Raúl Díaz Marín
Muchísimas gracias, presidenta. Señorías, cada vez que hablamos de memoria democrática o de memoria en democracia, como dice mi compañera la señora Romero, hay un cierto sector de esta Cámara, de la derecha de esta Cámara, que siempre se aproxima a ella frunciendo el ceño, que entrecierra los ojos y mira esto con recelo, pero unos lo hacen como con exceso, como salivando por recuperar nostálgicamente un horror que un día fue, y otros lo hacen por defecto, tratando de olvidar sin reparar, tapándose los ojos ante más de cuarenta años de absoluta ausencia de libertades y derechos, de ausencia de democracia, como si tamaño despropósito nunca hubiera tenido lugar, pero, eso sí, lo hacen sin reparar todo el daño a los patriotas que sí dieron su vida y la de sus familias por defender la democracia y con ella, por cierto, la primera Constitución que albergó el sufragio universal (aplausos), equiparando a mujeres y hombres por primera vez en nuestra historia en su derecho al voto y a la participación política. Ese mismo sector de la Cámara, el sector de la derecha, receloso pero cada vez más indistinguible, no solo se acerca al tema con la sospecha por bandera, sino que muchas veces lo hacen acusándonos de reiteración, de estar siempre con lo mismo. Pues no se confundan, no hay olvido sin perdón y no se puede olvidar sin reparar porque ―ojo, spoiler― no funciona. Resulta que en este país, durante cuarenta años, quienes conculcaron la democracia y su Constitución fueron reparados desde el primer minuto y con honores en la plaza pública y, mientras tanto, a todos los demás, a quienes dieron su vida por defender la democracia, pues aquí andamos: un 8 de octubre del año 2024 todavía presentando proposiciones de ley para intentar reparar ese daño. (Aplausos). Esa es la diferencia. Y es que el inconcluso régimen de la Transición nos sigue interpelando a todos como sociedad, y los socialistas siempre vamos a estar con quienes dignificaron, dignifican y dignificarán la democracia en la guerra, en la Transición o en la plena sociedad de la información. Ahí vamos a estar los socialistas sin categorizar a las víctimas, sin establecer víctimas de primera y de segunda. Tuvimos una Transición con más luces que sombras por supuesto, pero que todavía tiene en su debe una importante labor de reparación que culminar. En este sentido, esta proposición de ley que les presentamos hoy para su admisión a trámite creemos que no solo no está de más, sino que conviene porque está encaminada a garantizar que entre los motivos de ilicitud de una asociación figure el de la apología del franquismo.
Yo reconozco, en primera persona y también por supuesto en nombre de mi grupo, la tardanza en llegar, una triple dilación indebida: cuarenta y seis años desde que se aprobó la Constitución, veintidós desde que se aprobó la Ley Reguladora del Derecho de Asociación y un año desde el vencimiento del plazo que nos otorgó la Ley de Memoria Democrática de 2022 para traer a trámite esta ley. Y, señorías, llegamos tarde pero llegamos, y lo hacemos con un convencimiento y una invitación. Traemos una invitación para trabajar juntos en esta proposición de ley si sus señorías tienen a bien admitirla a trámite contribuyendo a ensanchar el pacto constitucional, que desde luego tiene entre sus ejes vertebradores el desarrollo del derecho fundamental de asociación. Y tenemos también, como decía, un convencimiento, tenemos una firme convicción demócrata para que el hecho asociativo, en tanto instrumento imprescindible para la integración y la participación social, lo siga siendo con pleno respeto a nuestro ordenamiento jurídico haciendo frente a las organizaciones que difunden discursos de incitación al odio y violencia en los espacios públicos. Porque a estas alturas todos tenemos claro que nuestra Constitución no es militante, que soporta incluso a quienes la atacan y a quienes no la acatan, pero una cosa es tolerar una democracia no militante y otra renunciar a esta exigencia democrática de memoria con las víctimas que hoy traemos en forma de ley a este Pleno del Congreso. (Aplausos).
Traemos a esta Cámara esta ley de artículo único para incorporar esa disposición adicional quinta para que, junto con las causas de disolución previstas tanto en la legislación penal como en la legislación civil, en la legislación sectorial, en el propio Código Civil o en la ley de asociaciones, se añada también como causa la apología del franquismo entendida esta en una cuádruple vertiente: ensalzar el golpe o la guerra de España, enaltecer a sus dirigentes, menospreciar o humillar a las víctimas o incitar al odio y violencia contra todas ellas. Señorías, creo que el punto de partida no es malo porque creo en la voluntad mayoritaria de esta Cámara. En esta legislatura, el bloque de investidura ya hemos reafirmado en otros Plenos nuestro compromiso de seguir dando pasos en ese mandato de la memoria democrática, pero no renuncio a que todos los grupos parlamentarios que se consideren demócratas podamos trabajar en esta ley si fuera admitida a trámite, ensanchando, como digo, ese pacto constitucional. Aunque también es verdad que, en fin, con estas mimbres que tenemos hay que hacer el cesto, y hay algunas mimbres bastante enrevesadas. Por un lado, tenemos cierto sector, obviamente el de la ultraderecha, del que no esperamos nada. No esperamos nada nuevo ni nada bueno ―se entiende ¿verdad?―, sobre todo cuando tiene que ver con el respeto a los derechos fundamentales y a ese mandato de la ONU a cuyo relator para la memoria democrática poco menos que acusaron de no saber leer. Y si vemos los recursos de la vergüenza presentados ante el Tribunal Constitucional contra esta ley, es verdad que encontramos una distinción entre el que presenta el Grupo Parlamentario VOX y el que presenta el Grupo Parlamentario Popular, que es más escueto en general y sobre todo en lo que se refiere a la ley de asociaciones. Porque lo que plasmaron en su recurso las señorías del Grupo Popular fue una cuestión de forma, y obviamente yo no la comparto pero la entiendo. Si comprenden o entienden que no tiene encaje constitucional por tramitarse a través de una ley ordinaria y no orgánica, entiendo que lo recurran aunque no lo comparta, lo entiendo.
Pero, señorías, hoy hablamos de la cuestión de fondo en esta admisión a trámite. ¿Estamos a favor o en contra de que la apología del franquismo sea causa de disolución de una asociación sí o no? Eso es lo que estamos proponiendo para que vote el Pleno en una votación casi plebiscitaria, no hay más ni menos. Señorías, es importante y espero claridad. Igual de claros que han sido ustedes, señorías del Grupo Popular, para ver regímenes dictatoriales incluso en Pedro Sánchez. Vamos a ver si logran ustedes ver un ápice, una miaja, un poquito de ánimo franquista en todos aquellos que siguen a día de hoy reivindicando el franquismo como ideología y se nutren de las asociaciones para incitar al odio contra las víctimas. (Aplausos). Por lo tanto, me dirijo especialmente a las señorías del Grupo Popular. Yo sé que hay momentos difusos, extraños, y a esas leyes que para ustedes iban a resolver toda la cuestión memorialista en nuestro país —las llamadas leyes de concordia— les han puesto ustedes una extraña banda sonora. A sus leyes de concordia les han puesto la banda sonora de Aterriza como puedas o de La
Yenka. Porque, según cómo amanezcan, ustedes avanzan en una dirección o en la contraria. Todo esto son noticias de las dos últimas semanas: en Gran Canaria votaron a favor —con el Partido Socialista— de eliminar la medalla de honor a Franco que le otorgó la ciudad en tiempos franquistas; en Tenerife ustedes elevan a la categoría de monumento la principal escultura erigida al dictador, si bien fruto de una resolución judicial, que mucho empeño ustedes tampoco tuvieron en combatir; el 23 de septiembre, el mes pasado, en Castilla y León votaron con el Partido Socialista en contra de la admisión a trámite de la ley de concordia que impulsaron con VOX y empezaron a sonar los violinistas del Titanic, pero dos días más tarde, el 25 de septiembre, empezó a sonar la Marcha Imperial de Star Wars y votaron ustedes a favor de la admisión a trámite, con VOX, en el Parlamento de Cantabria. Pero, como dicen que no hay dos sin tres, señorías del Grupo Popular, nosotros les hacemos hoy una invitación. Les invitamos a que nos despejen las dudas y nos digan ante qué Feijóo nos encontramos hoy. ¿Qué Feijóo va a venir esta tarde al Pleno, el Feijóo moderado, el Feijóo amigo de VOX, el que quiere proteger la libertad de prensa pero se quiere cargar a media plantilla de Televisión Española, el que no es presidente porque no quiere pero luego se monta un decorado a la Moncloa, el Feijóo que dice que lee una obra de Orwell publicada en 1983 aunque el autor hubiera muerto en el año 1950? ¿A qué Feijóo nos vamos a encontrar hoy? Pues con esta proposición de ley ustedes, señorías del Grupo Popular, tienen una oportunidad no de centrarse, porque ideológicamente ya sabemos que el viaje al centro del Partido Popular es siempre una meta volante ―tienen ustedes más temporadas que Los Simpson―, pero sí de retratarse y de que nos digan qué les parece. Que nos digan si nos merecemos como país un marco legislativo autonómico salpicado de unas leyes que categorizan a unas víctimas frente a otras, que dejan a las del franquismo fuera de los procesos de exhumación o que eliminan las referencias al golpe de Estado equiparando democracia a dictadura. O que nos digan si nos merecemos un país que complete su ordenamiento jurídico ensanchando el pacto constitucional en uno de sus ejes vertebradores, que es ese desarrollo del derecho de reunión y asociación, declarando la ilicitud del franquismo como ideología de odio que ejerce humillación a quienes siempre defendieron que la soberanía de nuestro país siguiera descansando en la voluntad popular, cumpliendo además con los mandatos de la ONU de verdad, justicia y reparación. (Aplausos).
Ya acabo, presidenta. Señorías, entiendo que los negacionistas de la memoria democrática intenten escudarse, que intenten encontrar sin parar determinados espacios silentes de ese pacto constitucional de 1978, pero creo firmemente que poco de constitucionalista tendría oponerse a declarar la ilicitud de quienes aprovechan una asociación para generar odio contra quienes siempre defendieron la democracia en nuestro país. Nosotros lo tenemos claro: vamos a ensanchar ese pacto por la dignidad de las víctimas y por todos los que vinimos y vendrán detrás. Acompáñennos, por favor, y voten a favor.
Muchas gracias. (Aplausos).