Alberto Catalán Higueras
Muchas gracias, señor presidente. Muy buenas tardes, señorías.
La mayoría de la sociedad navarra, así lo han puesto de manifiesto sus representantes en el Parlamento de Navarra —c uarenta de los cincuenta parlamentarios—, están esperando que el corredor navarro de alta velocidad y la autovía a Madrid sea una realidad lo antes posible. Es una reivindicación, es una necesidad que lleva demasiado tiempo de retraso. Por otro lado, es evidente también, señorías, que hay discrepancias en la propia Comunidad Foral de Navarra. Evidentemente. En Navarra siempre hay algún colectivo que se opone a alguna infraestructura que supone el futuro y el progreso de nuestra comunidad. Nunca faltan las coordinadoras del no. Eso sí, curiosamente, siempre con la influencia de la extrema izquierda y la izquierda radical vasca, y hoy en algunas intervenciones posteriores a la mía se podrá evidenciar. Eso sí, no les produce ningún motivo para votar en contra de apoyar los presupuestos generales del Estado cuando se recogen cientos y cientos de millones de euros para la alta velocidad en otras comunidades autónomas, ni tampoco para que una vez que estas infraestructuras están desarrolladas, están construidas, puedan disfrutar de ellas, y en Navarra tenemos muchísimos ejemplos de lo que estoy comentando.
Señorías, son demasiados años de reivindicación, de frustración, de espera. Por un motivo o por otro, con un gobierno o con otro, siempre volvemos a la casilla de salida y así no se avanza. Lo dije la semana pasada ante el propio ministro, el señor Puente. En 1998, los presidentes de Navarra, de La Rioja y de Castilla y León se juntaban en la localidad navarra de Fitero para firmar una declaración, un acuerdo exigiendo al Gobierno de España una vía rápida y fluida que les uniese con la capital de España. Después de todos estos años, sigue sin ser una realidad. Faltan 100 kilómetros, 100 kilómetros que se están haciendo eternos. No hay forma de llegar por autovía de Navarra a Soria. El último tramo adjudicado es el de Fuensaúco-Villar del Campo. Son 15 kilómetros; plazo de ejecución, cinco años. Son 3 kilómetros al año. Así, señorías, se dilata en exceso.
Por otro lado, señorías, es evidente que estamos hablando de una autovía que lleva el nombre de Navarra pero que no llega a Navarra. Han sido años de proyectos, de estudios de impacto ambiental, de exposiciones públicas y, luego, todo al cajón, a dormir el sueño de los justos. Luego, se abre el cajón, ya no sirven, están caducados y vuelta a empezar. Lo decíamos también la semana pasada. Navarra hizo un esfuerzo muy importante a la hora de construir autovías, de garantizar vías de comunicación rápidas y seguras a transportistas y a ciudadanos, independientemente de que fuesen navarros o no; sin embargo, el ministerio del Gobierno no ha correspondido con ese esfuerzo del Gobierno de Navarra.
Consideramos que es de justicia que los navarros, los riojanos y una parte muy importante de los habitantes de las provincias de Soria y Zaragoza tengan esta comunicación con Madrid. No podemos ser ciudadanos de segunda. Y lo mismo podríamos decir del corredor navarro de alta velocidad. Al ritmo que van las obras, con los plazos y las inversiones que se están realizando en este momento, tardaremos décadas y décadas en que sea una realidad. Decía el otro día el ministro que se han construido 4000 kilómetros de alta velocidad en nuestro país. En Navarra no se ha puesto en servicio ninguno. Se han invertido más de 57 000 millones de euros, escasamente el 0,4 % de ellos en Navarra cuando nosotros aportamos para el resto el 1,6 % de inversión. Pero es que, además, falta por construir el 90 % de la infraestructura. Esta es la triste realidad. No se han establecido plazos para la construcción de las nuevas estaciones de Pamplona y de Tudela ni tampoco para la eliminación del bucle ferroviario de la Comarca de Pamplona y mucho menos para la posible supresión de las actuales vías que discurren por el casco urbano de Tudela. Y si hablamos de la conexión con la denominada Y vasca, pasa prácticamente lo mismo. Mucho se ha hablado este verano y estos mismos días se está hablando mucho por parte de cargos públicos sobre esta cuestión, pero a la hora de la verdad nada de nada. Aquí la cuestión es Ezkio o Vitoria. Ese es el dilema, una vía principal o una vía secundaria. Esa es la cuestión, porque al final la decisión que se tome va a influir no solo en el futuro de las comunicaciones de Navarra, sino también en las del norte de España para comunicarse con el Mediterráneo y el Mediterráneo con el Cantábrico. Eso es algo fundamental y, por lo tanto, es hora de tomar decisiones y de hacerlo ya, de manera urgente. Nosotros, en Unión del Pueblo Navarro, optamos por Ezkio, vía principal, pero lo importante, como digo, es que se haga ya algo.
Por otro lado, señorías, el propio ministro dijo aquí que la alta velocidad llegaría a Pamplona antes del año 2030, pero no sabemos si quiso utilizar sus palabras para confundirnos o engañarnos, porque el corredor navarro de alta velocidad precisa de una plataforma nueva, vía doble, y también de un ancho estándar para tráfico mixto. Eso es el corredor navarro de alta velocidad. No es la conexión de lo que está construido entre Campanas y Castejón para unirlo con Pamplona y Zaragoza por vía convencional; no, eso no es. Por lo tanto, nuestra propuesta es razonable y realizable y va en la línea también de algunas de las cuestiones que comentó el propio ministro en su intervención.
Señorías, los navarros no queremos estar en una isla, no queremos estar aislados, hemos realizado esfuerzos importantes en vías de comunicación. El Gobierno y el ministerio tienen una deuda pendiente con Navarra y la deben cumplir. También tienen un compromiso con Navarra que tienen que cumplir y por eso, señorías, hemos presentado esta moción. Y en relación con las enmiendas —s i me lo permite, señor presidente— que se han presentado, aceptaremos la planteada por el Partido Nacionalista Vasco porque va en la línea de lo que pretende la moción, pero las otras dos no podemos aceptarlas.
Muchas gracias.