Ione Belarra Urteaga
PodemosDiputada.Página 23Vídeo
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. El principal problema de seguridad que tiene nuestra sociedad no es ni la inmigración ni la okupación, como defienden las derechas. El principal problema de seguridad que tiene nuestra sociedad es la violencia machista. La ley solo sí es sí, impulsada por la ministra Irene Montero y por su equipo, establecía por primera vez obligaciones concretas a todas las instituciones del Estado con el objetivo de garantizar la libertad sexual de las mujeres, porque de eso ha ido siempre este debate, de la libertad de las mujeres y del control de nuestros cuerpos. La ley solo sí es sí fija como objetivo que todas las mujeres podamos vivir en España vidas seguras y libres de violencias machistas, para que no tengamos miedo de ir al trabajo y que nuestro jefe o nuestro compañero nos toque sin nuestro consentimiento; para que no tengamos miedo de que un abuelo, un cuñado o un primo pueda, incluso, penetrarnos sin nuestro consentimiento durante años, amparado, además, por la relación familiar y de confianza, hasta convertir un espacio íntimo, que debería ser un lugar seguro, en un auténtico infierno. Señorías, esta es la gran conquista del feminismo. Al hacer visible lo que es invisible, al romper el silencio cómplice de los agresores y sus violencias se está ayudando a que las mujeres se den cuenta de que muchas cosas que pensaban que eran normales, aquello que les hizo su abuelo, aquello que les hizo su cuñado, en realidad era violencia machista, o que un beso sin consentimiento —sí, señorías— también es una agresión sexual. El feminismo ha hecho que muchas mujeres se den cuenta de que, sí, tu marido puede ser tu agresor y tu marido te puede violar. Hoy quería leerles unas palabras que me parece importante traer aquí: «Me parece insultante y entiendo que las víctimas de violación no denuncien, porque tienen que pasar por un examen humillante.
Tengo la impresión de que la culpable soy yo y que las cincuenta víctimas son quienes están detrás de mí. Desde que llegué a esta sala me siento humillada. ¿Seré cómplice, seré alcohólica? Hay que tener mucha paciencia para soportar lo que yo escucho aquí». Señorías, estas palabras son de Gisèlle Pelicot, víctima de la violencia sexual de, al menos, ochenta y tres —¡ochenta y tres!— agresores, quienes, a propuesta de Dominique Pelicot, su agresor y también su marido, la violaban mientras ella estaba drogada e inconsciente durante casi, señorías, diez años. Es una mujer que ha dado una lección al mundo y nos ha inspirado a todas con una verdad muy sencilla, pero muy importante, y es que la vergüenza, señorías, tiene que cambiar de bando. (Aplausos). Gracias de todo corazón a Gisèlle Pelicot en nombre de todas.
Señorías, si estas palabras nos encogen el estómago es porque evidencian que en nuestra sociedad persiste una violencia institucional insoportable contra las mujeres que denuncian. Nos guste o no nos guste, la justicia de nuestros países sigue teniendo un fortísimo sesgo patriarcal. Para que me entienda todo el mundo: vivimos en una sociedad machista y, por tanto, la justicia que emana de esta sociedad es también machista. Escuchen la recomendación general 33 del Comité de la CEDAW de Naciones Unidas: Con frecuencia los jueces adoptan normas rígidas sobre lo que consideran un comportamiento apropiado para una mujer y castigan a las que no se ajustan a esos estereotipos. Lo dice Naciones Unidas, no lo digo yo.
Señorías, acabar con la justicia patriarcal, con el machismo en la justicia, es una cuestión de Estado. No podemos pedir a las mujeres que denuncien si cuando lo hacen no se las cree, si cuando lo hacen se les sigue preguntando qué hora era, cómo iban vestidas o si cerraron bien las piernas. Mientras millones de mujeres en España, en Europa y en el mundo no tengan garantizado el acceso a la justicia, estaremos cometiendo una gravísima vulneración de derechos humanos. Garantizar el acceso a una justicia que proteja los derechos de las mujeres pasa por hacer efectiva de manera urgente el cien por cien de la ley solo sí es sí.
Y ustedes me preguntarán, señorías, se preguntará la gente que nos está viendo, ¿era necesario una ley para que se cumpla al cien por cien la ley solo sí es sí? Lamentablemente, tengo que decirles que sí, porque en España en estos momentos tenemos un Gobierno que no gobierna, un Gobierno que está incumpliendo su deber de diligencia debida, un Gobierno que está perdiendo el tiempo. Es un tiempo, señorías, que las mujeres españolas y, particularmente, las mujeres que han sufrido una agresión sexual no tenemos. Es un Gobierno que no solo expulsó de sus filas a la mejor ministra de Igualdad que ha tenido este país (risas), sino que lo hizo y ahora, después de un año, lo sabemos, porque quería meter el feminismo en un cajón. (Aplausos). Si el Gobierno lleva un año incumpliendo la ley solo sí es sí y dejando en la total desprotección a las mujeres víctimas de violencia sexual, en Podemos pensamos que la mayoría feminista que existe en este Congreso le tiene que hacer rectificar. Hoy pido a este Congreso que obliguemos al Gobierno a cumplir con sus responsabilidades y le pido a la mayoría feminista de este Congreso que se exprese, una vez más, para obligar a los jueces reaccionarios a hacer lo que no quieren hacer.
Miren, la proposición de ley que hoy traemos a esta Cámara tiene el único propósito —el único propósito— de aplicar con urgencia todas las medidas pendientes de la ley solo sí es sí que el Gobierno no ha hecho efectivas y que tenían que estar en vigor, señorías, desde septiembre de 2023: que todas las víctimas de violencia sexual tengan asistencia jurídica gratuita para que no haya víctimas de primera y de segunda; que los juzgados de Violencia sobre la Mujer atiendan también a las mujeres que han sufrido una violación, y que la reparación económica no se pueda utilizar para rebajar las penas de los agresores si la reparación no es integral.
Yo me pregunto por qué no cumple la ley el señor Sánchez. ¿Es que molestan todavía los derechos feministas a sus amigos de cuarenta y cincuenta años? ¿Qué hace el presidente del Gobierno recogiendo un premio a la igualdad de género en Naciones Unidas de las manos de una actriz muy famosa, cuando no estuvo ahí cuando se desató la ofensiva mediática, política y judicial contra la ley solo sí es sí y contra esos mismos avances?
Señorías, las medidas de esta ley son tan sencillas como importantes. Justicia gratuita para las mujeres víctimas de violencia sexual. Ahora mismo, en España, si te viola tu pareja o tu expareja, tienes derecho a la asistencia jurídica gratuita, independientemente de tu nivel de renta; si te viola tu abuelo o si te viola un compañero de trabajo o tu primo, no tienes ese derecho. Especialización de los operadores de justicia. Modificamos la ley para que los juzgados de Violencia sobre la Mujer atiendan también a las víctimas de violencia machista en todos los delitos de violencias sexuales recogidos en la ley solo sí es sí. Señorías, la especialización de la justicia es absolutamente fundamental para acabar con las humillaciones de las que habla Gisèlle Pelicot. Con la ley solo sí es sí prohibimos que en los juicios se hagan preguntas sobre la vida íntima de la mujer, pero esas medidas se quedan sin efecto si los jueces y las juezas que las aplican no tienen la especialización adecuada, si esa ley no la aplican jueces y juezas con formación, con especialización y que han dejado atrás los sesgos machistas que todos tenemos. Y, por último, esta ley introduce también una nueva modificación legal para que la reparación económica para víctimas de violencia sexual no pueda suponer una rebaja en la condena si no ha habido una reparación integral a la víctima. Señorías, recordarán que, en la condena contra el futbolista Dani Alves por agresión sexual, el juzgado decidió rebajar la pena del agresor porque entendía que se había reparado económicamente a la víctima. ¿Cómo vamos a hablar de reparación, señorías, si fue el propio agresor condenado el que se recorrió todos los platós de televisión diciendo que la víctima que le había denunciado mentía? ¿Cómo va a haber reparación, si fue la familia del propio Dani Alves quien dijo quién era la víctima que le había denunciado? La reparación económica, si no va acompañada de una reparación integral, en ningún caso puede considerarse reparación. La cuenta corriente y el estatus social de los agresores sexuales es uno de los principales generadores de los espacios de impunidad. Tampoco lo digo yo, lo dice Naciones Unidas.
Y desde aquí quiero darle una vez más las gracias al movimiento feminista y a los millones de mujeres que han dicho que se acabó, que basta de silencio, que basta de impunidad, incluso si el agresor es una persona con un alto estatus o prestigio.
Como les decía al principio, la violencia machista y la violencia sexual representan en estos momentos una enorme fuente de inseguridad para las mujeres. Y la solución a este gravísimo problema no es decirles a las mujeres que denuncien, no es responsabilizar a las mujeres que no denuncian, como si fuera un problema de que las mujeres no ejercemos nuestros derechos. Tampoco es una solución decir que hay que esperar a una sentencia judicial para poder respaldar a una víctima de violación, como hizo la ministra de Igualdad en el caso Dani Alves. La solución, señorías, es que el Gobierno cumpla de una vez con sus obligaciones para garantizar una respuesta integral a las víctimas de violencia machista. Y, si no lo hace, le pido a este Parlamento que le obliguemos a hacerlo, porque las mujeres de este país no podemos esperar más. (Aplausos).
Y termino. Imagino, quiero pensar, que a estas alturas el presidente del Gobierno ya se ha dado cuenta de que guardar silencio ante la brutal ofensiva reaccionaria judicial que sufrió la ley solo sí es sí y el anterior Ministerio de Igualdad no ha sido una buena idea. Como le salió bien la jugada entonces, repiten ahora la jugada contra la ley de amnistía y también van ahora a por la mujer del presidente. (Rumores). Nosotras, por nuestra parte, por mucho que el presidente Sánchez haya decidido silenciar al feminismo en esta legislatura, por mucho que dijera que las feministas habíamos ido demasiado lejos en la pasada legislatura, pensamos que quien ha ido demasiado lejos ha sido el machismo y la violencia contra las mujeres, y estamos determinadas a seguir adelante. Las feministas no hemos hecho más que empezar y creo que es bueno que pase lo que las feministas quieren que pase, aunque el PSOE y las derechas no quieran. Hoy venimos a plantearles algo mucho más sencillo, y es que estemos a la altura, que cumplamos la ley para que todas las mujeres tengan acceso a la justicia y, sobre todo, que no dejemos morir las leyes feministas. Nos va la vida en ello, señorías.
Muchas gracias. (Aplausos).