierno de coalición progresista han funcionado durante estos últimos cuatro años. Queda, como he dicho antes, muchísimo por hacer; no nos conformamos, sabemos de los problemas y las necesidades de la clase media, de los trabajadores y las trabajadoras, de la gente de a pie de nuestro país, pero para su resolución, honestamente, creo que la dirección tomada durante estos últimos cuatro años es la acertada. Y hoy vengo, por tanto, a solicitar su apoyo para seguir transitando ese camino que empezamos hace cinco años y con el Gobierno de coalición progresista hace cuatro años. La líder de Sumar, la vicepresidenta Yolanda Díaz, y yo, como líder del Partido Socialista Obrero Español, presentamos las bases hace un par de semanas en ese acuerdo entre el Partido Socialista y Sumar, y aquí me gustaría compartir con ustedes los que a mi juicio son los objetivos principales, ocho compromisos que adquirimos con la ciudadanía y, lógicamente, con sus representantes, que son todos ustedes, todos los diputados y diputadas.

El primero, lógicamente, como no puede ser de otra manera y es la principal preocupación de los ciudadanos, es culminar, en el ámbito económico, toda la modernización que pusimos en marcha durante la pasada legislatura: transformar en clave verde y digital desde una perspectiva de inclusión social y territorial nuestro tejido productivo. En consecuencia, vamos a redoblar nuestra apuesta por la innovación, por la formación, por la digitalización, y vamos a desplegar, afortunadamente, esos 115 000 millones de euros de los fondos europeos para ayudar a que este proceso de cambio llegue a todos los puntos territoriales de nuestro país y también a nuestras pymes, autónomos y economía social. Y todo ello para alcanzar dos metas que me gustaría compartir con la ciudadanía. Por un lado, tener más y mejores empleos, más y mayores empresas, más startups, más economía social. Señorías, vamos a seguir creando trabajos de calidad, ayudando a los jóvenes y a los parados a incorporarse al mercado laboral, hasta lograr alcanzar el pleno empleo; una ambición siempre soñada y nunca lograda en nuestro país. Y de la mano del diálogo social vamos a impulsar, además, una cultura laboral distinta, que permita conciliar mejor esa asignatura pendiente que tienen todos los ciudadanos y ciudadanas en nuestro país, que es la corresponsabilidad laboral, familiar y personal, para que España sea uno de esos países en los que la gente trabaja para vivir y no vive para trabajar. Por eso, les anuncio que esta legislatura será la legislatura del nuevo Estatuto de los Trabajadores, la legislatura en la que vamos a garantizar por ley que el salario mínimo interprofesional siga aumentando cada año para mantenerse en el 60 % del sueldo medio, la legislatura en la que impulsaremos una reducción de la jornada laboral a las 37,5 horas semanales, incorporando incentivos para que las empresas ofrezcan horarios más flexibles y potencien el teletrabajo siempre que sea posible.

Nuestra segunda meta será que el poder adquisitivo de los españoles vuelva a crecer. Somos, junto con Francia, quienes hemos recuperado más poder adquisitivo durante estos últimos años, desde la pandemia. Nuestro país tiene una de las inflaciones más bajas de Europa, pero sé perfectamente que eso no significa que el problema haya pasado. Sé que la vida aún está más cara, que hay muchos ciudadanos a los que les cuesta pagar la hipoteca, ahorrar, irse de vacaciones o simplemente llenar la cesta de la compra. Somos muy conscientes en el Gobierno y vamos a dejarnos la piel, como dije durante la pandemia y también durante la guerra y sus efectos económicos sobre los precios, para revertir esta situación con medidas en el medio y en el largo plazo, acometiendo reformas que voy a mencionar posteriormente para mejorar la productividad de nuestro país, pero también con medidas a corto plazo para ayudar a resolver el problema mañana, no dentro de diez años. En concreto, les anuncio que en los próximos meses vamos a aprobar tres grandes acciones. En primer lugar, vamos a extender la bajada del IVA de los alimentos hasta junio de 2024; vamos a elevar el umbral de renta media de los 30 000 euros actuales a los 38 000 euros para que más familias puedan acogerse a la medida de alivio hipotecario en vigor, que consiste en la congelación de la cuota mensual durante un año y la ampliación del plazo de amortización hasta los siete años, y, además, a partir del 1 de enero del próximo año el transporte público será gratuito para todos los menores y jóvenes y también para las personas desempleadas. (Aplausos). Ya nos comprometimos a que durante el año 2024 se mantuviera la reducción del precio de los abonos transporte, pero queremos dar un paso más en coordinación con las comunidades autónomas y con los ayuntamientos. Queremos que esta política de transporte público gratuito sea permanente y se consolide en España como un referente en sostenibilidad medioambiental.

Junto con la economía y con el empleo, señorías, nuestro segundo gran compromiso va a ser continuar reforzando el Estado del bienestar para mejorar la vida de la gente, empezando precisamente por el Sistema Nacional de Salud. Es inadmisible que un ciudadano, señorías, tenga que esperar más de tres meses para tener una primera consulta con un médico especialista o doscientos días para operarse de una hernia que le impide levantarse de la cama. Soy consciente de que esta competencia, lógicamente, está en manos de las comunidades autónomas (rumores.—risas), pero nosotros no podemos, como Gobierno de España, quedarnos de brazos cruzados y por eso vamos a poner en marcha con los gobiernos autonómicos que así lo deseen un plan para lograr una reducción drástica de las listas de espera. (Aplausos). Vamos a continuar reforzando la atención primaria, una de las asignaturas pendientes de nuestro sistema. Vamos a ampliar la cartera de servicios públicos para incluir tratamientos bucodentales y oftalmológicos para nuestros jóvenes, y vamos a promover, señorías, un gran pacto de Estado por la salud mental que va a aumentar el número de psicólogos y psiquiatras de los centros públicos, va a reducir los tiempos de espera y va a garantizar, señorías, que en España no haya un solo ciudadano que necesite ayuda psicológica y no pueda obtenerla. (Aplausos).

Y esa mejora de la vida de las personas va a ir también a lo más importante, que es la educación de nuestros hijos y nuestras hijas, con una educación pública de calidad, con una ciencia puntera y con una cultura libre y accesible para todos y para todas. Por eso, en esta legislatura vamos a seguir mejorando las condiciones de formación del profesorado, vamos a ampliar las ayudas de comedor, vamos a aumentar también las ayudas y la disponibilidad de actividades educativas extraescolares y vamos a aumentar la dotación de las becas y reducir el precio de las tasas universitarias. Vamos a incrementar la financiación de nuestros centros de investigación, que son un auténtico orgullo; vamos a fomentar una mayor colaboración público-privada en la I+D+i; vamos a mejorar las condiciones laborales de nuestros científicos y científicas a través del Estatuto del Personal Docente e Investigador, y vamos a recuperar a todos esos cerebros españoles que tuvieron que irse al extranjero como consecuencia del abandono del Partido Popular a nuestro Sistema Nacional de Ciencia. (Aplausos). Y vamos a aprobar, señorías, una ley de derechos culturales que garantice el acceso de todas las personas y todos los territorios a la cultura. Vamos a ampliar la presencia de la cultura y la creatividad artística en escuelas y en institutos, vamos a dar más ayudas a los creadores y vamos a mantener el Bono Cultural Joven.

Vamos a mejorar, señorías, la vida de los mayores, porque significa también brindarles certezas y asistencia, un asunto de mera justicia tras una vida de esfuerzo y de trabajo. Para blindar la dignidad y el bienestar de nuestros mayores les anuncio que, sin duda alguna, como hicimos durante la pasada legislatura ―ya está inscrito en nuestra ley―, vamos a seguir revalorizando las pensiones conforme al IPC, vamos a aumentar los recursos destinados a la dependencia ―ayer, en el último Consejo de Ministros, inyectamos 1000 millones de euros al Sistema Nacional de Dependencia a través de las comunidades autónomas― y vamos a conseguir ese modelo asistencial de mejor calidad, más personalizada y que priorice la atención domiciliaria. Y vamos a hacer algo muy importante: cumplir con el mandato del Pacto de Toledo, que nos decía ―ustedes nos decían, señorías― que lógicamente tenía que revalorizar las pensiones conforme al IPC, pero también destinar al Fondo de reserva de la Seguridad Social 5000 millones de euros cada año para que los trabajadores de hoy tengan pensiones dignas cuando se retiren en la edad de jubilación. (Aplausos).

Señorías, mejorar la vida de las personas significa asistir a quienes más lo necesitan. Fíjense que en estos días se han dicho muchas cosas, se han proclamado muchas cosas en las calles de nuestro país, pero también hemos escuchado a un líder de extrema derecha en otra parte del mundo, en Argentina, un líder de la ultraderecha argentina, por cierto, apoyada por la derecha conservadora y tradicional argentina. En fin, hay que hacérselo mirar, señor Feijóo, esto de que el señor Rajoy apoye al candidato Milei a la Presidencia de Argentina. (Aplausos). Porque, fíjese, hemos escuchado decir a un líder de la ultraderecha argentina lo siguiente, y cito textualmente: «La justicia social es una aberración y es injusta porque implica un trato desigual frente a la ley» —‌cierro comillas—. Esto es algo de lo que aquí, en España, ya estamos curados de espanto, que no nos sorprende porque ya lo había dicho unos meses antes la líder intelectual del Partido Popular, la señora Ayuso, cuando afirmó, señorías, no es broma ―no es broma―, que la justicia social es un invento de la izquierda para promover la cultura de la envidia. (Aplausos). Pues bien, señorías, en eso estamos. Este Gobierno de coalición que represento no considera la justicia social una aberración; al contrario, la consideramos la condición misma de la vida en sociedad. (Aplausos). Porque eso, señorías de la bancada de la derecha y la ultraderecha, es justamente patriotismo, sabernos ligados los unos a los otros, ser conscientes de que navegamos todos en el mismo barco y de que el bienestar de cada uno de nosotros depende del bienestar básico de cada miembro de nuestra comunidad. Por eso vamos a seguir apoyando más a quien más lo necesite dentro y fuera de nuestras fronteras, y por eso vamos a continuar reforzando el ingreso mínimo vital, simplificando los requisitos de acceso para que más hogares puedan cobrarlo y nuestros niveles de desigualdad y pobreza continúen bajando.

Señorías, soy consciente de que muy a menudo, si el Estado del bienestar no sirve mejor a los ciudadanos, es porque la Administración es lenta, excesivamente burocrática y probablemente farragosa, y vamos a abordar en serio este problema durante esta legislatura. Por eso les anuncio que en esta legislatura vamos a continuar simplificando todos los trámites administrativos y que vamos a poner los intereses y las necesidades del usuario en el centro del sistema, por eso vamos a establecer un nuevo modelo de atención presencial a la ciudadanía con horarios flexibles y sin cita previa obligatoria y vamos a fijar por ley un máximo de treinta días para la recepción de prestaciones como la ayuda a la dependencia. (Aplausos).

Como ven, nos proponemos mejorar drásticamente la forma en la que opera nuestro Estado del bienestar y queremos hacerlo además al tiempo que seguimos reduciendo el déficit público, porque este es un Gobierno comprometido con la disciplina fiscal. ¿Cómo lo vamos a hacer? Mejorando la eficiencia de la Administración pública, combatiendo la economía sumergida, ensanchando nuestras bases fiscales, incrementando la progresividad del IRPF y garantizando un impuesto mínimo efectivo del 15 % en el impuesto de sociedades. En definitiva, lo que hay que hacer es acabar de una vez por todas con esas vías de evasión fiscal, cuando no de elusión fiscal, de las grandes fortunas y las grandes multinacionales. Los ricos… lo siento, pero tienen que pagar más impuestos de los que pagan hasta ahora. Es más, mientras nosotros gobernemos van a pagar más que el resto (aplausos), porque lo justo, lo que mandata la Constitución, es que contribuya más quien más tiene.

Y hablando de la Constitución, señorías, a ver si por fin esta es la legislatura en la que modificamos ese artículo 49 de la Constitución y reconocemos constitucionalmente la dignidad de las personas con discapacidad. (Aplausos).

Una vida mejor depende, ante todo, de un techo que la cobije dignamente y, por eso, nuestra tercera prioridad va a ser mejorar el acceso a la vivienda. Porque este es, a día de hoy, un —s‌ i no el mayor— problema al que se enfrentan muchos ciudadanos en nuestro país y, particularmente, los jóvenes. La subida de los alquileres, el encarecimiento de las hipotecas como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo, la dificultad de ahorrar, han hecho que cada día sea más difícil desarrollar un proyecto vital para muchísimos ciudadanos en nuestro país. En la pasada legislatura tomamos algunas medidas incipientes a este respecto, pero sabemos que tenemos muchísimo que hacer aún, siguiendo una premisa muy sencilla, que es ayudar a los inquilinos y a los pequeños propietarios. ¿Y qué vamos a hacer? Pues vamos a apoyar a los jóvenes que quieren, pueden y deben independizarse a edades más tempranas. Por eso, les anuncio que vamos a aumentar el bono para el alquiler. Ojalá los gobiernos autonómicos del Partido Popular con VOX desarrollen esta política. (Aplausos). Crearemos una línea de avales que les permitirá cubrir hasta el 20 % de su hipoteca —‌como ya anuncié durante la campaña electoral— y vamos a acometer la habilitación de 183 000 viviendas públicas para alquiler asequible, que prometimos también hace unos meses. También vamos a apoyar a todos esos españoles y españolas de clase media, también trabajadores, que tienen en la vivienda su principal instrumento de ahorro y también su red de seguridad, en consecuencia. Vamos a ayudarles a reformar y modernizar sus viviendas con un marco jurídico que las proteja y con incentivos fiscales para que, aquellas que lo deseen, puedan ponerlas en alquiler.

El empeño por lograr una vida mejor tiene una premisa básica, señorías, y es defender la vida del planeta. Y, por eso, nuestra cuarta prioridad será impulsar una transición ecológica que ayude a mitigar y adaptarnos al cambio climático, que proteja nuestra biodiversidad y que genere riqueza y oportunidades en todo el territorio. Vamos a seguir desplegando las energías renovables, señorías, y lo vamos a hacer de forma responsable y —‌quiero decirlo aquí ante ustedes— de forma coordinada, integrando a los vecinos y vecinas en la toma de decisiones y también en el reparto de beneficios de esa extensión de la energía renovable. También vamos a favorecer las comunidades energéticas y vamos a triplicar la potencia instalada de autoconsumo. ¿Todo ello para lograr qué? Bueno, pues que a finales de esta década la mitad de toda la energía que consuma nuestro país sea de origen renovable.

El desafío de la transición energética requiere también de un regulador independiente especializado y los recursos técnicos adecuados para preparar el sistema energético para el objetivo ambicioso que tenemos de neutralidad climática. Y, por eso, quiero anunciarles que vamos a restablecer la Comisión Nacional de la Energía, suprimida por el Gobierno del Partido Popular (rumores) y que va a ser clave para garantizar y mejorar el funcionamiento del sector energético y la diversificación de sus operadores. Vamos a seguir combatiendo la amenaza de la sequía, ampliando y modernizando las infraestructuras, modernizando los recursos de los organismos hidrológicos, cerrando pozos y regadíos ilegales, y ayudando a los agricultores a mejorar sus explotaciones, porque somos muy conscientes de que España es una potencia mundial agroalimentaria y queremos que siga siéndolo. Por ello, vamos a dedicar una parte sustantiva de los fondos europeos a modernizar el sector, a impulsar la agricultura ecológica y también la regenerativa. Y quiero anunciarles que vamos a aprobar una ley de agricultura familiar que va a hacer eso, favorecer este tipo de agricultura, que va a generar valor añadido social y vinculación con el territorio. Y vamos a desplegar una estrategia nacional de alimentación para España que permita desarrollar toda la cadena de suministro alimentario, fomentar el empleo rural y mejorar la calidad de la alimentación. Y vamos a seguir impulsando las ganancias de eficiencia y de circularidad de nuestra sociedad, con la ambición de que al final el tejido productivo acabe siendo un sistema simbiótico en el que nada se desperdicia y que, por tanto, los residuos de un sector se convierten en los recursos productivos de otro.

Yo sé, señorías ―somos muy conscientes desde el Gobierno―, que a veces la urgencia y la escala de la transición ecológica nos abruma e incluso nos asusta; pero ―créanme― creo que podemos tener éxito, sin perder tiempo, sin dejar a nadie atrás —‌ninguna persona y tampoco ningún territorio—, aprovechando esta oportunidad para generar nuevos empleos, nuevas industrias para todo el territorio, mejorar nuestras ciudades y también cuidar nuestra salud. Por cada euro que gastemos ahora en acometer esta transición ecológica nos estaremos ahorrando 10 euros en daños en las próximas décadas.

La quinta prioridad, señorías, va a ser garantizar que España siga siendo un referente europeo y mundial en igualdad. Mejorar la vida es mejorar la condición de vida de la mitad de nuestra sociedad, es mejorar la vida de las mujeres, es alcanzar, en consecuencia, la plena igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.

El feminismo es un cáncer. Si pudiera, lo quitaría de las escuelas y pondría una asignatura de costura porque empodera más coser un botón. (Risas). No, no hay que reírse de esto, señorías, no hay que reírse, no hay que reírse. Nosotros no odiamos a las mujeres. En nuestro partido hay muchísimas mujeres de gran valía, casi tanta como la de los hombres. (Rumores). Si las mujeres cobran menos, es porque así lo deciden ellas, y si hay puestos con más hombres, es porque los hombres están genéticamente más adaptados. (Continúan los rumores). Estas afirmaciones, señorías, parecen sacadas de un manual de la Sección Femenina de la Falange franquista, pero son declaraciones públicas realizadas por dirigentes de VOX en los últimos meses; dirigentes que, conviene no olvidarlo, han accedido a cargos autonómicos y locales de responsabilidad gubernamental gracias al voto favorable del Partido Popular. Y las cito aquí porque son un testimonio vivo del problema al que nos enfrentamos. Porque, a pesar de los muchos avances logrados en estos últimos años, en nuestro país aún persisten prejuicios y conductas machistas. Las mujeres aún sufren un tratamiento desigual en muchos ámbitos, cobran salarios más bajos que los hombres por desempeñar el mismo tipo de responsabilidades laborales. Y esa falta de igualdad efectiva es una injusticia que atenta contra los principios paritarios, por ejemplo, de nuestra Constitución, que nos está haciendo peores como sociedad y que nos está impidiendo alcanzar todo nuestro potencial, que es inmenso y formidable como país. Por tanto, debemos corregirlo, y para ello les anuncio que aprobaremos una ley de representación paritaria que nos ayude definitivamente a romper los techos de cristal. (Aplausos). Porque si las mujeres representan el 50 % de nuestra sociedad, el 50 % del poder político y económico les corresponde a ellas. Y vamos a facilitar la conciliación de padres y madres ampliando el permiso de paternidad y maternidad a las veinte semanas, universalizando también la educación de 0 a 3 años, en este caso desde los 2 años, y vamos a darle a las familias monoparentales con dos hijos — encabezadas mayoritariamente por las mujeres, como bien saben ellas— el mismo nivel de protección que disfrutan las familias numerosas. (Aplausos).

Una vida mejor, señorías, es una vida que extirpa la lacra de la violencia machista. Esto es lo que le quiero decir a los ciudadanos y sobre todo a las mujeres de nuestro país: por cada euro que un Gobierno autonómico o municipal reaccionario retire a la prevención y la eliminación de este cáncer social, nosotros vamos a dedicar 10 euros a la lucha contra la violencia de género. (Aplausos). Por cada minuto de respeto que los políticos de VOX nieguen a las víctimas de la violencia de género, nosotros les consagraremos todo nuestro tiempo y todo nuestro esfuerzo. Vamos a continuar actuando, como también vamos a actuar contra los abusos sexuales de menores, también aquellos que se cometieron en el seno de la Iglesia. (Rumores). El informe, señorías, que ha presentado el Defensor del Pueblo revela la magnitud y la gravedad de este problema y nos interpela a todas las instituciones públicas, singularmente a las Cortes Generales y al Gobierno de España. Por eso, vamos a reforzar el marco jurídico para que los delitos de agresión y abusos sexuales a menores no estén limitados a un momento concreto y la responsabilidad civil no prescriba. (Aplausos).

Vamos a crear un fondo estatal para el pago de ayudas y compensaciones a las víctimas que se ajuste a los estándares europeos; y vamos a instar a la Iglesia católica, señorías, a que se comprometa a reconocer y a reparar a todas las personas que desgraciadamente sufrieron abusos sexuales por parte del clero, incluyendo a las víctimas de casos históricos y también prescritos; pero, sobre todo, vamos a adoptar las medidas necesarias para garantizar que esta aberración no se vuelva a repetir. Por eso, les anuncio que, siguiendo las recomendaciones del Defensor del Pueblo en esta legislatura, vamos a reforzar los mecanismos de acompañamiento y de supervisión de la Ley de protección integral a la infancia y a la adolescencia, dotándolos de más personal y también de más recursos; vamos a reforzar la labor de inspección en los centros educativos para asegurarnos que cumplen con los protocolos establecidos y que sus profesionales reciban la formación adecuada sobre abusos sexuales; y vamos a establecer, por ley, que esos mismos protocolos de prevención y formación se cumplan en todas las instituciones religiosas.

Señorías, procurar una vida mejor a los españoles significa, además de todo lo dicho, reducir las diferencias que existen entre provincias y también fortalecer la cohesión territorial de nuestro país. Esta va a ser la sexta prioridad del Gobierno que me propongo conformar, si ustedes me dan la confianza mayoritaria de la Cámara.

En la Transición, señorías, los españoles y españolas apostamos por un Estado autonómico que acercó las administraciones públicas a las cincuenta y dos capitales de provincia y fomentó también la creación de empresas y el desarrollo económico y social en cientos de municipios medianos por todo el país. Desgraciadamente, a lo largo de estos últimos años esa tendencia se ha revertido. Hoy, Madrid y otras grandes ciudades, como es lógico, se han convertido en gigantes que lo absorben todo, y las diferencias, en consecuencia, entre provincias han aumentado. El reto demográfico interpela a todas las instituciones públicas, también al Gobierno de España, y lo pudimos empezar a desarrollar durante la pasada legislatura. En la pasada legislatura dimos algunos pasos, apostamos por un modelo descentralizado, también policéntrico, que postula nuestra Constitución; intentamos buscar un reparto equitativo e inteligente de las oportunidades por todo el territorio —c‌ reo que los fondos europeos están sirviendo para ello—; estamos viendo plantas de gigafactorías de baterías de vehículos eléctricos en distintas partes de España, no concentradas en los tradicionales sectores industriales de nuestro país; también instituciones públicas que se están implantando a lo largo y ancho de nuestro país. En esta legislatura seguiremos avanzando en esta misma dirección.

Vamos a dedicar el grueso de los fondos europeos a crear nuevas industrias y también nuevas oportunidades fuera de las grandes capitales; vamos a crear mejores infraestructuras y también conexiones ferroviarias ―están recogidas en el acuerdo de Gobierno entre el Partido Socialista y SUMAR—; vamos a garantizar por ley, por ley, el acceso a servicios públicos básicos de todos los municipios en un radio de menos de treinta minutos para que nadie, en definitiva, tenga que abandonar su pueblo porque no hay un cajero o un centro de salud cerca, o porque las oportunidades no se desarrollan en su municipio. Me gustaría que pudiéramos contar con el apoyo mayoritario de esta Cámara para hacer realidad este objetivo de garantizar los servicios públicos básicos en un radio menor de treinta minutos.

También vamos a ampliar el diálogo entre administraciones; vamos a reforzar la cogobernanza entre ellas; y vamos a impulsar un nuevo modelo de financiación autonómica que garantice los recursos económicos que necesitan las comunidades autónomas, basándonos en los principios —‌que conocen ustedes, porque ha sido así referido en otras muchas ocasiones— de equidad, de autonomía financiera, y también, por cierto, el de corresponsabilidad fiscal. Porque no deja de ser curioso que gobiernos autonómicos del Partido Popular con VOX bajen los impuestos a los más ricos, y luego, a la Administración General del Estado nos pidan más recursos económicos. (Aplausos).

Señorías, a lo que quiero ir es a que los recortes que se aplicaron en nuestro Estado del bienestar ―que saben ustedes que está en manos de las comunidades autónomas― durante la etapa de Gobierno del Partido Popular dejaron a muchas comunidades autónomas sin recursos para atender las necesidades más básicas de los ciudadanos y las obligaron, en consecuencia, a endeudarse. En aquellos años, la deuda de las comunidades autónomas ―simplemente para que tengan este dato, señorías— casi se duplicó. ¿Y qué ha hecho este Gobierno durante estos últimos cuatro años, singularmente? Creo que hemos auxiliado a las comunidades autónomas; hemos entregado más recursos que ningún otro Gobierno en ningún otro momento de nuestra historia democrática; en cinco años de Gobierno de coalición —c‌ inco años de Gobierno conmigo al frente, cuatro años de Gobierno de coalición, para ser exacto— las comunidades autónomas han recibido un 40 % más que en los últimos cinco años del Gobierno de Mariano Rajoy; un 40 % más. Para que nos hagamos una idea, estamos hablando de 180 000 millones de euros más; y todo eso sin contabilizar los fondos europeos, que también están gestionando las comunidades autónomas. (Aplausos).

Evidentemente, eso nos ha servido para hacer frente a la pandemia, para reconstruir todo aquello que se desmanteló durante la crisis financiera y la respuesta neoliberal que dio el Gobierno del PP de entonces, pero, desde el punto de vista de la consolidación fiscal, ha hecho algo muy relevante, señorías, y es que, gracias a ello, la deuda se ha reducido en relación con el producto interior bruto, y los recortes han podido cesar en muchos ámbitos, a pesar de la política fiscal irresponsable e insostenible que las derechas están volviendo a desplegar. ¿Qué vamos a hacer ahora? Pues lo que vamos a hacer es continuar con esa senda de responsabilidad fiscal, pero también de solidaridad, y asumir parte de la deuda de las comunidades autónomas, la que contrajeron durante la etapa de Gobierno del Partido Popular. (Rumores). Esta medida será aplicable y extensible a todas las comunidades autónomas, con independencia de su color político y de que estén acogidas o no al Fondo de Liquidez Autonómica creado entonces por el Partido Popular. Hacerlo nos va a permitir hacer muchas cosas, señorías, pero nos va a permitir, sobre todo, financiarnos a costes más reducidos; va a aliviar la factura de intereses por los pagos de la deuda que tienen muchas comunidades autónomas, y va a ayudar, en consecuencia, a los ciudadanos y ciudadanas a que puedan tener unos servicios públicos de calidad. Evidentemente, esto lo pongo entre algodones porque no sabemos exactamente qué van a hacer los gobiernos del Partido Popular con VOX, aunque ya apuntan maneras.

Señorías, la séptima prioridad será avanzar en la agenda del reencuentro para garantizar una mejor convivencia en nuestro país. Creo que todos podemos ser conscientes, todos los ciudadanos que nos vean, de que en la discordia no puede haber prosperidad. (Rumores). Lo sabían nuestros padres y nuestros abuelos, y por eso hicieron de la convivencia uno de los principios rectores de la Constitución y de la Transición. Ahora, nosotros debemos hacer lo mismo, que es impulsar la convivencia y también el perdón, no solo para ganar una legislatura de progreso, que también, sino para apostar por un futuro de reconciliación y de concordia. Hablamos, claro está, de Cataluña. Pero hablemos claro también, señorías: en Cataluña y en otros territorios de nuestro país hay ciudadanos y ciudadanas que consideran que estarían mejor siendo independientes. El Gobierno de coalición progresista, que pretendo encabezar, no comparte esa idea. Nosotros estamos convencidos de que una España unida es una España mejor, más próspera, más fuerte. Es más, creemos que esas realidades nacionales, que sienten legítimamente estos ciudadanos y ciudadanas independentistas, se verían mejor expresadas en una Unión Europea que, conforme pasan los años, avanza en su integración a través de la estructura autonómica que tiene nuestro país, reconocida en nuestra Constitución.

Pero la pregunta que tenemos que hacernos, y que también creo que merece ser respondida ante nuestros ciudadanos, es cómo garantizamos esa unidad. Grosso modo, existen dos alternativas: puede intentarse por la vía de la imposición y de la crispación social, o podemos intentarlo por la vía del diálogo, del entendimiento y también del perdón. El Partido Popular ya probó la primera de esas recetas, ¿y que fue todo lo que consiguió, señorías? Que el número de catalanes partidarios de independizarse alcanzara récords históricos, que se incendiaran las calles de Cataluña y que el mundo entero mirara con estupor las imágenes que se difundieron de nuestro país en esos años, sobre todo y en particular en el año 2017. El resultado fue la mayor crisis territorial de nuestra democracia, la mayor crisis institucional, territorial y constitucional de nuestra democracia. En definitiva, creo que la receta del Partido Popular condujo al desastre y que no conviene ir por ese camino. (Rumores).

¿Qué hemos hecho nosotros? Bueno, pues creo que todo lo contrario. Hemos apostado por la vía del diálogo; hemos apostado por la vía del perdón; hemos apostado por la vía del entendimiento, siendo muy difícil, porque las posturas son muy distintas; hemos antepuesto la negociación a la imposición; hemos antepuesto el reencuentro a la venganza; en definitiva, la unidad a la fractura. Donde antes hubo quiebra de la Constitución en determinados territorios, en estos últimos cinco años, señorías, la Constitución española se cumple en todos y cada uno de los territorios de nuestro país. (Aplausos). Por tanto, creo que no hay camino más seguro que el que se orienta hacia el entendimiento para restablecer los puentes políticos que jamás debieron romperse y que se rompieron, señorías. Por eso indultamos a los líderes del procés, Por eso hemos apoyado en el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso y hemos promovido el uso de las lenguas cooficiales en las instituciones europeas. Y lo que resulta innegable, señorías, es que esta vía está funcionando, con dificultades, pero está funcionando, porque la convivencia ha vuelto a las calles. No hay más que ver lo que sucede en muchas de las calles de Cataluña. El diálogo… (Rumores). Sí. No sé, quizá ellos interpreten que la convivencia era ver arder Barcelona allá por el año 2019 o 2017, cuando gobernaba el Partido Popular. (Aplausos). Yo no lo creo. En fin, la convivencia ha vuelto a las calles, el diálogo ha vuelto a las instituciones, señorías, con muchísimas dificultades, y nuestro país… (Rumores). Es curioso porque todos estaban pendientes de este bloque de mi intervención, pero no paran de hablar. (Aplausos.—Risas).

Nuestro país, señorías, ha podido centrar sus energías en afrontar retos extraordinariamente difíciles como fue, por ejemplo, la COVID o la respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra de Putin en Ucrania. ¿Qué prefiere la amplia mayoría de los ciudadanos, la Cataluña de 2017 o la Cataluña de 2023? ¿Qué política beneficia más a la gente, la del enfrentamiento que postula el Partido Popular y, al cuadrado, también VOX o la del entendimiento, que defendemos una amplia mayoría de grupos parlamentarios en esta Cámara? (Aplausos). No hace falta que especulemos al respecto, yo creo que conocemos la respuesta; lo dicen, además, los estudios demoscópicos. Lo refleja la convivencia y la paz social que hoy hay en las calles de Cataluña. Lo refleja la forma en que votaron también los propios catalanes y catalanas el pasado 23 de julio. Un 50 %, señorías, un 50 %, apoyaron a los partidos que conformaron durante estos últimos cuatro años el Gobierno de coalición progresista. Un 50 % en Cataluña, y solo un 20 % a las derechas retrogradas; 50 % y 20 %. Por tanto, el diálogo, la generosidad y el perdón creo que han funcionado y han ayudado a algo muy relevante, que desde luego no está resuelto, que es a restaurar las heridas de nuestra sociedad. Por eso, nuestro propósito es seguir aplicándolos durante los próximos cuatro años.

Es evidente que el marco legal vigente establece condiciones vinculantes, es así, pero ese no puede ser el único argumento a favor de una España unida. Necesitamos muchos más motivos y, si no están ahí, debemos tener la valentía para construirlos, porque es posible y porque, como dijo el genial Antonio Machado: Hoy es siempre todavía. Y puesto que hoy es todavía y el diálogo aún es posible, nosotros vamos a apostar por él. Siguiendo aquel consejo que daba el gran Salvador Espriu a toda España: diàleg; diálogo para alcanzar una idea que se expresa exactamente igual en nuestras cuatro lenguas, la de Machado, la de Espriu, la de Aresti y la de Castelao, que es concordia. Por eso, vamos a seguir impulsando reformas y mejoras en nuestro estado autonómico. Por eso, vamos a seguir atrayendo empresas extranjeras e instituciones europeas a Cataluña y al conjunto de nuestro país, en lugar de ahuyentarlas como se hizo en mala hora. Y por eso, señorías, en nombre de España, en interés de España y en defensa de la concordia entre españoles, vamos a conceder una amnistía a las personas encausadas por el procés catalán. (Aplausos). Vamos a conceder esa amnistía. (Aplausos).

Fíjense, señorías, esta es una medida que pide una parte relevante de la sociedad catalana, una parte muy relevante de la sociedad catalana, que aprueban el 80 % de sus representantes políticos, así como una mayoría amplía de fuerzas presentes en esta Cámara, y también es una medida que puede ser compartida o no por muchos ciudadanos. Yo soy muy consciente de ello y quiero decirles a todos ellos y a todas ellas que respeto enormemente sus opiniones y también sus emociones, pero las circunstancias son las que son y toca hacer de la necesidad virtud (protestas) ―sí, de la necesidad virtud― por dos motivos de interés general. (Rumores). ¡Cálmense, señorías!

Primero, para consolidar los avances logrados en estos últimos cuatro años y seguir avanzando por la senda de la convivencia y del progreso. (Aplausos). Yo creo que a estas alturas de nuestra historia democrática y de todo lo vivido y escuchado durante estos últimos cuarenta y tantos años de democracia los ciudadanos no debemos, no podemos ser ingenuos. El problema del Partido Popular con VOX no es la amnistía a los líderes del procés. El problema del Partido Popular con VOX es que no aceptan el resultado electoral del pasado 23 de julio. (Aplausos). Les pido a los ciudadanos de buena fe que están asistiendo a este debate que, por muchos aspavientos que hagan, que además vamos a escucharlos ―en fin, yo ya estoy curado de espanto porque vengo de una legislatura, la anterior, en la que me han insultado y me han dicho de todo (rumores)―, repito, por muchos aspavientos que hagan, señorías, por mucho que se arropen en la bandera, que es de todos ―también la nuestra, señorías, (aplausos)―, por mucha patrimonialización que intenten de la bandera, que es de todos, y de los símbolos constitucionales, que son de todos, piensen que a las derechas reaccionarias la amnistía les importa más bien poco. Los poderes económicos, que no solamente auspician sino que amparan a la derecha y a la ultraderecha, no están preocupados por la amnistía; de hecho, saben que será buena para la economía del país. (Rumores). Lo que de verdad no quieren las derechas es que sigamos mejorando las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y trabajadoras (aplausos), que sigamos revalorizando las pensiones conforme al IPC, que sigamos reforzando la sanidad, la educación y el Sistema Nacional de Dependencia, que sigamos impulsando la transición ecológica, que sigamos defendiendo los derechos de los migrantes, del colectivo LGTBI y de las mujeres. Por eso no quieren que gobernemos. (Rumores).

Miren, señorías, la última vez que el Partido Popular estuvo en el poder ―no hace mucho tiempo, hasta 2018― en España era legal despedir a un trabajador mientras estaba enfermo. (Aplausos). Era legal pagar 700 euros al mes a quien se deslomaba a tiempo completo para hacer su trabajo. Era legal que las viviendas públicas, pagadas con los impuestos de todos, se vendieran a fondos buitres y se privatizaran. Era legal cobrar a los pacientes más vulnerables un copago farmacéutico que este Gobierno suprimió cuando llegó al poder. (Aplausos). Nosotros acabamos con esas injusticias, tratamos de impedir, dentro de nuestras competencias, que bienes públicos se convirtieran en negocios para unos pocos, y los diputados de las derechas votaron en contra. Por eso es necesario que sigamos gobernando, para consolidar todos estos avances cuatro años más, para evitar que España retroceda, para lograr que nuestro país siga avanzando y que sea una inspiración para otras muchas sociedades europeas, que ven cómo avanza la ola reaccionaria, también aupada por el Partido Popular de esos otros países.

Con ser importante este argumento, hay uno que creo que es también muy relevante para explicar por qué vamos a impulsar esta amnistía, y es que esta medida de gracia nos puede ayudar a superar la fractura que se abrió el 1 de octubre de 2017, a seguir acercando posturas y a persuadir incluso —‌yo puedo ser ingenuo en esto, pero voy a intentarlo— a aquellos catalanes que se sienten independentistas, y también de otros territorios que se sienten independentistas, de que nuestro país es un buen país también para ellos, que Cataluña está lista para el reencuentro total y que nosotros tenemos que tener el valor de dar un paso adelante. (Aplausos).

Señorías, la amnistía que planteamos es perfectamente legal, es acorde con la Constitución (varias señoras y señores diputados: ¡No!—Rumores). De hecho, es una medida que se está aplicando en otros países (varias señores y señores diputados: ¡No!), en democracias consolidadas como Francia, como Italia, como Alemania o como el Reino Unido; hace pocos meses se ha aprobado una amnistía también en Portugal, y como el Tribunal Constitucional español, por cierto, ha rubricado anteriormente. Por ello, aunque sé que es muy difícil, quiero pedirle al Partido Popular una mínima responsabilidad (risas), les pido que no continúen por la senda marcada por VOX en su deriva trumpista, alimentando conspiraciones y comportamientos antidemocráticos que llevaron, por ejemplo, a una gran democracia como Estados Unidos al borde del colapso. Si el Partido Popular se considera aún —‌y subrayo aún— un partido de Estado, no puede actuar al dictado de una organización ultraderechista, como estamos viendo en estas últimas semanas. (Aplausos). Ustedes no pueden volver a sembrar la discordia. ¿Recuerdan ustedes cuando preconizaron el boicot a los productos catalanes; insisto: catalanes, no independentistas, catalanes? Lo que hicieron fue atizar el fuego del odio, señorías. (Rumores). Por eso le pido al Partido Popular responsabilidad y sentido de Estado. No les pido su apoyo, ya sé que no lo voy a tener; solo les pido cordura y coherencia, y subrayo coherencia. (Aplausos.—Protestas).

Conviene recordar a la ciudadanía, que asiste atónita a todas estas proclamas y soflamas que estamos viendo (risas), que nada de lo que estamos viviendo es inédito en nuestra democracia (un señor diputado: ¡Es inédito!), todo fue hecho antes por gobiernos del Partido Popular. (Rumores). A ver, señorías, a lo mejor ustedes hoy se sonrojan, pero lamento decirles que gobiernos del Partido Popular concedieron 1400 indultos en un solo día. (Aplausos). Siento comunicarles, señorías del PP y de VOX, o al menos al señor Abascal, que entonces estaba en el Partido Popular, que gobiernos del Partido Popular indultaron a miembros de Terra Lliure sentenciados por terrorismo durante una investidura. (Rumores.―Aplausos). ¡Qué escándalo, señor Feijóo; qué escándalo! Siento comunicarles que aquel que lanza proclamas y soflamas diciendo que se movilice toda España en contra de este malvado Sánchez entregó numerosas competencias a gobiernos autonómicos del País Vasco y de Cataluña cuando necesitaron los votos del nacionalismo catalán y vasco para evitar el bloqueo y asegurar la gobernabilidad de España. (Aplausos). Que yo sepa, ninguna de esas concesiones debilitó a España ni corrompió nuestra democracia ni caminamos hacia una dictadura, sino que nos convirtieron en lo que realmente es nuestro país, un Estado compuesto, un Estado descentralizado, como lo son, por cierto, otros muchos países, probablemente los más avanzados del mundo con democracias consolidadas.

¿En qué consiste, entonces, la diferencia? En que cuando la derecha llega a acuerdos con el nacionalismo, entonces es un pacto entre caballeros, y si es la izquierda, entonces es toda una traición a la patria. (Aplausos). Sean ustedes un poco coherentes y no insulten la memoria de los españoles. Yo les pido que no vuelvan a cometer los mismos errores que han cometido siempre, por cierto, les pido que no intenten aprovechar esta situación para incendiar las calles, lo que vienen haciendo desde siempre, señorías del PP y del partido del señor Abascal, que es cuestionar la legitimidad de todo Gobierno que no esté dirigido por el Partido Popular. (Aplausos). Y no se preocupen, señorías, sobre todo aquellos ciudadanos que estén viendo este debate, la amnistía se va a aprobar con luz y taquígrafos (rumores), sí, con total transparencia, va a ser debatida aquí. ¿Les parece a ustedes poco? Va a contar con todas las garantías jurídicas, con el voto mayoritario de esta Cámara democráticamente electa. Es decir, la amnistía no va a ser un ataque a la Constitución de 1978 (varias señoras y señores diputados: ¡No!), como dicen ustedes, sino todo lo contrario, será una muestra de su fortaleza y de su vigencia. (Aplausos).

Esta amnistía, para que lo sepan también los ciudadanos y ciudadanas que estén viendo este debate, evidentemente va a beneficiar a muchas personas, a líderes políticos cuyas ideas yo no comparto y cuyas acciones rechazo, pero también va a ayudar a cientos de ciudadanos y ciudadanas que se vieron arrastrados por el procés, incluidos policías nacionales y mossos d’esquadra, que sufrieron las consecuencias de una crisis política de la que nadie puede sentirse orgulloso, ni siquiera quienes carecíamos por aquel entonces de responsabilidades de gobierno. En última instancia, impulsamos esta medida de gracia movidos por la esperanza fundada de que nos ayude a superar una crisis de la que nadie puede estar orgulloso y que contribuya a mejorar la convivencia de nuestro país, a canalizar por una vía más sana ―sí, más sana— y más pacífica las aspiraciones políticas de unos y otros.

Señorías, la octava prioridad de nuestro Gobierno debe ser Europa. Creo que en estos últimos cuatro años España ha cobrado un protagonismo internacional que nunca antes había tenido; antes incluso de ostentar la Presidencia rotatoria del Consejo nuestro país ya lideraba en Bruselas debates muy importantes para el día a día de nuestros conciudadanos, como es la reforma del mercado eléctrico o la política agrícola común, y ahora es un referente continental en temas como, por ejemplo, la autonomía estratégica, la transición verde y digital o las políticas de migración y de asilo. En los próximos años la Unión tendrá que tomar decisiones cruciales: tendrá que tender nuevos lazos con el resto del mundo, especialmente con el Magreb y con la América Latina y el Caribe; tendrá que consolidar su liderazgo tecnológico y científico a escala global, al menos lograrlo; tendrá que abordar desafíos como la migración y las consecuencias del cambio climático; tendrá que acometer debates muy importantes, como la ampliación hacia los Balcanes Occidentales y hacia Ucrania, Moldavia y Georgia, una ampliación que responde a un deber moral, sin duda alguna, a un interés geopolítico para Europa, porque traerá más recursos, más resiliencia y más mercado a los Estados miembros, pero que también implicará desafíos nacionales y una revisión a fondo del funcionamiento de nuestras instituciones comunitarias.

Les puedo garantizar, señorías, que España no va a ser mero testigo de esos procesos, que vamos a estar entre los países que los lideren; vamos a analizar los retos y a buscar oportunidades; vamos a proponer soluciones, que es lo que quiere la ciudadanía; vamos a defender los valores europeos; vamos a impulsar el diálogo y el respeto a la pluralidad en el continente, como lo hace también dentro de sus fronteras. Todo ello, insisto, con un objetivo: mejorar la vida de los españoles y las españolas. Ese es el propósito que ha guiado y guiará la acción del Gobierno de coalición progresista, dar a nuestros ciudadanos una vida más plena, una vida de certezas, de seguridades, con más y mejor empleo, con más y mejores servicios públicos, con más viviendas asequibles, más sostenibilidad medioambiental, más igualdad, más cohesión territorial, más convivencia y más Europa. Estas son, señorías, las ocho prioridades de nuestro Gobierno con las que nos presentamos ante ustedes para que nos otorguen la confianza mayoritaria de la Cámara.

Quiero concluir, señorías, diciendo lo siguiente: yo creo en España, creo en nuestros ciudadanos, creo en el enorme y gran potencial de nuestro país. Fíjense, a los dieciocho millones de españoles y españolas que votaron en las primeras elecciones democráticas, allá por 1977, les habría resultado —‌y estarán ustedes de acuerdo conmigo— imposible imaginar las cotas de desarrollo y de bienestar que tenemos hoy; les habría resultado imposible creer que un país atrasado y aislado se iba a convertir en apenas cuatro décadas —u‌n suspiro en términos históricos— en la cuarta mayor economía europea, en la decimosexta potencia comercial del mundo y en una de las democracias más plenas del mundo. ¿Qué habrían pensado, por ejemplo, nuestras abuelas si les hubiéramos dicho que aquella sociedad machista en la que se criaron se iba a convertir en el cuarto país más igualitario de Europa? (Aplausos). ¿Qué habrían dicho —‌lo recuerdo porque hace poco celebramos el Día de la Memoria Democrática— aquellos españoles y españolas homosexuales que tenían que esconderse para besar a su pareja si hubiesen sabido que España acabaría siendo el tercer país del mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el primero en reconocer su derecho a adoptar? (Aplausos). ¿Cómo habría reaccionado cualquiera de esos pioneros de la ecología —‌pienso en Félix Rodríguez de la Fuente— si hubiesen sabido que España se convertiría, como es hoy, en la séptima gran economía más sostenible del mundo y en el segundo país de la Unión Europea con más kilómetros de áreas naturales protegidas? (Aplausos). Pues lo hubieran visto como una utopía inalcanzable, como es lógico, pero lo hicimos, y ahora podemos volver a hacerlo. España cuenta con talento, con trabajadores, con empresas, con instituciones públicas, con infraestructuras y, sobre todo y ante todo, con valores y principios cívicos, con el prestigio internacional necesario para convertirse en una de las naciones más prósperas y socialmente avanzadas no de Europa, sino del mundo, porque nuestro país, España, es un país formidable y puede ser aún mejor, y yo estoy convencido de que va a ser aún mejor. Será mejor, señorías, si procuramos una vida mejor para todos y todas, si nos sentimos ligados los unos a la suerte de los otros. A ese propósito quiero consagrarme en cuerpo y alma los próximos cuatro años (rumores) y por eso, señorías, les pido que, con su voto favorable, me otorguen su confianza.

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.—Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, algunos de ellos puestos en pie.— Aplausos de los miembros del Gobierno en funciones, puestos en pie.—Aplausos del señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno, dirigidos a las señoras y los señores diputados de los grupos parlamentarios Socialista, Plurinacional SUMAR y a los miembros del Gobierno en funciones).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Se suspende la sesión hasta las 15:30 horas. Reanudaremos con la intervención del señor Feijóo. Se suspende la sesión a la una y cuarenta y cinco minutos de la tarde. Se reanuda la sesión a las tres y media de la tarde.

Presidencia. Se reanuda la sesión de este Pleno. (Rumores). Un poquito de orden y silencio, por favor. Comenzamos con los turnos de intervención de los grupos parlamentarios. Como saben todos ustedes, estos intervendrán en orden de mayor a menor, tomando la palabra en último lugar el grupo parlamentario al que pertenece el candidato a la Presidencia del Gobierno. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso tiene la palabra el señor Núñez Feijóo, por un tiempo de treinta minutos. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Alberto Núñez Feijóo

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Muchas gracias. Señorías, señora presidenta del Congreso, señor presidente del Senado, diputados, diputadas, senadores, autoridades presentes, presidentas y presidentes de comunidades autónomas, señor candidato, parece que alguien se arrepintió de no responder en mi sesión de investidura, pero, al menos, ha recuperado el discurso preparado para aquel día, con un añadido, básicamente: las circunstancias son las que son y hay que hacer de la necesidad virtud. (Aplausos). Buena explicación, señoría, de la ley de amnistía. En fin, yo empezaré con una cita autorizada: «¿Qué dicen aquellos que me acusaban de ser un político que quería todo por el poder y que estaba dispuesto a pactar con los independentistas con tal de ser presidente del Gobierno? Callan.» Palabra de Sánchez. Pues no, señorías, no nos callamos (aplausos) y va a tener que escucharnos hoy y cada día. Sé que necesitan la resignación del pueblo español. Se equivocan. Esa España silenciosa y resignada que desean no la van a tener. La tendrán que escuchar en las plazas (aplausos), como el pasado domingo, en una concentración sin precedentes en la democracia española. La tendrán que escuchar en las instituciones, en las que tenemos el honor de gobernar, a las que quiero pedir disculpas en nombre de esta Cámara (aplausos) por los insultos y las descalificaciones a los presidentes autonómicos remitidas por el candidato durante la sesión de la mañana. La tendrán que escuchar de la inmensa mayoría de entidades de la sociedad civil, a las que tampoco enmudecerán, y, por supuesto, como grupo mayoritario, traeremos su voz a este Congreso y su voto a esta investidura: No. (Aplausos). No a la amnistía. No a ignorar a las víctimas del separatismo. No a borrar delitos de corrupción y terrorismo. No a mediadores internacionales. No a pasar por alto la injerencia rusa en nuestros asuntos. No a cesiones pagadas con 100 000 millones de euros de los trabajadores. No a Bildu. No a que unos pocos decidan por el conjunto. No a darle la espalda a más de la mitad de los españoles. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Bravo!). No a una democracia recortada. No a la mentira. No a la desigualdad entre españoles. Dicho de otro modo, no a Pedro Sánchez, para seguir diciendo sí a una nación de ciudadanos libres e iguales. (Aplausos). Señorías, este clamor representa a una mayoría de españoles que ya no es silenciosa y que va más allá de mi partido y de las formaciones políticas que avalaron mi investidura. Mueve a muchísimos ciudadanos más, que, habiendo apoyado otras opciones políticas, se sienten víctimas de un gran engaño, todos los que jamás volverían a respaldar al candidato si les diese la opción de votar lo que está haciendo, porque jamás —‌y digo jamás— aceptarían vender por un puñado de votos sus derechos, el fruto de sus impuestos o su dignidad. (Aplausos). Señorías, nada de lo que me permite que esta investidura se celebre tiene una mayoría detrás. Es falso. Lo saben a la perfección. El señor Sánchez lo sabe también, por eso no permite que los españoles nos expresemos en unas nuevas elecciones ya con toda la información (rumores), y por eso se agarran ustedes a la investidura, a sacarla como sea, porque es consciente de que sin ella ustedes no serían nada. (Aplausos). Ha perdido el poco crédito que le quedaba y, a la vista de lo que ha firmado y dicho, hoy me atrevería a decir que ha caído ya en la sinrazón. Lo de hoy no ha sido un discurso, ha sido un delirio. Él ha perdido la razón, pero la mayoría de los españoles de toda condición no hemos perdido la razón. Si todo el Partido Socialista quiere dejar huérfana a esa mayoría, es su decisión. Yo no lo haré. No abandonaré a la mayoría constitucional de nuestro país (aplausos) y, por ella, jamás me callaré. Por esa mayoría aquí estoy y porque, además, señorías, yo sí tengo respeto a esta Cámara. Yo sí tengo argumentos y no necesito esconderme detrás de nadie para hacer este discurso y yo sí puedo mirar a la cara a los españoles, porque jamás he abusado de su confianza. (Un señor diputado: ¡Bravo!—Aplausos). Señorías, el candidato ha pedido desde la tribuna varias veces coherencia. Veamos. Palabra de Sánchez: «Ni yo ni el 95 % de los españoles dormiríamos tranquilos con Podemos en el Gobierno». ¿Cómo va esto, señorías? (Risas). Palabra de Sánchez: «Con todo el respeto a los votantes de Esquerra, yo no voy a permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas». (Risas). Pacto con Esquerra. Coherencia. Palabra de Sánchez: «Con Bildu no vamos a pactar. Si quieren se lo repito cinco o veinte veces: con Bildu no vamos a pactar.» Pacto con Bildu. Coherencia. (Aplausos). Palabra de Sánchez: «Siento vergüenza de que un político indulte a otros políticos». Indultos. Palabra de Sánchez. Coherencia. Palabra de Sánchez: «Yo me comprometo —‌señores de Junts: yo me comprometo… (el señor Sánchez)— a traer al señor Puigdemont de vuelta a España y que rinda cuentas ante la justicia». (Risas). Palabra de Sánchez. Coherencia. (Aplausos). Palabra de Sánchez —‌esto solo tres días antes de la investidura—: «El independentismo lo que pide, y lo saben ustedes, es la amnistía, algo que, desde luego, este Gobierno no va a aceptar y que, desde luego, no entra en la legislación ni en la Constitución española». Coherencia.

Podría seguir con infinidad de ejemplos, pero el resultado, a efectos del señor Sánchez, es el mismo: ni se inmuta. (Risas y aplausos). Para inmutarse haría falta pudor, que usted no tiene. (Aplausos). Un inciso, eso sí: quien ha introducido la cita de Machado en su discurso no le ha hecho ningún favor a don Antonio. Dígala completa, señor Sánchez. ¿Hasta en las citas miente usted? (Risas). Dice: Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y omite: Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Esta es la cita completa, señor Sánchez, esta es la cita completa. (Aplausos). Ahora es el momento de cumplir los compromisos que nos hicimos. (Continúan los aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie).

Señorías, no traigo a colación sus engaños para sonrojarle, lo hago porque me veo en el deber de subrayar ante los españoles que debemos aprender la lección de la pasada legislatura, la de los últimos tres meses y la de los últimos días, señoría, y las provocaciones y las descalificaciones en su discurso de antinvestidura, también.

Que nadie se equivoque, hoy no acaba nada, este no es el trago final, no hay límites ni los habrá para satisfacer la ambición personal del candidato Sánchez. No hay límites éticos, porque no tiene reparos en recurrir a la mentira siempre que le beneficie. No hay límites políticos, porque el fin justifica cualquier medio y socio. Y no hay ni tan siquiera límites legales, porque si la ley entorpece sus propósitos, se adecúan los intereses personales de sí mismo o de sus socios. Se ha llegado a firmar ―digo firmar― que en España se persigue a la gente por sus ideas. ¿Qué límite podría haber? ¿Qué será lo siguiente a lo que ya hemos visto estas semanas, se preguntarán la mayoría de los ciudadanos? El independentismo quiere referéndum y no lo habrá. El señor Rufián nos lo aclarará, ya lo ha aclarado a la salida. Pues mire, perfectamente podría otorgarle el derecho a decidir a una parte y que le niega al conjunto de la nación; no se preocupe usted, o no se intranquilice tanto. Pero, sinceramente, a estas alturas, creo que debemos encender todas las alertas democráticas, porque del señor Sánchez se puede esperar cualquier cosa. A decir verdad, lo siguiente quizá ni lo sepa él, porque no será nada que él piense o haya dicho o prometido, será lo que le exijan, lo que sea y quién sea. Lo importante es cómo vaya él, no cómo resulte España. Hasta aquí, señor Sánchez, ha llegado.

Porque, señorías, llega a este proceso de investidura que, en realidad, es redundante; la investidura ya se ha producido. Sí, sí, lejos de esta Cámara, fuera de España. Pura normalidad democrática, por supuesto. (Risas). Sin dar la cara, a escondidas. (Aplausos). Señorías, pensar que ustedes tienen la capacidad de investir al señor Sánchez cuando ya llega investido a esta Cámara desde Waterloo es una broma.

En primer lugar, esta investidura nace de un fraude. Lo que se trae hoy a la Cámara no se votó en las urnas. Repito, lo que se trae hoy a la Cámara no se votó en las urnas. (Rumores.—Aplausos). Pónganse como quieran. Si tan seguros están de que lo que trae ahora a la Cámara sería revalidado en las urnas, ¿por qué no dejan que los españoles voten en las urnas? (Rumores.―Aplausos). No, ya sé, ya sé que no, que tienen mucha cara, es verdad.

En segundo lugar, esta investidura se propiciará a través de un ejercicio de corrupción política. (Protestas). Repito, corrupción política. Tomar decisiones contra el interés general a cambio de beneficios personales no tiene otro nombre. (Rumores). Tomar decisiones contra el interés general a cambio de beneficios personales es corrupción política. (Aplausos).

Y, finalmente, señoría, esta investidura termina en una humillación. Repito, humillación. El señor Sánchez se humilla a sí mismo ―es su decisión―; humilla a su partido ―es la decisión del Partido Socialista―; pero no tiene ningún derecho a humillarnos a los españoles, y eso es lo que ha hecho, señoría. (Aplausos). No, señorías, no se equivoquen, el señor Sánchez no ha conseguido el apoyo de nadie, lo ha comprado, que es muy distinto, firmando cheques que todos pagaremos. (Aplausos).

Señores independentistas, les han exprimido bien, ¿no? Y lo que queda, ¿verdad? El señor Sánchez es la horma perfecta del zapato que pisoteó nuestra nación y nuestra Constitución. Las ganas de comer del independentismo se han juntado con su hambre insaciable de poder. Nadie ha hecho más por la causa separatista que el señor Sánchez, reconózcanlo en la tribuna, señores independentistas; ni Esquerra, ni Junts, nadie había llegado nunca más lejos para ayudar realmente a los propósitos independentistas. Eso concédanselo, porque creo que es justo. (Aplausos). Lo ha vuelto a hacer esta mañana: provocaciones, insultos y descalificaciones, hasta a los presidentes autonómicos. No hay mayor garantía de ser tachado como ultra, como peligro para la democracia o enemigo de la reconciliación que repetir lo mismo que defendía el señor Sánchez hace unos meses. (Risas y aplausos).

Señorías, dicho esto, no pienso consentir que se menosprecie e incluso se insulte a los millones de españoles que rechazan firme y serenamente que se vendan sus derechos por una investidura, que lo hicieron la semana pasada y que lo volveremos a hacer el próximo sábado 18 en Madrid; no se lo admito, señorías (aplausos), que se rían de estos españoles, no se lo admito. Señorías, ¿realmente creen que van a convencer a alguien de que son menos demócratas los españoles que han salido a la calle el domingo que quienes practican el terrorismo urbano durante el procés? (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Pongo a su disposición este dosier de personas, de entidades, de colectivos. (Muestra un dosier). ¿Todos son unos ultras peligrosos? ¿Felipe González, Alfonso Guerra, Cándido Méndez, Francisco Vázquez, Virgilio Zapatero, Nicolás Redondo y Javier Sáenz de Cosculluela son nostálgicos del franquismo? Pero ¿no se dan cuenta de que están haciendo el ridículo, señorías? (Aplausos).

Y ahora, señorías, vamos a ver lo que dicen de nosotros. La prensa británica: Ha elegido el poder a cualquier precio y acuerdo mugriento en beneficio propio. Un socialista contra la solidaridad fiscal ―diario político―. La prensa suiza: Todas las decisiones a cambio de sus votos para volver al Gobierno. La prensa americana: ¿Recuerdan el verano pasado, cuando todo el mundo temía que un partido de extrema derecha pudiera obtener buenos resultados en las elecciones españolas? Bueno, la alternativa era peor. Wall Street Journal. (Aplausos). ¿También la prensa internacional se ha convertido al fascismo, señorías?

Ahórrense las etiquetas, ahórrense sus desprecios, no les servirá de nada. A alguien como el señor Sánchez no se le teme, al revés: cuanto más perversos sean sus métodos, con más intensidad, con más ganas y con más sentido democrático se le tiene que combatir (aplausos), empezando por la serie de pamplinas que nos ha vuelto a contar hoy aquí para justificar sus pactos vergonzantes. Dice el señor Sánchez ―ha vuelto a insistir en ello― que habla en nombre de la democracia y de España. (Protestas). Pero, hombre, si ni siquiera puede hacerlo en nombre del Pedro Sánchez de hace tres meses. (Risas y aplausos). ¿En nombre de quién habla? ¿En nombre de los constitucionalistas catalanes? No. ¿En nombre de los policías y guardias civiles que se jugaron la vida? No. ¿En nombre de los fiscales y jueces que investigaron lo ocurrido? No. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡No!). ¿En nombre de los once millones de españoles que no han apoyado su alternativa? No. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡No!). Ni siquiera habla en nombre de millones de votantes socialistas a los que mintió. No.(Aplausos). No, señorías. En nuestro nombre, no. En el nombre de todos los que he citado, tampoco. Será en nombre de Sánchez y en el de sus socios, exclusivamente.

Tampoco puede venir aquí a decir que son ustedes una mayoría progresista, porque ni es mayoría ni es progresista. (Risas.—Rumores). En cuanto a la mayoría, le recuerdo que el Gobierno de PSOE y Sumar ha bajado el número de escaños en esta legislatura. Pero al margen de eso, somos infinitamente más los españoles que creemos que nadie es más que nadie y que no estamos dispuestos a someter nuestra democracia de ciudadanos libres e iguales a los caprichos de unas élites políticas insolidarias y excluyentes. Menudo progresismo, señoría. No hay ninguna mayoría ideológica en esta coalición, no, salvo que Junts haya enterrado todo lo que le queda de Convergència i Unió o que el PNV haya decidido cambiar el tractor por la hoz y el martillo. (Aplausos.—Rumores).

Señorías, ¿es progresista que los políticos puedan delinquir a cambio de votos? ¿Es progresista que todos los poderes y las instituciones del Estado se rindan ante los intereses de una ambición? ¿Es progresista dar unos privilegios a los políticos frente a los ciudadanos? Y, por supuesto, el señor Sánchez también recurre al gran comodín, evitar un gobierno del Partido Popular con VOX. Otra mentira (rumores), porque a esta Cámara yo traje una propuesta de Gobierno en solitario (aplausos.—Rumores), en solitario, e incluso VOX dijo que no se opondría a un acuerdo entre el PP y el PSOE, que fue lo que yo le propuse a los socialistas (rumores); sí, sí, sí, un acuerdo entre el Partido Socialista y el Partido Popular que ustedes rechazaron, señorías, que ustedes rechazaron. (Aplausos).

Pero es que, además, que justo hoy venga aquí a agitar espantajos de la ultraderecha es para nota. Si el mejor aliado de Viktor Orbán en Europa es Sánchez (rumores), pero no porque lo diga yo. Su grupo, el socialista, le acusó ayer en el Parlamento Europeo de proteger a Orbán para que no rinda cuentas por sus ataques a la independencia judicial en Hungría. (Aplausos). Su grupo socialista en la Cámara.

Y, finalmente, el gran mantra es «por la reconciliación». Hay que mejorar la convivencia, nos ha dicho. Señorías, hemos escuchado muchas cosas esta mañana, pero equiparar la aplicación de la ley que ustedes suscribieron con el 155 a un acto de venganza es impropio no ya de un presidente, sino de un diputado. (Aplausos). La convivencia solo existe si hay respeto a la ley. Pero hablemos de la convivencia. Ya la vemos, está España encantada con su convivencia (risas), mejor que nunca, totalmente persuadida. Nos pide a todos que seamos generosos. ¿Generosos con quienes convirtieron a los vecinos en extranjeros? ¿Con quienes quebrantaron las leyes y la Constitución? ¿Con quienes malversaron millones de euros? ¿Con quienes huyeron de la justicia? ¿Con quienes sabotearon infraestructuras? ¿Con quienes protagonizan actos presuntamente terroristas? ¿También tenemos que ser generosos con los que planificaron secuestros, con los que celebran atentados de ETA y ahora rinden homenajes a sus asesinos? (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!). ¿Y también nos pide usted un poquito más de generosidad con un investigado por su conexión con el régimen de Putin? Y ya veremos qué más sorpresas nos tienen guardadas durante las enmiendas.

Los españoles no tenemos dinero para la suficiente generosidad, no tenemos tanto dinero para poder pagarla. Pero bien, imaginemos por un momento que poseemos la supuesta generosidad para todos ellos, al menos será mutua, ¿no? ¿Será mutua? No. Todo lo que el señor Sánchez le da al independentismo es a cambio de nada para el resto de los españoles. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!). ¿Alguien puede explicarme qué convivencia se puede lograr dejando que la amnistía la redacten los propios beneficiados, sin contar con el concurso de quienes fueron sus víctimas? ¿Alguien puede explicarme qué convivencia se puede lograr sin la conformidad de media España para todo esto? ¿Eso no es alzar muros, señoría? Y la pregunta del millón: ¿Alguien puede explicarme qué convivencia se puede lograr si el independentismo afirma sin rubor que esto solo es el punto de partida y que lo volverán a hacer? La lógica separatista —‌conste— es aplastante. Lo que ellos dicen es que si el referéndum del 2017 no debió prohibirse y su castigo fue un acto represivo, entonces la autodeterminación es legal. Yo no les discuto que ustedes sean coherentes en su discurso, el problema es que el candidato no lo es. (Aplausos).

¿Qué tienen previsto ustedes, señores del Partido Socialista? ¿Qué dirán cuando repitan el golpe, como están advirtiendo? ¿O acaso se lo facilitarán? ¿Nos propondrán que les volvamos a amnistiar o ya no hará falta porque eliminarán todos sus delitos del Código Penal, como hicieron con la sedición? Ya sé que no me van a contestar, no se vaya a contrariar el señor Sánchez. Yo sí lo haré. Es lo que buena parte de los votantes socialistas piensan, pero ninguno con cargo se atreve a decir (rumores.—Aplausos) —‌sí, sí, sí, y ustedes lo saben igual que yo—. La amnistía, señorías, no mejora la convivencia. Eso lo han dicho los socialistas. Si fuese tan buena como dicen para la convivencia, ¿por qué no la aprobaron ustedes hace tiempo ya? Si llevan cinco años en el Gobierno. Si es tan buena, ¿es que acaso no se les ocurrió antes? ¿O es que ustedes antes de las elecciones mantenían que era inconstitucional y ahora ha cambiado la Constitución? (Aplausos). Señorías, la amnistía no mejora la convivencia, la destruye. Para empezar, en Cataluña. ¿Por qué? Porque aplasta a los catalanes que no son independentistas. Y, para seguir, en el conjunto de España. Es decir, divide al país en dos.

Además, están ustedes liquidando el principio de igualdad. Ya sé que esta mañana le preocupaba mucho al señor Sánchez el principio de seguridad. ¿No será que usted está girando a la extrema derecha, señor Sánchez? (Rumores). ¿O será que el principio de igualdad en la Cámara ya solo lo defiende el Partido Popular? (Aplausos).

Señorías, tampoco aceptamos que se comporte como si esto fuese una autocracia, en la que dos hombres solos pueden decidir el destino de los impuestos de todos los españoles, porque eso es lo que ha hecho el señor Sánchez pactando con el independentismo, y lo que pretende seguir haciendo, sacar las decisiones que afectan a todos de los órganos multilaterales, y esto es inadmisible. Nos oponemos a que ninguna conversación que afecte a las instituciones de España sea arbitrada por verificadores internacionales. Han aceptado un nuevo sistema de control del Gobierno paralelo a este Parlamento y para más inri en el extranjero. ¿Cómo han podido llegar a esto? (Aplausos). La soberanía nacional no necesita mediadores, señoría. Y, sobre todo, nos rebelamos contra la idea de asumir que España es un Estado opresor. De ninguna manera. ¿Cómo vamos a aceptar que la justicia española practica la guerra sucia? ¿Cómo vamos a convertir este país en una suerte de paraíso judicial para el independentismo? España es y debe seguir siendo un Estado de derecho, no le debe nada a nadie, y los que causaron un gran perjuicio a la nación y a su democracia tienen su responsabilidad. Los españoles no tenemos que pedirles perdón, señorías, no tenemos que pedirles perdón. (Aplausos). Es más, es el señor Sánchez quien tiene que pedir perdón a los catalanes constitucionalistas, a los que ignora como si no existieran; a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que se jugaron la vida; a los fiscales y jueces que velaron por el orden constitucional; a los españoles, a los que ha mentido y ha vuelto a mentir esta mañana, y también, a sus votantes y, ya de paso, pedírselo a sí mismo.

Ha venido aquí a presentarse como un mal menor, que ya menudo mérito tiene para defender una investidura (risas), pero es que usted es el mal mayor, señoría. (Aplausos). Porque usted, señor Sánchez, es el problema. Es usted, con su falta de palabra. Es usted, con su ausencia de restricciones morales. Es usted, con su patológica ambición. Mientras usted siga en la escena política, España estará condenada a la división, y este será su legado. De su paso por la Presidencia quedará el recuerdo del expresident Puigdemont llegando a Cataluña sin ninguna reprobación. Y le garantizo que por ello y por muchas cosas más a usted la historia no le amnistiará, se lo aseguro; a usted la historia no le amnistiará. (Prolongados aplausos).

Pero ¿todo esto para qué? ¿Todo para ser presidente del Gobierno de España? ¿Y qué presidente? ¿Y qué Gobierno? ¿Y qué España? Señor Sánchez, puede prolongar su presidencia mes a mes; nadie puede creer ya nada de lo que diga el señor Sánchez. ¿Se imagina que ningún español le crea? ¿Hará o no hará lo que le dicten sus socios? Y ante la duda, ¿a quién servirá, a los ciudadanos o a sus apoyos parlamentarios? Ya lo ha demostrado: prefiere el camino fácil de dar a cinco, seis o siete diputados lo que quieran que a cuarenta y ocho millones de españoles lo que necesitan. (Prolongados aplausos). ¿Con qué Gobierno lo hará? ¿Con un Gobierno más dividido y más dependiente, más dividido porque incorpora quince partidos más a su coalición y totalmente dependiente porque sabe que necesita a todos y cada uno para sacar cualquier asunto adelante? ¿Qué proyectos para España va a sacar con el apoyo conjunto de Junts y Esquerra? ¿Cuál es el proyecto compartido entre Bildu y el PNV? Sigo esperando esta respuesta desde mi sesión de investidura. ¿Mantendrá los impuestos a la banca y a las eléctricas, como ha pactado como SUMAR, o los eliminará, como le piden sus socios? ¿Cuál va a ser la política internacional de su Gobierno? ¿La que digan los ministros del PSOE? ¿La que digan los de SUMAR? ¿La que digan los de Podemos? ¿O la que diga Marruecos? (Aplausos). Quizás nada de eso. La política exterior igual se reduce a trasladar a España las decisiones que se tomen en Waterloo. Aunque creo que ahora es en Ginebra, le esperan la semana que viene en Ginebra, señor Sánchez: va a tener usted el primer control al Gobierno. (Prolongados plausos). Señorías, ¿y qué hacemos con Podemos? ¿Le damos un ministerio? ¿Qué opina, señora Montero? ¡Con lo bien que lo han hecho ustedes en Igualdad y resulta que la señora Montero es una pésima ministra! (Risas). ¡Es una cosa sorprendente! ¿Es el Gobierno más feminista de la historia y usted va a cesar a la ministra de Igualdad? (Risas y aplausos). ¡Coherencia y responsabilidad! Y la relación con la Corona, ¿a quién se la va a encargar? ¿A los diputados que se ausentaron de este hemiciclo el 31 de octubre, cuando prometió la Princesa de Asturias la Constitución? Y, por finalizar, a Bildu, ¿qué le encargará? ¿O de verdad piensa que somos tan ingenuos que nos creemos que el voto de Bildu ha sido a cambio de nada? ¿Cuál es el pacto encapuchado con el señor Otegi? (Prolongados aplausos). Señoría, ¿cuál es el pacto encapuchado con el señor Otegi, además de intercambiarse Gobierno Foral y presidencia de los ayuntamientos navarros? ¿La alcaldía de Pamplona, recuperar el Plan Ibarretxe, la amnistía etarra también, hacerle la campaña para que puedan lograr el Gobierno vasco, conformar Euskal Herria o todo esto? (Aplausos). En definitiva, el señor Sánchez no viene con un programa común. Tendrá lo único que quiere, la Presidencia, pero también un Gobierno imposible, que sufriremos todos los españoles.

Señoría, más graves incluso son las consecuencias de sus decisiones. Está iniciando un cambio en nuestro modelo de Estado autonómico por la puerta de atrás para sustituirlo por otro asimétrico e insolidario; está atacando la separación de poderes, pilar de cualquier sistema democrático, y, sobre todo, está dispuesto a consumar el mayor retroceso en los derechos de los ciudadanos desde la Transición, porque el mismo presidente de la nación le está diciendo a cualquier ciudadano español —‌mujer u hombre, de cualquier lugar o raza, mayor o más joven— que vale menos, que tiene menos derechos que la minoría política a la que se debe.

Por todo ello, no solo rechazamos su investidura, señor Sánchez, sino que debe tener muy claro que defenderemos a los españoles en todos los ámbitos y ante todas las instancias para revertir el daño que les está haciendo y para que puedan seguir viviendo en una gran nación de ciudadanos libres e iguales. (Aplausos). Por supuesto, lo haremos en las Cortes. Mi grupo parlamentario promoverá una ley de lealtad constitucional. (Risas y rumores). ¡Ah!, ¿se ríen ustedes de la lealtad constitucional? (Aplausos). Su exposición de motivos aludirá expresamente a la impunidad generada por la ley de amnistía…

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

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… y su contenido perfilará un reencuentro con el derecho de las conductas vinculadas al golpe al Estado de 2017; y antes o después la aprobaremos. Por supuesto, lo haremos también ante las instituciones europeas. La vigencia de la democracia y del Estado de derecho no es un asunto interno de tal o cual Estado miembro, es un asunto común, vertebral para la Unión. Y lo haremos usando los mecanismos jurídicos a nuestro alcance; todos y cada uno.

Señorías, el candidato ha hablado en su intervención de algunos problemas muy serios que tienen los españoles, pero, en realidad, ninguno de ellos le ha provocado ni un solo desvelo al señor Sánchez en la última legislatura —‌habrá tiempo de comentarlos—. Permítame un consejo: ya va a costar mucho gestionar sus competencias y poner orden en su Gobierno y la oposición que le harán sus socios como para preocuparse de hacer oposición a los presidentes autonómicos del Partido Popular. (Aplausos).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

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Métase en sus competencias, señor Sánchez.

Presidencia. Tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

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Señoría, pediría exactamente el mismo tiempo que tuvo el señor Puente para su respuesta en mi investidura, que fueron cuarenta minutos. (Prolongados aplausos).

Presidencia. Vaya terminando, señor Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo

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Insisto, pido el mismo tiempo que tuvo el señor Óscar Puente para contestarme. (Rumores).

Le digo que, si quiere preocuparse de la sanidad española y de sus listas de espera, ¿por qué no se pasa usted por Ceuta y Melilla y se preocupa por la única sanidad pública que no gestiona usted? Es decir, la quiere con las mayores listas de espera de España.

Salvo el señor Sánchez y sus socios, nadie vive mejor en España desde 2018: ni las familias, que tienen menos poder adquisitivo y pagan más impuestos que nunca; ni las empresas, perjudicadas por la inseguridad jurídica; ni el sector primario, que está abandonado y seco; ni la industria, que ha perdido peso relativo; ni el sector servicios, marginado por las ayudas del Gobierno; ni los jóvenes, que tienen cada vez más difícil acceder a una vivienda; ni las mujeres, que siguen a la cabeza del desempleo de la Unión Europea y han sufrido el mayor ataque a su seguridad y a la igualdad en la historia reciente de nuestro país, ni tampoco el país, en su conjunto. (Aplausos).

Mire, no veo el momento de oír cómo defienden la política económica del señor Sánchez el resto de sus socios. ¿Ya saben qué van a decir a sus votantes cuando suban los impuestos en 60 000 millones en la próxima legislatura, como ha pactado con SUMAR? ¿Ya saben cómo van a explicar ustedes las leyes de vivienda, las leyes sociales y las leyes laborales de Podemos? Imagino que Junts dirá: No hemos arreglado todos los problemas, pero hemos arreglado nuestro problema. (Risas) Y el PNV dirá: Hemos conseguido que no gobierne la derecha. ¡Vamos, lo mismo que van a decir ustedes para que Arnaldo Otegi sea lehendakari en el País Vasco! (Risas).

Señoría, lo que sí le puedo asegurar es que hoy y siempre nombraré a Euskadi en mis discursos, como lo hice en el discurso de investidura; al igual que no lo ha hecho el señor Sánchez otra vez, ninguneando al País Vasco y al resto de las comunidades autónomas. (Aplausos).

Señoría, quiero concluir con dos reflexiones. Gracias, presidenta, por darme el mismo tiempo. La primera es admitir que no hay esperanza alguna en el actual Partido Socialista Obrero Español; subrayo lo de actual. Durante mucho tiempo he pensado que quedaban en el Partido Socialista rescoldos de compromisos con la Constitución y hasta con su propio legado como partido de Estado: fue la falsa ilusión de quien cree en lo que hace, de quien se dedica a la política por vocación de servicio público. (Protestas). ¿Y qué es hoy el Partido Socialista? ¿Es su secretario general estrechando la mano, mientras intercambian sonrisas, con una mujer condenada por apología del terrorismo? (Varios señores diputados: ¡Sí!).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que concluir.

Alberto Núñez Feijóo

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¿Es el número tres del partido, por encargo de su líder, rindiendo honores a un fugado en el extranjero bajo una fotografía de la insumisión de 2017? ¿Y es el comité federal aplaudiendo una amnistía que liquida no ya la igualdad y la convivencia democrática, sino la historia del Partido Socialista Obrero Español? (Aplausos).

Señorías, es obvio que el señor Sánchez no cree en los pactos de Estado. Señor Sánchez, cuando el independentismo le falle, cuando hasta a usted le supere la legislatura, y ocurrirá, no me busque: yo me quedo con la mayoría de los españoles que ustedes consideran de segunda. (Aplausos).

Señorías, quiero dirigirme también a los independentistas. Yo les felicito. Felicito a los partidos independentistas. ¿Por qué? Porque ya tienen ustedes el presidente que quieren; mejor uno dócil que uno fiable. (Risas). Tengan cuidado, que no está claro quién acabará siendo víctima de quién. (Risas). Entiendo, en todo caso, que piensan que Sánchez es una oportunidad: lo decía esta mañana la señora Borrás. Y yo no —‌lo entiendo—.

Dos cuestiones, eso sí. Hoy Sánchez ha dicho: Somos tan españoles como ustedes. Señora Nogueras, señor Rufián, señora Aizpurua, señor Esteban, señor Rego, espero que ustedes confirmen, todos, que se sienten igual de españoles que Sánchez y que toda su acción política se rige por su profundo amor a España. (Aplausos―Varios señores diputados: ¡Bravo!).

Y la segunda cuestión, señores independentistas, ¿es verdad o no que han vuelto ustedes a la Constitución? ¿Es verdad o no que han abandonado la vía unilateral? (Rumores).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que concluir.

Alberto Núñez Feijóo

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Señoría, me quedan tres folios, podemos acabar bien. (Protestas). Ocho minutos, treinta y nueve segundos, versus diez minutos que tuvo el señor Puente, y lo acabamos. (Aplausos―Protestas).

Presidencia. Señor Feijóo, por favor, vaya concluyendo. Y los diputados no interrumpan, por favor.

Alberto Núñez Feijóo

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Señorías del PNV, lo que les diferencia a ustedes de la época Ibarretxe es que, al menos, él tenía un plan; un plan que, desde luego, yo no comparto, y tampoco el Congreso. ¿Se acuerdan cuando el Partido Socialista devolvió el plan? Yo tengo mi discrepancia, por supuesto, pero, igualmente, mi respeto se lo garantizo. Y le reitero: mucho más que quien hoy no ha dedicado ni una línea a Euskadi en su discurso a pesar de que a usted le vayan a hacer presidente del Gobierno. Pero tengan también por seguro que el hueco que han dejado ustedes libre como alternativa al PNV en Euskadi lo ocupará el Partido Popular de Euskadi. (Aplausos).

Y, señorías de Podemos, por supuesto, no van a encontrar en mí a un aliado, pero ya ven cómo son las cosas: no sé si aún siguen con aquello de que el miedo ha cambiado de bando, pero, desde luego, la casta la están sufriendo en el propio, y la coherencia y la confianza están de nuestro lado. Les deseo suerte. No se rindan, quedan unas horas. Aprieten, por un ministerio o dos, «sí se puede». (Aplausos).

Presidencia. Señor Feijóo, lleva más de diez minutos de tiempo sobrepasado. Tiene que concluir ya.

Alberto Núñez Feijóo

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Me comprometo, señoría…

Presidencia. No, concluya ya. (Rumores).

Alberto Núñez Feijóo

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¿No puedo decir que me comprometo con los españoles y no puedo decir que España no se rinde? Pues, sí: Me comprometo con los españoles y España no se rinde. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie, mientras gritan repetidamente: ¡Presidente! ¡Presidente! ¡Presidente!―Varios señores diputados: ¡Bravo!)

Presidencia. (Rumores). Silencio, señorías. Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno, el señor Sánchez Pérez-Castejón. (Protestas.―Aplausos.―Varios diputados del Grupo Parlamentario Socialista gritan repetidamente: ¡Presidente! ¡Presidente!)

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 28Vídeo

Muchas gracias. Simplemente, una breve introducción, señor Feijóo —‌me lo acaba de pasar un colaborador, de un tuit de un cantautor español, Ismael Serrano—, para decirle que la cita de Machado es la cita válida; el añadido que usted ha hecho desde esta tribuna es una adaptación del cantautor Ismael Serrano a la cita de Antonio Machado. (Rumores.―Risas y aplausos). Es lo que tiene buscar las cosas en Google. (Risas y aplausos). Aunque entiendo que usted es un recién llegado como usuario de Google, como todos los españoles sabemos después de sus amistades peligrosas, que no se veían porque entonces no existía Google en Galicia. (Risas y aplausos).

En todo caso, señor Feijóo, en su intervención —b‌ astante previsible, por cierto— ha hablado de manera muy colateral de economía: no ha hablado de empleo, de derechos laborales, de derechos sociales, de vivienda ni tampoco de la emergencia climática. (Rumores). En fin, yo creo que esto es lo más grave que ha ocurrido desde esta tribuna mientras le hemos escuchado, ya que, realmente, esas lagunas si demuestran algo es la ausencia total y clamorosa de un proyecto político en positivo para la mayoría social de este país. (Aplausos).

Uno puede aguantar muchas cosas. A mí me han criticado y me han llamado de todo: dictador, autócrata, felón, corrupto. (Protestas.—Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡No! ¡No!). ¡Sí, hombre, sí! Ahora, que me llame el Partido Popular el Orbán, cuando fue de los pocos partidos políticos dentro del Partido Popular Europeo que rechazó la salida de Orbán del Partido Popular Europeo y, además, pacta con los aliados de Orbán aquí, en España… (Aplausos). ¡Hombre, eso, señor Feijóo, me ha dolido! (Risas).

En todo caso, de lo que va todo esto —y‌ es lo que también me gustaría trasladar a la ciudadanía española— es de que, al final, todas estas acusaciones, de una manera directa o indirecta, sobre el fraude electoral, la repetición de las elecciones y que nos presentamos con un programa electoral y estamos implementando otro programa electoral no es nada nuevo, algo que no haya ocurrido en otras sesiones de investidura no solamente conmigo como candidato a la Presidencia del Gobierno, sino con otros muchos presidentes de izquierdas o socialistas cuando han tenido que enfrentarse a procesos de investidura. Ustedes, al fin y a la postre, de manera directa o indirecta, hablan de la ilegitimidad de todos aquellos que no sean del Partido Popular para ostentar cualquier tipo de responsabilidad al frente del Gobierno de España.

En todo caso, no deja de llamar la atención lo de la repetición electoral, señor Feijóo. La verdad, no entiendo por qué tantas ganas de repetirlas si usted ha ganado las elecciones. (Risas y aplausos). Es curioso, ¿no? Pero, le digo una cosa, señor Feijóo: la Constitución lo que dice es que se respete el resultado de las elecciones, no que se repitan las elecciones. (Aplausos). Y en todo caso, lo del Gobierno ilegítimo no es nada nuevo. Lo recordará el señor Arenas, precisamente, que está en una operación de renovación de liderazgo del Partido Popular, de nuevo en primera línea. (Risas.—Aplausos). Hay antecedentes bien curiosos. En 1993, en la misma noche electoral, cuando el Partido Popular creía que iba a ganarlas, resultó que el Partido Socialista ganó las elecciones y entonces salió el señor Arenas y ya cuestionó el resultado electoral. Incluso, llegó a decir el señor Arenas… (El señor Arenas Bocanegra: ¡No es verdad! ¡Mentira!—Varios señores diputados: ¡Sí! ¡Sí!). Sí, sí, habló usted de censo truncado. Es verdad que fue hace mucho tiempo, señor Arenas, pero queda en las hemerotecas. (Aplausos). Y ya desde entonces, desde esa misma noche, la deslegitimación del Gobierno. En 1994 dijeron eso de «váyase, señor González». Y la segunda vez que lo hicieron fue en el año 2004. Entonces ustedes también cuestionaron la legitimidad del Gobierno emanado de las urnas el 13 de marzo de 2004. Además, cuestionaron ese resultado electoral con teorías absolutamente lunáticas sobre los atentados del 11 de marzo. Por cierto, el señor Feijóo ya estaba en eso. Quiero recordar aquí, ante los ciudadanos que estén siguiendo este debate, que en el año 2006, es decir, dos años después de esos terribles atentados en Madrid y de la mentira masiva del Partido Popular solo para arañar unos votos y tratar de alterar el resultado electoral, que usted dijo lo siguiente —‌y abro comillas—: «La sociedad española está obsesionada con saber si ETA tuvo algo que ver con la masacre». Usted lo dijo en el año 2006 y lo dijo dos años después. Sí, seguía usted sosteniendo esa mentira. Se reirá; a mí me parece una absoluta ignominia la mentira del Partido Popular ante la utilización perversa que hicieron de los atentados del 11-M. (Aplausos). Y todo para cuestionar la legitimidad de un Gobierno democrático que ha respetado y respetó siempre el orden constitucional. Y el tercer antecedente fue en el año 2018. El Partido Popular lo tachó de Gobierno ilegítimo —y‌ también a mí, como presidente okupa— por haber utilizado un mecanismo perfectamente constitucional en nuestra Constitución española, como fue entonces la moción de censura derivada de una sentencia contra el caso de corrupción —‌este sí— del Partido Popular y la financiación irregular. Y el cuarto antecedente ya sabemos cuál fue, en el año 2019 —‌usted lo ha venido aquí a referir—, cuando consideró ilegítimo un Gobierno que incorporaba Podemos al Ejecutivo.

De modo que, señorías y señoras y señores ciudadanos que estén viendo esta sesión de investidura, no es la primera vez que utiliza el Partido Popular este tipo de argumentos, este tipo de falacias; es la quinta vez. De hecho, desde hace treinta años, el Partido Popular no reconoce la legitimidad de ningún Gobierno, salvo la de los Gobiernos del Partido Popular. (Aplausos). Y creo que es muy importante trasladar esto a la opinión pública. No diré que el Partido Popular no acepte las elecciones ni tampoco la Constitución porque sería una exageración, pero es evidente que el Partido Popular solamente acepta las elecciones y acepta la Constitución cuando gana el Partido Popular las elecciones.

Le diré una cosa, señor Feijóo, y he escuchado cosas terribles —‌delirio, ha venido a decir—: creo que ni la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles ni, por supuesto, tampoco la inmensa mayoría de sus votantes ni, por supuesto, usted mismo se cree lo que ha venido a decir desde esta tribuna. (Rumores). ¡No se lo creen! No se rompe España, lo siento mucho. (Rumores). No se rompe España, estén ustedes tranquilos. Ni la Constitución se quiebra ni España se hunde; no, señor Feijóo. Fíjese si la Constitución es fuerte en nuestro país que ustedes llevan cinco años incumpliéndola y la democracia sale adelante. (Aplausos).

Hay dos ejercicios que sí me parece relevante recordar a la ciudadanía porque son dos ejercicios puros de una democracia parlamentaria como la que está reconocida en nuestra Constitución: en primer lugar que los ciudadanos y ciudadanas voten y, en segundo lugar, que los partidos políticos no especulen y, por tanto, logren acuerdos para materializar una mayoría parlamentaria que saque adelante un Gobierno emanado de la voluntad, con sus votos, manifestada por los ciudadanos. Entre las dos alternativas que he tratado de explicar en mi primera intervención —c‌ on poco éxito a ojos suyos—, es decir, una alternativa de progreso y de convivencia y estabilidad institucional, que es, en definitiva, lo que estamos proponiendo el Partido Socialista Obrero Español y SUMAR con nuestro acuerdo de Gobierno, y la alternativa que ustedes, señor Feijóo, representan, una inmensa mayoría de esta Cámara, nada más y nada menos que 179 escaños, que representan a 12 600 000 votantes del pasado 23 de julio, por lo que ha optado, es decir, lo que hemos escogido, lo que hemos elegido ha sido apostar por cuatro años de convivencia y progreso. (Aplausos). Por tanto, señor Feijóo, un poco de contención en sus expresiones, y también mesura, porque el problema no es que los españoles voten mal, el problema es que ustedes no aceptan el resultado electoral cuando no coincide con aquello que ustedes quieren.

Y, de verdad, no le he pedido a nadie que baje la cabeza. Respecto a cuando utiliza usted aquí estas soflamas, como «no nos van a callar» o «no vamos a bajar la cabeza», es que nadie ha pedido eso, señorías. (Rumores). Nadie ha humillado a nadie. (Aplausos). En fin, nadie se ha sentido humillado. (Aplausos). A lo mejor, algunos sí han pasado un poquito de vergüenza, por ejemplo aquellos que le aseguraron a usted que iba a ganar las elecciones antes incluso de que fueran convocadas esas elecciones o que hubieran votado los españoles, o quienes — porque, al final, aquí, señor Feijóo, se sabe todo— iban repartiéndose ministerios antes de que los españoles y españolas votaran; seguro que esos han pasado algo de vergüenza. Incluso, también usted habrá sentido un poco de vergüenza cuando recuerde el no del Partido Nacionalista Vasco y también del nacionalismo catalán a su investidura por una sencilla razón de coherencia. ¿Cómo va a votar el Partido Nacionalista Vasco o Junts per Catalunya o cualquier otra formación política nacionalista a un partido como el suyo, que se ha abrazado a un partido como VOX, que quiere ilegalizar a otros partidos políticos? (Aplausos).

En fin, ya la nota o el colofón fue ver cómo el Partido Popular se pasó toda la campaña electoral hablando de «Sánchez o España» y «vamos a derogar el sanchismo» y el 24 de julio estaba llamando a la puerta del Partido Socialista para pedir, aunque fuera por dos años, ser presidente del Gobierno de España, justo el tiempo para derogar todas las conquistas sociales que hemos puesto en marcha durante estos cuatro años. Yo entiendo que usted pase un poco de vergüenza con eso. (Aplausos).

Lo que no entiendo es cómo a usted le cuesta tanto asumir y comprender cómo funciona la democracia parlamentaria, que es lo que representa y está reflejado en la Constitución española; que no entienda que son los votos de los diputados y diputadas en esta Cámara, 350, con los que eligen al presidente o presidenta del Gobierno de España y que usted —‌lo siento, señor Feijóo— no tiene los votos necesarios, al igual que, por muchos que sean los miles de personas que lleven usted y el señor Abascal a manifestarse a la calle Ferraz, a la sede del Partido Socialista o en las inmediaciones del Congreso de los Diputados (rumores), a usted le seguirán faltando los apoyos parlamentarios para ser investido presidente del Gobierno. (Aplausos).

En todo caso, señor Feijóo, usted ha puesto en mi boca cosas que yo no he dicho. He empezado la primera intervención esta mañana trasladando el respeto a aquellas personas, a aquellos españoles y españolas que se han manifestado pacíficamente. A mí me gustaría una condena firme y rotunda ante el asedio a las casas del pueblo y la sede central del Partido Socialista por parte del señor Feijóo y del Partido Popular. (Aplausos).

En todo caso, se pasan el día dando lecciones de democracia y no aceptan las reglas de la democracia parlamentaria que están inscritas en nuestra Constitución. Y yo creo que ese es un error, señor Feijóo, porque no asumir la derrota es el camino más corto, efectivamente, para volver a ser derrotado. Sí, usted dice que ha ganado las elecciones, señor Feijóo. (Rumores). Entonces, ¿por qué quiere repetirlas? (Risas y aplausos). ¡Es absurdo! Y usted, erre que erre. Usted es pertinaz, eso es verdad, pero les ha ocurrido en 2018, les ha ocurrido en 2019, les ha ocurrido en 2023 y ya le digo que, como no rectifiquen, señor Feijóo, acabarán perdiendo en 2027. (Aplausos).

Señoría, lo que ha sucedido y lo que va a suceder mañana en esta Cámara es que, a excepción del Partido Popular y del partido de la ultraderecha, de VOX, y la suma de un diputado de Unión del Pueblo Navarro, todos los grupos presentes en esta Cámara, todos, han acordado votar a favor de esta investidura. (Rumores). En total, 12 600 000 votos. (Un señor diputado. ¿A cambio de qué?) Dice alguien que a cambio de qué. (Rumores). Si el Partido Popular pacta la agenda canaria con Coalición Canaria, eso es por el bien de España y de Canarias; si lo hace el Partido Socialista, es una traición a España. (Aplausos). Es siempre la ley del embudo. ¡Qué lo vamos a hacer! Es la derecha que tenemos en este país; hay cosas peores. En total, 12 600 000 votantes frente a los 11 millones de votos del Partido Popular con VOX. ¡Menuda dictadura más extraña, señor Feijóo! ¿Sabe cómo se llama? La dictadura de los votos. (Rumores).

Dentro de unas semanas se habrán disipado todas estas desconfianzas que ustedes están inoculando y tratando de alimentar durante estos días de la investidura. Eso sí, usted habrá dejado constancia de que no es muy distinto a otros líderes de la derecha ―no solamente europea, sino también mundial― que han dado penosos y peligrosos espectáculos cuando han fracasado en su propósito democrático de alcanzar sus objetivos. No puedo dejar de reconocerle en este sentido, señor Feijóo, un cierto regusto de amargura porque yo, como otros muchos españoles, después de haber sufrido la atribulada oposición del señor Casado, cuando usted fue elegido presidente del Partido Popular creí honestamente, como muchísimos españoles hayan votado o no al Partido Popular (rumores), que usted iba a traer algo de sosiego a la política y algo de sentido de Estado a la oposición del Partido Popular (protestas), pero nos hemos equivocado estrepitosamente.

Hay una constatación evidente tras sus años al frente del Partido Popular, y es que usted llegó con la promesa de moderación, pero nadie ha hecho más por VOX que usted al frente del partido. (Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo! ¡Tú, tú, tú!—Aplausos). Seguramente, hace veinte meses, señor Feijóo, cuando le dijeron que abandonara su cargo como presidente de la Xunta de Galicia y su tierra y viniera aquí, a Madrid, usted tendría algunas dudas de si merecía la pena. De hecho, creo que ha hecho partícipe al conjunto de la ciudadanía de estas reflexiones y estas dudas que tenía antes de dar el paso para liderar el Partido Popular a nivel nacional. Al final, usted ha hecho el trayecto opuesto al fundador del Partido Popular, el señor Fraga Iribarne, porque el señor Fraga Iribarne dejó de ser jefe de la oposición para ser presidente de la Xunta de Galicia y usted ha dejado de ser presidente de la Xunta de Galicia para ser jefe de la oposición. (Risas y aplausos). Pero eso no es lo relevante, lo relevante es que el señor Fraga Iribarne se distanció del franquismo y se incorporó a la democracia, y usted se está alejando de los principios democráticos y desfila con los franquistas de VOX. (Fuertes protestas.—Aplausos). Creo, señor Feijóo, que en la comparación sale ganando el señor Fraga Iribarne, estuvo más perspicaz y también fue más útil a la democracia. Hágaselo ver, señor Feijóo. Lo ha obviado aquí, fíjese si le duele tanto esta crítica, pero usted se presentó al discurso de investidura fallida diciendo que hacia una propuesta para gobernar solo, sin la ultraderecha; pero usted, señor Feijóo, irremediable, definitiva y radicalmente ha unido la derecha tradicional a la ultraderecha de VOX para siempre. (Protestas). De momento…,

Presidencia. Un momento, señor candidato, perdone. Hay una serie de diputados y algún senador que están profiriendo insultos. Por favor, les pido respeto a esta Cámara, que es la representación de la sede nacional (rumores) y, por tanto, respeto a la ciudadanía. Por favor, compórtense. (Aplausos).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 31

De momento, con el señor Feijóo al frente del Partido Popular, han dado entrada a la ultraderecha de VOX en cinco gobiernos autonómicos y en 135 gobiernos municipales, permitiéndoles incidir en la vida de uno de cada cuatro españoles y españolas. Usted es el líder del Partido Popular que desfila confundido con la ultraderecha en cortejos donde se corean consignas de odio.

Hagamos un sencillo ejercicio, señorías, porque usted ha venido aquí a decir que hemos pactado con no sé cuántos partidos. Algunas veces, cuando escucho esas cifras… Vamos a lo concreto, señor Feijóo, hagamos un contraste entre los acuerdos alcanzados entre el Partido Popular y VOX y el acuerdo que nosotros sometemos a la confianza mayoritaria de esta Cámara entre el Partido Socialista y SUMAR. Nosotros proponemos, por ejemplo, como he dicho en mi primera intervención, avanzar hacia la universalización de la educación pública gratuita a los menores de cero a tres años, y ustedes eliminan la gratuidad de los comedores escolares, como hacen, por ejemplo, en Extremadura. (Aplausos). Proponemos avanzar en la transición ecológica impulsando las renovables y ustedes liquidan los carriles bici y levantan las vedas a los parques naturales. Proponemos reforzar el diálogo social, como hemos venido haciendo durante estos últimos cuatro años, y ustedes lo proscriben, como hacen en Castilla y León. Proponemos volcar nuevos recursos para reducir las listas de espera y ustedes privatizan la sanidad pública y hablan incluso de una sanidad de clase business para quien se la pueda pagar, como hacen, por ejemplo, en Cantabria. (Protestas). Proponemos combatir con medios la lacra de la violencia machista y ustedes lo que hacen es encumbrar a maltratadores convictos y confesos que niegan la existencia de la violencia de género. (Protestas.—Aplausos). Proponemos reforzar la ciencia y ustedes encumbran a magistraturas muy importantes de los gobiernos autonómicos, como pueden ser las presidencias de parlamentos autonómicos, a negacionistas antivacunas declarados y, además, banalizando la ciencia. Proponemos consolidar el bono cultural para nuestros jóvenes y ustedes censuran esa cultura. Proponemos una fiscalidad justa con el impuesto a la banca y ustedes aprueban regalos fiscales al 1 % más rico, por ejemplo, en Andalucía, en la Comunidad Valenciana o en Extremadura. Proponemos un gran pacto de Estado por el colectivo LGTBI y ustedes desmantelan sus derechos y sus libertades, por ejemplo, aquí, en la Comunidad de Madrid. (Una señora diputada: ¡Miente!). Esa es la gran diferencia, señorías, esa es la gran diferencia: progreso frente a retroceso, y eso es lo que estamos decidiendo en la sesión de investidura de hoy y de mañana, un programa de reencuentro frente a otro programa de enfrentamiento, un programa de estabilidad frente a un programa de bloqueo y de crispación, que es lo único que ustedes saben hacer, por desgracia, bajo su liderazgo. Y ese es el camino que usted ha elegido, señor Feijóo, no yo ni ningún otro español, usted, para su liderazgo al frente del Partido Popular. No sé si habrá sido usted o quien le traza la línea a seguir y le arrastra, pero poco importa porque usted al final obedece dócilmente a esos intereses. Ese camino, en todo caso, representa todo lo opuesto a lo que defienden muchos líderes de su familia en Europa y ya no puede apartarse de él. Es su camino, es su legado, es su decisión.

En todo caso, señorías —y‌ aquí hay muchos diputados y diputadas que repiten legislatura respecto a la anterior—, ciertamente se veía venir y no por sus palabras, sino también por sus hechos. Creo que tenemos una gran novedad en esta legislatura, y es que el señor Abascal ya no va a tener la capacidad parlamentaria de presentar mociones de censura —‌menos mal, señor Abascal, menos mal—. (Risas). Todos los grupos de esta Cámara votamos lo mismo en las dos mociones de censura que presentaron el señor Abascal y VOX durante la pasada legislatura. Solamente hubo un grupo parlamentario que cambió su voto, y fue el Partido Popular. En la primera moción de censura, cuando presidía el Partido Popular el señor Casado, ustedes votaron que no. Y con el señor Feijóo al frente del Partido Popular pasaron a la abstención, y ahí no había ni amnistía ni tu tía. (Risas y aplausos). Usted decidió acercarse a la ultraderecha y escogió ese camino.

En todo caso, usted ha ido adecuando sus palabras también a sus hechos en todo lo relacionado con el acercamiento a la ultraderecha. En enero de 2019 el señor Feijóo dijo sobre VOX que era una fuerza en el ámbito de la extrema derecha y así se mantuvo en 2019, 2020, 2021 y también incluso en los primeros meses de 2022, antes de ser elegido líder del Partido Popular. En abril a usted le colocaron al frente del Partido Popular, y en solo un mes, en mayo de 2022, usted ya definía a VOX de una manera mucho más amable y decía que VOX era una escisión del centroderecha. Mírelos bien, señor Feijóo, ¿a usted le dan pinta de ser gente de centroderecha? (Risas y aplausos). Y eso no acaba ahí. El 19 de junio de 2023, Yolanda (rumores)…,

Presidencia. Por favor, guarden silencio, señores diputados y diputadas. Piensen en la imagen que están transmitiendo, por favor. (Protestas).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 32

Al menos nosotros no escondemos que nos llevamos bien; haga usted lo propio con el señor Abascal. (Aplausos).

Yolanda, el 19 de junio de 2023 el señor Feijóo decía que el populismo de SUMAR es absolutamente claro y contundente; el de VOX todavía no lo sabemos. (Risas). Y a partir de ahí fue un auténtico flechazo.

(Risas). Poco después, ese mismo mes de junio de 2023, usted justificó al candidato de VOX en la Comunidad Valenciana ―que, desgraciadamente, tenemos aquí representando a esa noble y gran comunidad―, condenado por violencia contra su expareja, afirmando que tuvo un divorcio duro. De la violencia de género nos dijo que no valía la pena mencionarla en sus pactos con los ultras de VOX porque es una obviedad. Lo mismo con los restantes temas predilectos de la ultraderecha, por ejemplo, el cambio climático. En su fallida sesión de investidura usted llegó a decir algo que me llama poderosamente la atención: No voy a perder ni un segundo en discutir sobre el cambio climático. La falta de empatía, señor Feijóo, de usted en esta declaración con las generaciones futuras, los jóvenes de hoy y los que vendrán, me parece muy muy preocupante.

Es verdad, en todo caso, señoras y señores diputados, que no vale la pena discutir con los ultras. Es mucho mejor suprimir la Dirección General de Cambio Climático, como ha hecho, por ejemplo, el Gobierno de Aragón del Partido Popular con VOX; es mejor eliminar los carriles bici o las restricciones de tráfico, como están haciendo sus alcaldes y alcaldesas. (Rumores). ¿Para qué vamos a discutir con la ultraderecha sobre la emergencia climática? Es mejor darles la razón y entregarles competencias de medio ambiente y de agricultura mientras eliminan las consejerías de igualdad y de servicios sociales en las comunidades autónomas. (Aplausos). En fin, ¿a dónde quiero llegar con todo esto, señorías? Pues la primera constatación es que el señor Feijóo es un falso moderado. Presume de moderado, pero es el dirigente de la derecha que ha ido más lejos en la cercanía con la ultraderecha.

Sobre la gestión, aquí nos da doctas lecciones, aunque sea de palabra, sobre la gestión, sobre la política económica y, fíjese, cometí un error, porque hasta que usted no fue elegido presidente del Partido Popular más o menos que di por buenas muchas de las cosas que en la derecha mediática se decían sobre la gestión del señor Feijóo al frente del Xunta de Galicia. En fin, tuve ahí un error clamoroso que, lógicamente, me recriminan mis compañeros socialistas gallegos. Pero suele ser recurrente que el señor Feijóo hable de eso: ¿Cuál va a ser la política económica de este Gobierno? Como si lleváramos un mes al frente del Gobierno de España y llevamos ya cinco años gobernando este país. Por cierto, con cifras en empleo, en crecimiento económico y en inflación mucho mejores que la media de la Unión Europea y las principales economías europeas. Los datos son tozudos; por ejemplo, señoría, cuando habla usted del endeudamiento, simplemente quiero recordar que la deuda de la Xunta de Galicia bajo la Presidencia del señor Feijóo creció un 226 %, de 4454 millones de euros en el segundo trimestre del año 2009 a 11 314 millones de euros en el primer trimestre de 2022. Por tanto, señor Feijóo, ni moderado ni experto ni buen gestor. (Aplausos). No vamos a olvidar tampoco cuando habla de las hipotecas y del sector financiero la brillante gestión del señor Feijóo al frente de la Xunta en la fusión de las cajas gallegas. Desde su llegada al poder impulsó la fracasada fusión de Caixa Galicia con Caixanova. ¿Y el resultado cuál fue? La pérdida de 8000 millones de euros públicos y varios directivos en prisión por sus fabulosas indemnizaciones. (Aplausos).

Usted es un experto gestor, no hay más que verlo en cómo ha adivinado las maldades de ese famoso timo ibérico que al final lo que ha hecho es ahorrar más de 5000 millones de euros a los bolsillos de nuestros hogares como consecuencia de la implementación de esta medida. Sobre las energías renovables no quiero hablar. Tampoco sobre la deducción fiscal por vivienda, que usted imputa su finalización a la administración socialista cuando fue Mariano Rajoy.

Usted ha hecho una mención al mercado de trabajo y, efectivamente, queda muchísimo por hacer. Usted ha hablado de la baja ocupación en términos relativos que tenemos en nuestro país, por ejemplo, en el ámbito del mercado laboral femenino, pero sobre todo se ha olvidado de los parados de larga duración, aquellos que tienen más de cincuenta años, y del paro de los jóvenes en nuestro país. Usted, como presidente de la Xunta ―fíjese― dijo exactamente lo siguiente sobre la reforma laboral: Se trata de una improvisación que incrementará aún más las dificultades de encontrar un empleo. La verdad es que la reforma laboral, pactada con los agentes sociales, nos ha traído más de 21 millones de personas trabajando en España, que es un récord histórico y absoluto. Sobre los fondos europeos usted no ha dicho nada, no quiero tampoco mencionarlo. Lo que quiero decir es que sus predicciones son ya leyenda.

Habla del estancamiento de la economía española, de la incertidumbre que pende sobre la economía española y, efectivamente, vivimos en un contexto incierto desde el punto de vista internacional. Quiero trasladar a la ciudadanía española que el Gobierno de España va a continuar teniendo la política económica que ha mantenido durante estos últimos cuatro años que, además, se atestigua con los últimos datos de Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, del tercer trimestre del año 2023, publicados precisamente en el día de hoy; datos que sitúan a España como el país que más empleo crea, con un aumento del 1,3 % en el último año. En total, para que nos hagamos una idea ―y me gustaría trasladar esto también a la ciudadanía española―, España ha creado el 30 % ―repito, el 30 %― de todos los empleos que se han creado en la zona euro en este último año. (Aplausos). Escuchen esto, señorías, porque es casi uno de cada tres empleos que se crean en la zona euro. Esto sobre la economía y el estancamiento que usted viene diciendo. Lo que me llama la atención no es solamente que usted me reproche que somos una suerte de Orbán o que soy una suerte de Orbán, sino que ayer mismo conocimos que los datos de Eurostat sobre el crecimiento del producto interior bruto del tercer trimestre sitúan a España como una de las principales economías europeas que más crece; en concreto, en este último año un 1,8 %, en un contexto efectivamente, muy difícil.

Usted me recrimina un poco que España haya perdido peso internacional. Supongo que lo dirá usted en comparación con la época dorada de Mariano Rajoy o con esa época tan vergonzosa que fue la del señor Aznar y su maldita guerra de Irak. (Rumores).

Usted habla de corrupción, señor Feijóo. La verdad es que es bastante atrevido hablar de corrupción por parte del Partido Popular y, en particular, usted, señor Feijóo. Ya sabemos hasta dónde llega su compromiso con la limpieza. Su antecesor alertó sobre un probable caso de corrupción por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora Ayuso, y su respuesta fue fulminante: evacuar al señor Casado en un golpe de mano y echar por tierra ese caso de corrupción de la señora Ayuso. (Aplausos). Esa transparencia la lleva usted hasta el extremo. Ni nada ni nadie se salva de su compromiso con la transparencia, ni tan siquiera se salvan sus propias retribuciones, las del señor Feijóo. Después de ocultarlo durante meses tuvo que reconocer que el Partido Popular no ha perdido esa sana costumbre de cobrar sobresueldos; en cambio, sí que se oponen a las subidas del salario mínimo interprofesional. (Aplausos). Se negó en redondo a revelar su cuantía. Después, vimos que usted mantiene ese sistema de sobresueldos que complementan las retribuciones que perciben en calidad de cargos públicos. Sobre sus compañías ejemplares ―hablando de fotos, señor Feijóo― y sobre sus explicaciones que da o, mejor dicho, que sigue sin dar, señor Feijóo, mejor no hablamos. De modo que se puede decir que usted es tan transparente como experto gestor y tan experto gestor como moderado.

El señor Feijóo reitera en muchas ocasiones ―hoy también lo ha hecho― que es el ganador de las elecciones, que ha ganado las elecciones del pasado 23 de julio, y lo repite una y otra vez, tanto que seguramente usted ha llegado a creérselo. (Rumores). Veamos con detalle si es un ganador el señor Feijóo. Usted encabeza la candidatura que ha obtenido más votos; eso es cierto, nadie lo ha negado. (Aplausos). Exactamente igual que el señor Puente en el Ayuntamiento de Valladolid, como le recordó (aplausos), exactamente igual que el señor Fernández Vara en Extremadura (aplausos), que el señor Ángel Víctor Torres en Canarias (aplausos), que la señora Milagros Tolón en Toledo (aplausos), que el señor Daniel de la Rosa en el Ayuntamiento de Burgos (aplausos), que el señor Luis Manuel Flórez en el Ayuntamiento de Gijón… (Aplausos). Es curioso, es ahí donde entra el juego de la doctrina de la lista más votada, porque tiene que ser siempre que le convenga el PP. Por ejemplo, ustedes invocan ahora la doctrina de la lista más votada y escuchamos a la señora Ayuso y al señor Moreno Bonilla hablar de ello, pero no olvidamos que en el año 2018 el Partido Popular pactó con Ciudadanos y con VOX para arrebatar el Gobierno de Andalucía al Partido Socialista, que fue la fuerza más votada, y allí sigue el señor Moreno Bonilla; y en 2019 el Partido Popular pactó con Ciudadanos para arrebatar a la lista más votada, que fue el Partido Socialista, los Gobiernos de la Comunidad de Madrid, de Murcia y de Castilla y León. Así le ha ido a Ciudadanos. Dirá que no mandaba usted en el Partido Popular y puede que tenga usted razón. Es verdad también que el 23 de enero del año 2023 usted ya mandaba y fijó una doctrina del Partido Popular; se fue a Cádiz y lanzó con solemnidad ―además lo firmó ahí con toda pomposidad— eso que llamaron un plan de calidad institucional para que siempre siempre gobernara la lista más votada. Es una propuesta que el Partido Popular ya había presentado en el año 2016 y en el año 2018 y que había incumplido, como he recordado antes, en el año 2016 y en el año 2018. ¿Qué hizo en las primeras elecciones después de lanzar su flamante plan de calidad institucional? Pues, sin despeinarse, porque esta es la gran virtud que tiene el señor Feijóo, desplazaron a la lista socialista, que era la más votada, del Gobierno de Extremadura y de Canarias. ¿Y qué pasó con la doctrina del señor Feijóo de la lista más votada a nivel municipal? Pues sucedió que, tras el 28 de mayo, diecisiete ciudades de más de 40 000 habitantes tienen Gobiernos del Partido Popular, en su mayoría con VOX. (Un señor diputado: Afortunadamente). Afortunadamente, efectivamente, está bien que lo digan ustedes. Entre las ciudades que gobierna el Partido Popular figuran ciudades bien importantes ―en términos poblacionales, porque todas son importantes―: Valladolid, Elche, Santa Cruz de Tenerife, Burgos, Guadalajara, Toledo… Además, gobiernan sin ser la lista más votada en ciudades como Gijón, Alcalá de Henares, Torrent, Talavera de la Reina, Molina de Segura, Arrecife, Ponferrada, Calviá… En fin, puedo decir muchísimas. En todos esos lugares ustedes han impulsado lo que en otros sitios llaman alianza de perdedores, pero no importa.

Usted sostiene que es el ganador de las elecciones, y para demostrarlo lo que hizo el señor Feijóo fue postularse ante el jefe del Estado como candidato a la Presidencia, y se sometió a un proceso de investidura. Ahí empezó el sainete, señorías, porque a la hora de la verdad, para ganar ganar, señor Feijóo, lo que se dice ganar, las palabras sirven de poco y lo que cuenta son las matemáticas, y hay que conseguir 176 votos, señor Feijóo. No lo digo yo, lo dice la Constitución española. Por supuesto, son votos y acuerdos que necesitan muchas horas de diálogo, de negociación y de acuerdo. (Rumores). Usted, señor Feijóo, es una persona inteligente y echó las cuentas, y lo que tenía eran los votos del Partido Popular, los 33 votos de la ultraderecha de VOX y un par de votos sueltos de Coalición Canaria y de UPN, por lo que las cuentas no le salían. Así que fue primero a llamar al Partido Nacionalista Vasco, que se nota que le escuece a usted, señor Feijóo, que no le hayan votado su investidura, es muy evidente. (Rumores). Usted cortejó al Partido Nacionalista Vasco y el PNV le dijo que con VOX no iban ni a heredar. Entonces me formuló a mí la original propuesta de pedir el apoyo al Partido Socialista para derogar el sanchismo, es decir, para derogar, junto con la ultraderecha, todos los avances en derechos sociales y en libertades que hemos consolidado durante la legislatura anterior. Y el sainete continuó y mejoró la oferta, porque dijo: Bueno, dejadme no cuatro años, sino dos años. (Risas). Así las cosas, ya quedaban pocos sitios donde llamar. Entonces, usted, señor Feijóo, cayó en la cuenta de que Junts per Catalunya también les podía venir bien, y el señor Feijóo apeló al encaje de Cataluña en España. Invocó la necesidad de normalizar las relaciones con el independentismo, que me pareció —‌esto se lo digo en serio, señor Feijóo— una buena noticia si hubiera sido verdad, y hasta llegó a dedicar alguna lisonja al señor Puigdemont y envió emisarios a conversar con Junts per Catalunya. Hasta el señor González Pons les dedicó un piropo que cito textualmente porque me parece que tiene que quedar inscrito en el Diario de Sesiones y que lo conozca la ciudadanía española. (Risas). El señor González Pons dijo de Junts per Catalunya que es un partido cuya tradición y legalidad no están en duda. (El señor González Pons: Has pactado con ellos, ¿no?), y además lo dijo usted, señor Feijóo. Usted dijo: Hemos mantenido contactos no personales ni directos, pero sí indirectos. Aquí volvemos a la parte del Feijóo transparente, señorías, porque Yolanda Díaz, efectivamente, se ha entrevistado con Junts y han dicho dónde y de qué han hablado. Usted recrimina al secretario de Organización, el señor Santos Cerdán, haberse entrevistado con Junts, y hemos dicho dónde, de qué hemos hablado y cuáles son los acuerdos. Son públicos y, de hecho, usted recrimina y reprocha esos acuerdos. Pero, señor Feijóo, en aras de esa transparencia a la cual usted invoca, ¿quién del Partido Popular se vio con quién de Junts? ¿Dónde, cuándo y de qué trataron? (Aplausos).

El caso es que no salió elegido, señor Feijóo, perdió, perdió como se pierde en democracia, y como era una evidencia que perdió y usted no podía reconocer que no era el ganador, había que justificar de alguna manera que había ganado aunque estaba perdiendo las votaciones en esta Cámara. Entonces nace la original teoría de: No soy presidente porque no quiero. (Risas del señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno.—Risas y aplausos). Esta es la mejor. (Risas del señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno). Esta es muy buena. (Risas y aplausos). El señor Feijóo no es presidente porque no quiere. (Continúan las risas). Es más, ha llegado a proclamar que es el primer español que renuncia a ser presidente del Gobierno pudiendo serlo. (Risas del señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno.—Continúan las risas y aplausos.—Rumores).

En todo caso, señorías, creo que merece la pena desarrollar un poco esta teoría para ver lo que da de sí. El señor Feijóo, aparte de los dos votos de Coalición Canaria y de UPN, solo cuenta con los 137 escaños de su partido, del Partido Popular, y los 33 diputados de VOX. Estamos de acuerdo, ¿no? Todos los demás son —‌se lo han dicho en muchas ocasiones a usted y lo saben los españoles— absolutamente incompatibles con el apoyo de la ultraderecha, y cuando digo todos quiero decir absolutamente todos, de modo que, si usted suma, por ejemplo, los siete diputados de Junts per Catalunya tiene que restar los treinta y tres escaños de VOX y si suma los cinco escaños del PNV, como le recordó el señor Esteban en su investidura fallida, tiene que restar los treinta y tres votos de VOX. Es decir, sume lo que sume, tiene que restar a VOX por una sencilla razón, señor Feijóo, y es que todos los grupos de esta Cámara se declaran incompatibles con la ultraderecha, todos menos el Partido Popular (aplausos), que por obra y gracia del señor Feijóo se ha abrazado a la ultraderecha.

Usted puede subir aquí o preguntárselo personalmente a todos y cada uno de ellos. Yo creo que el Partido Nacionalista Vasco y Junts per Catalunya ya se lo han dicho, también lógicamente Esquerra Republicana y otras formaciones políticas. Pero si quieren podemos hacer la pregunta a la inversa, podemos preguntar al señor Abascal, que le tenemos hoy aquí en esta sesión de investidura. Señor Abascal, ¿estaría usted dispuesto a investir presidente del Gobierno al señor Feijóo si hubiera logrado un acuerdo con Junts per Catalunya? (Protestas.—Aplausos). A ver, señor Feijóo, usted no es presidente del Gobierno no porque renuncie a ser presidente del Gobierno, sino porque no se lo permite la ultraderecha de VOX. (Aplausos).

Pero, vamos un paso más allá en esta impostura del señor Feijóo. Si usted no es presidente del Gobierno porque no quiere, señor Feijóo, ¿por qué le pidió al jefe del Estado el ser nominado como candidato? (Rumores). Bueno, vamos a decir la verdad, si usted no es presidente del Gobierno no es porque no quiera ser presidente del Gobierno, señor Feijóo, usted no es presidente del Gobierno simple y llanamente porque la mayoría de ciudadanos del país han votado en contra de que usted y el señor Abascal formen un Gobierno. (Aplausos). Asúmalo. Asúmalo.

Por tanto, la gran verdad de todo esto es que usted es un falso moderado abrazado a la ultraderecha. Usted es un falso experto que gestiona pésimamente. Usted es un falso transparente que oculta etapas enteras de su pasado. Y usted es un falso ganador y un real perdedor. (Aplausos).

Como le he dicho al principio de mi intervención, todo eso es grave, pero lo grave no es tanto eso, lo grave es la ausencia total de propuestas en positivo para nuestra sociedad. En ninguno de los terrenos, señoría, usted no ha mencionado ninguna de las principales preocupaciones de los ciudadanos en su intervención. (Protestas). Ninguna. En materia económica, ni Nadia, ni nadie, ni nada de nada. Dijo al llegar que había que bajar los impuestos y, luego, le pasó lo que le pasó en Gran Bretaña a Liz Truss y se echó para atrás. Sobre pensiones, ustedes votaron en contra de la subida al acuerdo del IPC, y luego dijo que estaban a favor. Sobre la reforma laboral, advirtió de los efectos diabólicos, y luego dijo que tampoco estaba tan mal. Sobre salario mínimo interprofesional, usted vino a decir que habría efectos devastadores sobre el mercado de trabajo y luego, en su sesión de investidura, dijo que era de las cosas más sensatas que había hecho el Gobierno de coalición. Sobre la solución ibérica, dijeron que era un timo y ahora no dicen nada. Sobre la corrupción, usted no dijo nada ni se pronuncia tampoco ahora, sabemos que la corrupción le preocupa bastante menos que a su antecesor. Y sabemos, por cierto, señor Feijóo, que guarda silencio cuando un exministro, nada más y nada menos que de Interior —r‌epito, un exministro de Interior— de su partido, el señor Fernández Díaz —‌insisto, el ministro del Interior—, pide que el Partido Popular sea también acusado por haberse lucrado por la trama de policía corrupta de la operación Kitchen. (Aplausos).

Y sobre Cataluña, ¿qué propone el señor Feijóo? ¿Qué propone el señor Feijóo para Cataluña? (Rumores.—Un señor diputado: ¡La ley!). Dicen la ley, por supuesto. ¿Pero algo más que la ley? El 15 de mayo de 2022, señorías, recién llegado el señor Feijóo al liderazgo del Partido Popular, su número dos —‌o no sé si el número tres o el cuatro, porque ya me pierdo un poco—, el señor Elías Bendodo, dijo: España es un Estado plurinacional. El 16 de mayo usted aclaró: España no es un Estado plurinacional ni lo será nunca. El 17 de julio de ese mismo año usted se comprometía a no suprimir la mesa de diálogo entre el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Catalunya. Vino a Madrid después de hacer estas declaraciones en Barcelona, le tiraron de las orejas, le llamaron a capítulo y dijo que efectivamente rectificaba y se comprometía a desactivar la mesa de diálogo.

El pasado mes de septiembre habló usted de buscar un encaje para Cataluña. Le volvieron a llamar a capítulo y al día siguiente rectificó pidiendo perdón por haber utilizado terminología independentista. Pero, señor Feijóo, ¿no se da cuenta de que el independentismo lo que quiere no es encajar, sino marcharse de España? (Rumores). La nada, la nada… (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben). Por supuesto, nadie ha obviado eso. No, no. En definitiva, la nada, no tienen ustedes un proyecto para Cataluña y, por tanto, no lo tienen tampoco para España.

Por lo general, en el caso de Cataluña, su postura viene a ser más o menos la misma que con la doctrina de la lista más votada. Hacen lo mismo. Con Cataluña hacen lo mismo que con la lista más votada. Si lo hace el Partido Popular está bien, porque es en beneficio de España. Si lo hace el Partido Socialista, somos unos traidores a la patria. Si ustedes negocian una investidura, si ceden competencias, eso es en pro de la gobernabilidad, la estabilidad y la prosperidad de los españoles y españolas, y si lo negocia el Partido Socialista está vendiendo a España para perpetuarse en el poder.

Si el Partido Popular negocia con Junts per Catalunya, como ha ocurrido en la investidura fallida del señor Feijóo, en palabras de González Pons —y‌ vuelvo a citar al señor Pons, que la verdad es que desde que ha venido del Parlamento Europeo nos está dando largas sesiones de oratoria y de buenas declaraciones (El señor González Pons: Pero digo la verdad)— sobre Junts per Catalunya: Junts per Catalunya es un grupo parlamentario que, más allá de las acciones que cuatro, cinco, diez personas llevaran a cabo, representa «un partido cuya tradición y legalidad no está en duda». Si es el Partido Socialista quien negocia con Junts, eso es una auténtica humillación para los españoles. (Protestas).

Sobre la amnistía y los indultos: pues mal si lo hace el Partido Socialista —‌ya lo sabemos—; ahora, si el Partido Popular de Aznar indulta a 6000 personas —r‌epito, 6000 personas en ocho años—, 1400 en un solo día, entonces está bien. (Aplausos).

En todo caso, cuando gobiernan ustedes, señorías, y esta es la verdad —l‌a verdad—, y no lo digo yo —‌están ahí las imágenes—, las tensiones se multiplican en Cataluña, el apoyo al independentismo sube como la espuma, la convivencia se resiente y España se sitúa al borde de una calamidad. Tienen tan buenas soluciones para Cataluña que no las apoya casi nadie en Cataluña. Fomentan tanto la unidad en Cataluña que ni tan siquiera se entienden con sus propios dirigentes en Cataluña.

Vamos a ser claros, señor Feijóo, no es la amnistía, es su incapacidad para formar mayorías parlamentarias. (Protestas.—Aplausos). A ver, si no fuera por la ultraderecha, ustedes hubieran accedido a la amnistía. A ustedes les importa única y exclusivamente el Gobierno. (Risas.—Rumores). Sí. Claro que sí. Y en eso, señor Feijóo, voy a ser mucho más severo que usted, mucho más severo, porque a ustedes les importa el Gobierno para aplicar desde el Gobierno un programa de recortes irregresivo que les dictan los grupos que le manejan: trabajo precario, despido barato, salarios escuálidos, pensiones congeladas, recortes sanitarios, privilegios educativos, regalos fiscales para los de arriba y aguante para los demás. (Aplausos).

Y como VOX piensa exactamente igual que ustedes, para contentar a los ultras que forman parte de sus gobiernos, ustedes lo que hacen es añadir de postre unas gotas de machismo, un chorrito de homofobia, otro poco de xenofobia y triple ración de negacionismo climático. (Aplausos). Y esa es la cuestión, señorías, esta es la cuestión. Esta es la cuestión y esta es la disyuntiva a la que se está enfrentando la sociedad española, como está ocurriendo en otras partes de Europa y del mundo. Lo estamos viendo en los medios de comunicación. ¿Qué Gobierno se forma? ¿Qué dirección toma ese Gobierno? Porque de ello van a depender las políticas que haga este Gobierno.

Y yo les digo a los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país que para hacer políticas progresistas lo que hace falta es un Gobierno progresista, con un presidente y unos ministros y ministras dispuestos a llevar adelante un programa de Gobierno progresista. Y para hacer políticas reaccionarias hace falta un Gobierno reaccionario, con un presidente y un vicepresidente y unos ministros dispuestos a llevar adelante un programa reaccionario.

Señor Feijóo, usted no tiene un proyecto —‌se lo he dicho antes— positivo para España. (Protestas). Su proyecto se reducía el pasado 23 de julio a derogar el sanchismo. Fíjese, cuando hace unas semanas usted se presentó a la investidura, en lugar de ofrecer a esta Cámara un programa de Gobierno, hizo un discurso muy parecido al que hemos escuchado hoy desde la tribuna. Usted no ha sido capaz de ofrecer un proyecto de país capaz de integrar a una mayoría parlamentaria y se encuentra solo. Y lo peor, se encuentra mal acompañado con la escisión ultra de su propio partido. Solo hay una novedad, y es que usted pide elecciones. Usted podría haber construido sobre lo que ya existe, sobre los avances que hemos realizado en estos años, muy difíciles. Podría haber traído aquí un programa económico que llevara el crecimiento del empleo actual hasta el pleno empleo, como estamos proponiendo; un programa que señalara cómo vamos a mejorar la productividad, que sigue siendo el talón de Aquiles de nuestra economía, cómo vamos a aumentar la riqueza nacional, cómo la vamos a repartir mejor, cómo vamos a articular un programa social, aunque fuera de derechas, porque efectivamente hay conservadores en Europa que tienen un compromiso y una sensibilidad social. Podría haber traído un programa que avanzara, por ejemplo, en la lucha y la mitigación del cambio climático y en el aprovechamiento económico de la transición ecológica, que evidentemente trae oportunidades magníficas a muchísimos territorios de nuestro país. Incluso podría haber avanzado alguna propuesta en favor de la convivencia a partir del nuevo clima social y político que hemos construido con muchísimas dificultades y siempre con su oposición feroz en Cataluña. Pero no se ha podido contener y ha alimentado otra vez el conflicto identitario.

A ver, señor Feijóo ―otra vez sobre Cataluña―, estamos intentando resolver un problema descomunal que ustedes contribuyeron a crear. Lea la proposición de ley de la amnistía. ¿En qué momento arranca el procés y todos aquellos episodios lamentables? ¿En qué momento? (Varios señores diputados: ¡Con Zapatero!―Rumores). ¿Quién gobernaba en el año 2012, señor Feijóo? ¿Quién tenía responsabilidades del Gobierno de España entonces? ¿Quién era el presidente del Gobierno? ¿Quién era el ministro del Interior entonces? Y lo que hicieron fue crear una policía política paralela, hasta desembocar en aquellos días en los que el mundo miraba atónito lo que sucedía en España. (Rumores). Ahora van a tener cuatro años, y pueden seguir como hasta ahora; pueden seguir ustedes radicalizándose aún más, dejarse arrastrar por los ultras hasta límites insospechados, o pueden construir una alternativa en positivo, un proyecto integrador para nuestro país, no solamente de las personas, sino también de los territorios. Ojalá haga esto último, aunque, en fin, cuando lleguen las próximas elecciones, en lugar de proponer un retroceso de cinco años, como hicieron en julio, propondrán la derogación de nueve años de avances en España.

De momento, señor Feijóo, escuchándole a usted y a su partido durante estas últimas semanas, y también desgraciadamente hoy desde esta tribuna, usted ha empezado por el peor camino posible. Dice que el Gobierno es ilegítimo. Lo dice de una manera indirecta, pero lo dice a las claras, como hace el señor… (Rumores). Sí, lo dicen ustedes cuando acusan al Partido Socialista de fraude electoral. (Rumores). Dice que el Gobierno es ilegítimo. Dijeron lo mismo en 2018, y entonces el Gobierno procedía de una moción constitucional de censura. Dijeron que era ilegítimo el Gobierno que conformamos con Podemos después de las elecciones de 2019, y ahora vuelven a decir que es ilegítimo, de manera directa o indirecta, vuelven a decirlo. Pero tampoco es nuevo, porque, como he dicho antes, en 2004 lo hicieron con José Luis Rodríguez Zapatero y en 1993 lo hicieron con el señor Felipe González. Por tanto, la conclusión es sencilla: para el Partido Popular son solo legítimos los gobiernos del Partido Popular, y para que al Partido Popular las elecciones le valgan, solamente es posible si gana el Partido Popular y si el Partido Popular ocupa el Gobierno. Y hablan de dictadura.

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno en funciones, puestos en pie.― Aplausos del señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno, dirigidos a su Grupo Parlamentario).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Antes de dar la palabra el señor Feijóo, quiero recordar, por favor, a todos los diputados y a todas las personas que nos acompañan hoy en esta sesión, que es importante guardar el decoro a la Cámara y que no se pueden hacer vídeos durante esta sesión. Se lo recuerdo a todos los diputados, diputadas, senadores y senadoras que nos acompañan a esta sesión. Tiene la palabra el señor Feijóo por un tiempo máximo de diez minutos. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 38Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, ha venido usted a insultar a todos. (Rumores). Ha venido usted a insultar hasta a los que ya no viven: al presidente Fraga, al presidente Aznar, al presidente Rajoy. (Risas.―Rumores). Sí, sí, ya sé que preferirían que no vivieran estos dos, pero viven. (Rumores). Digo que ha venido usted aquí con toda su munición a insultar a mis compañeros, presidentes autonómicos. Ha insultado usted al presidente de Castilla y León (protestas), al presidente de Aragón (varios señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista señalan a la tribuna de invitados), al presidente de Andalucía… (Protestas).

Presidencia. Señor Feijóo, un momento. Pido a todos los diputados y diputadas, a todos, también a los que están en la tribuna, que se tranquilicen y que nadie insulte a nadie. Por favor, esta es la casa de la palabra, el templo de la palabra y de la democracia. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 38

Ha venido usted a insultar a los presidentes autonómicos, y yo les agradezco que estén aquí. Son representantes ordinarios del Estado en su comunidad, aunque los ministros y usted no los respeten cuando van a esa comunidad. Ha venido usted a insultar especialmente a la presidenta Ayuso, a ella y a su familia. (Protestas.―Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista señalan a la tribuna de invitados). Comprendo, señoría, que como ustedes son incapaces de ganar en Madrid, no soportan a la señora Ayuso. (Aplausos). Ese es el problema que tienen ustedes. Si es que ni siquiera tienen ustedes personas que quieran ir en las listas de Madrid. No me miren, señora y señor ministro, no me miren. (Varios señores diputados: ¡Oooh!). Hicieron muy bien en no acudir a las listas de la Comunidad de Madrid. Pero es verdad, señoría, que no me sorprende que usted defienda la palabra de Machado porque usted no puede defender las suyas. (Rumores). Lo que sí es verdad, señoría, es que a mí me gusta más Luis Eduardo Aute, Javier Krahe o Joaquín Sabina. (Risas). Pero buscando al cantautor, he visto que tiene una bonita estrofa: «¡Qué bonita, qué divertida es conmigo la convivencia!» ¿Cómo no nos la ha citado, señor Sánchez? (Risas). ¿Por qué no nos dijo esa estrofa de ese cantautor, Ismael Serrano, que ha traído a colación?

Oiga, me ha dicho usted que yo de Google no sé nada. La verdad es que, comparado con usted, que ha hecho la tesis doctoral con Google, yo de Google no sé nada. (Aplausos). Eso es verdad, señoría, eso es verdad. Comprendo que en Google usted es experto, no hay duda. Pero sobre ganar las elecciones, yo las he ganado siempre y usted dos veces va a ser presidente del Gobierno después de haberlas perdido. Yo las he ganado siempre y usted va a ser dos veces presidente del Gobierno después de haberlas perdido.

Señor Sánchez, ha hablado usted aquí del carril bici. ¡Qué obsesión!, ¿verdad? Supongo que sabrá que los carriles bici son competencia de los ayuntamientos. Quizás, como la única experiencia política que el señor Sánchez tenía antes de ser presidente del Gobierno era ser concejal del Ayuntamiento de Madrid, está obsesionado con los carriles bici. Señoría, es una broma esto de que venga a hablar del carril bici echándole la culpa al Partido Popular. (Aplausos). Supongo que será una broma de su experiencia política de concejal en el Ayuntamiento de Madrid. (Rumores).

Presidencia. Señores diputados, por favor, un poco de silencio.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 39

Por un momento pensé que el señor Puente le había pasado el texto, pero la verdad es que usted está a punto de empatar, yo creo que va ganando usted al señor Puente. Señor Puente, ya no le van a necesitar más (risas), pásele los textos y los dice el señor Sánchez.

¿Sabe una cosa? Yo comprendo que usted se toma a broma todo. Esa risa queda grabada en la memoria de los españoles, cuando dijo: «¿Cómo se va a renunciar a ser presidente del Gobierno? Ja, ja ja». Usted no concibe que alguien renuncie a ser presidente del Gobierno. (Aplausos.―Rumores). Sería imposible que usted renunciara a ser presidente del Gobierno; cueste lo que cueste, haga lo que haga, le pidan lo que le pidan, eso usted no lo entiende. No entiende lo que es renunciar a un cargo. (Aplausos).

Señoría, yo no soy presidente porque no me vendo ni vendo a los españoles. (Aplausos.—Rumores). Señoría, yo no soy presidente porque no me vendo ni vendo a los españoles. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, algunos de ellos puestos en pie). No. Comprendo que da para…

Señor Sánchez, a usted en el 2016 lo echaron de su partido. Sé que es una realidad incómoda, pero lo echaron de su partido. (Rumores). ¿Sabe por qué? Por dos cosas, por intentar perpetrar un pucherazo y porque la mayoría de su partido sabía hasta dónde usted podía llegar. Pero si aquellos que lo echaron en el 2016 pudiesen ahora hablar, dirían que usted ha marcado todos los récords de ignominia sobre el Partido Socialista Obrero Español. (Aplausos).

Señoría, usted fue capaz de engañar a todos y, además, fue capaz de reconciliar, eso sí. Ha reconciliado usted a Guerra con González, fue capaz de unir a los rivales de congresos anteriores, fue capaz de engañar a la señora Susana Díaz, fue capaz de bloquear al señor Madina y es usted aquel a quien nuestro amigo Patxi López le preguntó: Vamos a ver, Pedro, ¿pero tú sabes lo que es una nación? (Risas y aplausos). Permítame que le cite, señor lehendakari. (Aplausos).

Pero si usted dice que le insultan, ¿quiere que le lea la carta de ayer del señor Cosculluela? (Muestra un documento). ¿Nosotros estamos en el grupo parlamentario del señor Cosculluela? Que, por cierto, es un socialista bastante más sólido y con bastante más trayectoria que usted. (Aplausos.—Rumores). ¿Sabe lo que dice el señor Cosculluela? No a usted, sino a sus compañeros. Solo una frase: Me causáis vergüenza. (Aplausos.—Rumores).

Deje de escudarse en VOX. Usted llamó ultraderecha a Ciudadanos, antes y después de ir a una investidura con ellos. Usted llamó ultraderecha a Junts, ¿y hoy viene de su mano a la investidura? Si hoy le hubiese fallado uno de sus socios y el señor Abascal le hubiese ofrecido sus diputados, usted y su Gobierno, con la opinión sincronizada de ambos, dirían que el señor Abascal es un progresista. (Aplausos.—Rumores). ¡Por favor, señoría!

También es verdad que el señor Abascal está demostrando muchas veces más altura de Estado que usted. (Rumores). Sí, sí. Si VOX no existiese y el PP hubiese tenido 177 o 170 diputados, más los de UPN y Coalición Canaria, hubiera sucedido exactamente lo mismo, habría negociado la amnistía. Habría chantajeado igual al PNV para apoyar a su Gobierno, no vaya a ser que usted con su chantaje apoye al Gobierno de Otegi, y se habría dado igual la mano con Bildu. ¡No venga usted con estas bromas de la ultraderecha! (Rumores). Pero si la ultraderecha lo único que hace es repetir lo que usted repetía en los últimos cinco años, y diría que en los últimos meses; es decir, hasta el 23 de julio.

Lo que es anatema es discutir el interés de Pedro Sánchez, eso no se puede discutir. Usted dijo que Podemos era el populismo que finalizaba en el chavismo, ¿verdad que sí, señor ministro de Consumo en funciones? Usted dijo que era inaceptable que la gobernabilidad de España dependiese del independentismo, ¿verdad que sí, señor Rufián? Usted dijo que en Cataluña había habido una rebelión, ¿verdad que sí, señora Nogueras? Usted dijo que Junts era el Le Pen de la política española y la ultraderecha xenófoba. Usted trajo al Congreso una proposición para prohibir los indultos a los políticos. Usted dijo que nunca podría haber impunidad ni en los casos de corrupción ni para la violencia en Cataluña. Usted dijo que la amnistía era inconstitucional y que nunca iba a haberla. ¿Ustedes creen que esta persona puede ser presidente de todos los españoles? (Varios señores diputados: ¡Nooo!—Aplausos).

Señoría, me sorprende que le parezca tan mal recordar que el Partido Popular haya ganado las elecciones. Usted, en el año 2019, decía —‌leo textualmente—: Se ha de dejar gobernar a la lista más votada. Y me dedicó veinte minutos para hablar de la lista más votada. ¿Saben lo que decía yo en el 2019? Esto (muestra un recorte de prensa): deberíamos ofrecer la posibilidad de que el PSOE no gobierne con los independentistas. ¿Por qué? Porque usted había ganado. Y ahora que ganamos nosotros, ¿qué le parece? ¿Y cuando en el debate en Atresmedia le propuse a usted hacer un pacto: si usted gana, yo me abstengo; y si gano yo, se abstiene usted? Eso no le interesó, ¿verdad?

Usted habla de la diversidad de España, ¿pero qué entiende usted por diversidad? ¿El independentismo? Después de catorce años de presidente de una comunidad autónoma con 30 000 núcleos de población, ¿me va usted a enseñar lo que son los pueblos de España? ¡Pero si usted lo único que usa es el Falcon y el Super Puma para salir de Madrid, señoría! Si no ha ido a un pueblo de España en su vida. Si no sabe lo que es un pueblo de España. Si no los ha visitado, no ha vivido en ellos. ¡Por favor, señoría! (Aplausos).

Presidencia. Señor Feijóo, tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 40

Sí, me quedan dos minutos. (Rumores).

Presidencia. No, se ha excedido ya en cuarenta y cinco segundos, y soy yo la que marca el tiempo, señor Feijóo. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 40

Esta investidura va a culminar con un procedimiento constitucional. Repito, esta investidura va a culminar con un procedimiento constitucional, y con una mayoría de investidura legítima. (Rumores). Lo diré cuantas veces sea necesario, aunque usted seguirá diciendo que no lo he hecho nunca. Como también es cierto que sus pactos nacen de un fraude masivo a los ciudadanos. (Rumores). Usted será presidente pactando lo contrario de lo que prometió en campaña.

El Partido Popular asume el resultado de las urnas y de esta votación, y ustedes deberían asumir que tiene menos votos que el Partido Popular. Ahora bien, señor Sánchez, es un inmenso honor ganar las elecciones generales. Es una responsabilidad enorme con mi país liderar la oposición a un Gobierno como el suyo, que ha perpetrado antes de nacer el mayor ataque al Estado de derecho de nuestra historia reciente. (Aplausos). Y es para mí un orgullo ser un líder de la oposición que puede mirar a la cara a todos sus votantes y a los que no lo son, y decirles que no les he mentido ni antes ni ahora ni nunca. (Rumores). No pienso hacerlo. (Aplausos). Usted dormirá en la Moncloa, pero jamás podrá decir esto. Por eso, no pienso bajar la cabeza nunca. (Rumores). Y me dirijo al conjunto de los españoles.

Presidencia. Señor Feijóo, se le ha terminado el tiempo, por favor.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 40

No se preocupe, señoría, que el conjunto de los españoles sabe muy bien lo que pienso.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.—Aplausos del señor Núñez Feijóo dirigidos a su grupo parlamentario).

Presidencia. Para concluir este debate, tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 41Vídeo

Gracias, señora presidenta.

Señor Feijóo, no se puede identificar la discrepancia con el insulto. Yo no he insultado a nadie. (Protestas). Lo digo de verdad y, si he insultado a alguien, pido mis disculpas, faltaría más. Nunca ha sido mi intención, al contrario. (Rumores). Pero lo que no se puede es identificar la discrepancia o la legítima crítica con el insulto. Usted dice que he insultado a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Yo no he insultado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, lo que he recordado es que el líder del Partido Popular, el señor Casado, acusó a la señora Ayuso de un caso de corrupción (aplausos), y que usted, cuando llegó a ser presidente del Partido Popular, lo que hizo fue tapar ese escándalo de corrupción, nada más. Y que se ganen las elecciones o se pierdan las elecciones no legitima que se puedan hacer casos de corrupción, ese u otros, en los gobiernos autonómicos que ustedes dirijan.

En todo caso, señor Feijóo, fíjese en esta Cámara, porque esta es la sede de la soberanía nacional; esta es. Aquí reside la representación de todos los ciudadanos y todas las ciudadanas que votaron el pasado 23 de julio; todos estamos aquí, pero ustedes mañana se van a quedar solos con la ultraderecha. Resulta bastante curioso que acusen de falta de democracia a dos partidos políticos —‌también incluyo a SUMAR— que van a contar con 179 escaños a favor de su investidura previsiblemente mañana, con el apoyo de ocho formaciones políticas distintas, que se presentaron a las elecciones y que obtuvieron escaños de la misma forma que usted y yo hemos obtenido los nuestros: con el voto de los ciudadanos. Esta investidura —‌lo voy a repetir otra vez— previsiblemente contará con 179 escaños a favor, que representan a 12 600 000 ciudadanos, que votaron el pasado 23 de julio. Es el segundo mayor respaldo parlamentario o, mejor dicho, el mayor número de votos sociales de la democracia tras la investidura y el Gobierno del señor Zapatero en el año 2004.

Yo he escuchado con atención y respeto sus palabras, señor Feijóo, pero no he escuchado —‌se lo he dicho antes— ni una sola idea de cómo mejorar la vida de los ciudadanos, que creo que es realmente para lo que estamos aquí. No he escuchado ninguna idea para ver cómo podemos crear empleo o luchar contra el desempleo de los jóvenes, y también subir eso que me recriminaba a mí: la tasa de ocupación y la tasa de actividad entre las mujeres de nuestro país, que es una asignatura pendiente. Tampoco le he escuchado hacer ninguna propuesta en relación con cómo mitigar o cómo adaptarnos a la emergencia climática, y menos aún para proteger a las mujeres de nuestro país que sufren, por desgracia, la violencia machista. Lo que le he escuchado es lo mismo que vengo escuchando durante estos últimos cinco años, primero por boca del señor Casado y ahora por boca de usted, con profecías absolutamente apocalípticas. Hemos escuchado insultos, señorías; hemos escuchado declaraciones gravísimas que me gustaría compartir con la ciudadanía, pero también con los diputados y diputadas de esta Cámara, como es por ejemplo esa proclama del señor Aznar en la que hace un llamamiento general para evitar la formación de un Gobierno progresista. Incluso, hemos visto el reflejo de la señora Aguirre —‌cuando me lo dijeron no me lo creía— al iniciar los asedios a las sedes del Partido Socialista para que la siguieran miles de ultras, agitando banderas preconstitucionales e incluso banderas sin el escudo de España, como señal de rechazo al rey Felipe VI (rumores), profiriendo insultos feroces. Hemos visto incluso manifestantes que han llegado a decir que la Constitución destruye nuestra nación. Hasta hemos escuchado decir a la señora Ayuso que no va a haber españoles después de esta amnistía. Y usted no solo no ha condenado nada de esto, ni siquiera se ha desmarcado, sino que ha incorporado siempre el ‘pero’ para justificarlo y para ampararlo. Usted, señor Feijóo, no ha sido ni tan siquiera capaz de solidarizarse con el Partido Socialista Obrero Español cuando ha visto asediada la sede de la calle Ferraz durante estos últimos días. (Aplausos).

De verdad, toda esta oratoria inflamada: ¡no voy a bajar la cabeza!, ¿pero quién le pide a usted que baje la cabeza? ¡Es que vamos a sentirnos humillados! ¡Nadie está humillando al Partido Popular! (Rumores). De verdad que no, señorías. Es la democracia, señorías, es la democracia. Acepten el resultado electoral, porque toda esta oratoria inflamada ha estado centrada en denunciar el acuerdo que hace posible esta investidura, que materializa la voluntad popular manifestada por los votos de los ciudadanos cuando fueron convocados a las urnas el pasado 23 de julio. ¿Tiene usted algo más que proponer respecto a Cataluña? ¿Tiene usted sólo una idea? Se escuchaba antes en la bancada del Partido Popular: la ley, la legalidad. Por supuesto, claro que sí; la Constitución, la legalidad democrática. ¿Pero algo más? ¿Qué significa para usted, señor Feijóo, eso del autonomismo amable? Cuando va por

Cataluña siempre habla del autonomismo amable. ¿El autonomismo amable es pactar con VOX gobiernos autonómicos? Ustedes gobernaban cuando se generó el problema, señor Feijóo. Esa es la realidad del asunto.

Fíjense, no les pido siquiera que lo resuelvan ahora, ¿pero podrían dejar de echar más leña al fuego? Porque sabemos cuáles son las soluciones de la ultraderecha, lo dijeron en la campaña electoral. Vamos a tener, dentro de breves instantes, la ocasión de escuchar al señor Abascal desde esta tribuna plantear su propuesta para Cataluña, para la convivencia entre territorios de nuestro país, pero ya lo sabemos: lo que propone el señor Abascal para Cataluña es un 155 permanente. ¿Y ustedes qué idea tienen para Cataluña, señor Feijóo? Se lo voy a preguntar directamente, porque me parece que esta es una pregunta muy relevante, señorías. Esta es una pregunta muy relevante que tenemos que hacernos todos los que estamos aquí y aquellos españoles y españolas que estén siguiendo este debate. Le pregunto, señor Feijóo: ¿si usted llegara al Gobierno dentro de cuatro años, anularía los indultos y devolvería a la cárcel a las personas que salieron de ella? ¿Lo haría? Creo que es imprescindible que respondan ustedes a esta pregunta, porque deben conocerla los españoles y españolas, y particularmente los catalanes y catalanas. Y si esa no es su solución, usted debería decirlo y demostrar al menos un poco de responsabilidad y de patriotismo para proteger la convivencia en Cataluña y también en España. (Aplausos).

Es más, si estuviéramos en el abismo de una dictadura, si estuviéramos en el precipicio de la ruptura de España y también de la Constitución Española, si estuviéramos ante lo que dijo la señora Ayuso de que no iban a existir españoles después de que se aprobara la amnistía, en definitiva, si el acuerdo entre los nacionalistas vascos y catalanes, junto con los partidos progresistas de España, supusiera el fin de la democracia y de todas las desgracias que han venido ustedes clamando, pues yo entiendo que el señor Feijóo y el señor Abascal tendrían en su mano evitarlo. Hubiera bastado con que mientras negociábamos nos dijeran: no sacrifiquen la unidad de España, no humillen a la nación para conseguir esos siete votos, aquí tienen los nuestros. (Rumores.—Aplausos). Soportaremos que sigan gobernando. Soportaremos que sigan subiendo las pensiones conforme al IPC, aguantaremos que hagan políticas contra la violencia de género, que hagan políticas para mitigar y adaptarnos al cambio climático, soportaremos su Gobierno progresista dos o tres años más, un breve periodo de tiempo, pero no le hagan daño permanente a España. Yo creo que así habría actuado la verdadera madre del juicio salomónico, sacrificando sus intereses de partido por los intereses de España. (Rumores). Pero todo es mentira, señor Feijóo, todo es mentira. Ni nosotros vamos a hacer ningún daño a España, ni ustedes la aman por encima de todo. (Aplausos). Ustedes saben que nuestros pactos ayudan a resolver un problema de concordia en España, un problema que ustedes alimentaron cuando estuvieron al frente del Gobierno, y lo que me resulta indignante —y‌ lo quiero compartir con la ciudadanía española— es que ustedes quieren que nosotros resolvamos el problema y, además, paguemos por ello. Y eso sí que es una traición a España, señor Feijóo (aplausos), envuelta, como siempre, en la bandera y en los símbolos constitucionales.

Ustedes alimentaron el conflicto identitario, contribuyeron conscientemente y con una estrategia electoral fría a hacer crecer la versión excluyente de dos nacionalismos, y lo hicieron para tapar su corrupción y los recortes que infligieron al Estado del bienestar. (Aplausos). Lo hicieron de manera fría, metódica, y el resultado fue un desastre. Ahora lo están intentando hacer de nuevo, pero ni usted, señor Feijóo, ni el señor Abascal creen que nosotros vayamos a romper España; ni usted ni la señora Ayuso creen que España sea una dictadura; ni que sea el fin de la democracia ni del Estado de derecho; todo es mentira de cabo a rabo. Usted, señor Feijóo, ni es moderado, ni es experto, ni es transparente, ni ha ganado, ni dice la verdad. Pero ni con toda la furia que puedan desatar, ni con todas las mentiras que puedan difundir —‌y fíjense que están diciendo—, ni con todos los insultos que puedan repetir van a conseguir imponerse a una verdad sencilla y rotunda de esta democracia parlamentaria, de nuestra Constitución, que se va a reflejar mañana en el tablero luminoso de este Parlamento. (Aplausos).

Y es que, señor Feijóo, señor Abascal, ustedes perdieron las elecciones y cuanto antes lo reconozcan, mejor será para todos, y cuanto más tarden ustedes…. (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Perdone usted, señor Tellado, le veo a usted muy participativo (risas), le veo a usted muy participativo. Por cierto, hay declaraciones que algunas veces es mejor cerrar la boca. (Aplausos). Pero la gran verdad es que ustedes, señor Feijóo y señor Abascal, han perdido, y cuanto más tarden en reconocerlo, pues será peor para todos, también para ustedes.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno en funciones, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde, por un tiempo máximo de treinta minutos. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 43Vídeo

Han sido muchas las ocasiones en las que hemos subido a esta tribuna, pero nunca antes la había encontrado tan pringada de cinismo y de demagogia. (Rumores.―Aplausos).

Señorías, el pasado 23 de julio, se celebraron elecciones legislativas en España y, fruto de aquella cita electoral, es este Parlamento, y son muchas las competencias y las responsabilidades que todos los que estamos aquí tenemos por nuestra condición de diputados. Pero yo voy a hablarles de las competencias, de las atribuciones y de las responsabilidades que, sin ninguna duda, no tenemos ni tiene este Parlamento. Este Parlamento, señorías, no puede suprimir ni coaccionar al Poder Judicial. (Aplausos). Este Parlamento, señorías, no puede consagrar la desigualdad de los españoles ante la ley. Este Parlamento no puede actuar como una Cámara constituyente y, por lo tanto, este Parlamento no puede derogar la Constitución con una ley de amnistía que no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico. (Aplausos). Y este Parlamento, en fin, no puede de ninguna manera atentar contra la unidad de la nación, que ha sido el fundamento de nuestra convivencia en paz y en libertad durante muchas décadas y que es anterior y superior a la propia Constitución que estamos defendiendo. Digo que no puede hacerlo legalmente, pero parece que más de 176 diputados, presumiblemente, avalarán una investidura que destruye la propia autoridad de esta Cámara, que es una autoridad delegada por el pueblo soberano, y darán mañana el primer paso para un [golpe]1 a la nación, para un [golpe de Estado]2, para un [golpe]3 a la Constitución y para iniciar el fin de la democracia y la abolición del Estado de derecho. (Aplausos). Levantan algunos las cejas en la bancada azul, pero en esos términos se han expresado muchas asociaciones del Poder Judicial.

Señorías, si este Parlamento no respeta las leyes, ¿quién está obligado a respetarlas? Si este Parlamento no respeta la Constitución, ¿quién está obligado en la calle a respetar las leyes? ¿Qué legitimidad tenemos para imponerles el cumplimiento de la ley si quienes tenemos que dar ejemplo no la cumplimos? Para esta aberración democrática, señorías, no ha sido necesario un espadón a caballo que obligue a los diputados a cambiar de régimen; ha sido todo mucho más grosero. Para conseguir esta presumible mayoría que se impondrá mañana, Pedro Sánchez ha pactado con un prófugo de la justicia en el extranjero y, luego, se ha limitado a ordenar aquí a sus diputados lo que le ha ordenado allí el golpista Puigdemont. (Aplausos).

Señorías, ¿cuántos crímenes, cuánto dolor, cuánta miseria y cuántas injusticias pueden causar las ambiciones más bajas de un solo ser humano? La historia está repleta de ejemplos de ello, y hoy el señor Sánchez pasará a la historia, como quería, pero a ese listado de personas nefastas. Esa es la causa primera de la triste jornada que se inicia en el día de hoy para muchos españoles y que estamos viviendo en esta Cámara: la ambición desmedida de un personaje capaz de todo con tal de aferrarse a un sillón, del que es completamente indigno, señor Sánchez. (Aplausos). Porque en realidad, el único asiento que usted merece es el del banquillo de los acusados por atacar la Constitución como lo está haciendo. (Aplausos). Porque yo, junto a millones de españoles, señor Sánchez, le acuso de la mayor indignidad que puede cometer un gobernante, que es la de procurarse el poder gracias a los enemigos declarados de su propia patria. Yo, junto a millones de españoles, acuso al señor Pedro Sánchez de la mayor corrupción que puede cometer un político: la de ayudar a otros políticos a eludir la acción de la justicia a cambio de un puñado de votos para mantenerse en el poder. (Aplausos). Por eso hemos acudido al Tribunal Supremo a presentar una querella por cohecho, por los favores políticos que el señor Sánchez está haciendo a cambio de obtener el poder. Nos decía un señor por la calle antes de llegar aquí que si un candidato a una alcaldía, con su propio dinero, compra a los concejales para que le den el apoyo, sería detenido, juzgado y encarcelado. ¡El señor Sánchez, con 15 000 millones de todos los españoles y con la Constitución, ha negociado para obtener el poder personal y para aguantar en ese sillón! (Aplausos). Y aquí está, sentado en el sillón que no le corresponde, no está en el sillón que de verdad le corresponde. Yo acuso, junto a millones de españoles, a Pedro Sánchez de liquidar el Estado de derecho, la separación de poderes, la igualdad ante la ley y la convivencia pacífica en nuestra nación. Y yo, junto a millones de

1  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara. 2 Ídem. 3 Ídem.

españoles, acuso al señor Pedro Sánchez de tratar de subvertir el orden constitucional y de preparar un [golpe]4 en connivencia con las minorías separatistas, un [golpe de Estado]5. (Aplausos). No es retórica, señorías, no es inflamación verbal; es el camino que ha emprendido el Partido Socialista al firmar un pacto infame con un prófugo de la justicia. Insisto en que no es retórica; es el inicio de una tiranía, y es importante que quienes nos oponemos a ella, quienes nos oponemos a este [golpe]6, coincidamos en el diagnóstico, para poder aplicar los remedios adecuados, por dolorosos y arriesgados que sean para todos nosotros durante esta legislatura.

Por supuesto, este [golpe]7 lo disfrazarán con ropajes de legalidad. Tampoco inventan nada nuevo. De la misma manera, con apariencias de legalidad, llegaron al poder personajes nefastos como Hugo Chávez, Maduro o Hitler. (Aplausos.—Rumores). Es historia. Yo entiendo que les puede molestar, pero es que Hitler también llegó al poder mediante unas elecciones, señor Sánchez, y solo después maniobró para liquidar la democracia. ¿Cómo lo ha llamado usted en su réplica al señor Feijóo? La dictadura de los votos, ¿verdad? Pues con la dictadura de los votos han llegado al poder muchos de los peores tiranos y criminales de la historia. (Aplausos). Es verdad…

Presidencia. Un momento, señor Abascal. Según el artículo 103 de la Cámara, se necesita y es de obligado cumplimiento el decoro a esta Cámara, que es la sede de la soberanía nacional. El artículo 16 le obliga a usted a cumplir el Reglamento, como a todos y a todas nosotras. No puede ser que un representante del Congreso de los Diputados vaya en contra de los propios cimientos de la democracia. (Protestas). Este país sabe perfectamente lo que es una dictadura y lo que es un golpe de Estado, y aquí, en esta sede, tenemos los recuerdos. Por tanto, la democracia se basa en las instituciones que la conforman, y esta es la institución representativa de toda la sociedad. Por tanto, señor Abascal, le pido que retire las palabras de golpe de Estado, (protestas), porque, si no, en función de mis competencias, las retiraré yo. (Varios señores diputados: ¡Nooo!—Varios señores diputados: ¡Fuera, fuera, fuera!—Aplausos). Puede proseguir.

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 44

Sí, señora presidenta. Evidentemente, yo no voy a retirar mi propia palabra e interpretación de lo que se está viviendo en España, pero no tengo ninguna duda de que usted la retirará del Diario de Sesiones por orden de la mayoría socialista, demostrando que, efectivamente, nuestra denuncia es una realidad, ¡que ya ni los diputados tienen libertad de expresión en la tribuna de oradores del Congreso! (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). Por supuesto que veo cuál ha sido el punto en el que se han indignado. He de recordar que el socialista alemán mintió menos a los electores que el socialista español, porque ya había anunciado que quería acabar con la República de Weimar. Sánchez ni siquiera eso; Sánchez ni siquiera eso. Se ha presentado a las elecciones con un programa de legislatura, y ahora hace justo todo lo que prometió que no iba a hacer. Ustedes pueden protestar todo lo que quieran, pero tengo todo el derecho a decir en esta tribuna que estamos frente a un [golpe de Estado]8, insisto. Y si me lo prohíben y lo borran del Diario de Sesiones, solo estarán acreditando hasta qué punto quieren amordazar a los diputados y confirmando una vez más todas nuestras palabras. (Aplausos). Sí, es un [golpe de Estado]9, y son los golpistas los que dan [golpes de Estado]10. (Continúan los aplausos). Esta amnistía —s‌ egún nuestra opinión y parece que la de la inmensa mayoría del Poder Judicial— liquida la Constitución, liquida la separación de poderes, la igualdad ante la ley, la seguridad jurídica y amenaza claramente la unidad nacional por quienes son los artífices del pacto; unidad nacional que es de verdad el fundamento de la Constitución, que nos da la libertad para poder hablar en la calle y en esta tribuna. Y podríamos exponer innumerables ejemplos y argumentos jurídicos o de ciencia política, o ejemplos históricos, pero creo sinceramente, señorías, que no es necesario. Es un [golpe]11, porque

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ustedes mismos reconocieron que nuestras leyes no permiten esta ley de amnistía. No es que lo digan mayoritariamente los jueces, las asociaciones de fiscales, el Gobierno del Poder Judicial, la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, los abogados del Estado, los colegios profesionales, es que lo dijeron ustedes; lo dijeron ustedes, muchos de los que se sientan en esos escaños.

Ministro Luis Planas, 14 de octubre de 2019 —‌palabra de ministro—: La amnistía no está contemplada en la Constitución española. Ministro Marlaska, 4 de noviembre de 2019 —p‌ alabra de ministro también—: La amnistía no está reconocida por el ordenamiento jurídico español. La anterior portavoz del Grupo Socialista, la señora Adriana Lastra, 9 de diciembre de 2020, en esta misma casa y en esta misma tribuna: La amnistía no cabe en nuestra Constitución. —‌Palabra de portavoz socialista—. (Aplausos). La señora Carmen Calvo, exvicepresidenta del Gobierno de Sánchez y doctora en Derecho Constitucional, 27 de abril de 2021 —p‌ alabra de vicepresidenta—: ¿Planteamos la amnistía? La única respuesta posible es que no es planteable porque sería suprimir uno de los tres poderes del Estado. Doctora Calvo, ¿suprimir uno de los tres poderes del Estado es un golpe de Estado o ya no es un golpe de Estado? (Aplausos). Otra ministra, la señora María Jesús Montero, el 1 de julio de 2021 —‌palabra de ministra; claro, tiene tantas—: No es constitucional la amnistía. Los indultos son constitucionales, pero el referéndum y la amnistía no, y este Gobierno no se va a saltar la Constitución. ¡Este Gobierno no se va a saltar la Constitución!, eso es lo que dijo usted. (Aplausos.—La señora Montero Cuadrado: ¡Sí!). Salvador Illa, anterior miembro de este gabinete, 24 de julio de 2023: La amnistía no es factible desde el punto de vista del respeto al Estado de derecho. Hace pocos días, sin embargo, decía apoyar la amnistía y que era una postura coherente. ¿Pero saben ustedes lo que significa la coherencia, de verdad? Si pisotean la Constitución, imagino que tampoco les importa pegarle patadas al diccionario. Tal vez no sea un problema de coherencia, sino de dignidad, y quizá también eso deban buscarlo en el diccionario, señorías.

No puedo seguir con más ejemplos porque creo que agotaríamos los tiempos de intervención y porque francamente creo que no hacen falta más —v‌ eo que alguno respira aliviado—, pero no pueden faltar en esta intervención los argumentos de quien hoy encabeza el [golpe]12 contra sus propias palabras de 2019, del 30 de julio de 2021, del 14 de septiembre de 2021, del 10 de noviembre de 2022 y del 20 de julio de 2023. Para no aburrirles les voy a leer solo una (muestra una fotografía del señor Sánchez Pérez-Castejón): La amnistía es inconstitucional, es ilegal; eso no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico. —‌Palabra de Pedro Sánchez—. La amnistía es ilegal, es inconstitucional, no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico. (Aplausos). ¿De dónde ha salido usted, señor Sánchez, de dónde se ha escapado? ¿Cómo es posible que en este escaño se haya llegado a sentar una persona como usted? Usted desconoce por completo los problemas de conciencia, y yo le voy a decir que eso está diagnosticado, señor Sánchez. Le recomiendo que pida una cita. Estoy seguro de que no va a tener que esperar una lista de espera, y, además, como ahora ha dicho usted que todo es gratis, no va a tener ningún problema. Desconocer los problemas de conciencia de esa manera está, sin ninguna duda, diagnosticado, señor Sánchez.

En resumen, y según las palabras de todos ustedes, su acuerdo de investidura no es constitucional, no está contemplado en la Constitución, significa suprimir uno de los tres poderes del Estado, no respeta el Estado de derecho y, por supuesto, no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico; por lo tanto, van a presidir ustedes un Gobierno ilegal. (Aplausos). Pero da exactamente igual, ustedes se abrirán paso a la fuerza y tratarán de dar su [golpe]13. Si no se respetan a sí mismos, si no respetan sus ideas, si no respetan sus propias palabras y no respetan a sus electores, ¿cómo vamos a pretender que respeten ustedes la ley, la convivencia o la patria si parece que son conceptos demasiado elevados para ustedes?

Decía antes que nosotros patrimonializábamos España, que la bandera y los símbolos son de todos. No tengo ninguna duda. El problema es que el 12 de octubre, durante el desfile de las Fuerzas Armadas, vimos cuál era la actitud de sus ministros cuando nos pedían respeto al himno nacional, a la llegada de la enseña nacional: todos en corrillos, hablando mientras el resto de personas que ya estaban mostraban respeto. Vimos qué es lo que hacían ustedes —‌yo estaba en una tribuna, señorías— al paso del desfile de las distintas unidades, al paso de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Legión, la caballería, la infantería: ni un gesto, ni un aplauso, en la tribuna, de sus trabajadores, de los secretarios de Estado, hasta que pasó la Agencia Tributaria; fue el único momento en el que ustedes aplaudieron, ¡porque ustedes han rechazado los símbolos de todos! (Aplausos). ¡Esa es una verdad como un templo! Ustedes piensan que la patria es solo pagar impuestos, y sí, hay que pagar impuestos, hay que sostener los

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servicios públicos, pero ustedes no respetan ni los símbolos, ni los himnos, ni a los hombres y mujeres del Ejército que desfilan y que nos defienden.

En definitiva, cuánta indignidad puede causar la ambición de un solo hombre. Pero si la causa es la ambición, el método ha sido el engaño y la mentira permanente. Pedro Sánchez no gobierna, Pedro Sánchez perpetra, Pedro Sánchez abusa como en un patio de colegio, Pedro Sánchez miente como lo haría un estafador profesional. Pedro Sánchez traiciona todo lo que dijo defender, desde la memoria de las víctimas del terrorismo hasta la misma legalidad que le ha convertido en presidente y que ha jurado guardar y hacer guardar. Si es que a usted le sale la mentira por los poros, señor Sánchez. Cuando se comete perjurio, es lo que ocurre. Decía Chesterton que el hombre que hace una promesa concierta una cita consigo mismo en un momento lejano. ¿Usted ha acudido alguna vez a esa cita, señor Sánchez?, ¿usted sabe qué es lo que se siente al cumplir con la palabra dada? Yo le puedo decir que es una sensación agradable, que es muy satisfactoria. Le animo a que lo pruebe en alguna ocasión, aunque le cueste; de hecho, ayuda a uno a mirarse al espejo por las mañanas, que creo que es algo que a usted le gusta bastante. (Risas.—Aplausos).

Sigamos. Confieso que casi he disfrutado con esta última crueldad con la que los separatistas les han obligado a ustedes a presentar en solitario la ley de amnistía. Al menos esa es la única humillación que padecen ustedes solos; las demás se las han cargado sobre los hombros al pueblo español. Van a amnistiar a un montón de personas que han cometido delitos gravísimos. Ya habían humillado a España con los indultos, con la reforma de la malversación, con la eliminación del delito de sedición, y pasa ahora con la ley de amnistía, que es lo que propicia esta investidura. Es una ley que, de ser aprobada —‌ilegalmente—, deslegitimaría todo nuestro ordenamiento e incluso el monopolio del uso de la violencia que corresponde al Estado en exclusiva. Han pactado ustedes amnistiar a los que hirieron a más de cuatrocientos policías, algunos de ellos con secuelas de por vida; van a amnistiar a los que llevaron a Cataluña al límite mismo del enfrentamiento civil, a los que incendiaron calles, coches policiales e instituciones, ¿y se atreve a hablar ahora de violencia para criminalizar, para amenazar a los españoles que se oponen a su [golpe]14 en las calles? Les voy a contar cuál ha sido la única violencia que se ha producido de verdad en España durante estos últimos días: contra un alcalde del Partido Popular de noventa y ocho años, al que se le ha hecho un escrache en su domicilio y ha tenido que ser ingresado y atendido por sanitarios (aplausos), o la que se ha cometido contra Alejo Vidal-Quadras, anterior vicepresidente del Parlamento Europeo y anterior presidente de VOX, al que se le dio un tiro en la cabeza hace una semana. Esa es la violencia que de verdad se ha producido en España en estos días, la de los de siempre contra los de siempre.

Ustedes, señorías, son socios de Bildu y tratan de criminalizar a los españoles que resisten ante su [golpe]15. Son socios de Bildu. En esta Cámara está la responsable de lo que ETA llamaba el «comando papel», porque así llamaban ellos mismos al diario que una diputada que hoy apoya su investidura dirigía y que era, nada más y nada menos, que un órgano de propaganda de la banda terrorista ETA. Y su ministerio, señor Marlaska —‌ya no está— es el que ofrece escolta a Puigdemont mientras gasea a jóvenes, niños y familias que protestan y piden que se defiendan la Constitución y la igualdad ante la ley. (Aplausos).

Han pactado también romper la hucha de la Seguridad Social y arruinar a unas regiones no en beneficio de otras regiones, sino en beneficio de una casta, de una pequeña casta que gobierna en algunas de esas regiones.

Han traicionado ustedes a los españoles más humildes, a los que menos tienen, señor Sánchez, a los que, primero, ustedes robaron el futuro y ahora les han robado lo poco que les quedaba para entregárselo a los golpistas, así que no se atrevan a hablar más de solidaridad.

Yo les pregunto a ustedes, como consecuencia de la ley de amnistía, si mañana los extremeños incendian las ciudades, desatando una ola de violencia callejera que llegara a terrorismo urbano, en reclamación, por ejemplo, de un tren al que tienen perfecto derecho; o si lo hicieran los murcianos, en reclamación del agua y de los trasvases que permiten su prosperidad; o si lo hicieran los canarios, que sufren la inmigración ilegal descontrolada, que han padecido un volcán y que muchos aún viven en barracones mientras la inmigración ilegal es alojada en balnearios y en hoteles de lujo; o si lo hicieran quienes viven en la España rural y están condenados a la falta de servicios, al abandono y a la despoblación; o si lo hicieran quienes sufren la precariedad, que era desconocida en la vida cotidiana de los españoles

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hasta hace muy poco tiempo; o si lo hicieran los catalanes, a los que se persigue por el uso de la lengua común en colegios, en universidades, en hospitales y en comercios, ¿qué autoridad tendría el Estado para reprimirlos y qué autoridad tendrían los jueces para condenarlos después de la amnistía que ustedes quieren aprobar? Si mañana un movimiento ciudadano promueve la insumisión fiscal, alegando justamente que una gran parte de esos impuestos se utilizan directamente contra sus propios derechos, ¿con qué legitimidad se les podría obligar a pagar si ustedes amnistían los peores delitos? Y si la protesta ciudadana contra su [golpe]16, que hasta ahora es pacífica y ejemplar, se tornase en una revuelta violenta, ¿con qué legitimidad se podría impedir que se rodease este mismo Parlamento y que se nos obligase a dar marcha atrás en lo aprobado? (Aplausos). Y aunque se reprimieran todas y cada una de esas conductas, ¿qué impide que un Gobierno futuro les amnistíe con los mismos argumentos que ustedes mismos apoyan en el día de hoy? Eso es lo que usted debería contestar, señor Sánchez, pero no va a contestar absolutamente a nada, sino que se va a dedicar a propagar mentiras y embustes. (Aplausos).

Por eso insisto ante la Cámara en que los pactos nefandos del señor Pedro Sánchez no solo pisotean la Constitución, sino que también acaban con la convivencia pacífica entre los españoles, a los que el Gobierno les dice que han perdido la igualdad ante la ley. Por eso esta ley, señorías, no puede aprobarse. Por eso le ruego al señor Feijóo que deje a un lado cualquier duda, que deje de acariciar unas elecciones que son imposibles —‌se lo han dicho, están absolutamente dispuestos a abrirse paso a la fuerza, incumpliendo cualquier ley— y que dé instrucción hoy mismo a su mayoría en el Senado para no tramitar [la ley del golpe]17. España no se rinde —‌Feijóo, estoy absolutamente de acuerdo con usted— y espero que el Senado tampoco se rinda, porque es una Cámara en la que ustedes tienen mayoría absoluta. (Aplausos). Corrija el error gigantesco que cometió su partido al entregar a Pedro Sánchez el Tribunal Constitucional en otoño de 2021, un error que los españoles podrían pagar de una manera trágica. Creo que tienen la obligación legal y moral de hacerlo, porque de lo contrario estarían colaborando lateralmente con el [golpe]18 y eso nos impediría a nosotros colaborar con ustedes en el resto de las instituciones; nos lo pondrían verdaderamente muy difícil.

Yo no me escondo, señorías. Ni VOX ni yo nos vamos a adaptar a su nueva normalidad, a una normalidad sustentada en la ilegalidad y en el ataque a la Constitución. Nosotros no nos vamos a arrugar ni ante ustedes ni ante sus socios, a pesar de que conocemos muy bien su historia y la de ellos. Nuestra palabra vale, nuestro compromiso es firme y no les tenemos miedo, a pesar de que estamos convencidos de que están dispuestos a cualquier cosa. Ya sabemos que los que ponen en la calle a violadores y a golpistas, a criminales de todo tipo con tal de mantenerse en el poder, no pueden estar muy lejos de meter en la cárcel a inocentes con tal de permanecer en ese mismo poder. (Aplausos). Pero, insisto, yo no me voy a esconder, ni VOX tampoco, ni lo van a hacer los millones de españoles que apoyan a VOX. Vamos a utilizar todos los medios legítimos para oponernos a este [golpe]19 y lo vamos a hacer en los parlamentos, en los gobiernos regionales, en los tribunales, en todos los foros internacionales a los que tengamos acceso y, por supuesto, lo vamos a hacer en la calle.

Hoy mismo hemos instado al Senado a solicitar la ilegalización de los partidos Junts y ERC, que se benefician precisamente de esta ley de amnistía inconstitucional. La mayoría no golpista en el Senado puede obligar al Gobierno a iniciar el proceso de ilegalización. Le suplicamos, señor Feijóo, que voten a favor. Es necesario que lo hagan. Es urgente que todas las instituciones con mayorías no golpistas trabajen coordinadas para detener el [golpe]20, olvidando cualquier estrategia partidista, cualquier diferencia ideológica y cualquier división inoportuna, unidos únicamente por el afán de proteger el Estado de derecho y la convivencia rota, cuando se rompe la igualdad de los españoles, con el único objetivo de defender España y la convivencia entre los compatriotas. En estos momentos, para nosotros al menos, ese es nuestro único deber: utilizar todas las herramientas legítimas a nuestro alcance para detener el [golpe]21 que se está dando desde el Palacio de la Moncloa. Nosotros, por supuesto, asumiendo todos los riesgos y aceptando todas las consecuencias, vamos a cumplir con esa obligación, nos amenacen como nos amenacen, con peor cara o con sonrisas. Estoy convencido de que en los próximos meses muchos lamentarán no habernos escuchado cuando advertíamos de lo que se proponía hacer Pedro Sánchez. No parará en la amnistía; va a traer más miseria, más división y más precariedad a los trabajadores, y lo va

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a hacer porque sus socios quieren que a España le vaya mal, porque siempre han querido que a España le fuese mal. (Aplausos). Algunos todavía no lo quieren creer, solo espero que despierten a tiempo, porque España ha despertado y no la van a derogar.

Señorías, sus mentiras, su risa siniestra —‌que recordaba hoy a la del emperador Nerón mientras ardía Roma—, su falta de moralidad y la sensación de que ha perdido el juicio con este ataque a la Constitución y de que es hoy una mezcla de Maduro vestido de bonito y Cantinflas, que pasa de un gobierno ilegítimo a un gobierno ilegal, nos hace tener la convicción absoluta de que no estamos ante una investidura, de que estamos ante el inicio de un [golpe]22 a la Constitución y a la nación. Así que ahora puede usted lanzar sus embustes a quien quiera escucharle, que nosotros nos iremos junto al pueblo español, que combate su [golpe]23, y mañana estaremos sin ninguna duda aquí para votar contra usted y contra todas sus pretensiones.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie.—El señor López Álvarez pide la palabra).

Presidencia. Señor López, en nombre del Grupo Parlamentario Socialista, ¿por qué pide la palabra? (Las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX abandonan el hemiciclo).

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 48Vídeo

Por el artículo 71.3 del Reglamento. He esperado a que acabara esta intervención, manifestando un respeto parlamentario que otros no tienen, evidentemente. Acabamos de escuchar una serie de expresiones que en sí mismas son un discurso de incitación al odio, con lo cual, ya debieran estar en sí mismas no permitidas, no toleradas (aplausos), pero cuando se va más allá y se refieren al presidente legítimo de este país, hoy candidato, como golpista y a los socialistas como preparadores de un golpe, cuando se habla incluso de que el presidente debiera estar diagnosticado y pedir una cita, eso es una ofensa no solo al presidente del Gobierno, sino al Grupo Socialista, al conjunto de esta Cámara, y es una ofensa también a la inteligencia, porque los socialistas siempre hemos denunciado y combatido todas las dictaduras y a los dictadores, todos los golpes y a todos los golpistas. (Aplausos). Algunos, igual, lo que hacen es defenderlos, añorarlos y querer emularlos. Por lo tanto, si alguno se quiere referir a sí mismo como golpista o dictador, perfecto, pero los socialistas no lo admitimos, y por eso estamos de acuerdo en que desaparezca del Diario de Sesiones que se califique de esta manera a un presidente legítimo y democrático, por decencia política y por decencia democrática, algo que algunos no tienen. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Antes de dar la palabra al señor Sánchez Pérez-Castejón, para que quede muy claro en el hemiciclo, tal y como le he advertido al señor Abascal ―desgraciadamente han abandonado la sala, pero creo que es importante repetirlo―, repetiré que estamos en un debate de investidura absolutamente democrático, que emana de unas elecciones absolutamente democráticas. Por tanto, no estamos ante un golpe de Estado. Desgraciadamente, aquí, en la pared, tenemos los signos del último intento de golpe de Estado, que son imborrables para nuestra conciencia. A mí, como presidenta del Congreso —‌y a todos los diputados y diputadas—, me toca defender el decoro de la Cámara y defender más que nunca las instituciones democráticas, y así lo haremos. Por tanto, quedan retiradas todas esas palabras del señor Abascal del Diario de Sesiones. (Aplausos). Señor candidato, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 48Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario VOX han renunciado al debate y, por tanto, queda todo dicho. Desde luego, me siento representado en las palabras del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. (Aplausos).

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Presidencia. Muchísimas gracias. Pasamos al turno del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR. Tiene la palabra, para defender su posición, la señora Yolanda Díaz, por un tiempo de treinta minutos.

Yolanda Díaz Pérez

Grupo SumarDiputada.Página 49Vídeo

Presidenta, buenas tardes. Señor Sánchez, señor candidato, le he escuchado esta mañana y creo que coincidimos en la reflexión: Volvemos a encontrarnos una vez más en un momento histórico. De nuevo estamos en una encrucijada histórica y, como siempre en los momentos históricos, España va a dar una respuesta clara. Se llama democracia, más y más democracia. Se llama disputar el futuro. Esto es lo que vamos a hacer hoy, y a partir de mañana también, cuando tengamos un nuevo presidente del Gobierno. Por fin, señorías, después de más de cien días, después de las votaciones del 23 de julio, llegó el momento: Sí, señorías, habrá un nuevo gobierno de coalición progresista y verde. (Aplausos). Quiero agradecer a la ciudadanía la paciencia, la responsabilidad y el respeto por la democracia, a esos millones de personas que llevan meses esperando este momento y que sé que a veces han tenido dudas o incluso inquietud. Sabemos, señorías, que es un camino complejo; lo hemos visto estos días. El camino del reencuentro siempre es más difícil. Señor Feijóo, es más fácil incendiar España que construirla, pero este Gobierno, a pesar de ustedes, va a seguir construyendo. Gracias a esa voluntad constructiva que nos caracteriza, hoy España es un país mejor. Fíjense, en SUMAR no tenemos problemas de coherencia. Estamos en el mismo lugar de siempre. Estamos donde estábamos: dijimos no a la DUI y dijimos no al 155; dijimos ―yo misma aquí, en esta tribuna―: diálogo, diálogo y diálogo, que, en definitiva, es decir: política, política y política. (Aplausos). Señorías, con la amnistía gana la democracia. Con el acuerdo ganamos la posibilidad de que Cataluña sea también, como dice mi querido Xavi Domènech, una solución para el conjunto de España. He conversado esta noche con él. Dice él que solo este camino nos asegura un futuro como pueblo, un pueblo amplio y diverso que se hace fuerte y grande cuando se acepta a sí mismo tal y como es y, sin embargo, señorías, se hace pequeño, débil y excluyente en los caminos que ustedes representan: la ira y el odio. Solo una España que se acepta a sí misma tal y como es puede afrontar todos sus retos. Dice Xavi Domènech: Cuando os griten, cuando os lancen su odio, cuando os sintáis solas ante aquellos que solo quieren permanecer en el pasado y que hacen del miedo su política, estad seguros y seguras de vosotras mismas. Podéis sonreír. Estáis construyendo un país mucho más grande que el que nunca tuvimos. Señorías del Partido Popular, yo entiendo su frustración, porque lo han intentado todo y, después de intentarlo todo, no han obtenido su objetivo, que no era lo que han dicho los españoles: dejarlos en la oposición. Señor Feijóo, se lo dijo la España de las mujeres, que se movilizó contra la derecha el 23 de julio; lo están diciendo las mujeres en todo el mundo, en Argentina, en Polonia, en Brasil. (Aplausos). Las mujeres estamos diciendo en todo el mundo no a la derecha radical, y decimos sí a un futuro que tiene que ser mejor. España merece avanzar. España, señorías, tiene futuro, tiene derecho al futuro de todas sus gentes en todos los lugares, porque tiene derecho al futuro un joven que no puede pagar el alquiler y también tiene derecho al futuro una pareja de pensionistas que tiene dificultades para hacer la cesta de la compra. Este es nuestro país y es mucho mejor que ustedes. (Aplausos). Señor Feijóo, habló usted de lealtad constitucional y habló también de una mayoría constitucional. Yo le voy a hablar de Constitución. Voy a hacer algo parecido a lo que hice con el señor Tamames; son bastante parecidos por lo que observo. Cuando hablamos de Constitución, señor Feijóo, hablamos de aplicarla en su integridad, desde el primer precepto hasta su última disposición. Le voy a recordar, señor Feijóo, que la democracia y las instituciones son de la ciudadanía. Tenemos la obligación de respetarlas y, algo más, de cuidarlas. Ustedes, señor Feijóo, no se pueden atrever a patrimonializar nada más y nada menos que la Constitución. Habló usted de Manuel Fraga Iribarne. Pues bien, esa Alianza Popular se dividió, y la mitad de sus miembros no votaron a favor de la Constitución española, señor Feijóo. No son dueños de la Constitución española. Pero le digo más: Están en contra de todos los avances. Estuvieron en contra del derecho al divorcio, al aborto, al matrimonio igualitario; están en contra incluso del derecho a una muerte digna, señorías. No representan el espíritu de la Constitución. Señor Feijóo, la democracia y la Constitución no son suyas, son obra de la gente trabajadora, de su lucha, de su sacrificio y de su inmenso amor por la libertad. Fueron obra de hombres como Marcelino Camacho, como Nicolás Redondo; permítanme citar también a Nicolás Sartorius, que se pasó, señor Feijóo, seis años en prisión para defender, sí, la democracia, no como están haciendo ustedes hoy, y fue obra de un gran alcalde, de una persona que sí ha fallecido en

Asturias, que se llama Aníbal Vázquez. (Aplausos). Más que nunca necesitamos políticos y políticas con el espíritu de Aníbal Vázquez. (Aplausos). A nosotros, señorías del Partido Popular, no nos van a dar lecciones de democracia ni mucho menos de constitucionalismo.

Quería preguntar al señor Abascal, ausente, si se creen, desde la ultraderecha, que una persona como Sartorius, que ha estado seis años en prisión, les va a tener miedo, o si creen ustedes que vamos a tener miedo a sus alharacas, a sus insultos o incluso a todo el ruido que ustedes hacen, pero voy a aprovechar su ausencia para aclarar ante esta Cámara algunos conceptos.

En una dictadura, señorías de la derecha y de la extrema derecha, los opositores no están aquí sentados, están en la cárcel; en una democracia tienen el derecho a estar aquí. Además, le quería decir al señor Abascal que en una democracia los partidos políticos reciben financiación pública, como la recibe VOX: el pasado año nada más y nada menos que 10 millones de euros. En una dictadura, señorías, no pasan estas cosas. Dejen de frivolizar con lo que está pasando en nuestro país. (Aplausos). Quiero decir también que nuestra democracia es obra de los abogados y las abogadas de Atocha, a los que nunca vamos a olvidar; es obra del movimiento democrático de mujeres, y es obra de los millones y millones de mujeres anónimas, madres y abuelas, que fueron las que nos trajeron la democracia. Nos la legaron, y hoy tenemos el deber de cuidarla. El pasado 23 de julio, señor Feijóo, se movilizaron las mujeres para cuidar la democracia; se movilizó la juventud para luchar contra la emergencia climática, para defender sus libertades, y se movilizaron también las personas trabajadoras, porque quieren seguir ganando derechos.

Señor Feijóo, usted con dificultad llega a ser un constitucionalista a tiempo parcial. Fíjese, ni siquiera alcanza usted, tanto que frivoliza, la categoría de fijo discontinuo, ni siquiera fijo discontinuo. Le voy a hablar yo de algunos preceptos que a usted parece que no le gustan de la lealtad constitucional. ¿Nos quieren explicar, señorías de la derecha, qué es lo que no les gusta del artículo 122.2 de la Constitución española? Llevan 1800 días negándose a renovar el órgano ejecutivo de los jueces. (Aplausos). ¿Qué es lo que no le gusta de este precepto, señor Feijóo? No solo se niegan a renovar el consejo general, sino que además sabemos perfectamente que ustedes sí instrumentalizan la política. ¿Se acuerda usted del presidente del Tribunal Constitucional, señor Feijóo, el señor Pérez de los Cobos, que presumía de tener carné del Partido Popular? Señor Feijóo, ¿se acuerda, o es que tiene amnesia? Le digo más, señor Feijóo. ¿Qué es lo que no le gusta del artículo 47, que reclama el derecho a una vivienda digna? ¿Qué es lo que no le gusta del artículo 50, que exige la revalorización de las pensiones de conformidad con el IPC, que ustedes quebraron? Le digo más, señor Feijóo, fueron expertos en violentar el mandato constitucional cuando ustedes gobernaron. Sí, señoría. Le voy a dar datos. Fíjese, cuando gobernaron: vulneración explícita de los artículos 27 y 43 de la Constitución, educación pública y sanidad pública. ¿Saben cómo? Recortando por un importe nunca conocido en democracia: 18 000 millones de euros. Este es el marchamo del Partido Popular. (Aplausos).

Pero les digo más, señorías, han violentado como nunca en democracia el artículo 35, que ¿saben de qué habla? Efectivamente, lo que han hecho ustedes al revés. Han propiciado la mayor devaluación salarial de la historia; decidieron bajar las nóminas y los salarios a todos los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Por cierto, señor Feijóo, han sido ustedes el único partido en democracia que ha congelado el salario mínimo interprofesional en España, y ya le anticipo yo que vamos a seguir subiendo el salario mínimo interprofesional en nuestro país. (Aplausos). Lo peor que han hecho ustedes, señor Feijóo, vulnerando la Constitución española, es que han causado un dolor tremendo en España, y sí, señorías del Partido Popular, eso sí rompe España: 6 268 000 parados, una tasa de paro juvenil del 56 % y perdimos cuatrocientas mil personas autónomas gracias a su nefasta gestión cuando vivimos la crisis financiera.

Pero no solamente es esto, señor Feijóo. Hombre, que usted nos hable de corrupción es cuando menos inquietante. Ustedes han violentado la Constitución española, porque nos han demostrado a los españoles que solo conocen una forma de Gobierno, que se llama corrupción. Nos ilustra el BBVA que la corrupción del Partido Popular les ha costado a los españoles nada más y nada menos que 60 000 millones de euros, señores de la derecha. (Aplausos). Esta es su forma de gobierno, esto sí rompe España, señor Feijóo.

Pero le digo más, ha hablado usted de la deuda, señor Feijóo, y quien ha incrementado la deuda pública en nuestro país es el Partido Popular, que la incrementó en 32 puntos, pasando del 70 al 102 %. Lo que tenemos que mirar, señor Feijóo, es para qué se empleó esa deuda. ¿Sabe para qué? Para rescatar a la banca en nuestro país sin que apenas lo haya devuelto: escasamente miles de euros en España. ¿Sabe la diferencia, señor Feijóo? Que este Gobierno en funciones ha empleado la deuda pública para salvar el tejido productivo: 550 000 empresas, 3,6 millones de personas trabajadoras, un millón y medio de personas autónomas en nuestro país. (Aplausos). Hemos salvado a las familias, hemos salvado a los pensionistas (una señora diputada pronuncia palabras que no se perciben), y ustedes han recortado todos y cada uno de nuestros derechos.

Señor Feijóo, que nos hable usted de impuestos también es una broma; ustedes, que han subido en treinta ocasiones los impuestos y que han llegado a gravar efectivamente el sol y las loterías. Pero sobre todo tienen ustedes, señorías de la derecha, una autoría. Tanto que les gusta hablar del IVA, vamos a hablar del IVA, querida ministra de Hacienda. Ustedes, el Partido Popular, son los que han incrementado el impuesto más regresivo en nuestro país, pasándolo del 18 al 21 %. No nos hablen, por favor, de subir impuestos. ¿Y sabe lo que ha hecho nuestro Gobierno, señor Feijóo, por primera vez en democracia? Pues bajar el IRPF a las rentas salariales y de los pensionistas que alcanzaran 21 000 euros al año. Esto es lo que ha hecho este Gobierno, no el Partido Popular, señor Feijóo. (Aplausos). Ustedes, a subir impuestos.

¿Usted, que es gallego como yo, se acuerda de Mariano Rajoy, que soñaba, y soñaba con una España de veinte millones de ocupados? Pues bien, señor Feijóo, esa España existe. Se llama, sí, 21,3 millones de ocupados, 10 millones de ocupadas, récord de mujeres trabajando en España. (Aplausos). Y no lo ha hecho el Partido Popular, lo ha hecho este Gobierno, señoría. Le digo más, cuarenta de cada cien empleos indefinidos en la Unión Europea son de este país. Lo ha hecho este Gobierno, señoría, por cierto, con ustedes votando en contra. No tuvieron ni la altura de miras, como país, de votar a favor de los ERTE; no tuvieron ni la altura de miras, como país, de votar en circunstancias extremas a favor de la gente trabajadora de España. Fíjese, señor Feijóo, hoy nos notificaron el fallo del Tribunal Constitucional, al que ustedes recurrieron nada más y nada menos que la ley de los riders. Por fin, el Tribunal Constitucional les ha dicho que no tenían razón, y este Gobierno ha dignificado las condiciones de los trabajadores y trabajadoras más vulnerables. (Aplausos).

Pero, señor Feijóo, como le he escuchado estos días, yo también quiero aclararle algunas cosas. Sería bueno que ustedes se aplicaran el diálogo social, sobre todo porque han sido el único Gobierno que ha hecho un real decreto ley, el 3/2012, conocido popularmente como reforma laboral, que, por supuesto, desbarataba completamente el sistema jurídico laboral de nuestro país. Pero, fíjese, señor Feijóo, han hecho lo que nadie se ha atrevido en democracia, que es alterar los artículos 82, 84 y 86, que hablan de los agentes sociales y de su poder de negociación, y ni siquiera en esas circunstancias ustedes practicaron el diálogo social. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). No solamente eso, es que la ciudadanía, ahora que les gusta tanto las calles, convocó dos masivas huelgas generales contra ustedes. Nosotros, señorías, no somos como ustedes y vamos a seguir gobernando con derechos.

Y sí, señor Sánchez, hemos suscrito un acuerdo: vamos a seguir mejorando la vida de la ciudadanía en nuestro país. Sé que les ha costado mucho aceptar algo que es importante para SUMAR y se llama la legislatura del tiempo. Es la legislatura del tiempo de vida, que va, nada más y nada menos, de reducir la jornada laboral, reducirla sin reducción salarial, porque la estrategia de este Gobierno tiene que seguir siendo subir los salarios. Queremos más tiempo de vida (aplausos), más tiempo de disfrute, más tiempo de cuidados y más tiempo para ser felices. Y lo vamos a hacer, señorías, justamente porque donde se aplican estas recetas ha aumentado la productividad.

Les voy a dar un dato hoy. ¿Saben cuánto se ha incrementado la productividad en España desde el año 1995 hasta el año 2022? Pues 15 puntos. ¿Saben ustedes cuánto se han incrementado los salarios reales en este mismo período? El 1,2 %. Nosotros creemos que es radicalmente injusto y que ha llegado el momento también de repartir la productividad en España y por eso vamos, por fin, a poner en marcha el consejo nacional de productividad. Pero vamos a hacer más, vamos a mejorar el registro horario porque se hacen en España, señorías del Partido Popular, 5,8 millones de horas extras a la semana, de las cuales 2,4 millones no se retribuyen y esto es clave. No compartimos el modelo que ustedes defienden, el modelo de low cost, de esas Big Four que tienen a jóvenes con una alta cualificación trabajando de sol a sol a razón de 15 000 euros al año. Nuestro modelo, señorías, no es un camarero o una camarera que trabaja de sol a sol o una limpiadora que se desloma para poder dar de vivir a sus hijos, sino, en definitiva, señor Sánchez, la reforma del estatuto del trabajo, ese querido estatuto del trabajo que, según Marcelino Camacho decía, todavía tiene tintes autoritarios.

Vamos a cumplir con la Constitución, con su artículo 129. Decía también Marcelino que en ese estatuto la democracia se había quedado a las puertas de las empresas. Pues bien, lo vamos a mejorar y vamos a ser europeos. Por cierto, ayer en la Presidencia europea acabamos ya las conclusiones sobre la democracia en el trabajo.

Vamos, también, señor Sánchez —‌hemos tenido diferencias—, a aprobar por fin el estatuto del becario en nuestro país. No queremos jóvenes de usar y tirar, sino jóvenes con derechos. (Aplausos). Vamos a hacer algo más también y es acabar con la anomalía del despido en nuestro país. No se ha tocado a lo largo de la democracia y ha llegado la hora.

Señor Sánchez, nosotros reivindicamos un sistema fiscal justo. Es verdad que mantenemos el impuesto a la banca, a las energéticas y a las grandes fortunas —‌la banca ha ganado, antes de impuestos, 30 000 millones de euros en plena crisis— y es verdad también que vamos a fijar un tipo mínimo del 15 % en el impuesto sobre sociedades, es verdad, sobre los beneficios reales de las empresas, no lo que nos dicen después de la ingeniería fiscal. Pero tenemos que ser francos, señorías del Partido Socialista, tenemos una diferencia con ustedes y es que nosotros creemos que ha llegado el momento de hacer una reforma íntegra de la política de ingresos en nuestro país. Queremos una fiscalidad que sea justa, que cumpla con el mandato constitucional, que sea feminista, que sea verde y que sea también digital. Pero fíjese, señor Sánchez, no es justo que en España hoy la recaudación del IRPF, su 85 %, proceda nada más y nada menos que de las nóminas de los trabajadores. Hay que, desde luego, igualar las rentas del trabajo y del capital. (Aplausos).

Señor Sánchez, tenemos una diferencia sustancial con ustedes y es que, hablando de IVA, nosotros no compartimos que la sanidad privada y la educación privada tributen al cero por ciento de IVA. Nos parece muy bien que la ciudadanía vaya a la sanidad privada y a la educación privada, pero no pueden sufragarse con los impuestos de la gente. (Aplausos). No estamos de acuerdo en que tengan un IVA del cero por ciento. Señor Sánchez, tampoco estamos de acuerdo con que tengamos en los paraísos fiscales 140 000 millones de euros que son claves para este momento en nuestro país.

Señorías, han hablado de Constitución y siempre hablan de los padres de la Constitución y nunca de sus madres. Nunca se acuerdan de que son las que lo hicieron posible. Señorías del PP, nosotras no vamos a permitir que conviertan el feminismo en una guerra de sexos. Las mujeres de este país queremos tener vidas buenas no solo para nosotras, sino para toda la ciudadanía. ¿Saben por qué? Porque nuestra lucha es un río y es un caudal y justamente esto es nuestra fuerza. Solo necesitamos mirarnos a los ojos para reconocernos y saber que debemos seguir el camino que empezamos juntas en cada medida, en cada gesto, en cada mujer que se sienta que no llega a todo —‌esta es la vida de las mujeres a diario—, en cada mujer cuestionada por cómo viste y en cada mujer cuestionada por tomar decisiones respetando su propio deseo, señorías del PP, sea cual sea su deseo. Las mujeres en nuestro país queremos más derechos en todos los órdenes de la vida y, créanme, lo vamos a conseguir. Lo vamos a conseguir porque somos imparables y porque el feminismo, señorías, no es una política pública, no es un ministerio y no es un movimiento, sino muchísimo más que todo esto, es la expresión más fuerte del cambio de época que estamos viviendo. Y sí, bienvenidos al año 2023, señorías del Partido Popular. (Aplausos). El feminismo forma parte del ADN de SUMAR y también de este Gobierno, pero es un feminismo para el 99 %.

Siempre digo que cuando un padre o una madre pide un permiso para cuidar a sus hijos es más libre y es más feliz. Por fin vamos a cumplir, señor Sánchez, con la Directiva 1158/2019, ampliando a veinte las semanas de permisos, pero cumpliendo con ella para que ocho de las mismas tengan carácter retribuido.

Y vuelvo a decir hoy aquí que la mejor política feminista se llama salario mínimo interprofesional. Es lo que ha explicado que, cayendo el PIB once puntos, hayamos reducido la brecha retributiva nada más y nada menos que cuatro puntos. Por tanto, este es el camino seguro.

Y fíjense, tenemos también un compromiso con el pacto de Estado a favor de los derechos y las libertades LGTBI —‌es un compromiso de SUMAR—, porque también la comunidad LGTBI se movilizó el pasado 3 de julio en defensa de sus derechos. Y las personas trans, gais, lesbianas, bisexuales pueden estar tranquilas porque las vamos a defender y vamos a hacer más, vamos a seguir ganando derechos conjuntamente (aplausos), porque, aunque ustedes, señores del PP, hagan pactos vergonzosos por toda España con los que se apartan de los minutos de silencio y con los que no condenan la violencia machista, que es real en nuestro país, no van a poder parar el feminismo del 99 %. ¿Sabe por qué? Porque no se puede construir el futuro de este país sin las mujeres. Sencillamente, señor Feijóo, es imposible.

Ustedes hablan en los corrillos de desigualdad y tenemos un reto, señor Sánchez, que es reducir la desigualdad para el próximo año 2027. Para ello hay que seguir subiendo los salarios. Tenemos que hacer más accesible el ingreso mínimo vital y tenemos un reto como país, que es acabar con la pobreza infantil. Antón Costas dice que la medida más eficaz para combatir la pobreza infantil se llama, lo que hemos hecho en el acuerdo, la universalización de la educación de 0 a 3 años en nuestro país (aplausos), y lo vamos a hacer.

Es verdad, señor Sánchez y señorías del Partido Socialista, que tenemos diferencias con ustedes en cómo abordar la desigualdad. Nosotros hemos defendido en la negociación lo que hacen los países que tienen los mejores niveles de igualdad y se llama prestación por hijo a cargo. La hemos cifrado en 200 euros con carácter universal hasta los dieciocho años. Consulten ustedes a todos los especialistas y las especialistas en nuestro país; creemos que es la medida más eficaz. No lo hemos conseguido, pero vamos a seguir trabajando en ello.

Vamos a seguir trabajando también en la universalización de las medidas. La igualdad, señor Sánchez, tiene que ser en los impuestos y esta es la clave. La igualdad está en los servicios públicos universales y se llaman sanidad pública y educación pública. Vamos a colocar en el centro del corazón algo que están peleando los andaluces y las andaluzas en las calles y es la defensa de la sanidad pública, señorías del Partido Popular. (Aplausos). Sí, va a ser el corazón del sistema. Vamos a hacer un plan de choque de atención primaria y vamos a ampliar la cartera de servicios, porque el dentista, la óptica o la salud mental no pueden ser un lujo para los hijos de las trabajadoras y los trabajadores en nuestro país; lo vamos a hacer. (Aplausos). Y vamos a mejorar también las condiciones de trabajo de los profesionales. Vamos a mejorar la educación pública y las condiciones de las gentes que trabajan en ello, que es justamente la mejor herramienta para la igualdad en nuestro país. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Y, señorías ―también del Partido Socialista―, tenemos diferencias en materia de vivienda. La vivienda es, junto con el paro, el principal problema de nuestro país. El 50 % de las personas que tienen un contrato de arrendamiento están en riesgo de exclusión social. Señor Sánchez, nosotros en absoluto compartimos que ustedes se empeñen en una medida que científicamente es incorrecta y que políticamente está fracasada. No compartimos que desgravemos fiscalmente con el 15 % la adquisición de una vivienda. (Aplausos). Esto se ha practicado por el Partido Popular y por el Partido Socialista y el único resultado ha sido incrementar el precio del alquiler en España. Pero vamos a seguir trabajando y vamos a mejorar, sí, la vida de la gente. Vamos a publicar y aplicar con carácter inmediato el índice de precios en las zonas tensionadas. Vamos a regular el principal agujero de especulación de las ciudades: los alquileres de temporada. (Aplausos). Vamos a construir un 20 % más de vivienda social. Hay que acabar, señorías, con las golden visa. Y tenemos que ser también, señorías, europeos en nuestro país. Queremos contratos de arrendamiento con Europa que sean de carácter indefinido. En definitiva, queremos acabar con una generación de jóvenes que no conocen otra cosa que poder compartir piso para poder sobrevivir.

Y, señorías, agora quero falarvos de cultura. A cultura é vital. É a expresión máis viva da nosa plurinacionalidade. A cultura é a materia prima da nosa identidade. Quen sería eu sen os versos de Xohana Torres, de Lois Pereiro? Quen sería eu sen o cinema de Paula Ortiz ou Jonás Trueba? Pero tamén: quen sería a miña filla sen a música de Rosalía? A cultura, señorías, axúdanos a saber quen somos: constrúe os nosos desexos e sinala a forma que pode ter a esperanza e o futuro. A cultura é vital.

Señorías, ahora quiero hablarles de cultura. La cultura es vital, es la expresión más viva de nuestra plurinacionalidad. La cultura es la materia prima de nuestra identidad. ¿Quién sería yo sin los versos de Joanna Torres, de Lois Pereiro? ¿Quién sería yo sin el cine de Paula Ortiz o de Jonás Trueba? Pero también, ¿quién sería mi hija sin la música de Rosalía? La cultura, señorías, nos ayuda a saber quién somos, construye nuestros deseos y señala la forma que pueden tener la esperanza y el futuro. La cultura es vital.

Vivimos en un nuevo mundo. Ha cambiado la idea de obra, de autor, de lo público, lo popular y lo erudito. Los propios canales de acceso a la cultura han cambiado. Por eso vamos a avanzar en unas instituciones culturales a la altura de nuestro tiempo. El INAEM es gemelo del SEPE, son del año 1985, y vamos a reformar los dos. Vamos a consolidar la idea de que la cultura es un derecho a través de una ley de derechos culturales. Por tanto, tiene que ser protegida y tiene que serlo para quien la crea y para quien accede a ella. La cultura no puede ser inaccesible y cualquiera que quiera ir al cine tiene que poder hacerlo. Que un concierto, señorías, cueste 200 euros o que un festival cueste 500 euros convierte a la cultura en inaccesible para muchas personas en nuestro país. En SUMAR queremos democratizar la cultura y queremos una ley que no solamente identifique derechos, sino que también obligue a las administraciones públicas y vamos a continuar desarrollando el Estatuto del Artista y lo vamos a hacer dando más derechos, protegiendo a los más débiles y, sobre todo, señorías, en tiempos de censura, otorgando más derechos a los creadores de la misma. (Aplausos). La censura, señorías del PP, se combate con más derechos. Señor Feijóo, es una vergüenza que usted permita que gobiernos del Partido Popular censuren obras de teatro y cómics; esto es lo que ustedes están haciendo.

Y vamos a hacer algo más: una revolución verde en nuestro país. España tiene la capacidad de ser una potencia verde. Tenemos la obligación de crear miles de puestos de trabajo de calidad que generen valor añadido y que sean sostenibles en términos ecológicos. Lo vamos a hacer porque queremos una España que no compita por abajo, sino que justamente compita por arriba. Queremos también climatizar las escuelas de nuestros hijos y queremos climatizar los centros de mayores de nuestro país. Queremos anticipar la reducción de las emisiones climáticas al año 2030. También queremos repartir los beneficios de las energéticas en nuestro país, sí; hay que reducir los beneficios caídos del cielo para que reduzcamos también la factura de la luz. (Aplausos). La mejor medida que hemos emprendido, señorías, se llama bonificación al transporte. Es la medida más social, más eficiente y más ecológica. Cuando hablamos de cambiar los vuelos cortos, hablamos, en definitiva, de una apuesta decidida por el tren, que es el transporte del siglo XXI.

Nosotros, señor Sánchez, queremos hablar de industria. Tenemos algunas diferencias con ustedes en esta materia. Nosotros somos conscientes de lo que ha pasado a lo largo de todo el bipartidismo en nuestro país. Hubo un ministro que dijo que la mejor política industrial era la que no existía, y esto fue un gravísimo error. Señorías del Partido Socialista, queremos decirles que para emprender ese desarrollo industrial que necesita España, la SEPI y sus empresas públicas, de las que nunca hablamos y que son claves, no pueden seguir dependiendo del Ministerio de Hacienda. (Aplausos). Eso sencillamente es no poder practicar una política industrial firme en España. Pero les digo más, señorías del Partido Socialista —‌yo soy de una ciudad de mar y crecí al lado de los astilleros—, nosotros no compartimos con ustedes que para emprender y para desarrollar la industria nos limitemos solo a la financiación convencional. Fíjese, usted pregunte a Pymar cómo hacen para financiar la construcción de un buque. Es misión imposible, señor Sánchez. Los países de nuestro entorno tienen fórmulas de financiación de carácter público y, con todo el respeto, nosotros creemos que esto es lo que deberíamos hacer en nuestro país.

Quiero acabar con un mensaje a la ciudadanía, a las personas progresistas y también a las conservadoras: tenemos un grave problema como país, tenemos un grave problema, señorías, con la derecha. Estamos ante una derecha ―la están viendo ustedes― que ya no es conservadora, es una derecha que ha cambiado, que es rupturista y que ha cambiado su agenda pública. Es una derecha agresiva, belicista, que deslegitima al adversario y que no acepta que gobiernen mañana aquí los que han ganado democráticamente las elecciones. Y lo peor, es una derecha que no ofrece soluciones y que ni siquiera reconoce los problemas del siglo XXI. Niega la emergencia climática, niega la violencia machista y niega la desigualdad social.

Termino ya. Este Gobierno, señor Sánchez, nace de un compromiso con los trabajadores, con las mujeres, con los pensionistas, con quienes pelearon por la libertad y la democracia, con el planeta y también con los jóvenes, unos jóvenes que nos enseñan el camino, unos jóvenes que no van a aceptar que su vida consista en trabajar, en descansar y en ir el fin de semana al supermercado. Los jóvenes no quieren esta vida. Eso es el fordismo, señorías, y eso no es el futuro, sino el pasado.

Presidencia. Señora Díaz, tiene que ir terminando.

Yolanda Díaz Pérez

Grupo SumarDiputada.Página 54

Termino ya. Son unos jóvenes a quienes, a diferencia de lo que pasó en el año 2008, señor Feijóo, con los mejores expedientes académicos de Galicia, usted les regaló una maleta diciéndoles que migraran. De esos el Partido Popular dijo que eran aventureros (aplausos) y que les gustaba viajar.

Movilidad exterior. Nuestro compromiso es que no se vayan quienes liderarán el mañana, quienes hacen ciencia e innovan, quienes escriben y hacen arte, quienes emprenden, quienes construyen, quienes enseñan, quienes cultivan nuestra tierra y quienes curan y protegen. En definitiva, quienes aman la libertad y quienes van a protagonizar esta España del futuro.

Y lo vamos a hacer, señor Sánchez, con esperanza y con alegría porque lo vamos a cumplir construyendo la mayoría del sí, la mayoría de los derechos frente a la minoría de la incertidumbre y el miedo, la mayoría del diálogo frente a la minoría del odio. Recuperemos la política útil, señor Sánchez, porque más que nunca la vamos a necesitar.

Termino dando las gracias a la ciudadanía de nuestro país por su paciencia. Hoy nos acompañan los sindicatos y les quiero dar las gracias por tanto. Les quiero dar las gracias a las ONG de nuestro país. Les quiero dar las gracias a las cooperativas de nuestro país. Le quiero dar las gracias a todo el movimiento asociativo de nuestro país, porque esto sí construye país todos los días. Esta gente sí. (Aplausos). Les doy las gracias a todas las formaciones políticas que mañana van a hacer posible que tengamos un nuevo Gobierno de coalición progresista en España y también a todas las formaciones políticas que han puesto por delante lo que nos une a lo que nos separa. Esto, señorías, es la política. Esto, señorías, es la democracia.

Señor Sánchez, le deseo con todo el cariño la mejor de las suertes porque sé que de esta manera nuestro país seguirá ganando derechos. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Díaz. Señor candidato, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 55Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, vicepresidenta, señora Díaz. Evidentemente, no somos formaciones políticas iguales y, por tanto, tenemos nuestras diferencias y matices, y usted antes lo ha subrayado en su intervención. Efectivamente, este es un acuerdo para un Gobierno que nace de un compromiso y de una reivindicación de la utilidad de la política, y yo no puedo estar sino de acuerdo con ello. Y creo, además, que tanto su formación política, como la del Partido Socialista Obrero Español, durante estos últimos cuatro años hemos incorporado distintas innovaciones a la política española que conviene subrayar y que llenan de esperanza a las distintas personas progresistas de nuestro país. En primer lugar, que es el primer Gobierno de coalición de la historia de la democracia a nivel estatal. Sí había experiencias de formación de gobiernos de coalición en distintos ayuntamientos y también en comunidades autónomas, pero es la primera vez que dos formaciones políticas se ponen de acuerdo para formar un Gobierno de coalición, y además con la particularidad de que desde la Segunda República no había habido la ocasión de que las izquierdas se entendieran y pudiéramos tener un Gobierno de coalición progresista.

Es verdad que entonces en el discurso de investidura y en los acuerdos de Gobierno planteábamos muchas de las transformaciones y de las reformas que efectivamente iban a dar respuesta al principal mal que tiene nuestra sociedad, que es la desigualdad, y también lógicamente a garantizar una transformación de nuestro sistema productivo que nos permitiera elevar el crecimiento potencial de nuestra economía para que hubiera más empresas y se creara más empleo, pero evidentemente no tuvimos en mente tener que hacer frente a distintos desafíos que nos llegaron y que contaron con el compromiso absoluto y total de todos los ministros y ministras del Gobierno de coalición progresista. En este sentido, quiero reconocer a todos los ministros y ministras, públicamente ante sus señorías, el buen hacer de todos y cada uno de ellos, con independencia de la cartera y también de la formación política a la que pertenecieran. (Aplausos).

Además, lo he dicho en mi primera intervención, creo que, evidentemente, hemos cometido fallos y errores porque nadie tenía una receta para saber cómo responder ante la aparición de un virus en nuestras vidas, como el virus del COVID-19, ni tampoco ante los efectos que provocó desde el punto de vista económico, social y emocional a muchísimos trabajadores y empresas de nuestro país. Con independencia de los errores que pudiéramos haber cometido, sin duda alguna, el balance fue muy positivo y en términos políticos eso nos lleva a una reflexión, que es la que me gustaría poder compartir con usted, y es que ante crisis absolutamente desconocidas como fue la de la COVID, o también ahora la guerra, al menos desde el punto de vista de la historia democrática reciente, lo que fuimos capaces de hacer no fue solamente responder con equidad y con eficacia a esas crisis, sino plantear nuevas respuestas.

Recuerdo que durante la crisis financiera hubo un ministro de Economía, el señor De Guindos, que en un viaje que hizo por Asia hizo unas declaraciones sobre el anuncio de la reforma laboral que iba a imponer — además utilizo el verbo imponer, porque evidentemente no fue pactado con los agentes sociales en el mercado de trabajo— y dijo que iba a ser una reforma laboral extraordinariamente agresiva. Lo que hizo fue devaluar las condiciones laborales de nuestros trabajadores y trabajadoras y abrir las puertas al despido. En definitiva, una respuesta completamente injusta a una crisis como, en este caso, la crisis financiera. Nosotros hemos innovado y hemos puesto en el centro la protección de los trabajadores autónomos, y también lógicamente de las empresas, a través de los créditos ICO o los famosos ERTE que hemos financiado principalmente a través de los presupuestos generales del Estado.

También, en aquella crisis financiera se invirtieron más de 50 000 millones de euros bajo la promesa de que no se iba a gastar ni un céntimo de euro en el rescate de un sector financiero, que tuvimos que pagar, y además absorber todos los recursos inmobiliarios que los bancos calificaron entonces como activos tóxicos. Nosotros, en cambio, lo que hicimos fue ir a Bruselas durante esa crisis de la COVID-19 y decir que necesitábamos una respuesta completamente distinta, una respuesta en positivo a esa crisis. Logramos los fondos Next Generation y también los fondos SURE y a partir de ahí hemos contado y vamos a contar con más de 160 000 millones de euros durante estos próximos cuatro años, además de los correspondientes a los cuatro años precedentes, para hacer la gran modernización y la gran transformación de nuestra economía y de nuestra sociedad.

Muchas veces los ciudadanos con mayor experiencia, los de mayor edad, recuerdan con cariño cómo los fondos estructurales y los fondos de cohesión cambiaron la cartografía de nuestro país con más carreteras y con más conexiones ferroviarias. En cambio, estamos hablando de una cantidad minúscula en comparación con los fondos europeos, 160 000 millones de euros, y además de las reformas estructurales que llevan detrás en beneficio de la mayoría social y no las reformas estructurales neoliberales que se plantearon durante la crisis financiera.

Los datos están ahí. Estamos creciendo mucho más que las principales economías europeas. Estamos conteniendo la inflación, aun siendo evidentemente también elevada respecto al resto de las economías europeas. Tenemos una energía mucho más barata. En un contexto tan complejo, estamos amortiguando los efectos de la crisis y reduciendo la desigualdad, que, como usted bien ha señalado, es un desafío que compartimos y uno de los principales males o el principal mal de nuestra economía.

Digo esto porque esa agenda reformista va a hacer que de aquí al año 2031, como me recordaba la vicepresidenta Calviño, con los fondos europeos y esas reformas, el crecimiento potencial del producto interior bruto será de tres puntos. Por tanto, eso va a significar que vamos a tener más capacidad de crear riqueza y, en consecuencia, de poder repartirla, sobre todo a aquellos colectivos que más lo necesitan. Esto ha traído dignidad salarial, dignidad laboral y también cohesión social y territorial y, evidentemente, ha situado la agenda reformista, que estaba pendiente desde los años de gobierno del Partido Popular, es decir, la transición ecológica y la transformación digital, desde una perspectiva de inclusión social, junto con el feminismo, como los ejes vertebradores de nuestra agenda de reformas tanto de la política económica como de la política social.

Dicho esto, creo que las izquierdas tenemos que plantearnos una pregunta bien relevante y es, si hemos hecho todo este desempeño en un contexto tan adverso como el que nos ha tocado gestionar y liderar el país, cómo es posible que la derecha y la ultraderecha avancen y que, por desgracia, tengamos ahora mismo la mayor parte de los gobiernos autonómicos y locales en manos de una derecha y una ultraderecha que no cree en el autonomismo, que no cree en las políticas sociales y que desdeña, cuando no desprecia, esa transición ecológica y esa transformación digital, entre otras cosas, porque banaliza y rechaza los aportes de la ciencia. Yo creo que esa es una reflexión que nos tiene que llevar a no perder la ambición en lo que representan las reformas, a no relajar el paso en lo que representa la agenda de derechos sociales y de conquistas en derechos y libertades por parte de la ciudadanía española. En algunas ocasiones, en la historia de nuestro continente, hay Gobiernos que han utilizado las crisis para ralentizar el ritmo de reformas o, incluso, para arrinconar esas reformas y dejarlas a un lado. Es más, en el Consejo Europeo —u‌ sted lo sabe bien porque también ha viajado a Bruselas y trabajado codo con codo con los responsables del ramo, en este caso del ámbito laboral— hay ahora mismo, por desgracia, muchos gobiernos en manos de la derecha y la ultraderecha que han utilizado la crisis energética, por ejemplo, para frenar y ralentizar la transición ecológica, incluso también para decir que esto de implementar una agenda común en el salario mínimo interprofesional a nivel europeo no es necesario en este contexto. Esas cosas corresponde hacerlas cuando se crece, cuando hay certidumbre en la economía, pero no cuando las cosas pintan, desde el punto de vista de la incertidumbre, de manera diferente.

Creo que es muy importante que nosotros, señoría, sigamos esa agenda de reformas y que tejamos alianzas; por cierto, usted lo ha dicho y lo ha hecho bien, como vicepresidenta segunda del Gobierno de España, en el ámbito del trabajo y de la economía social. Creo que es muy importante que todas las reformas las hagamos de la mano de los agentes económicos y sociales —‌usted lo sabe bien porque lo ha practicado—, también con la comunidad educativa cuando hablamos de las reformas educativas, también con la comunidad universitaria y también de la mano de los guardias civiles o de la Policía Nacional. Digo esto, aunque pueda parecer un salto, porque no he podido responder al señor Abascal, ya que se ha marchado, se ha ausentado de este debate: la mejor manera de defender a la Policía Nacional, a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas es dignificar sus condiciones laborales, dignificar sus condiciones de trabajo e invertir en aquellos que garantizan nuestra seguridad. (Aplausos).

Dicho esto, creo que esa agenda de reformas, de avances y de conquistas sociales, a la cual usted ha hecho antes referencia, es fundamental, sin duda alguna. Lo hemos hecho durante estos últimos cuatro años de la mano de las asociaciones feministas, de las ONG a las cuales usted ha hecho referencia, de los trabajadores autónomos, de la comunidad educativa, de los agentes sociales, a los cuales también agradezco su compromiso con España y su presencia en este debate de investidura. Tengo que decirle que me ha encantado, y no porque me resulte extraño escuchárselo, al contrario; usted lo dice mucho, y me parece muy importante, muy relevante, porque lo estamos viendo hoy en las calles, en las manifestaciones convocadas por el Partido Popular y por la ultraderecha, que desde la izquierda también reivindiquemos España como nación, como sociedad, como realidad, así como también nuestra Constitución, los símbolos constitucionales que nos representan a todos y a todas.

Evidentemente, nuestra democracia es una democracia imperfecta, tenemos que continuar mejorándola. Nuestra Constitución también exige reformas. En mi discurso de investidura he hablado de la reforma del artículo 49 para eliminar esa referencia que indigna a las personas con discapacidad en nuestro país, pero podríamos hablar del compromiso verde, del compromiso feminista, del blindaje del sistema público de pensiones y de la revalorización conforme al IPC en nuestra carta magna.

Dicho esto, creo que es trascendental para la izquierda, para las izquierdas, que no dejemos que aquellos que son bienvenidos a la defensa de los valores constitucionales, aunque incluso en ese momento votaran en contra, se apropien tanto de España como de los símbolos constitucionales; que estos sean apropiados por una derecha que, al menos en la Transición y en el inicio de la democracia, no creyeron en ella. Yo creo, además una cosa, señoría. En muchas ocasiones, tanto el Partido Popular como VOX hablan, refiriéndose a usted y también a una parte de las formaciones políticas que usted lidera, en términos peyorativos, hablan de filocomunista y comunista. Bueno, pues el Partido Comunista de España contribuyó mucho más que algunas de las formaciones que están aquí presentes a la democracia y a la Constitución Española que hoy tenemos. (Aplausos).

Además, al igual que estamos reivindicando la acción del Gobierno de coalición progresista y también los cuatro años y los acuerdos que queremos desarrollar durante esta legislatura —‌no voy a entrar en ellos, porque ya he hecho referencia al respecto en mi primera intervención y usted también lo ha hecho en la suya—, creo que es muy relevante vivir con felicidad y con alegría, como usted ha dicho, que España hoy, nuestro país, sobre todo en sociedades europeas, pero no solamente europeas —‌este mismo domingo va a haber elecciones en Argentina, en las que ojalá gane Massa y no Milei— (aplausos), se convierta en una inspiración para muchas sociedades progresistas, para muchos partidos de izquierdas que viven con muchísima zozobra y con muchísimo pesar el avance de la derecha y la ultraderecha en sus sociedades. Eso pasa en Europa. Usted ha hablado —s‌é que lo hace, porque compartimos una cumbre social en Bruselas hace escasas semanas— de desarrollar el pilar social, de continuar con nuestra agenda reformista en todo el ámbito que representa el modelo energético, incluso también de la política industrial. Permítame en este asunto decirle que, desde luego, nosotros estamos apostando por una política de reindustrialización. Creo que además los fondos europeos están sirviendo para ello. Tenemos dos proyectos estratégicos en marcha, como el naval. Ahí están los datos. En estos últimos años ha aumentado la contribución del sector industrial al producto interior bruto y estamos viendo, como decía en mi debate con el señor Feijóo, cómo, por ejemplo, hay territorios que han sido preteridos en la presencia de industrias muy importantes, como es la industria de la automoción —‌estoy pensando, por ejemplo, en Extremadura o, por ejemplo, en una ciudad que fue objeto y sufrió la desindustrialización, como Sagunto, en la Comunidad Valenciana—, que hoy vuelven a reindustrializarse y viven y ven que la transición ecológica y la transformación digital pueden ser sinónimo de oportunidades para sus territorios y para sus gentes.

Coincidimos en que las reformas fiscales a nivel europeo se tienen que hacer. Creo además que el debate sobre la ampliación de la Unión Europea en el medio plazo nos va a llevar a que tengamos que abrir un debate necesario sobre recursos propios, que necesita y que exige la Unión Europea, y también, lógicamente, sobre todo este dumping fiscal, que no solamente estamos viviendo en España, sino también en Europa —‌hay algunos ejemplos que todos tenemos en mente, pero no quiero entrar más en ellos—.

Por tanto, esa es la disyuntiva, si avanzamos o retrocedemos. Creo que el Gobierno progresista, en este contexto, después de las elecciones del 28 de mayo, aún es más importante, si cabe. No solo hay que consolidar esos avances ante la amenaza de la derogación —‌no del sanchismo— de todo lo que hemos hecho durante estos últimos cuatro años desde el Gobierno de coalición en unas circunstancias tan difíciles y tan extraordinarias —tampoco quiero entrar en ello—, sino que ahora mismo tenemos gobiernos autonómicos del Partido Popular con VOX, gobiernos municipales del Partido Popular con VOX, diputaciones provinciales, cabildos y consells gobernados por ambas fuerzas políticas, incluso allí donde gozan de mayoría absoluta, como es el caso de la Comunidad de Madrid, donde, en fin, no hace falta VOX porque para eso ya está la señora Ayuso. Creo que es muy importante que tengamos un gobierno progresista. Como he dicho en mi primera intervención, hemos sido el Gobierno que ha frenado este atropello que pretendían hacer a las mujeres de Castilla y León cuando iban a interrumpir voluntariamente el embarazo o cuando se pusieron en solfa las normas sanitarias de la tuberculosis bovina en Castilla y León. Hay muchos ejemplos que estamos viviendo, por desgracia, en estas comunidades autónomas. Por eso creo que es muy relevante este acuerdo y la formación del Gobierno. Agradezco a todas las formaciones políticas su voto afirmativo a la constitución de este Gobierno.

Usted ha hecho referencia a algo muy relevante para mí, personalmente, pero también para todas las formaciones políticas, la suya y la mía, como es la desigualdad y, sobre todo, la pobreza infantil. Comparto con usted que, evidentemente, el ingreso mínimo vital es un punto de inflexión en las políticas públicas para combatir la pobreza infantil. Creo además que los complementos para los menores de esas familias han sido también un punto muy importante para seguir combatiendo la pobreza infantil, que afecta a más de dos millones de niños y niñas en nuestro país. Comparto que, efectivamente, tenemos que caminar a esa universalidad de la educación pública de 0 a 3 años en nuestro país. Desgraciadamente, esas competencias están en manos de las comunidades autónomas y sabemos qué es lo que hacen el Partido Popular y VOX en ellas, pero no podemos sustraernos de esa responsabilidad. Esa pobreza infantil, como usted antes bien comentaba, también consiste en las becas. Creo que, en muchas ocasiones, la izquierda —‌no lo digo porque usted así no lo perciba, lo comparto como algo que está muy ausente de nuestro discurso, por lo que también entono el mea culpa— olvida que la meritocracia también es un principio, un valor de la izquierda. Si nosotros damos becas, si queremos garantizar la igualdad de oportunidades, no solamente es por una cuestión de justicia social, que ya con eso valdría la pena, merecería la pena todo, sino que, además, gracias a esas becas permitimos que gente que proviene de familias sin recursos pueda desarrollarse plenamente y lograr ser o magistrado del Supremo o empresario o autónomo o aquello que considere. (Aplausos).

Y en esa educación creo que es muy relevante ―aprovecho, además, para complementar su intervención― la apuesta que estamos haciendo por la formación profesional. Uno de nuestros principales desafíos es reducir el abandono escolar, la tasa de fracaso escolar, que continúa siendo inaceptable, aunque, evidentemente, estamos ya alineados con la media europea. Creo que la apuesta por la formación profesional que estamos haciendo es también una forma de educar y de aumentar la empleabilidad de nuestros jóvenes, además alineado con los fondos europeos, con esa transición ecológica y esa transformación digital, con esa reindustrialización que estamos afrontando o, como bien recordaba ayer ―no rompo ningún secreto del Consejo de Ministros― nuestro ministro de universidad, el señor Subirats, con todo lo que estamos haciendo con los doctorados industriales o con las microcredenciales, que, en definitiva, no es sino garantizar, o al menos ofrecer, la oportunidad de la educación a lo largo de la vida. Eso también va a hacer que el mérito y que esa igualdad de oportunidades reales y efectivas sea cada vez una realidad mucho más tangible para la mayoría social de nuestro país.

Ahí están las políticas activas de empleo, que sé que es una preocupación y un compromiso de su departamento, y así lo ha hecho a lo largo de estos últimos cuatro años.

No me ha quedado claro lo que ha dicho sobre la vivienda. Que yo sepa, hay una deducción por rehabilitación, pero no una deducción por la compra de la vivienda. Esa fue una deducción que suprimió, precisamente, el Partido Popular, el señor Rajoy, y, de hecho, a nosotros nos critican que hayamos sido los que la hemos suprimido, cuando fueron ellos. En todo caso, más allá de esta este comentario, coincidimos en que, en efecto, la política pública ―subrayo lo de pública― de vivienda es fundamental. Como he dicho en muchas ocasiones, el 70 % de la desigualdad en nuestro país trae causa de la imposibilidad de muchos españoles y españolas de acceder a una vivienda. Es absolutamente inaceptable la desamortización que ha habido del parque público de vivienda en nuestro país. Estamos por debajo del 2 %, cuando la media europea está en el 9 % y cuando hay países que están por encima del 15 %. Yo creo que tenemos que caminar hacia esos estándares europeos, porque eso va a significar, a la postre, que muchos jóvenes en nuestro país no se emancipen con más de treinta años, sino que se emancipen cuando se emancipa un joven en Dinamarca o en Holanda, por ejemplo.

En todo caso, señoría, tengo que decirle que yo estoy muy ilusionado con esta fase nueva, con este Gobierno de coalición progresista que vamos a constituir si logramos la confianza mayoritaria de la

Cámara mañana. Quiero agradecerle a usted y, por supuesto, a todas las formaciones políticas que componen SUMAR esa predisposición siempre a entenderse con el Partido Socialista Obrero Español, desde nuestras diferencias; hemos discutido mucho, pero hemos negociado aún más. Creo que la ciudadanía española, con independencia de lo que vote, sabe que va a tener un Gobierno que gobierne para la mayoría social. Y, luego, creo que para las izquierdas de nuestro país y también para las izquierdas de Europa y de otras partes del mundo es un gustazo ver que las izquierdas españolas se entienden, que vamos a gobernar otros cuatro años más, porque yo creo que merece la pena el avance. Lo que nos jugamos es mucho: la consolidación de derechos, de libertades y, sobre todo, demostrar que las izquierdas en este contexto tan complejo somos útiles a una causa que es mayor, que es la de mejorar las condiciones de la mayoría social de nuestros ciudadanos.

Creo que la utilidad es lo que en muchas ocasiones la derecha, desde el Gobierno, también desde sus terminales mediáticas, ha tratado de quebrar al Partido Socialista y, en este caso, a SUMAR y a las fuerzas políticas que componen SUMAR. Bueno, pues hoy estamos haciendo una reivindicación de la utilidad de la política, estamos haciendo una reivindicación del compromiso social y político de las izquierdas, y yo quiero, en nombre del Partido Socialista, darle las gracias por ello.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Tiene la palabra la señora Díaz, por un tiempo de diez minutos.

Yolanda Díaz Pérez

Grupo SumarDiputada.Página 59Vídeo

Señor Sánchez, gracias por sus palabras. Señorías, es verdad que podemos tener diferencias, pero creo que su mensaje es nítido. Tenemos diferencias, pero caminamos juntos y juntas y, sobre todo, las gentes de SUMAR nunca nos confundimos de adversario. Señor Sánchez, me gustaría hablar de algunos temas más con usted. Me gustaría hablar, primero, de las relaciones internacionales, de lo que está pasando en el mundo. Dice el señor Guterres que el mundo ha cambiado, ha dejado de ser bipolar, pero sus instituciones internacionales no han cambiado, responden a lógicas del pasado y viejo siglo XX. Señor Sánchez, nosotros no hemos dudado en Ucrania. Le pedimos, en nombre de SUMAR, que no dudemos en Palestina. (Aplausos). Compartimos su reflexión, pero tenemos la posibilidad de hacer más. Señor Sánchez, podemos llamar a consultas a la embajadora. Señor Sánchez, podemos también propiciar el embargo de la compraventa de armas a Israel o podemos, sencillamente, defender las sanciones a Israel. También, señorías, quería manifestar el mantenimiento de la posición de SUMAR sobre el Sáhara. Vamos a seguir defendiendo el Sáhara y a la causa saharaui. (Aplausos). Vamos a seguir defendiendo el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. También me gustaría hablarles de un tema que nos preocupa en SUMAR. Tiene que ver con los derechos humanos, tiene que ver con lo mejor de nuestro país, y se encuentra en el Mediterráneo. Señorías, hay personas que se juegan la vida salvando a personas como nosotros y como ustedes. Es lo mejor de España. Creo que toca darles las gracias. Pero, desde SUMAR queremos un poco más. La mejor imagen de España la vimos en el Aquarius. Esa es la España que queremos. Y desde SUMAR no compartimos las devoluciones en caliente, porque, sencillamente, vulneran los derechos fundamentales y son ilegales. (Aplausos). Y también pedimos desde SUMAR que, por fin, las quinientas mil personas que tenemos irregulares en España tengan derechos. Han presentado una ILP antes de convocar las elecciones. (Aplausos). Sé que el ministro Escrivá está deseando que lo hagamos. Estos son los derechos humanos. Creemos que hay que seguir ganando derechos para nuestro país. Y en relación con la Europa social, señor Sánchez, compartimos con el Partido Socialista su posición, es verdad, pero Europa se encuentra ante una enorme encrucijada. Está en un debate en el que, sí, las fuerzas del orden neoliberal están peleando fuerte. Y es verdad que usted está dando una batalla, pero tenemos que ser coherentes y, sobre todo, firmes en la defensa de una Europa que no puede repetir los errores del pasado. La Europa de la austeridad, la Europa que dejó caer a Grecia, que golpeó al sur de Europa no puede volver. Saben que nosotras aquí tenemos opinión propia. No compartimos, por ejemplo, que el Banco Central Europeo tenga como única misión la lucha contra la inflación. El mandato del Banco Central Europeo tiene que ser ampliado para crear empleo y, también, para luchar contra el cambio climático. Esta es la Europa social de la que estamos hablando en SUMAR. Nosotros no compartimos, señorías, que se vuelva a las reglas de la austeridad. Recuerdo una conversación que tuve con Sassoli:

no se trata de un lapso temporal, se trata de eliminar una soga que, sí, ha oprimido a las gentes de Europa y, por tanto, tenemos que evitar los riesgos que ya hemos sufrido.

Y me gustaría hablarles, señorías, de un nuevo país. Tenemos que modernizar nuestro país. Tenemos que alcanzar un acuerdo territorial, un nuevo acuerdo territorial. Esta es la mejor España. Hay que tener la valentía de seguir transformando nuestro país. Para eso, en ese nuevo acuerdo territorial, tenemos que ser la legislatura, por fin, de la financiación autonómica. (Aplausos). No puede ser que Valencia sea la comunidad autónoma peor financiada del país. También hay que dar respuesta a la financiación de Andalucía, de Aragón, también de Galicia. Señorías, ha llegado el momento también, después del viejo bipartidismo, de abordar la financiación de la Administración local. (Aplausos). No son los ayuntamientos los hermanos pobres de la democracia. Ha llegado también este momento. Fíjense, en este nuevo acuerdo territorial queremos hablar de infraestructuras. No es decente, señorías, que en el siglo XXI no haya llegado el tren a Extremadura. (Aplausos). No es decente. No es decente, señorías, que una persona gallega tenga que venir a Madrid para desplazarse a Vitoria. El modelo radial del bipartidismo es contaminante y es un auténtico fracaso. Necesitamos un modelo mallar. Este es el nuevo país, es un nuevo acuerdo territorial. (Aplausos). Necesitamos también el corredor mediterráneo, el corredor atlántico. Y la España vaciada a veces parece olvidada.

Señorías de la derecha, hablan ustedes de desigualdad, el monotema. Son los mejores artífices de la desigualdad, señorías. Practican ustedes el dumping fiscal allí donde gobiernan. ¿Saben cómo lo hacen? Bajando impuestos a los ricos para que después el resto de los españoles paguen sus servicios públicos. Se llama dumping fiscal, y esto sí que rompe España, compite entre territorios y nos hace más desiguales.

Señorías, hemos escuchado ya durante horas este debate y explica en parte lo que está pasando en nuestro país. El 90 % de la ciudadanía en nuestro país desconfía de los partidos políticos. Los políticos y las políticas se han convertido en el segundo problema de nuestro país. Hay desafección ciudadana. La desafección ciudadana es un grave problema para la democracia. Tenemos que acabar con esta manera de hacer política. Tenemos que acabar con los insultos, con el ruido, con las palabras gruesas. Tenemos que acabar con esa forma de hacer política representada en las bancadas de la derecha (aplausos) y, sobre todo, tenemos que hacerlo porque estamos, señorías, no ante una época de cambios, sino, como dice el papa Francisco, estamos ante un cambio de época. (Rumores). Cuando estamos en un cambio de época, hay que levantar la mirada, hay que tener altura de miras y hay que ponerse al servicio de nuestro país. Sí, señor Sánchez, es lo que estamos haciendo con el acuerdo de gobierno. En definitiva, tenemos que pasar del ruido a las propuestas, de la confrontación a la escucha, de nuestras diferencias, como hemos demostrado aquí hoy, a nuestros acuerdos. Necesitamos, señorías, la mejor política, y la mejor política, como dice el profesor Innerarity, es la que llega a acuerdos, que es lo que vamos a hacer mañana aquí. Esto es la política, sirve para esto, para acordar, para acordar y para acordar. (Aplausos).

Termino ya. Necesitamos un nuevo contrato social, señor Sánchez, que cierre la brecha de la desigualdad entre la mayoría social y los ultrarricos que existen en nuestro país. Un nuevo contrato social que haga que la generación de mi padre y de mi hija se den la mano y, lo más importante, que caminen juntas. Un nuevo contrato social que se haga cargo de la sociedad digital en la que vivimos, pero tiene que ser una sociedad digital con derechos fundamentales y con derechos laborales. También tenemos que hacernos cargo del uso responsable de las redes sociales en las escuelas de nuestros hijos. Un nuevo contrato social entre el campo y la ciudad, lo rural y lo urbano. Un nuevo contrato social, señorías, que nos haga iguales en la libertad y libres en la igualdad.

Señorías de la bancada de la derecha, la libertad no es tener derecho a contagiar, como dicen ustedes. La libertad no es derecho a contaminar el aire que respiramos o a contaminar el Mar Menor. La libertad, señorías, no es comprar y vender órganos, como hace el candidato al que ustedes defienden en Argentina, el señor Milei. (Aplausos). Eso no es libertad. Muy al revés, la libertad, señorías, es siempre un compromiso con el otro, es un compromiso con la convivencia. Ser libre es no tener miedo a llegar a final de mes, es no tener miedo a enfermarse. Créanme, a pesar de ustedes, la España que viene está construida sobre esa libertad, la libertad que soñaron nuestros abuelos y nuestras abuelas y que hoy nos toca a nosotras volver a imaginar.

Para lograr nuestros objetivos creemos que SUMAR acierta cuando dice que hay que dialogar, dialogar y dialogar. Y hay que hacer algo más, hay que generar confianza, porque, señorías, la gente ahí fuera lo está pasando mal. Les hemos dado confianza, a pesar de la pandemia, y lo ha demostrado la ciudadanía representando lo mejor de España cuando salíamos a aplaudir a las ocho a nuestros sanitarios. Esa es la España del presente y del futuro de nuestro país, esa es la confianza. Es justamente la España que viene, nuestro compromiso. Lo vamos a hacer. Lo dijimos. Y, sí, señor Sánchez, la alegría y la esperanza son imprescindibles para seguir mejorando la vida de la gente. Yo sé muy bien que podemos tener diferencias, pero sé muy bien también, porque le conozco, que vamos a cumplir los acuerdos. Lo vamos a hacer de manera serena y vamos a seguir demostrando a nuestro país que mañana España será muchísimo mejor, será más verde, será más feminista, será más social, tendrá más educación pública, tendrá más sanidad pública, tendrá más dependencia pública y será una España, además, con más cultura, con los jóvenes en el centro de nuestra actuación política. Así que, vamos a por más y, como decíamos, es por ti. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Díaz. Para concluir este debate, tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 61Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Comentaré varias cuestiones a las que ha hecho referencia la señora Díaz. La primera, sobre las relaciones internacionales y sobre Ucrania. Quiero agradecer, porque sé que es un contexto difícil, muy complejo, el apoyo y el reconocimiento y el compromiso de su grupo a la defensa de quien ahora mismo está siendo agredido, que es Ucrania. Al fin y al cabo, de lo que estamos hablando es de lo que usted antes ha hecho referencia, del respeto al derecho internacional y, particularmente, al derecho internacional humanitario cuando saltamos al conflicto entre Israel y Palestina. Yo creo que la comunidad internacional cometió un error durante estos últimos años, y es pensar que la situación en Oriente Medio estaba tranquila, que la situación estaba estable y que, en consecuencia, poco menos que era un conflicto congelado del que no merecía la pena ni la atención ni tampoco la voluntad política para poder resolverlo.

Recuerdo haber estado en la Asamblea General de Naciones Unidas, no este mes de septiembre, sino el año pasado, con el presidente de la Autoridad Palestina, con el señor Abás —‌por cierto, estaba también el entonces embajador de España ante Naciones Unidas conmigo—, y él me advertía ya que, efectivamente, la crisis de Ucrania no podía soslayar otros conflictos congelados que, en caso de estallar, tenían unos efectos disruptivos y de inestabilidad absoluta para la región y para el mundo. Esto es lo que ha ocurrido como consecuencia del atentado de Hamás en Israel, de la respuesta absolutamente desproporcionada que está haciendo Israel y que, desde luego, a mi juicio no está alineada con el respeto al derecho internacional humanitario. Tanto en el Consejo Europeo como también en la Cumbre de Egipto, a la que fui invitado, España ha mantenido una posición de absoluto rechazo a esta respuesta, de estricto cumplimiento del derecho internacional humanitario y de exigir un alto el fuego humanitario, la entrada de esa ayuda humanitaria —‌por cierto, la hemos triplicado nosotros en estos últimos meses del año— y, desde luego, la celebración urgente de una conferencia internacional de paz que acabe con el reconocimiento del único Estado que aún no está reconocido, que es el Estado de Palestina.

Sobre los derechos humanos, usted hacía referencia al Aquarius. Creo que en muchas ocasiones se nos olvida que un ejemplo de compromiso humanitario aún mayor fue el de la evacuación de Afganistán. Creo que sitúa a España como referente del que nos podemos sentir orgullosos, porque nos convertimos en un hub tanto europeo como para buena parte de la comunidad internacional en la evacuación de muchísimos refugiados y refugiadas ante la llegada de los talibanes a Kabul. (Aplausos).

Además, respecto al fenómeno de la migración, siendo extraordinariamente complejo y también siendo nosotros un Gobierno y un país solidario —‌somos muy conscientes de cuál fue nuestro pasado, cómo muchos de nuestros abuelos y abuelas tuvieron que emigrar a otros países para ganarse el pan, probablemente de manera ilegal, o, quizás, no probablemente, sino seguro que de manera ilegal—, viendo lo que está sucediendo ahora, por ejemplo, respecto al debate sobre el Pacto de Migración y Asilo, con países que rechazan cualquier tipo de solidaridad y compromiso en el reparto de cuotas de migrantes que llegan a nuestro continente, me recuerda también cuál es la respuesta que están dando estos gobiernos del Partido Popular con VOX, cómo se desentienden absolutamente de esa solidaridad —¿verdad, ministro Escrivá?— y dejan a un Gobierno —‌por cierto, de su mismo signo político— al pairo, como es el Gobierno de las islas Canarias. Yo desde aquí les puedo garantizar a los canarios y canarias que no les vamos a dejar solos (aplausos) y que, por supuesto, vamos a garantizar ese reparto para hacer frente al fenómeno de la migración que están sufriendo, la migración irregular, y hacer ese trabajo que necesitamos llevar a cabo en los países de origen y los países de tránsito.

No puedo estar más de acuerdo con usted en que, efectivamente, tenemos que cambiar el modelo de infraestructuras, pero también creo que nosotros lo estamos haciendo, señoría. Y es importante y relevante recordar el impulso que hemos dado al corredor cantábrico y también al corredor mediterráneo. Esta era una demanda largamente esperada por las comunidades autónomas, y yo mismo he tenido ocasión también de poder inaugurar, junto con la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, muchos de estos hitos, que representan una política de infraestructuras distinta a la que han mantenido los gobiernos del Partido Popular. Fíjese en que hasta incluso hemos planteado que nuevas agencias de titularidad estatal se ubicaran fuera de Madrid —‌con el reproche de la Comunidad de Madrid—, y, evidentemente, hemos creído que era positivo para la cohesión territorial de España. Por ejemplo, ahí está la Agencia Espacial Española, ubicada en Sevilla, o la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, en A Coruña. En definitiva, creo que hay muchos proyectos no solamente desde el punto de vista de las infraestructuras, sino también de la ubicación de instituciones públicas estatales en distintos territorios muy relevantes, que apuestan por esa España distinta, por esa España diversa a la que usted hacía referencia antes. Y aquí incardino con la financiación autonómica. Evidentemente, sería bueno que tuviéramos durante esta legislatura un sistema de financiación autonómica actualizado, pero habrá que ver qué dicen cada uno de los gobiernos autonómicos del Partido Popular, sumados a VOX. Ya veremos si el señor Feijóo es capaz de imponer un cierto criterio de coherencia entre sus gobiernos autonómicos. En todo caso, nosotros tenemos como asignatura pendiente la actualización de esa financiación autonómica.

Pero también creo, señoría, que es relevante algo que decía en mi intervención al señor Feijóo. Hemos aumentado en un 40 %, es decir, 180 000 millones de euros, más los recursos económicos transferidos a las comunidades autónomas, sin contar con los fondos europeos. Es decir, las comunidades autónomas no han tenido nunca tantos recursos económicos que poder gestionar. Y eso nos debe llevar también a equilibrar un poco el debate sobre la financiación autonómica, porque, evidentemente, se necesita actualizar esa financiación autonómica pero también es cierto que nosotros estamos inyectando recursos económicos como ningún otro Gobierno en la historia de la democracia.

Finalmente, lo relevante de esa financiación autonómica son tres ejes que ya señalé antes en mi intervención: el primero, la equidad; el segundo, la lealtad, y el tercero, la corresponsabilidad fiscal. Lo que no tiene ningún sentido, lo que me parece absolutamente inadmisible es ver cómo gobiernos del Partido Popular con VOX un día aprueban la supresión de impuestos a ricos en sus comunidades autónomas y al día siguiente piden al Gobierno de España que se les dé más recursos. (Aplausos).

Por último, señoría, no pudo sino estar totalmente de acuerdo con la apelación que ha hecho a la política útil, a la política sin insultos y desde el respeto, como decía Fernando de los Ríos. Muchas veces, señoría, los medios de comunicación dicen en las tertulias que se produjo una sesión bronca en el Parlamento y que al final todos los partidos políticos…, y no, señorías, aquí hay partidos políticos que insultan, partidos políticos que faltan a la verdad y partidos políticos que podemos discrepar respecto de lo que piensan esos partidos políticos que insultan y faltan a la verdad pero lo hacemos con respeto y sin insulto. Por tanto, no todos los partidos son iguales, no todos los políticos y políticas somos iguales y yo, desde luego, reconozco en usted, y creo que también en SUMAR y en el Partido Socialista Obrero Español una política de respeto, de no insultar que no veo en otras partes del Congreso de los Diputados.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchísimas gracias, señor Sánchez. Señorías, vamos a hacer un receso de cinco minutos. (Pausa). Ruego que ocupen sus escaños, señorías. Vamos a continuar con el debate. Es el turno del Grupo Parlamentario Republicano y, para defender su posición, tiene la palabra el señor Rufián Romero por tiempo de treinta minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 62Vídeo

Leo: «Hay que rescatar a España de la crisis, de los proetarras y de los independentistas. Nos duele España porque España se rompe». Pablo Casado, 2019, sobre los pactos de PSOE y Esquerra.

«Artimañas, intrigas, nocturnidad. Hoy los nacionalistas clavan una pica en el corazón del Estado. Si no se remedia, este país se deshará como un azucarillo». Mariano Rajoy, 2006, sobre la aprobación del Estatut.

«Hoy España se convierte simplemente en un almacén de retales, hoy estamos ante la verdadera destrucción del Estado nacional». Blas Piñar, 1981, sobre el Estado de las autonomías.

«Esta ley ha generado la desconfianza de una enorme masa de españoles, es una charlotada intolerable. ¿Qué tiene que ver esto con la democracia?» José María Aznar, 1979, sobre la aprobación de la Constitución; y ahora parece que la ha escrito él.

«Se trata de un grave error político, de una farsa jurídica y de una quiebra de la legalidad; en definitiva, se trata de un verdadero golpe de Estado». Sabía de lo que hablaba Manuel Fraga Iribarne, 1977, sobre la legalización del PC.

Señorías, llevan ustedes, literalmente, cuarenta y seis años diciendo que España se rompe; cuarenta y seis años. España se ha roto con el PC, España se ha roto con la Constitución, España se ha roto con el Estado de las autonomías, España se ha roto con el tripartit, España se ha roto con las negociaciones PSOE-ETA, España se ha roto con el Estatut, España se ha roto con el Plan Ibarretxe, España se ha roto con la moción de censura de Sánchez, España se ha roto con el Gobierno PSOE-Unidas Podemos, España se ha roto con la mesa de negociación, España se ha roto con los indultos, España se ha roto con la reforma de la sedición, España se ha roto porque aquí se hablara en catalán, España se rompe ahora por la amnistía y también quizá porque el Girona va primero. ¿No, señorías? (Risas). La verdad es que, cada vez que ustedes han dicho aquí que España se rompía, la realidad simplemente ha sido que ustedes perdían. Y la única verdad es que en todo este tiempo lo único que se ha roto ha sido treinta y cinco veces los discos duros de Bárcenas y dos veces la derecha española.

Señorías, ¿saben cuál es la única cosa, la única, que comparten, seguro, votantes del PSOE, SUMAR, Esquerra Republicana, Junts, Bildu, PNV y BNG? La única cosa que comparten todos los y las votantes de nuestros partidos es frenarles a ustedes; es la única, frenar a la derecha de bar y a la derecha de after, que no está porque quizá ya es tarde. (Aplausos).

Señorías, quizás a nosotros no nos han votado por nuestros programas, pero seguro que nos han votado por nuestros pactos. La pregunta es si a ustedes les han votado por lo que están haciendo ahora. ¿Qué creen? ¿Les han votado por lo que están haciendo ahora? No es retórica. ¿Sí? Vale.

Señor Feijóo, ¿a usted le han votado para jalear concentraciones de Desokupa, de Hogar Social Madrid, de Pablo Motos, de Abascal, que pide una huelga general, cuando él lleva cuarenta y siete años en una? (Risas). ¿Le han votado para esto? Señor Feijóo, ¿a usted le han votado para jalear concentraciones de los hijos y nietos de los golpistas y de los ladrones que ustedes han amnistiado y que convocan en Ferraz cada noche para cantar el Cara al sol? ¿Sí? ¿Seguro? (Rumores). No es retórica, y me están diciendo que sí; perfecto. ¿A ustedes les han votado para jalear concentraciones al grito de «alzamiento nacional ya»? Señorías, ¿a ustedes les han votado para jalear concentraciones al grito de «España cristiana y no musulmana»? ¿A ustedes les han votado para jalear concentraciones al grito de «moros no, España no es un zoo»? ¿Al grito de «Marlaska maricón»? ¿Al grito de «Irene Montero, eres una puta»? ¿Sí? ¿De verdad? Pues entonces a ustedes les han votado para robar con la Constitución y con el fascismo dar, ¿no? Les han votado para eso; de acuerdo.

Están a un rato, señorías, de decir que en Moncloa hay armas de destrucción masiva. Están intentando, señorías, barbarizar a un país. ¿Y saben qué contesta la inmensa mayoría de la gente, la gente normal, cuando le preguntan eso de «amnistía sí, amnistía no»? ¿Saben qué contestan? Dicen: «Me da igual, yo lo que quiero es comer y que no gobierne la derecha». Eso es lo que contesta la inmensa mayoría de la gente en este país, porque, señorías de la derecha, el señor Sánchez no es presidente porque tenga a Esquerra Republicana y a Junts al lado; no, es presidente porque les tiene a ustedes enfrente, lo que tampoco habla muy bien del señor Sánchez, pero es la verdad. (Aplausos). Así que, señor Feijóo, menos hipérboles, menos citas y, como dijo Machado, acepte el resultado y espere su turno, si es que Ayuso le deja. (Risas.—Rumores).

Señorías, si la democracia de un país se mide por el grado de tolerancia, por el grado de aceptación de la derrota por parte de quienes pierden, la verdad es que la democracia de este país y este país, por extensión, tienen un grave problema, porque la derecha tiene muy mal perder. Y el ejemplo paradigmático es la guerra judicial, el lawfare, la utilización por parte de la derecha española de parte del Poder Judicial español para ganar con togas lo que pierden con votos. Para que todo el mundo lo entienda, la guerra judicial en este país es un montón de jueces en una sala del bar al servicio de PP y VOX. ¿Quieren ejemplos de esta guerra judicial?: Meter en la cárcel a ocho chavales de Altsasu por una pelea de bar. ¿Quieren otro?: Enviar a la cárcel a un catalán por decir que per fer una truita cal trencar ous, cuando aquí hay periodistas acreditados que dicen que hay que quemar Ferraz. ¿Quieren otro?: Inventarse un delito llamado violencia ambiental para meter cien años de cárcel, en total, a nueve demócratas por un referéndum. ¿Quieren otro? Imputar a Marta Rovira por terrorismo —‌aprovechando que a un señor desgraciadamente le dio un infarto en una mani— García-Castellón, el mismo juez que, por cierto, aún no sabe quién es M. Rajoy, sacó de la cárcel a Ignacio González, salvó a Cospedal de la Kitchen y archivó lo del rey. Casualidades —‌yo qué sé— o lo que sea. Todo esto es guerra judicial, y negarlo es como negar que sale el sol y se pone para todos cada día. Y existe, señorías, porque en este país y en el mundo entero, repito, primero, la derecha, tenga la bandera que tenga, se cree que todo esto es suyo, y, segundo, porque la derecha tiene muy mal perder. Señorías, siempre se repite la misma fórmula cuando la derecha pierde: guerra judicial, fachas en la calle y mentiras en la tele, siempre. (Aplausos).

Hablando de mentiras, permítanme que me dirija ahora a la gente. Si compartes piso con cuarenta años porque no puedes pagar un alquiler tú solo, si te pones malo y te dan cita para dentro de veinte días para atenderte y ciento ochenta para operarte, si no hay ni una sola guardería pública en tu barrio, si tu jefe siempre te hace trabajar más horas de las que te paga y si le estás echando aceite de palma a la ensalada porque no te puedes permitir ya aceite de oliva, solamente te pido que le des una vuelta, que le des una vuelta si crees que lo malo, que lo peor de este país es una amnistía porque has escuchado en El hormiguero que España se rompe.

Solo te pido que escuches un minuto. Lo que rompe España es que una de cada cuatro familias en este país ya gaste el 50 % de lo que gana en una hipoteca. Lo que rompe España es que en nueve meses el Santander gane más de 8000 millones de euros, el BBVA 6000, CaixaBank 400 y el Sabadell 1000, y que entre todos paguen solo 1200 en impuestos. Lo que rompe España es que se pague un 60 % más de alquiler que hace diez años. Lo que rompe España es que el aceite haya subido un 91 %, el azúcar un 59 %, la leche un 42 % y el arroz un 34 %. (Rumores). Lo que rompe España es que la gente hoy compre un 60 % menos de pescado, un 50 % menos de carne y un 40 % menos de verdura simplemente porque no pueden. (Protestas). Lo que rompe España, créeme, es que haya 4000 suicidios al año, que el 60 % de los chavales en este país tenga ansiedad y que una terapia valga cien veces más que un Diazepan. Y lo que rompe España, créeme, es que en este país se asesine por decenas a las mujeres simplemente por ser mujeres y que aún haya gente que lo niegue. Todo eso y más es lo que rompe España y no que aquí una inmensa mayoría de partidos apruebe una propuesta política para solucionar un conflicto político. A ti me dirijo, porque debes saber que ‘rompe España’ es la obra de teatro favorita de la derecha y que a ti siempre te utilizan de atrezzo.

Señorías, aquí se ha dicho que la amnistía es inmoral, y a eso decimos que inmoral es amnistiar tras robar —‌lo han hecho ustedes— y no tras votar. Aquí se ha dicho que la amnistía es la mayor amenaza a la democracia en la historia de este país —‌se ha dicho—, y a eso decimos que, tras ETA, el 23-F, la inflación, el 11-M, el paro, la troika, el rescate, las cloacas, las corruptelas del rey, las hipotecas, los precios, la crisis climática y los asesinos machistas, decir eso es no tener vergüenza. (Aplausos). Aquí se ha dicho que la amnistía es un fraude electoral, porque no estaba en ningún programa electoral. En el nuestro sí. En el de Esquerra Republicana sí; de hecho, desde el año 2019. (Aplausos). Bastante solos, bastante solos. Y a eso decimos que la amnistía es un pacto entre partidos y que, señorías, lo saben mejor que yo, los pactos entre partidos siempre nacen de negociaciones, no siempre de programas. Y aquí se ha dicho que la amnistía rompe la igualdad entre españoles. Señorías, llegan tarde, porque hace más de cuarenta años que en este país vive una familia por su cara en un palacio de Zarzuela. (Aplausos). Y aquí se ha dicho que la amnistía es mentir a los españoles, y a eso decimos que mentir a los españoles es prometer subir las pensiones y recortarlas en 33 000 millones de euros, que mentir a los españoles es prometer luchar contra la corrupción y es montar la Gürtel y que mentir a los españoles es decir que ha sido ETA y que no lo fuera. Es más, aquí se ha dicho que la amnistía convierte a este país en una dictadura y, señorías, me tienen muy confundido, porque pensaba que hacía años que vivíamos en ‘Cubazuela’.

Sus mentiras, señorías, tienen las patas muy cortas, como todas, pero sí que es cierto que como viajan en coches oficiales llegan muy lejos.

Señor presidente, hola, buenas tardes, ¿cómo está? Una vez le preguntaron a Unamuno que por qué no tenía fe en Melquíades Álvarez, político reformista, expresidente de esta Cámara. Y él respondió con una frase que viene al pelo. Dijo algo así como: ¿Cómo quieren que tenga fe en Melquíades Álvarez si me cuesta ya tener fe en Dios? Y es que nosotros no es que no tengamos fe, es que tenemos memoria y sabemos perfectamente, señor presidente, que la diferencia entre que usted escuche a García-Page o escuche a Zapatero depende, depende de la fuerza que tengamos para obligarle a que escuche al segundo y no al primero. Por cierto, una pregunta al aire que hago: ¿Por qué el hecho de que García-Page critique al Gobierno por la amnistía es pluralidad y, en cambio, que la ministra Ione Belarra critique al

Gobierno por Palestina es deslealtad? ¿Por qué? Aprovecho para agradecer el trabajo a Irene Montero y a Ione Belarra. Yo os aplaudo y ojalá podamos sumar juntos y juntas. (Aplausos).

Sí, señor, presidente, capacidad para obligarle. Nosotros hoy aquí tenemos capacidad para obligarle, para obligarle a acabar con la represión hoy y para obligarle, quizá, a que se vote en un referéndum mañana, pero también capacidad para obligarle a salir de la parálisis y del ensimismamiento, porque usted ha dicho aquello de ni un paso atrás, que queda muy bien, pero, señor presidente, ¿y pasos hacia delante?

La respuesta ante lo que está pasando no puede ser, señorías, una rueda de prensa sin preguntas, que se parecía mucho más a una sesión de autoayuda que a una rueda de prensa para presentar un programa de Gobierno. La solución ante lo que está pasando debe ser incidir y debe ser avanzar: avanzar en la derogación de la ley mordaza para que no sigan muriendo miles en la frontera sur de Europa; avanzar en topar tipos de interés de las hipotecas variables; avanzar en la lucha contra la morosidad de la gran empresa contra pymes y autónomos; avanzar en subir el impuesto a la banca; avanzar en levantar a toda una generación de una pantalla de móvil que les deprime y que les esclaviza; avanzar en que la Iglesia asuma responsabilidades, porque un abuso no es un pecado a perdonar, es un delito a investigar (aplausos); avanzar en un mejor reparto de las horas de trabajo y en mejores salarios mínimos y prestaciones universales que las compensen; avanzar en la dignificación del colectivo migrante, que ya es un 20 % de la población, agilizando trámites, homologando títulos y eliminando trabas. Y, finalmente, señor presidente, señorías del Gobierno, avanzar en una política exterior más valiente, que, por ejemplo, diga que el antisemitismo es una lacra, pero que la islamofobia también; que Gaza es una cárcel, pero que Israel tiene sus llaves; que Hamás es una organización terrorista deleznable, pero que Israel ejerce terrorismo de Estado; que en Palestina han muerto ya en un mes tantos niños como en Ucrania en seiscientos días, y que, por lo tanto, sí, Netanyahu es un criminal de guerra como Putin; sí. Y que la solución siempre es la política, siempre es la negociación, Y si no me creen a mí crean a la Biblia con aquello de Mateo 26: Guarda tu espada, porque quien a hierro mata, a hierro muere.

Y, señor Sánchez, una última cosa, mire a este hemiciclo. Mírelo, por favor, un segundo. ¿Ve aquí alguna alternativa a nosotros y a nosotras? ¿Ve aquí a Albert Rivera? ¿Ve aquí a Inés Arrimadas? ¿Los ve? ¿No, verdad? No se la juegue, no se la juegue, créame. (Rumores.―Aplausos).

Senyories, jo vinc d’un país on durant quatre anys segons qui ha dit que aconseguir 2000 milions d’euros per Catalunya, 14 lleis socials, uns indults i eliminar el delicte de sedició era a canvi de res. Durant quatre anys hem estat el sac de boxa de molta gent. Però vam continuar treballant i van arribar a les eleccions, i vam dir que els nostres vots valien una amnistia, que valien reforçar la negociació, que valien la transferència total de Rodalies, i que valien corregir el dèficit fiscal. Aquest era el preu. I quatre mesos després presentem aquí un acord per una amnistia per reforçar la negociació, per la transferència total de Rodalies —‌que això es trens, vies i recursos—, i per la condonació de 15 000 milions d’euros de deute fiscal.

Senyories, jo he parlat de mentides a l’Estat espanyol. Ho dic clarament, a Catalunya també es diuen mentides. També. Però la única veritat és que Esquerra Republicana fa quatre anys va posar una música a sonar i que tothom ara l’està ballant.

Senyories de Junts, què tal? Vostès diuen que han aconseguit un acord històric. Vostès han aconseguit una amnistia anunciada fa dues setmanes. Vostès han aconseguit arribar a un acord amb el PSOE on diu que no estan d’acord amb el PSOE. Vostès han aconseguit una comissió d’investigació sobre la guerra judicial —‌a mi això m’agrada perquè ja porto quatre comissions d’investigació. Vostès han aconseguit que el PSOE reconegui l’existència d’un conflicte polític amb Catalunya, com ja va reconèixer el PSOE a Pedralbes l’any 2019 i l’any 2020 i 2023 amb els pactes amb nosaltres. Bé; enhorabona. Benvinguts, benvingudes. Els prometo una cosa, el meu compromís, el nostre compromís. Quan el PSOE els intenti enganyar —h‌ o farà, ho intentarà—, el nostre compromís és que no direm mai que la culpa és de vostès. Mai. Sempre direm que la culpa és de qui és. Del PSOE. I els ajudarem que no passi, perquè el compliment dels acords els puc assegurar que serà molt més complicat que fer un tuit.

Acabo, senyories. Jo soc independentista. Jo vull la independència de Catalunya. Però la meva responsabilitat avui, la meva responsabilitat avui i sempre, i la tinc aquí, no és parlar pels meus. Això és molt fàcil. Parlar pels teus t’assegura un bon despatx a la seu del teu partit. Però jo no vull parlar pels meus. Jo vull parlar per gent que encara dubta. Perquè crec que és la clau de la política, que és la clau per guanyar o perdre. Soc encara més clar, crec que la nostra responsabilitat és parlar aquí per la gent que al nostre país va votar Pedro Sánchez. Per por, per dubtes, perquè pensava. És la nostra responsabilitat interpel·lar tothom qui tingui valors com la justícia social, la democràcia, la llibertat, i això és difícil. Però crec que la meva responsabilitat és parlar per la gent que encara no pensa com jo. Perquè així m’ho va ensenyar gent com el Joan Tardà. Perquè el fàcil, senyories, és parlar pels nostres partits. El difícil és parlar pels nostres països. A no ser que vulguem guanyar una competició de puresa. Però jo vull guanyar el meu país, Catalunya. Res més. I moltes gràcies.

Señorías, yo vengo de un país donde durante cuatro años algunos han dicho que lograr 2000 millones de euros para Cataluña, catorce leyes sociales, unos indultos y eliminar el delito de la sedición era a cambio de nada. Durante cuatro años hemos sido el saco de boxeo de mucha gente. Pero seguimos trabajando y llegaron las elecciones, y dijimos que nuestros votos valían una amnistía, valían reforzar la negociación, valían la transferencia total de cercanías y valían corregir el déficit fiscal. Ese era el precio. Y cuatro meses después presentamos aquí un acuerdo por una amnistía, por reforzar la negociación para la transferencia total de cercanías ―es decir, trenes, vías y recursos― y también por la condonación de 15 000 millones de euros de deuda fiscal.

Señorías, yo he hablado de mentiras en el Estado español. Y lo digo a todas luces: en Cataluña también se miente. También. Pero la única verdad es que Esquerra Republicana hace cuatro años empezó a tocar una música y ahora todo el mundo la está bailando.

Señorías de Junts, ¿qué tal? Ustedes dicen que han logrado un acuerdo histórico. Ustedes han logrado una amnistía anunciada hace dos semanas. Han conseguido alcanzar un acuerdo con el PSOE, donde dice que no están de acuerdo con el PSOE. Han logrado una comisión de investigación sobre la guerra judicial. A mí me gusta, porque ya llevo cuatro comisiones de investigación. Ustedes han conseguido que el PSOE reconozca la existencia de un conflicto político con Cataluña, como ya reconoció el PSOE en Pedralbes en 2019 y en 2020 y 2023 con los pactos con nosotros. Bien, enhorabuena, bienvenidos y bienvenidas. Les prometo una cosa, mi compromiso, nuestro compromiso: cuando el PSOE intente engañarles ―lo hará, lo intentará―, nuestro compromiso es que no diremos jamás que la culpa es de ustedes, nunca; siempre diremos que la culpa es de quien es, del PSOE. Y les ayudaremos a que no pase, porque el cumplimiento de los acuerdos ya les puedo asegurar que será mucho más complicado.

Termino, señorías. Yo soy independentista, yo quiero la independencia de Cataluña. Pero mi responsabilidad hoy y siempre la tengo aquí, y no es hablar en nombre de los míos, esto es muy fácil; hablar por los tuyos te asegura un buen despacho en la sede de tu partido. Pero yo no quiero hablar por los míos, yo quiero hablar en nombre de gente que aún duda, porque creo que es la llave de la política, es la llave para ganar o perder. Y voy a ser aún más claro, creo que nuestra responsabilidad es hablar aquí en nombre de la gente que en nuestro país votó a Pedro Sánchez por miedo, por dudas, porque pensaba… Es nuestra responsabilidad interpelar a todo el mundo, a aquellos que tengan valores como la justicia social, la democracia, la libertad. Y esto es lo difícil, esto es lo difícil, pero creo que mi responsabilidad es hablar por la gente que aún no piensa como yo, porque así me lo enseñaron personas como Joan Tardà. Porque lo fácil, señorías, es hablar por nuestros partidos; lo difícil es hablar en nombre de nuestros países, a no ser que quieran ganar una competición de pureza. Yo lo que quiero es ganar por mi partido, mi país, que es Cataluña.

Nada más, muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, señor Rufián. Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 66Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señoría, usted ha hecho referencia, efectivamente, a los acuerdos que llegamos entre el Partido Socialista y Esquerra Republicana hace ya cuatro años. Yo me querría remontar un poco más allá, a hace casi cinco años y medio. La mayoría de esta Cámara sacó adelante por primera vez en la historia de nuestra democracia una moción de censura, y esa moción no solamente censuraba el mandato de un gobierno del Partido Popular lastrado por la corrupción, que estaba generando desafección ciudadana, no solo buscaba poner punto final a un tiempo marcado por una respuesta neoliberal que trajo recortes y que fue profundamente injusta en una crisis muy grave, como fue la crisis financiera. Aquel 31 de mayo de 2018 me dirigí a esta Cámara con un firme propósito del que da constancia el Diario de Sesiones de aquel día. Dije entonces que habría que restablecer los puentes que otros habían roto y sentar las bases que nos permitieran normalizar las relaciones e iniciar un diálogo entre el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Cataluña. Esas, señor Rufián, fueron mis palabras entonces, hace ya cinco años y medio. Y cinco años y medio después, con la experiencia de todo lo vivido ―una pandemia, guerras, usted ha hecho referencia a ello, la inestabilidad económica global― me ratifico en el tremendo error que hubiera supuesto seguir el manual del Partido Popular, que fue el inmovilismo, cuando no la desidia, que fue la confrontación territorial, cuando no el intento burdo de ocultar una profunda crisis territorial, o, mejor dicho, de ocultar tanto la corrupción como los recortes, agravando ese conflicto político entre Cataluña y el conjunto del país. Y en ese contexto, señorías ―lo he dicho antes―, ¿se podrían haber imaginado lo que hubiera supuesto afrontar la peor crisis sanitaria de los últimos cien años desde esa trinchera? ¿Se imaginan que, en lugar de construir confianza, España, y también Cataluña, hubieran tenido gobiernos empeñados en seguir alimentando el conflicto nada menos que entre la Administración General del Estado y la segunda comunidad autónoma más poblada de nuestro país? Pues hubiera sido un desastre, señorías, un auténtico desastre. Y a eso nos hubiera llevado el Partido Popular de haber estado en el Gobierno en ese momento.

Señorías, desde el primer momento fui muy consciente de la herencia recibida que teníamos y debíamos administrar: una sociedad dividida, violencia en las calles, una fractura social provocada y también, desgraciadamente, el desgarro de líderes independentistas en la cárcel. En estos años me he volcado en revertir esa herencia con una idea en mente, y es que las generaciones futuras no vuelvan a sufrir lo que se sufrió entonces, que ningún Gobierno el día de mañana tenga que empezar de cero a tejer las redes de confianza rotas por la quiebra de la concordia. Hace casi cuatro años, también en 2019, a las puertas de una pandemia ―entonces no lo sabíamos―, en la sesión de investidura, en la que contamos con su apoyo a través de la abstención, reiteré esa apuesta por el diálogo ante esta Cámara. Y quiero decirle, señor Rufián, que yo sí creo que ha merecido la pena transitar esa vía.

Usted viene a decir que todos los aciertos son suyos y que, si hay errores o fallos, es todo culpa del Partido Socialista (rumores), pero yo creo que ha merecido la pena iniciar esa etapa y transitar esa vía, porque abrimos un camino en el que merece la pena perseverar ―sí, sí, lo ha dicho― y porque lo hicimos desde el primer día y con efectos tangibles. Apenas un mes después de la investidura, celebramos la primera reunión de la mesa de diálogo, el 26 de febrero de 2020, y aquel día sentamos las bases del diálogo entre dos gobiernos que constataron la naturaleza política del conflicto y la necesidad de avanzar en una solución. Fue ahí, además, en el seno de esa mesa de diálogo, donde forjamos dos grandes acuerdos que me gustaría subrayar. En primer lugar, superar la judicialización del conflicto y, en segundo lugar, impulsar las lenguas cooficiales, particularmente la lengua catalana, también en el ámbito internacional, como lo que es, un patrimonio colectivo de todas y de todos. Reactivamos la comisión bilateral de la Generalitat y el Gobierno de España, un órgano clave para el diálogo, de la que el Gobierno anterior del Partido Popular no había convocado reunión en casi siete años. Impulsamos ahí la negociación para reducir la conflictividad entre la Administración General del Estado y el Govern de la Generalitat de Catalunya. Y reactivamos la agenda de traspasos, la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales y la Comisión de Inversiones en Infraestructuras.

En definitiva, señor Rufián, no hablo de cuestiones abstractas, hablo de mejoras concretas que afectan a la vida de la gente en infraestructuras de comunicación, en políticas hidráulicas —‌Cataluña, en este caso, está sufriendo también los estragos de la sequía— y en cesión de espacios vinculados a la biodiversidad. Y fue, además, en el seno de estos foros donde avanzamos en la creación de un grupo de trabajo para abordar los planes de rodalies y también para evaluar los traspasos que se materializarían con este acuerdo. Y gracias a esa iniciativa, me gustaría decirle a la sociedad catalana que hemos sentado las bases para la modernización sin precedentes de la red, con una inversión global de 6300 millones de euros, de los que más de 1000 millones de euros ya se han ejecutado en los dos primeros años de vigencia del plan, más otras actuaciones ya en ejecución que ahora mismo implican 2224 millones de euros añadidos. Por tanto, estamos cumpliendo con el compromiso adquirido allá por el año 2020 de iniciar la mitad de la inversión en los dos primeros años del plan. Y entiendo su recelo, señor Rufián, porque esa ha sido la inercia también administrativa y el modus operandi del Partido Popular en el Gobierno en la pasada década: inejecución presupuestaria crónica. Los datos que acabo de darle creo que son el mejor aval para acreditar que ahora sí la Administración General del Estado cumple con los catalanes y con las catalanas.

Antes la vicepresidenta del Gobierno ha hecho una reflexión sobre el modelo de infraestructuras radial y pasar al de una malla, y quiero decirles que eso es también lo que está detrás del impulso al corredor mediterráneo que hemos forjado y desarrollado durante estos últimos cuatro años, del protocolo para los accesos ferroviarios y viarios al puerto de Barcelona o de las encomiendas de gestión contempladas en los últimos presupuestos generales del Estado; y que no son sino el reflejo de la confianza mutua, restablecida con muchísimas dificultades, entre dos administraciones unidas en este caso por un afán común, que es mejorar la vida diaria de los catalanes y catalanas. Y ese diálogo, como método, está detrás también de la vocación de cumplir la sentencia del Tribunal Supremo de 2 de noviembre de 2017, relativa a la inversión en infraestructuras, y de la voluntad de cumplir con los acuerdos sobre la integración de la policía autonómica de Cataluña en el modelo de financiación.

He de reconocerle que este camino no ha sido fácil. Usted en su intervención y también con su tono cuando se dirigía al Partido Socialista Obrero Español ha demostrado lo difícil que es que nos podamos entender, pero creo que el diálogo entre nuestros partidos se ha construido sobre una base inicial de escasa confianza. Solo la necesidad perentoria de mejorar la vida de los ciudadanos en España y también en su territorio, en Cataluña, nos llevó a intentar alcanzar una y otra vez unos acuerdos de mínimos, y cada frágil acuerdo fue la base para construir el siguiente. Yo le reconozco ese mérito a usted y a su partido político, pero le pido que reconozca también ese mérito a este partido, al Partido Socialista, y al Gobierno que presido. (Aplausos).

Dimos, además, un paso decisivo con las medidas de gracia de los indultos. Juntos lo hicimos, juntos asumimos que esa iniciativa no era una muestra de debilidad democrática, sino todo lo contrario, una oportunidad para dejar atrás una fractura social abierta en Cataluña. Yo lo recuerdo bien, un paso por la concordia y por la convivencia que suturara la fractura emocional que había dividido a la sociedad —‌esa es mi opinión— y a las familias catalanas. Y, por último, avanzamos en reformas legislativas que homologaran nuestro Código Penal al de otras democracias europeas ante conductas equiparables. Por cierto, una iniciativa que me parece justo recordar que ha sido elogiada y defendida por el Consejo de Europa en mayo de este mismo año, para desgracia de los que no han dejado de alimentar el ruido sobre la cuestión de la reforma del Código Penal.

Por tanto, solo desde el rencor y la ceguera más interesada se puede negar cuánto ha cambiado el escenario y la realidad cotidiana en Cataluña durante estos años y cuánto nos ha beneficiado para construir un clima de paz y de estabilidad social inédito durante demasiados años, durante esta última década.

Señor Rufián, señorías, creo que el diálogo entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno de España, las medidas de gracia y los acuerdos entre partidos descansan sobre un amplio —‌yo diría que amplísimo— consenso social y han posibilitado que la sociedad catalana esté, ahora sí, preparada para lo que nosotros, el Partido Socialista, hemos llamado un reencuentro total, que nos hace fuertes ante los desafíos compartidos que tenemos por delante. Para ello, vamos a dar un paso más, vamos a asumir la superación de estos últimos elementos que quedaban de la crisis política de 2017, y con un extraordinario aval, por cierto, que es la voluntad compartida de seguir avanzando desde el acuerdo, compartida por fuerzas políticas muy distintas, con proyectos políticos muy diferentes, pero que suman el 80 % de los escaños que se eligieron en Cataluña durante las elecciones del pasado 23 de julio. Esto significa, señorías, que cuatro de cada cinco catalanes y catalanas marcaron el camino a seguir aquel día, el pasado 23 de julio, señor Rufián. Por tanto, es nuestro deber y nuestra obligación moral estar a la altura del mandato de una sociedad rica, diversa y plural, como es la catalana, una sociedad que nos pide mirar hacia delante con generosidad y con altura de miras.

Hay muchas cosas que nos separan, señor Rufián, muchas, pero hay muchas otras cosas que nos unen. Usted ha hecho referencia a ellas también desde la tribuna. La diferencia, por tanto, es dónde ponemos el acento, en lo que nos aleja o en lo que nos acerca, y yo siempre lo haré en esto último, porque es ahí donde se construyen los cimientos sólidos de la concordia.

En estos últimos años hemos tenido que hacer frente a desafíos inéditos y he de reconocerle que su grupo parlamentario, señor Rufián, ha estado a la altura. En algunos casos no, legítimamente han defendido otras posiciones. Yo creo que fue un error que ustedes votaran en contra de la reforma laboral pactada con los agentes sociales, pero, en todo caso, ustedes han estado a la altura. Lo estuvieron respaldando tres presupuestos generales del Estado, que han aportado estabilidad y solidez en circunstancias extraordinariamente difíciles, como las que atravesaron la sociedad catalana y también la sociedad española con la pandemia de la COVID. Gracias a esos presupuestos pudimos, por ejemplo, garantizar una subida digna para diez millones de pensionistas, elevar la dotación para las becas, avanzar en conciliación y blindar una senda de incremento sin precedentes del salario mínimo interprofesional. Su grupo también respaldó buena parte de la agenda de transformación impulsada por el Gobierno de coalición progresista en los ámbitos educativo, de la ciencia, de las universidades y, también, de la ley de vivienda. También respaldó la agenda feminista de un Gobierno comprometido con la causa de la libertad, y que encontró en ustedes el apoyo que otros niegan desde la trinchera ideológica en la que se esconden. Y quiero reconocérselo, señoría, porque con su apoyo sacamos adelante la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, la reforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia e impulsamos el tope al precio del gas, el ingreso mínimo vital y los impuestos sobre los beneficios extraordinarios a las grandes energéticas y, también, a la banca. Y con el respaldo de su grupo protegimos a millones de trabajadores y trabajadoras en Cataluña y en el conjunto del país ante lo peor, que era quedarse confinados y sufrir la pandemia, gracias a los ERTE y al escudo social sin precedentes con el que protegimos a quienes, de haber gobernado la derecha, usted lo sabe bien, habrían sido abandonados, como ocurrió en la gran crisis financiera. Por tanto, creo que el acuerdo alcanzado por nuestras fuerzas políticas, entre el Partido Socialista y Esquerra Republicana, se fundamenta en todos y cada uno de estos avances, y quiero ponerlos en valor y reconocer la aportación que ustedes han hecho a lo largo de la pasada legislatura. Ahora se trata de darles continuidad, de consolidarlos desde el diálogo y desde la confianza que tengamos, que es mutua. Tenemos que seguir reforzando esa cohesión social, y a este fin creo que también obedece el acuerdo de condonación de deuda pública que va a beneficiar a todas las comunidades autónomas, también a Cataluña, y que les dará mayor margen para poder invertir en eso, en políticas sociales.

Por otro lado, vamos a seguir profundizando en el ámbito de Cataluña con la creación de una empresa mixta Estado-Generalitat que va a gestionar Rodalies, y también la extensión del sistema de encomiendas de los Presupuestos Generales del Estado del año 2023 para acordar de común acuerdo —‌perdón por la redundancia—, entre el Gobierno y la Generalitat, la planificación de las inversiones en Cataluña. En definitiva, aunque nuestras ideas sobre cuál debe ser el papel a jugar de Cataluña y también sobre la idea de sociedad que tienen ustedes en Cataluña y nosotros en Cataluña y en España, aun siendo muy diferentes, nos unen suficientes cosas como para seguir trabajando juntos. Compartimos la apuesta irrenunciable por el diálogo como método para hacer política, pero también compartimos políticas, políticas sociales, de recuperación y reconstrucción de derechos, políticas reales que cambian la vida de la gente y mejoran el día a día de muchas personas de a pie que necesitan la política para poder defender sus derechos. Por tanto, señor Rufián, trabajemos juntos, busquemos soluciones comunes mutuamente satisfactorias que nos unan para mejorar eso, la vida de nuestros ciudadanos de a pie. Ese es mi deseo para la próxima legislatura.

Y también, en lo referido a la normalización política y social en Cataluña, para el Partido Socialista Obrero Español, usted lo sabe bien, cualquier solución territorial debe cumplir dos requisitos: debe ser jurídicamente viable y debe contar con una amplia aceptación social. De nada sirve discutir sobre hipótesis que no entran en nuestro ordenamiento jurídico. La Constitución es el marco irrevocable, el diálogo, el método a seguir para construir una solución duradera. Por eso, señor Rufián, merece la pena seguir trabajando por un acuerdo amplio que incluya a la inmensa mayoría de la sociedad catalana. Creo que esto es una lección que tenemos el deber de no olvidar cuando repasamos todo lo vivido y todo lo sufrido en estos últimos años.

A nadie le pido que renuncie a sus principios, señoría, y mucho menos a usted y a la fuerza política que usted representa, la cual ejerce una libertad que nace de la propia Constitución, esa Constitución que algunos esgrimen para negarles hasta la palabra o el derecho a existir como fuerza política, como hemos escuchado a lo largo de la tarde de hoy. Esa Constitución, como decía, es la que me impulsa a mí a la hora de buscar soluciones donde otros solamente ven obstáculos. En consecuencia, señor Rufián, seamos parte de la solución, sigamos avanzando desde ese diálogo por el bien de Cataluña y del conjunto de España, forjemos las bases de un futuro con un hilo común de todo lo que nos une, que es la cohesión social, el progreso y la convivencia. Creo que merece la pena.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Tiene la palabra el señor Rufián, por un tiempo de diez minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 69Vídeo

Brevemente. Señor presidente, de verdad, tranquilo. Creo que los dos hemos hecho suficientes debates para conocernos. Claro que sí, todos y todas hemos cometido errores. Jamás voy a decir que nosotros y nosotras somos inmaculados y que el resto… Yo soy de izquierdas. Eso lo dice la derecha. Todos y todas cometimos errores, pero, por ejemplo, aquí se ha dicho que la policía el 1 de octubre del año 2017 se jugó la vida. Bueno, a ver, es que la gente tenía papeletas, tenía urnas y les dieron de hostias en colegios electorales. (Aplausos). Sinceramente, señor presidente, creo que si el PSOE o una parte del PSOE —‌porque ustedes tienen lo suyo, y nosotros también— hoy dice, por poner un ejemplo, que esas imágenes son una vergüenza y que serán una vergüenza nacional, sinceramente creo que es por la coyuntura porque, si no, quizá lo dirían en los pasillos, como lo decían el día después, como lo decían el día después. Es lo único que digo. Me parece una buena noticia, me parece una muy buena noticia —‌de verdad, no me quiero meter en la dinámica de ningún partido— que gente como García-Page no mande en su partido. Me parece una gran noticia porque, si no, estaríamos en un contexto, en una situación, en la que no solucionaríamos absolutamente nada, en la que no nos reconoceríamos absolutamente nunca. Guste más o guste menos, como he dicho ciento cincuenta veces en este atril, ni nosotros ni nosotras vamos a desaparecer, ni evidentemente ustedes, ni los cientos de miles de personas que votan formaciones políticas muy diferentes van a desaparecer, ergo hagamos nuestro trabajo, hagamos nuestro trabajo, que es política y negociación. La buena noticia, señor presidente, es que todos y todas aquellos y aquellas que, más allá del teatro —‌creo que se me entiende—, votaremos mañana su investidura, apostamos por lo mismo, obligados o no, que es hacer política y negociar, y eso es una buena noticia.

Señor presidente, ¿sabe qué es una máxima de cualquier país —‌también se lo digo a la derecha española—, una máxima de cualquier Estado? Que todo el mundo quiera forma parte de él, que todo el mundo quiera formar parte de él. (Rumores). Ah, no, ¿no es una máxima? Entonces, ¿es una cárcel un Estado? ¿Su país es una cárcel? Si ustedes no reconocen como una máxima de su país que todos y todas los que viven en ese país quieran formar parte de él el problema es suyo, no nuestro. El problema es suyo, no nuestro.

También digo algo: en Cataluña ganó las elecciones el PSC. Las ganó y esto a veces es un tabú decirlo. No tengo ningún problema, nunca he tenido ningún problema para decir casi nada. Las ganó, sí. Ustedes están ocupando un espacio que es muy interesante, que es el espacio —‌que se me entienda desde la inmensa admiración y respeto, porque conozco desde la investidura pasada al señor Illa— del notario, el aburrido, el aquí no pasa nada, yo soy el normal. Pero, repito, hasta hace cuatro días tenían a nueve personas en la cárcel y ustedes también votaron el 155, ustedes también callaron ante las imágenes de los palos en los colegios electorales. Nosotros nos tenemos que preguntar por qué ustedes ganan cada vez más, pero también ustedes se tienen que preguntar por qué nosotros no dejaremos nunca de persistir, y repito que guste más o guste menos, seguimos teniendo mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya. (Aplausos). Así que creo que la buena noticia es que en Cataluña se podrá decir que el independentismo, que ser independentista, es una forma de catalanismo más. Algunos de ustedes son también catalanistas. Y el independentismo es una forma de catalanismo más. Hay muchas formas de ser catalanista. Hay muchas formas de ser catalán o catalana; y hay muchas formas de ser independentista. Lo que no podemos hacer es pedir que España reconozca nuestra pluralidad cuando nosotros no somos capaces de reconocer nuestra pluralidad interna. Y mi apuesta es intentar seguir reconociendo y seguir interpelando a nuestra pluralidad interna.

Señor presidente, sigue hablando de fractura social. Pero ¿no se da cuenta de que yo le podría decir: fractura social la de Madrid ahora? Pero, miren, ¡que tienen a Aguirre cortando calles! O sea, a ver, fractura social… Seguir defendiendo que, porque la gente votó un referéndum, aquí la gente no se hablaba… Pues yo era un crío y la gente en Navidad tampoco hablaba de fútbol ni de religión ni de política. Es que es de ‘cuñao’, de verdad. Dejen de decir eso, que no hay ningún tipo de fractura. Lo que fractura la sociedad es un desahucio; es un desahucio, no que la gente vote. De verdad, no les compren el relato. Yo entiendo que les regalan una centralidad así esta gente (abriendo los brazos en cruz), y usted, señor Sánchez, lo hace muy bien, porque se la queda. ¡Lo toca todo! Pero dejen de hacer el ‘cuñao’. Repito, al final, la alternativa es la que es.

Y voy a lo importante; a lo importante, señor presidente, más allá de nuestras guerras particulares. ¿Saben cuánto cuesta el litro de aceite de oliva virgen extra, marca blanca, en Alcampo? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en ALDI? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Carrefour? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Día? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Eroski? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Hipercor? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Lidl? 9 euros. ¿Saben cuánto cuesta en Mercadona? 9 euros. La Comisión Nacional del Mercado y la Competencia quizá tenga algo que decir, señor presidente. Ocúpese también de eso.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Para concluir este debate, el candidato a la Presidencia del Gobierno tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 71Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señor Rufián. Efectivamente, nos conocemos y le reconozco su brillante oratoria. (Varios señores diputados: ¡Oh, oh!). La tiene, la tiene. Podrá gustar a unos más o menos, pero la tiene; las cosas como son. Usted decía: hagamos nuestro trabajo. Pues, efectivamente, vamos a hacer nuestro trabajo, vamos a hacer política.

Hay algunas cosas que, en fin, no puedo aceptarle, si me lo permite. Usted dice: No voy a meterme en cuestiones internas de los partidos políticos. Pero, acaba, efectivamente, metiéndose en cuestiones internas, al menos del Partido Socialista que yo dirijo. Y quiero poner en valor la democracia interna de mi partido. Las decisiones que tomamos, las tomamos colectivamente, democráticamente. Son los militantes quienes, a través de una consulta ―como ustedes también―, validamos las decisiones de la Comisión Ejecutiva Federal, en el caso del Partido Socialista Obrero Español. Y ahí, efectivamente, hay, como un partido grande que somos en España, distintos matices, distintas aproximaciones, distintas realidades, a las cuales, desde luego, yo respeto, como no puede ser de otra manera, y me reconozco como un compañero en personas a lo mejor que, efectivamente, podemos contar con visiones distintas sobre cómo afrontar determinados problemas políticos, como es la cuestión catalana, pero que cuentan con mi afecto y con todo mi respeto, como es el caso del compañero Emiliano García-Page. (Aplausos).

Habla usted del señor Illa con respeto y le dice que está jugando el papel de notario o el papel de aburrido. Eso siempre va por gustos. Yo no sé si será aburrida o no la política que se hace por parte del partido de los socialistas catalanes en Cataluña, pero, desde luego, creo que es útil, está siendo útil. Ya me gustaría a mí que el principal partido de la oposición una vez aprobara los Presupuestos Generales del Estado que proponga el Gobierno de España. (Aplausos).

Usted ha hecho referencia a los problemas de la bolsa de la compra. Creo que hoy en el debate de investidura, esta mañana, hemos anunciado medidas importantes, como es, por ejemplo, la extensión de la bajada del IVA de los alimentos básicos, de la cesta de la compra, a junio del año 2024. Evidentemente, también, junto con eso, hay otras medidas que estamos poniendo en marcha, gracias también al apoyo de su grupo parlamentario durante la pasada legislatura, que tienen que ver con la recuperación de rentas, con la ampliación de rentas de la clase media, de la clase trabajadora en nuestro país y, en definitiva, ese tiene que seguir siendo uno de los principales empeños del Gobierno que salga de esta sesión de investidura.

Por eso, señoría, en esto y en el ámbito que representa el conflicto territorial, ya me dirá usted cómo lo llamamos, si no es fractura, en fin, convengamos en un término con el que nos sintamos reconocidos todos, pero hagamos nuestro trabajo y nuestro trabajo es hacer política; y hacer política es dialogar, negociar, y ojalá poder llegar a un acuerdo que supere esta situación y que la estabilice para los próximos años, porque creo que es lo que interesa al conjunto de la sociedad catalana y al conjunto también de la sociedad española.

En definitiva, quiero agradecerle, señor Rufián, el voto afirmativo de Esquerra Republicana en la sesión de investidura. De verdad lo agradezco. Agradezco esa responsabilidad y ese compromiso con el diálogo y, desde luego, ojalá que en esta próxima legislatura que está a punto de iniciarse ya, en términos, digamos, de facultad completa, podamos lograr acuerdos que nos permitan superar situaciones inéditas en la política española durante estos últimos cuarenta años de democracia, por el bien de nuestros hijos y también por el bien de las generaciones futuras. Creo que merece la pena el empeño y agradezco de corazón su voto afirmativo. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. (La señora Gamarra Ruiz-Clavijo pide la palabra). Señora Cuca Gamarra, ¿para qué me pide la palabra?

Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo

PPDiputada.Página 71Vídeo

Gracias, presidenta. Pido la palabra en virtud del artículo 72, en nombre del Grupo Parlamentario Popular, para solicitar la aplicación y la observancia del Reglamento, por las acusaciones que se han vertido en este Pleno en la intervención del portavoz del partido de Esquerra Republicana de Catalunya, Gabriel Rufián.

Presidencia. Tiene dos minutos.

Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo

PPDiputada.Página 72

Pensaba no tener que hacerlo, porque debiera haber sido el presidente del Gobierno en funciones y candidato para seguir siendo presidente del Gobierno quien hubiera, como no puede ser de otra manera, reprobado las acusaciones que se han vertido al Poder Judicial y las que se han vertido con nombre y apellidos a un juez en nuestro país. Por eso, lo que establece nuestro Reglamento en su artículo 103 y 104 es que, sin duda alguna, los diputados, en sus intervenciones, deben ser llamados al orden cuando profieran palabras o viertan conceptos ofensivos; ofensivos para personas concretas y para instituciones. Y aquí se ha acusado a los jueces, y a uno de ellos con nombre y apellidos, de prevaricar, de guerra sucia judicial. Evidentemente, esto es algo que no podemos tolerar y que no podemos admitir en esta Cámara.

Por lo tanto, ya que usted no le ha llamado al orden, ni tan siquiera el presidente del Gobierno le ha reprobado estas declaraciones ni ha defendido a un poder y a su independencia, pedimos que se retiren del acta todas esas acusaciones infundadas gravemente vertidas en esta Cámara y que, sin duda alguna, atentan contra la separación de poderes y la independencia judicial, y en esta Cámara eso debiera ser algo que no se permitiera.

Muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señora Gamarra, revisaré las palabras y tomaré la decisión. (Rumores). Ahora es el turno del Grupo Parlamentario Junts per Catalunya. Tiene la palabra la señora Nogueras por un tiempo de treinta minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 72Vídeo

Gràcies, presidenta. President en funcions i candidat, des de Junts l’hem escoltat aquests darrers quatre anys amb molta atenció, sobretot quan ha parlat de nosaltres i quan ha parlat de Catalunya. Però vostè ja sap per quina raó avui l’hem escoltat d’una manera encara més especial. Avui vostè havia de començar a desmentir-nos els qui diem que vostè no compleix els acords, que la seva paraula no val, que a vostè només l’interessa el poder, i que és capaç d’aliar-se amb qui sigui per conservar-lo. I alguna cosa d’això hi deu haver quan el seu partit té l’estómac d’arrabassar a Junts l’alcaldia de Barcelona, amb el suport i gràcies al Partit Popular, i ara pretén arrabassar la presidència del Govern espanyol al Partit Popular gràcies als vots de Junts. I ara que soc a la part inicial de la meva intervenció, voldria donar-li un consell que, naturalment, vostè no té cap obligació de seguir. Amb nosaltres no provi de temptar la sort perquè no li funcionarà. El seu discurs no ha estat un discurs valent. Ara té l’oportunitat de contestar-me i dir-me exactament què faran vostès. La seva responsabilitat era trobar la manera de respectar el marc que vostès i nosaltres hem acordat, i de fer honor a allò que hem escrit. De fet, a l’acord signat al primer paràgraf hi diu que les coses s’han de fer en termes diferents de com s’han fet en la darrera legislatura. I això ho han signat vostès i ho hem signat nosaltres. I quan escrivim en termes diferents ens referim a una definició molt fàcil d’entendre. Per tant, li reitero que el que hem dit en anteriors ocasions, no només a vostè sinó també als membres del seu govern, per dir i fer el mateix que s’ha dit i que s’ha fet els darrers quatre anys Junts no li fa cap falta. Hem passat moltes hores treballant el marc de l’acord, sobretot els antecedents i el relat. Un acord en què no hi apareix ni una sola vegada la paraula diàleg i sí la paraula negociació. Un acord signat per vostès on no es parla de reencuentro, de perdó ni de mesures de gràcia. Això van ser els indults. I entenem que en cap cas es referia a l’amnistia, perquè l’amnistia és una altra cosa, una llei i una desjudicialització de la política. Avui prenia la paraula en nom de Junts, a qui formalment represento. Però el sentit de la nostra intervenció s’explicava per la voluntat de servir i representar molt més enllà del que són les costures i els legítims interessos dels partits polítics. Aquest debat d’investidura ve precedit d’un enfrontament entre espanyols i també una divisió entre els dos grans partits respecte a Catalunya, que no s’havia produït mai en investidures prèvies. Hi ha un fet incontrovertible que ho explica, un fet que vostè sap perquè l’ha signat, perquè forma part del nostre acord. Vostès saben que la qüestió no és tant si Espanya té un govern més o menys progressista, més o menys d’esquerres o més o menys reformista. De fet, això ha passat altres vegades i el soroll no ha estat ni de bon tros comparable amb el d’ara. El que explica la tensió i la histèria de certs sectors és exclusivament allò que històricament la política espanyola ha anomenat el problema català. Ni governs d’esquerres ni governs progressistes. El que no es digereix, el que es combat per terra, mar i aire, el que és veritablement disruptiu, és atrevir-se a abordar el tema català de manera directa. I vostè avui, de moment, malgrat ho ha signat, no s’hi ha atrevit. Seré clara, senyor Sánchez, està vostè disposat a abordar el tema català de manera directa, tal com estableix l’acord que han signat?

El que és veritablement disruptiu és també que se’ls reconegui com el que és, un conflicte històric i polític entre dues nacions; que per primer cop es plantegi en un acord polític una llei d’amnistia que acabi amb la repressió judicial i que es pugui plantejar un referèndum d’autodeterminació com una de les propostes per resoldre el problema de fons que, com molt bé hem convingut a escriure en l’acord polític, continua sense resoldre. I la funció de la política és justament resoldre els problemes pendents. El resultat democràtic expressat a les urnes ha recordat que el conflicte històric no resolt continua a l’epicentre del debat polític espanyol. Sé que molts de vostès han tingut la temptació en aquests darrers anys de fer creure que ens n’havíem d’oblidar i que, de fet, ja l’havíem deixat enrere. S’enganyaven, enganyaven i ho sabien. Ara toca actuar en conseqüència i deixar d’amagar el problema. Està disposat a fer-ho, senyor Sánchez?

El debat viu i intens que s’ha viscut a Catalunya sempre, no només en els darrers deu anys, és el propi d’una societat madura democràticament, no pas amb problemes de convivència, que s’expressa de manera diversa i de manera plural, fins i tot amb contradiccions, però que és capaç també d’articular grans acords. I sempre, sempre, sempre s’ha expressat de manera democràtica i de manera pacífica. Ens sentim molt orgullosos de defensar Catalunya, reconeixent els nostres defectes i les nostres mancances que ens fan, afortunadament, una nació. Imperfecte, però sí una nació. Ens sentim orgullosos de posar de manifest tota la seva potencialitat, tota la seva diversitat, i cal destacar-ho, tots els seus grans consensos. Sí, grans consensos com els que hi ha sobre la llengua, sobre l’ensenyament, sobre les infraestructures. També sobre la denúncia del dèficit fiscal i també la denúncia del deute històric. També sobre la cultura, la ciència, la internacionalització i, no cal dir, el dret a l’autodeterminació. Si som aquí avui és per fer que aquests grans consensos que el Parlament de Catalunya ha recollit al llarg de la seva història siguin atesos. Per això hem definit al nostre acord polític que l’únic límit és el Parlament, que és, com molt bé posa al text, el representant legítim del poble de Catalunya.

Perquè la legislatura avanci el nostre país, Catalunya, necessita que passin coses, que passin coses diferents i que es culmini un acord que canviï la història. Vàrem dir en campanya electoral que res seria igual si depenia de Junts, i només cal mirar el que està passant avui per tenir-ne la primera constatació. Certament estem emprenent una investidura on res serà igual. L’hi hem transmès, senyor Sánchez, ho sap, n’és conscient, i l’hi ho dic ara perquè encara és a temps de desistir. És a temps a desistir, però si tira endavant sap, i que també ho sàpiga tothom, que nosaltres no enganyem ningú, que som fidels als nostres compromisos adquirits, i que si som aquí avui és per fer que les coses canviïn de veritat. I si aquests canvis no són possibles, si no s’avança, no donarem suport a cap iniciativa que es presenti des del seu govern i des de la seva majoria, a cap. L’acord que hem subscrit, senyor Sánchez, ho diu ben clar: l’estabilitat de la legislatura queda subjecta als avenços i compliments dels acords que resultin de les negociacions en els dos àmbits permanents assenyalats en el punt segon. Els recordo els dos àmbits perquè quedi constància al Diari de Sessions: l’àmbit del reconeixement nacional, on nosaltres plantegem el referèndum d’autodeterminació, i l’àmbit dels dèficits i limitacions de l’autogovern, on plantejarem, entre d’altres coses, la cessió del cent per cent dels impostos que paguen els ciutadans de Catalunya. Em pot confirmar, perquè al matí no ens ha quedat gens clar, si vostè està disposat a complir tots i cada un dels punts de l’acord signat i ratificar les 1486 paraules de l’acord? 1486 paraules de les quals ni una és casual o sobrera.

El conflicte entre Catalunya i Espanya té arrels profundes que venen de molt lluny. La societat catalana, d’ençà de l’aplicació del Decret de Nova Planta amb la subsegüent abolició de les nostres institucions seculars, de les nostres constitucions, la pèrdua de la nostra sobirania i la prohibició de la nostra llengua, ha batallat per recuperar el que les armes i la monarquia ens van furtar fa més de tres cents anys. La distància i el desacord permanent entre les dues nacions han estat fruit de tensions polítiques davant les quals l’Estat espanyol, en moltes ocasions, ha respost a través de la repressió política, militar, policial, judicial i també mediàtica. La manifestació màxima d’aquesta repressió és la detenció, l’extradició, el consell de guerra, la condemna a mort i l’execució del president de la Generalitat, Lluís Companys. L’evidència de l’existència d’un conflicte polític calia reconèixer-ho. Aquest relat com a origen i perpetuació del conflicte per primer cop s’accepta per la part espanyola. I aquesta part del nostre acord és especialment rellevant perquè emmarca els avenços a donar en la resolució del reconeixement nacional de Catalunya. Tots vostès saben que els darrers intents d’acordar una via de restitució dels nostres drets històrics perduts i fer-ho a través de la negociació que espera la societat catalana han estat formulats a través de mecanismes que permet la Constitució, però cap d’ells ha prosperat. Ni la reforma de l’Estatut. Ni el 2012 l’aprovació al Ple del Parlament de Catalunya de la proposta del pacte fiscal que poques setmanes després el president Mas va portar al president del Govern espanyol d’aleshores, que va rebutjar discutir-lo i encara menys negociar-lo. Ni el 2014, quan una àmplia majoria del Parlament aprova presentar a la Mesa del Congrés dels Diputats una proposició de llei per delegar les competències per celebrar un referèndum sobre el futur polític de Catalunya. Són Turull, Rovira i Herrera els diputats encarregats de venir a defensar aquí el que va ser rebutjat pel Congrés. Ni tampoc l’aprovació de la Llei de consultes populars no referendàries, amb base a la qual es va convocar la consulta del 9N, amb una participació de més de dos milions de persones i amb el conseller Francesc Homs, el president Mas, la consellera Ortega i la consellera Rigau condemnats per desobediència i inhabilitats. Ni tampoc la petició d’un referèndum acordat després de l’aprovació de la qüestió de confiança a què es va sotmetre el president Puigdemont. Res no ha funcionat mai.

És a la llum del rebuig de tots els intents que hem exposat que el Govern i el Parlament de Catalunya decideixen convocar un referèndum d’autodeterminació l’1 d’octubre del 2017. La participació va ser massiva i el suport a la independència va ser de més del 90 %. El president Puigdemont, aleshores, va prioritzar la via negociada, tal com es reclamava des del Govern espanyol i també des de les institucions internacionals. El president proposava, doncs, iniciar un procés de negociació. Tanmateix, el Govern espanyol va decidir reprimir el referèndum de manera violenta, va mobilitzar milers de policies d’arreu d’Espanya, va intervenir les institucions catalanes i es va iniciar un llarg període de repressió que ha comportat persecució, presó i exili per a moltes persones, dirigents polítics, activistes i ciutadans catalans. La repressió de l’Estat va treure tota possibilitat de resolució política. És necessari, doncs, que qualsevol nou intent de resoldre el conflicte polític de manera negociada comporti el retorn a la via política, reverteixi els efectes de la repressió i es busqui un acord en què es vegin satisfetes les aspiracions de la societat catalana. Ens calia, i sempre ho hem repetit des de Junts, sortir de l’espiral de retrocés i de renúncia dels darrers quatre anys. Una espiral que només exigia a la part catalana, mai a l’espanyola. Ateses les circumstàncies, sortir d’aquesta espiral i arribar a un acord no era gens fàcil i tampoc era gens agradable. Ens havíem d’entendre amb un partit amb qui mai ens hem entès i de qui desconfíem profundament. Ens havíem d’entendre també amb un Govern espanyol que no compleix i en el qual tampoc confiem.

Per això hem triat una manera diferent a la qual el catalanisme normalment pactava amb Espanya. En lloc d’anar a preu fet, anirem a tant la peça; en lloc d’assegurar l’estabilitat de la legislatura d’entrada, caldrà guanyar-se-la acord a acord; en lloc de fer una llista de la compra sempre incompleta i mai satisfeta, volem parlar del supermercat sencer. Necessitàvem passar de la mentalitat autonomista en què alguns han quedat atrapats per una mala diagnosi de l’origen i naturalesa del conflicte, a una mentalitat d’estat que qualsevol nació ha de tenir per fer que les coses girin, que les coses canviïn, i que les coses es transformin. Calia assolir un canvi de paradigma, passar d’una relació de subordinació a una relació d’igual a igual, que és el que el president Puigdemont reclama fa més de set anys.

Hi havia una sèrie d’elements que eren imprescindibles que es complissin si el Govern espanyol volia emprendre un procés de negociació amb Junts, i el president Puigdemont els va indicar a la seva conferència el 5 de setembre. Eliminar tota referència de l’independentisme a la directiva d’intel·ligència. Retirar la vinculació de l’independentisme català amb el terrorisme dels informes de l’Europol. I la llei d’amnistia. Calia, i per això ho fem constar, un acord sense renúncies en què explicitem que per a nosaltres el mandat de l’1 d’octubre és vigent i el compromís amb la independència és irrenunciable, sense renúncies i sense enganyar ningú. Perquè si algú diu que aquest acord serveix per girar full, enganya els ciutadans. Perquè no ho hem fet i no ho farem mai, perquè aquest no és només un anhel nostre, pertany a les generacions i generacions de catalans que s’han sacrificat en circumstàncies molt més adverses que les actuals per aconseguir que arribem fins aquí, i avui perquè formem part d’aquesta cadena de generacions escrivim una pàgina més que ens acosta al nostre objectiu. En resum, calia identificar bé el problema, dotar-se de les condicions i elements necessaris per abordar la seva resolució i acordar una metodologia de treball.

Si avui som aquí és perquè aquests elements, i altres inclosos a la conferència del president Puigdemont, són presents a l’acord que hem signat. Som conscients dels riscos, de les dificultats, i també de les profundes discrepàncies. Perquè vostès no han deixat de ser aquell partit que va abraçar amb entusiasme l’aplicació del 155 contra el nostre país. I nosaltres no hem deixat de ser aquella força que va promoure el referèndum i la declaració d’independència. Som allà on érem, però sabem que tenim una oportunitat d’avançar i que per saber on anem has de saber d’on venim. D’on venim i cap a on anem ha quedat perfectament clar a l’acord que signem. Ara es tracta de treballar en els dos àmbits que hem acordat, perquè la feina és ingent i el temps és limitat, i perquè tothom sap de la ferotge oposició que hi té l’estat profund, aquell que va quedar intacte després de la mort de Franco i que durant dècades ha fet i ha desfet —‌sobretot desfet— el que li ha convingut, des de terrorisme d’estat fins a la lawfare, aquesta paraula que tant espanta i incomoda alguns però que tothom sap que existeix i que es practica a l’Estat espanyol.

Hem de parlar de la insostenibilitat del model actual, de l’empobriment que provoca; de com hem de recuperar els recursos, els diners que són fruit de l’esforç de vuit milions de catalans, però que se’n van a Madrid i que no tornen; de les eines que hem de tenir, que tenim dret a tenir, per gestionar els desafiaments més importants que tenim plantejats com a societat. Els posaré un exemple de la insostenibilitat del model actual d’un àmbit que és una de les principals preocupacions, el de la immigració. A Catalunya hi ha el 23 % de la població immigrant de tot l’Estat. Som el 16 % de la població, però tenim el 23 % de la seva immigració, 1,3 milions de persones. És un repte prioritari per a qualsevol societat, sobretot si és una societat amb vocació d’obertura i compromesa amb la convivència i els drets humans. Però tenim exactament les mateixes escasses competències que tenen comunitats autònomes on acullen el 0,6 % de la immigració. I si parlem de recaptació d’impostos, de contribució als pressupostos de l’Estat, d’inversions executades, de participació en fons europeus, el panorama és exactament el mateix i això s’ha d’acabar. El pacte que hem signat abordarà propostes inèdites que resolguin els dèficits i les limitacions del fracassat model del café para todos. I com que partim de la desconfiança i de les males experiències, i atesa l’enorme importància que té per a tots nosaltres la resolució del conflicte, hem constituït un espai de negociació inèdit que ofereix les garanties que feien falta, perquè escoltant-lo avui són imprescindibles. I estem parlant del mecanisme de mediació que serà independent a tots nosaltres, que ens acompanyarà en la recerca de solucions, que vetllarà pels compromisos que adquirim i que verificarà si no complim allò en el que ens hem compromès.

Nosaltres no volem trencar res, no volem que ens trenquin. I ens defensarem sempre que algú ho intenti fer, sigui des dels tribunals, sigui des de l’enginyeria fiscal, sigui des de l’incompliment dels compromisos. Nosaltres el que volem és el millor per a la nostra nació i, per tant, el millor futur per als nostres fills i filles. No els hauria de sorprendre, doncs, que posem tot això al centre del debat polític que tenim avui. Ens devem a ells, i per ells lluitarem fins i tot pactant amb qui tan mal ens ha volgut. Perquè el nostre compromís és amb Catalunya. El nostre compromís és amb el poble de Catalunya, amb ningú més. Visca Catalunya lliure. Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Presidente en funciones y candidato, en Junts le hemos escuchado estos últimos cuatro años con mucha atención, sobre todo cuando ha hablado de nosotros y cuando ha hablado de Cataluña. Usted ya sabe por qué razón hoy le hemos escuchado de una forma todavía más especial. Hoy usted debía empezar a desmentirnos a quienes decimos que usted no cumple los acuerdos, que su palabra no vale, que a usted solo le interesa el poder, y que es capaz de aliarse con quien sea para conservarlo. Algo de esto habrá cuando su partido tiene el estómago de arrebatar a Junts la alcaldía de Barcelona, con el apoyo y gracias al Partido Popular, y ahora pretende arrebatar la Presidencia del Gobierno español al Partido Popular gracias a los votos de Junts. Ahora que estoy en la parte inicial de mi intervención, querría darle un consejo, que, naturalmente, usted no tiene ninguna obligación de seguir. Con nosotros no intente tentar a la suerte porque no le va a funcionar. Su discurso no ha sido un discurso valiente. Ahora tiene la oportunidad de responderme y decirme exactamente qué va a hacer usted. Su responsabilidad era encontrar la manera de respetar el marco que ustedes y nosotros hemos acordado, de hacer honor a aquello que hemos escrito. De hecho, en el acuerdo firmado, en el primer párrafo dice que las cosas se tienen que hacer en términos diferentes de cómo se han hecho en la última legislatura, y esto lo han firmado ustedes y lo hemos firmado nosotros. Cuando escribimos en términos diferentes, nos referimos a una definición muy fácil de entender. Por lo tanto, le reitero lo que hemos dicho en anteriores ocasiones no solo a usted, sino también a los miembros de su Gobierno: para decir y hacer lo mismo que se ha hecho durante los últimos cuatro años, Junts no le hace ninguna falta.

Hemos pasado muchas horas trabajando el marco del acuerdo, sobre todo los antecedentes y el relato. Un acuerdo en el que no aparece ni una sola vez la palabra diálogo, y sí la palabra negociación. Un acuerdo firmado por ustedes donde no se habla de ‘reencuentro’, de perdón ni de medidas de gracia; eso fueron los indultos, y entendemos que en ningún caso se refería a la amnistía porque la amnistía es otra cosa: una ley y una desjudicialización de la política.

Hoy tomaba la palabra en nombre de Junts, a quien formalmente represento, pero el sentido de nuestra intervención se explicaba por la voluntad de servir y representar mucho más allá de lo que son las posturas y los legítimos intereses de los partidos políticos. Este debate de investidura viene precedido de un enfrentamiento entre españoles y también de una división entre los dos grandes partidos respecto a Cataluña que no se había producido nunca en investiduras previas. Existe un hecho incontrovertible que lo explica, un hecho que usted sabe —‌porque lo ha firmado, porque forma parte de nuestro acuerdo—. Ustedes saben que la cuestión no es tanto si España tiene un gobierno más o menos progresista, más o menos de izquierdas, o más o menos reformista; de hecho, esto ha pasado otras veces y el ruido no ha sido ni mucho menos comparable al de ahora. Lo que explica la tensión y la histeria de ciertos sectores es exclusivamente aquello que históricamente la política española ha denominado el problema catalán. Ni Gobiernos de izquierdas ni Gobiernos progresistas. Lo que no se digiere, lo que se combate por tierra, mar y aire. En definitiva, lo que es verdaderamente disruptivo es atreverse a abordar el tema catalán de forma directa.

Usted hoy, de momento, a pesar de que lo ha afirmado, no se ha atrevido. Seré clara, señor Sánchez. ¿Va usted a abordar el tema catalán de forma directa, tal y como establece el acuerdo que han firmado? Lo que es auténticamente disruptible es que se reconozca como lo que es, un conflicto histórico y político entre dos naciones. Que por primera vez se plantee en un acuerdo político una ley de amnistía que acabe con la represión judicial, que se pueda plantear un… (fallo técnico) … como una de las propuestas para resolver el problema de fondo, que, como muy bien hemos convenido a escribir en un acuerdo político, sigue sin resolver.

La función de la política es justamente resolver los problemas que siguen pendientes. El resultado democrático expresado en las urnas ha recordado que el conflicto histórico no resuelto continúa en el epicentro del debate político español. Sé que muchos de ustedes han tenido la tentación, en estos últimos años, de hacer creer que nos teníamos que olvidar y que, de hecho, ya lo habíamos dejado atrás. Se engañaban, engañaban, y lo sabían. Ahora toca actuar en consecuencia y dejar de esconder el problema. ¿Está usted dispuesto a hacerlo, señor Sánchez?

El debate vivo e intenso que se ha vivido en Cataluña siempre, no solo en los últimos diez años, es el propio de una sociedad madura democráticamente y no con problemas de convivencia, que se expresa de forma diversa y de forma plural, e incluso con contradicciones, pero que es capaz también de articular grandes acuerdos y que siempre, siempre, siempre se ha expresado por la vía democrática y la vía pacífica.

Nos sentimos muy orgullosos de defender Cataluña, reconociendo nuestros defectos y nuestras carencias que nos hacen, afortunadamente, una nación imperfecta, pero sí una nación. Nos sentimos orgullosos de poner de manifiesto toda su potencialidad, toda su diversidad y —e‌ s importante destacarlo— todos los grandes consensos. Sí, grandes consensos como los que existen sobre la lengua, sobre la enseñanza, sobre las infraestructuras, también sobre la denuncia del déficit fiscal y también la denuncia de la deuda histórica. También sobre la cultura, la ciencia, la internacionalización. Y ni qué decir tiene el derecho a la autodeterminación. Si estamos aquí hoy es para hacer que estos grandes consensos que el Parlamento de Cataluña ha recogido a lo largo de su historia sean atendidos. Por eso hemos definido en nuestro acuerdo político que el único límite es el Parlamento, que es, como muy bien pone en el texto, el representante legítimo del pueblo de Cataluña.

Para que la legislatura avance, nuestro país, Cataluña, necesita que pasen cosas y que se culmine un acuerdo que cambie la historia. Dijimos en campaña electoral que nada sería igual, basta con ver lo que está sucediendo hoy para tener la primera constatación. Ciertamente estamos emprendiendo una legislatura donde nada será igual. Le hemos transmitido… Señor Sánchez, lo sabe, es consciente y se lo digo ahora porque todavía está a tiempo de desistir. Está a tiempo, pero, si sigue adelante, que lo sepa todo el mundo que nosotros no engañamos a nadie, que somos fieles a nuestros compromisos adquiridos y que si estamos aquí hoy es para hacer que las cosas cambien de verdad. Y si estos cambios no son posibles, si no se avanza, no apoyaremos ninguna iniciativa que se presente desde su Gobierno y desde su mayoría, a ninguna.

El acuerdo que hemos suscrito, señor Sánchez, lo dice bien claro. La estabilidad de la legislatura queda sujeta a los avances y cumplimientos de los acuerdos que resulten de las negociaciones en los dos ámbitos permanentes señalados en el punto segundo. Les recuerdo los dos ámbitos para que quede constancia en el Diario de Sesiones: el ámbito del reconocimiento nacional, donde nosotros planteamos el referéndum de autodeterminación, y el ámbito de los déficits y el autogobierno. Plantearemos otras cosas: la cesión del cien por cien de los impuestos que pagan los ciudadanos de Cataluña. ¿Me puede confirmar —‌porque por la mañana no ha quedado nada claro— si usted está dispuesto a cumplir todos y cada uno de los puntos del acuerdo firmado y a ratificar las 1486 palabras del acuerdo, 1486 palabras, de las cuales ni una es casual o sobrera?

El conflicto entre Cataluña… (fallo técnico) … tiene raíces profundas que vienen de muy lejos. La sociedad catalana, desde la aprobación del decreto de nueva planta, con la subsiguiente abolición de nuestras instituciones seculares, nuestras constituciones, la pérdida de nuestra soberanía y la prohibición de nuestra lengua, ha batallado para recuperar lo que las armas y la monarquía nos hurtaron hace más de trescientos años. La distancia y el desacuerdo permanente entre las dos naciones han sido fruto de tensiones políticas, ante las cuales el Estado español, en muchas ocasiones, ha respondido a través de la represión política, militar, policial, judicial y mediática, y la manifestación máxima es la detención y la extradición, el consejo de guerra, la condena a muerte y la ejecución del presidente de la Generalitat, Lluís Companys.

La evidencia de la existencia de un conflicto político era algo que exigía ser reconocido. Este relato como origen y perpetuación del conflicto por primera vez se acepta por la parte española, y esa parte de nuestro acuerdo es especialmente relevante, porque marca los adelantos que deben darse en la resolución del reconocimiento nacional de Cataluña. Todos ustedes saben que los últimos intentos de acordar una vía de restitución de nuestros derechos históricos perdidos, y hacerlo a través de la negociación que espera la sociedad catalana, han sido formulados a través de mecanismos que permite la Constitución, pero ninguno de ellos ha prosperado: ni la reforma del estatuto, ni en 2012 la aprobación en el Pleno del Parlamento de Cataluña de la propuesta del pacto fiscal, que, pocas semanas después, el presidente Mas llevó al presidente del Gobierno español de entonces, que rechazó discutirlo y, menos aún, negociarlo. Y en 2014, cuando una amplia mayoría del Parlamento aprueba presentar en la Mesa del Congreso de los Diputados una proposición de ley para delegar las competencias para celebrar un referéndum sobre el futuro político de Cataluña, son Turull, Rovira y Herrera los diputados encargados de venir a defender aquí aquello que fue rechazado por el Congreso. Y tampoco la aprobación de la ley de consultas populares, sobre la base de la cual se convocó la consulta del 9-N, con una participación de más de dos millones de personas, y con el conseller Francesc Homs, el presidente Mas, la consellera Ortega y la consellera Rigau condenados por desobediencia e inhabilitados. Ni tampoco la petición del referéndum acordado después de la aprobación de la cuestión de confianza a la que se sometió al presidente Puigdemont, nada ha funcionado nunca.

A la luz del rechazo de todos los intentos que hemos expuesto, el Gobierno y el Parlamento de Cataluña deciden organizar un referéndum de independencia, de autodeterminación el 1 de octubre de 2017. La participación fue masiva y el apoyo a la independencia superó el 90 %. El presidente Puigdemont en aquel entonces priorizó la vía negociada, tal y como reclamaban el Gobierno español y las instituciones internacionales. El presidente proponía iniciar un proceso de negociación; no obstante, el Gobierno español decidió reprimir el referéndum de forma violenta, movilizó a miles de policías de toda España, intervino las instituciones catalanas y se inició un largo periodo de represión, que ha comportado persecución, prisión y exilio para muchas personas, dirigentes políticos, activistas y ciudadanos catalanes. La represión del Estado eliminó toda posibilidad de resolución política. Es necesario, pues, que cualquier nuevo intento de resolver el conflicto político de forma negociada conlleve el retorno a la vía política, revierta los efectos de la represión y se busque un acuerdo en el que se vean satisfechas las aspiraciones nacionales de la sociedad catalana. Nos hacía falta, y siempre lo hemos repetido en Junts, salir de la espiral de retroceso y renuncia de los últimos cuatro años, una espiral que tan solo exigía a la parte catalana y nunca a la española.

Vistas las circunstancias, salir de esa espiral y alcanzar un acuerdo no era nada fácil y tampoco era para nada agradable. Nos teníamos que entender con un partido con el que no nos hemos entendido nunca y de quien desconfiamos profundamente, y nos teníamos que entender también con un Gobierno español que no cumple y en el que tampoco confiamos. Por eso, hemos elegido una forma distinta a la que el catalanismo normalmente usaba para pactar con España. En lugar de funcionar a tanto alzado, lo haremos a tanto la pieza; en lugar de asegurar la estabilidad de la legislatura de entrada, habrá que ganársela acuerdo a acuerdo; en lugar de hacer una lista de la compra, siempre incompleta, nunca satisfecha, queremos hablar del supermercado entero. Necesitábamos pasar de la mentalidad autonomista en la que algunos han quedado atrapados por una mala diagnosis del origen y la naturaleza del conflicto a una mentalidad de Estado que cualquier nación debe tener para hacer que las cosas se muevan, cambien y que las cosas se transformen.

Era necesario lograr un cambio de paradigma, pasar de una relación de subordinación a una relación de igual a igual, que es lo que el presidente Puigdemont reclama desde hace más de siete años. Había una serie de elementos que era imprescindible que se cumplieran si el Gobierno español deseaba emprender un proceso de negociación con Junts, y el presidente Puigdemont las apuntó en su conferencia del 5 de septiembre: eliminar cualquier referencia del independentismo a nivel de inteligencia, retirar también la vinculación del independentismo catalán con el terrorismo de los informes de la Europol y la ley de amnistía. Hacía falta —‌y por eso lo hacemos constar— un acuerdo sin renuncias, en el que explicitamos que para nosotros el mandato del 1 de octubre está vigente y el compromiso con la independencia es irrenunciable, sin renuncias y sin engañar a nadie. Porque si alguien dice que este acuerdo sirve para pasar página, engaña a los ciudadanos. No lo hemos hecho y no lo haremos nunca, porque esto no es tan solo un anhelo que sea nuestro, sino que pertenece a las generaciones y generaciones de catalanes que se han sacrificado en circunstancias mucho más adversas que las actuales para conseguir que lleguemos hasta aquí. Y hoy, porque formamos parte de esa cadena de generaciones, escribimos una página más que nos aproxima a nuestro objetivo. En resumen, era necesario identificar bien el problema, dotarse de las condiciones y elementos necesarios para abordar su resolución y acordar una metodología de trabajo.

Si hoy estamos aquí es porque esos elementos y otros incluidos en la conferencia del presidente Puigdemont están presentes en el acuerdo que hemos rubricado. Somos conscientes de los riesgos, de las dificultades y también de las profundas discrepancias, porque ustedes no han dejado de ser aquel partido que abrazó con entusiasmo la aplicación del 155 contra nuestro país, y nosotros no hemos dejado de ser aquella fuerza que promovió el referéndum y la declaración de independencia. Estamos donde estábamos, pero sabemos que tenemos una oportunidad de avanzar y que para saber dónde estamos y hacia dónde vamos es necesario saber de dónde venimos. De dónde venimos y hacia dónde vamos ha quedado perfectamente claro en el acuerdo firmado, ahora se trata de trabajar en los dos ámbitos que hemos acordado, porque el trabajo es ingente y el tiempo limitado y porque todo el mundo conoce la feroz oposición que muestra el Estado profundo, aquel que quedó intacto tras la muerte de Franco y que durante décadas ha construido y destruido —‌sobre todo destruido— todo cuanto le ha convenido, desde el terrorismo de Estado hasta el lawfare, esta palabra que tanto asusta e incomoda a algunos, pero que todo el mundo sabe que existe y que se practica en el Estado español.

Debemos hablar de la insostenibilidad del modelo actual, del empobrecimiento que provoca, de cómo tenemos que recuperar recursos, el dinero que es fruto del esfuerzo de ocho millones de catalanes, pero que va a Madrid y no vuelve, de las herramientas que debemos tener y tenemos derecho a tener para gestionar los desafíos más importantes que se nos plantean como sociedad. Les pondré un ejemplo de la insostenibilidad del modelo actual, de un ámbito que es una de las principales preocupaciones: el de la inmigración. En Cataluña se concentra el 23 % de la población inmigrante de todo el Estado; somos el 16 % de la población, pero tenemos el 23 % de su inmigración, 1,3 millones de personas, y es un reto prioritario para cualquier sociedad, sobre todo si es una sociedad con vocación de apertura y comprometida con la convivencia de los derechos humanos, pero tenemos exactamente las mismas escasas competencias que tienen comunidades autónomas que acogen el 0,6 % de la inmigración.

Si hablamos de recaudación de impuestos, de contribución a los presupuestos del Estado, de inversiones ejecutadas o de participación en fondos europeos, el panorama es exactamente el mismo, y esto debe terminar. El pacto que hemos firmado abordará propuestas inéditas que resuelvan los déficits y las limitaciones del fracaso modelo del café para todos y, como partimos de la desconfianza y de las malas experiencias, y dada la enorme importancia que tiene para todos nosotros la resolución del conflicto, hemos constituido un espacio de negociación inédito que ofrece las garantías que eran necesarias, que después de escucharle hoy, son imprescindibles. Estamos hablando del mecanismo de mediación, que será independiente de todos nosotros y que nos acompañará en la búsqueda de soluciones, que velará por los compromisos que adquirimos y que verificará si no cumplimos aquello a lo que nos hemos comprometido.

Nosotros no queremos romper nada, no queremos que nos rompan y nos defenderemos siempre que alguien lo intente, sea desde los tribunales, sea desde la ingeniería fiscal, sea desde el incumplimiento de los compromisos. Nosotros lo que queremos es lo mejor para nuestra nación y, por lo tanto, el mejor futuro para nuestros hijos e hijas. No debería sorprenderles, pues, que pongamos todo esto en el centro del debate político que hoy celebramos aquí. Nos debemos a ellos y por ellos lucharemos, incluso pactando con quien tanto daño nos ha deseado, porque nuestro compromiso es con Cataluña. Nuestro compromiso es con el pueblo de Cataluña, con nadie más. ¡Viva Cataluña libre!

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Nogueras. Para dar respuesta, tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno, el señor Sánchez.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 79Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señora Nogueras, con el acuerdo que hemos alcanzado y que, como usted bien ha dicho, ha sido muy difícil, porque partimos de posiciones muy alejadas, creo que avanzamos en un camino que nunca se debió abandonar, y es el camino de la política para resolver el conflicto. Cuenta usted con el compromiso del Partido Socialista y el mío propio para cumplir con el acuerdo que hemos alcanzado.

Y, por supuesto, vamos a aprobar una ley de amnistía para buscar soluciones políticas a un conflicto que es político. Hoy gana la palabra, la capacidad de buscar espacios para ofrecer soluciones. Creo honestamente que gana la política; la política entendida como negociación, como acuerdo como el que hemos suscrito, y que tiene como gran beneficiaria a la sociedad en su conjunto.

Para llegar a este momento, han sido esenciales dos elementos que a nadie se le pueden escapar: en primer lugar, tiempo, tiempo fundamental para reflexionar y evaluar los límites que ha marcado cada partido en su acción en estos últimos años, como usted bien ha indicado en su intervención. Desde el principio, tuvimos claro que teníamos que seguir manteniendo la negociación con su grupo; no hacerlo era alentar el aislamiento y la distancia. Y, en segundo lugar, además del tiempo, la oportunidad política; una oportunidad política derivada del resultado electoral del pasado 23 de julio, en el que la aritmética electoral nos situaba ante una disyuntiva: o bien manteníamos invariables nuestras posiciones hasta forzar unas segundas elecciones, dando otra oportunidad a que pudieran sumar el Partido Popular y VOX, o apostábamos por una negociación sincera y honesta, a pesar de nuestras extraordinarias diferencias.

Creo que con este acuerdo crecemos en calidad democrática, ampliamos las fronteras, los límites de nuestra democracia para que todos y todas se sientan representados y reconocidos. La política cuenta también con la capacidad, desde su ejercicio pleno, de transformar las vicisitudes en oportunidades, como estamos haciendo en esta sesión de investidura, pero eso solo se consigue enfrentándose directamente a los problemas; usted ha hecho referencia a ello. Ignorarlos o silenciarlos no es una solución. Creo que esa es la lección que algunos siguen empeñados en obviar, los mismos que hoy se dan de bruces con sus consecuencias: su incapacidad de hablar con nadie más allá de la ultraderecha.

Yo no le voy a negar eso, señora Nogueras, y sería además un ejercicio de hipocresía política que lo hiciera, su partido y mi partido tienen visiones muy diferentes, radicalmente diferentes. Esa diferencia debe entenderse como un elemento esencial de la democracia, lo que hace que sigamos avanzando ―espero― en la solución de este conflicto. Pero hay algo que nos une por encima de nuestras diferencias y que entendemos y reconocemos como elemento central, y es el progreso y la estabilidad de Cataluña. Las visiones políticas, aunque sean diferentes, nunca deben alejarse de lo que supone y debe representar la política, que es un servicio público y atención al interés general, se llame Cataluña, como usted bien ha dicho en la última frase de su intervención, o se llame España. Eso es lo que nos demanda el conjunto de la ciudadanía. Hoy creo humildemente que Cataluña apuesta por la negociación, que reclama que las fuerzas políticas que la representan le ofrezcan soluciones, y estamos en el momento adecuado para hacerlo. Creo que estamos dando pasos muy importantes, pasos para desjudicializar ese conflicto político, pasos decisivos para que donde hubo recelo y resentimiento hoy haya un clima propicio para que podamos entendernos.

En ese sentido, señora Nogueras, nadie puede negar que hoy vivimos un tiempo de esperanza para Cataluña. Juntos hemos abierto un tiempo nuevo, un tiempo de oportunidades y de esperanza que tenemos el deber de aprovechar, y de lo que se trata ahora es de trabajar para que la Cataluña de hoy y la Cataluña de mañana, con ambición, como nos pide la inmensa mayoría de la sociedad catalana, pueda resolver este conflicto; usted ha hecho referencia a ello. La pluralidad de la sociedad catalana nos obliga a asumir un principio, y es que nadie tiene el derecho de patrimonializar como propia y exclusiva la voz de Cataluña. No hay actor político, por fuerte que sea su implantación territorial, que pueda reivindicar ser la voz de toda Cataluña. Nadie cuenta con esa capacidad por mucha fuerza electoral que tenga. Y este es el momento de abrir una nueva etapa. No vamos a permitir que se frustre esa esperanza, señoría; no vamos a permitir que el resentimiento se imponga sobre la voluntad compartida de avanzar en la superación de este conflicto. Nos les pido que renuncien a sus postulados, al contrario, sostengo que tienen el derecho a defenderlos con toda dignidad, un derecho que nace de la propia Constitución, de la Constitución española; por cierto, por más que algunos de la extrema derecha y derecha extrema se nieguen a ver. Se abre ante nosotros una oportunidad histórica que tenemos el deber de aprovechar y yo, señoría, me reafirmo en el compromiso de aprovechar esta oportunidad histórica para caminar, avanzar y resolver este conflicto político.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. En turno de réplica, tiene la palabra la señora Nogueras per un temps de deu minuts.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 80Vídeo

Gràcies, presidenta. Aprofitaré la rèplica per recordar alguns dels punts de l’acord que hem signat i que vostè ara mateix també ha subscrit. Al primer paràgraf de l’acord que hem signat, i ho llegeixo perquè val la pena que tots l’escolteu, al primer paràgraf de l’acord signat entre vostès i nosaltres hi diu: «El Partit Socialista Obrero Español i Junts per Catalunya consideren que la situació política actual permet assolir un acord per obrir una nova etapa i contribuir a resoldre el conflicte històric sobre el futur polític de Catalunya, i desenvolupar una dinàmica per resoldre’l en termes diferents dels de la darrera legislatura.» Per fer i dir el mateix que han fet i dit fins ara, ja li hem dit que no li fem falta nosaltres. A l’acord signat també, com he dit abans, no hi apareix la paraula diàleg i sí que hi apareix la paraula negociació, com en la seva darrera intervenció. I en aquest acord parlem també d’amnistia, la desjudicialització de la política també, com acaba de confirmar vostè. Ni oblit ni perdó. I en aquest punt crec que val la pena recordar un altre punt destacat de l’acord. Aquestes causes judicials han tingut una incidència política rellevant, igual que diverses resolucions d’organismes internacionals com el Grup de Treball de Detencions Arbitràries, el Comitè de Drets Humans de Nacions Unides, el Tribunal de Justícia de la Unió Europea, el Tribunal Europeu de Drets Humans o l’Assemblea de Parlamentaris del Consell d’Europa. Tots dos sabem i signem que això no és una mesura de gràcia. L’acord que hem subscrit, senyor Sánchez, ho diu ben clar, i llegeixo literal: «L’estabilitat de la legislatura queda subjecta als avenços i compliment dels acords que resultin de les negociacions en els dos àmbits permanents assenyalats al punt segon.» I el darrer punt que destacaré és el punt quatre: «L’ampliació de la participació directa de Catalunya a les institucions europees i altres organismes i entitats internacionals.» Per què acordem la participació directa de Catalunya a les institucions internacionals i els organismes i entitats internacionals? Doncs perquè som una nació. I acabo. Calia i era imprescindible que el Govern espanyol reconegués —i‌ ho ha fet, i per escrit i davant d’un mecanisme internacional i neutral— que el conflicte entre Catalunya i Espanya existeix, és històric i es remunta al 1714. I no s’esforcin en menystenir la referència al 1714, a la Llei 1/1980 aprovada per unanimitat pel Parlament de Catalunya i plenament vigent a data d’avui, i diu: «El poble català en els temps de lluita va anar assenyalant una diada, la de l’11 de setembre com a festa de Catalunya. Diada que, si bé significa el dolorós record de la pèrdua de les llibertats, l’11 de setembre de 1714 i una actitud de reivindicació i resistència activa enfront de l’opressió, suposava també l’esperança d’un total recobrament de la llibertat. Ara, en reprendre Catalunya el seu camí de llibertat, els representants del poble creuen que la cambra legislativa ha de sancionar allò que la nació unànimement ja ha assumit.» I, com deia el conseller Rull, no celebrem una derrota, sinó l’últim dia que vam ser lliures. Visca Catalunya lliure.

Gracias, presidenta. Aprovecharé la réplica para recordar algunos de los puntos del acuerdo que hemos firmado y que usted ahora mismo también ha suscrito. El primer párrafo del acuerdo que hemos firmado entre ustedes y nosotros dice, y lo leo, porque vale la pena que todos lo escuchéis: Consideramos que la situación política actual permite alcanzar un acuerdo para abrir una nueva etapa y contribuir a resolver el conflicto histórico sobre el futuro político de Cataluña y desarrollar una dinámica para resolverlo en términos distintos a los de la última legislatura. Para hacer y decir lo mismo que han hecho y dicho hasta ahora, ya hemos dicho que nosotros sobramos. El acuerdo firmado, como también he dicho antes, no contiene la palabra diálogo y sí contiene la palabra negociación, como en su última intervención. En este acuerdo hablamos también de amnistía y de la desjudicialización de la política, como ha confirmado usted. Ni olvido ni perdón.

En este punto me parece que vale la pena recordar otro punto destacado del acuerdo. Estas causas judiciales han tenido una incidencia política relevante, igual que distintas resoluciones de organismos internacionales, como el Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos o la asamblea de parlamentarios del Consejo de Europa. Ambos sabemos y firmamos que esta no es una medida de gracia. El acuerdo que hemos suscrito, señor Sánchez, lo dice bien claro, y leo literalmente: La estabilidad de la legislatura queda sujeta a los avances y al cumplimiento de los acuerdos que resulten de las negociaciones en los dos ámbitos permanentes indicados en el segundo punto.

Y el último punto que voy a destacar es el punto cuatro: La ampliación de la participación directa de Cataluña en las instituciones europeas y otros organismos y entidades internacionales. ¿Por qué acordamos la participación directa de Cataluña en las instituciones internacionales y en los organismos y entidades internacionales? Pues porque somos una nación.

Termino. Era importante e imprescindible que el Gobierno español reconociera, y lo ha hecho y por escrito ante un mecanismo internacional y neutral, que el conflicto entre Cataluña y España existe, es histórico y se remonta a 1714. No se esfuercen en despreciar la referencia a 1714. En la Ley 1/1980, aprobada por unanimidad por el Parlamento de Cataluña y plenamente vigente a fecha de hoy, dice lo siguiente: El pueblo catalán en los tiempos de lucha marcó una diada, un día importante, el 11 de septiembre, como fiesta de Cataluña, día que, si bien significa el doloroso recuerdo de la pérdida de libertades —‌el 11 de septiembre de 1714—, y una actitud de reivindicación y de oposición activa ante la represión, suponía también la esperanza de una total recuperación de la libertad. Ahora, al retomar Cataluña su camino de libertad, los representantes del pueblo creen que la Cámara legislativa debe sancionar aquello que la nación unánimemente ya ha asumido; y, como decía el conseller Rull, no celebramos una derrota, sino el último día que fuimos libres. Viva Cataluña libre.

Presidencia. Moltes grácies, señora Nogueras. Para cerrar este debate, tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno, el señor Sánchez.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

PSOECandidato a la presidencia del Gobierno.Página 81Vídeo

Señora Nogueras, es evidente que su partido y el mío tienen grandes diferencias, pero también es cierto que hemos sido capaces de firmar un acuerdo que es una verdadera oportunidad para resolver políticamente esta situación, y le reitero la voluntad de cumplir con lo establecido en el acuerdo firmado, acuerdo que fructificará si somos capaces de mantener viva la negociación, activa en todo momento, y si somos capaces de escucharnos. Se trata de hablar, de negociar y, sobre todo, de escuchar sin asumir que la razón es patrimonio exclusivo de una de las partes. Es justo lo opuesto y lo contrario a lo ocurrido entre 2012 y 2017. Primero fue el silencio, la ceguera ante demandas de la sociedad catalana ignoradas por un Gobierno incapaz de dar respuesta, y que, incluso cuando estuvo en la oposición, alimentó el fuego de la discordia con esas mesas petitorias por toda España o el boicot a productos catalanes. Ahí se levantó un muro de desconfianza, que terminó en más distancia y más frustración para todos y para todas. No hacer nada no es ninguna estrategia, tampoco es una solución.

Comenzamos, en consecuencia, una nueva etapa que debe estar marcada por la lealtad y por la honestidad. Que nunca dejemos de escucharnos creo que va a ser esencial para que alcancemos los objetivos propuestos. Se abre esta nueva etapa y quiero trasladarles que soy consciente de que aún queda mucho camino por recorrer, que las heridas tardan en cicatrizar, que requieren tiempo y también perspectiva, pero lo que nos debe hacer avanzar es mucho más importante que lo que nos separó. Yo creo que estamos llamados a ello con una enorme responsabilidad, y, en ese sentido lo que le puedo trasladar, señoría, es que durante esta legislatura daremos pasos para resolver definitivamente este conflicto.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Suspendemos ahora la sesión hasta mañana a las nueve horas, en que empezaremos con la intervención del Grupo Parlamentario Bildu. Quiero agradecer a todos su paciencia y sobre todo a los trabajadores de la casa cómo nos han atendido. Muchas gracias. Se suspende la sesión. Eran las nueve y veinticinco minutos de la noche. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas, facilitadas por los servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00