Juan Bravo Baena
Muchas gracias, señora presidenta. Como comprenderá, tenemos que empezar recriminando que no se dé la palabra a los representantes del Grupo Parlamentario Popular y no se nos deje hablar en este Parlamento. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos). Creemos, como pienso que defendemos el conjunto de los españoles, que este es el lugar para hablar, para dar la oportunidad de que cada uno defienda sus planteamientos, y flaco favor hace si solamente permite que hable un lado y no permite que los españoles escuchen al otro. (Aplausos). Pero es su decisión, señora presidenta. Señorías, estamos convencidos de que entre Esquerra Republicana de Catalunya y la señora Montero se firmó lo que se firmó, que dice lo que dice y que lo que no dice no lo dice; pero estamos convencidos también de que la falta de explicaciones y argumentos de la señora Montero y de todo el Grupo Socialista sobre sus pactos a cambio de la silla del señor Illa y del señor Sánchez es debido a sucesiones vergonzantes, a su intención decidida de quebrar la igualdad entre españoles a cambio de poder. En esta materia de la financiación la señora Montero solo ha hecho dos cosas: año 2018, junio. Dijo que el sistema de financiación no se iba a reformar después de estar años defendiéndolo como consejera de Hacienda en Andalucía. Así hemos pasado seis años, sin hacer nada. ¿Y qué ha sido lo siguiente que hemos sabido? No que se propone reformar el sistema de financiación, sino que se propone romperlo, privilegiando a sus socios, de nuevo, a cambio de la silla del señor Illa y del señor Sánchez. Es decir, señorías del Partido Socialista, seis años después lo único que nos proponen es romper el sistema de financiación autonómica generando más desigualdad. Es lamentable. Si lo que se firmó dice que se cederá la gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos, del 100 % de los impuestos, y además dice que se hará una aportación al Estado por el coste de los servicios que el Estado preste y Esquerra dice que eso es un concierto, ¿nos quieren explicar qué parte nos hemos perdido? Lo de solidario supongo que será una broma. Si Esquerra dice que lo que se firmó no es una reforma del sistema de financiación, sino —y abro comillas— «es un nuevo sistema de financiación para la Generalitat de Catalunya basado en la negociación bilateral con el Estado» —cierro comillas—, ¿nos pueden decir qué pintamos todos los demás en esto? ¿Lo pueden explicar? Finalmente, ¿nos quieren explicar qué parte de los 23 000 millones que se aportan al sistema de financiación común ya no se van a aportar? ¿Los 23 000? ¿Los 13 000 que dice Fedea y otras instituciones? Sean honestos, expliquen, en ese caso, a los españoles las consecuencias directas de sus cesiones, el deterioro de los servicios públicos. ¿Quiere que lo volquemos en sanidad? Hablaríamos de 150 000 médicos menos para el conjunto de España. ¿Prefieren que lo hagamos en educación? 260 000 profesores menos. ¿Quiere que hablemos de infraestructuras? 25 hospitales de última tecnología menos cada año y también los servicios sociales de todos, también de los catalanes. Los expertos han avisado del riesgo en pensiones —¿se lo han dicho a los españoles?—, en el pago de la deuda, en el recorte de la financiación de las comunidades autónomas y en la correlativa subida de impuestos al resto de comunidades; por cierto, ya ha anunciado el señor Sánchez que va a subir los impuestos a todos los españoles, como siempre, más de sesenta veces. (Aplausos).
Sean honestos. Sí, sí, sean honestos, no se escondan y expliquen sus decisiones y que estas pueden ser las consecuencias de las mismas. Cuéntenselo, no se rían, explíquenselo. Señorías, cuando hablamos de financiación autonómica no hablamos ni de recaudaciones ni de impuestos, hablamos de lo importante: de la sanidad, de la educación, de las políticas sociales, hablamos de los servicios públicos fundamentales y de la posibilidad de su provisión en condiciones de igualdad para el conjunto de nuestro país, lo que significa para el conjunto de los españoles, para todos, no solamente para los que ustedes quieren. Hablamos de que un niño en Calella acceda a la educación en las mismas condiciones que un niño de Cádiz, o que una persona que sufre discapacidad tenga las mismas condiciones o las mismas prestaciones en Palma de Mallorca o en Badajoz. Hablamos de igualdad entre españoles, y ustedes han decidido privilegiar a unos independentistas en contra de la igualdad de todos los españoles. Cuando hablamos de financiación autonómica, señorías, no hablamos de territorios, hablamos de sus ciudadanos, hablamos de su sanidad, de su educación, de sus servicios sociales; en definitiva, de los servicios fundamentales de un país. Es por esa razón por la que la señora Montero y el Grupo Socialista no hablan de ello. Ustedes no hablan de ello, no explican que han decidido que se dedican a descalificar a todo el mundo, pero que no explican nada. Y no lo hacen, precisamente, porque para gestionar la sanidad, la educación y los servicios sociales de un país hace falta tener —e scuchen bien— un gobierno viable para un país y un gobierno con un proyecto común para nuestro país.
Les pregunto yo: ¿puede un gobierno al que no dejaron presentar presupuestos en marzo pasado y que no sabe si le van a dejar presentar los del año 2025 presentar una propuesta de financiación común? ¿De verdad? No pueden, por eso no lo hacen y solo son capaces y se dedican a buscar esos —¿se acuerdan?— siete votos, a costa de la desigualdad de todos, para seguir boqueando, para seguir agonizando. ¿Puede un gobierno inviable, que se dedica veinticuatro por siete a desacreditar a quien le lleve la contraria, ya sea el Poder Judicial, ya sea el Poder Legislativo, sentarse a debatir serenamente sobre el conjunto de los servicios públicos de todos? No puede, porque cuando ya se han cruzado todas las líneas rojas y las mentiras solo sirven para tapar otras mentiras, volver al debate democrático sin untar a nadie ya no está al alcance de la mano del señor Sánchez.
En fin, señorías, no puede un gobierno inviable dedicarse a gestionar lo de todos pensando en todos, porque el Gobierno, como su presidente Sánchez, solo piensa en sí mismo y hay que pasar página; hay que pasar página de este desgobierno. Por ello, el Partido Popular y los catorce presidentes de las comunidades autónomas y ciudades autónomas dijimos que necesitábamos volver a lo común, y lo hicimos comprometiéndonos a poner en común las pruebas de evaluación en educación, la EBAU. Hay que pasar página de este desgobierno y, por ello, el Partido Popular y las catorce presidencias de las comunidades autónomas y las ciudades con estatuto de autonomía han puesto sus recursos para atender a todos aquellos que consiguen sobrevivir y llegan a nuestras costas con el anhelo de progresar y que son utilizados por las mafias que trafican con seres humanos, reclamando al tiempo, como ha hecho nuestra compañera Sofía Acedo, una política de migración de Estado integral y firme.
En fin, señorías, hay que pasar página de este Gobierno y, por eso, el Partido Popular y los catorce presidentes hemos aportado nuestras propuestas para la financiación de los servicios públicos de todos. Se las hemos hecho llegar, se las ofreció el presidente Feijóo. Hemos pedido que se pongan encima 18 000 millones de los Next Generation que no van a ejecutar, que les ha dicho el Tribunal de Cuentas Europeo que van a tener que devolver, para proyectos que mejoren los servicios públicos fundamentales y ampliar el montante económico total. ¿Les parece bien? Más financiación para las comunidades autónomas La señora Montero hablaba de 16 000 millones. Puede ser una cantidad por la que empezar. ¿Les parece bien un fondo transitorio? ¿Les parece bien no trocear la Agencia Tributaria? ¿Les parece bien blindar la autonomía fiscal?
Esas son las propuestas que nosotros ponemos. Hay que pasar página y no va a ser fácil. No decimos que sea fácil ni vamos a prestarnos a demagogia, porque la España plural y diversa que defendemos es más compleja, seguro, pero es mejor. La España constitucional es el gran proyecto común que sigue uniendo a los españoles, con las actualizaciones que tengamos que hacer; pero no se puede desembocar, en ningún caso, en la desigualdad que usted está provocando. No es fácil, repito, señorías. No decimos que un proyecto reformista sea fácil, pero el proyecto de país en común de la España diversa, moderna, inclusiva y próspera que defendemos una gran mayoría de españoles merece la pena.
Muchas gracias. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).