Presidencia. Muchas gracias, presidenta. Muy buenos días, señorías. Vuelvo a comparecer en esta semana para hablar de la financiación autonómica. Señorías del PP, espero que en esta ocasión podamos tener un debate serio, un debate riguroso y constructivo sobre un tema que es nuclear para el funcionamiento del Estado de derecho y para que los ciudadanos y las ciudadanas de este país disfruten de unos servicios públicos de calidad en todos y cada uno de los territorios. ¿O acaso, señorías, con esta iniciativa se pretende de nuevo practicar la única estrategia a la que venimos asistiendo en los últimos tiempos, que es la de la confrontación entre el Gobierno de España y también los diferentes territorios gobernados por el Partido Popular? Reitero en esta primera parte de mi comparecencia que ya no pongo en cuestión que sus señorías se hayan podido leer —leer— la literalidad del acuerdo suscrito entre el PSC y Esquerra Republicana de Catalunya, y espero que ya a estas alturas, alguna de las dudas, algunos de los infundios y de las cuestiones que se han trasladado sobre este acuerdo se haya podido constatar que no se contempla dentro de lo suscrito por ambas formaciones. Realmente creo, señorías, que el Partido Popular no está interesado en hablar de financiación autonómica, realmente pienso que no quieren debatir de cómo podemos mejorar los servicios públicos o cómo pueden las administraciones territoriales ejercer la autonomía financiera, que mucha de ella se perdió durante la anterior gestión de la crisis financiera. Tampoco, por supuesto, les interesa en absoluto hablar sobre la igualdad o la solidaridad y, por tanto, de la capacidad de los ciudadanos de poder superar elementos que por su cuna, por su nacimiento o por su origen hayan podido mermar sus capacidades de desarrollo. Creo que, por desgracia, el único interés que motiva al Partido Popular se resume en un lema: Cataluña nos roba o contra Cataluña vivíamos mejor. Piensan que alimentar este discurso del victimismo y del agravio les puede dar rédito electoral en otras partes del país, cuestión de la que discrepo de forma clara. Creo, señorías, que no pueden soportar que la política de reencuentro que este Gobierno ha ido desarrollando a lo largo de la legislatura con Cataluña esté dando resultado, que hayamos conseguido superar la fractura del procés y que hoy en Cataluña haya un presidente socialista que apuesta por la normalidad institucional y para que Cataluña forme parte del progreso económico y social de este país. Cada vez que alguien del Partido Popular arremete contra Cataluña a propósito de la financiación autonómica o de otro tema, da igual, demuestra que no han entendido absolutamente nada, que se quedaron atrapados en un bucle anterior al año 2017. Señorías, los tiempos corren deprisa y conviene que lo tengan en cuenta a la hora de hacer los diagnósticos sobre la realidad. Yo se lo voy a pedir muy claro: dejen de hacer política en España contra Cataluña. (Aplausos). Con su actitud, lo único que ponen en evidencia es que el PP se ha quedado sin alternativa y sin proyecto para este país, siguen instalados en ese tipo de oposición destructiva que solo está favoreciendo que crezcan los ultras, tanto dentro como fuera de su partido. No obstante, señorías, ya les adelanto —lo venimos haciendo— que este Gobierno y el Partido Socialista no va a caer en este tipo de provocación. Nosotros vamos a seguir trabajando todos los días para mejorar la vida de los españoles, sus derechos y sus libertades, para blindar los servicios públicos, para reforzar la calidad democrática y para modernizar nuestra economía. Como botón de muestra, el dato que hemos conocido esta semana, donde actualizamos la previsión de crecimiento, pasando de un 2,7 para 2024, esto supone 3 décimas más, en la línea de lo que están haciendo todos los organismos y todos los expertos internacionales. Ayer mismo volvimos a conocer también una nueva actualización de la OCDE. Esto al Partido Popular no le interesa. No quieren hablar de la economía, prefieren el ruido, la mentira, la crispación como única estrategia política; por tanto, no hay capacidad de contrastar ideas y no hay capacidad tampoco de llegar a un punto de encuentro que nos permitiera avanzar. Allá ustedes si creen que tienen que transitar por ese desfiladero. Me preguntan nuevamente en esta comparecencia por el acuerdo entre el PSC y Esquerra, y estoy encantada de volver a explicarlo, empezando a trasladar —lo que hago siempre al inicio de estas comparecencias— y recordar lo que los diferentes partidos políticos tenían previsto para Cataluña o tenían prometido en sus respectivos programas electorales justo al inicio de esta crisis institucional que, como siempre decimos, empezó a principios de la década del 2010. De hecho, en el programa electoral para Cataluña de 2012 la propuesta estrella que llevaba el Partido Popular era un modelo de financiación singular para Cataluña que resolviera —d ecían— el problema sistemático de insuficiencia financiera de la Generalitat para atender sus competencias. De hecho, el anterior presidente del Partido Popular, Josep Piqué, también era partidario de reconocer y de hablar de singularidad. Su propio jefe de filas, el señor Feijóo, defendía, cuando era presidente de la Xunta, que se podría hablar de estas cuestiones refiriéndose al concierto económico. Pero yo diría que no hace falta irnos tan lejos en el tiempo porque vamos a quedarnos con lo que vienen diciendo en las últimas semanas. Señorías del PP, tengo que confesar que cuesta trabajo seguir el hilo argumentativo: un día dicen una cosa, al día siguiente dicen otra contradictoria (rumores); en definitiva, no tienen una propuesta sincera, una propuesta detallaba de lo que realmente plantean para resolver esta crisis institucional ni tampoco para ver cómo abordamos, de manera discreta, seria, el problema que tenemos de la financiación autonómica. Créanme, lo intento, intento escuchar esa propuesta que ustedes se comprometieron a hacer, pero, entre tanta hipérbole —yo diría que declarativa—, no atisbo un rayo de lucidez. En estos últimos días han dicho diferentes cosas. Han dicho que era urgente hablar sobre la financiación autonómica; sin embargo, el señor Feijóo rehusó crear una mesa, que fue lo que les ofreció el presidente Sánchez en la primera reunión que se mantuvo hace unos meses a propósito del comienzo de la legislatura. Si tan importante era para el Partido Popular hablar de este tema ¿por qué no tendió la mano a esa propuesta de empezar a trabajar justamente para tener una posición entre los dos principales partidos que ocupamos esta Cámara? Según ustedes, era imprescindible que las comunidades tuvieran más recursos, pero, al mismo tiempo, se permiten el lujo de rechazar la senda de consolidación fiscal que aportaría 12 000 millones más en dos años a comunidades autónomas y ayuntamientos. La pregunta es: Si son tan necesarios los recursos, ¿por qué el Partido Popular se niega a que las comunidades autónomas tengan más capacidad de gasto? (Aplausos). No lo entendemos. Igualmente, señorías, para rizar el rizo, exigen al Gobierno de España —q ue pudiera parecer una entelequia que nada tiene que ver con los ciudadanos particulares que habitan en cada uno de los territorios, que son los que pagan los impuestos por los que se nutren todas las administraciones— y rechazan ese margen fiscal, pero, eso sí, siguen bajando impuestos, haciendo una carrera fiscal a la baja protagonizada siempre a la cabeza por la Comunidad de Madrid y nos encontramos con la paradoja de que con una mano bajan impuestos a los ricos y con la otra mano piden dinero al Gobierno de España porque no les llega para financiar los servicios públicos. (Aplausos). Yo diría, señorías, que en todo ese magma que ustedes construyen o al que ustedes no son capaces realmente de dar coherencia, se atreven a intentar dar lecciones de igualdad cuando esa política fiscal irresponsable está generando una diferencia abismal en el tratamiento tributario que recibe la ciudadanía. Poque ¿no les parece, señorías, que fomenta la desigualdad que pague más impuestos un asalariado que gane 20 000 euros que alguien que hereda 2 millones de euros, por ejemplo, en Andalucía o en Madrid? ¿No es más justo que pague menos aquel que se gana la vida con la fuerza de su trabajo? ¿No les parece que fomenta la desigualdad un patrimonio de 15 millones de euros que puede pagar cero euros por este impuesto de patrimonio en Madrid, en Andalucía o en Extremadura cuando en otras partes del Estado, del territorio, sí contribuye ese patrimonio a inyectar dinero a las arcas públicas? Piensen. ¿No les parece que fomenta la desigualdad que un salario de 600 000 euros pague por IRPF 46 000 euros menos de una comunidad a otra por la bajada fiscal que están desarrollando algunas comunidades autónomas, especialmente Madrid? ¡Son 46 000 euros menos de pago del IRPF de un salario de 600 000 euros, señoría! (Aplausos). Hablan de igualdad y uno se pregunta: ¿Dónde está la coherencia del Partido Popular o qué evidencia económica sustenta esta política? ¿De dónde han salido los expertos que atesoran esta bajada que tiene, fundamentalmente, en el objetivo a aquellos que son más ricos o que ingresan, de forma más clara, ingresos que nada se corresponden con la media española? Por si ello fuera poco, el Partido Popular se permite el lujo de rechazar la propuesta que se hace por parte del Estado de asumir la deuda que se generó en las comunidades autónomas como consecuencia de la anterior crisis, que es lo mismo que reconocer por parte del Estado que las comunidades tuvieron que acudir a un endeudamiento porque no se proporcionaron los recursos necesarios para poder seguir desarrollando el estado del bienestar. Por tanto, señorías, la necesidad de aliviar esa carga financiera que tiene también un reflejo en los intereses que hay que pagar por esos préstamos que se pidieron para hacer frente al endeudamiento y que permitiría que ese dinero fuera a la sanidad, a la educación, a la vivienda o a cualquier otra competencia que desarrollan las comunidades autónomas. Fíjense, los estudios reconocen que las comunidades tendrán que pagar alrededor de 12 000 millones de euros en intereses en el 2027. Esto, evidentemente, debería ser objeto de atención y debería facilitarse este camino a las comunidades autónomas que tienen ese ahogo por los intereses y que les permitiría liberar dinero para otras políticas públicas. Pero al Partido Popular todo esto le da igual —las tensiones de tesorería, la capacidad de financiar servicios públicos, el cumplimiento de la consolidación fiscal— en un auténtico despropósito de la irresponsabilidad sobre la política económica y financiera que ustedes realizan. A tal punto se ha llegado en estos bandazos, en esta incoherencia que practica el Partido Popular, que exigen la puesta en marcha de un fondo de compensación transitorio, pero también lo contrario. No quieren singularidades para Cataluña, pero, eso sí, sí reclaman singularidades para el resto del territorio. Por eso, señorías del PP, estaban ustedes tan preocupados por trasladar que no había fisuras entre los presidentes autonómicos, aunque lo que realmente han trasladado era lo que ya conocíamos: cero propuestas sobre el modelo de financiación, respecto al que no hay ninguna posición por parte del Partido Popular, que gobierna en la mayoría de las comunidades autónomas de este país, porque lo que tiene el Partido Popular que aportar a este debate se resume ni más ni menos que en un decálogo que elaboraron en la cumbre que realizaron hace unos días —recuerdan—, aquella en la que imitaban el decorado del Palacio de la Moncloa en la alocución que hizo el señor Feijóo. Por cierto, a propósito de esa puesta en escena, qué largo y qué cuesta arriba se está haciendo la legislatura si el Partido Popular tiene que buscar decorados presidenciales para animar a su propio líder, al señor Feijóo. (Aplausos). Pero veamos qué decía esa única aportación que hicieron en ese decálogo que ustedes redactaron. En primer lugar, hablaban de la lealtad institucional. Se reclamaba lealtad institucional. Yo me pregunto: ¿Lealtad institucional reclama quien utiliza, sin pudor alguno, la política exterior como arma para desgastar a este Gobierno o acude al extranjero para hablar mal de España y poner en cuestión la solvencia de este país? Porque yo creo que la lealtad institucional es trabajar cada día por el progreso de España al margen del color político. Recuerdo que las comunidades autónomas han recibido con el Gobierno de Pedro Sánchez los mayores recursos de su historia. En siete años completos de gobierno las comunidades habrán recibido 300 000 millones de euros más que en los siete años anteriores del Partido Popular. Es que la cifra se dice muy rápido, pero es una cantidad que apenas somos capaces de imaginar qué significa en términos de lo que tendría que haber sido una mejora en la sanidad, en la educación, en la vivienda, en la justicia gratuita o en la dependencia. Es lealtad y compromiso lo que este Gobierno ha desarrollado, porque incluso hemos actualizado los recursos del sistema de financiación con y sin presupuestos; es decir, las entregas a cuenta han ido llegando a los territorios no vinculadas —como hacía Montoro y el Partido Popular— ni sujetas a la aprobación de los presupuestos, sino que se ha hecho más allá de cuál era en ese momento el estado de la tramitación parlamentaria de los presupuestos generales del Estado. Hemos proporcionado casi 50 000 millones de euros, fíjense, señorías, en siete años al margen del sistema de financiación, sin contar con los fondos europeos. Es decir, el Gobierno de España deja de gastar para sus competencias 50 000 millones que le deriva a las comunidades autónomas y no hemos recibido ni siquiera el reconocimiento de un partido, el Popular, que ha utilizado esos recursos en las comunidades autónomas donde gobierna. (Aplausos). Eso para mí es lealtad institucional. En segundo lugar, el decálogo reclamaba las bases de un consenso en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero también, desgraciadamente, en las últimas semanas hemos visto lo que le importan al Partido Popular los acuerdos que se alcanzan en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, por ejemplo, a propósito de la senda fiscal: nada. Reclaman la convocatoria de órganos multilaterales para luego pasar olímpicamente del voto que ustedes mismos emiten en esos órganos multilaterales. Y pongo el caso de la senda de estabilidad; las comunidades gobernadas por el Partido Popular se abstienen en la senda de estabilidad en el Consejo de Política Fiscal. Cabría esperar que el Partido Popular en la Cámara siguiera la estela de sus comunidades autónomas, donde llegamos al acuerdo sobre la nueva senda. Pues no, el Partido Popular llega el día de la votación y vota en contra, emite un voto distinto al que emitieron las comunidades autónomas del Partido Popular. Y yo me pregunto, ¿para qué tanto reclamo para la convocatoria de órganos multilaterales si, al final, ustedes no van a respetar los acuerdos que de forma conjunta se hacen en estos órganos que discuten sobre estas materias? Otro elemento curioso es que solicitaban la puesta a disposición, fíjense, inmediata de 18 000 millones de euros correspondientes a los fondos Next Generation. La primera pregunta es de dónde han sacado la cifra. Porque, evidentemente, no hay ningún dato, ninguna variable que haga que esa cifra esté presente ni en los datos de ejecución ni en ninguna otra cuestión que podamos averiguar. Además, porque permanentemente se intenta contradecir a la Comisión Europea respecto a que España es uno de los países más avanzados en la propia ejecución de los Next Generation. Lo que me extraña, lo que me llena de estupor es que el Partido Popular no se haya enterado todavía de cómo funcionan los fondos Next Generation. ¿De verdad ustedes piensan que los fondos que vienen de Europa se pueden emplear en el capítulo corriente, se pueden emplear al margen de las reformas que el Gobierno ha comprometido? ¿De verdad piensan ustedes que este es un fondo que uno puede transferir a cualquier administración, da igual si comunidades autónomas o ayuntamientos, sin que estén sujetos a la condicionalidad que traen desde el primer día del nacimiento los Next Generation? Entonces, se me ocurre que se quiere engañar a los ciudadanos, como si hubiera una capacidad ociosa de recursos que el Gobierno de España debería darle a las comunidades autónomas. Porque ni siquiera ustedes se molestan en decir de dónde saldría ese incremento de dinero que quieren ustedes transferir. Y dicen: Bueno, pues que salga de los Next Generation, al margen de que no se pueda y de que, como saben todas las señorías, el reglamento europeo prohíba que los fondos se empleen en algo que no sean las inversiones o las reformas comprometidas. (Aplausos). Por tanto, no se entiende que se haya planteado un decálogo vacío por parte del Partido Popular. Ustedes pedían defender el respeto a la autonomía fiscal de las comunidades autónomas. Dicho de otra manera, ustedes pedían que no hagamos debate a propósito de que unas comunidades autónomas bajan impuestos y, por otra parte, piden más recursos al Estado, cuando lo que han hecho ha sido imponer desde Génova —yo diría que desde Sol, que es desde donde salen todas esas iniciativas— al resto de comunidades autónomas una suerte de dumping fiscal que hace que incluso el que no puede tenga que bajar impuestos para competir en igualdad de condiciones con otras partes del territorio que por el efecto capitalidad tiene más capacidad de ingreso. Esto es lo que no se atreve nunca a decir el Partido Popular, sino que imitan esas conductas en lugares y en territorios donde, por su capacidad económica, evidentemente, les provoca un agujero. Y, señorías del Partido Popular, lo digo una y otra vez, renunciar al margen de la senda, a la quita de la deuda es obligar a las comunidades autónomas a renunciar a esa mayor capacidad de gasto, obligar a los presidentes autonómicos —como ha dictado el Partido Popular— a renunciar a esa capacidad de negociación bilateral que prevén los estatutos de autonomía; es decir, esto no es una excentricidad que hayamos sacado de la chistera. Es que los estatutos de autonomía a los que ahora se abraza el Partido Popular, no en Cataluña, al que nunca se abrazaron, pero en otras partes del territorio, que copian literalmente los artículos que venían del estatut catalán, plantean que la bilateralidad es el instrumento, por ejemplo de la comisión mixta, para poder evaluar, debatir y aprobar nuevos presupuestos, nuevos ingresos, nuevos recursos para las comunidades autónomas. Les voy a decir que, prácticamente, todos los estatutos de autonomía de nuevo cuño, de nueva generación fueron incorporando, a diferencia de los textos originales de hace ya más décadas, estos mecanismos que permiten hablar de una financiación multilateral y bilateral. Yo creo que hay que leerse los apartados correspondientes a los estatutos porque lo mismo algunos se llevan una sorpresa y descubren que están predicando una manera de relacionarse con el Estado que no está en línea con lo que aprobaron los Parlamentos autonómicos y estas propias Cortes Generales. Y es que no deja de ser paradójico que el Partido Popular siga reclamando más recursos, más inversiones y más transferencias para las comunidades autónomas al mismo tiempo que renuncia de facto a la capacidad política de autogobierno que les brindan los estatutos a las autonomías. Señorías, este debate de la financiación autonómica no se puede convertir en lo que se ha convertido, realmente, en una estrategia de confrontación territorial. Este debate va sobre cómo somos capaces de incorporar tecnologías al sistema sanitario, que son cada vez más costosas y que tienen que hacer frente a esos numerosos retos que plantea la enfermedad, la cronicidad de las enfermedades, la planificación de los recursos humanos o la importancia de la prevención como elemento fundamental para evitar males mayores. Esta financiación autonómica va sobre cómo tenemos que conseguir que la educación pública sea de calidad, que se convierta en un verdadero ascensor social que combata desigualdades y que sea un motor para la capacitación de nuevas competencias o de habilidades que está demandando un mercado laboral que está realmente dinámico y que es creciente en la demanda de nuevas titulaciones. La financiación autonómica va sobre cómo garantizamos la mejora de servicios sociales, la atención a la dependencia o a los colectivos más vulnerables. Por eso, señorías, la solidaridad no es hacer regalos fiscales a los ricos para debilitar los servicios públicos. La solidaridad no es provocar dumping fiscal. La solidaridad se expresa en un estado del bienestar fuerte, en un sistema fiscal justo y progresivo, donde quienes tienen más contribuyan en mayor medida para que quienes menos tienen cuenten con oportunidades de progreso, que se les brindan básicamente a través de esos servicios públicos. Solidaridad es poner en marcha un ingreso mínimo vital, actualizar las pensiones, subir el salario mínimo interprofesional o tener la dotación de becas más importante de nuestra historia. Solidaridad es trabajar por un medio ambiente más sostenible para intentar que intergeneracionalmente seamos capaces de ocuparnos de lo que otros tienen que heredar, para que las generaciones futuras tengan un país más cohesionado. Solidaridad es desarrollar una política de vivienda que permita a los jóvenes tener un proyecto vital y que no se convierta su emancipación en todo un lujo. Señorías, en definitiva, solidaridad es todo lo que ustedes rechazan, votan en contra o, simplemente, boicotean siempre en esta Cámara. (Aplausos). Y yo lo voy a repetir para que no haya ninguna duda, para que no haya ningún atisbo de duda: el acuerdo entre Esquerra Republicana de Catalunya y el Partido de los Socialistas de Cataluña no supone ninguna quiebra de la solidaridad interterritorial. El acuerdo es público desde el primer día. Están todo el rato diciendo que enseñemos el acuerdo. ¡Pero si el acuerdo se publicó el primer día! Es transparente. Cualquier persona puede leer literalmente en el acuerdo que se habla de solidaridad, porque literalmente dice: Una financiación justa y singular es compatible con la contribución equitativa al sostenimiento del gasto del Estado, que redunda en beneficio de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña y en la solidaridad entre territorios. Es decir, el acuerdo establece que la aportación a la solidaridad tiene que ser explícita y se tiene que reflejar de forma transparente. ¿Qué duda hay sobre este texto del acuerdo? No solo tiene que existir solidaridad interterritorial, sino que esta tiene como objetivo no algo cualquiera: ni más ni menos que garantizar un nivel similar de servicios públicos en todo el Estado, es decir, aseguramos que para un extremeño, un gallego o un valenciano la provisión de servicios que proporciona su comunidad autónoma tiene que estar al mismo nivel que la que tiene un catalán, llevando a cabo también —eso sí— un esfuerzo fiscal similar. ¿De verdad creen ustedes que este acuerdo es insolidario? ¿De verdad piensan que esto que acabo de reproducir atenta contra las reglas del juego de las que nos hemos dotado a lo largo de toda la democracia, de que los sistemas de financiación justamente lo que hacen es un tratamiento que permita que los servicios públicos sean homologables en todo el territorio? Este acuerdo —afirmo— garantiza la solidaridad, profundiza en el autogobierno de Cataluña, está de acuerdo con la Constitución y con el estatuto de autonomía y avanza en una visión compartida de federalismo y corresponsabilidad fiscal. Porque estos avances, en términos de autonomía financiera de Cataluña, no van en detrimento de que el acuerdo pueda ser beneficioso para el conjunto de las comunidades autónomas. De hecho, como he dicho en múltiples ocasiones, este acuerdo supone un estímulo, supone la oportunidad de aproximarnos al debate de financiación autonómica con una nueva mirada. Tenemos que salir de esa especie de callejón sin salida en el que nos encontrábamos todos, puesto que los territorios se mantienen en posiciones de máximos. Es más, aquellos que se salen de la posición de máximos que ha definido su territorio tienen miedo a considerarse traidores en su propio territorio. Y esta situación nos ha llevado, señorías, al inmovilismo; no hay capacidad de acercamiento porque nadie quiere ceder en pos de un acuerdo global. También me han escuchado decir que este es un debate en el que los principales partidos políticos tenemos que ser capaces de ponernos de acuerdo. Primero, en el interior de nuestros partidos, donde, evidentemente, puede haber intereses o sensibilidades distintas, y después, en estas Cortes Generales, porque al final para cualquier modificación de una ley orgánica no vale el voto de los órganos multilaterales —ya han visto ustedes que el Partido Popular luego no respeta ese voto—, sino que se tiene que votar, como no puede ser de otra manera, en las Cortes. Y les tengo que decir que todas las reformas de la financiación autonómica han pasado por un acuerdo entre ambos partidos políticos (aplausos), hecho con discreción y hecho con la mesura y la racionalidad que requiere este tipo de cuestiones, en las que, como digo, las sensibilidades son muy altas. Por tanto, existen muchos espacios donde se puede debatir sobre esta materia y los transitaremos, pero lo importante aquí es constatar si de verdad la voluntad del Partido Popular es negociar un nuevo modelo de financiación que aporte mayores recursos, suficiencia financiera y autonomía política; en definitiva, si están en condiciones de poder llevar a cabo un debate sobre esta materia que no sea un simple elemento de estrategia de confrontación o la capacidad, simple y llanamente, de hablar mucho sobre algo para que no se concluya nada. Tenemos que ser capaces, señorías, de dar respuesta a estas necesidades que acabo de enumerar y a los retos de futuro y actuales de una sociedad como la nuestra, que está en movimiento. Tenemos que garantizar la igualdad de los ciudadanos y la cohesión social y territorial y el actual modelo de financiación lo pone en cuestión. Tenemos que ser capaces de avanzar en algo justo y transparente para todos, que permita aspiraciones de mayor autogobierno —repito: sí, aspiraciones de mayor autogobierno que tienen algunos territorios, yo diría que gran parte de los territorios—, que nos lleve a un Estado autonómico descentralizado, que reconozca singularidades propias, que garantice la solidaridad y que avance en una estructura más federal que la que hemos construido a lo largo de la democracia, porque el proceso todavía está inacabado, señorías, y tenemos que seguir percutiendo para ver cómo terminamos de completarlo, si es que alguna vez ese proceso se puede dar por concluido. Señorías, el Gobierno y los partidos que le apoyan estamos dispuestos a avanzar. Queremos despejar esta materia de discursos que llevan a falsos agravios y a reproches entre unos territorios y otros y que fomentan la confrontación territorial, porque eso nos va a llevar al inmovilismo o, como siempre plantean, al riesgo de fractura entre los ciudadanos. Lo único que podemos decir hoy es que este debate no se aborda por parte de su formación política, señorías del PP, de forma seria, sino que se utiliza para la confrontación. Sigue siendo un elemento en relación con el cual todos sospechamos que ustedes contra Cataluña viven mejor, porque no se despierta esta suspicacia cuando, por ejemplo, hablamos del régimen fiscal de Canarias o cuando estas Cortes Generales aprueban singularidades para otros territorios que son absolutamente justas. Nadie se rasga las vestiduras simple y llanamente porque el protagonista no es Cataluña. Por tanto, señorías, vuelvo a invitar a su formación política a hacer un debate serio, a tender la mano, a ponernos de acuerdo; en definitiva, a ofrecer oportunidades de blindaje de los servicios públicos. Si ustedes siguen en esa confrontación, en ese reproche, en ese ruido, seguirán poniendo de manifiesto la verdad, que el Partido Popular no tiene proyecto político para este país. No lo tiene en materia de estructura territorial, no lo tiene en materia económica, no lo tiene en materia social. (Aplausos). No tienen nada que aportar al debate de este país. Y si ustedes, señorías, siguen en la nada, ahí seguirán durante mucho tiempo, justamente donde están, en la oposición. Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Bravo Baena por un tiempo de diez minutos.
Juan Bravo Baena
PPDiputado.Página 11Vídeo
Muchas gracias, presidenta. Señora Montero, es un placer estar aquí de nuevo debatiendo con usted. Está usted —p arece— tan perdida y tan enfadada que ha subido aquí no a explicar su modelo —supongo que se avergüenza—, sino a criticar al Partido Popular. (Aplausos). Ese ha sido todo su argumento. Le decía que estoy encantado de poder debatir con usted porque voy a tener la oportunidad de traducir a los españoles las mentiras que usted acaba de contar en la realidad de lo que usted está haciendo. Si recuerda, hay una canción de Presuntos Implicados que se titula Cómo hemos cambiado, una canción nostálgica que rememora años pasados. El problema es que usted no ha cambiado en años; ha cambiado en días, señora Montero, en días. (Aplausos). Usted ha presumido de que la financiación singular, ese nuevo eufemismo de la factoría Moncloa, es buena para España y para Cataluña. ¿Correcto? Parecería que usted no lo hace porque necesiten comprar la presidencia de la Generalitat, sino porque cree que es genuinamente buena para España. ¿Es así, señora Montero? ¿Lo cree de verdad? Sí, ¿verdad? Pues es sorprendente porque el 23 de abril de este mismo año, hace apenas cinco meses, Esquerra Republicana de Cataluña trajo una iniciativa en la que pedían lo mismo —¿correcto?—: financiación singular para Cataluña. ¿Y qué votó el Partido Socialista? O mejor, ¿que votó la ministra y la señora Montero? Pues votaron en contra. (Muestra dos documentos). Votaron en contra. (Aplausos). Esa es la realidad. Señora Montero, ¿no era tan buena esta financiación singular para Cataluña y España? ¿Por qué no la aprobaron entonces en abril? ¿Qué ha cambiado en estos cinco meses? Yo se lo digo. Lo que ha cambiado ahora es que necesitan los votos de Esquerra Republicana —¿verdad?— para hacerse con la presidencia de la Generalitat. Ese el precio que ustedes han pagado, pero lo paga el conjunto de los españoles. El pacto que han firmado no es bueno ni para los catalanes ni para los españoles. ¿Les han dicho a los catalanes que ustedes han firmado no deflactar la tarifa del IRPF? ¿Les han dicho que ustedes han firmado no eliminar el impuesto a la muerte? ¿O les han dicho que sí, que es un gran objetivo las embajadas? Eso está en este documento; léalo, porque a lo mejor usted es la que no se lo ha leído. Usted en el fondo lo sabe y por eso no le queda más remedio que ponerse la careta y subirse a esta tribuna a defender, porque se lo exigen sus socios independentistas, este trampantojo —no tiene otro nombre—, esto de que se cede el cien por cien de todos los tributos. Y la Agencia Tributaria no solo representa un golpe brutal al principio de igualdad que debe regir entre los españoles, sino que también erosiona la solidaridad, que ha sido un pilar fundamental de nuestra convivencia, señora Montero. (Una señora diputada: ¡Muy bien!). Este acuerdo con Esquerra Republicana —u n partido que, por cierto, ha hecho de la ruptura con España su razón de ser— representa —e scúcheme bien— una traición a los principios de convivencia que nos unen, una traición. (Aplausos). El Partido Popular, señora Montero, no puede aceptar, y así lo hacemos saber hoy aquí, que el Gobierno de España —usted— utilice el sistema de financiación autonómica de todos los españoles como moneda de cambio para asegurar su supervivencia política. Señora Montero, se lo pregunto de manera directa: ¿no les da vergüenza? ¿De verdad le compensa todo por ser ministra? ¿De verdad? Lo que ustedes han pactado rompe con el sistema de financiación y rompe la igualdad entre españoles. Están creando independentistas de primera y españoles de segunda, eso es lo que ustedes están creando. (Aplausos). ¿Conoce algún límite, señora Montero? ¿Tiene valor su palabra? Siento tener que responder yo: no hay límite, no hay palabra. Usted, que tanto se erigía en defensora de las andaluzas y de los andaluces, los ha vendido a cambio de su supervivencia política. Así de claro. Haga la prueba; dese un paseo por Triana, con sus vecinos, vaya a su instituto Bécquer, con sus compañeros, y dígales que aquello de lo que renegaba hoy es lo que usted más defiende. Dígales que este acuerdo va a traer menos médicos a Sevilla (un señor diputado: ¡Muy bien!), pero más embajadas independentistas (un señor diputado. ¡Muy bien!—Aplausos); menos profesores a Jaén, pero más consejeros en el Gobierno de Illa. Dígaselo.
Ha hablado usted de responsabilidad de Estado del Partido Popular para que aprobemos los objetivos de estabilidad. Vamos a analizarlo. Usted nos ninguneó, dijo que éramos el único partido con el que no hablaría de los presupuestos del Estado. ¡Usted! De cemento armado, señora Montero; permítame la licencia, de cemento armado. (Varias señoras y señores diputados: ¡Sí!—Protestas). Sí, señora Montero. (Aplausos). Y ahora viene a chantajearnos para conseguir nuestro apoyo. ¿Ahora? ¿En septiembre de 2024? ¿Cuántas veces ha llamado usted, señora Montero? Dígaselo a todos, ¿cuántas veces ha llamado? ¿A quién ha llamado? (El señor Tellado Filgueira: ¡A nadie!). Dígalo públicamente. Hace menos de un año presumían de mayoría progresista. ¿Dónde está, señora Montero, la mayoría progresista? ¿Dónde está? Su presidente —¿se acuerdan?— se rio de nosotros desde esta tribuna. ¿Se acuerdan? Se rio de más de ocho millones de españoles y dijo que iba a construir un muro para aislarlos ¿Pero sabe lo que pasa, señora Montero? Que el que ríe el último ríe mejor. (Aplausos). Y no se lo digo por nosotros, no; se lo digo por los que se ríen de ustedes en cada votación, sus socios de Junts, los que hacen venir a su gran jefe a las nueve de la noche a votar para finalmente hacerles perder otra votación. (Aplausos). Y, mire (mostrando una fotografía en la que se ve al señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, y a la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado), yo aquí no veo sonrisas, señora Montero; veo malas caras, como las que estoy viendo ahora mismo. Esto es lo que veo. Señora Montero, ¿cuántas humillaciones parlamentarias les hace falta para darse cuenta de la realidad? ¿Cuántas, señora Montero, para darse cuenta de que su Gobierno nació enfermo y está agonizando? Ahora no venga a pedir ayuda a los que pusieron al otro lado del muro. Nosotros tenemos una responsabilidad, sí, la de proteger a los españoles de ustedes. (Aplausos). Esa es nuestra responsabilidad, proteger a los españoles de ustedes.
Hablemos de financiación autonómica. Es la cuarta o quinta vez que subo a esta tribuna para debatir con usted. No se preocupe, no le voy a decir nada diferente de lo que le he dicho hasta ahora; los cambios de opinión parra usted. (Una señora diputada. ¡Muy bien!). El Partido Popular tiene un proyecto común y compartido en todos los territorios en los que gobernamos. ¿Usted puede decir lo mismo, señora Montero? (Varias señoras y señores diputados: ¡No!). Y le voy a decir en lo que estamos de acuerdo los catorce. La pregunta es: ¿está usted de acuerdo? Vamos a analizarlo, que dice que no hay propuestas. La última vez no me respondió a ninguna, seguro que hoy —estoy convencido— tengo mucha más suerte. ¿Está usted de acuerdo en que la negociación sea multilateral? (El señor Tellado Filgueira: ¡No!). ¿Que se convoque la Conferencia de Presidentes y el Consejo de Política Fiscal? ¿Sí o no, señora Montero? (El señor Tellado Filgueira: ¡No!). ¿Está de acuerdo en que haya más recursos para que nadie pierda y todos ganen y se garantice la suficiencia financiera y la prestación de los servicios públicos en condiciones de igualdad? ¿Sí o no, señora Montero? Conteste. ¿Que se conozca el importe de ese fondo complementario y se cree un fondo transitorio mientras se negocia la financiación? ¿Sí o no? ¿Reconoce usted las condiciones de la insularidad de Canarias y Baleares y las especificidades de Ceuta y Melilla? ¿Sí o no, señora Montero? (El señor Tellado Filgueira: ¡No!). ¿Está de acuerdo en modificar el reglamento del Consejo de Política Fiscal para darle más competencias en la capacidad de decisión a las comunidades autónomas? ¿Sí o no? ¡Contésteme! ¡Si no contesta! (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¡Tranquilo, tranquilo!—Rumores). ¿Está de acuerdo con los datos, con analizar el gasto de sanidad, la natalidad, la despoblación, con la negociación de los fondos europeos con una visión más territorial? ¿Sí o no, señora Montero? Si está de acuerdo en todo ello, tiene catorce comunidades autónomas dispuestas a trabajar desde ya en un nuevo sistema de financiación autonómica, pero —recuerde— un nuevo sistema para todos los españoles. Recuerde, para todos los españoles. (Aplausos).
Su problema es que no es capaz de poner de acuerdo a las tres comunidades autónomas de régimen común que ustedes gobiernan: Asturias, Castilla-La Mancha y Cataluña. Nosotros tenemos catorce comunidades con un proyecto común y ustedes tienen tres sin proyecto y sin que sea común. Esa es la realidad. (Aplausos). Sabemos que el proceso es complicado —no se lo vamos a negar—, pero si usted de verdad cree en esto, haga un gesto de buena voluntad y ponga a disposición de las comunidades autónomas los 18 000 millones de los fondos europeos. ¡Si no son capaces de ejecutarlo! Si van a tener que devolverlos, que se lo ha dicho el Tribunal de Cuentas de la Unión Europea. ¿Por qué no los transfiere a las comunidades autónomas? Piense que gana usted, se quita un problemón de encima; y piense que ganan los españoles, porque va a haber alguien que va a gestionar su dinero. Es eso, señora Montero, gestionar, acordar, consensuar; eso es lo que debe hacer una ministra de Hacienda cuando habla de la financiación autonómica y no otras cosas como amenazar.
Aunque no le haga gracia que le recuerde esto, cojo datos de usted, palabras suyas en el grupo de trabajo del Parlamento de Andalucía en el año 2018. (La señora vicepresidente primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado, pronuncia palabras que no se perciben). ¿Le sienta mal que hable de usted? Decía: La condonación de la deuda no puede sustituir el debate de financiación autonómica. El debate es insustituible porque hemos estado hablando de los próximos diez años en materia de financiación. ¿A que no sabe quién está precisamente sustituyendo el debate del sistema de financiación por la condonación? Usted, usted es la que lo está sustituyendo. (Aplausos.―La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¡Nooo!). Usted, sí. Explíquenos. ¿Condonar no significaba lo mismo en 2018 que en 2024? ¿No era quebrar la igualdad entonces y lo sigue siendo ahora o es que usted ha cambiado de opinión? Es verdad que la diferencia es que antes estaba en la oposición, que nunca pensó que iba a ser ministra y mucho menos tener que jugar este papelón, pero se acabó el tiempo, señora Montero, hay que pasar página ya de este Gobierno. Los españoles necesitan un gobierno con un proyecto serio, de futuro, reformista y de ilusión. Necesitan un gobierno que, en lugar de hablar de los jóvenes, trabaje por los jóvenes para garantizarles el acceso a una vivienda digna y a un precio asequible; para darles una seguridad en la conciliación entre su proyecto de vida y su proyecto laboral; para decir a los abuelos que sus nietos y sus hijos no se van a tener que marchar de este país para tener un futuro. Un gobierno que, en vez de hablar de los trabajadores, trabaje por ellos para asegurarles que pueden crear una familia, para asegurarles que pueden cuidar de sus mayores, para asegurarles una vida digna. Un gobierno que, en lugar de meterse con las empresarias y los autónomos, los reconozca como una parte fundamental de este país. Un gobierno con un proyecto basado en acuerdos, señora ministra, pero no para comprar sillones azules, sino acuerdos para mejorar el día a día. Un proyecto que ustedes ya no pueden liderar porque su único objetivo, su único proyecto ¿sabe cuál es? Aguantar sea como sea. Pero ya les ha costado demasiado a los españoles y este país no puede permitirse ni un segundo más, señora Montero. Ya está bien de amenazas…
Presidencia. Señor Bravo, tiene que terminar.
Juan Bravo Baena
PPDiputado.Página 13
Finalizo, señora presidenta. … de mercadeos y de gobernar, porque cuando un gobierno pierde el Parlamento y únicamente le queda la amenaza y el mercadeo, solo tiene una salida: convocar elecciones. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias, señor Bravo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Sáez Alonso-Muñumer por un tiempo de diez minutos. (Aplausos).
Pablo Sáez Alonso-Muñumer
VoxDiputado.Página 13Vídeo
Gracias, señora presidenta. Señora Montero, señorías, comenzaré diciendo que VOX muestra un rechazo tajante al acuerdo de investidura entre los socialistas de Cataluña y Esquerra Republicana. Hablamos de un acuerdo que evidencia el desprecio hacia la nación española de los firmantes, un acuerdo en el que tan solo se incluyen tres referencias a España: una alusión al Gobierno de España y dos al conflicto político entre Cataluña y el Estado español. Hablamos de un acuerdo incompatible con el orden constitucional y con la legalidad. Hablamos de un acuerdo que fortalece a los partidos separatistas, partidos que chantajean continuamente al Estado español. Hablamos de un acuerdo que provoca un daño irreparable al principio de igualdad entre todos los españoles. (Aplausos). Hablamos de un acuerdo que supone un paso más en el vaciamiento competencial del Estado, un vaciamiento competencial que han protagonizado tanto los gobiernos del Partido Socialista como los gobiernos del Partido Popular. Y es que ambos partidos, PP y PSOE, desde hace décadas han llegado a acuerdos con los partidos separatistas a cambio de sus votos en las Cortes Generales o en los parlamentos autonómicos. PP y PSOE han antepuesto sus intereses como partidos al interés de todos los españoles. (Aplausos). PP y PSOE no han tenido escrúpulos en entregar competencias a los separatistas y lesionar la igualdad entre todos los españoles, porque ambos partidos llegaron en 1992 a un pacto autonómico que dio lugar a uno de los mayores conjuntos de traspasos competenciales, concretado en la Ley Orgánica 9/1992, de 23 de diciembre; porque ambos partidos han cedido competencias en justicia, infraestructuras y financiación; porque el PSOE aprobó sin mirar el estatuto catalán, pero el PP firmó el Pacto del Majestic, que cedía competencias de los puertos de Barcelona y Tarragona y las políticas activas de empleo. Hablamos de un acuerdo, como nos recuerda la asociación profesional del Cuerpo de Inspectores de Hacienda del Estado, que rompería la coordinación del sistema tributario, facilitando el fraude fiscal y afectando desproporcionadamente a los ciudadanos con menos recursos, siendo un menoscabo a la seguridad jurídica del tejido empresarial y para los contribuyentes. Hablamos de un acuerdo que pretende impulsar un sistema de financiación singular que avance hacia la plena soberanía fiscal como primer paso para lograr la propia soberanía, una soberanía fiscal que solo se puede configurar en perjuicio de la unidad de España y del principio de solidaridad entre regiones.
Señora Montero, usted dice que con este pacto nadie se verá perjudicado. Demuéstrelo. Usted es la ministra de Hacienda, demuéstrelo. Presente los números a esta Cámara, presente los números a los españoles, que supongo que los tendrá. Estará de acuerdo conmigo en que llegar a un acuerdo sin hacer números, o sea, sin hacer una memoria económica del impacto del mismo, sería de una irresponsabilidad manifiesta y de una incompetencia absoluta. Parece que no le interesan los números siendo ministra de Hacienda, es curioso. Presente la memoria del acuerdo, señora Montero, presente el impacto del acuerdo en el resto de las comunidades autónomas, porque usted sabe —todo el mundo lo sabe— que o bien alguien recibirá menos o todos pagaremos más. Demuéstrenos, señora Montero, con números que el acuerdo no va a suponer una mayor presión fiscal para todos los españoles. Y le recuerdo que los principales perjudicados de aumentar la presión fiscal siempre son las rentas medias. Señora Montero, confírmenos si en el cálculo previsto del cupo —porque es un cupo, aunque usted lo quiera llamar de otra forma— se va a incluir el déficit de las pensiones y el pago de los intereses de la deuda del Estado, porque tanto el Partido Popular como el Partido Socialista siempre se han olvidado de ambos temas en el cálculo de los cupos vasco y navarro.
Señorías, es una evidencia que el modelo de financiación autonómica no favorece la igualdad ni la equidad. Es una evidencia que ya existen hoy ciudadanos de primera y de segunda. Por eso en VOX presentamos una enmienda a la totalidad, una enmienda a la totalidad ante la evidencia de que el Estado autonómico aviva los sentimientos nacionalistas frente a un patriotismo integrador. Impide que se pueda estudiar en español en cualquier parte del territorio nacional. Logra que prime conocer la lengua propia sobre los conocimientos y experiencia profesional. Empobrece culturalmente a una sociedad al despreciar el legado común. Aumenta la insolidaridad entre todos los españoles. No garantiza los mismos servicios sanitarios en todas las regiones de España. Añade capas de burocracia a un sistema público ineficiente. Crea el caldo de cultivo para los mayores casos de corrupción de la historia de España. Pone en riesgo la unidad del mercado interior. Desaprovecha las sinergias que se obtendrían centralizando ciertos servicios, que reducirían y optimizarían el gasto público. Multiplica el número de entes y empresas públicas. Provoca subidas de impuestos y multiplica el endeudamiento para mantener un Estado sobredimensionado e ineficaz. Derrocha miles de millones de euros en gasto político superfluo.
Hablar de derroche autonómico no es una opinión, es una evidencia. El sector autonómico ha registrado déficits continuados en sus cuentas desde el año 1995. Su deuda ha crecido un 556 % en los últimos veinte años. Hablamos de una deuda autonómica elevadísima, que ha provocado que en el año 2023 se destinarán 6468 millones de euros al pago de los intereses, 30 000 millones de intereses en los últimos siete años; 30 000 millones que podrían haberse dedicado a sanidad, a educación, a dependencia, a infraestructuras o a inversiones; intereses que en el primer semestre de este año 2024 han crecido un 22,7 % con respecto al mismo período del año 2023.
Señorías, la solución no es reconocer la singularidad catalana, como tampoco es reconocer como singulares todas las financiaciones. La solución está en introducir criterios de racionalidad, de eficiencia, de sentido común en la gestión de las cuentas públicas; en aplicar las mejores prácticas en todas las administraciones. La solución está en ahorrar gasto político superfluo. (Aplausos). La solución está en eliminar duplicidades. La solución pasa por asegurar que todos los españoles recibirán los mismos servicios, con independencia del lugar en el que vivan.
Y termino. Señora Montero, señorías, esta propuesta, todo el acuerdo, es la manifestación escrita de una conspiración criminal de los dos partidos firmantes y del Gobierno central en contra de la unidad nacional y del orden constitucional. (Aplausos). En VOX planteamos una enmienda a la totalidad no solo de este acuerdo, sino una enmienda a la totalidad al derroche, a la desigualdad, a la burocracia, a la falta de solidaridad, a la falta de eficiencia, al excesivo número de administraciones, a un Estado sobredimensionado; una enmienda a la totalidad porque creemos que todas las iniciativas que salgan de esta Cámara deben tener como objetivo cohesionar la nación, conseguir la eficiencia del Estado, perseguir la igualdad e impulsar el crecimiento económico en beneficio de todos, de todos los españoles vivan donde vivan, y para lograrlo el único camino posible es que ustedes se vayan.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias, señor Sáez. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vidal Sáez.
Aina Vidal Sáez
Grupo SumarDiputada.Página 15Vídeo
Clar que tenim un problema amb el finançament, i deixem dir-los que, de fet, no és un fet subjectiu. Catalunya porta dècades infrafinançada. Ho sabem totes i vostès també. Reformar aquest sistema és una reivindicació històrica i un punt de trobada de tota la societat catalana. El finançament de les comunitats autònomes són diners pels ciutadans i crec que és important que ho recordem. Són les comunitats i els ajuntaments els responsables de serveis com la sanitat o l’educació. El dèficit de finançament i d’ingressos no és una invenció, repercuteix directament en la qualitat dels serveis públics i de l’estat del benestar. Un mal finançament és corresponsable de les dificultats per sostenir els serveis públics. Ho sabem totes i vostès també. Un model de finançament singular per a Catalunya no exclou, en cap cas, la necessitat de renovar el finançament d’altres comunitats autònomes ni tampoc va en contra d’elles. Tenim un sistema de finançament injust, caòtic i caducat, i ho és no només per a Catalunya, ho és per a molts territoris de l’Estat, com és el cas del País Valencià o també, per descomptat, per a Andalusia. Ho sabem totes i vostès també.
Moltes comunitats autònomes governades pel Partit Popular també volen parlar del sistema de finançament, però aquí sabem que el Partit Popular de Génova no li importa el finançament. Porten aquest debat aïrat per dividir, per confondre i sobretot per confrontar. Porten aquest debat per amagar les seves debilitats. Porten aquest debat adobat d’anticatalanisme i falsedats per aixecar una cortina de fum que eviti parlar de Rodalies, de prestacions, d’habitatge, de sanitat i de tot allò que importa a la societat, també a les seves comunitats autònomes. Porten aquest debat per confrontar territoris, perquè ens volen dividits perquè no emergeixin els interessos de classe entre els pobles d’Espanya. Per això el porten aquí.
Creo que tenemos un problema con la financiación. Quiero decirles que de hecho no es un tema subjetivo. Cataluña lleva décadas infrafinanciada, lo sabemos todas, ustedes también. Reformar este sistema es una reivindicación histórica y un punto de encuentro para toda la sociedad catalana. La financiación de las comunidades autónomas es dinero para los ciudadanos, es importante recordarlo. Son las comunidades y los ayuntamientos los responsables de servicios como la sanidad y la educación. El déficit de financiación y de ingresos no es una invención, repercute directamente en la calidad de los servicios públicos y el estado del bienestar. Una mala financiación es corresponsable de las dificultades para sostener los servicios públicos, y lo saben todas, ustedes también. Un modelo de financiación singular para Cataluña no excluye en ningún caso la necesidad de renovar la financiación en otras comunidades autónomas ni tampoco va en contra de ellas. Tenemos un sistema de financiación injusto, caótico y antiguo no solo para Cataluña, sino también para todos los territorios del Estado, como el país valenciano o la comunidad de Andalucía, y lo sabemos todas, ustedes también. (Aplausos).
Muchas comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular también quieren hablar del sistema de financiación, pero aquí sabemos que al Partido Popular de Génova no le importa la financiación. Llevan este debate para dividir, para confundir, para confrontar, para enfrentar, para esconder sus debilidades. Tienen este debate anticatalanista, con falsedades, para elevar una cortina de humo que evite hablar de cercanías, de prestaciones, de vivienda, de sanidad y de todas esas cosas que importan a la sociedad y también a sus comunidades autónomas. (Aplausos). Tienen este debate para enfrentar a los territorios, porque los quieren divididos para que no surjan los intereses de clase entre los pueblos.
Su proyecto, señorías del Partido Popular, es la nada y el fango. Fíjese, si tuviéramos este debate de forma constructiva, que es como se debería, empezaríamos, por ejemplo, por reconocer que muchos expertos en financiación autonómica, de todos los pelajes, señalan que el sistema adolece de una excesiva complejidad, que es necesaria su simplificación para profundizar en un principio que es fundamental, la transparencia. Cualquier debate, cualquiera, requiere de información fidedigna y este Estado plurinacional se merece abordar este debate con fraternidad y propuestas, dejar atrás la confrontación y pasar al estudio riguroso, solidario y justo caso a caso, dejar de promover el anticatalanismo como bandera y avanzar en el reconocimiento de un Estado plurinacional y federal. (Aplausos). Aquí estamos para mejorar la vida de la ciudadanía, para legislar, para diseñar políticas públicas, eso es lo que debería pretender cualquier diputado o diputada de este hemiciclo.
Todas las comunidades y ayuntamientos deben tener una financiación más justa; sin duda, también los ayuntamientos. Y lo vamos a repetir las veces que haga falta: un modelo de financiación singular para Cataluña no excluye la posibilidad de renovar la financiación a todas las comunidades autónomas ni va en contra de ellas. Es compatible, por ejemplo, con tener en cuenta la insularidad. Es compatible con la despoblación, con el número de habitantes. Es compatible con impulsar convenios financieros propios, como el demandado por Aragón. Es compatible, por supuesto, con la compensación a las comunidades infrafinanciadas, como, por ejemplo, el país valencià. Es compatible y debe ser compatible. Es una cuestión de voluntad política, que es lo que les falta a las señorías de la derecha. De hecho, yo les diría que no es muy patriota atacar a una parte del país, enfrentar comunidades y pueblos, polarizar a la sociedad perjudicando la cohesión social y erosionando la política y, por ende, la democracia. Confrontar, dividir y fomentar el odio entre pueblos no parece que contribuya a su ansiada unidad del Estado ―sea lo que sea― ni siquiera a la uniformidad que ustedes promueven. Tiene gracia que, al final, el mayor disolvente de la unidad de España sean ustedes: el Partido Popular con VOX; VOX con el Partido Popular. Son ustedes, la derecha, quienes destruyen España. ¡Son ustedes! ¿Sabe, señor Tellado ―el otro día hablaba usted de ello―, que uno de los problemas que nos ha traído hasta aquí es el incumplimiento de la Ley 22/2009, de financiación? Debía haber sido revisada en 2014, lo saben ustedes; gobernaba el Partido Popular, el ministerio M. Rajoy, algún día sabrán ustedes a quién nos referimos. Sin duda, tuvieron ustedes la ocasión y miraron de nuevo hacia otro lado. De hecho, hicieron algo mucho peor. En ese momento, les recuerdo, vivíamos una grave crisis social y económica, y el Partido Popular aprovechó, mediante el protocolo de déficit, para asfixiar la capacidad de endeudamiento de las autonomías y de los ayuntamientos con un reparto que solo dejaba un poquito de oxígeno a la Administración General del Estado. En un contexto de crisis, ustedes decidieron asfixiar la sanidad, ustedes decidieron asfixiar los servicios públicos, ustedes decidieron asfixiar la educación (aplausos), porque todo eso que les he mencionado son competencias autonómicas.
Fíjense que las señorías de la derecha ultra están solos bloqueando un nuevo sistema de financiación. Es transversal la exigencia de un nuevo acuerdo; de sindicatos a patronales, de Foment del Treball a PIMEC y de las asociaciones de vecinos hasta el Círculo de Economía todos ellos se han pronunciado en alguna ocasión, o en muchas, a favor del mismo. No es una demanda secesionista, es una exigencia transversal de quienes pretendemos mejorar los servicios públicos y la atención a la ciudadanía.
Escuchen bien. Es necesario un modelo específico para Cataluña, un modelo singularizado que a la vez permita seguir siendo solidarios con el resto de autonomías. ¿Saben quién dijo estas palabras? Es que la hemeroteca es complicada, señorías. Pues, fíjense, el señor Josep Piqué, exministro del Gobierno Aznar y expresidente del PP en Cataluña. Lo dijo el 16 de junio de 2012 en el Cercle d’Economia en Barcelona. Aunque vengan aquí anunciando el apocalipsis, que se va a partir España y la caída de Plutón como planeta, señorías, las comunidades gobernadas por el Partido Popular se van a sentar a hablar de financiación. Claro que sí, y harán bien, harán muy bien. Y les hago un spoiler: sus presidentes autonómicos van a llamar a la puerta de la señora Montero para obtener un acuerdo propio, y harán bien, les repito. ¿Y saben por qué? Pues porque quienes gobiernan en comunidades y ayuntamientos sienten la presión de la gente, faltaría más, y saben bien que necesitan más recursos. Dejen de hacer política del espectáculo, al menos Génova, y escuchen a los territorios, aunque sea por lo menos a los suyos.
Ustedes vienen aquí con exabruptos, sin ningún tipo de voluntad de solucionar nada, porque su único interés es básicamente embarrar, degradar la política y así sacar ventaja en el fango. Repito, señores de Génova, está por ver si sus comunidades autónomas están en la misma línea que ustedes. La realidad es que el Gobierno de coalición ha transferido 300 000 millones más a todas las comunidades autónomas que el Gobierno de Mariano Rajoy. Déjense de retóricas inflamadas y teorías de la conspiración y sean prácticos al menos, y, si pueden, un poquito ―un poquito, señorías― más honestos.
Por un momento dudamos de si era el señor Feijóo o la señora Ayuso quien mandaba la directriz sobre no reunirse para hablar de financiación, aunque, si les digo la verdad, no dudamos ni por un segundo.
Posteriormente, líderes como Moreno Bonilla salieron a aclarar que sí estaban dispuestos a reunirse, por supuesto. El señor Mazón aclaraba: pedimos medidas singulares, llámale medidas excepcionales ―para estar con los demás lo que sea―; pues claro que hablaré, si tiene a bien el señor Sánchez llamarme. ¡Pues claro! Si algo no es el Partido Popular es un partido de orden, señorías. (Risas y aplausos). Las contradicciones, contradeclaraciones, rectificaciones e improvisaciones están en ustedes a la orden del día, porque su dirección no responde a las necesidades de sus territorios. Fíjense, firmaron un documento del señor Feijóo al que nunca volvieron a hacer caso. Sugirieron no aceptar quitas de la deuda autonómica. Aparece luego el señor Aznar hablando de cuartos oscuros, supongo que le traicionó la memoria de cuando se reunía en alguna habitación con el expresident Pujol, de esa época en la que necesitaban de los nacionalismos y en la que no tenían ningún problema en abrazarse a ellos como si fueran un osito de peluche, no les importaba para nada. (Rumores). Sí, sí. Eso lo hicieron en 2006, recogiendo firmas, por cierto, en todo el Estado contra Cataluña. Eso no lo vamos a olvidar jamás. (Aplausos). Así empezó esta década tan productiva, ¿verdad?, para España y para Cataluña, recogiendo firmas contra Cataluña. Eso sí, les reconozco una cosa, ustedes se emplean mucho en competir con los amigos ultra. Fue bastante impactante ver la semana pasada y la anterior quién limpiaba mejor los pies a Giorgia Meloni. Es una pena no tener una oposición seria en este país, porque, de verdad se lo digo, en democracia es necesario tener una oposición seria.
Ministra, nosotras la invitamos a ser valiente —lo está siendo, no tengo ninguna duda— y justa en una cuestión que es compleja y para la que habrá que poner, sin duda, mucha sordina a este ruido y a las continuas estridencias y provocaciones de la ultraderecha.
Presidencia. Tiene que ir terminando.
Aina Vidal Sáez
Grupo SumarDiputada.Página 17
Necesitamos una mejor financiación para las autonomías y es necesario que este Estado aporte un mayor porcentaje a todas las autonomías y ayuntamientos. Porque, además, sabemos —y con esto termino, presidenta— qué es la solidaridad, por ejemplo, para la señora Ayuso o para el señor Moreno Bonilla. Es la solidaridad de todas para con el 1 %, la de la eliminación del impuesto de sucesiones, la de las becas a las familias con ingresos mayores de 100 000 euros (aplausos), la de la creación de chiringuitos como la Oficina del Español, que tan buenos réditos da en la Comunidad Autónoma de Madrid (risas); una derecha que perdona a los más ricos. Nosotras tenemos una cosa muy clara: no vamos a pagar sus regalos fiscales ni sus amnistías a sus colegas, porque cuando son amnistías para sus amigos defraudadores no tienen ustedes ningún tipo de apuro en emplear ese término, señorías del Partido Popular.
Presidencia. Señora Vidal, tiene que terminar.
Aina Vidal Sáez
Grupo SumarDiputada.Página 17
Avancemos hacia un modelo federal, porque el verdadero debate no es entre territorios, sino entre modelos: plurinacionalidad o centralismo, servicios públicos o la ley de la selva. Nosotras, en el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, lo tenemos clarísimo.
Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).
Presidencia. Gracias, señora Vidal. Por el Grupo Parlamentario Republicano tiene la palabra el señor Rufián Romero, por un tiempo de diez minutos.
Gabriel Rufián Romero
ERCDiputado.Página 17Vídeo
Una vez más vuelvo a decir que tengo la sensación de que aquí solamente se habla de Cataluña, de Venezuela o de menas. Hoy toca Catalunya, así que es cierto que hoy nos toca defender un acuerdo alcanzado con el Gobierno, y lo haremos, pero sí algunas previas, porque hoy tocará defender este acuerdo frente a la derecha española y la derecha catalana.
En cuanto a la derecha y ultraderecha españolas, el portavoz de VOX ha dicho cosas que seguramente suenan muy bien para su público, como sentido común, eficiencia para con las cuentas públicas, habla de derroche… Ustedes donde gobiernan, aparte de crear escuelas de tauromaquia, que cuanto menos es algo poco eficiente, aparte de eso, ustedes que tanto hablan de eficiencia en las cuentas y de frenar el derroche, se han subido el sueldo, en algunas ocasiones hasta un 51 %, en veinticinco ayuntamientos en los que gobiernan; en veinticinco: Náquera, Yebes, Torrelodones, Llucmajor… Es decir, no les aceptamos una sola lección en cuanto al derroche en las cuentas públicas se refiere.
En cuanto al Partido Popular, ya se ha dicho, pero lo vuelvo a repetir. El acuerdo es el siguiente: trabajaremos para conseguir un nuevo modelo de financiación singular para Cataluña; este modelo permitirá, mediante fórmulas de colaboración entre la Hacienda española y la Hacienda catalana, la gestión, la recaudación y la liquidación de la totalidad de los impuestos propios y transferidos a Cataluña. Esto les molesta mucho, ¿no? Les molesta mucho. (Varios señores diputados hacen gestos afirmativos.—El señor Gallardo Barrena pronuncia palabras que no se perciben). Hay gente que me dice que sí con la cabeza. Señoría, este es el programa electoral de su partido de hace diez años para Cataluña. Entonces, no tiene absolutamente ningún sentido. Lo siento, ha picado solo usted. (Aplausos).
El presidente de Andalucía se plantó en la Moncloa con un dosier, seguro que de forma casual, que la prensa evidentemente podía fotografiar y comentar, en grandes letras, Comic Sans, que decía: Andalucía por la igualdad. Porque, claro, en Andalucía no hay igualdad por culpa de los catalanes; a veces también de Broncano, que por culpa suya no hay Guardia Civil suficiente en La Línea de la Concepción. Casi siempre es por los catalanes. Es culpa de los catalanes que desde hace ya cuarenta años en Andalucía haya un 30 % de pobreza. Es culpa de los catalanes que desde hace ya cuarenta años en Andalucía haya un 40 % de paro juvenil. Y es culpa de los catalanes que en Andalucía desde hace ya cuarenta años haya los peores datos de salario medio del sur de Europa. ¿Es culpa de los catalanes, señorías, o es culpa de que durante cuarenta años en Andalucía hayan gobernado caciques?
La pregunta, señorías, es la siguiente. Ustedes, que tienen tantísima presencia y responsabilidad de Gobierno en comunidades autónomas infrafinanciadas, algunas de ellas más infrafinanciadas que Cataluña, como Andalucía, Islas Baleares o el país valencià, se quejan de que formaciones políticas como la mía utilicen su fuerza parlamentaria, la fuerza de los votos que tienen, para intentar mejorar la vida de su gente. ¿por qué no lo hacen ustedes? ¿Por qué ustedes no intentan mejorar una financiación autonómica que saben perfectamente que es obsoleta? Ustedes llegan al punto de no aceptar una quita de la deuda que consiguió Esquerra Republicana simplemente porque lo consiguió Esquerra Republicana de Catalunya, y eso su gente lo tiene que saber, tiene que saber que el motivo, la causa de su precariedad no somos nosotros y nosotras, sino que son ustedes, y, por ejemplo, su fiscalidad en las comunidades autónomas que gobiernan, donde priman al que más tiene y castigan al que menos tiene, porque ustedes gobiernan para los suyos, para los ricos (aplausos), hasta el punto de que tienen que frenar a los barones de su partido, que, desde un sentido común aplastante, intentan o piden ir a Moncloa a hablar con el presidente para copiar lo que ha conseguido Esquerra Republicana de Catalunya. Lo kafkiano es que ustedes frenan a sus barones para que no intenten copiar lo que hemos conseguido nosotros y nosotras.
Los motivos por los que nosotros intentamos mejorar la financiación de Cataluña son claros. Cataluña hace ya, de media, treinta años que aporta el 20 % de los impuestos que recauda el Estado y solamente recibe entre un 10 % y un 13 %. Son casi 22 000 millones de euros que pierde Cataluña cada año. Y a esto se le puede llamar egoísmo. Nosotros le llamamos saber contar e intentar solucionarlo. Nosotros y nosotras no pretendemos que nadie tenga menos de lo que merece; ahora, repito, que en Cataluña se consiga un mejor sistema de financiación no va contra nadie, lo que intenta humildemente es reflejar que se puede; que se puede conseguir, que al PSOE se le puede obligar a mejorar las cosas, y que ustedes no quieran simplemente responde en este caso a un anticatalanismo que, desgraciadamente, les da votos en según qué sitios.
I com no pot ser d’una altra manera, vull respondre al que dirà i diu la dreta catalana. No els agrada l’acord. No? Crec que no. No els agrada l’acord d’Esquerra Republicana amb el PSC, no els agrada l’acord de finançament. Jo tinc la sospita que no els agrada l’acord d’un finançament més just per a Catalunya entre Esquerra Republicana i el PSC perquè ho aconsegueix Esquerra Republicana. Jo tinc aquesta sospita. Tota manera, també els llegeixo l’acord: és una llei de finançament per a Catalunya que cedeix a la Generalitat els impostos generals a Catalunya. Aquesta llei permet traspassar per part de l’Estat a Catalunya les competències íntegres —r epeteixo, íntegres— per tal de recaptar tots els impostos, gestionar-los i preveure, eventualment, una quota de solidaritat entre Catalunya i l’Estat espanyol. Aquest és l’acord. Què no els agrada d’aquest acord? Què? Això que estic llegint també és el seu programa electoral. I és exactament el que ha aconseguit Esquerra Republicana de Catalunya.
Vostès han aconseguit, gràcies a l’enorme potència mediàtica que tenen i sus voceros; que ens diuen pagafantas a nosaltres, per exemple, aquí —s í, voceros—, que ens diuen pagafantas a nosaltres aquí per intentar, per exemple, regular el preu del lloguer, quan tothom sap que vostès no regulen el preu del lloguer, no per una qüestió competencial, sinó per una qüestió ideològica. Respectable, però vostès han inoculat la idea, que fins i tot compren els nostres, que aquí Esquerra Republicana vota coses a canvi de res. Aprofiten una frase que es va dir a la moció de censura de l’any 2018, quan el PSOE ens ofereix fotre fora a la màfia del Partido Popular i Rajoy. Vostès aprofiten una frase fora de context de la moció de censura de l’any 2018 per matxacar-nos amb l’«a canvi de res». Ho han aconseguit. Ho han aconseguit, jo els ho reconec. Hi ha molta gent, fins i tot nostra, que ho compra.
Dades; jo només donaré dues dades, a veure si, si us plau, algun mitjà català ho publica. Nosaltres, després de negociar-ho tot, principalment mesures socials amb el govern, hem votat el 89 % de les mesures del Govern espanyol. El 89 %, després de negociar. Vostès, sense negociar absolutament res, dit per vostès, el 86 %. 89 % a 86 %. Són dades. Qui ha votat a canvi de res? És un insult, que cola, i ho continuaran dient, però és un insult cap a un partit centenari, o pràcticament centenari, com Esquerra Republicana de Catalunya.
Els repeteixo dues coses. Quan el PSOE incompleixi amb vostès —que ho ha fet, però no passa res, ho fa i ho farà—, la culpa serà del PSOE, per nosaltres, no serà d’Esquerra Republicana, no serà de Convergència —p erdó, de Junts—, serà del PSOE. I dos, si a vostès els interessa tant el finançament de Catalunya, tant que fins i tot frenen un sostre de despesa, la pregunta és: aleshores per què volen votar en contra del finançament que aconsegueix Esquerra Republicana i el PSC? Per què? Són preguntes que no hauria de fer jo, s’haurien de fer a Catalunya.
Moltes gràcies.
Y como no puede ser de otra manera, quiero responder a lo que dirá y dice la derecha catalana. No les gusta el acuerdo. ¿No, verdad? Creo que no, que no les gusta el acuerdo de Esquerra Republicana con el PSC, el acuerdo de financiación. Tengo la sospecha de que no les gusta ese acuerdo de una financiación más justa para Cataluña entre Esquerra República y el PSC porque lo consigue Esquerra Republicana. Esa es mi sospecha. De todos modos, les leo el acuerdo: Es una ley de financiación para Cataluña que cede a la Generalitat los impuestos generales de Cataluña. Esta ley permite transferir por parte del Estado a Cataluña las competencias íntegras ―repito, íntegras― con el fin de recaudar todos los impuestos, gestionarlos y prever, al final, una cuota de solidaridad entre Cataluña y el Estado español. Ese es el acuerdo. ¿Qué es lo que no les gusta de este acuerdo? ¿Qué es lo que no les gusta? ¡Lo que estoy leyendo también está en su programa electoral! (Aplausos). Sí, y es exactamente lo que ha conseguido Esquerra Republicana de Catalunya. Ustedes han conseguido, gracias a la enorme potencia mediática que tienen y sus voceros ―a nosotros nos llaman pagafantas y, sí, les llamo voceros― que nos llamen pagafantas porque intentamos regular varias cosas. Todos ustedes saben que no regulan algunos precios no por cuestiones competenciales sino por cuestiones ideológicas, y eso es respetable. Ustedes han inoculado una idea, incluso compran la idea de que Esquerra República vota a favor de cosas a cambio de nada. Aprovechan una frase que se dijo en una moción de censura del año 2008, cuando el PSOE nos ofreció sacar fuera a la mafia popular, del Partido Popular y Rajoy. Ustedes aprovechan una frase fuera de contexto de la moción de censura del año 2018 para decir que aceptamos algo a cambio de nada. Y lo han conseguido, lo reconozco. Hay mucha gente, incluso nuestra, que lo acepta.
Voy a dar un par de datos, solo dos, a ver si algún medio de comunicación catalán lo publica. Nosotros, después de negociarlo todo, sobre todo medidas sociales con el Gobierno, hemos votado el 89 % de las medidas del Gobierno español; ¡el 89 % después de negociar! Ustedes, sin negociar absolutamente nada, y eso lo han dicho ustedes, el 86 %; esto es, 89 % frente a 86 %. Estos son los datos ¿eh? ¿Quién ha votado a cambio de nada aquí? (Aplausos). Esto es un insulto que cuela y lo continuarán diciendo, pero es un insulto hacia un partido centenario, o casi centenario, como es Esquerra Republicana de Catalunya.
Repito dos cosas más. Cuando el PSOE incumpla para con ustedes ―que ya lo ha hecho pero no pasa nada, que lo hace y que lo hará―, para nosotros la culpa será del PSOE, no será de Esquerra Republicana o de Junts, será del PSOE. Y, dos, si a ustedes les interesa tanto la financiación de Cataluña, tanto que hasta frenan un umbral de gasto, la pregunta es, entonces, ¿por qué quieren votar en contra de la financiación que han conseguido Esquerra Republicana y el PSC? ¿Por qué? Estas son preguntas que yo no debería plantear, que se deberían plantear en Cataluña.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya tiene la palabra el señor Cruset Domènech, por un tiempo de diez minutos.
Josep Maria Cruset Domènech
JuntsDiputado.Página 19Vídeo
Passa sovint que el soroll mediàtic interessat i el parlar molt d’un determinat tema per tal d’intentar-ne desviar l’atenció acaba aconseguint el seu propòsit i acaba emmascarant la realitat d’aquell tema. I quan això passa, cal anar a l’arrel de la qüestió, al principi, a l’essència, a allò que s’ha dit per personatges clau en determinats moments clau per entendre què hi ha sobre aquell determinat tema.
29 de juliol de 2024, Raquel Sanz, en aquell moment portaveu d’Esquerra Republicana de Catalunya, anuncia amb paraules seves literals que «s’ha arribat a un acord amb el PSOE per investir Salvador Illa». «L’acord és a canvi d’un concert econòmic solidari», diu ella. I afegeix: «L’acord és a canvi del finançament singular per a Catalunya, la sobirania fiscal i la clau de la caixa». Amb això es van obrir telenotícies, es van ocupar portades en els diaris, les tertúlies van anar plenes d’aquest acord i es va fixar el marc mental que buscaven els firmants de l’acord. Illa seria president a canvi d’un concert econòmic.
2 de setembre de 2024, Marta Rovira, secretària general d’Esquerra Republicana de Catalunya: «Amb aquest acord amb el PSOE s’acaba amb l’espoli fiscal». Que, traduït, vol dir: Catalunya recaptarà i ingressarà als seus comptes corrents tots els impostos i després transferirà una part a l’Estat, corresponent als serveis prestats pel mateix Estat a Catalunya, més una altra part per solidaritat interterritorial. Els dies següents a l’anunci d’aquest acord, silenci per part de l’Oriol Junqueras, silenci per part del PSC i silenci per part del PSOE; fet, sigui dit de passada, que ja hauria d’haver fet pensar que potser no es volia anticipar res més de l’acord per evitar que la gent sabés la veritat.
Així doncs, aquesta, senyors i senyores, és l’essència de tot plegat, perquè davant d’aquestes afirmacions públiques i silencis només hi ha dues opcions possibles. La primera, que vostès, senyors d’Esquerra i del PSOE, donin compliment a allò que diuen haver acordat i Catalunya tingui el seu concert econòmic, com el té el País Basc; nosaltres, encantats. I la segona, que vostès, Esquerra i PSOE, hagin mentit als catalans fent electoralisme barat i Catalunya no tingui ni concert econòmic, ni finançament singular, ni sobirania fiscal ni la clau de la caixa.
Perquè les coses com siguin, de grans afirmacions de vostès dos, ja n’han viscut en el passat i s’han incomplert sistemàticament. Només cal recordar, per exemple, aquella taula de diàleg que es va anunciar a bombo i plateret, que s’havia de reunir mensualment, arribar a un acord per a la solució definitiva del conflicte català i sotmetre aquest acord a tota la ciutadania de Catalunya. Taula que es va acabar reunint tres vegades en quatre anys —tres vegades en quatre anys— i evidentment no va implicar ni la resolució del conflicte de Catalunya ni es va sotmetre a consulta ciutadana res de res. Això sí, el PSOE va obtenir l’aprovació dels pressupostos generals de l’Estat —escolti’m bé— a canvi de res, i tant que a canvi de res. De fet, no va aconseguir l’aprovació d’uns pressupostos, no; per la mateixa taula va aconseguir l’aprovació de dos pressupostos: els de 2021 i els de 2022. Dos pressupostos generals de l’Estat a canvi de tres reunions de la taula de diàleg en quatre anys. I algú pot dir: «Home, potser això és un fet puntual, una excepció que no confirma la regla». Cap problema, seguim amb alguns exemples més.
Dades, demanaven alguns. 2 de novembre de 2023, anunci solemne, de nou a bombo i platerets, i en aquest cas a càrrec del ministre Bolaños i el llavors president d’Esquerra, Oriol Junqueras. Esquerra garantia l’estabilitat de tota la legislatura de Pedro Sánchez a canvi del traspàs integral de Rodalies a la Generalitat de Catalunya. De nou, grans titulars, grans portades i afirmacions grandiloqüents del tipus: traspàs històric, traspàs integral sense precedents i adeu a Renfe. Poc després, però, comencem a conèixer la realitat. I la realitat és que només es transferia una petita part de les línies ferroviàries; el traspàs, en realitat, no seria un traspàs, sinó una cogestió mitjançant una empresa mixta en què s’haurien de prendre les decisions per consens i, per tant, l’Estat retenia tota la capacitat de control i decisió sobre les decisions que s’adoptaven. I per estudiar com es faria tot plegat, es crearien sis grups de treball tècnics que, tot i que s’havia dit que ja estava tot acordat, analitzarien què fer, bàsicament perquè així qui dies passa, anys empeny. Resultat de tot plegat: Pedro Sánchez es garantia l’estabilitat de tota la legislatura a canvi d’un traspàs que ni és integral ni és un traspàs, és a dir, de nou, tota una legislatura d’estabilitat a canvi de res.
Podríem encara detallar els anuncis solemnes d’altres acords: la condonació del FLA, el traspàs de les beques universitàries i l’execució de múltiples inversions estatutàries. Per tant, el temps acaba posant sempre, absolutament sempre, tothom al seu lloc; sempre, el temps i, molt sovint, els ciutadans a través de les urnes.
Tornem ara a l’acord que va fer Illa president a canvi d’un suposat concert econòmic per a Catalunya i que és motiu del debat d’avui. Només amb 59 dies des del seu gran anunci ja està molt clar per on va la realitat. I no ho dic jo, ho diuen vostès, senyors del PSOE. 31 de juliol, president Sánchez: «El nuevo modelo se tendrá que pactar con todas las comunidades autónomas, con todas». 21 d’agost, vicepresidenta Montero, vostè: «Ni es un concierto económico, ni es una reforma al uso del sistema de financiación, quien diga lo contrario miente». 1 de setembre, vicepresidenta Montero, vostè: «La financiación singular la pueden tener otros territorios que tengan vocación de tenerla». 4 de setembre, president Sánchez: «Les aseguro, les garantizo, me comprometo a que la reforma del sistema de financiación autonómica que vamos a proponer, todas y cada una de las comunidades autónomas, todas y cada una de les comunidades autónomas del país, recibirán más recursos». 7 de setembre, president Sánchez: «Estamos dispuestos a permitir que todas las comunidades que lo deseen recauden y gestionen más gravámenes». Todas las comunidades, res de singular. 16 de setembre, Sílvia Paneque, consellera i portaveu del Govern Illa: «La prioritat és la negociació pressupostària. Primer són els pressupostos i després, el finançament». Primer, els pressupostos i després, el finançament. 16 de setembre, president Sánchez: «Nuestro modelo de financiación es el mismo en todos los territorios».
Per tant, avui poden venir tots aquí a explicar el que vulguin. Uns a fer veure que això és la fi del sistema de finançament de les comunitats autònomes i que és el que no és; els altres a fer veure que han acordat el que no han acordat. Per tant, per aclarir-ho —i com sempre, la transparència és la millor manera de resoldre qualsevol dubte—, li preguntaré directament, senyora vicepresidenta. Ens hem llegit tots l’acord, no cal que ens digui que ens el tornem a llegir. Vostè respongui, si vol, el que li preguntem per aclarir tots els dubtes. L’acord que van signar és un concert econòmic, sí o no? Representarà el final del dèficit fiscal de Catalunya, sí o no? És un finançament singular per a Catalunya, sí o no? Són tres preguntes fàcils, no ho faci difícil.
Moltíssimes gràcies.
Ocurre a menudo que el ruido mediático interesado y los intentos de desviar la atención acaban consiguiendo su propósito, enmascarando la realidad de ese tema, y cuando eso ocurre hay que ir a la raíz de la cuestión, al principio, a la esencia, a lo que han dicho personajes claves en momentos claves para entender qué hay sobre ese tema concreto.
El 29 de julio de 2024, Raquel Sanz, en ese momento portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, anuncia en sus propias palabras literales: Se ha llegado a un acuerdo con el PSOE para investir a Salvador Illa, el acuerdo es a cambio de un concierto económico solidario, dice ella. Y añade: El acuerdo es a cambio de la financiación singular para Cataluña, la soberanía fiscal y la llave de la caja. Con esto se abrieron los noticieros, se ocuparon portadas en los periódicos, las tertulias se llenaron de información sobre el acuerdo y se fijó el marco mental que buscaban los firmantes del acuerdo: Illa sería presidente a cambio de un concierto económico.
El 2 de septiembre de 2024, Marta Rovira, secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya: Con este acuerdo con el PSOE se termina con el expolio fiscal que, traducido, significa que Cataluña recaudará e ingresará en sus cuentas corrientes todos los impuestos y después transferirá una parte al Estado, la parte correspondiente a los servicios prestados por el Estado en Cataluña, más otra parte por solidaridad interterritorial. En los días siguientes al anuncio de este acuerdo, silencio por parte de Oriol Junqueras, silencio por parte del PSC y silencio por parte del PSOE; algo que, dicho de paso, ya nos hubiera debido hacer pensar que no se quería anticipar nada más del acuerdo para evitar que la gente conociera la verdad.
Así pues, señoras y señores, esta es la esencia de todo, porque ante estas afirmaciones públicas y estos silencios, solo hay dos opciones posibles: la primera, que ustedes, señores de Esquerra y del PSOE, den cumplimiento a lo que afirman haber acordado y que Cataluña tenga su concierto económico, como lo tiene el País Vasco. Nosotros, encantados. Y la segunda, que ustedes, Esquerra y PSOE, hayan mentido a los catalanes, haciendo electoralismo barato, y Cataluña no tenga ni concierto económico, ni financiación singular, ni soberanía fiscal, ni la llave de la caja.
Las cosas, como son. Grandes afirmaciones de ustedes dos ya las hemos vivido en el pasado y se han incumplido sistemáticamente. Baste recordar, por ejemplo, esa Mesa de Diálogo que se anunció a bombo y platillo que tenía que reunirse mensualmente, alcanzar un acuerdo para la solución definitiva del conflicto catalán y someter ese acuerdo a toda la ciudadanía de Cataluña. Mesa que acabó reuniéndose tres veces en cuatro años —¡tres veces en cuatro años!— y, evidentemente, no implicó ni la resolución del conflicto de Cataluña, ni se sometió a consulta ciudadana, nada de nada. Eso sí, el PSOE obtuvo la aprobación de los presupuestos generales del Estado —escúchenme bien— a cambio de nada, desde luego a cambio de nada. De hecho, no consiguió la aprobación de unos presupuestos, no; por la misma mesa, consiguió la aprobación de dos presupuestos: los de 2021 y los de 2022. Dos presupuestos generales del Estado a cambio de tres reuniones de la Mesa de Diálogo en cuatro años. Alguien me dirá: Hombre, quizás eso sea algo puntual, una excepción que no confirma la regla. Ningún problema, sigamos con otros ejemplos.
Datos, pedían algunos. El 2 de noviembre de 2023, anuncio solemne a bombo y platillo a cargo del ministro Bolaños y el entonces presidente de Esquerra, Oriol Junqueras: Esquerra garantizaba la estabilidad de toda la legislatura de Pedro Sánchez a cambio del traspaso integral de cercanías a la Generalitat de Cataluña. De nuevo, grandes titulares, grandes portadas y afirmaciones grandilocuentes del tipo: traspaso histórico, traspaso integral sin precedentes, y adiós a Renfe. Poco después, sin embargo, empezamos a conocer la realidad. Y la realidad es que solo se transfería una pequeña parte de las líneas ferroviarias y que ese traspaso en realidad no sería un traspaso, sino una cogestión a través de una empresa mixta en que deberían tomarse las decisiones por consenso; por lo tanto, el Estado retenía toda la capacidad de control y decisión sobre las decisiones adoptadas. Y para estudiar cómo se iba a realizar todo ello, se crearían seis grupos de trabajo técnicos que, aunque se había dicho que ya estaba todo acordado, analizarían qué hacer, básicamente para que así, día tras día, vaya pasando el tiempo. ¿Resultado? Pedro Sánchez se garantizaba la estabilidad de toda la legislatura a cambio de un traspaso que ni es integral ni es un traspaso; es, de nuevo, una legislatura de estabilidad a cambio de nada.
Podríamos seguir detallando los anuncios solemnes de otros acuerdos, como la condonación del FLA, el traspaso de las becas universitarias o la ejecución de múltiples inversiones estatutarias. Por lo tanto, el tiempo acaba colocando siempre, absolutamente siempre, a todo el mundo en su sitio; siempre, el tiempo y, muchas veces, los ciudadanos a través de las urnas.
Volvamos ahora al acuerdo que hizo a Illa presidente a cambio de un supuesto concierto económico para Cataluña, que es el objeto del debate de hoy. Solo en cincuenta y nueve días tras su gran anuncio ya está muy claro por dónde va la realidad. No lo digo yo, lo dicen ustedes, señores del PSOE. El 31 de julio, presidente Sánchez: El nuevo modelo se tendrá que pactar con todas las comunidades autónomas, con todas. El 21 de agosto, vicepresidenta Montero —usted—: Ni es un concierto económico ni es una reforma al uso del sistema de financiación, quien diga lo contrario miente. El 1 de septiembre, vicepresidenta Montero —usted—: La financiación singular la pueden tener otros territorios que tengan vocación de tenerla. El 4 de septiembre, presidente Sánchez: Les aseguro, les garantizo, me comprometo a con que la reforma del sistema de financiación autonómica que vamos a proponer todas y cada una de las comunidades autónomas —todas y cada una de las comunidades autónomas— del país recibirán más recursos. El 7 de septiembre, presidente Sánchez: Estamos dispuestos a permitir que todas las comunidades que lo deseen recauden y gestionen más gravámenes. «Todas las comunidades», nada de singular. El 16 de septiembre, Sílvia Paneque, consellera y portavoz del Gobierno Illa: La prioridad es la negociación presupuestaria; primero son los presupuestos y después, la financiación. Primero los presupuestos y después la financiación. El 16 de septiembre, presidente Sánchez: Nuestro modelo de financiación es el mismo en todos los territorios.
Por lo tanto, hoy pueden venir aquí todos a contarnos lo que quieran. Unos a hacer ver que esto es el fin del sistema de financiación de las comunidades autónomas y que es lo que no es; otros a hacer ver que han acordado lo que no han acordado. Por lo tanto, para aclarar las cosas —y como siempre, la transparencia es la mejor manera de resolver cualquier duda—, le preguntaré directamente, señora vicepresidenta. Nos hemos leído todos el acuerdo, no hace falta que nos diga que lo volvamos a leer, responda usted si quiere a lo que le preguntamos para aclarar todas las dudas: ¿el acuerdo que firmaron es un concierto económico, sí o no?, ¿representará el final del déficit fiscal de Cataluña, sí o no?, ¿es una financiación singular para Cataluña, sí o no? Son tres preguntas fáciles, no lo ponga difícil.
Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Moltes gràcies, señor Cruset. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus por un tiempo de diez minutos.
Mertxe Aizpurua Arzallus
EH BilduDiputada.Página 22Vídeo
Egun on. Hasteko, finantzazioaren eztabaida honetan, Euskal Herria Bilduren jarrera gidatuko duten hiru printzipio nagusiak ezarri nahi ditut. Lehenik eta behin, finantzazio ereduei buruz eztabaidatzeak nazio aniztasuna ekonomikoki jorratzea eta praktikara eramatea dakar. Horregatik, Euskal Herria Bilduk lan egingo du eztabaida honek gure sistema hobetzeko eta zabaltzeko ere balio dezan. Bigarrenik, Euskal Herria Bilduk jarrera irmoa eta tinkoa izango du inork ez dezan finantzazioari buruzko eztabaida erabili gure autogobernu fiskal eta ekonomikoa zalantzan jartzeko eta eraso egiteko. Beraz, Euskal Herria Bilduk ez ditu onartuko atzera garamatzaten eta birzentralizazioa helburu duten proposamenak. Eta hirugarrenik, Euskal Herria Bilduk errespetatu egingo du Kataluniako herritarrek eta erakundeek finantzazioaz defendatzen eta adosten dutena, bete-betean gainera.
Buenos días. En principio, quisiera establecer los tres principios generales que guiarán la postura de EH Bildu en el debate sobre la financiación. En primer lugar, debatir sobre los modelos de financiación supone abordar económicamente la plurinacionalidad y llevarla a la práctica; por eso, EH Bildu trabajará para que este debate sirva también para mejorar y ampliar nuestro sistema. En segundo lugar, EH Bildu mantendrá una posición firme y contundente para que nadie utilice el debate sobre la financiación con el fin de cuestionar y atacar nuestro autogobierno fiscal y económico. EH Bildu no aceptará propuestas que nos hagan retroceder y que tengan como objetivo la recentralización. En tercer lugar, Euskal Herria Bildu respetará absolutamente aquello que la ciudadanía y las instituciones catalanas defiendan y acuerden sobre financiación.
Señorías, la plurinacionalidad no se reduce, como la mayoría de ustedes cree, a aceptar nuestras lenguas o nuestra cultura, en ningún caso. Mientras la derecha española quiere recentralizar y acabar con cualquier singularidad o diferencia en cualquier ámbito para nuestras naciones, la izquierda española se siente cómoda ahora en esa concepción folclórica de la plurinacionalidad, de la que incluso hacen gala, hasta que llega el momento en que la plurinacionalidad debe aplicarse en el ámbito económico y fiscal y en los ámbitos político y territorial. Es ahí cuando su concepto de plurinacionalidad se resiente y se convierte en un problema, en un corsé uniformizador. Lo que hace falta es que este Gobierno y sus fuerzas tengan una convicción real para aceptar, respetar y vehiculizar de manera efectiva la plurinacionalidad de este Estado y los derechos que de ese reconocimiento emanen en todos los campos y que afectan al presente y al futuro político, económico y social de nuestro pueblo. Una convicción real que aún no han demostrado.
Dicho esto, señorías, llevamos años escuchando —también en las últimas semanas— términos como cupo separatista, que utiliza el Partido Popular, y viendo que no saben diferenciar el cupo del concierto. Hablan de cuponazo, privilegio, insolidaridad, egoísmo. Son algunas de las mentiras que llevamos soportando décadas por parte de la derecha española y también por algunos de la supuesta izquierda. Ahora ya no solo se utiliza contra vascos y vascas, sino también contra Cataluña por querer construir su sistema de financiación propio. Si ni siquiera saben diferenciar el cupo del concierto, creemos que no entenderán qué suponen nuestro concierto y nuestro convenio y, por extensión, qué es lo que Cataluña demanda. Voy a intentar hacer un poquito de pedagogía hoy.
Miren, nosotras recaudamos una parte de nuestros impuestos —repito, solo una parte— y los invertimos en las políticas y servicios que dependen de nuestras instituciones en función de nuestras competencias. Esto es lo que nos permiten el concierto y el convenio y, después de esa recaudación, nuestras instituciones aportan a las arcas del Estado la cuantía correspondiente por las materias de competencia estatal no transferidas. Esto es la fórmula del cupo. Estoy segura de que hasta en la derecha son capaces de entenderlo y diferenciarlo. Bien, el resultado de mantener quinquenio tras quinquenio la metodología del cálculo y sus factores, como son nuestro peso sobre PIB y población, hace que los acuerdos resultantes acaben con un balance beneficioso para el Estado, con aportaciones superiores a lo que deberíamos. Esto lleva siendo así años. Y pagamos por los servicios que el Estado nos ofrece o que presta en nuestro país: pagamos por la Casa Real, pagamos por la Guardia Civil, pagamos por la Policía Nacional, pagamos por el Ejército o pagamos por el CNI. Y, como todos ustedes saben, todos estos servicios son muy queridos, muy necesarios y muy demandados por la ciudadanía vasca. Lo digo con ironía, por si alguien no se entera.
Pero vayamos a la segunda parte, la que casi todos ustedes siempre obvian, la que siempre esconden, que es la de los riesgos. Nosotras recaudamos e invertimos, sí, pero, cuando la situación económica, la situación social y laboral es buena. ¿Y cuando no? ¿Qué ocurre cuando vienen mal dadas? ¿Qué ocurre cuando una crisis económica nos golpea y caen los ingresos? Que nadie nos rescata, que nadie nos financia, que nadie nos mantiene a flote como a ustedes; que papá Estado no nos llena las arcas en definitiva. Esto es lo que ocurre y esto es lo que ustedes esconden, esta es la gran trampa que utilizan para cargar contra nuestros sistemas y ahora también contra la propuesta catalana. Nos gustaría saber cuántas de sus autonomías aceptarían un sistema de concierto como el nuestro. Sean sinceros, ¿cuántas?
Lo suyo se resume fácilmente: ustedes pretenden bajar impuestos a los ricos y que otros les compensen las pérdidas. Ustedes pretenden recortar inversiones en servicios públicos y que sean otros quienes las financien. Ustedes pretenden recaudar menos, pero recibir más, pero los insolidarios somos nosotros, claro. Miren, lo primero que Euskal Herria Bildu hizo cuando llegó a la Diputación de Guipúzcoa fue aprobar un nuevo modelo fiscal progresivo que gravaba más a las rentas más altas y que incluía un impuesto a la riqueza y a las grandes fortunas; el primero en el Estado y reconocido en Europa. ¿Qué hacen ustedes, señorías de la derecha, en sus gobiernos? Rebajar, cuando no eliminar, impuestos a las grandes rentas, regalos fiscales a ricos y a empresas y exenciones a extranjeros con gran patrimonio, pero los egoístas somos nosotros. Claro, claro. Este Gobierno —se ha dicho ya— ha ofrecido a las autonomías —la mayoría gobernadas por la derecha, por cierto— una quita de deuda. ¿Saben quiénes no tendrán esa quita? Exacto, la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra, pero los privilegiados somos nosotros, claro. A ver si por fin así queda claro que la insolidaridad no se da entre territorios —como ustedes intentan hacer ver—, la insolidaridad se da entre clases; insolidaridad de los ricos frente a los pobres. Esta es la verdadera insolidaridad que ustedes defienden y practican.
Por tanto, sí, nuestro sistema fiscal nos aporta un espacio de autogobierno, aún insuficiente, pero aporta también riesgos, grandes riesgos, y, aunque sean buenos instrumentos de autogobierno, el convenio y el concierto también son un freno para avanzar hacia nuestra soberanía económica. Porque tener que seguir negociando, más de cuarenta años después, el traspaso de competencias o la concertación de nuevos impuestos que año tras año nos son negados demuestra el mantenimiento de esa relación de dependencia con el Estado. Que Gobierno tras Gobierno se hayan negado a transferir todas las competencias que tenemos ya reconocidas ¿qué es?, ¿cómo se llama esto?, ¿se llama insolidaridad?, ¿injusticia? Bueno, parece que aquí ustedes no ven ningún agravio. Por eso es tan necesaria la bilateralidad y el establecimiento de una relación también económica de igual a igual. Como he dicho al inicio, es hora de entender la plurinacionalidad en todas sus dimensiones y ello supondrá relaciones bilaterales con acuerdos bilaterales, porque el café para todos, la uniformización no funciona ni en términos fiscales ni en términos políticos ni en términos territoriales. Señora Montero, cuanto antes lo entiendan y lo acepten, antes podremos avanzar en la resolución de los conflictos políticos y en la dimensión económica y social que los conforman. Quizá el acuerdo alcanzado para un nuevo sistema fiscal para Cataluña empuje este debate que necesitamos abrir cuanto antes.
Para terminar, me gustaría trasladar la voluntad de Euskal Herria Bildu para que en las próximas semanas se pueda avanzar también en el proceso presupuestario para el año 2025; tanto en la senda fiscal, que esperamos pueda aprobarse pronto, incluyendo un margen mayor de inversión para nuestras instituciones, como en los propios presupuestos, que deben ser herramientas que redunden en la mejora de las condiciones de vida de vascos y vascas, que incorporen proyectos de transformación importantes para nuestros pueblos y aporten también mejoras para la mayoría social y trabajadora del Estado. Sabe, señora Montero, que las negociaciones no son fáciles, que la situación es complicada. Sabe que somos muy exigentes, pero también sabe que somos un grupo de palabra. Si ustedes responden a las demandas que la ciudadanía vasca nos traslade y las atienden, nuestra voluntad de llegar a buen acuerdo será realidad. Sabe que nosotras no nos movemos por intereses políticos particulares, no nos movemos por intereses partidistas, sino por defender los intereses de vascos y vascas y lograr mejoras en sus condiciones de vida. Por eso, esperamos encontrar voluntad en usted para avanzar.
Eta horrela, horrela ekiten diogu aurrekontuen negoziazioari. Arduraz, seriotasunez, diskrezioz eta exijentziaz, herritarren eta herritarren interesak lehenetsiz eta alderdi interesak alboratuz. Iazko elkarrizketetan lortu genuen aurrerapenei segida emateko eta euskal herritarren eskubide eta interesak defendatzen jarraitzeko asmoz negoziatzen ari gara gobernuarekin, eta espero dugu negoziazioek aurten ere fruituak ematea eta herritarren mesederako akordio ona lortzea. Gobernuak euskal herritarrek helarazten dizkiguten aldarrikapen eta eskaerei baikor erantzuten badie eta bide emateko prest agertzen bada, ziur gaude akordio zabala lortzeko eta aurrekontuek eskaintzen dizkiguten aukerak probesteko moduan egon gaitezkeela, beraz, besteak beste, euskal erakundeen inbertsio gaitasuna handitzen dutelako. Zentzu horretan, espero dugu gastu sabaia berandu baino lehenago onartzea negoziazioekin jarraitu ahal izateko eta gehiengoak osatzeko beharrezkoak diren indar politiko guztiok erantzukizunez jokatzea. Mila esker guztioi.
Así es cómo abordamos la negociación presupuestaria, con responsabilidad, seriedad, discreción y exigencia, dando prioridad a los intereses de la ciudadanía y obviando los intereses partidistas. Estamos negociando con el Gobierno con la intención de dar continuidad a los avances que conseguimos el año pasado y de continuar defendiendo los derechos e intereses de la ciudadanía vasca. Y esperamos que las negociaciones vuelvan a dar sus frutos este año y lleguen a un acuerdo en beneficio de la ciudadanía. Si el Gobierno responde afirmativa y optimistamente a las reivindicaciones y demandas que nos traslada la ciudadanía vasca y se muestra dispuesto a dar pasos, estamos convencidos de que podremos estar en condiciones de alcanzar un acuerdo amplio y de aprovechar las posibilidades que nos ofrecen los presupuestos. Porque, entre otras cosas, aumentan la capacidad inversora de las instituciones vascas. En este sentido, esperamos que el techo de gasto se apruebe más pronto que tarde para poder continuar con las negociaciones y que todas las fuerzas políticas necesarias para conformar mayorías actúen con responsabilidad.
Muchas gracias, señorías. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco PNV, tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea por un tiempo de diez minutos.
Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea
PNVDiputada.Página 25Vídeo
Gracias, presidenta. Egun on. No voy a hablar del Concierto ni del Convenio navarro, porque el debate creo que hoy no está aquí. Llevamos muchos años en su defensa y, desde luego, estoy segura de que nadie va a poner en cuestión nuestra postura, la del Partido Nacionalista Vasco, en este sentido. Lo único que les recomiendo es que lean un artículo que ha salido en el Deia de esta semana del lehendakari Manuel Pradales y de la presidenta de la Comunidad Foral de Navarra María Chivite que es muy clarificador: responsabilidad, solidaridad y riesgo en la financiación de nuestro autogobierno, nada más. Hoy volvemos a un debate que ya tuvo lugar en el Senado. Es un debate para que la vicepresidenta explique una vez más la financiación singular pactada con Cataluña. Es una explicación que, de momento —y hoy también ha sido así—, solo puede ser política, por mucho que otros se empecinen en lo contrario. Porque el acuerdo aún debe ser desarrollado, profundizado y concretado. Y es que, además, por muchas explicaciones que dé, vicepresidenta, hay quienes no se las van a comprar nunca. ¿Y sabe por qué? Porque, realmente, no les ha dicho lo que quieren oír y porque la finalidad de este debate es generar, como dice la canción de Sabina, ruido, mucho mucho ruido, y utilizar la financiación de las comunidades autónomas como arma partidista para avivar el enfrentamiento territorial y confundiendo, desde luego, igualdad entre comunidades autónomas con uniformidad de comunidades autónomas. Creo sinceramente que a algunos les importa más bien poco la financiación de las comunidades autónomas, coincido también con usted, vicepresidenta, en este sentido. Porque si no fuera así, hoy buscarían fomentar un debate constructivo y alejado del ruido y de la crispación, algo que no hemos visto. Pero luego, señorías, pretenderemos que la acción política no pierda ni prestigio ni credibilidad. Mi partido, el Partido Nacionalista Vasco, si algo tiene claro es que la acción política cobra valor cuando se sustenta sobre acuerdos y, por eso, mi grupo considera positivo que en política se llegue precisamente a acuerdos. Y esto es lo que ha ocurrido dentro del acuerdo de investidura en Cataluña, se ha llegado a un acuerdo —entre otros— para una financiación singular, que les va a permitir profundizar en su autogobierno, tener una mayor autonomía de gestión y lograr un espacio fiscal propio, en línea con lo que se ha venido solicitando en Cataluña. Solo tenemos que recordar el consenso que hubo en el Parlamento catalán en el 2005 en lo que se refiere a la financiación con la aprobación de la reforma del Estatut. Es un acuerdo que ha sido criticado también por ser bilateral. Estamos en un Estado plurinacional y negar la potestad legítima de la interlocución bilateral entre una comunidad autónoma y un gobierno es negar un diálogo democrático y legal. Bilateralidad no significa opacidad. Negociar bilateralmente no quiere decir que no se negocie en igualdad de condiciones o, como se está diciendo, de igual a igual, por lo que ha de regir la equidad, puesto que ninguna comunidad autónoma es igual a otra. Y es que la singularidad, precisamente, ha de ser sinónimo de equidad. Por cierto, la negociación bilateral en el actual sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común, desde luego, parece que de poco ha servido, pues su resultado ha dado pie a un sistema que no ha sido ni es satisfactorio para las comunidades autónomas y que muchos tildan de arbitrario e injusto. A pesar de que el acuerdo alcanzado para Cataluña es más amplio, es sin duda el apartado de la financiación singular el que está resultando indigesto para algunos partidos políticos y ha desatado la contestación de muchas comunidades autónomas. Esto es algo que puede tener sentido, teniendo en cuenta la gran insatisfacción que existe por la falta de actualización del sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común. Es un sistema pendiente de modificar desde el año 2014, un sistema que debería estar actualizado y que, precisamente, por falta de acuerdo político, no está siendo posible. Sin embargo, es más fácil criticar el acuerdo alcanzado en Cataluña que responsabilizarse de lo que se está impidiendo hacer con la financiación de todas las comunidades autónomas.
Dicho esto, lo que hasta hoy conocemos y ha explicado la vicepresidenta es que se ha acordado un pacto fiscal o una financiación singular que no es una modificación del modelo de régimen común y que, efectivamente, va a suponer un cambio de modelo. Que las demás comunidades autónomas pueden aspirar a pactos similares; es decir, que la propuesta se puede extender a otras comunidades autónomas; y que hay que corregir las disparidades entre lo que reciben las distintas comunidades autónomas para financiar los mismos servicios. Señorías, simplemente, con estas dos últimas propuestas del acuerdo quizá algunos debieran pensar en pasar del agravio comparativo a la reivindicación compartida.
Desconocemos la parte concreta, faltan todos los trabajos técnicos, que son los que pueden permitir profundizar y tener un debate riguroso y serio acerca de esta o de cualquier otra financiación singular. Y, sin embargo, estamos asistiendo a todo tipo de informes, declaraciones, opiniones y sentencias, desde luego, nada halagüeñas y que utilizan, además, para ello palabras condicionales: dependerá, lo más probable, apuntaría, se agravaría así… Condicionales que se emplean precisamente para especular sobre lo que podría ocurrir. Son declaraciones que, en lugar de hacer un ejercicio de pedagogía y transparencia, han contribuido a generar confusión y mayor inquietud cuando no hay concreción técnica del acuerdo. Como he dicho, quedan detalles, elementos por concretar, pero es también cierto que el propio acuerdo marca los tiempos para que estos se materialicen y, por tanto, creemos que queda mucho trabajo de carácter técnico, que entendemos iremos conociendo según avancen los trabajos que se han pactado en ese acuerdo.
Creemos que esa falta razonable de concreción, junto con las ganas de algunos de avivar las polémicas en cuanto a agravios que puede suponer este pacto está llevando, como ya hemos dicho, a debates estériles y partidistas, no sé si para que realmente se conozca de forma más detallada la cuestión o simplemente para enfrentar a comunidades autónomas e, incluso, sometiendo lo acordado a comparaciones con otros sistemas en vigor y, obviamente, es de recibo decir hoy que esta financiación singular no es ni el Concierto Económico vasco ni el Convenio navarro. Y estaría bien que se evitara mirar de reojo a esos dos sistemas de financiación cuyo anclaje se encuentra en la disposición adicional primera de la Constitución, en el Estatuto de Autonomía Vasco y en el Amejoramiento navarro, y que supone el reconocimiento contemporáneo de los derechos históricos que devienen de una realidad anterior al proceso de construcción, incluso, de lo que hoy es el Estado español y, además, avalado por la jurisprudencia europea y el Tribunal Constitucional. El acuerdo alcanzado en Cataluña tendrá su propio recorrido sin necesidad de comparaciones.
Finalizo. Mi grupo entiende que es necesario dar tiempo para que se desarrolle el acuerdo. Además, entendemos que más allá de comparecencias como la de hoy, que de poco sirven, llegado el momento, se dará cuenta de este pacto fiscal o financiación singular catalana de forma concreta. Y cuando así sea, todas y todos tendremos la ocasión de debatir y opinar acerca del acuerdo, eso sí, con rigor y no con especulaciones.
Eskerrik asko. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula en este turno su turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, el señor Sánchez Serna, por un tiempo de siete minutos.
Javier Sánchez Serna
PodemosDiputado.Página 26Vídeo
Gracias, presidenta. Buenos días, señora ministra. Les guste o no al Partido Popular y a su extensión VOX, España es un país plurinacional. Nosotros siempre hemos tenido esto claro y, por ello, no nos oponemos a que se llegue a determinados acuerdos con comunidades autónomas para mejorar su financiación o, incluso, para que determinadas comunidades autónomas asuman más competencias si así lo quieren. De hecho, nosotros pensamos que la descentralización es y siempre ha sido una herramienta democrática para acercar lo más posible decisiones políticas y la rendición de cuentas a la gente. España no ha sido históricamente un Estado centralista ni homogéneo, y el Partido Popular, por mucho que diga lo contrario, sabe que tampoco lo va a ser ahora. Esta polémica sobre la financiación autonómica que está intentando crear el Partido Popular creo que obedece más a una situación interna suya y a la necesidad de Feijóo de parecer el duro y no bajar la guardia ante una Isabel Díaz Ayuso y una prensa de derecha madrileña que ya está afilando los cuchillos. Señorías del Partido Popular, creo que podríamos tener este debate con otro tono y en otras condiciones. Desgraciadamente, ustedes siempre eligen lo mismo, eligen echar leña al fuego y enfrentar a Cataluña con el resto de los territorios; lo hicieron con el estatut y lo hicieron también con la represión del 1 de octubre, con consecuencias nefastas, también para ustedes. Es una pena que ustedes embarren este debate, porque, ciertamente, nos impide hablar de lo importante. En efecto, el debate fiscal no se puede reducir a una subasta entre territorios, sino que tendría que abordar fundamentalmente la distribución entre clases sociales, entre grandes empresas y trabajadores, entre rentistas e inquilinos, en definitiva, entre el poder económico concentrado y la gente y, a partir de ahí, garantizar derechos a la ciudadanía, derechos sociales a todos los ciudadanos del país. Señora ministra, nosotros, en Podemos, creemos que hay todavía un amplio margen para la mejora del sistema de financiación e incluso, como le digo, para mejorar las competencias de aquellas comunidades que lo deseen.
El debate, a nuestro juicio, se tendría que situar en otros dos temas: primero, en la necesidad de adecuar la presión fiscal de nuestro país a los países de nuestro entorno a través de una reforma fiscal contundente y, segundo, en la necesidad de un liderazgo claro por parte del Gobierno para desplegar las políticas sociales necesarias y el bienestar a la gente de nuestro país. Miren, lo decimos mucho, pero los datos hay que recordarlos: en materia de presión fiscal, España se sitúa aún lejos de la media de la presión fiscal de la eurozona. Se prevé que este año la presión fiscal de España se sitúe por debajo del 37 %, mientras que la media de la Unión Europea se situaría cerca del 41 %. Si nos situáramos en la media europea, en ese 41 %, tendríamos a nuestra disposición 60 000 millones de euros más para servicios públicos y para dar apoyo a la gente que más lo necesita. Con ese dinero, por ejemplo, se podría desplegar una prestación para menores de dieciocho años con la que atajar la pobreza infantil, una prestación que costaría, aproximadamente, 16 000 euros; se podrían construir miles de guarderías, y se podría convertir el ingreso mínimo vital en una renta garantizada suficiente. Pero eso siempre es una cuestión de voluntad política, es una cuestión de tener claro para quién se gobierna, si es para BlackRock y para los rentistas o es para la gente.
Todo esto está pendiente, señora ministra, y el problema es que, a diferencia de la anterior legislatura, estamos viendo muy pocos avances, muy pocos avances. Necesitamos, por tanto, un nuevo debate fiscal y una nueva propuesta fiscal que nos permita equilibrar esa balanza que siempre hay entre el capital y el trabajo y que permita también recoser el territorio. ¿Saben cuál es el problema de todo esto? Que hacemos como que estamos discutiendo qué región tiene que pagar más y, se acuerde lo que se acuerde, al final siempre pagan los mismos en este país, que son los trabajadores y las trabajadoras. Se acuerde lo que se acuerde, seguramente Amancio Ortega no va a pagar lo que tiene que pagar, tampoco Juan Roig ni, por supuesto, Juan Carlos I. Hasta que no se plantee el sistema de financiación que haga que estos paguen, todo lo demás se quedará muchas veces en juegos florales.
¿Hay voluntad por parte del Gobierno de equilibrar la balanza? Pues aumenten el impuesto de sociedades al 21 %, como en otros países, que no se quede en el 15 %; o aumenten los impuestos de la banca, que ahora mismo está haciendo su agosto con la subida de los tipos de interés; o aumenten el impuesto de patrimonio, que están bajando las comunidades del PP, y háganlo de forma coordinada desde el Estado. Mientras no se aborden esas reformas fiscales estructurales, seguiremos teniendo debates circulares y la mayor parte de las veces estériles.
Aprovecho que estoy en la tribuna para volver a preguntarle por una cuestión que quedó ayer en el aire en este hemiciclo. Ayer, la diputada Ione Belarra le preguntó por la situación de una treintena de refugiados saharauis que están retenidos en el aeropuerto de Barajas y que están pidiendo asilo a España ante el riesgo cierto de malos tratos, de tortura e incluso de asesinato por parte de la monarquía marroquí. Sobre ellos, además, pesa una amenaza por parte del ministerio de Marlaska de proceder a su expulsión. Ayer nos dijo usted que no tenía constancia, pero que se iba a informar y que nos daría una respuesta. Pues bien, yo le quería preguntar si ha tenido tiempo para poder informarse de esta situación y si van a corregir la respuesta que ha dado hasta ahora el Ministerio del Interior y van a dar asilo a estas personas.
Sería muy lamentable que un Gobierno que se autodenomina progresista y hasta ahora ha dado acogimiento a más de 210 000 ucranianos, y también a 40 000 venezolanos, algunos de ellos por situación socioeconómica, algunos otros, como en el caso de Leopoldo López, con sentencia firme por terrorismo, ahora nos diga que no puede acoger a solo 30 personas que temen por su vida y que pueden ser devueltas, como digo, a la monarquía marroquí. Como decimos, sería muy lamentable y sería algo más. Esperamos, de verdad, que ustedes estén a tiempo de rectificar.
Nada más y muchas gracias.
Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Tiene la palabra ahora el señor Rego Candamil, por un tiempo de cuatro minutos.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 28Vídeo
Grazas, señora presidenta. Moi bo día, señora ministra. Hai que recoñecer que o Partido Popular, que solicitou esta comparecencia, manexa con mestría a demagoxia e a manipulación. O problema é que as consecuencias desa demagoxia págaas a cidadanía o que, con certeza, ó PP lle importa entre pouco e nada. Iso é o que está a demostrar o presidente do Goberno galego, o señor Rueda, que, embarcado na campaña deseñada en Génova contra isto que deron en chamar secesionismo fiscal, está disposto a perder recursos esenciais para a Administración galega, quer pola vía de rexeitar un modelo de financiamento máis xusto, quer renunciando a xestionar a condonación, compensación de parte da débeda galega. Quero dicir, con tal de manter as súas batallas partidistas, ó Partido Popular non lle preocupa perder, como no caso da Galiza, centenas ou millares de millóns de euros que permitirían mellorar os servizos públicos ou soster políticas públicas esenciais, por exemplo, no ámbito da vivenda ou do emprego. A única conclusión posíbel é que a Rueda e ó Partido Popular non lles interesa a xente. A única conclusión posible realmente é que Rueda é un delegado servil, un bo colonizado, submiso sempre ó que manden en Madrid, mesmo que iso prexudique a todos os galegos e galegas, o que o converte nun presidente antigalego, como xa deixou claro, por outro lado, historicamente atacando a nosa lingua. Vexamos. Desde que o PP voltou ó Goberno galego en 2009 máis que triplicou a débeda pública galega, situándoa por riba de 12 000 millóns de euros. Ademais, optou por recorrer á banca privada en vez do FLA, mesmo que isto supuxese ter que pagar máis xuros. A partida para pagar os xuros é a terceira maior dos orzamentos da Xunta e alcanza os 1647 millóns de euros. Mesmo así, Rueda di publicamente que a Galiza non lle interesa reducir a débeda. O BNG incorporou ó acordo de investidura que ó noso país se lle reduciría a débeda, ou se compensaría no caso da establecida cos bancos, en porcentaxe análoga á doutras comunidades, por exemplo, Cataluña. Se callar, por iso non lle interesa ó PP, para non recoñecer o papel do BNG e porque lle desmontaría a campaña que ten en marcha sobre Cataluña. É realmente escandaloso. Se a Rueda non lle interesa, ós galegos e galegas evidentemente si. Igual comportamento irresponsábel en relación co financiamento. É evidente que o actual sistema é gravemente lesivo para Galiza que, como consecuencia da falta de soberanía política e tamén fiscal, se sitúa á cola do Estado en indicadores socioeconómicos e de calidade de vida. Aínda así, Rueda renuncia a reclamar un novo modelo que dea a Galiza a chave do diñeiro e mesmo rexeita a bilateralidade co Estado nesta materia, se callar, porque isto deitaría por terra a súa campaña demagóxica de que o financiamento singular de Cataluña prexudica a Galiza. Comezou dicindo que perderiamos 444 millóns de euros, agora xa serían 628 millóns de euros sen explicar nin como nin por que. En fin, xa se sabe, o papel aguanta de todo. Mais por moito que se empeñen Rueda e o Partido Popular, a realidade é ben diferente. Non é Cataluña quen nos rouba, é Madrid, Madrid como metonimia de España ou do Estado, e a Ayuso me remito, e mesmo tamén a propia comunidade e a propia cidade de Madrid pola vía do efecto sede e da sobreorzamentación e da sobreexecución orzamentaria. Eu dei aquí a pasada semana algúns datos do espolio. Se tomarmos a liquidación de 2022, resulta que a diferenza entre o que os galegos e galegas pagamos en impostos e o que o Estado nos devolve se sitúa en 5344 millóns de euros. A conclusión do economista Xosé Díaz é que, desde o 2009, o Estado succionou a Galiza case 60 000 millóns de euros. O Estado, non Cataluña. Mais ó Partido Popular e a Rueda isto non lles interesa. Teremos que concluír, insisto, que a realidade é que non lles interesa nin Galiza nin a súa xente. Ó BNG si lle interesa mellorar a calidade de vida e benestar dos galegos e galegas. Por iso reclamamos soberanía fiscal e, no inmediato, un sistema de concerto que dea ó noso país capacidade normativa de recadación. Lembráballo na pasada semana, señora vicepresidenta, porque son vostedes agora e non o PP quen ten a responsabilidade. Se aceptaron unha financiación singular para Cataluña, deben aceptala tamén para un país como Galiza, con características singulares que pode e debe responsabilizarse de si propio e dos recursos que xera.
Gracias, señora presidenta. Muy buenos días, señora ministra. Hay que reconocer que el Partido Popular, que solicitó esta comparecencia, maneja con maestría la demagogia y la manipulación. El problema es que las consecuencias de esa demagogia las paga la ciudadanía, lo que, con seguridad, al PP le importa entre poco y nada.
Esto es lo que está demostrando el presidente del Gobierno gallego, el señor Rueda, que, embarcado en la campaña diseñada en Génova contra esto que llaman secesionismo fiscal, está dispuesto a perder recursos esenciales para la Administración gallega, ya sea por la vía de rechazar un modelo de financiación más justo, ya sea renunciando a gestionar la compensación de parte de la deuda gallega. Es decir, con tal de mantener sus batallas partidistas, al Partido Popular no le preocupa perder, como es el caso de Galicia, cientos o miles de millones de euros que permitirían mejorar los servicios públicos o sostener políticas públicas esenciales, por ejemplo, en el ámbito de la vivienda o del empleo. La única conclusión posible es que a Rueda y al Partido Popular no les interesa la gente; la única conclusión posible, realmente, es que Rueda es un delegado servil, un buen colonizado, sumiso siempre a lo que manden en Madrid, incluso aunque eso perjudique a todos los gallegos y gallegas, lo cual lo convierte en un presidente antigallego, que hoy ya ha dejado claro, históricamente, atacando nuestro idioma.
Veamos, desde que el PP volvió al Gobierno gallego en 2009, más que triplicó la deuda pública gallega, situándola por encima de 12 000 millones de euros. Además, optó por recurrir a la banca privada en vez de al FLA, aunque eso supusiese tener que pagar más intereses. La partida para pagar los intereses es la tercera mayor de los presupuestos de la Xunta y alcanza los 1647 millones de euros. Aun así, Rueda dice, públicamente, que a Galicia no le interesa reducir la deuda.
El BNG ha incorporado al acuerdo de investidura que a nuestro país se le reduciría la deuda, o se compensaría en el caso de la establecida con los bancos, en porcentaje análogo a otras comunidades, por ejemplo, Cataluña. Quizás por eso no le interesa al PP, para no reconocer el papel del Bloque Nacionalista Gallego, y porque le desmontaría la campaña que tiene en marcha sobre Cataluña. Es realmente escandaloso. Si a Rueda no le interesa, a los gallegos y a las gallegas, evidentemente, sí.
Igual comportamiento irresponsable en relación con la financiación. Es evidente que el actual sistema es gravemente lesivo para Galicia, que, como consecuencia de la falta de soberanía política y también fiscal, se sitúa a la cola del Estado español en indicadores socioeconómicos y de calidad de vida. Aun así, Rueda renuncia a reclamar un nuevo modelo que le dé a Galicia la llave del dinero e incluso, rechaza la bilateralidad con el Estado en esta materia, quizás es porque esto echaría por tierra su campaña demagógica de que la financiación singular de Cataluña perjudicaría a Galicia. Comenzó diciendo que perderíamos 444 millones de euros y ahora ya serían 628 millones de euros sin explicar ni cómo ni por qué. En fin, ya se sabe, el papel aguanta de todo.
Pero, por mucho que se empeñen Rueda y el Partido Popular, la realidad es bien diferente. No es Cataluña quien nos roba, es Madrid, Madrid como metonimia de España o del Estado —y a Ayuso me remito— e incluso también la propia comunidad y la propia ciudad de Madrid por la vía del efecto sede y la sobrejecución presupuestaria. La semana pasada he dado aquí algunos datos del expolio. Si tomamos la liquidación de 2022, resulta que la diferencia entre lo que los gallegos y gallegas pagamos en impuestos y lo que el Estado nos devuelve se sitúa en 5344 millones de euros. La conclusión del economista Xosé Díaz es que desde 2009 el Estado ha succionado a Galicia casi 60 000 millones de euros —el Estado, no Cataluña—, pero al Partido Popular y a Rueda esto no les interesa. Tenemos que concluir, insisto, en que en realidad no les interesa ni Galicia ni su gente. Al BNG sí le interesa mejorar la calidad de vida y bienestar de las gallegas y gallegos, y por eso reclamamos la soberanía fiscal y, de inmediato, un sistema de concierto que dé a nuestro país la capacidad normativa y de recaudación. Se lo recordaba la semana pasada, señora vicepresidenta, porque son ustedes ahora y no el PP quienes tienen la responsabilidad. Si aceptaron una financiación singular para Cataluña, deben aceptarla también para un país como Galicia, con características singulares, que puede y debe responsabilizarse por sí misma y de los recursos que genera.
Presidencia. Tiene que ir terminando.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 29
Galiza, finalizo, ten a consideración constitucional de nacionalidade histórica con Euskadi e Cataluña e non quere nin pode seguir perdendo oportunidades. Ese modelo que o PP considera secesionismo fiscal xa o ten Euskal Herria, terao Cataluña e pode e debe telo Galiza. Moito obrigado.
Galicia —finalizo— tiene la consideración constitucional de nacionalidad histórica, con Euskadi y Cataluña. No quiere ni puede seguir perdiendo oportunidades. Ese modelo que el PP considera secesionismo fiscal ya lo tiene Euskal Herria, lo tendrá Cataluña y puede y debe tenerlo también Galicia.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras, por un tiempo también de cuatro minutos.
Alberto Catalán Higueras
Diputado.Página 30Vídeo
Muchísimas gracias, presidenta. Muy buenos días. Señora vicepresidenta, si algo ha caracterizado a este Gobierno es que es el Gobierno de la mentira, del engaño y de la falsedad. Ustedes dicen una cosa y la contraria sin ningún tipo de rubor; retuercen la normativa, la legalidad, incluso la Constitución a su antojo, siempre, eso sí, en puro interés partidista y sectario. Ustedes dijeron, por ejemplo, que la amnistía era imposible, que era inconstitucional en nuestro país y, luego, a la hora de pagar la compra de votos para la investidura del señor Sánchez, ustedes la aprobaron. Lo mismo han hecho ahora con el cupo catalán: han pagado la compra de votos —en este caso, de Esquerra Republicana de Cataluña— para la investidura del señor Illa. Por lo tanto, esa es la realidad, le guste más, le guste menos o no le guste absolutamente nada. Por otro lado, es evidente que nosotros, desde Unión del Pueblo Navarro, rechazamos aquellos acuerdos, desde nuestro punto de vista espurios, que obedecen única y exclusivamente a la compra de votos para mantenerse en el poder o que son fruto del mercadeo y que incluso en ocasiones pueden llegar a vulnerar principios fundamentales de la democracia y, en este caso concreto, la norma de convivencia que nos hemos dado todos los españoles, que es la Constitución. Mire, señora vicepresidenta, no se puede llegar a acuerdos a cualquier precio y menos aún poner patas arriba todos los consensos constitucionales para llegar al Gobierno o a un ministerio. Esto no lo dice este portavoz de Unión del Pueblo Navarro, esto lo ha dicho el secretario general del Partido Socialista en Castilla-La Mancha, y si lo dicen los suyos, señora vicepresidenta, ¿qué vamos a decir los demás? Evidentemente, nosotros también rechazamos que se utilice este consenso, esta situación o este contexto para atacar, para poner en duda el Régimen Foral de Navarra y el convenio económico, y por ahí no vamos a pasar. Lo dijimos con la transferencia de tráfico a la Comunidad Foral de Navarra. Nosotros seguimos defendiendo la vigencia y el contenido del amejoramiento del fuero y de la Constitución Española y, en este caso concreto, de la disposición adicional primera, que respeta y ampara los derechos históricos. Unión del Pueblo Navarro, un partido foralista, que nació… (gestos de la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado). Sí, señora vicepresidenta, y con mucho orgullo, un partido foralista, que defiende los fueros de Navarra, que defiende la identidad de Navarra, que defiende el convenio económico, que defiende el Régimen Foral de Navarra ante la obsesión anexionista del nacionalismo y del secesionismo vasco, pero, mire, señora vicepresidenta, a diferencia de otros, nosotros hacemos política desde el respeto, la lealtad y la solidaridad con el resto de los pueblos de España. Son muchas las ocasiones en las que este Gobierno ha atravesado líneas rojas que han buscado más el enfrentamiento que el consenso, levantar muros, generar confrontación, y eso, señora vicepresidenta, en una sociedad que se dice democrática y que es democrática no es bueno para la convivencia, y ustedes son responsables. Y me sorprende ese desprecio cuando algunos manifestamos que nos sentimos foralistas; lo siento sinceramente, señora vicepresidenta, porque eso es un desprecio a la Comunidad Foral de Navarra, y eso lo debiera tener muy claro, incluso también el artículo 1 del amejoramiento del fuero, que dice muy claramente: Navarra constituye una comunidad foral, con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible, integrada en la nación española y solidaria con todos sus pueblos. Por lo tanto, por encima de intereses partidistas y sectarios, nosotros defenderemos la vigencia del amejoramiento y del fuero. Señora vicepresidenta, con su comportamiento están haciendo un daño a España y a los españoles irreparable. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Casares Hontañón por un tiempo de diez minutos.
Pedro Casares Hontañón
PSOEDiputado.Página 30Vídeo
Buenos días, presidenta. Muchísimas gracias. Señorías del Partido Popular, señor Bravo, recuperar la normalidad política e institucional en Cataluña no es traicionar a España; que Salvador Illa sea presidente de la Generalitat en lugar de un presidente independentista no es traicionar a España. (Aplausos). Traicionar a España, señorías del Partido Popular, es la política de brazos caídos que llevó a la mayor crisis territorial de la historia de España. Señorías del Partido Popular, eso sí es traicionar a España. Y, señor Bravo, proteger a los españoles no es votar en contra de la subida del salario mínimo interprofesional, de las pensiones, del ingreso mínimo vital, de las becas, de la reforma laboral, eso no es proteger a los españoles. (Aplausos). Y, señores del Partido Popular, señor Bravo, ¿para qué quiere que se convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera si luego no respetan los acuerdos del consejo? Y, señores del Partido Popular, una cosa más: llevan desde el 2018 con el mantra de que hay que convocar elecciones; desde entonces, tres elecciones generales y ustedes siguen en la oposición, señorías del Partido Popular. (Aplausos).
Miren, les molesta que el presidente de la Generalitat sea un socialista, les molesta que Cataluña haya vuelto para ayudar a España, les molesta que el PSOE esté donde ha estado siempre, en el diálogo y en el acuerdo, y les molesta porque a ustedes les va bien o creen que les va bien cuando les va mal a Cataluña y a España, porque ustedes prefieren la política del ruido, los bulos y el fango a la política de los acuerdos y el diálogo. Pues quédense con una cosa: un partido que es incapaz de llegar a acuerdos está incapacitado para gobernar este país, señorías del Partido Popular. (Aplausos). Ustedes, lamentablemente, prefieren las calles de Barcelona incendiadas de 2017 a la Cataluña que se abraza y se reconcilia con España de 2024. Fueron ustedes la mayor máquina de crear independentistas; son ustedes, señorías del Partido Popular, un peligro para la convivencia. (Varios señores diputados: ¡Ya ves! ¡No, no, no). Sí, sí, sí, sí. (Aplausos).
Y una cosa más. Lo que llevan ustedes de más hablando de Cataluña es inversamente proporcional a lo que llevan hablando de menos de economía. No se les oye, no preguntan al ministro, no quieren que hablemos de economía. ¿Saben por qué? Porque los datos económicos de España son buenos. Y para una vez que se animan a hablar de economía, como la semana pasada preguntando al ministro, ese día conocemos que el INE revisa al alza los datos del crecimiento económico de 2021, de 2022 y de 2023. (Aplausos). ¡Vaya ojo, señorías del Partido Popular! Normal que no quieran hablar de economía. Y una cosa más, porque esta misma semana, ayer, la OCDE ha publicado sus nuevas previsiones de crecimiento económico para España y las ha revisado al alza; la mayor revisión entre todas las economías de la OCDE, del 1,8 al 2,8 para 2024 (aplausos), y España será una de las economías desarrolladas del mundo que más crezca este año. Eso, por desgracia, les molesta, señorías.
En este contexto, además, algunas diferencias entre ustedes y el Partido Socialista. Mientras están haciendo todo lo posible para que las comunidades autónomas y ayuntamientos pierdan 12 000 millones de euros si no se aprueban los objetivos de estabilidad ―qué tremenda irresponsabilidad, señorías del Partido Popular―, ¿saben lo que lleva haciendo este Gobierno seis años? Pues transferir a las comunidades autónomas más recursos que nunca en democracia; en concreto, más de 900 000 millones de euros; 300 000 millones de euros más, un 30 % más que con los gobiernos de Mariano Rajoy en el mismo tiempo. Eso es lo que está haciendo el Partido Socialista. (Aplausos).
Y vamos al fondo de la cuestión, señorías. Vienen ustedes aquí hoy a hablar de financiación singular, de secesionismo fiscal y de desigualdad. Pues hablemos. ¿Saben lo que es secesionismo fiscal y financiación singular? Bajarle los impuestos a los que más tienen a costa de deteriorar los servicios públicos a quienes más lo necesitan. (Aplausos). ¿Y saben lo que es secesionismo fiscal? Es suprimir el impuesto de patrimonio en Andalucía mientras millones de andaluces tardan un montón de tiempo en tener una cita en el Servicio Andaluz de Salud (aplausos); eso es secesionismo fiscal. ¿Y saben lo que es secesionismo fiscal? Es que el Partido Popular en la Comunidad Valenciana suprima el impuesto de sucesiones mientras no tienen para pagar las nóminas de los profesores (aplausos); eso es secesionismo fiscal, señorías del Partido Popular. ¿Y saben lo que es secesionismo fiscal o financiación singular? Es el dumping fiscal que está haciendo la señora Ayuso en Madrid, que provoca una fuga de empresas en el resto de comunidades, especialmente en Castilla y León, mientras tienen la menor inversión en sanidad por habitante de toda España (aplausos); eso sí que es desigualdad, señorías del Partido Popular.
Señorías del Partido Popular, ya está bien demagogia. Fueron ustedes, en concreto el señor Feijóo, los primeros que hablaron de abrirse a hablar y negociar un concierto catalán. Sí, el señor Feijóo, en 2016, en el Círculo de Economía de Barcelona. ¿Lo recuerdan? Y fueron ustedes los primeros que hablaron en un programa electoral de la singularidad para Cataluña y de financiación singular, y encima fueron más allá, porque incluso Alicia Sánchez-Camacho, en 2013, habló de reformar la Constitución para ello. Pero la hemeroteca no se queda ahí, señorías del Partido Popular. Aznar, 1996, hace veintiocho años, hizo de todo para conseguir ganar a Felipe González y, después de catorce años gobernando, solo ganó por menos de trescientos mil votos. Luego, después de ganar, hizo todo lo posible para poder gobernar. ¿Recuerdan? Igual no. Y en eso de todo para que el señor Aznar pudiera gobernar, pudiera ser presidente, acordaron ceder el 30 % del IRPF a Cataluña, cedieron la gestión de los puertos a Cataluña o hasta las competencias de Tráfico de la Guardia Civil a los Mossos d’Esquadra. (Aplausos). Y aquí no pasó nada, no hablaban entonces de pérdida de soberanía, no hablaban de ruptura, no hablaban de nada. (Aplausos). Por tanto, ya está bien de demagogia. Sean un poquito más serios en sus argumentos, señorías del Partido Popular.
Y una cosa más en sus debates tramposos sobre la fiscalidad con Cataluña. Ahí fuera, señorías del Partido Popular, hay mucha gente que está sufriendo: hay más de un millón de madrileños en listas de espera y que reclaman una operación de urgencia; hay familias que no pueden conciliar porque ustedes han dicho no a 120 millones de euros en Andalucía para las escuelas de 0 a 3 años; hay también, señorías del Partido Popular, niños en centros educativos públicos de Cantabria que no van a tener ordenadores porque se los han regalado a la concertada, o también niños en Liébana, en Cantabria (aplausos), que este año por primera vez no van a tener transporte escolar. Esa es la España en blanco y negro que el Partido Popular, señorías, quiere construir. Pues afortunadamente hay un gobierno de España, con Pedro Sánchez, que trabaja por todos, que sube las pensiones, el salario mínimo, las becas, las políticas sociales, que crea empleo y que crea oportunidades y derechos para todos. Y sí, estamos muy orgullosos de este Gobierno de España; orgullosos del presidente Sánchez y de que hoy sea un ejemplo en el mundo (aplausos que continúan mientras el orador está en uso de la palabra); orgullosos de vicepresidentas como María Jesús Montero; orgullosos de la vicepresidenta Calviño, que hoy está al frente del Banco Europeo de Inversiones, el mayor instrumento multilateral de financiación del mundo; orgullosos de la vicepresidenta Teresa Ribera, que será la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Competencia. En definitiva, orgullosos del PSOE.
Y termino con una idea, señorías: queda presidente en Cataluña, con Salvador Illa, para rato; queda presidente, con Pedro Sánchez, para España para rato. Pónganse a trabajar, que queda mucho tiempo.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).
Presidencia. Gracias, señor Casares. En nombre del Gobierno, tiene la palabra la señora vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda.
Presidencia. Muchas gracias, señora presidenta. Aquí podríamos dejar el debate. (Aplausos.―Rumores.―El señor Pérez López: Es la democracia). ¡Qué nerviosos se ponen, señorías! Qué nerviosas se ponen sus señorías y cómo increpan y utilizan el insulto. (Rumores). Es que no se escucha, se lo digo siempre. No me hablen. Si no se escucha, da igual, simplemente vemos los aspavientos que ustedes hacen. Señor Bravo, después de escuchar a todos los grupos, que yo creo que usted los habrá escuchado atentamente, podrá entender que este debate merece una intervención más seria del Partido Popular que la que usted ha hecho en tribuna si de verdad se toman en serio usted o su partido ―yo no lo voy a personalizarlo en usted― el debate sobre la financiación autonómica. Porque cuando entramos de verdad en desgranar las materias que son fruto del acuerdo o que están incorporadas al debate de la financiación, entonces ya ustedes se pierden, señorías. Porque ustedes están en lo que vienen diciendo todos los portavoces de los grupos políticos, todos los portavoces, excepto ―ni siquiera VOX, que ha dicho lo mismo― UPN. Todos vuelven a pedir al Partido Popular sentido de Estado en este debate. ¿Que podemos discrepar, señoría? Claro que podemos discrepar. ¿Que hay distintas sensibilidades recogidas en la Cámara? Evidentemente. ¿Que los acuerdos pasan por renunciar a parte de las expectativas que uno tiene para conseguir llegar al punto de encuentro? Seguro. Por supuesto. Nadie sale de una negociación, señor Cruset, de la misma manera que entra cuando hay un acuerdo, nadie, justamente en eso consiste la bondad de los instrumentos más importantes para tejer una democracia, que son el diálogo y el acuerdo. La democracia se alimenta de eso. Los poderes autocráticos, dictatoriales imponen, chantajean; las democracias, no, hablamos entre diferentes. Tenemos proyectos políticos distintos, por eso somos diferentes partidos políticos. Cuando los ciudadanos, señor Bravo, se expresan en las urnas y ponen en representación del pueblo un escenario como el que tenemos aquí, es obligatorio llegar a acuerdos, y es algo que no entiende el Partido Popular, que está radicalmente solo, se lo dije ayer. Cuando uno realmente no tiene capacidad de llegar a un entendimiento con otras formaciones políticas, señor Bravo, no puede gobernar, no puede dar una alternativa a los ciudadanos. Yo le he escuchado atentamente, como escucho siempre a todos los representantes del PP cuando intervienen en este debate, a ver si avanzan algo respecto al modelo que ustedes dicen que han consensuado. ¿Qué propuesta tienen, señores del Partido Popular? ¿Qué propuesta tienen ustedes para esta cuestión, y para muchas otras? ¿Qué proyecto político de país está detrás de lo que ustedes defienden? ¿O es que acaso el proyecto de país no es ni más ni menos que el acoso y derribo al presidente Sánchez? Verá, señor Bravo, en esta tribuna a veces se pueden pronunciar frases que a uno no le parezcan graves o que uno las diga a fuerza de retórica, pero son extraordinariamente graves. ¿Cómo que el Partido Popular es el que va a proteger a los españoles de un Gobierno democrático que sale democráticamente de las urnas y de la voluntad de los ciudadanos? (Aplausos). Aquellos que se erigen en protectores de las personas y de los ciudadanos por encima de la voluntad popular, señor Bravo, tienen un nombre. El Partido Popular no puede deslizarse por esa pendiente de pensar que, a pesar de lo que digan los ciudadanos, tiene la verdad, tiene que imponer su verdad y, por tanto, pasar el rodillo a todos los grupos parlamentarios que nos encontramos en la Cámara, porque eso es negar la democracia, señor Bravo. Ustedes podrán constatar que, efectivamente, no tienen con quien tejer alianzas, ya ni siquiera con VOX, que los dejó plantados, se lo dije ayer. Ya no sé si quieren llegar a acuerdos o no en las comunidades autónomas para llevar adelante iniciativas, lo que sé es que algunas que a ustedes les han impuesto, como la famosa ley de concordia, han tenido que retirarlas porque era inconstitucional y también atentaba contra los derechos de las personas, en este caso, el de memoria. Pero usted se sube a la tribuna y no dice nada a propósito de eso, y se permite decir que vienen a protegernos. Siempre que a la clase trabajadora de este país ha venido alguien a protegerla, señor Bravo, nos han machacado por años, y eso no lo vamos a permitir ni ahora ni por supuesto nunca. Estoy de acuerdo con la señora Vidal respecto a que este no es un debate entre territorios. No, este es un debate de modelo: qué modelo tenemos de país y qué modelo tenemos de servicios públicos. Y, sí, señor Bravo, el Gobierno apuesta por un modelo de país más federal. Sí, sí, el Gobierno cree que hay que seguir desarrollando el Estado de las autonomías. (Se escucha un grito). O alguien ha dado un jipío o no sé si se estaba dirigiendo a mí… Un poquito de respeto pido a las señorías que ni siquiera están participando en este debate. Se lo repito, señor Bravo. Sí, el Gobierno lo cree. Puede ser que discrepe del Partido Popular en esto, no lo sé, pero nosotros sí creemos que hay que seguir profundizando en el desarrollo de las autonomías. Creemos que hay posibilidad de concordia en este país dando capacidad de ejercicio de mayor autogobierno a aquellos territorios que así lo demandan. Lo creemos. Además, creemos que este ha sido un proceso en el que la derecha de este país siempre se ha manifestado resistente. Nos pasó al inicio de la democracia, pasó con la Constitución en este artículo en particular. Usted ha escuchado al representante de la ultraderecha de VOX pronunciarse, en este caso, sin complejo respecto a lo que defienden para España. Después me referiré a usted, señoría, y a lo que usted dice porque, claro, no se puede defender la Constitución diciendo lo contrario de lo que plantea la Constitución, eso no es posible. Nosotros creemos que tenemos que avanzar hacia ese modelo. Es más, yo he dicho a lo largo de este período que el acuerdo entre Esquerra Republicana de Catalunya y el Partido de los Socialistas Catalanes, avalado por el PSOE, es un acuerdo que estimula y orienta una nueva mirada en la que he reconocido siempre que Cataluña ha sido la vanguardia. Lo he reconocido siempre. Los avances que se han producido en materia de autogobierno en este país en gran medida han estado protagonizados por Cataluña siempre, gobernara quien gobernara en España, lo hiciera el Partido Socialista o lo hiciera el Partido Popular, y algunas personas se lo han recordado en esta tribuna. Porque, claro, señor Bravo, ¿traicionar a España es lo que hizo Aznar cuando cedió el 30 % del IRPF a Cataluña? (Rumores). Yo entiendo que no. Yo entiendo que no, pero, cuando eso lo hace el Partido Socialista, a ustedes les parece que es una traición al conjunto del territorio. Evidentemente, señoría, para poder acordar —usted lo decía anteriormente—, para poder llegar a determinados puntos de encuentro, es necesario aproximar posturas y, efectivamente, esto requiere que uno tenga que avanzar hacia aquello que probablemente no era su posición de partida, pero, como vengo diciendo las últimas semanas a su partido, cuando uno tiene que avanzar para llegar a acuerdos que, a nuestro criterio, son buenos para el conjunto de la sociedad, no se puede hablar de chantaje, no se puede hablar de imposición, no se puede hablar de que eso significa humillarse frente a otro partido político, porque entonces no habría capacidad de que los distintos pudiéramos ponernos de acuerdo y el país se paralizaría, simple y llanamente. Señoría, ¿es una financiación singular para Cataluña? Me lo preguntaba y se lo vuelvo a repetir. Sí, es una financiación singular para Cataluña, lo dice el texto del acuerdo; financiación singular que, como otros portavoces han recordado en esta tribuna, defendía su partido en su programa electoral. (Rumores.― El señor Bendodo Benasayag: No, léelo bien). Señor Bendodo, yo no estoy hablando con usted en esta comparecencia. (El señor Bendodo Benasayag pronuncia palabras que no se perciben). Sí, se está dirigiendo a mí. Es el señor Bravo el que tiene que intervenir en la tribuna, salvo que le ceda su sitio, que no pasaría nada. (Aplausos.―El señor De Olano Vela: Ahora diriges tú). Por ejemplo, lo hacen en el Senado, y no pasa nada. Interviene primero un portavoz y luego interviene otro y no pasa nada. Si usted cree que lo hace mejor que el señor Bravo, hágalo, pero no le vuelva a enmendar la plana porque, si no… (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira: Habla de política).
Presidencia. Señor Tellado, por favor, silencio.
Presidencia. Otros vociferan, ¿verdad? (Risas). Cuando uno pierde la razón, vocifera. Le decía al señor Bravo, que es con quién estoy debatiendo porque es el portavoz que han elegido, financiación singular para Cataluña, sí. ¿Podemos estar de acuerdo, señor Bravo, en una financiación singular para Cataluña? Esa pregunta todavía no la ha respondido el Partido Popular. Nosotros sí la hemos respondido y hemos dicho que sí. Hemos dicho que sí, señoría, que estamos de acuerdo con una financiación singular para Cataluña. La hemos firmado. ¿El Partido Popular —a ver si me escucha, si el señor Tellado le deja— va a estar de acuerdo? (Rumores).
Presidencia. Señores diputados, un poco de silencio.
María Jesús Montero Cuadrado
GobiernoVicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda.Página 34
Si no quieren que debatamos no debatimos, pero no me traigan a la tribuna a debatir, claro.
¿El Partido Popular está ahora de acuerdo —porque lo estuvo en el año 2012, porque lo llevaba en su programa electoral, porque lo defendía la señora Camacho y porque lo defendía el señor Piqué— en una financiación singular para Cataluña? (Un señor diputado: ¡No!). Eso es lo que tiene que contestar el Partido Popular. Miren, cuando ustedes salen de la confrontación política, cuando ustedes salen de la confrontación territorial, se aproximan a esa cuestión. Lo hicieron cuando hablaron en Cataluña y lo hizo el señor Feijóo y no se rompió España, señoría, y no salió su partido en tromba a decir que el señor Feijóo —presidente de Galicia, ni siquiera de Cataluña— estaba equivocado. El señor Feijóo dijo que se podía hablar del concierto económico para Cataluña. (El señor Tellado Filgueira: ¡No!). Ah, que no le gusta que se lo recuerde. Si no le gusta que se lo recuerde, ¿por qué entonces pretende enfrentar con este debate al Partido Socialista, a este Gobierno, con el Partido Popular en los territorios donde ustedes gobiernan? (Rumores). Si están de acuerdo con este apartado, hablemos de esta cuestión, porque vuelvo a tender la mano al Partido Popular y vuelvo a decirle que, por supuesto, creemos que el acuerdo entre Esquerra Republicana de Catalunya y el partido de los socialistas es también una motivación para el cambio de modelo y una mirada hacia el cambio.
Le voy a decir una cosa, señor Bravo, que creo que usted u otros representantes del PP pueden constatar conmigo sobre el debate de la financiación autonómica. Hace una década —fíjese, señor Bravo— ustedes, con mayoría absoluta —repito, el Partido Popular con mayoría absoluta— no cambiaron el modelo de financiación cuando estaba caducado porque no lograban poner de acuerdo a los barones territoriales. (Aplausos). Pero es que hoy, siete años más tarde, tampoco el Partido Popular está en condiciones de poner encima de la mesa una ley orgánica de cambio del sistema de financiación, porque en principios, valores, decálogos y preámbulos estamos todos de acuerdo. Ahí estamos todos de acuerdo. Ahora bien, sobre cómo hay que medir la dispersión, cómo hay que medir el porcentaje de población, cuánto hay que volcar en la cesta de la garantía de los servicios públicos y de qué manera se queda la nivelación, sobre todas esas materias, incluso sobre la ordinalidad, hay diferencias entre una comunidad autónoma y otra gobernadas por el mismo partido político. Señor Bravo, esto es una constatación, no es un reproche. Es una constatación. Cuando el que se sienta a dialogar tiene un mandato de su Parlamento no se puede mover del mandato de su Parlamento que aspira a una posición de máximos. (Rumores). Señoría, eso es lo que ha pasado en los últimos años, que el debate de la financiación autonómica ―probablemente por la resaca de la crisis financiera que hurtó de recursos a las comunidades autónomas― se ha convertido en un debate en el que, al territorio que se sale de la posición de máximos, se le acusa de traidor. Así no se puede llegar a un acuerdo y hemos entrado en un inmovilismo, señor Bravo, que tenemos que superar, porque claro que se necesitan más recursos para las comunidades autónomas y claro que en la reforma del modelo tiene que haber más recursos para las comunidades autónomas. ¿O no? ¿O no se necesitan según el criterio de ustedes? Podemos seguir tirándonos trastos a la cabeza ad eternum, sin poder llegar a una propuesta concreta.
Vamos a ver, señor Bravo. El acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya plantea un esfuerzo fiscal similar en todas las comunidades autónomas. Vamos a ir a este punto. ¿Comparte el Partido Popular que tiene que haber un esfuerzo fiscal similar en todo el Estado? ¿Comparte el Partido Popular que quienes pagan los impuestos son los ciudadanos y, por tanto, a mismo nivel de renta los ciudadanos deberían pagar una cantidad de dinero análoga? ¿Le parece justificado que una renta de 600 000 euros, señor Bravo, tenga un diferencial de casi 45 000 dependiendo de dónde se viva? ¿No es eso injusticia fiscal? ¿No es eso insolidaridad? ¿No es eso un atentado contra la igualdad? (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). ¿No es lo que tenemos que modificar para que el mismo esfuerzo fiscal sea exigible a la misma capacidad de renta? (Aplausos). Claro. Pero no, pero no, ¿sabe por qué no? Porque ustedes han hecho una carrera fiscal en la que, por supuesto, la iniciativa la lleva Madrid por el efecto capitalidad y el resto de las comunidades autónomas del Partido Popular, en vez de reprocharle a la Comunidad de Madrid que está haciendo un ejercicio irresponsable de su capacidad fiscal, han cogido el mismo camino y algunas comunidades autónomas han tenido que reconocer que está cayendo su recaudación. En Andalucía, señor Bravo. Porque, claro, Andalucía no puede seguir la estela de la señora Díaz Ayuso. (Gestos del señor Bravo Baena). Se desespera, claro, ¿cómo no se va a desesperar? Si yo tuviera a la señora Ayuso —a la cual no se puede criticar— pues, claro, también diría qué hacemos los demás imitándola, que es lo que ustedes hacen donde están gobernando. Por tanto, señoría, si queremos justicia fiscal tenemos que ponernos de acuerdo en que a misma capacidad de renta haya un esfuerzo fiscal similar, y eso pasa por tener una homologación tanto de los servicios públicos como del esfuerzo fiscal. Si no es así, evidentemente se terminará en una insolidaridad —como está pasando— del sistema.
Más temas que usted me ha planteado: los chantajes. Informar a los ciudadanos, a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas de que tumbar la senda de consolidación fiscal implica volver a una senda que le quita 12 000 millones de euros, ¿por qué dice usted que es un chantaje? ¿Sabe lo que ustedes hacen? Engañan a los territorios. (Risas del señor De Olano Vela). Ríase, señor Olano. (Rumores). Sí, claro, le voy a explicar por qué. Porque no lo consiguen. ¿Saben por qué? Porque en el Consejo de Política Fiscal su comunidad autónoma y el resto se abstuvieron. (Aplausos). ¿Por qué la FEMP votó a favor? Porque ustedes, su partido político —por si no lo saben los representantes de los territorios—, Génova está dictando el voto que es contrario a los intereses de los territorios, y ustedes lo votan, lo votan a pesar de que sus Gobiernos se abstienen en este debate. (Rumores). Explíquenlo. Explíquenlo. ¿Para qué reclaman la conferencia de órganos multilaterales si no van a respetar su voto? El voto suyo. (El señor Bendodo Benasayag: ¿Qué dice?). ¿Qué dice? Lo que le estoy diciendo, señor Bendodo. ¿Qué dice? Lo que le estoy diciendo, señor Bendodo, que ustedes se abstuvieron.
Presidencia. Señora vicepresidenta, un segundo. Señor Bendodo, por favor, la interviniente está interlocutando con su portavoz (protestas) y usted la está interrumpiendo. Por tanto, les ruego mesura a todos ustedes para que pueda continuar la vicepresidenta interviniendo. Cuando quiera, por favor.
María Jesús Montero Cuadrado
GobiernoVicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda.Página 35
Muchas gracias, señor presidente.
Además, señor Bendodo, podemos discutir cuando usted quiera de este debate, pero coja usted la portavocía para poder hablar. (Aplausos.―Rumores).
Continúo, no me van a hacer perder el hilo, ya lo saben. Continúo; se abstuvieron, señor Bravo. ¿Usted puede explicar en tribuna por qué la extensión de los territorios llevó a que el Partido Popular aquí votara en contra? ¿Es que piensan distinto los gobiernos autonómicos de lo que representa el Grupo Popular en la Cámara? ¡Porque yo no lo entiendo ni lo entiende la mayoría de la gente! ¡Explíquelo! A lo mejor, hay una explicación que los demás no entendemos.
Señoría, más temas que usted ha puesto encima de la mesa. Verá, debe ser que usted desconoce el funcionamiento de los Next Generation, del plan de recuperación; si no, no entiendo su planteamiento. Es más, señor Bravo, ¿la propuesta fue de usted en el Partido Popular? Porque me sorprende. No recuerdo si usted era consejero cuando empezamos a ejecutar el PRTR, pero me sorprende. Me sorprende que el Partido Popular diga que el dinero de los Next Generation se les transfiere a las comunidades autónomas para que lo puedan consumir en gasto corriente o en inversiones o en lo que sea, para que se pueda ejecutar ese dinero sin que lleve pareja la reforma. (Protestas.―El señor Pérez López: Eso no es verdad. Eso no se ha dicho).
Presidencia. Señorías, después tiene su portavoz el tiempo tasado y la oportunidad de responder a todo lo que deban responder a la interviniente. Así que, por favor, les ruego de nuevo tranquilidad y mesura para que pueda intervenir la vicepresidenta. Muchas gracias.
María Jesús Montero Cuadrado
GobiernoVicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda.Página 36
Gracias, señor presidente.
Sí, lo que se propone en su documento, si no se lo han leído tampoco… (Risas del señor De Olano Vela). Sí, señor Olano, ríase. Lo que se propone es que los 18 000 millones del plan de recuperación se transfieran a las comunidades autónomas para el desarrollo de su financiación, es decir, de sus competencias. (Rumores.―El señor Bravo Baena pronuncia palabras que no se perciben). ¡Claro, pero es que eso no es posible, señor Bravo! Eso es desconocer totalmente el funcionamiento del modelo del PRTR, que solo se puede ejecutar para las reformas que se han comprometido con Bruselas; es decir, aquí hay un dinero que el Gobierno de España no me quiere dar. (Rumores).
Otra materia, señor Bravo, para ir contestándole a todo lo que me ha preguntado, en la medida de lo posible. ¿Quién ha puesto encima de la mesa condonación versus reforma del modelo? (El señor Bravo Baena señala a la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado). Miente, nunca, lo digo aquí en tribuna, nunca. No es incompatible. Es más, en los acuerdos que tenemos en algunos parlamentos autonómicos incorporamos ambas cuestiones. Decimos: hay que hacer reforma del sistema y, también, hay que hacer un planteamiento de condonación de deuda. ¿Por qué Génova impide que los presidentes autonómicos se sienten a hablar de la condonación de la deuda? ¿A qué le temen, señorías? ¿Por qué quitan capacidad a los gobiernos autonómicos para hablar de algo, señor Bravo, que es mucho más importante que la deuda que es el pago de intereses, con lo que ello conlleva de liberar dinero para emplearlo en políticas públicas? Y también ―y aquí hay algún diputado valenciano, hay algún diputado de Murcia, seguro― para recuperar autonomía financiera. Hay comunidades autónomas que, por el endeudamiento al que se vieron obligados durante la crisis financiera que gestionó el Partido Popular, no pueden salir a los mercados a financiarse y tienen que depender del Estado y han perdido esa capacidad financiera. Poder aliviarles la carga fiscal significa, políticamente, recuperar autonomía financiera. ¿Por qué están en contra, señor Bravo, cuando se lo queda el Estado, otra administración que no es la que incurrió en ese endeudamiento? Y ¿sabe también qué? Esto es un reconocimiento de que el Gobierno de Mariano Rajoy, en la anterior crisis, tuvo un comportamiento injusto con las comunidades autónomas, también él. (Aplausos).
Habla usted, señor Bravo, de un tema especialmente sensible por el malestar que ocasiona entre los ciudadanos, como es el estado actual, en aquellos lugares donde gobiernan, de la sanidad o de la educación. Fíjese usted, señor Bravo, recortes en sanidad los que ustedes hicieron cuando gobernaron. Se lo voy a recordar. Redujeron el gasto en atención a la dependencia. (Rumores). Incluyeron el copago sanitario. Aplicaron una reducción de la inversión en sanidad de la que se vanagloriaba el Gobierno de entonces; 7000 millones de euros que recortaron de la sanidad. (Rumores.―El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben).
Presidencia. Señorías, señor Hernando, por favor, le repito a usted lo que ya le dije a su compañero: tienen ustedes un portavoz que, después, tendrá oportunidad de responder. (El señor Hernando Fraile: ¿Con el mismo tiempo?). No es cuestión, y lo sabe bien, de que usted le responda ahora a la interviniente. Así que le ruego, por favor, silencio. Silencio.
María Jesús Montero Cuadrado
GobiernoVicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda.Página 36
Está incómodo, señor Hernando, está incómodo en este debate hoy, ¿eh? (Rumores.― Risas). Está incómodo, está incómodo porque las verdades son incuestionables.
¿De verdad, señor Bravo, que usted le va a decir a los vecinos de El Ejido ―pongamos el caso― que la culpa de que no reciban una cita médica es de Cataluña? ¿De verdad usted va a decirles a aquellos que solicitan plaza en un centro público en determinadas zonas de un territorio que el hecho de que no haya oferta de plazas públicas es por Cataluña? (Rumores). ¿De verdad, señor Bravo, usted va a repetir en la tribuna que a Andalucía le sobran 20 000 plazas de Educación Infantil? (El señor Bravo Baena pronuncia palabras que no se perciben). ¿De verdad? Gratuita, señoría, gratuita, que es lo que promueve este Gobierno. (El señor Bravo Baena: Sí, gratuita). Pública, señoría, que es lo que promueve este Gobierno. No, entonces, si es no, ¿por qué nos escondemos detrás de un enemigo que construimos, que es Cataluña, para camuflar la incapacidad parte del Partido Popular de gestionar los servicios públicos donde gobierna? (Aplausos).
Señoría, no le veo actitud para sentarse en una mesa, pero se lo voy a repetir. (Risas del señor Tellado Filgueira). Sentarse en una mesa es de lo más democrático. (El señor Tellado Filgueira: Es mejor una silla). Otra vez la interacción; les encanta interactuar. Señor Bravo, sentémonos, se lo vuelvo a decir, sentémonos y hablemos de todas estas materias, como el señor Sánchez le propuso al señor Feijóo. Vamos a hablar de todo aquello que nos permita que, efectivamente, podamos seguir caminando en esta senda.
Señorías, se trata de modelo. No es posible que, con 300 000 millones de euros de transferencias que ha hecho este Gobierno, mayores que las de la etapa anterior ―300 000 millones, que se dice pronto―, la percepción que tienen muchos ciudadanos en los territorios es de empeoramiento de los servicios públicos, porque cabría concluir que, entonces, no es solo un problema de recursos, es un problema de gestión. (Aplausos). Y ustedes con la privatización están provocando un problema de gestión de los servicios públicos en la sanidad y en la educación superior. Señor Bravo, educación superior, universidades privadas con la financiación de los poderes públicos, modelo que hasta la fecha no se había desarrollado en gran parte del territorio, sí en la secundaria. Señoría, me mira como amenazando, no lo entiendo. Dígalo usted aquí. Ustedes han autorizado en Andalucía tres universidades privadas; ustedes, tres universidades privadas. ¿Y? (El señor Bravo Baena: ¡Usted!). Pues que no comparte este Ejecutivo que los recursos públicos sean para privatizar la educación superior. (Aplausos).
La Constitución española dice que las comunidades autónomas podrán actuar como delegados o colaboradores del Estado para recaudación, gestión y liquidación de los recursos tributarios —e s decir, de los impuestos del Estado—, de acuerdo con las leyes y los estatutos. Por tanto, total garantía constitucional. Es más —y esto, señor Bravo, se lo tiene que recordar a sus presidentes autonómicos—, el estatuto de autonomía, por ejemplo para Andalucía, recoge la bilateralidad, en la relación entre el Estado y la comunidad, también para la aprobación del modelo de financiación. ¿Defienden ustedes el Estatuto de Autonomía de Andalucía o no lo van a defender, señor Bravo? Pues eso es lo que tienen que decir; así que ya me contestará, sobre todo a la oferta. ¿Se quieren sentar para hablar de financiación autonómica, señorías del Partido Popular o no? ¿Quieren ustedes que abordemos este debate con seriedad o no? ¿Van a seguir ustedes instalados en inmovilismo o van a permitir avanzar para contar con más recursos para la totalidad de comunidades autónomas? Son respuestas que solo puede dar el Partido Popular. Hasta la fecha, ruido, ruido y más ruido, y ni una propuesta que permita avanzar ni un gesto que nos permita sentarnos para hablar en profundidad sobre este modelo. Si ustedes no están dispuestos a acordar y a avanzar, seguiremos haciéndolo con el resto de grupos de la Cámara, a ver si en algún momento ustedes se animan.
Señor Sáez, yo tengo poco que discutir con usted. Es que ustedes no creen en el Estado de las autonomías; a partir de ahí, todo el debate me sobra. Usted habla de la Constitución y ustedes, en su programa electoral, quieren eliminar las comunidades autónomas. Usted ha hablado aquí, quizás con un eufemismo, de recentralizar. ¿Ustedes quieren recentralizar las competencias? Creo que sí, al menos es lo que defienden en sus discursos públicos. Por tanto, señoría, eso sí que está fuera del marco constitucional. Probablemente ustedes no votarían los estatutos de autonomía que ahora mismo tenemos vigentes. Tampoco sé si ustedes votarían hoy la Constitución, no lo sé, porque el Partido Popular con la Constitución tuvo diferentes almas, entre ellas la de ustedes, ahí, en el Partido Popular. Hablar de financiación autonómica con un partido que no cree en el Estado de las autonomías es muy difícil, señoría, es imposible. (Aplausos).
Pero, además, hablar de la igualdad, cuando ustedes aplauden los discursos en los que dicen que la igualdad es una aberración, que la justicia social es una aberración… No tengo nada que discutir respecto a eso. Estoy en las antípodas, señoría. Por tanto, creo que vamos a tener serias dificultades, por no decir nula capacidad de poder llegar a un acuerdo. Y, en relación con la solidaridad, más de lo mismo: el Partido Popular da regalos fiscales a los ricos y pide dinero al resto del territorio y al Estado; en su caso, directamente eliminarían los impuestos y el Estado de las autonomías. Según su tesis, el dinero tiene que estar en otro lado, desde luego no para la redistribución, porque ustedes no creen en la redistribución.
Así que, lamento decirle, señoría, que, por mucho que yo me empeñara, no habría capacidad ninguna de diálogo. En este debate el Ejecutivo escucha atentamente a su grupo, pero ya le digo que no vamos a poder compartir ninguna cuestión de la que ahí se plantea.
Señora Vidal, yo comparto totalmente la reflexión que ha hecho en la tribuna. Cada una de las palabras que ha pronunciado la suscribo. Comparto el trato que hay que dar a las comunidades autónomas, con independencia del ciclo político y económico que se viva en cada momento. Es verdad que en la anterior crisis financiera —¡fíjese en lo que le voy a decir!— no solo hubo un problema de falta de recursos para las comunidades autónomas, sino que me temo que se provocó un daño estructural en el ejercicio del autogobierno de las comunidades autónomas, hasta el punto de que parte de este debate que hoy tenemos de posición de máximos, que nos lleva al inmovilismo si continuamos con la misma mirada, se encuentra absolutamente condicionado por lo que sufrieron las comunidades autónomas en la etapa de la crisis financiera. Es por lo que concluyo que por ahí —lo comparto con usted— no vamos a encontrar la salida. O miramos de manera distinta la estructura de España y la capacidad de satisfacer demandas de autogobierno de los territorios que la sienten o que la reclaman o el debate de la financiación autonómica seguirá durante años sin capacidad de poder encontrar un acuerdo que nos permita dotar de más recursos a la sanidad pública y a la dependencia.
También comparto con usted, señoría, que a lo mejor no se trata solo de hablar de recursos. A lo mejor se trata de hablar sobre si tiene que haber un mínimo de esos recursos que tengan como destino la sanidad o si tiene que haber un mínimo de esos recursos que vayan dirigidos a la educación o a lo mejor podemos hablar de garantías del sistema en algún momento en donde el ciclo económico no sea tan favorable. Porque el problema también del actual modelo es que, evidentemente, una diferencia de 900 euros entre la comunidad que más recibe y la que menos recibe no está justificada por ningún tipo de variable de coste de servicios públicos. Es que eso hay que constatarlo, hay que decirlo claramente: no está justificada. La diferencia que aporta este modelo, además del dumping fiscal, no está justificada por la orografía, por ninguna variable que tiene el modelo. Y hay que revisarlo y decir si efectivamente está sobreponderado un factor o infraponderado alguno de los otros factores. Cada vez que hemos intentado hablar con los territorios de esto nos hemos encontrado que cada uno defiende una posición numantina respecto a cómo tienen que ponderar las variables, que es como mejor le vienen. No hay posibilidad de acercamiento.
Por eso, comparto al cien por cien que este debate no es de confrontación entre territorios, es un debate de modelo —lo ha dicho usted y lo suscribo—. El modelo del Partido Popular es el de privatización de los servicios, el de pedir menor esfuerzo fiscal a los que más tienen, el de no dar garantía de accesibilidad a esos servicios a aquellos que más lo necesitan, es decir, deteriorarlos, y que la ciudadanía tenga la sensación de que gana cuando se privatizan, que es a lo que juega el Partido Popular. Por tanto, nada que ver con el que queremos nosotros, y es que haya más recursos en los territorios. Quizás la política de vivienda sea la gran protagonista.
A este Gobierno se le exige iniciativa en la política de vivienda. En la democracia no hemos avanzado en la política de vivienda. ¿Sabe qué le pasa a esta política, señoría? Que es la única política que comparten tres administraciones, y ha habido incapacidad de que cada Administración asuma su compromiso. Pero se lo digo ya: este Gobierno, del que ustedes forman parte, va a cumplir con su compromiso, y esta va a ser la legislatura de la vivienda, les guste o no les guste a los territorios donde gobierna. Porque, como se ha visto, se plantean medidas para favorecer el acceso a la vivienda de los más vulnerables, de los jóvenes también, con normativas que se vinculan a las zonas tensionadas, pero ¿qué hace el Partido Popular? Pues no declarar zonas tensionadas, con lo cual la normativa se queda sin aplicar, porque no creen que la vivienda realmente se convierta en un pilar del estado del bienestar, como sí podemos compartir su grupo y el mío.
Por tanto, se puede hablar de financiación autonómica y de quita de la deuda, como usted decía, se puede hablar de singularidad y de homologación de los servicios públicos en todo el territorio, se puede hablar y se debe hablar de bilateralidad y de multilateralidad, pero algunos van a las etiquetas, es o blanco o negro, no les cabe ningún tipo de mediación, ningún tipo de innovación en los modelos en los que tenemos que avanzar. Yo repito: O somos capaces de salir del debate que estaba en bancarrota, que estaba absolutamente sin ningún tipo de salida, de la financiación autonómica inspirándonos en el acuerdo o la reforma de la financiación autonómica no va a contar nunca con el principal partido de la oposición, el Partido Popular, y va a haber poca capacidad para reformar el modelo. Eso se lo puedo decir.
Respecto a la intervención del señor Rufián, el Gobierno va a cumplir el acuerdo en su integralidad. Digo esto porque algunos —nos tienen acostumbrados— dicen una cosa y la contraria, ¿verdad?; dicen que vamos a romper España, pero dicen que no vamos a cumplir el acuerdo; dicen que vamos a llevar al país a una situación de desigualdad, pero no están de acuerdo con lo que se dice sobre una similar capacidad fiscal en el propio acuerdo.
Señores de Esquerra Republicana de Cataluña, yo creo que este acuerdo es estimulante, creo que es un buen acuerdo para Cataluña, que es lo que ustedes perseguían, y yo añado: y para el conjunto de España. Es un acuerdo que nos va a permitir avanzar en la lógica aspiración de autogobierno que tiene la formación política que ustedes dirigen. Y ya sé que ustedes tienen —en eso discrepamos— otro punto de llegada.: ustedes creen que hay que conseguir la independencia y nosotros consideramos que hay que reforzar los autogobiernos.
Creo que este acuerdo marca un antes y un después, de verdad, en la relación entre Cataluña y el Estado y también entre este momento de las comunidades autónomas y el Estado. No se lo va a reconocer nadie, señoría, tampoco al Ejecutivo, pero yo sí quiero reconocer, como dije en mi anterior intervención, que Cataluña siempre ha ido a la vanguardia en las cotas de autogobierno conseguido para ella y para el conjunto del país. Eso siempre es un elemento que entiendo que puede ser importante.
Vamos a respetar el estatuto de autonomía para Cataluña. Por tanto, tendremos bilateralidad, al igual que tendremos multilateralidad. Tenemos tiempo, según el cronograma que hemos marcado, para poder concretar el desarrollo del acuerdo. Lo iremos trayendo a esta Cámara, punto por punto. Por tanto, señorías, yo creo que hemos hecho un buen trabajo, se ha hecho un buen trabajo, y sobre todo vamos a avanzar en la federalización del Estado, que era algo muy importante para su formación política. En el Grupo Socialista y en SUMAR consideramos que también es importante, como digo, para que los territorios, en la medida que quieran, también puedan profundizar en sus cotas de autogobierno.
Señor Cruset, yo no termino de entender bien la negación de su partido político, por lo menos en la retórica —c uando traigamos las iniciativas que concretan el acuerdo espero que cuente con su apoyo, aunque tendrán ustedes que estudiarlo, evidentemente—, no entiendo que ustedes no quieran reconocer el avance que supone para Cataluña el acuerdo firmado por el simple hecho de que esté protagonizado por otra fuerza política. Sí, señor Cruset. Sus predecesores, los de su grupo político, a lo largo de la historia de la democracia han firmado acuerdos, han llegado a acuerdos con el Gobierno de España que, sin duda, han permitido avanzar a Cataluña; ustedes o, vamos a decirlo así, sus predecesores de su formación política han sido los protagonistas, y ustedes lo han aplaudido.
Señor Cruset, yo no puedo dejar de pensar —e stoy convencida— en que, si este acuerdo lo hubieran firmado ustedes, lo estarían defendiendo por todos los rincones de Cataluña; lo creo firmemente. Es más, yo creo que ustedes se pueden sumar al acuerdo. Aquí no se trata de excluir a nadie, no. Creo que es más importante lo que estamos debatiendo para el futuro de Cataluña y de las relaciones de Cataluña con el Estado que, coyunturalmente, cuáles son las fuerzas políticas que lo suscriben o, coyunturalmente, la situación que su grupo político tiene en Cataluña.
Yo quiero hacer un llamamiento sincero en este sentido. Puedo entender, señorías, que cada partido político tenga su propia capacidad para incorporar los acontecimientos, interpretar los resultados electorales o, simplemente, elegir socios estratégicos. Yo lo entiendo. Yo creo que nos podemos entender, señoría. Nos hemos entendido en muchas cuestiones. Con quien ya le digo que ustedes no se pueden entender es con el Partido Popular. ¿Sabe qué está haciendo el Partido Popular? El Partido Popular, cuando ustedes se han sumado al voto, no para impulsar iniciativas, sino para tumbar alguna iniciativa de los grupos políticos, utiliza ese voto para decir que ustedes están con ellos en alianza. El Partido Popular quiere dar la sensación de que Junts está acordando con VOX y con el Partido Popular. Sería bueno, señor Cruset, que ustedes, que tengo entendido que tienen claro cuáles tienen que ser sus alianzas estratégicas, dejaran claro que, evidentemente, se puede coincidir puntualmente en los acuerdos, pero que, evidentemente, sus compañeros no son ni la ultraderecha ni la derecha de este país, que ha convertido a Cataluña en el núcleo de la confrontación entre personas y entre territorios. (Aplausos). No dejen que hagan ese discurso, porque, efectivamente, se puede tener coincidencia puntual, pero uno no puede permitir —no debería de permitir— que se manosee a Cataluña, siempre por la derecha, para intentar ponerla en contra de otros territorios.
Y yo respeto, como le decía, su valoración política. Verá, señoría, usted vuelve en la tribuna a intentar etiquetar —como digo yo—, categorizar —si quiere usted—, los acuerdos que se firman. esto es esto o es esto. ¿Y si le dijera yo, señoría, que de lo que estamos hablando es, realmente, de una singularidad, de una financiación singular para Cataluña? Es que tiene su recorrido propio, señoría, que no tiene por qué mirarse en otros modelos que pueden existir en el conjunto del Estado. Alguna de las señorías del País Vasco le ha aclarado a usted cuáles son los elementos que tienen que ver con un concierto —lo ha aclarado en esta tribuna— y cuál es la parte que tiene que ver con la financiación autonómica. Yo, habitualmente, cuando quiero ser pedagógica, intento trasladar lo siguiente, señorías: esto es nuevo, lo que se firma entre Esquerra Republicana de Catalunya y el partido de los socialistas catalanes es nuevo, no tiene etiqueta. Alguno puede llamarlo concierto económico solidario porque hay algunos elementos que tienen que ver con los clásicos concierto vasco y convenio navarro y otros le pueden llamar o ustedes le pueden llamar reforma del modelo de financiación o pueden decir que no es el concierto. Es que no se trata de poner nombres, se trata de mirar qué persigue, y persigue, señoría, la vocación, que su grupo político compartía, de que Cataluña recaude los impuestos que se generen en Cataluña. ¿Por qué se ponen en contra de eso? Bueno, a lo mejor no se ponen en contra, pero parece que no le dan importancia. Yo creo que tiene mucha. Además, su grupo político se puede sumar mejorando las cuestiones cuando vengan las normativas a esta Cámara para ser debatidas.
Y claro que sí, señoría. ¿Es financiación singular para Cataluña? Sí, así lo dice el acuerdo. Me preguntaba usted también: ¿es un concierto económico? Ya le he explicado esta cuestión. Es nuevo, es una mirada nueva, que ellos han denominado de una manera y que yo denomino de otra, hasta el Partido Popular lo denomina de otra, lo llama cupo secesionista; o sea, imagínese. Tercero. ¿Va a paliar el déficit fiscal para Cataluña? Sí, también le digo que sí. El acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya también persigue paliar lo que ustedes han venido a denominar déficit fiscal para Cataluña; es decir, contiene elementos que ustedes pueden compartir, y yo siempre les invito a que los aporten y que desde ahí lo hagan.
Señora Aizpurua, señorías de Bildu, compartimos que, independientemente del modelo de financiación que tenga un territorio, es importantísimo saber el destino de esos recursos públicos, cómo se priorizan, qué se le pide a los que más tienen o a los que más capacidad económica atesoran para poder redistribuir parte de esa riqueza o cómo se respetan las singularidades que puede haber entre los territorios. La experiencia que ustedes tienen yo creo que debería de ser escuchada con mucha atención por el resto de grupos de la Cámara, porque llevan tiempo desarrollando el Concierto Económico, el Estatuto de Gernika. En cualquier país esto obligaría, señorías, a reflexionar sobre los resultados y las ventajas, pero también sobre las capacidades de mejora que tiene este tipo de modelo.
Y yo agradezco también —probablemente es una tarea histórica de Euskadi ser pedagógico— que haya explicado por qué es compatible un sistema como el que ustedes tienen con perseguir el bienestar de la clase trabajadora —hablemos en términos de clase— del conjunto del país, en este caso, y también que haya aportado la experiencia que da un ejercicio responsable del autogobierno. Porque yo le digo una cosa, señora Aizpurua, y es que no reconocemos suficientemente en esta Cámara —s e lo iba a decir a la señora Sagastizabal—, en esta tribuna, que el País Vasco, Euskadi, ha hecho un ejercicio muy responsable —muy responsable— de sus competencias y de su capacidad de autogobierno, incluido el Concierto Económico. Nunca se ha puesto en cuestión —nunca— que el País Vasco fuera un paraíso fiscal —nunca—, porque no lo es; nunca se ha puesto en cuestión que la capacidad de aportación de las grandes rentas en el País Vasco difiera de la del resto del Estado, y se podía haber hecho —tienen ustedes competencias constitucionales para poder hacerlo—, ni siquiera entre las tres diputaciones forales. Por tanto, señoría, yo quiero reconocerlo en esta tribuna. Los gobiernos vascos sucesivos han hecho un ejercicio responsable de las competencias que otorgó la Constitución al País Vasco; también en el caso de Navarra, con el Convenio. No se ha roto España, no se ha planteado ningún tipo de situación de apocalipsis, como la que plantea el Partido Popular. Y yo agradezco que aquí en la tribuna se expliquen esos elementos que nos pueden permitir avanzar y mejorar.
Los recursos para la sanidad pública, para la educación pública; los recursos para la dependencia, para la política de vivienda, para la política de justicia gratuita, para promover el crecimiento económico, para ayudar a la pequeña empresa. De los recursos también tenemos que hablar, lo comparto, señora Aizpurua. Tenemos que hablar para qué, no solamente de cuánto, sino hacia dónde los vamos a dirigir. Y, por supuesto, lo hablaremos en presupuestos. Y, por supuesto, lo hablaremos en la negociación presupuestaria. Y tendremos ocasión de volver a discutir sobre alguno de los elementos que sus señorías pusieron encima de la mesa para avanzar en las materias presupuestarias, como, por ejemplo, de algo significativo e importante para ustedes como es la derogación de la ley mordaza. Volveremos a ponerlo encima de la mesa para traer a esta Cámara un texto consensuado con otras formaciones políticas que nos permita avanzar.
Y, por supuesto, señorías, además de recursos, seremos capaces de incorporar a este debate de presupuestos mejoras en las competencias, en las transferencias y, en definitiva, en la vocación que tiene su formación política de seguir ganando cotas de autogobierno para el País Vasco, para Euskadi; también, el reconocimiento de la identidad cultural, fundamentalmente lingüística, que nos permita también avanzar en el reconocimiento de que España no es uniforme. España es plural, es diversa y, desde luego, un Gobierno responsable tiene que atender a esas singularidades.
Señora Sagastizabal, termino la reflexión que había comenzado. Este acuerdo tendrá su propio recorrido, sin comparaciones, señoría. Yo me quedo con su frase. Porque, además, es lo que reclamaba el acuerdo. El acuerdo reclamaba esa singularidad, y yo estimo mucho que ustedes respeten y participen de este debate desde la experiencia. Sabiendo que es un debate que no va a impactar directamente en el País Vasco o en Navarra, ustedes aportan ni más ni menos que el recorrido de más de cuarenta años en el desarrollo de su propio estatuto, que tiene muchos elementos que, evidentemente, son mirados por algunas fuerzas políticas con, digamos, capacidad de incorporarlos en otros acuerdos, porque les gustaría tener modelos de ese tipo. Aunque creo que a cada cosa hay que darle su camino. Nosotros seguiremos con ustedes, con el PNV, en el camino de completar todas las transferencias pendientes que había tanto en el Estatuto de Guernica como en el acuerdo que suscribimos con su formación política. Fíjense que el Partido Nacionalista Vasco firmó un acuerdo con este Gobierno que, básicamente, era el de ponerle fecha a las transferencias que había que hacer al País Vasco, y yo creo, señoría, que, según los trabajos que hemos iniciado, vamos a cumplir con ese calendario que teníamos establecido. Tendremos capacidad también de rendir cuentas de esas transferencias que el presidente Sánchez y el presidente Pradales tuvieron ocasión de poder discutir el viernes pasado en la Moncloa, con el compromiso inequívoco de que avanzaríamos en ese sentido.
Me quedo también con su frase —m e parece motivadora— de que no se trata de hacer de este debate un agravio comparativo, sino una reivindicación compartida. Me sumo a esa frase, porque, efectivamente, enfrentando territorios no vamos a avanzar hacia ningún lado. Si nos ponemos de acuerdo en cuáles son las cargas compartidas que cada Administración —también los ayuntamientos y las diputaciones— tienen que asumir en el ejercicio de sus competencias, creo que tendremos más capacidad de poder abrir camino hacia ese debate. Así que, le agradezco la aportación que usted ha hecho en esta tribuna y, sobre todo, lo que usted plantea respecto a la experiencia, que nos va a servir de mucho al resto de territorios.
Señor Sánchez Serna, comparto que este debate tendría que transcurrir en otro tono; lo comparto. A veces una tiene la tentación de decir que es imposible. Bueno, demos una nueva oportunidad al debate. Algunas formaciones políticas lo utilizan solo para acoso y derribo al Gobierno de España y para ir contra Cataluña; es lo que ellos creen que les funciona. Yo creo que no, y ahí están los resultados, pero ellos creen que les funciona en otra parte del territorio. Profundicemos en esta cuestión, porque, efectivamente, tenemos que ser capaces de poner política en los titulares, no solamente frases malsonantes o altisonantes.
Compartimos que independientemente de quien ejerza la recaudación, ha de pagar más el que tiene más capacidad económica. Compartimos que se trata de blindar los servicios públicos que residen en manos de las comunidades autónomas para que no haya una privatización, explícita o encubierta, que incorpore también el ámbito del negocio a lo que tiene que ser el colchón de seguridad de los ciudadanos. Compartimos, también, que tiene que haber lealtad en el trato entre las diferentes administraciones, que no dependa del color político del que gobierna, sino que realmente podamos acudir a este debate —lo comparto, señor Sánchez Serna— con un enfoque federalista. Es verdad que su formación política y otras de la Cámara pueden tener discrepancias en relación con hasta dónde está el límite de ese enfoque que podemos acordar. ¿Pero queremos avanzar? Sí. Por tanto, creo que estamos ante una enorme oportunidad de los partidos que, tradicionalmente, han defendido un modelo federal o cuasifederal para España que permitiera un mayor ejercicio del autogobierno, como usted ha defendido aquí en la tribuna.
Creo que es una oportunidad, señoría, de salir del debate de titulares para entrar, probablemente, en los aspectos de la política, que, aunque se le escape quizás a la gran mayoría de los ciudadanos la trascendencia que tiene, son nucleares para la construcción del país. Me refiero, justamente, a qué estructura territorial queremos darle a España. ¿Creemos que el debate de las autonomías se ha acabado? ¿Creemos que ya ese proceso de descentralización llegó a su capacidad máxima? ¿O creemos que hay que continuar con ese debate? Le digo más: ¿creemos que las entidades locales pueden asumir mayores competencias de las que actualmente tienen? ¿Podemos debatir sobre esto o eso significa, simple y llanamente, quitarnos la posibilidad de seguir perfeccionando una Constitución que apenas esbozó el Estado de la autonomías, que se desarrolló posteriormente por los estatutos, por las leyes orgánicas y que creo que ha llegado el momento de volver a replantear cómo podemos seguir avanzando en esa expectativa de autogobierno lógica que tienen algunos territorios? Algunos lo pueden tener y otros no, señorías, España es diversa, España es plural. Lo que nunca puede la articulación territorial o la articulación financiera es generar agravios a los ciudadanos en función de su renta, en función de recibir servicios en el lugar donde vivan o en función de la capacidad de aportar para que haya redistribución de la riqueza. Creo que podemos compartir los modelos, que podemos anticipar un debate, que habrá que hacerlo sosegadamente y poder acompañarlo por muchas fuerzas políticas presentes en esta Cámara. Así que, continuaremos en esa dirección.
Respecto a lo que me preguntaba ayer la señora Belarra, y me ha preguntado usted hoy, actualmente la sala de asilo del aeropuerto acoge a unas sesenta personas con pasaporte marroquí. Es lo que sé por el Ministerio del Interior. Estamos cumpliendo los protocolos en derecho internacional, incluido que el personal sanitario —por lo que decían de esta menor— sigue permanentemente la situación de las personas que están en esa sala; y no ha sido requerida ninguna asistencia sanitaria hasta este momento. Si eso ocurriera, evidentemente se plantearía su oferta.
Señoría, España es el tercer país de la Unión Europea en número de solicitudes de protección internacional. Hemos recibido más de 163 000 peticiones, y es la mayor cifra desde la creación de la oficina; porque España es un país solidario, sobre todo con los conflictos que hay en otras partes del mundo. Así que, le quiero trasladar tranquilidad. Respecto a esta cuestión, estaremos muy atentos y respetaremos los protocolos internacionales.
Señor Rego, creo que el otro día en el Senado, con su grupo político y hoy aquí, compartimos muchas de las afirmaciones que ha planteado en la tribuna. Comparto, por supuesto, que aquí se trata también de la condonación de la deuda. No se entiende que el señor Rueda no vaya a acogerse a una posibilidad que va a aliviar la carga financiera de los gallegos y las gallegas. Como no sea por intentar seguir una instrucción del partido en Génova, no se entiende. Tengo yo que ver todavía que algún territorio rechace la condonación de la deuda, por mucho que diga el Partido Popular. Tengo que ver que eso ocurra; creo que no va a ocurrir. Al final, todo el mundo, si puede aliviar su carga financiera, va a querer que se haga, ¿verdad? Pero no sé por qué el Partido Popular ha querido hacer de esto, sobre lo que había un amplio consenso, también una batalla política. No lo puedo entender, porque, como he dicho, evidentemente, tiene que ser compatible. Por ejemplo, el informe de financiación autonómica para Andalucía así lo planteaba también, es decir, que tenía que haber una condonación de la deuda, y, por tanto, es perfectamente compatible.
Desde luego, creo que es muy importante lo que usted decía de que se trata también de ver qué capacidad tenemos dentro del modelo de blindar de verdad los servicios públicos respetando la autonomía política que tienen las comunidades autónomas. Ya le digo que es un ejercicio nada sencillo, porque, evidentemente, cada autonomía tiene capacidad de decidir hacia dónde van los recursos; pero sí le digo, señor Rego, que anteriores modelos de financiación sí planteaban suelos para determinados servicios públicos, a partir de los cuales las comunidades autónomas podían ejercer su autonomía y, por tanto, incorporar más o menos recursos. Pero sí parece lógico que las personas progresistas de esta Cámara nos preocupemos no solo de arrimar un mayor volumen de recursos, sino también de ver qué destino tienen en relación con el riesgo más importante que tiene el Estado del bienestar, como es la privatización a la que el Partido Popular, yo diría que a un ritmo más acelerado en los últimos años, está sometiendo al conjunto del sistema. Ha ocurrido en dependencia; ha ocurrido también en educación; ha ocurrido, y está ocurriendo ya de forma muy clara, en la sanidad; está ocurriendo en la educación superior, como acabo de recordar; y ocurre también, señorías, con la educación de 0 a 3 años, porque a lo que aspira este Ejecutivo, y ustedes comparten, es que la educación de 0 a 3 años forme parte del ciclo educativo. No se trata de guarderías, se trata de escuelas infantiles, porque está asegurado por la evidencia que cuanto más temprana es la incorporación del menor a la escuela más capacidad de éxito académico y, por tanto, de éxito laboral tiene para el futuro. Claro, si algunos piensan que les sobran plazas, pues dígame usted cómo podemos continuar con un debate que es absolutamente necesario.
Creo, señoría, que muchos de los elementos que se han discutido en la tribuna están en el acuerdo que suscribimos, desde el reconocimiento de la singularidad para Galicia hasta los elementos que tienen que ver con la condonación de la deuda, materias de inversiones específicas que son importantes para Galicia. Y le quiero decir, señor Rego, que, por supuesto, vamos a cumplir el acuerdo, y que sabemos que el apoyo a este Ejecutivo está condicionado por el cumplimiento del acuerdo. Espero que en los presupuestos próximos, que voy a traer a esta Cámara, podamos recoger muchas de las cuestiones que teníamos también en ese acuerdo con el BNG.
Señor Catalán, yo sí creo que ustedes no defienden el convenio. Yo lo creo; usted cree una cosa de mí y yo creo otra cosa de usted. No entiendo a Unión del Pueblo Navarro. No entiendo el planteamiento de este grupo político en esta tribuna, señoría; no lo entiendo. Vamos a ver, ¿ustedes se oponen a una financiación singular para Cataluña? ¿Por qué se opone un partido que se entiende que es de Navarra? Así se presentan ustedes a las elecciones, aunque a veces creemos que es el Partido Popular, porque su sentido del voto no se diferencia del del Partido Popular, qué casualidad, en ninguna de las votaciones que se celebran en esta Cámara. No tiene voz propia en este sentido el voto de Unión del Pueblo Navarro, y usted lo sabe, señoría —lo digo, por no andar engañándonos aquí en la tribuna con las palabras—.
Yo escucho su discurso y digo: ustedes no defienden el convenio navarro, porque si ustedes defendieran el convenio navarro como ha defendido en esta tribuna Bildu el concierto económico para el País Vasco, o como ha defendido el PNV el concierto económico para el País Vasco, usted no haría las afirmaciones que ha hecho respecto a lo que representa que algún territorio quiera contemplar una singularidad. Simplemente ese discurso no cabría si usted cree en el convenio navarro. ¿Por qué cree usted que sí puede haber, como establece la Constitución, concierto en el País Vasco y en el territorio que usted representa, y, como establece la Constitución, la capacidad de delegación de la recaudación de tributos por parte del Estado en los territorios, según usted, no cabe en la Constitución? Si usted defendiera de verdad el convenio, no tendría ningún problema en que otros territorios reclamaran singularidades, señor Catalán. Entonces, vamos a ser francos, vamos a ser claros, ¿qué es lo que ustedes plantean en este debate? ¿Solamente seguidismo del Partido Popular y, como Génova ha dicho que no, dicen que no? Diferénciense, al menos en esto, que es más propio de lo que puede pensar UPN, porque, claro, eso sí que sería insolidario, ¿no?, que uno pensara que para su territorio puede haber reconocimiento, singularidades, estructuras distintas y si lo hace otro territorio entonces rompemos España. (Aplausos).
Por eso, señor Catalán, con toda la diplomacia parlamentaria y todo el respeto que me plantea su grupo, cuando usted me preguntaba directamente si yo no creía que ustedes defendieran el convenio navarro, acabo de explicarles por qué, porque una cosa es que ustedes no quieran enfrentarse a algo muy consagrado en Navarra y otra cosa es que ustedes tengan interiorizado que la estructura territorial de España puede atender singularidades. Ahí no les cuadra el discurso. Diferénciense, si está bien que no parezcan una marca del Partido Popular en ese territorio.
Señor Casares, gracias por su discurso. Yo creo que ha expresado usted perfectamente —y con ello termino— cuál es la expectativa que creemos que los ciudadanos tienen respecto al modelo, cómo tenemos que garantizar en todo el territorio la homologación de unos servicios públicos que hagan que los ciudadanos, propietarios de los sistemas públicos —solo son propietarios los ciudadanos, no las compañías privadas—, se sientan orgullosos de este sistema para que se legitime con el pago de sus impuestos. Lo peor que le puede pasar al estado del bienestar es un deterioro de los servicios públicos que provoque que a la clase media de este país le cueste lo mismo tener que pagar impuestos o suscribir seguros privados, y vaya cambiando esa tendencia.
Afortunadamente, nosotros, de la mano de los gobiernos socialistas, hemos construido un estado del bienestar que, es verdad, gestionan las comunidades autónomas, pero que tiene que perseguir que nadie ante la enfermedad, ante la educación, ante la vulnerabilidad o ante el envejecimiento tenga diferentes oportunidades por el hecho de que su familia pueda disponer de un volumen de renta de un tipo o de otro tipo. Y, por supuesto, seguiremos defendiendo, que defender la justicia, defender la solidaridad y defender la igualdad implica que los que tienen más capacidad económica aporten más a la bolsa y que eso repercuta en un blindaje de los servicios públicos del que se beneficia fundamentalmente la clase trabajadora de nuestro país y también la clase media, porque restarle renta a los ciudadanos es dejar de recaudar el impuesto de patrimonio y no contratar médicos, no contratar educadores o no aliviar las listas de espera interminables en muchas parte de nuestro territorio.
Así que, gracias por el ánimo del grupo parlamentario y les digo que la mirada nueva que plantea este acuerdo suscrito entre Esquerra Republicana de Cataluña y el Partido Socialista estoy convencida de que nos va a permitir avanzar, igual que siempre he dicho que por supuesto en el acuerdo con distintas formaciones políticas encontramos también motivación y estímulo. Y nosotros, lejos de renegar de la capacidad de acuerdo, vamos a utilizar los acuerdos para inspirarnos en el conjunto de las reivindicaciones que tenemos en el territorio y para perseguir, como ha dicho el presidente, que todas las comunidades autónomas dispongan de más recursos. Y, desde luego, los partidos de izquierda velaremos por que esos recursos se destinen a la sanidad pública, a la educación pública, a la dependencia, también a la vivienda accesible, a la justicia gratuita y a todo lo que nos proporciona igualdad de oportunidades. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta. A continuación, intervendrán los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Bravo Baena, por cinco minutos.
Juan Bravo Baena
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Muchas gracias, señor presidente. Señora Montero, de nuevo su intervención es hablar del Partido Popular; de las propuestas que yo le he hecho, de nuevo y por tercera vez, no contesta a ninguna, a ninguna propuesta del Partido Popular. (Aplausos). Señora Montero, claro que tenemos que proteger a los españoles de ustedes. El enemigo no es Cataluña o los catalanes, los enemigos son ustedes. Cuando usted habla de federalismo, tiene que recordar que federalismo es todos iguales; cuando habla de financiación singular, financiación singular en ningún caso sería una agencia tributaria propia sacando la española de allí, en ningún caso sacar a España de allí y restarle recursos al resto de comunidades autónomas. (Aplausos). Eso no es financiación singular, señora Montero. Y, señora Montero, si era tan bueno, tan bueno esto, ¿por qué lo ocultaron en el programa electoral? ¿Por qué lo negaron? ¿Por qué usted salió públicamente diciendo días antes que eso jamás se produciría si era tan bueno? Porque a lo mejor no era así, ¿verdad? Les vamos a decir a los andaluces —p or lo que usted me preguntaba— que para que usted sea ministra, ahí sentada, el precio que han pagado a los independentistas y separatistas les va a dar menos servicios públicos. Por supuesto, señora Montero, por supuesto que se lo vamos a contar. (Aplausos). Señora Montero, cuénteles a sus compañeros —y a ustedes también— si cuando usted era consejera en Andalucía había universidades privadas aprobadas por usted y concierto con la sanidad privada y con la Iglesia, que no pagaron y que tuvimos que pagar nosotros; o que había seiscientas residencias de mayores y solo catorce eran públicas. (Aplausos). Y, por si no lo saben, señora Montero, tenga cuidado, que igual el jefe se enfada, ¿sabe dónde hizo esa tesis plagiada? En una universidad privada, el señor Sánchez, el señor Sánchez. (Aplausos). Señora Montero, yo, después de oír la intervención del señor Cruset, creo que el más crítico —más crítico incluso que yo— ha sido él, con lo cual, debería analizar. Usted ha dicho que nosotros damos instrucciones a los presidentes autonómicos. Qué poco respeto y qué poco entiende usted de presidentes autonómicos, un presidente autonómico es algo muy importante y defiende y trabaja por sus ciudadanos. ¿Sabe lo que pasa? Que como usted va a Suiza, su equipo, a que le den instrucciones se cree que todos damos instrucciones. (Aplausos). Los demás no damos instrucciones, señora Montero, no damos. ¿Está el señor Rufián? Usted ha dicho que les obligan. Señor Rufián, este documento usted lo conocerá (muestra un documento) y usted (dirigiéndose a la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado) posiblemente no lo haya leído. Aquí dice que la cuota de solidaridad será una negociación política. ¿Sabe lo que significa esa negociación política? Que ellos pondrán la cantidad y si ella quiere seguir siendo ministra firmará y aceptará, en contra de todos los españoles. (Aplausos). Esa es la verdad. Aquí hemos tenido una pose y fachada, una pose y fachada de acuerdo. Yo le he mandado muchos documentos, me he dirigido a usted, jamás me ha contestado, pero da igual, si usted cree en esto de verdad, mañana convoque a la Conferencia de Presidentes y al Consejo de Política Fiscal, ahí es donde se negocia la financiación autonómica de todos los españoles, ahí se negocia. (Aplausos). ¿Quiere que hablemos de la economía española? ¿Quiere que hablemos de la economía española? Acérquese al país, a su país, al que le escribe y le dice cosas. Y mire lo que le dice —maquillaje y demás se lo dejamos para usted, vamos a las personas—: poder adquisitivo, en España se han perdido 5 puntos, en Polonia ha subido 12. Renta per cápita, la misma que hace 15 años, 25 000; en Europa, 29 000, ha subido un 10 %. La pobreza, un 9 % la carencia material severa, pero un 26,5 el riesgo de pobreza; 13 millones de españoles, señora Montero, una de cada cinco familias no puede calentar su vivienda. La inflación por encima de la media de la Unión Europea. El desempleo, los peores de Europa. Los jóvenes, sin poder acceder a una vivienda. El crecimiento contra la deuda. Pero, señora Montero, ¿de qué hablan? (Aplausos). Si la herencia que están dejando es un problema. ¿Cómo le va a molestar a alguien que España vaya bien?
Y me ha hablado de los fondos Next Generation, señora Montero. ¿Sabe de dónde puede coger el dinero? De la partida que les han repartido y que todavía no está adjudicada, en el REPower, o en lo que no van a ejecutar, señora Montero. Mírelo, mire el artículo 21, escuche a Dombrovskis, escuche a Gentiloni, que han dicho que no solamente se puede hacer, sino que anima a España a hacerlo. Dígale al señor Cuerpo que, de 3800 millones que tenía para ejecutar, ha pagado el 0,18 %. (Muestra un documento). ¿Usted cree que debe seguir ahí? Esa es su historia.
Financiación autonómica. ¿Saben que la financiación autonómica de 2009 fue la que aprobó el Partido Socialista con el tripartito? La que están criticando. Los mismos que lo hicieron tan mal, según ellos, proponen un nuevo sistema de financiación. Pero, señora Montero, ¿a qué juegan? En el año 2002, el sistema de financiación tuvo un apoyo del 93 %; el suyo, del 51 %. ¿Sabe lo que hizo Montoro nada más llegar? Fondo de Liquidez Autonómica, 136 000 millones porque ustedes estaban quebrados; amortización de 23 000 millones de la deuda de un plazo de hasta veinte años; un plan de pago a proveedores de 41 000 millones. Eso es trabajar por la financiación autonómica, y en el año 2017. (Aplausos).
Y voy finalizando, señora Montero. Me ha hablado de bajar impuestos, de bajar impuestos y de bajar impuestos. No le voy a hablar de Andalucía ni de Madrid ni de Valencia, le voy a hablar de otro país socialista: Portugal. España creció en el año 2023 el 2,5 % y Portugal el 2,3 %. Déficit en España, el 3,6 %. ¿Saben qué déficit hubo en Portugal? El 0 %, superávit del 1,2 %. Aquí subiendo impuestos y allí bajando impuestos. (Aplausos).
Presidencia. Debe finalizar, por favor.
Juan Bravo Baena
PPDiputado.Página 45
Señora Montero, se puede ser socialista, se pueden bajar impuestos, se pueden cuadrar las cuentas y se puede crecer. Se puede hacer todo eso. Y si no saben, convoquen elecciones.
Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Sáez Alonso-Muñumer. (Aplausos.― Rumores). Silencio, por favor, para que pueda comenzar su señoría.
Pablo Sáez Alonso-Muñumer
VoxDiputado.Página 45Vídeo
Gracias, señor presidente. Señora Montero, la única evidencia es que el Partido Socialista pacta con los herederos de ETA, con quienes no han condenado cientos de asesinatos de españoles. (Aplausos). La única evidencia es que el Partido Socialista pacta con partidos que apoyaron el golpe de Estado en Cataluña en el año 2017 y no acatan la Constitución. Y le recuerdo que el partido que se personó como acusación popular en el juicio contra el golpe de Estado del año 2017 fue VOX. (Aplausos). Señora Montero, como usted estaba hablando durante mi intervención, se lo vuelvo a repetir, presente los números del acuerdo, presente una memoria económica del acuerdo. No me puedo creer que se llegue a un acuerdo de estas características sin ninguna memoria económica, sería de una irresponsabilidad manifiesta y de una incompetencia absoluta. (Aplausos). Señora Montero, lo que es una evidencia es que en lo único que creen ustedes es en el derroche, en el despilfarro, en el gasto político superfluo. Ustedes solo creen en aumentar la deuda y en endeudar a todos los españoles. Datos: con ustedes, la deuda per cápita de cada uno de los españoles ha aumentado en 7100 euros y se sitúa actualmente en 33 170 euros por cada español. (Aplausos). Lo que es una evidencia es que ustedes no saben lo que es obtener un superávit fiscal en las cuentas públicas. Señor Rufián, ahora me entero de que, si la deuda per cápita de los españoles ha aumentado en 7100 euros, es culpa de los concejales de VOX. Pero, bueno, allá usted con sus razonamientos. Señora Montero, parece que en la apasionada relación hecha por el señor Casares se le olvidó mencionar que los salarios reales son inferiores a los niveles previos a la pandemia; que ha aumentado el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social o que tenemos la tasa de paro más alta de la Unión Europea. Un dato: Grecia ya está por debajo del 10 %, cuando hace unos años estaba bastante por encima de la tasa de paro española. (Aplausos). Señora Montero, el 37 % de los españoles no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Le voy a dar otro dato: España tiene una tasa de paro 3 puntos por encima de la existente en el año 2006, mientras que en la zona euro la tasa de paro en 2024 es inferior a la que había en 2006. Fíjese, Alemania, 6 puntos inferior a la que tenían en 2006; Portugal, 3,5 puntos por debajo ahora de lo que había en el año 2006; España, 3 puntos por encima de la que había en 2006. (Aplausos). O sea, un fracaso absoluto de las políticas de empleo llevadas a cabo por este Gobierno, que no piensa en los trabajadores españoles ni en la pequeña y mediana empresa.
Para terminar, señora Montero, le vuelvo a recordar que fue VOX quien se personó como acusación popular en el juicio contra el golpe de Estado separatista y que VOX actuó, actúa y actuará en defensa de la legalidad vigente: la Constitución y la unidad de España.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vidal Sáez.
Aina Vidal Sáez
Grupo SumarDiputada.Página 46Vídeo
Quién nos iba a decir, ministra, que sería ETA el problema de la financiación, ¿verdad? Es fascinante intervenir después de VOX.
Mejorar el sistema de financiación es una transferencia a educación, sanidad o dependencia directa, así de claro se lo digo. (Aplausos). Ganar autogobierno supone poder gestionar los servicios públicos desde la proximidad, el conocimiento de las necesidades específicas y el reconocimiento de las particularidades; de eso va la financiación autonómica. Y, ministra, tenemos un camino largo que recorrer, porque sabemos que además España sigue por debajo, en este caso, de la media europea de recaptación fiscal, con respecto, en este caso, al producto interior bruto. Y tenemos campo para medidas tan ambiciosas como puede ser el impuesto a las grandes fortunas. Es evidente, y lo compartimos —lo decía usted también—, que es importantísimo que podamos combatir el dumping fiscal protagonizado y practicado por las comunidades autónomas que gobierna el Partido Popular, que llevan al país a competir bajando la calidad de los servicios públicos o empeorando las condiciones de los trabajadores y también del tejido económico y productivo. Claro que no vamos a dejar tirado a ningún trabajador ni a ninguna trabajadora, por supuesto. Son ciudadanos y ciudadanas, y estamos correspondidas, en este sentido, para darles cobertura, vivan en comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular o no. Hay derechos básicos que ahora mismo se les están negando, y algunos de ellos diría yo que en emergencia, como puede ser el derecho a una vivienda digna, y no lo vamos a permitir, señorías del Partido Popular, no lo vamos a permitir. Porque claro que deben existir mejores mínimos comunes que no dependan del albur de ningún gobierno, de ninguno. Los ciudadanos y ciudadanos tienen derechos indistintamente de donde vivan, por supuesto; de eso va la Carta de Derechos Humanos o la propia Constitución española. Y si ahora mismo hay derechos que no se están garantizando, que no se pueden ejercer, a lo mejor habrá que revisar la Carta Constitucional.
Señor Bravo, el Partido Popular con la mano izquierda pide más recursos al Estado y con la derecha perdona o bonifica directamente los impuestos a los más ricos. Fíjense en la preocupación del Partido Popular por las arcas públicas que en las Illes Balears han liquidado la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción. (Aplausos). Y me dirá usted: esto no viene a cuento de nada; sí que viene, sí. Viene —se lo recuerdo— porque solo en las Illes Balears y en el país valencià se estima que su corrupción tuvo un coste de decenas de miles de millones de euros. No tengo tiempo para decirlos todos, pero les voy a recordar algunos: Andratx, Bitel, Bonsai, Bon Sosec, Cursach, el caso de las ratas, el caso Nóos, el caso Ópera, Carmelitas, Gürtel, la CAM. Esa es la importancia que le da el Partido Popular a la financiación de los ciudadanos de este país, esa es. (Aplausos).
Dejen de utilizar a Cataluña como excusa y díganlo claro, que no pasa nada por decirlo: el Partido Popular está en contra de la financiación de las comunidades autónomas —sí— y en contra de la financiación de los ayuntamientos, por supuesto. Están en contra porque están en contra de los servicios públicos, porque esto no va de competición entre territorios; esto va de modelo y ustedes están en contra de los servicios públicos. Claro que sí. (Aplausos). Igual que están en contra del Estado, por supuesto, porque su modelo y lo que les gusta a ustedes es la ley de la selva (el señor Bravo Baena pronuncia palabras que no se perciben), que cuando están ustedes en alguna administración quieren estar ahí para poder repartirse sobres entre sus colegas, que es lo que sucede cuando gobierna el Partido Popular. (Protestas.―La señora Muñoz de la Iglesia: ¡Sí, el Gobierno!). Sí, sí. Sean valientes al menos… (Rumores). No, si yo se lo digo. Sean valientes y digan que prefieren, por ejemplo, que Quirón haga negocio con la salud de los madrileños en lugar de apostar por una sanidad pública y por los servicios de atención primaria. (Aplausos). Sean valientes, díganlo; es lícito, yo no se lo niego. Es un debate lícito y democrático, pero al menos sean valientes para decir que ustedes están con Quirón y no con la sanidad pública; al menos eso. (Aplausos.―La señora Muñoz de la Iglesia: ¡Cataluña!).
¿Se dan cuenta ustedes de la falta de respeto que supone que bajen impuestos a los ricos mientras nos piden al resto que vayamos sosteniendo sus desatinos? Fíjense: Extremadura, Illes Balears, Madrid, La Rioja, Murcia; todas ellas han eliminado o han dejado en cenizas el impuesto sobre sucesiones y donaciones para beneficiar a los más ricos y luego nos piden al resto que aportemos y arreglemos sus desatinos. Busquemos un sistema que garantice la transparencia, que no penalice a quien más aporta, que sea solidario, que sea equitativo. Eso es lo que necesita España y lo que necesitamos los territorios y también los ayuntamientos de este país, que se cubran las necesidades de las comunidades autónomas porque son…
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
Aina Vidal Sáez
Grupo SumarDiputada.Página 47
… las necesidades de la ciudadanía. Nada más y muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.
Gabriel Rufián Romero
ERCDiputado.Página 47Vídeo
Señora Montero, una vez más se agradecen sus esfuerzos por explicar este acuerdo. Usted sabe perfectamente que si esto lo hubiera pactado la derecha española y la derecha catalana, estaríamos almorzando, comiendo y cenando pacto fiscal todos los días y saldría el señor Feijóo con una barretina, seguramente en Waterloo, abrazándose con no sé quién, pero esto es así. Esto es lo que hay tanto aquí como allí y entonces creo que nos toca explicarnos, aunque con poco éxito.
Sí es cierto que me preocupa que usted diga que esta legislatura va a ser la legislatura de la vivienda, porque de momento la única propuesta de la ministra de Vivienda es pedirles buena fe y solidaridad a los caseros. La verdad es que mi casera a mí no me ha llamado para decirme que no lo había visto de esa manera y que me bajaba el alquiler. Con lo cual, lo que le recomiendo es que legislen realmente a favor de intentar limitar el precio abusivo de la vivienda y para eso intenten acollar a sus socios de la derecha catalana.
Senyor Cruset, a mi això em fa molta mandra, encara que no s›ho cregui, perquè els mitjans de comunicació a Catalunya diran que això és una picabaralla, una batussa una vegada més, però crec que forma part de la meva responsabilitat com a portaveu d’Esquerra Republicana tornar a sortir aquí en autodefensa, del meu partit i del meu grup.
Vostès ens matxaquen des de fa anys amb l’eslògan miserable —q ue està a l’altura de l’eslògan miserable de «¡Que te vote Txapote!», de la dreta espanyola—, vostès ens matxaquen amb l’eslògan miserable i fals d’ «A canvi de res». I cada vegada que vostès surtin aquí mentint miserablement dient que nosaltres aquí fem les coses a canvi de res, jo sortiré, i m›és igual què diguin després a les xarxes i als seus mitjans de comunicació. Perquè si parlem d’incompliments, jo aquí podria dir que què passa amb l’IVA de l’oli, què passa amb el tema del català a Europa, què passa amb les competències d’immigració, què passa amb el seu jefe, que va dir que dimitiria si no era president de la Generalitat; què passa, què passa, què passa. Però no ho faré, encara que ja ho he fet.
El que sí que faré és demanar-li que prengui nota, perquè jo parteixo de la base que vostè té bona fe i quan diu aquí que ho fem a canvi de res és perquè desconeix tot això. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana aquí, es van aprovar ajudes en el pitjor moment de la pandèmia, que van salvar literalment la vida a milers de persones. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana aquí, es va aprovar una Llei de Convivència Universitària a favor dels estudiants. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, s’ha mantingut i s’han dignificat les pensions de milers i de milions de persones, també catalans, evidentment, i catalanes. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, es va aprovar una llei de mort digna. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, s’ha aprovat i s’han reforçat recursos contra la violència masclista. Dir que això és a canvi de res és miserable, senyor Cruset. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, es van aprovar recursos per protegir la infància. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, s’han retirat, aquí, medalles a feixistes i a franquistes, que és el mateix. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, s’ha prohibit l’assetjament a dones davant de clíniques abortives. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, es va aprovar una llei de consentiment, perquè només sí és sí, que vostès van tombar amb la dreta espanyola, per cert. Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, s’han dignificat les condicions laborals dels «riders». Gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, per exemple, nou persones dormen a casa seva i no en una cel·la, entre elles els seus jefes. I gràcies a la negociació i al vot d’Esquerra Republicana, sí, s’ha aconseguit un finançament just pel nostre país.
I li torno a demanar, respectin Esquerra Republicana i deixin de comportar-se com els amos de la finca, perquè Catalunya no és la seva finca i nosaltres no som els seus masovers.
Moltes gràcies.
A mí esto me da mucha pereza, señor Cruset, aunque no lo parezca, porque los medios de comunicación de Cataluña dirán que es un enfrentamiento una vez más, pero forma parte de mi responsabilidad como portavoz de Esquerra volver a salir aquí en autodefensa de mi partido, de mi grupo. Ustedes nos machacan desde hace años con el eslogan miserable «Que te vote Txapote», que está a la altura del Txapote de la derecha española, con que aceptamos algo a cambio de nada. Y cada vez que salgan aquí mintiendo miserablemente, diciendo que lo hacemos a cambio de nada, saldré, y no me importa lo que luego digan en las redes de comunicación. Porque si no yo podría decir: bueno, qué pasa con el IVA del aceite, el tema de Europa, las competencias de emigración, qué pasa con su jefe, que dijo que dimitiría si no era presidente de la Generalitat. Qué pasa, qué pasa, qué pasa. Pero no voy a hacerlo, aunque ya lo he hecho.
Lo que sí que voy a hacer es pedirle que tome nota, porque yo parto de la base de que usted tiene buena fe y cuando lo dice aquí es porque lo desconoce. Gracias a la negociación del grupo de Esquerra se aprobaron ayudas en lo peor de la pandemia que salvaron literalmente vidas a millones de personas. Gracias al voto de Esquerra se aprobó la Ley de Convivencia Universitaria a favor de los estudiantes. Gracias a la negociación y al voto de Esquerra se han mantenido y se han dignificado las pensiones de millones y millones de personas, también de catalanes, por supuesto. Gracias a la negociación y al voto de izquierda se aprobó una ley de muerte digna. Y gracias a la negociación y al voto de Esquerra se han aprobado y reforzado recursos contra la violencia machista. Decir que esto es a cambio de nada es miserable, señor Cruset. Gracias a la negociación y al voto de izquierda se han aprobado recursos para proteger la infancia. También gracias a la negociación de izquierda se han retirado medallas a fascistas, a franquistas, que es lo mismo. Gracias al voto de izquierda se ha prohibido el acoso a mujeres ante clínicas de aborto. Gracias al voto de izquierda se ha aprobado una ley de consentimiento, porque solo sí es sí, algo que ustedes tumbaron con la derecha española, por cierto. Gracias a la negociación y al voto de izquierda se han dignificado los derechos de los riders y también nueve personas duermen en su casa y no en una celda, entre ellos sus jefes. Y gracias a la negociación y al voto de izquierda, sí, se ha conseguido una financiación justa para nuestro país. Vuelvo a pedírselo: respeten a Esquerra Republicana y dejen de comportarse como los dueños de la finca, porque Cataluña no es su finca y nosotros no somos sus obreros.
Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Cruset Domènech.
Josep Maria Cruset Domènech
JuntsDiputado.Página 48Vídeo
Moltes gràcies, president. Senyora vicepresidenta, l’he escoltat atentament i la veritat és que se l’ha entès perfectament. Anem a l’essència de les coses. Definició de singular: únic a posseir determinades qualitats. És a dir, en àmbit del finançament, el contrari del que representa el cafè per a tothom. Li torno a llegir les declaracions seves i del president Sánchez, en què constantment deia que aquest nou finançament era extrapolable a la totalitat de les comunitats autònomes, que tothom s’hi podia acollir, que qui el volgués exercir només calia que ho demanés, etcètera, etcètera. I que quan jo li llegia que quan parlàvem de si era un concert econòmic, vostè literalment havia dit que no, que no ho era, i que qui digués que sí, estava mentint, perquè no, no ho era. Ho entén? Al final el nom sí que fa la cosa, i tant que fa la cosa, i més en política, i més en els acords. El nom fa la cosa, perquè, al contrari, el que presta és a la confusió, a l’engany, a l’incompliment, al que jo havia entès una cosa i en realitat era una altra, al que això semblava que era blanc i després ha resultat que era gris. No, no; el nom fa la cosa. I si es va construir una majoria política a Catalunya, fonamentant-se en el fet que l’acord es fonamentava en el fet que s’havia arribat a un concert econòmic, literalment dit pels signants de l’acord, ara no podem dir: Bé, que això potser ben bé no ho és, que quan s’entra a negociar s’entra i se surt diferent. No, l’anunci del concert econòmic, les paraules que jo li he dit es van formular per anunciar la signatura, i va portar a la investidura del president i, per tant, a la construcció d’una nova majoria política a Catalunya, que va ser fonamentada amb una mentida. Al final, si fos un concert econòmic, senyora vicepresidenta, no estaríem discutint el nom de la cosa, perquè hi estaríem tots d’acord i seria ben fàcil.
Sap què passa? Al final això és ben senzill. Vostè no pot pretendre satisfer, a la vegada, les peticions i les reivindicacions de la dreta espanyola, que governen 14 de les comunitats autònomes, i satisfer a la vegada els independentistes. Això en si mateix és un oxímoron i s’ha notat perfectament en la seva intervenció; ha dit coses diferents quan s’adreçava a uns que quan s’adreçava als altres. Per això, les seves declaracions de les últimes setmanes, dels últims mesos, són incongruents amb les respostes que vostè m›ha donat.
Per tant, se l’ha entès perfectament. Només han fet falta, de fet, fent una visió de conjunt, 59 dies perquè tot quedi ben clar. Ni és un finançament singular per a Catalunya, perquè allò que és per a tothom no pot ser singular per a algú, perquè és una contradicció; ni és, malauradament, un concert econòmic, com el que vol dir un concert econòmic; ni és la sortida de Catalunya del règim comú de finançament; ni és el final dels 20 000 milions d’euros del dèficit fiscal, ni és la clau de la caixa. Malauradament, de tot el que es va dir que era, res, absolutament, de res.
Encara més, la gent ja veu que es va alimentar aquesta mentida, perquè vostès estaven interessats, no en la veritat, no; vostès estaven interessats en el poder. I d’aquí els silencis de determinats moments —de quan es va fer l’anunci i abans de realitzar la consulta— per no entrar en el fons de la qüestió i en el detall de cada cosa. Malauradament, Catalunya no tindrà un concert econòmic i vostès ho sabien, però van deixar que molts ciutadans de Catalunya s’ho creguessin a canvi de poder. I per tot això, ara s’entenen els nervis dels últims dies, i tant que s’entenen, de la mateixa manera que s’entén el vot en contra i l’oposició aferrissada que van fer, tant Esquerra com el PSOE, a poder fer avui aquí aquesta compareixença, a intentar evitar-la, fins i tot a intentar acumular-la amb altres debats, perquè els feia temor que poguéssim parlar amb transparència del que és i del que no és el seu acord; perquè volien amagar-ho, perquè la realitat els fa por que se sàpiga. I aquesta por també explica el to txulesc i de barra de bar que sovint en algunes intervencions es fa aquí, en els darrers dies, per temor de tapar el seu ridícul.
I aquest acord, és més, encara ha alimentat una altra qüestió: ha alimentat la qüestió de l’aprenentatge del PSOE a obtenir acords a canvi de ben poca cosa. Senyora vicepresidenta, l’era de l’»a canvi de res» s’ha acabat. Amb Junts ara cal fer política, i així de natural; no és xantatge, no és una amenaça, no és acarnissament, és fer política.
Muchas gracias, presidente. Señora vicepresidenta, la escuchaba atentamente y la verdad es que se la ha entendido perfectamente. Vayamos a la esencia del tema. Definición de singular: único por poseer ciertas cualidades. Es decir, en el ámbito de la financiación, lo contrario de lo que representa el café para todos. Y vuelvo a leer las declaraciones suyas y del presidente Sánchez, en que constantemente decían que esta nueva financiación se puede extrapolar a todas las comunidades autónomas, que todo el mundo puede acogerse y que quien desee añadirse puede pedirlo. Cuando yo se lo leía, cuando hablábamos de si era un concierto económico, usted literalmente dijo que no, que no lo era, y que quien dijese que sí estaba mintiendo porque no lo era. ¿Lo entiende? Al final, el nombre sí que importa, sí que importa, sobre todo en política y en los acuerdos. El nombre son los hechos, porque al contrario puede darse pie a la confusión, al engaño, al incumplimiento, a decir que yo había entendido una cosa y en realidad era otra, a que esto parecía que era blanco y resulta que es gris. No, el nombre realmente importa. Y si se construyó una mayoría política en Cataluña basándose en que un acuerdo contenía un concierto económico con los firmantes del acuerdo, ahora no podemos decir: bueno, en realidad no era exactamente así, que cuando se entra a negociar pues se entra y se sale de otra manera. No, cuando se enuncia un concierto económico, estas palabras se formularon para enunciar una firma y esto conllevó la investidura del presidente y la constitución de una nueva mayoría política en Cataluña basada en una mentira. Al final, si realmente fuese un concierto económico, señora vicepresidenta, no estaríamos debatiendo el nombre de la misma, estaríamos ahí de acuerdo, ¿no? Sería muy fácil. Es muy sencillo. Usted no puede pretender satisfacer a la vez las peticiones y reivindicaciones de la derecha española que gobierna en catorce comunidades autónomas y satisfacer también a los independentistas. Esto en sí no es posible y se ha visto en su intervención. Ha dicho cosas distintas cuando se dirigía a unos y cuando se dirigía a otros. Por eso sus declaraciones de las últimas semanas, de los últimos meses, son incongruentes con las respuestas que me ha dado. Se le ha entendido perfectamente. De hecho, no ha hecho falta una visión conjunta —cincuenta y nueve días— para que quede todo muy claro. No es una financiación singular para Cataluña, porque lo que es para todos no puede ser singular para alguien porque es una contradicción, ni tampoco, lamentablemente, es un concierto económico, con lo que eso significa. Ni es la salida de Cataluña del régimen común de financiación, ni es el fin de los 20 000 millones de euros de déficit fiscal, ni es la llave de la caja. Lamentablemente, de todo lo que nos dijo no es nada de nada.
Y aún más. Ya se ha visto que se ha alimentado esa mentira, porque ustedes no estaban interesados en la verdad, estaban interesados en el poder. De ahí los silencios en algunos momentos cuando se anunció y después, antes de la consulta, para no entrar en el meollo de la cuestión y en los detalles de cada punto. Lamentablemente, Cataluña no va a tener un concierto económico y ustedes lo sabían, pero permitieron que muchos ciudadanos de Cataluña se lo creyesen a cambio del poder. Por todo ello, ahora son comprensibles todos los nervios de los últimos días, del mismo modo que se entiende el voto en contra y la oposición flagrante que han hecho tanto la izquierda como el PSOE para tener hoy aquí esta comparecencia, intentar evitarla, intentar acumularla con otros debates, porque realmente temían que pudiésemos hablar con transparencia de lo que es y de lo que no es su acuerdo. Querían esconderlo porque la realidad les da miedo. Les da miedo que se sepa y ese temor también explica el tono de chulo de barra de bar que hemos visto en algunas intervenciones de los últimos días para tapar ese ridículo.
Es más, este acuerdo alimenta otro tema más, el tema del aprendizaje del PSOE de obtener acuerdos a cambio de muy poco. Señora vicepresidenta, la era de a cambio de nada ha terminado. Con Junts ahora hay que hacer política y de forma natural. No es chantaje, no es una amenaza o escarnio, se trata de hacer política…
Presidencia. Señoría, vaya terminando, por favor.
Josep Maria Cruset Domènech
JuntsDiputado.Página 50
Vaig acabant, sí. És fàcil d’entendre, provin-ho. Ho torno a explicar, fixin-s’hi bé, especialment vostè, senyora vicepresidenta, que en aquest moment té qüestions importants entre mans. Quatre premisses prèvies: acceptar que vostès no tenen majoria absoluta en aquest hemicicle; entendre que nosaltres, per molt que diguin uns i altres, no formem part de cap bloc, ni d’uns ni d’altres; que nosaltres només estem al costat de la gent de Catalunya, i que amb nosaltres no funciona ni fer-nos tota la pressió del món ni fer-nos la pilota. Un cop entès això, només cal fer política, negociar per arribar a acords...
… y es muy fácil de entenderlo. Voy a intentar explicarlo de nuevo. Fíjense, especialmente usted, señora vicepresidenta, que ahora debe tratar cuestiones importantes. Cuatro premisas. Una, aceptar que ustedes no cuentan con la mayoría absoluta en este hemiciclo; entender que nosotros, por mucho que digan otros, no formamos parte de ningún bloque, ni de uno ni de otro; que nosotros solo estamos al lado del pueblo de Cataluña y que con nosotros no funciona ni que nos presionen ni que nos hagan la pelota. Una vez hayan entendido esto, se trata de hacer política, de negociar para llegar a acuerdos…
Presidencia. Señoría, finalice, por favor.
Josep Maria Cruset Domènech
JuntsDiputado.Página 50
... complir els acords i, amb la confiança guanyada, tornin a començar per plantejar-nos de nou els acords. Fer el contrari —acabo, que m’han quedat dos minuts de la primera intervenció— implica portar-los a vostès a perdre votacions o a fer el ridícul perdent punts o retirant-los a última hora de l’ordre del dia. És tan fàcil que potser per això és difícil d’entendre.
Moltíssimes gràcies.
… cumplir los acuerdos y, con la confianza ganada, volver a empezar planteándonos de nuevo estos acuerdos. Hacer lo contrario —y termino, me quedaban dos minutos de la primera intervención— implica que ustedes pierdan votos o que hagan el ridículo perdiendo puntos o retirando puntos a última hora del orden del día. Es tan fácil que tal vez por eso es difícil de entender.
Gracias.
Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea. (Denegación). Renuncia. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Casares Hontañón.
Pedro Casares Hontañón
PSOEDiputado.Página 51Vídeo
Señor presidente, señorías, señor Bravo, portavoz del Grupo Parlamentario Popular, por la misma regla de tres que usted ha utilizado, si una financiación singular para Cataluña es tan mala, ¿por qué la llevaban ustedes en el programa electoral de Cataluña? (Rumores). Díganoslo. Díganoslo. Y, señor Bravo, creo que no se ha enterado de nada. Todo lo que dice usted que tiene que ser España ya ocurre, señorías del Partido Popular. Reducimos la inflación como nadie, creamos más empleo que nunca en nuestra historia, con más de 21 millones de trabajadores, España es el país que más crece dentro de las grandes economías de la Unión Europea, reducimos el déficit, la deuda, cumplimos con Europa y hoy somos un ejemplo en el mundo. Ya ocurre todo eso, señorías del Partido Popular. (Aplausos).
Dicen, señorías del Partido Popular y señor Bravo, que nosotros gobernamos para mantener el sillón. Se lo decía a la vicepresidenta. No, señorías, no. Gobernamos para que los que se sientan en sillones no quiten impuestos a los ricos. Gobernamos para que la salida de las crisis sea justa y para poner, por ejemplo, un impuesto a la banca y a las grandes energéticas, a lo que ustedes votaron que no. Gobernamos, en definitiva, para proteger a la mayoría social de este país frente a la minoría a la que ustedes protegen. Ya sé que esto no lo entienden, pero esto es lo que hace el Partido Socialista. (Aplausos).
Señorías del Partido Popular, sé que no lo entienden. Nunca se han hecho cargo del dolor de la gente, del sufrimiento de quien no llega a fin de mes, de quien no tiene con quién dejar a su hijo cuando va a trabajar, de quien necesita ayuda para cuidar a un mayor dependiente, del joven desesperado que no tiene hoy la posibilidad de acceder a una vivienda. Ya sé que de todo esto ustedes nunca se han hecho cargo, pero háganlo por una vez, señorías, háganlo por una vez. No saben la satisfacción que se siente cuando uno desde este escaño, desde el Gobierno, trabaja por mejorar la vida de la gente, la satisfacción que se siente cuando el Grupo Socialista o la mayoría de progreso de este Congreso vota para subir las pensiones, vota para mejorar el salario mínimo interprofesional, vota para crear el ingreso mínimo vital, vota para subirlas las becas y vota para crear más derechos. (Aplausos). De verdad que es muy satisfactorio hacer todo eso pensando siempre en el interés general y no en el interés partidista. Se lo recomiendo, señorías.
Y una cosa más sobre financiación, porque el PSOE —s í, señor Bravo— tiene mucha legitimidad, vicepresidenta, para hablar de financiación. Con un gobierno socialista se aprobó el actual modelo de financiación. Con el PSOE, señorías del Partido Popular, se han hecho las mayores entregas a cuenta a comunidades autónomas y a ayuntamientos de la historia de España. (Aplausos). Con el PSOE, señorías del Partido Popular. Y sí, también con el PSOE hemos ayudado como nunca a comunidades autónomas y a ayuntamientos cuando venían mal dadas; por ejemplo, en la crisis de la pandemia. Y sí, también con el PSOE, señorías del Partido Popular, conseguimos en Europa, a pesar de ustedes, fondos europeos con los que hoy estamos llenando de proyectos a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. (Aplausos). Sí, con el PSOE, señorías. ¿Y saben lo que ha pasado con el PP y la financiación? Lo recuerdan bien los españoles: subidas de impuestos, recortes, privatizaciones y copagos. Incluso llegaron a estrangular a los ayuntamientos de este país. Lo saben muy bien los alcaldes y alcaldesas de toda España, también los del Partido Popular, o las comunidades autónomas. ¿Saben cómo financiaban ustedes a las comunidades autónomas? Con préstamos a través del FLA con intereses mediante. Este Gobierno no: financiación a fondo perdido a las comunidades autónomas. (Aplausos). Esa es la diferencia entre el Partido Popular y el Partido Socialista. ¿Sigo? ¿Sigo con lo que hacía el Partido Popular o ya no quieren oír hablar de aquellas amnistías fiscales a los defraudadores, que eran indecentes, señorías del Partido Popular? (Rumores.―Aplausos).
Termino —tranquilos, que termino—, pero voy a hacerlo con una reflexión de su líder espiritual, al que mencionaba antes, el señor Aznar. Voy a terminar recordando una frase que él decía mucho cuando no era verdad y que ahora nadie de ustedes la dice cuando sí que es verdad: España va bien pese a ustedes.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda.
Presidencia. Si me permite, señor presidente, me voy a dirigir desde el escaño, ya que creo que el debate se ha sustanciado por parte de todos los intervinientes. Quiero agradecer el tono del debate a una gran parte de los grupos políticos, la sinceridad a la hora de plantear cuáles tienen que ser los siguientes movimientos que se tienen que producir en esta materia. Es evidente que este debate no ha hecho más que comenzar y que seguiremos trabajando, entre otras razones porque seguimos hablando de un acuerdo entre partidos políticos y tendremos que hablar de las normativas y de las leyes que son capaces de articular ese debate y ese acuerdo. Le repito a Esquerra Republicana de Catalunya que cumpliremos en su totalidad con este acuerdo. Y vuelvo a pedir a otros grupos políticos, especialmente a Junts, que, efectivamente, más allá de la autoría de quién firma el acuerdo, se sumen a cualquier propuesta que permita mejorar la financiación en Cataluña. Creo que la política tiene que ser de utilidad, tiene que servir para que los votos de los ciudadanos se plasmen en cosas concretas que nos permitan conseguir avances, probablemente no al máximo de nuestras aspiraciones, pero, como suele ocurrir con las utopías, si nos acercamos a ese horizonte, habremos conseguido que el camino haya merecido la pena. Y la política tiene que merecer la pena, señor Cruset; creo que esa parte es muy importante. Al resto de formaciones políticas, especialmente a las del País Vasco, quiero agradecerles la pedagogía que permanentemente aportan respecto a que las singularidades no tienen que comportar en ningún caso privilegio o diferencias de trato entre los territorios. Y en cuanto al Partido Popular, señor Bravo, creo que me ha dicho un no como un castillo. (El señor Bravo Baena: ¡No, al revés!). Bueno, es lo que me ha dicho, porque yo le he propuesto nuevamente poder convocar, poder reunir una mesa entre partidos políticos —el señor Sánchez ya se lo dijo al señor Feijóo— donde podamos hablar las dos formaciones políticas con mayor implantación en el territorio y que estamos presentes en la Cámara. (El señor Bravo Baena: ¡Convoque a su presidente!). Se lo he dicho de manera honesta, que creo que podemos coincidir en muchas cosas. Probablemente tengamos muchos puntos de discrepancia, pero también de coincidencia; sin embargo, usted deriva al no, a que no quiere que convoque a los partidos políticos (el señor Bravo Baena: ¡Convoque a su presidente!), y habla del Consejo de Política Fiscal, en relación con el cual no respetan el voto, señor Bravo, porque han deslegitimado absolutamente el planteamiento del Consejo de Política Fiscal. Evidentemente, las leyes se votan aquí, no en otros órganos; se votan, como es normal, donde reside la soberanía nacional, que son las Cortes Generales (el señor Bravo Baena: ¡Convoque a su presidente!), pero desde el momento en que ustedes no son fieles al voto que emiten en esos órganos multilaterales, pierden toda credibilidad. A esa convocatoria, señor Bravo, creo que me ha dicho que no (el señor Bravo Baena: ¡Convoque a su presidente!), pero yo le vuelvo a tender la mano. Si le he entendido mal y usted quiere que ambos partidos políticos nos sentemos, como dijo el presidente Sánchez… (Rumores).
Presidencia. Señorías, señor Conde, le llamo la atención y le llamo al orden por primera vez. (El señor Conde Bajén: Gracias, señor presidente). De acuerdo.
Presidencia. En política, el respeto y la cortesía parlamentaria, señoría, es un ingrediente imprescindible para el acuerdo y el entendimiento. (El señor Pérez López: ¡Aplícatelo tú! ¡Aplícatelo tú). Ya sé que el Partido Popular cree que los acuerdos y los entendimientos son chantajes o imposiciones. Eso, evidentemente, habla por sí solo de la cultura democrática que tenemos cada uno. Pero insisto en que vuelvo a tender la mano por si en algún momento su formación política, su partido político, que es el que vota en el Congreso de los Diputados, se quiere sentar a negociar el modelo. Estamos disponibles. Si no es así, al resto de formaciones políticas de la Cámara que han manifestado su voluntad de avanzar en este debate les quiero decir que tendremos oportunidad de poder abordarlo, de volver a hablar sobre el modelo de país que queremos, el modelo de servicios públicos que queremos, sobre la igualdad, sobre la solidaridad, sobre la justicia social y sobre la utilidad de la política. Los ciudadanos nos ponen aquí para que mejoremos su vida y, evidentemente, cada uno tiene que ejercer esa representación para intentar avanzar justamente no en que los intereses de una minoría se abran camino, sino los intereses de la mayoría social del país. Volveremos a hablar, volveremos a tender la mano, pero muchas gracias por sus aportaciones a este debate y especialmente por la motivación que supuso este acuerdo para poder dirigir una mirada nueva que nos permita salir del inmovilismo en la reforma de la financiación autonómica. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS: — PROYECTO DE LEY DE MOVILIDAD SOSTENIBLE. (Número de expediente 121/000009).
Presidencia. Continuamos con el punto del orden del día correspondiente al debate de totalidad del Proyecto de ley de Movilidad Sostenible. Les informo que los grupos parlamentarios Popular en el Congreso y Republicano han solicitado la avocación de este proyecto de ley y que dichas solicitudes se van a someter a votación a continuación de la votación correspondiente a esta enmienda a la totalidad. Para la presentación del proyecto de ley, en nombre del Gobierno, tiene la palabra el señor ministro de Transportes y Movilidad Sostenible.