Señor ministro, usted nunca defrauda. Realmente, la verdad y el socialismo están ampliamente reñidos.
Voy a decirle algo que habla por sí mismo: un real decreto del año 2021 que usted ha tenido que posponer en tres ocasiones. El sector turístico español, del que no tengo que decirle la aportación y la importancia que tiene para nuestro producto interior bruto, está —si me permite la expresión coloquial— en pie de armas. ¿Por qué? Por una serie de requisitos que usted exige. Atienda, señor ministro. (Despliega una tira de folios pegados.—Aplausos). Esto es lo que se pide a un hotel, a un hospedaje, a una tienda de contratación de vehículos a motor; todo esto es lo que usted solicita. ¿Y qué es lo que dicen? Que atenta contra la intimidad personal por la exageración en la petición de un buen número de datos. Nuestro sector turístico no está capacitado ni habilitado para cumplir todos esos requisitos que usted impone, porque exigen el desarrollo de una orden ministerial que usted sabe —y yo también— que está redactada, pero que, ante el miedo del recurso, usted o los técnicos de su ministerio metieron en un cajón. Usted lo sabe muy bien.
Señor Marlaska, voy a decirle algo más que es un sarcasmo. Este real decreto es un desarrollo de la ley de seguridad ciudadana de 2015, de la que hoy han dicho muchísimos que van ustedes a derogar por completo. Esta ley que molesta tanto a los que no se alborotaban nada cuando se colocaban las bombas lapa, hoy parece que sí se alborotan cuando se quiere impedir a los policías nacionales que utilicen pelotas de goma para la defensa propia en muchas manifestaciones en las que se ven inmersos.
Muchas gracias. (Aplausos).