Álvaro Pérez López
PPDiputado.Página 114Vídeo
Gracias, presidenta. Hace quince días nuestro portavoz Miguel Tellado interpeló a la vicepresidenta segunda con cincuenta y cinco preguntas para intentar conocer cuáles son los principios democráticos que inspiran la acción de este Gobierno. Cincuenta y cinco preguntas. Ninguna respuesta. Este es el talante democrático de la señora Díaz. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Muy bien!). Lo que no respondió la señora Díaz entonces lo tendrá que responder este Pleno esta semana fijando posición sobre los estándares democráticos que defendemos todos los aquí presentes. Al igual que aquella interpelación, la moción se estructura en cinco bloques: uno, la imparcialidad de las instituciones; dos, el respeto a las Cortes Generales; tres, la independencia del Poder Judicial; cuatro, la libertad de los medios de comunicación; y, cinco, la defensa de los valores democráticos más allá de nuestras fronteras. Son principios que podríamos llamar transversales. Suponen un compromiso común con la defensa del sistema democrático, por encima de que gobiernen unos u otros. La firmeza en la defensa de estos principios se demuestra cuando se asumen por encima de las consideraciones partidistas o coyunturales. Por eso, es sorprendente que el enfoque de este Gobierno sobre calidad democrática sea exactamente lo opuesto: ni una sola propuesta incómoda para el Gobierno. Según ustedes, la regeneración solo pasa por los medios de comunicación, por la justicia y por la oposición, es decir, precisamente por las instituciones y los contrapoderes que en un sistema democrático controlan al Gobierno y garantizan la libertad de todos. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!). Curioso concepto de calidad democrática este de eliminar cualquier obstáculo al Gobierno. Sometámonos, pues, a la prueba de la realidad sobre estos principios democráticos a través de los cinco bloques de esta moción. Primer bloque, instituciones independientes. Ningún presidente había nombrado a las mismas personas en su Gobierno y consecutivamente en órganos como la Fiscalía General del Estado, el Tribunal Constitucional o el Banco de España. ¿Mantenemos el consenso básico democrático de que tiene que haber instituciones y órganos constitucionales que estén fuera del control del Gobierno? Nosotros, sí. Segundo bloque, respeto a las Cortes Generales. ¿Estamos de acuerdo en que estas Cortes, que representan a la soberanía nacional, deben poder ejercer plenamente la función legislativa y de impulso, orientación y control al Gobierno? Nosotros, sí. Pedro Sánchez no parece compartirlo, pues ahora nos amenaza con gobernar sin el Parlamento, y por eso el Gobierno ignora todas las votaciones ganadas por la oposición en esta Cámara, impide que se tramiten las leyes tomadas en consideración a propuesta del Senado y de la oposición y varios ministros y ministras huyen de las sesiones de control sin aportar justificación alguna. (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Así es!). Tercer bloque. ¿Seguimos estando de acuerdo en que el Gobierno no debe dar instrucciones al Poder Judicial y debe respetar su trabajo en lugar de descalificarlo e insultarlo? Nosotros, sí. Y esto es lo que literalmente ha pedido la presidenta del Tribunal Supremo en su discurso de apertura del año judicial. ¿Se atreverán ustedes a votar mañana en contra o van a seguir acusando de pedalear en la nada no ya a un juez, sino a toda una Audiencia Provincial? (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). Cuarto bloque. ¿Seguimos estando de acuerdo en que la prensa libre debe tener total independencia para informar, también sobre el Gobierno? Nosotros, sí. Es un consenso muy básico que, además, hace poco los grandes partidos hemos reforzado en la Unión Europea. Precisamente la vicepresidenta Věra Jourová recordaba el pasado viernes en el Foro La Toja que el objetivo principal del reglamento europeo de medios es —cito literalmente— prohibir la presión política sobre la libertad editorial de los medios —repito: prohibir la presión política sobre la libertad editorial de los medios—. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!). Pues señorías, en esta moción pedimos mantenernos en esa visión y ese consenso. Ni una palabra más ni una palabra menos que lo dispuesto en el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, que no necesita trasposición alguna, ya que es directamente aplicable. (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). Quinto bloque. ¿Seguimos estando de acuerdo en que los valores democráticos no solo se defienden en España, sino también fuera de ella? Nosotros, sí. Y creemos que España debe liderar esa defensa, en especial en los países con los que tenemos mayores vínculos históricos, culturales, sociales y de arraigo. Cuando estamos viendo cómo una dictadura pretende perpetuarse en Venezuela, España no puede esconderse detrás de nadie. Por eso, debemos exigir el cese inmediato de la represión y la liberación de todos los presos políticos. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!). Asimismo, el Centro Carter —como todos sabemos, era el observador electoral aceptado por el propio régimen— ha confirmado ya recientemente que aquellas actas que el Gobierno venezolano oculta otorgan una clara victoria a Edmundo
González Urrutia, tal y como ya reconocieron este Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo, siempre con su voto en contra. (Aplausos). Señorías, defender que se cumpla la voluntad de la ciudadanía en unas elecciones debería ser un consenso básico. Por ello, quien tiene que estar en Venezuela en enero tomando posesión de su cargo como presidente es Edmundo González Urrutia (aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!) y quien tiene que salir de Venezuela, pero para ser juzgado en el Tribunal Penal Internacional por sus crímenes de lesa humanidad, es el dictador Nicolás Maduro. (Continúan los aplausos.—Varios señores diputados: ¡Bravo!).
Señorías, España es reconocida internacionalmente como una democracia plena durante los últimos cuarenta y cinco años porque hemos defendido y respetado estos principios democráticos básicos, y precisamente sobre mantener estos principios democráticos básicos tendremos que posicionarnos todos en la votación de mañana. La semana pasada decía The Economist que Pedro Sánchez se aferra al cargo a costa de la democracia española. Pues bien, tanto los grupos que conforman su Gobierno como los que lo apoyan tienen que tomar la decisión de si están dispuestos a pagar ese altísimo precio en términos de calidad democrática. Persecución a medios y jueces, colocación de afines en organismos independientes, complicidad con regímenes poco recomendables son todas ellas prácticas que sonrojarían a cualquiera y que indican una concepción bananera del poder.
El PSOE ha cruzado muchas líneas rojas estos años. Por seguir en el poder han avalado cosas de las que siempre habían renegado: amnistía, el cupo independentista y, ahora, incluso podrían acelerar la salida de prisión a terroristas de ETA. Señorías, tienen dos oportunidades esta semana de demostrar que para ustedes el fin no justifica cualquier medio. Primero, no merece la pena mantener el poder a costa de degradar los principios democráticos más básicos: respalden mañana esta moción. Segundo, no merece la pena mantener el poder a costa de sacrificar los principios éticos y morales más elementales: retiren ya el proyecto de ley del Senado, aún tienen cinco días (aplausos); no se rebajen a pagar cada nuevo día de Sánchez en Moncloa con un año menos de terroristas en prisión. Les pedimos que recuperen la senda del respeto a la justicia, el respeto a la verdad y el respeto a la dignidad de las víctimas del terrorismo, que nunca debieron abandonar.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie.—Varios señores diputados: ¡Bravo! ¡Muy bien!).