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Sin adjetivos

Pleno del 18 de septiembre de 2024

Interpelación urgente al Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación sobre cuál es la política de colaboración del Gobierno con los países de nuestro entorno en lo referente a la defensa de las fronteras.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 63.

InmigraciónDefensa y exterior

Carlos Flores Juberías

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Con la venia, señora presidenta. Señor Albares, sé por la prensa que ha tenido usted unos días complicados en sus ratos de trabajo tratando de mantener la ficción de que es usted, y no otros miembros del Gobierno u otros expresidentes del Gobierno, quien fija las directrices de nuestra política exterior en relación con Venezuela, y en sus ratos libres, porque me resisto a pensar que esto lo haga en su horario de oficina y desde el Palacio de Santa Cruz, preguntándose por qué el Partido Popular no ha condenado el franquismo en las últimas horas, cuestión ésta de profundas implicaciones en un escenario internacional cada vez más complejo e inestable, así que déjeme que empiece dándole una buena noticia, que, a buen seguro, le relajará: nadie le echó de menos este fin de semana en Kiev. En la reunión internacional convocada para debatir el futuro europeo de Ucrania tras la guerra, ni su homólogo polaco Sikorski ni su homólogo lituano Landsbergis ni, por supuesto, el presidente ni el primer ministro ni el ministro de Exteriores ucranianos lamentaron su ausencia ni me preguntaron por usted ni me pidieron que le diera recuerdos de su parte. En realidad, no lo hizo nadie, no lo hicieron los mandatarios internacionales, no lo hicieron los congresistas estadounidenses, no lo hicieron los militares ucranianos recién vueltos del frente, no lo hicieron los intelectuales, no lo hicieron los camareros de la cafetería (continúan los rumores), lo cual estoy seguro de que se debe a la fluida relación que mantiene usted con todos ellos y a la seguridad que reina en la comunidad internacional...

Presidencia. Un momento, señor Flores. Le he parado el tiempo. Si los diputados quieren salir del hemiciclo, me parece razonable. Si quieren hablar dentro, mejor que salgan. Pero háganlo en silencio, por favor, porque el señor Flores está en el uso de la palabra y es imposible oírle. Muchas gracias.

Carlos Flores Juberías

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Gracias, señora presidenta. … lo cual seguro que se debe a la extendida convicción en la comunidad internacional de que cuando las cosas se ponen feas basta con chascar los dedos para que José Manuel Albares, la democracia y la diplomacia española salgan al quite. Vamos a lo que vamos, empecemos por algunos datos, pocos, porque no son necesarios muchos para dar cuenta de las dimensiones de la emergencia migratoria que vive nuestro país y de las políticas a las que su Gobierno nos ha arrastrado. En el primer semestre del año en curso llegaron a España 24 898 inmigrantes ilegales, 12 000 más que en el mismo periodo del año 2023, es decir, un incremento del 96 %, de los cuales 19 257, un 77 %, lo han hecho a través de las Islas Canarias por vía marítima, un 167 % más que en el mismo periodo del año anterior, cuando arribaron 7213. España ha subido en estos momentos el 20 % de la inmigración irregular en toda la Unión Europea, aunque, como bien sabe usted, nuestro país solamente supone el 10 % de la población comunitaria. Prosigamos con algunos titulares. Sé que usted es un hombre ocupado, intuyo que su principal fuente de información serán los dosieres de prensa que le prepararán sus asesores y sospecho que entre ellos tal vez haya más preocupación por mantener su puesto de trabajo que por hacer saber al señor ministro que, como al emperador del cuento de Andersen, su política exterior está desnuda y usted es el único que todavía no se ha enterado, así que me permitiré unas poquitas citas: «Alerta en Alcazarquivir por afluencia masiva de menores hacia Ceuta», Ceuta Actualidad. «Baleares y la Costa Blanca se suman al corredor migratorio de Canarias», La Vanguardia. «Un 55 % más de migrantes han muerto en el mar en su ruta a Alicante y el levante en la mitad del año», El Español. Pido a la señora presidenta que ponga en alerta naranja a la comisión parlamentaria que estudia los discursos de odio porque voy a citar pseudomedios desafectos al régimen. (Aplausos). El Debate, «La llegada masiva de inmigrantes provoca un colapso en los centros de acogida andaluz». ABC, «Un cayuco con medio centenar de sirios y pakistaníes abre un inesperado giro en la ruta canaria». Supongo que en sus papeles llevará ya escrito que el problema de la inmigración irregular afecta a otros muchos países, todos los demás del arco mediterráneo, que, como nosotros, comparten frontera marítima con el norte de África, y que en todo caso esta es una cuestión que no compete a su negociado. Vaya, que, si me molesta que «un joven detenga a un extranjero de dieciocho años que llevaba cuarenta y cinco móviles robados en un concierto en la Caja Mágica» —‌titular de La Gaceta— a quien debería quejarme es al ministro del Interior, y, si me provoca reparo saber que «el Gobierno de Sánchez aloja gratis a los doscientos inmigrantes ilegales recién llegados a Tossa de Mar en un hotel de cuatro estrellas, con piscina, spa y gimnasio» —‌titular de La Razón— debería llorarle a la ministra de Asuntos Sociales. Pero no, también su negociado tiene responsabilidades en esta cuestión, es el ministro de Asuntos Exteriores, de Unión Europea y de Cooperación, y cada uno de esos tres incisos le genera responsabilidades y competencias en esta materia, porque, si su ministerio funcionase como es debido e hiciera lo que debe, la amenaza migratoria no solo no traspasaría nuestras fronteras, sino que ni siquiera llegaría a tocar en ellas. (Aplausos). ¿A qué me refiero cuando digo hacer lo que debe? Déjeme que ponga algunos ejemplos y, ya que esta interpelación gira en torno a lo que los países de nuestro entorno hacen para defender sus fronteras, déjeme que le brinde si quiere un breve listado de lo que considero buenas prácticas y que me conformaría con que usted considerase prácticas dignas de estudio. Si el primer ministro británico, el laborista Starmer, acaba de declarar en Roma que «Italia ha logrado una drástica reducción de la inmigración ilegal y quiero entender cómo ha ocurrido», estoy seguro de que también usted estará encantado de conocer las prácticas más exitosas sobre la materia, ¿no es así?

Empecemos con pausa, Suecia —‌para que no se me asuste demasiado—, donde el primer ministro Kristersson y la ministra de inmigración Stenergard han conseguido que la inmigración disminuya un 15 %, y aún piensan reducirla más, aportando hasta 31 000 euros a aquellos inmigrantes que quieran regresar a sus países de origen, una cifra más que holgada para poder poner una vivienda, para poder emprender un negocio, para contribuir al sostenimiento y al desarrollo en su país de origen y que resulta ser el incentivo más generoso de toda Europa. Esta cantidad de 31 000 euros es el doble de lo que Dinamarca otorga, 13 500, que a su vez es el doble de lo que Noruega aporta, 6400, que a su vez es el doble de lo que aporta el Reino Unido, 3500. Fíjense, qué risa, Suecia tiene un gobierno de derechas y Dinamarca, Noruega y Reino Unido tienen gobiernos de izquierdas. Fíjense, qué risa, Suecia, que limita al norte con el polo norte, con el Círculo Polar Ártico, tiene un ministerio de migraciones y España, que limita al sur con el Reino de Marruecos, no. (Aplausos). Se ve que entre los veintidós ministerios de Sánchez no había sitio para un ministerio de esta categoría. Se ve que la migración es la prioridad número veintitrés del Gobierno socialista.

Sigamos con Italia, el país cuya situación geográfica más se parece a la nuestra y que ha reducido en un 62 % sus entradas, de 114 000 a 42 000. ¿Gracias a qué? Gracias a la implicación de las guardias costeras tunecina y libia, resultado a su vez del estrechamiento de las relaciones con ambos países promovidas por el Gobierno Meloni, a la creación de una sala de control conjunta para el seguimiento de las actividades de las mafias, del tráfico de inmigrantes, al reforzamiento de las repatriaciones voluntarias y asistidas a los países de origen y destino y al incremento de la cooperación al desarrollo con ambos países. Pero no solamente es guante de seda, también es puño de hierro mediante la explotación de drásticas sanciones para las ONG de rescate marítimo que incumplan la obligación de llevar a los migrantes al puerto más cercano, una política migratoria que además implica colaboración con países terceros.

Saltemos al país que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, la solución húngara a la migración, con la combinación de tres tipos de políticas: el cierre selectivo de las fronteras, la adopción de medidas disuasorias y la concienciación social hacia el problema y sus implicaciones.

Y para terminar, movámonos a terrenos donde seguramente se sentirá más a gusto, la Alemania del socialdemócrata Scholz, que desde anteayer aplica a todas sus fronteras terrestres los mecanismos de control que desde 2015 venía aplicando en su frontera sur con Austria, que a su vez ya vigila sus fronteras con Eslovaquia, la República Checa, Hungría y Eslovenia para reducir el ingreso de solicitantes de asilo y neutralizar el peligro del terrorismo, que además sigue la política de retener a los solicitantes de asilo en albergues cercanos a la frontera e incluso de privar de libertad a aquellos que presenten riesgo de fuga.

Son simplemente cuatro ejemplos de cuatro políticas que rinden resultados. Yo me conformaría con que usted saliese de esta sesión al menos con dos ideas o dos convicciones que me gustaría transmitirle. La primera es que, en efecto, es posible reducir significativamente los flujos migratorios irregulares, como acreditan los datos sobre este particular arrojados por otros países que se hallan tan cerca del norte de África como el nuestro y que poseen fronteras tan difíciles de proteger como las nuestras. Hay políticas que funcionan, las políticas que asustan a las mafias que se enriquecen con este negocio y que disuaden a los inmigrantes de que abandonen sus hogares para poner sus vidas en riesgo, y hay políticas que fracasan, las que tienen por fruto el enriquecimiento de unos pocos y la muerte de muchos, y no hay más que observar esas políticas con una mirada desprejuiciada para poder observar cuáles funcionan y cuáles no.

Y la segunda es que en este asunto su ministerio está llamado a jugar un papel decisivo y usted no debería comportarse como simple comparsa. Muchas de las medidas necesarias para proteger nuestras fronteras y garantizar la seguridad de nuestras calles piden y deben llevar su firma, y muchas otras solamente podrían ser implementadas sobre la base de la colaboración activa de su ministerio, así que me permito sugerirle algunas: uno, la inmediata expulsión, con destino a su país de origen o a aquel del cual provengan, de todos los inmigrantes que hayan accedido ilegalmente a nuestro territorio, y con este fin la suscripción de acuerdos de repatriación y la efectiva implementación de aquellos que se hayan suscrito ya; dos, expulsión inmediata de aquellos inmigrantes regular o irregularmente asentados en España que hagan del delito leve su forma de vida, procurando que cumplan las penas en sus países de origen, y la de aquellos que hubiesen cometido delios graves en el momento mismo en que hubiesen cumplido íntegramente las penas que les hubiesen impuesto los tribunales de justicia españoles; tres, la eliminación de las ayudas públicas a las ONG, asociaciones o cualesquiera otras entidades que bajo la apariencia de dedicarse a la cooperación al desarrollo se dediquen a promover o a ayudar a la inmigración ilegal (aplausos); cuatro, la identificación en origen de las mafias dedicadas al tráfico de inmigrantes y el fomento de la cooperación policial para su neutralización; cinco, el desarrollo de políticas de cooperación al desarrollo especialmente dirigidas a los países de origen de la inmigración irregular rumbo a España que fomenten el desarrollo económico de estos y el establecimiento de mecanismos para verificar que las mismas lleguen de manera efectiva a sus ciudadanos; seis, la imposición de sanciones y, previo a ello, la congelación de programas de cooperación, especialmente los encaminados a la modernización de las instituciones y a la dotación de las fuerzas policiales con aquellos Estados que promuevan o consientan oleadas masivas de inmigrantes rumbo a España o que las utilicen como arma para limitar nuestra soberanía nacional o que se nieguen a aceptar el retorno de los inmigrantes; siete, la imposición de sanciones a aquellas organizaciones y a aquellos Estados que fomenten el desarrollo del fundamentalismo entre la población de religión musulmana asentada en España y la prohibición de su financiación, y, por último, ocho, el despliegue de una amplia campaña informativa de esta nueva política migratoria en los países de origen de los flujos migratorios irregulares que contrarreste de modo efectivo el efecto llamada que han generado las políticas seguidas en los últimos años.

Sé, señor Albares, que la mayoría de estas propuestas están en las antípodas de las que su partido ha venido ensayando, probablemente de las que usted considere adecuadas, pero, caramba, si el primer ministro británico, el laborista Starmer, reconocía anteayer en Roma que Meloni «tiene fuertes ideas que estamos dispuestos a debatir», yo hoy en Madrid no espero menos de usted.

Muchas gracias. (Aplausos de los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Flores. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación por un tiempo de doce minutos. Cuando quiera.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 34Vídeo

Muchas gracias, presidenta.

Ciertamente, señoría, que traiga usted Ucrania a colación con los tuits que pusieron en el pasado el líder y los dirigentes de su partido y que sus aliados en Europa estén más cerca de Vladímir Putin que del presidente Zelenski dice muy poco de ustedes. (Aplausos). Yo le recuerdo que tengo la más alta condecoración ucraniana entregada por el presidente Zelenski por mi compromiso y el compromiso de este Gobierno con Ucrania y los ucranianos, con su libertad y su democracia. (Aplausos.— El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Sin duda, señoría, uno de los retos que tenemos planteados en toda Europa, en España también, es el fenómeno de la migración, y, en concreto, el de la migración irregular, que le recuerdo que solo es una parte de todos los movimientos migratorios que se producen cada día en España y en Europa y que ustedes mezclan de manera deshonesta sistemáticamente con todo tipo de delincuencia. Mire, el Gobierno actúa, el Gobierno toma decisiones, el Gobierno gestiona decididamente este fenómeno. Trabajamos por una migración ordenada, regular, pero, sí, también segura y con humanismo, por una migración basada en el control de nuestras fronteras, en el desarrollo de esos países, en el respeto de los derechos humanos y en la lucha implacable contra el tráfico de personas. Por eso somos implacables con las mafias que trafican con seres humanos, por eso mantenemos un diálogo de altísimo nivel con todos los países de origen y tránsito y por eso hemos triplicado nuestros programas de cooperación al desarrollo con África Occidental. Mi primer viaje oficial de esta legislatura en el pasado mes de diciembre fue precisamente a los principales socios que tenemos, Marruecos, Mauritania y Senegal. En junio volví a Senegal y he viajado también a otros países de la región antes del verano, a Gambia y Cabo Verde, precisamente para seguir reforzando la interlocución política y la cooperación, como ha hecho también el presidente del Gobierno. Y a esos tres países, Mauritania, Senegal y Gambia, aportamos medios para combatir con eficacia a esas mafias que trafican con seres humanos y casi cien agentes.

Y este esfuerzo de cooperación va acompañado de la apertura de nuevos cauces de migración circular, porque todos los informes lo indican, que el mejor desincentivo a la inmigración irregular es que existan cauces legales para ello. Tanto con Senegal como con Gambia y Mauritania hemos firmado acuerdos sobre migración circular, que contribuyen a dar respuesta a la lucha contra la inmigración irregular y a las necesidades de nuestras empresas y del mercado laboral español que nuestros empresarios piden. Con Mauritania, principal punto de origen de los flujos irregulares en estos momentos hacia Canarias, hemos reforzado aún más nuestra cooperación migratoria. Tenemos efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil trabajando con la policía mauritana, participando en la formación por

España en especializar policías en ese país y en toda la región precisamente sobre inmigración irregular, sobre control de fronteras, sobre la lucha contra la trata de seres humanos. Además, España introdujo el 28 de agosto la obligatoriedad de visado de tránsito aeroportuario para mauritanos, que es instrumental para luchar contra la inmigración irregular y esas redes de tráfico de personas. Con Marruecos —‌mal día hoy para traer a colación este país, cuando uno ve cómo están colaborando con la policía y protegiendo la frontera de Ceuta y Melilla— tenemos también una excelente cooperación en la lucha contra la inmigración irregular, también en la lucha contra el terrorismo. Como le decía, lo estamos viendo estos días —‌mal momento para esta interpelación y para sacar a colación a Marruecos—, lo estamos viendo estos días frente a Ceuta y Melilla, donde, gracias a la colaboración con Marruecos —e‌ stá en todas las televisiones y en todos los periódicos, usted no puede no haberlo visto—, se está impidiendo la entrada de miles de personas de manera irregular a España. Y lo hacemos también a través de programas de apoyo a la gestión de fronteras, con operaciones, como Themis, Poseidón o Indalo, de control y salvamento, porque no nos vamos a resignar nunca a que el Mediterráneo y el Atlántico sean año a año la tumba de miles y miles de personas desesperadas. (Aplausos). Por eso hacemos esas operaciones de salvamento en las rutas del Mediterráneo central, oriental y del Atlántico.

Pero la cooperación con Marruecos, país al que ustedes insultan diariamente y denostan, también permite nuestro crecimiento económico. Mire, solo en el año pasado nuestro comercio ha crecido un 3 %, 21 000 millones de euros. Es nuestro tercer socio fuera de la Unión Europea, solo por detrás de Estados Unidos y el Reino Unido. Tenemos casi 17 000 empresas exportadoras regulares a Marruecos, muchas de ellas andaluzas, y ello supone miles de puestos de trabajo para españoles. Además, Marruecos tiene planes de desarrollo en sectores clave para nuestras empresas, y una empresa española muy recientemente ha ganado la licitación para construir la mayor desaladora de agua en África. Y son solo algunos de los ejemplos de todas las acciones que el Gobierno lleva a cabo para hacer frente a un reto que afecta a nuestro país, y muy especialmente a las Islas Canarias, Ceuta, Melilla y Andalucía.

Pero, además, señoría, hemos potenciado nuestros programas de cooperación al desarrollo, porque, como le decía, nosotros miramos con humanidad —a‌ lgo que a ustedes les falta en cada una de sus intervenciones— hacia las raíces profundas de este fenómeno que empieza a miles de kilómetros de nuestras fronteras, que son la pobreza, el hambre, la desigualdad y el cambio climático, que ustedes niegan sistemáticamente. Ninguna persona deja su hogar y su familia por capricho. Lo hacen por necesidad, y por eso la cooperación para el desarrollo sostenible que ustedes desprecian sistemáticamente es tan irrenunciable. Y sí la desprecian, ustedes fueron el único grupo en esta Cámara que no votó en 2023 la Ley de cooperación para el desarrollo sostenible y la solidaridad global, que contó con el voto favorable de todos menos de ustedes, porque no creen en la cooperación. (Aplausos). Y al igual que esa ley, que, lo mismo que el plan director que hemos aprobado en julio para la cooperación española, establece como prioridad África Occidental y el Sahel, nuestros vecinos africanos, todo eso lo han rechazado ustedes. Por cierto, la cooperación es un compromiso que está respaldado por el 98 % de la sociedad española, como indica el Eurobarómetro. Por lo tanto, no solamente dan ustedes la espalda a aquellos que más lo necesitan, que sufren hambre, pobreza, guerra y cambio climático, sino también al sentir abrumadoramente mayoritario de los españoles y las españolas. Los españoles lo apoyan, porque es obvio para todos, excepto para la ceguera extremista, que no es posible abordar los retos globales, como lo es el fenómeno migratorio, que es un desafío global, sin cooperar con nuestros socios y aliados en el mundo, con los que también cooperamos en la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos. No podemos luchar eficazmente contra esas mafias si no cooperamos con nuestros vecinos. Tampoco podemos luchar contra el terrorismo si no cooperamos con socios y con vecinos, como Marruecos. Gracias a esa cooperación, la Guardia Civil y la Policía de Marruecos han desarticulado —‌sin ir más lejos, el pasado mes de julio— una estructura terrorista. Gracias a esa cooperación, se están evitando desde el pasado fin de semana cruces masivos en la valla en Ceuta y Melilla. Yo espero que hoy reconozca usted la labor de nuestras fuerzas policiales y la labor de colaboración de las fuerzas policiales de Marruecos; hasta el propio presidente de Ceuta, que no es miembro del partido del Gobierno, la ha reconocido. Son solo dos ejemplos entre muchos.

Mire, si siguieran lo que ustedes propugnan, todo esto no se habría llevado a cabo, nuestras fronteras serían mucho menos seguras y estaríamos en conflicto con nuestros principales vecinos. Y mientras ustedes cuestionan la eficacia de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, efectivos de esos cuerpos trabajan en Gambia en proyectos de lucha contra el tráfico de personas. Yo mismo estuve con ellos y visité a nuestra policía allí, en Gambia, en junio. Lo que deberíamos hacer todos hoy aquí, ustedes también, es agradecer a nuestros policías el extraordinario trabajo que hacen cada día, lejos de sus familias, para contribuir a la seguridad de todos. (Aplausos). También en Senegal y Mauritania contamos con la presencia de agentes y de efectivos del ejército, del destacamento Marfil, que apoyan la estabilización en el Sahel.

El Gobierno de España defiende nuestras fronteras con firmeza y los intereses de todos los españoles, pero también, señoría, hay fronteras intangibles importantísimas, que debemos cerrar permanentemente. Ningún demócrata puede pasar el límite del discurso del odio, porque promueve la violencia contra las personas. Ningún demócrata puede sobrepasar la frontera del racismo, porque ya sabemos al horror al que lleva.

Seamos claros. Ustedes no han venido aquí a defender a España ni a sus fronteras ni a Europa ni a nuestra civilización ni a nuestros valores. Señorías, Europa, nuestra civilización, como ustedes dicen, se ha construido sobre los valores de igualdad, tolerancia y humanidad, y ustedes no han venido a protegerlos, sino a pisotearlos. Seamos claros. Ustedes no defienden ni a España ni a nuestra Constitución, porque nuestra Constitución —l‌éala— se redactó con esos mismos valores de tolerancia, pluralidad e igualdad, y ustedes los desprecian con sus palabras y también con sus hechos allí donde el Partido Popular les abre las puertas de los gobiernos. Ustedes se limitan a repetir eslóganes falsos de división y de odio, y lo han hecho también con Venezuela, un país con el que este Gobierno ha mostrado un compromiso firme, claro y decidido con la democracia y con los derechos humanos.

España tiene una política coherente, que protege a los españoles y defiende sus valores, los valores de tolerancia, de igualdad y de humanismo, y lo hacemos con igualdad en todos los sitios, en África Occidental, en el Sahel, en Gaza, en Ucrania y en Venezuela, por la paz, la democracia y la humanidad. Quizá sean esos valores de este Gobierno y de los españoles los que ustedes no soportan, pero le diré algo: son los valores de los españoles y las españolas y son los mejores valores de la civilización europea y de nuestra sociedad. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

Carlos Flores Juberías

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Con la venia, señor presidente. Señor ministro, yo he preparado esta interpelación con un exquisito cuidado y un escrupuloso respeto a lo que son sus competencias como ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Podría haber llevado el debate sobre la migración a otros muchos terrenos, pero soy consciente de cuál es su ámbito de actuación y cuáles son sus facultades, y he procurado aquilatarlos a lo que le podía resultar a usted pertinente. En cambio, su respuesta ha estado dedicada a hablar de economía, y ya sabemos cuál es el número de empresas que trabajan en Marruecos; de asuntos de Interior, y nos ha hablado de las fuerzas policiales, y hasta de filosofía política, pues nos ha explicado usted, en una respuesta a una interpelación al ministro de Asuntos Exteriores sobre la política migratoria de España, cuáles son los fundamentos de la civilización europea y cuáles son los orígenes no sé si del derecho romano, la filosofía griega o la religión cristiana. Yo sigo empeñado en llevar el debate al terreno que nos interesa en estos momentos, aunque, si quiere usted que hablemos de filosofía política, le cito después en la cafetería y seguro que será una conversación entretenida. Me pide usted que reconozca la labor de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Yo la reconozco todos los días —‌todos los días—, cuando actúan y cuando no, cuando salen en las noticias por los éxitos de sus actuaciones y cuando, por el contrario, salen en la necrológica de los periódicos. Y también valoro a nuestras Fuerzas Armadas, por eso me escandaliza que, cuando este partido propuso la implicación de la Armada en la defensa de nuestras fronteras, desde ese lado del hemiciclo (señalando a los escaños del Grupo Parlamentario Socialista) se recurriese al sarcasmo de si queríamos bombardear a los cayucos o de si queríamos cañonear a los inmigrantes. ¿Las Fuerzas Armadas españolas hacen eso? (Aplausos). ¿Creen ustedes que, si la Armada estuviese en el Estrecho, sería para cañonear a los cayucos? ¿Lo cree el Partido Socialista? ¿Ese es el respeto que tienen ustedes a nuestras Fuerzas Armadas? (Continúan los aplausos). Lecciones de respeto a la Policía y a las Fuerzas Armadas a este partido —a‌ este partido— ninguna, señor ministro. Deme lecciones sobre otras cosas. ¿Qué demonios es eso de la inmigración circular? Yo me dedico a otras cosas y reconozco que escuché el concepto por primera vez hace unos meses. ¿Cree usted que Mauritania va a mandar trabajadores cualificados que respondan a las necesidades de nuestras empresas a trabajar en España durante tres o seis meses y que después esos trabajadores van a volver tranquilamente a sus países de origen? ¿Lo cree de verdad? (Aplausos). Porque yo no me chupo el dedo, y creo que usted tampoco. ¿Cree usted que Mauritania tiene esos cientos de miles de trabajadores cualificados que responden a las necesidades de nuestras empresas? ¿Cree usted que tiene eso sentido desde el punto de vista económico? ¿Cree usted que eso responde a un ideal de justicia en el país que tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de toda la Unión Europea? (Aplausos). Explíquemelo, porque a mí no me salen las cuentas. Yo no lo veo.

Me ha hablado también de la política de relaciones con Marruecos. Nuevamente, me congratulo de la colaboración que, al parecer, está prestando la gendarmería marroquí en estos últimos días en la frontera de nuestras dos plazas de soberanía en África y que he leído en los periódicos, por supuesto. Lo que no he leído en los periódicos —s‌ upongo que lo leeré en los periódicos de la semana que viene o del mes que viene— es el precio de esa colaboración, porque Marruecos no da puntada sin hilo. Sabemos perfectamente que Marruecos utiliza la migración como un arma de presión. Cuando las cosas vienen mal dadas, se abre la espita y los inmigrantes llegan a la valla. Cuando las cosas vienen bien dadas, se cierra la espita y los inmigrantes son apaleados por la Policía marroquí antes de llegar a la valla. Lo hemos visto con demasiada frecuencia. (Aplausos). Sé que la Policía marroquí se está empleando con contundencia, pero lo que no sé —‌lo consultaré en los periódicos de la semana que viene— es cuál es el precio para todo esto.

En cualquiera de los casos, señor ministro, la afirmación de que nuestras fronteras son seguras no se cohonesta con la realidad, no se cohonesta ni con los números absolutos ni con los números relativos de otros países europeos, no se cohonesta con la evolución de las cifras, no se cohonesta con la apreciación que tienen los ciudadanos en la calle. Nuestras fronteras son un coladero y la responsabilidad fundamental la tiene el ministro del Interior...

Presidencia. Señoría, debe ir finalizando.

Carlos Flores Juberías

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... pero usted, como ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, tiene mucho que decir y muchísimo más que hacer a este respecto. Hágalo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Para concluir el debate tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 37Vídeo

Señoría, en materia migratoria hay dos cosas importantísimas de base. No hagan demagogia con el sufrimiento humano y tengan empatía. Ideas peregrinas como que el ejército controlará la inmigración irregular o que haremos deportaciones masivas son demagogia con el sufrimiento humano. (Aplausos). Segunda regla fundamental. La inmigración irregular es un fenómeno muy serio. No engañen a los españoles, como hacen sistemáticamente y ha hecho usted desde esta tribuna. Vamos a decírselo claro a ustedes: no hay varita mágica, ni en España ni en ningún sitio. Mientras la frontera entre Europa y África sea la más desigual del planeta, como es hoy en día —u‌ stedes votaron en contra de la Ley de Cooperación que quiere ayudar a esos países a desarrollarse—, habrá gente que de manera desesperada escoja el camino equivocado de la inmigración irregular. Se lo vuelvo a decir: no me voy a resignar nunca y este Gobierno no se va a resignar nunca a que el Mediterráneo y el Atlántico sean el cementerio de miles de seres humanos desesperados. (Aplausos). Allá ustedes si han bajado los brazos y quieren resignarse.

Mire, lo que usted llama filosofía política es la base de nuestra convivencia, que es la democracia, y nos exige respetar aquello con lo que no estamos de acuerdo; nos exige defender el derecho de los diferentes a serlo, a elegir su propia vida, aunque no compartamos sus decisiones o sus puntos de vista. Esta institución, el Congreso de los Diputados, creo que es la expresión pacífica y organizada de esos valores que son los verdaderos valores europeos, no esos que ustedes dicen que son los valores de nuestra civilización. El pluralismo, el diálogo o el respeto a la diferencia, sobre ellos hemos construido nuestra libertad y la mayor era de progreso que ha conocido la humanidad. No es filosofía política, sino lo más importante que tenemos en este país. Y, sin embargo, esos valores están en entredicho por discursos de odio, discursos de confrontación y de exclusión que creíamos desaparecidos junto con el periodo más oscuro y terrible de la historia de la humanidad. Usted ha vuelto a traer hoy aquí esos discursos, y lo hacen sus dirigentes y todos sus diputados día tras día. La historia nos enseña que la única salvaguarda permanente que tenemos es nuestro compromiso y nuestra voluntad activa de levantar un muro ante el verdadero peligro, el único muro que hay que levantar: la oleada reaccionaria que amenaza nuestras democracias y nuestra libertad por la extrema derecha que recorre Europa. (Aplausos).

Así que necesitamos un compromiso que abarque a todos los demócratas en defensa de aquello que da sentido a todo lo demás, a todas las políticas, también a la política migratoria. Ni una sola palabra de humanidad ni de empatía hacia otros seres humanos ha dicho de usted en esta tribuna. Los españoles están de acuerdo en que la democracia es deseable, en que la libertad es un valor a preservar, en que el respeto de la diversidad es un pilar de nuestra convivencia y en que, señoría —‌escúchelo bien—, nada deseable —n‌ ada deseable— se puede construir sobre el miedo, sobre el racismo, sobre la exclusión, sobre el rencor, sobre la confrontación, que nos llevan a discursos como el que yo le he oído esta mañana aquí, en el Congreso de los Diputados. Creo que todas las señorías han oído a la extrema derecha. Ustedes hablan de exclusión, de barreras —n‌ o solamente en esto, en todo—, y la única barrera que conocemos y aceptamos nosotros es la que nos debe unir a todos los demócratas y que nos separa precisamente de eso, del odio, de la división y de la confrontación que ustedes, la extrema derecha y sus aliados de extrema derecha en Europa, pretenden traer a nuestra sociedad. Esa es una unión que debemos levantar. Esa es la unión con la que nos debemos encontrar y que vale la pena preservar. Ahí encontrarán siempre al Gobierno de España, junto a los demócratas y frente a ustedes, la extrema derecha. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA QUE EL GOBIERNO EXPLIQUE SI VA A CUMPLIR LA OBLIGACIÓN DE PRESENTAR UN PLAN FISCAL ESTRUCTURAL ANTES DEL 20 DE SEPTIEMBRE Y CUÁNDO VA A SOMETERLO A VALIDACIÓN EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS. (Número de expediente 172/000055).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, para que el Gobierno explique si va a cumplir la obligación de presentar un plan fiscal estructural antes del 20 de septiembre y cuándo va a someterlo a validación en el Congreso de los Diputados. Para su defensa tiene la palabra el señor De Olano Vela.