Sofía Acedo Reyes
Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señor ministro. ¿Cuántas personas más tienen que entrar irregularmente en España para que ustedes declaren la emergencia migratoria y nacional? Se lo pregunto de otra manera: ¿hasta cuánto más hay que desnaturalizar un derecho humano como es la protección internacional para que ustedes tomen las riendas? (Aplausos). Señor ministro, ¿cuántas personas más, niños incluidos, tienen que perder la vida en el mar para que el Gobierno de España acepte que estamos en una situación crítica, lo reconozca y deje de hacer política de manos caídas para hacer una política migratoria que esté a la altura del país que tenemos? ¿Cuántas víctimas más, señor ministro? Su Gobierno ha batido todos los récords, ha superado incluso la dura crisis de los cayucos del año 2006 con el señor Zapatero, y hoy nos vuelven a posicionar como uno de los principales países de acceso irregular a Europa. Ustedes llegaron a la Moncloa allá por el año 2018 jaleando el barco Aquarius. Convocaron a más de quinientos medios de comunicación, señor ministro, y desplegaron medio Gobierno para recibir con jolgorio el desembarco de 624 inmigrantes irregulares. Cinco años después, ustedes ocultan lo que fue de aquellos ocupantes, porque los abandonaron a su suerte; y hoy, ministro, el 80 % —el 80 %— de los desembarcados en ese Aquarius permanecen en nuestro país en situación administrativa irregular, sin poder trabajar o, en la mayoría de los casos, en la economía sumergida, viviendo de la asistencia religiosa y social y abocados a la indigencia. Este es el resultado de su falsa solidaridad. (Aplausos). La misma falsa solidaridad que quieren imponer para los menores: fiesta de bienvenida y si te he visto, no me acuerdo. Qué hipocresía la suya, señor ministro, y la de su Gobierno. Qué hipocresía. ¿Retumban en sus oídos, señor ministro, aquellos aplausos del Aquarius? ¿Retumban? Qué mejor anfitrión, señorías, que el presidente del Gobierno de España para hacer atractiva la llegada irregular a España. Así fue el principio de lo que iban a ser o están siendo años de llegadas masivas e incesantes de inmigrantes por vías irregulares a nuestro país a través de embarcaciones por la ruta canaria, a nado cruzando el espigón del Tarajal en Ceuta o los diques de Melilla, en embarcaciones de recreo y motos de agua, arribando a nuestras playas, intentando vulnerar los elementos de contención fronterizos en los pasos habilitados para entrar por la fuerza en las ciudades autónomas o a través del aeropuerto de Barajas o del Prat, utilizando la llegada en tránsito o la solicitud de protección internacional sin cumplir, en la mayoría de las ocasiones, los requisitos legales para su concesión, utilizándolos como subterfugio de acceso irregular a nuestro país. Cuando el señor Sánchez llegó al Gobierno en el año 2018 multiplicó por seis las llegadas, entraron irregularmente más de 68 000 inmigrantes en España. Pero es que en lo que llevamos de año estamos superando con creces el año 2023, que no fue precisamente el ejemplo de buena gestión en el control de flujos irregulares, ya que más de 56 000 personas llegaron irregularmente a nuestro país al margen de las que lo hiciesen a través del aeropuerto de Barajas y El Prat, que usted sabe igual que yo que es por donde entra la mayoría. En los ocho meses que llevamos de 2024, más de 35 000 personas han llegado a nuestro país, un 65 % más que en el mismo periodo del año anterior que, como ya le digo, no fue nada halagüeño. Pero es que la ruta canaria, la más trágica y peligrosa, se ha incrementado en un 125 %, un 143 % en la ciudad de Ceuta. ¿Qué ha hecho el Gobierno de España para evitarlo? Y dado que viene la peor temporada, ¿qué previsión tiene el Gobierno para evitar que se sigan multiplicando las llegadas? La ausencia de política migratoria, señor ministro, ha desencadenado en un descontrol de los flujos que no tiene precedente en España, señor Marlaska, no lo tiene. Y a este caos se le suma la irresponsabilidad de un presidente del Gobierno, que, acorralado por la corrupción política y económica, viaja a África, a los países del Sahel, no para conseguir mayor efectividad de los acuerdos con terceros países y evitar las salidas, no para conseguir que se acepten las devoluciones de los que son interceptados en fronteras cuando pretenden entrar en nuestro país de manera irregular o que acepten las expulsiones de los que se encuentra irregularmente en España; no, señor ministro, no. Lejos de anunciar todo esto, para lanzar un mensaje claro y contundente a las mafias que trafican con personas y se lucran del sufrimiento de los más débiles y desincentivar la llegada irregular a nuestro país, el presidente anuncia en Mauritania ni más ni menos que 250 000 puestos de trabajos que ni están ni se esperan. ¡Qué temeridad, señor Marlaska! (Aplausos). ¡Qué temeridad! Y todavía pretenderán convencernos a todos de que esto es migración circular. Fue tal la metedura de pata del señor Sánchez que los días posteriores tuvo que rectificar para anunciar la importancia de promover la expulsión de los inmigrantes en situación irregular. Esto es lo que llevamos defendiendo en el Partido Popular desde hace años y, por ello, nos han llamado racistas, xenófobos, ultra y muchas cosas más. Claro, como ahora lo anuncia el señor Sánchez, esto es progresismo. Es progresismo.
Señor Marlaska, los bandazos de su Gobierno suponen un coste incalculable para nuestro país. Por cierto, de los diferentes gobiernos en democracia, el suyo es el que menos expulsiones ha ejecutado, tan solo el 4 %. ¿Cuál es la razón por la que su ministerio incumple de manera reiterada la legislación nacional y europea en la materia? Mire, si no se controlan las llegadas irregulares a nuestro país y tampoco se ejecutan los retornos y las devoluciones, el caos y el descontrol serán la tónica habitual. Ese caos genera sensación de inseguridad y, por tanto, un potencial rechazo social en el ciudadano. Permítamelo, señor ministro, lo inmoral no es decirlo, lo inmoral es provocarlo día a día, levantar el populismo que les permite a ustedes estar en el Gobierno. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Eso es lo inmoral, señor ministro.
En febrero de este mismo año, el presidente Sánchez viajó a Mauritania y anunció 300 millones de euros para el control fronterizo y la cooperación en flujos migratorios. ¿Cuál fue el resultado, señor Marlaska? Dos meses después, el ministro Albares viajó a Gambia y Senegal, en esta ocasión, para anunciar 180 millones de euros para fomentar el empleo entre los jóvenes y evitar las salidas. ¿Cuál fue el resultado, señor Marlaska? Mientras se dotan de suculentas cantidades de dinero estos acuerdos, el Gobierno renuncia a su seguimiento y al control para su ejecución y, a su vez, deja a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en precario en el control de fronteras, así como en el ejercicio de sus funciones en las oficinas de extranjería y de asilo.
El papel clave de Marruecos en este asunto es justo y necesario traerlo a debate, siendo país de origen de la mayor parte de los menores extranjeros no acompañados que entran irregularmente a nuestro país, pero también siendo país de tránsito de la mayor parte de los mayores de edad que entran irregularmente a nuestro país. ¿Cree usted que la colaboración de Marruecos es continua y suficiente? Yo como melillense estoy convencidísima, completamente segura, de que si hubiese una colaboración real y efectiva, Marruecos impediría el acceso irregular relativamente fácil de los inmigrantes a Ceuta y Melilla. ¿Qué cree usted, señor ministro? Porque lo sabe exactamente igual que yo. Tiene la oportunidad de demostrarlo este domingo, que se está preparando un asalto masivo a Ceuta por parte de Marruecos; tiene la oportunidad de demostrar esa colaboración. Porque hablan de relaciones excepcionales. Son tan excepcionales las relaciones del Reino de Marruecos con España que la presión no cesa y los pasos fronterizos habilitados en Ceuta y en Melilla no funcionan, señor Marlaska. Llama la atención la impermeabilidad que existe en estos cuando los ceutíes y melillenses, cumpliendo la normativa vinculante, pretendemos entrar y salir y nos eternizamos en la espera, además en condiciones lamentables, o nos prohíben pasar en régimen de viajeros cualquier tipo de mercancía, no al contrario, por supuesto, para los marroquíes hacia Ceuta y Melilla. Sin embargo, el Gobierno da carta de naturaleza para entrar irregularmente en las dos ciudades autónomas. (Aplausos). Sin duda alguna, señor ministro, contrasta, pero sobre todo evidencia que las relaciones no están restablecidas y, si lo estuviesen, no hay reciprocidad al otro lado.
Señor Marlaska, ustedes tienen la competencia exclusiva en materia migratoria; competencia exclusiva que se han negado a ejercer, provocando un caos y un colapso del sistema. Competencia exclusiva a la que ustedes han renunciado y pretenden esquivar señalando a las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, que, por otra parte, son las que están atendiendo a la gran mayoría de los inmigrantes mayores y menores de edad que están llegando a nuestro país. Como la falsa polémica generada en torno a los menores extranjeros no acompañados, que están intentando explotar hasta la saciedad a ver si en una de esas consiguen romper el Gobierno de coalición de Partido Popular y Coalición
Canaria en las Islas Canarias. Estos menores tan solo suponen el 10 % de las llegadas irregulares a nuestro país, pero con ellos desvían la atención del restante 90 %. ¿Qué van a hacer ustedes, señor Marlaska, con ese 90 % restante de mayores de edad?
Miren, la política migratoria es una política de Estado que requiere de un abordaje integral que compagine el obligatorio y necesario control y protección de nuestra frontera con el respeto a los derechos humanos, pero también la atención y la inclusión de las personas migrantes que llegan a nuestro país por vías regulares y quieren desarrollar su proyecto de vida con todas las garantías. Por ello le exijo explicaciones, que espero que pueda contestarme en el día de hoy. ¿Cuáles son las medidas que se han adoptado para el control efectivo de fronteras y el grado de ejecución por parte de su Gobierno de las expulsiones y las devoluciones de los retornos? ¿Cuánto y cómo se han incrementado los medios humanos y técnicos a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como su presencia en los países de origen de inmigración irregular? ¿Cuántos nuevos programas de migración circular se han puesto en marcha y qué tan eficientes y productivos han sido?
Solicite de una vez, señor ministro, la colaboración de Frontex, solicítela de una vez para que coadyuve a la Guardia Civil y a la Policía Nacional en la ordenación y control de flujos migratorios (aplausos) con la disposición fundamentalmente de recursos económicos, eso sí, señor ministro, sin la mínima pérdida de soberanía y competencia de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que son los verdaderos conocedores y especialistas en nuestras fronteras. También, señor ministro, apueste por conseguir una representación de primer nivel en el staff de Frontex para contar con una mayor influencia y capacidad de decisión, no tenemos a nadie español en los puestos directivos. Revisen y establezcan mecanismos de control de cumplimiento de los acuerdos con terceros países, donde tienen que exigir una mayor implicación de la Unión Europea para que haya un verdadero control de salida y la readmisión de inmigrantes sea efectiva. Y, por último, señor ministro, comprométase a venir a esta Cámara a explicar el plan de implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo que el Gobierno de España tiene que presentar en Bruselas antes de final de año.
Tienen la oportunidad de dar respuesta a todas estas cuestiones en el día de hoy, que, por otro lado, sería la obligación de un gobierno serio y que respeta las instituciones. Lo cierto es que ustedes están muy lejos de ser un gobierno serio y respetuoso. Ahora, además de la corrupción política y económica y sus furibundos ataques al Poder Judicial, también pretenden aniquilar definitivamente al Legislativo, gobernar sin la concurrencia del Legislativo, invadiendo las instituciones y sin contrapesos, esa es la democracia del señor Sánchez. ¿La suya también, señor Marlaska?
Muchas gracias. (Varios señores diputados: ¡Bravo! ¡Muy bien!—Aplausos).