Muchas gracias, presidenta.
Ciertamente, señoría, que traiga usted Ucrania a colación con los tuits que pusieron en el pasado el líder y los dirigentes de su partido y que sus aliados en Europa estén más cerca de Vladímir Putin que del presidente Zelenski dice muy poco de ustedes. (Aplausos). Yo le recuerdo que tengo la más alta condecoración ucraniana entregada por el presidente Zelenski por mi compromiso y el compromiso de este Gobierno con Ucrania y los ucranianos, con su libertad y su democracia. (Aplausos.— El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).
Sin duda, señoría, uno de los retos que tenemos planteados en toda Europa, en España también, es el fenómeno de la migración, y, en concreto, el de la migración irregular, que le recuerdo que solo es una parte de todos los movimientos migratorios que se producen cada día en España y en Europa y que ustedes mezclan de manera deshonesta sistemáticamente con todo tipo de delincuencia. Mire, el Gobierno actúa, el Gobierno toma decisiones, el Gobierno gestiona decididamente este fenómeno. Trabajamos por una migración ordenada, regular, pero, sí, también segura y con humanismo, por una migración basada en el control de nuestras fronteras, en el desarrollo de esos países, en el respeto de los derechos humanos y en la lucha implacable contra el tráfico de personas. Por eso somos implacables con las mafias que trafican con seres humanos, por eso mantenemos un diálogo de altísimo nivel con todos los países de origen y tránsito y por eso hemos triplicado nuestros programas de cooperación al desarrollo con África Occidental. Mi primer viaje oficial de esta legislatura en el pasado mes de diciembre fue precisamente a los principales socios que tenemos, Marruecos, Mauritania y Senegal. En junio volví a Senegal y he viajado también a otros países de la región antes del verano, a Gambia y Cabo Verde, precisamente para seguir reforzando la interlocución política y la cooperación, como ha hecho también el presidente del Gobierno. Y a esos tres países, Mauritania, Senegal y Gambia, aportamos medios para combatir con eficacia a esas mafias que trafican con seres humanos y casi cien agentes.
Y este esfuerzo de cooperación va acompañado de la apertura de nuevos cauces de migración circular, porque todos los informes lo indican, que el mejor desincentivo a la inmigración irregular es que existan cauces legales para ello. Tanto con Senegal como con Gambia y Mauritania hemos firmado acuerdos sobre migración circular, que contribuyen a dar respuesta a la lucha contra la inmigración irregular y a las necesidades de nuestras empresas y del mercado laboral español que nuestros empresarios piden. Con Mauritania, principal punto de origen de los flujos irregulares en estos momentos hacia Canarias, hemos reforzado aún más nuestra cooperación migratoria. Tenemos efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil trabajando con la policía mauritana, participando en la formación por
España en especializar policías en ese país y en toda la región precisamente sobre inmigración irregular, sobre control de fronteras, sobre la lucha contra la trata de seres humanos. Además, España introdujo el 28 de agosto la obligatoriedad de visado de tránsito aeroportuario para mauritanos, que es instrumental para luchar contra la inmigración irregular y esas redes de tráfico de personas. Con Marruecos —mal día hoy para traer a colación este país, cuando uno ve cómo están colaborando con la policía y protegiendo la frontera de Ceuta y Melilla— tenemos también una excelente cooperación en la lucha contra la inmigración irregular, también en la lucha contra el terrorismo. Como le decía, lo estamos viendo estos días —mal momento para esta interpelación y para sacar a colación a Marruecos—, lo estamos viendo estos días frente a Ceuta y Melilla, donde, gracias a la colaboración con Marruecos —e stá en todas las televisiones y en todos los periódicos, usted no puede no haberlo visto—, se está impidiendo la entrada de miles de personas de manera irregular a España. Y lo hacemos también a través de programas de apoyo a la gestión de fronteras, con operaciones, como Themis, Poseidón o Indalo, de control y salvamento, porque no nos vamos a resignar nunca a que el Mediterráneo y el Atlántico sean año a año la tumba de miles y miles de personas desesperadas. (Aplausos). Por eso hacemos esas operaciones de salvamento en las rutas del Mediterráneo central, oriental y del Atlántico.
Pero la cooperación con Marruecos, país al que ustedes insultan diariamente y denostan, también permite nuestro crecimiento económico. Mire, solo en el año pasado nuestro comercio ha crecido un 3 %, 21 000 millones de euros. Es nuestro tercer socio fuera de la Unión Europea, solo por detrás de Estados Unidos y el Reino Unido. Tenemos casi 17 000 empresas exportadoras regulares a Marruecos, muchas de ellas andaluzas, y ello supone miles de puestos de trabajo para españoles. Además, Marruecos tiene planes de desarrollo en sectores clave para nuestras empresas, y una empresa española muy recientemente ha ganado la licitación para construir la mayor desaladora de agua en África. Y son solo algunos de los ejemplos de todas las acciones que el Gobierno lleva a cabo para hacer frente a un reto que afecta a nuestro país, y muy especialmente a las Islas Canarias, Ceuta, Melilla y Andalucía.
Pero, además, señoría, hemos potenciado nuestros programas de cooperación al desarrollo, porque, como le decía, nosotros miramos con humanidad —a lgo que a ustedes les falta en cada una de sus intervenciones— hacia las raíces profundas de este fenómeno que empieza a miles de kilómetros de nuestras fronteras, que son la pobreza, el hambre, la desigualdad y el cambio climático, que ustedes niegan sistemáticamente. Ninguna persona deja su hogar y su familia por capricho. Lo hacen por necesidad, y por eso la cooperación para el desarrollo sostenible que ustedes desprecian sistemáticamente es tan irrenunciable. Y sí la desprecian, ustedes fueron el único grupo en esta Cámara que no votó en 2023 la Ley de cooperación para el desarrollo sostenible y la solidaridad global, que contó con el voto favorable de todos menos de ustedes, porque no creen en la cooperación. (Aplausos). Y al igual que esa ley, que, lo mismo que el plan director que hemos aprobado en julio para la cooperación española, establece como prioridad África Occidental y el Sahel, nuestros vecinos africanos, todo eso lo han rechazado ustedes. Por cierto, la cooperación es un compromiso que está respaldado por el 98 % de la sociedad española, como indica el Eurobarómetro. Por lo tanto, no solamente dan ustedes la espalda a aquellos que más lo necesitan, que sufren hambre, pobreza, guerra y cambio climático, sino también al sentir abrumadoramente mayoritario de los españoles y las españolas. Los españoles lo apoyan, porque es obvio para todos, excepto para la ceguera extremista, que no es posible abordar los retos globales, como lo es el fenómeno migratorio, que es un desafío global, sin cooperar con nuestros socios y aliados en el mundo, con los que también cooperamos en la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos. No podemos luchar eficazmente contra esas mafias si no cooperamos con nuestros vecinos. Tampoco podemos luchar contra el terrorismo si no cooperamos con socios y con vecinos, como Marruecos. Gracias a esa cooperación, la Guardia Civil y la Policía de Marruecos han desarticulado —sin ir más lejos, el pasado mes de julio— una estructura terrorista. Gracias a esa cooperación, se están evitando desde el pasado fin de semana cruces masivos en la valla en Ceuta y Melilla. Yo espero que hoy reconozca usted la labor de nuestras fuerzas policiales y la labor de colaboración de las fuerzas policiales de Marruecos; hasta el propio presidente de Ceuta, que no es miembro del partido del Gobierno, la ha reconocido. Son solo dos ejemplos entre muchos.
Mire, si siguieran lo que ustedes propugnan, todo esto no se habría llevado a cabo, nuestras fronteras serían mucho menos seguras y estaríamos en conflicto con nuestros principales vecinos. Y mientras ustedes cuestionan la eficacia de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, efectivos de esos cuerpos trabajan en Gambia en proyectos de lucha contra el tráfico de personas. Yo mismo estuve con ellos y visité a nuestra policía allí, en Gambia, en junio. Lo que deberíamos hacer todos hoy aquí, ustedes también, es agradecer a nuestros policías el extraordinario trabajo que hacen cada día, lejos de sus familias, para contribuir a la seguridad de todos. (Aplausos). También en Senegal y Mauritania contamos con la presencia de agentes y de efectivos del ejército, del destacamento Marfil, que apoyan la estabilización en el Sahel.
El Gobierno de España defiende nuestras fronteras con firmeza y los intereses de todos los españoles, pero también, señoría, hay fronteras intangibles importantísimas, que debemos cerrar permanentemente. Ningún demócrata puede pasar el límite del discurso del odio, porque promueve la violencia contra las personas. Ningún demócrata puede sobrepasar la frontera del racismo, porque ya sabemos al horror al que lleva.
Seamos claros. Ustedes no han venido aquí a defender a España ni a sus fronteras ni a Europa ni a nuestra civilización ni a nuestros valores. Señorías, Europa, nuestra civilización, como ustedes dicen, se ha construido sobre los valores de igualdad, tolerancia y humanidad, y ustedes no han venido a protegerlos, sino a pisotearlos. Seamos claros. Ustedes no defienden ni a España ni a nuestra Constitución, porque nuestra Constitución —léala— se redactó con esos mismos valores de tolerancia, pluralidad e igualdad, y ustedes los desprecian con sus palabras y también con sus hechos allí donde el Partido Popular les abre las puertas de los gobiernos. Ustedes se limitan a repetir eslóganes falsos de división y de odio, y lo han hecho también con Venezuela, un país con el que este Gobierno ha mostrado un compromiso firme, claro y decidido con la democracia y con los derechos humanos.
España tiene una política coherente, que protege a los españoles y defiende sus valores, los valores de tolerancia, de igualdad y de humanismo, y lo hacemos con igualdad en todos los sitios, en África Occidental, en el Sahel, en Gaza, en Ucrania y en Venezuela, por la paz, la democracia y la humanidad. Quizá sean esos valores de este Gobierno y de los españoles los que ustedes no soportan, pero le diré algo: son los valores de los españoles y las españolas y son los mejores valores de la civilización europea y de nuestra sociedad. (Aplausos).