Joaquín Robles López
Muchas gracias, señora presidente. Señorías, señora ministra, el sistema educativo español ni es un sistema ni es educativo ni es español. (Aplausos). No es un sistema porque ustedes han renunciado a cumplir el artículo 27.8 de la Constitución, que les obliga a homologar los resultados de las diferentes comunidades autónomas. En España no hay homologación alguna. No hay homologación en la inversión por alumno y año; no hay homologación en las cifras de abandono y fracaso escolar; no hay homologación en los currículos; no hay homologación en los resultados académicos del informe PISA, en donde Castilla y León y Madrid están 90 puntos por encima de Andalucía, las tres gobernadas, por cierto, por el Partido Popular, y eso equivale a más de un curso lectivo. No hay unas pruebas que puedan garantizar que se está cumpliendo con lo que ustedes mismos reconocen en el punto 38 de la LOMLOE, que dice que, al finalizar la educación básica, todos los alumnos y alumnas deberán alcanzar el dominio pleno y equivalente en la lengua castellana. Y no existe una evaluación, porque ustedes han vaciado de contenido al Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Leemos a un técnico en educación, Lacasa, experto en big data. Dice Lacasa que ustedes lo que han hecho con esta LOMLOE ha sido renunciar en todo momento a tener un control de cómo se está educando a los españoles en la lengua española. Han renunciado a atacar a la Generalidad por esa negación a la hora de cumplir con el Tribunal Superior de Justicia y lo que hicieron fue meter con calzador en una disposición adicional lo que debería ser uno de los fines fundamentales de la educación. En primer lugar, ¿esta educación qué es, enseñanza o adoctrinamiento? Porque resulta que los niños, cuando terminan la educación básica, no saben nada de fisiología; no saben nada, por ejemplo, de los diferentes sistemas, del sistema nervioso central y del sistema nervioso periférico. No saben nada de eso porque resulta que conocer su cuerpo es asistir a muchas charlas y talleres sobre masturbación. En segundo lugar, no sabrán nada sobre la química del dióxido de carbono, aunque tampoco nos extraña, escuchando a la ministra de Transición Ecológica confundiendo los átomos con las moléculas. No sabrán nada de eso, pero repetirán las consignas que la chica esta, Greta, y otros profieren por los medios. No sabrán tampoco nada ni de Cervantes ni de Garcilaso ni de Calderón ni de Galdós, pero se acordarán muy bien de los cuentos narrados por transexuales disfrazadas de sota de bastos con aspecto satánico. (Aplausos). No conocerán la filosofía griega y tampoco el derecho romano, pero sabrán balbucear que todo esto son inventos del heteropatriarcado. Nada sabrán tampoco de la Hispania romana ni de la Hispania visigótica y nada sabrán de la Reconquista, concepto que seguramente a ustedes les gusta muy poco. No nos extrañaría que nos mandasen a todos los que lo utilizamos a esos tribunales del odio o que nos manden a esa subcomisión para perseguir delitos de odio que han aprobado con los votos del Partido Popular. (Aplausos). Eso sí, se habrán aprendido al dedillo todos los mantras de la descolonización que el señor ministro Urtasun publicita. Nada sabrán de los crímenes de la Segunda República, del horror del gulag y de las checas, pero repetirán como papagayos su maniquea memoria histórica, una memoria histórica que no cumple con el artículo 20.1 de la Constitución, que establece la libertad de cátedra. Ustedes quieren imponer a los profesores una visión maniquea de la historia y decirles a los alumnos españoles que sus abuelos, según donde militaran, eran buenos o malos. Infantil, pueril y, además, falso. (Aplausos). Y tampoco sabrán nada ni de cromosomas ni del dimorfismo sexual, pero repetirán de carrerilla no ya la lista de los reyes godos, sino la lista de los sopotocientos géneros, géneros plotinianos evolutivos, que se parecen a los pokemon. No tendrán un conocimiento pleno de la lengua española, pero, eso sí, dirán todos, todas y todes.
Finalmente, este sistema no es español. El bachillerato ha desaparecido prácticamente. Son dos años que no son suficientes, y bien lo saben los profesores universitarios de los primeros años de carrera, que constatan que estos primeros años se convierten en una especie de bachillerato especializado. Los informes PISA nos dicen que en 2018 los alumnos españoles bajaron 18 puntos en comprensión lectora y 10 puntos en ciencias y que en 2022 bajaron 15 puntos en matemáticas. Si tomamos estos datos, resulta que también existe una brecha secular entre provincias. Los resultados de Castilla y León no son los mismos, como decía antes, que los de Andalucía.
Se supone —y por eso mencionan esta idea cientos de veces en el articulado de su ley educativa— que el ministerio ha de velar por que en este sistema educativo exista la equidad, pero tal equidad es una cáscara vacía si no se explicitan los parámetros y las variables a las que se aplica. (Aplausos). Veamos. Si el parámetro es la nación española, tenemos que no son capaces de garantizar un mínimo de equidad en los currículos ni en la EBAU. Diecisiete pruebas diferentes con diecisiete niveles de dificultad en un aspecto que es fundamental, porque existe el distrito universitario único. Entonces, si tampoco existe la equidad en los resultados por comunidades autónomas del informe PISA, ¿en qué podemos ver esa equidad? Pues esa equidad está en el reparto de la nesciencia, en el reparto del desconocimiento, porque ustedes conciben la educación como un medio para perpetuarse en el poder, no como un medio para impartir conocimientos. (Aplausos).
Los incumplimientos flagrantes de la ley obedecen a tres razones espurias que afectan a su partido, pero también a la bancada de los moderaditos del Partido Popular, que tampoco hicieron nada por la educación cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo con mayorías absolutas. No cumplen con el mandato de homologar el sistema porque ustedes están inmersos en esta idea de una nación de naciones, de la plurinacionalidad, de la dejación completa de funciones por parte del ministerio, de que las comunidades autónomas tengan manga ancha para hacer lo que les venga en gana. Así, tenemos que los alumnos de las clases más desfavorecidas de Cataluña, y también los alumnos inmigrantes procedentes de Hispanoamérica, se ven forzados a la inmersión lingüística en catalán, y con esto lo que hacen es añadir una dificultad. Ustedes han dicho muchas veces aquí, y es verdad, que los niveles de renta están directamente conectados con el rendimiento académico. Eso es una verdad; a menor renta, peores resultados. Pero es que precisamente los alumnos que tienen menor renta en Cataluña son los que tienen mayoritariamente como lengua el español y ustedes, en lugar de favorecerles, les perjudican con la inmersión lingüística (aplausos) por esa situación en la que estamos, donde ustedes dependen de grupos separatistas y antiespañoles para poder gobernar.
Ustedes no pueden sustituir el conocimiento. Cuando hablan del espíritu crítico, que lo mencionan muchas veces en el articulado de la LOMLOE, ¿qué es eso del espíritu crítico? Crítica significa criba, significa clasificación y uno no puede cribar ni puede clasificar si no tiene los conocimientos adecuados que le sugieran los criterios para esa clasificación. Ustedes lo que hacen es devaluar el sistema de enseñanza, devaluar el sistema de los conocimientos y sustituirlos por adoctrinamiento en una ideología que ustedes pretenden absoluta, porque ni siquiera cumplen el artículo 27.3 de la Constitución, que establece que los padres tienen derecho —derecho— a elegir el tipo de formación moral y religiosa que quieren para sus hijos. (Aplausos). Ustedes no cumplen con el artículo 27.3 porque creen que esta ideología propia de lo que algunos llaman la izquierda woke —yo prefiero llamarla izquierda fundamentalista— es una ideología obligatoria. ¿Qué clase de democracia es esa donde no existe la libertad de expresión? ¿Qué clase de democracia es esa donde los profesores tienen que asumir esos dogmas ideológicos que ustedes imponen con sus leyes?
Por último, han introducido ustedes en este currículum la idea de evaluar por competencias. Yo confieso que mis antiguos colegas de trabajo están como asustados porque no saben exactamente qué es eso de la competencia y cómo se demuestra la competencia. Para demostrar que uno tiene competencia en matemáticas tiene que hacer un examen de matemáticas, obviamente, tiene que hacer algún tipo de ejercicio. ¿Qué es eso de evaluar por competencias, pensar en la ciencia infusa que tienen los profesores? ¿Mirándolos a la cara les van a aprobar? Es otra de estas barbaridades antipedagógicas que ustedes incluyen en esta ley. El sistema educativo español, como he dicho, ni es un sistema ni es educativo ni es español. Es un sistema hecho para certificar la decadencia de nuestro país, la decadencia moral, la decadencia política y, sobre todo, la decadencia de los conocimientos. Un alumno que entra hoy en el sistema educativo español lo único que puede esperar es salir con un cierto grado de adoctrinamiento y sin los conocimientos necesarios.
Por último, atacar y atacar a la educación concertada y a la educación privada, porque no quieren que nadie escape a ese adoctrinamiento. De hecho, algunos de los miembros de este Gobierno tienen a sus hijos en la educación privada, aunque luego aquí se llenan todos de la educación pública. La educación tiene que ser el factor fundamental de ascenso social, la educación tiene que ser aquello que permite a los hijos de familias desfavorecidas llevar una vida mejor, tener más posibilidades, y esto se consigue con el conocimiento, no con el adoctrinamiento. Si hemos de evaluar por competencias, tengo que decirle que la única evaluación que se me ocurre para usted y para su ministerio es la de incompetentes.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).