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Sin adjetivos

Pleno del 10 de septiembre de 2024

Proposición no de Ley por la que se insta al Gobierno a adoptar medidas en relación con la práctica de la reduflación.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 60.

Votación

  • 11 de septiembre de 2024: salió adelante, 308 sí, 0 no, 33 abstenciones.

Noelia Cobo Pérez

PSOEDiputada.Página 58Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, la propuesta que defiendo hoy aquí en nombre del Grupo Socialista es clara, es de sentido común y es imprescindible porque su objetivo, señorías, es proteger a todos los consumidores y consumidoras, es protegernos a todos nosotros. Con esta proposición no de ley damos voz y trasladamos la indignación de los consumidores y consumidoras y proponemos soluciones frente a prácticas empresariales que aparecen en momentos en los que, por diversas circunstancias, se encarecen los productos. Señorías, me refiero a la reduflación; es decir, vender menos cantidad por el mismo precio con el objeto de que los consumidores no puedan percibir el encarecimiento del producto. Señorías, la reduflación es una auténtica estafa que menoscaba la confianza de los consumidores y consumidoras y acaba con la imprescindible transparencia que debe regir en las relaciones de consumo; es un ataque directo a nuestro poder adquisitivo y a la transparencia en el mercado; es una práctica que atenta contra los derechos de los consumidores y consumidoras y que debe ser erradicada. Cualquiera que visite cotidianamente un supermercado —‌y yo lo hago— sabe de lo que estoy hablando, señorías. Botellas de refresco, paquetes de arroz, pasta, legumbres, detergentes, conservas, frutas u hortalizas envasadas que nos cuestan lo mismo, pero duran menos, sin que seamos conscientes en el momento de la compra de que ha disminuido su cantidad. Una práctica que afecta por igual a marcas conocidas que a productos preenvasados o a marcas blancas. Este fenómeno afecta mayoritariamente a productos de primera necesidad que compramos cotidianamente, señorías. Una práctica que se basa en la tendencia que tenemos los consumidores a utilizar como referencia en la compra de los productos su precio y no su peso o su cantidad; una práctica que provoca un encarecimiento real de la cesta de la compra sin conocimiento del consumidor; una práctica que, cuando el consumidor es consciente del engaño, deteriora la reputación de la marca o establecimiento y su confianza; en definitiva, señorías, una práctica que, cuando se realiza con opacidad y sin información clara para el consumidor, debe estar considerada como una práctica engañosa. Miren, señorías, en un reciente debate en la Asamblea francesa para la aprobación de iniciativas que evitaran este tipo de prácticas en Francia se aportó el dato de que aproximadamente un 2 % de los productos alimentarios de los supermercados estaba afectado por esta práctica. Aquí, en nuestro país, en España, según el estudio publicado en noviembre de 2023 por la consultora Ipsos, el 54 % de los consumidores españoles ha notado la reducción del tamaño de los productos en su compra cotidiana. Seis de cada diez consumidores españoles ven esta práctica como inaceptable, lo que sitúa a España entre los países europeos más críticos, después de Francia, con un 67 %; Suecia, con un 63 %, y Países Bajos, con un 61 %. Según la encuesta realizada por la citada consultora, los snaks, con un 62 %; el pan, la pasta y el arroz, con un 39 %; los dulces y chocolates, con un 37 %, y la comida precocinada, con un 36 %, son los productos donde la gente dice haber percibido más la reduflación. Señorías, hoy presentamos a debate esta iniciativa con la intención de conseguir el apoyo de esta Cámara para que el Gobierno continúe en su labor de proteger y empoderar a los consumidores y consumidoras. La información es un derecho básico de los consumidores, señorías, para poder tomar decisiones óptimas sobre sus intereses. Cuando los consumidores toman decisiones sin información suficiente o por prácticas que podríamos llamar engañosas ellos son las primeras víctimas, pero también se ve afectado el conjunto del sistema por una pérdida de confianza que es preciso restaurar. Señorías, erradicar este tipo de prácticas empresariales que afectan a los consumidores puede combatirse fácilmente con más información. Un consumidor bien informado puede actuar en el mercado con mayor eficacia que los propios poderes públicos. Sin información no pueden existir consumidores empoderados, señorías. La información es el cimiento para conseguir el empoderamiento de los consumidores. Cuando esta información es engañosa les impide tomar decisiones de consumo bien orientadas, bien sea para proteger sus intereses económicos o para influir en el ámbito de la ética o la sostenibilidad. La potencia transformadora de sus decisiones se desvanece o se orienta de forma inconsciente e involuntaria hacia decisiones contrarias a su auténtica motivación. Señorías, esta proposición no de ley que debatimos hoy tiene como objetivo principal evitar la publicidad y la venta engañosa y pretendemos cumplirlo a través de tres cuestiones que consideramos esenciales. Por eso, señorías, los dos primeros apartados de nuestra iniciativa proponen más información. En primer lugar, para que los consumidores sepan detectar este tipo de prácticas y puedan actuar en consecuencia. En segundo lugar, señorías, obligando a las empresas a que informen de forma clara y transparente de estos cambios en sus productos, lo que destruiría el engaño y esta práctica se transformaría en una práctica correcta. Finalmente, en tercer lugar, para que las medidas sean completamente efectivas es esencial llevar a cabo una campaña de control, por lo que sugerimos el refuerzo de esas campañas de vigilancia del mercado para que puedan ser decisivas a la hora de identificar cambios en el tamaño, en el contenido o en el peso de los productos.

Señorías, termino mi intervención pidiéndoles de nuevo el apoyo a esta iniciativa. Es esencial ofrecer a las personas consumidoras la posibilidad de tomar decisiones en libertad, y la reduflación puede suponer un factor engañoso y, desde luego, de inducción al error de cara a llenar nuestra cesta de la compra diaria. Con nuestra condición de diputados y diputadas no desaparece nuestra condición de consumidores y consumidoras. Esta segunda condición, señorías, nos sitúa como afectados y afectadas. La primera de ellas nos facilita, pero también nos obliga a legislar, a hacer política y, desde luego, a proteger los derechos de todos y de todas las ciudadanas.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señora Cobo. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Fernández Ríos por un tiempo de cinco minutos. (Aplausos).

Tomás Fernández Ríos

VoxDiputado.Página 59Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señorías, por supuesto que la reduflación es un problema, y creo que debe estar regulado con dureza que una empresa recurra a este tipo de prácticas para vender sus productos, sobre todo si lo hace mediante engaños. A nadie nos gusta pagar más por menos o pagar lo mismo por menos de lo que recibíamos antes, sobre todo si no nos informan de ello. Suponiendo que estén aumentando en estos últimos años estos fenómenos, lo que debemos preguntarnos es por qué se producen y cuáles son sus motivos, porque lo primero que debemos tener en cuenta, aunque ustedes no se lo crean señores socialistas, es que los empresarios y los emprendedores, en su inmensa mayoría, no son unos ladrones o unos estafadores desalmados. (Aplausos). Las empresas, en muchos casos, lo único que pretenden es, en su día a día, poder sobrevivir, perdurar en unas circunstancias en las que están teniendo que hacer frente a un aumento de costes desmesurados unido a una incertidumbre en el mercado. Las empresas lo único que quieren es seguir produciendo y los consumidores seguir consumiendo. Es muy sencillo: comercializar y comprar. La unión de esas dos cosas, por desgracia, se está haciendo cada vez más difícil en nuestro país porque, señores socialistas, no se engañen, los responsables últimos de que existan estas prácticas son ustedes, ya que esta es una consecuencia más de las absurdas, improvisadas e ideologizadas políticas que están obsesionados por poner en práctica. (Aplausos). Si realmente quisieran luchar contra este problema, no presentarían una PNL de una ridícula página llena de verdaderos comentarios absurdos. Si conocieran la economía, sabrían que la reduflación se produce en un país por cinco motivos: la inflación en sí misma, la pérdida de valor de moneda en un país, la disminución del poder adquisitivo de los consumidores, los elevados costes de producción y, sobre todo, las abusivas políticas fiscales. En relación con ellos, como no tengo mucho tiempo, solo le voy a dar unas pinceladas de a dónde nos están llevando sus políticas y su manifiesta incapacidad de gestión. Ustedes son los responsables de que España sea uno los tres países de Europa que sigue todavía perdiendo de forma continuada poder adquisitivo desde el año 2010. En España los alimentos han duplicado su coste desde el año 2010. En España, desde el año 2019 que gobiernan ustedes, el poder adquisitivo de los españoles se ha reducido en un 6 %: los españoles son un 6 % más pobres que en el año 2019, en cuanto al valor real del dinero. Todos los españoles deben saber —‌endeudados o no, hipotecados o no, todos, cada uno de nosotros, viejos, jóvenes, niños, parados, pensionistas— que cada día, hoy, todos, cada uno de nosotros debemos 32 417 euros. Solo desde junio del año pasado la cifra ha aumentado en 832 euros, porque esa es la parte que nos corresponde a cada uno de la inaceptable deuda con la que ustedes, ‘socialistos’, y ustedes, ‘populistos’, nos han cargado a todos nosotros. Y tengan la seguridad de que, de un modo u otro, la vamos a pagar porque sí, ya sé que ustedes no están acostumbrados, pero las deudas se pagan. No se rían, señores del PP, porque ustedes son igual de culpables que estos señores. Austeridad, austeridad en el gasto, señores ‘socialistos’. (Aplausos). Esa es la única receta mágica. Ingreso igual a gasto, pero no, qué fácil es pedir más y más dinero, exprimirnos con impuestos —i‌mpuestos confiscatorios—, arrodillarse muchas veces ante Europa para que siga con la manivela imprimiendo billetes. Ustedes siguen queriendo hacernos creer que la solución pasa por poner más controles, más restricciones, más burocracia. ¿Pero no se dan cuenta de que ese es el origen del problema? Cada ley, cada nuevo reglamento asfixia aún más a productores de cualquier bien o servicio y empobrece al consumidor. Hablan en su proposición del IVA en productos de primera necesidad. Sesenta impuestos nuevos en los últimos cinco años. Los españoles sufrimos un 20 % más de presión fiscal que la media de todos los países europeos juntos. De verdad, ustedes se han vuelto locos.

Así que —‌y termino— sepan que los ciudadanos de a pie, para su desgracia —‌para nuestra desgracia—,‌ya se aplican ellos mismos la autorreducción. Porque autorreducción es tener que comer pescado una vez a la semana en lugar de tres; autorreducción es no poder poner fruta o un filete a tus hijos encima de la mesa; autorreducción es tener un parque móvil con una media de catorce años, uno de los más viejos de Europa; autorreducción es tener que limitar tus vacaciones; autorreducción es no tener una vivienda digna.

En resumen, con ustedes en el poder la gran mayoría de los españoles lo reducen todo, eso sí, con un único objetivo, sobrevivir, llegar a final de mes, y aun así tengan claro que muchos no lo consiguen, porque a día de hoy tres de cada cuatro familias no llegan a fin de mes.

Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Fernández. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea, por un tiempo de cinco minutos.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 60Vídeo

Gracias, presidenta. Intervendré de forma muy breve, porque hoy de lo que hablamos aquí es de menos producto, pero más caro o a igual precio; hablamos de tomar medidas contra la reduflación, como ya han hecho Francia y Alemania, para evitar que la cesta de la compra se encarezca, en definitiva, para impedir o limitar la estrategia que llevan a cabo algunos fabricantes para reducir sus costes, por lo que reducen la cantidad de producto manteniendo o elevando los precios, eso sí, a costa del consumidor, algo que impacta desde luego en los ingresos familiares, en la cesta de la compra y en la economía de muchos hogares. Además, afecta a productos que se consumen frecuentemente, como los alimentos envasados. Una estrategia que quizá pueda tener efectos en el corto plazo para los fabricantes, pero que, si el consumidor percibe, se puede sentir engañado, puede perder confianza en la marca y sustituirla por otros productos. La OCU ya denunció esta práctica en el año 2022 y también FACUA; sin embargo, la CNMC no ha realizado ningún análisis específico respecto a este fenómeno. La reduflación no es ilegal, pero las asociaciones de consumidores piden que tanto los productores como los supermercados avisen cuando se produzca un cambio de este calibre, y esto es, en definitiva, lo que ustedes solicitan al Gobierno en este Pleno; una PNL, por cierto, que también se ha registrado en la Comisión de Derechos Sociales y Consumo. Lo cierto es que resulta un tanto sorprendente que justamente soliciten ahora este tipo de medidas, cuando precisamente la inflación se está estabilizando, y no lo hicieran cuando estábamos en plena etapa inflacionista, y se peleaban ―permítanme decírselo― entre los dos socios de Gobierno por quién era el que más y mejores medidas proponía para rebajar el precio de la cesta de la compra. Lo cierto es que choca que, conociendo ustedes esta práctica, el Gobierno no la haya monitorizado hasta ahora para conocer realmente de lo que estamos hablando, para regularla y aplicar medidas al efecto. En Euskadi, al menos, en el año 2022 ya se alertaba de esta práctica y se recomendaba a las y los consumidores que se fijasen en el peso neto de cada artículo para ver si había variado con respecto a meses anteriores y, sobre todo, que buscasen el precio unitario de cada producto. Las medidas que hoy presentan también conciernen a otro ministerio que entendemos estará informado, se habrá hablado y las hará suyas, para proteger también a las y los consumidores. Nosotros no vamos a poner ninguna traba a esta PNL, pero déjenme decirles que nos parece que traen una proposición más de marketing que de otra cosa instando al Gobierno a que haga algo al respecto, cuando precisamente su grupo es el que está en el Gobierno y el que puede regular en esta materia para hacerlo a la mayor brevedad posible. Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Ruiz de Pinedo Undiano, por un tiempo de cinco minutos.

Iñaki Ruiz de Pinedo Undiano

EH BilduDiputado.Página 61Vídeo

Arratsalde on. Una de las intervenciones anteriores me recordaba a los argumentos de Manolito, el personaje de Quino, el compañero de Mafalda, cuando justificaba las sisas que hacían en el comercio de su padre en función de si habían subido los impuestos, porque, efectivamente, la reduflación no es más que la antigua sisa; la palabra en castellano de la reduflación es sisar. Esa es una práctica que ha existido toda la vida, como bien decía Manolito. Pero en estos momentos sí es una práctica que se ha extendido y se ha adaptado a las nuevas circunstancias del mercado, y por eso tenemos que estar atentos porque para hacer frente a esas nuevas sisas lo que tenemos que ver es a qué responden esas sisas, cómo se hacen y las nuevas características del mercado, y así poder responder adecuadamente. La sisa o la reduflación en la actualidad ha tomado gran notoriedad debido al contexto de alzas de precios y, sobre todo, a la desbocada competencia por acaparar plusvalías en la cadena alimentaria. El sector de la gran distribución la utiliza a veces —‌porque no podemos decir que sea una práctica generalizada en estos momentos, pero sí que está en expansión— porque es una estrategia para ocultar el encarecimiento de los precios y tener una imagen más competitiva, y por parte del sector industrial agroalimentario se trata de conseguir más beneficios con algunos productos elaborados. Lo cierto es que en estos momentos la notoriedad de este fenómeno se debe a que el sector agroalimentario está desbocado. Hay que resaltar que durante los últimos años la evolución de los precios de los productos elaborados ha sido bastante superior a la de los productos sin elaborar. En cuanto al volumen de las ventas en el sector, hay otro dato, el volumen o peso total de la mercancía vendida ha descendido, pero el monto de los ingresos ha aumentado y, asimismo, el de los beneficios. ¿Y quiénes son los perjudicados? Pues los productores ―en muchos casos los agricultores, los que ponen los animales y las cosechas― y las y los consumidores. Entonces, a la vez que tenemos que dar información, hay que poner en orden al sector. ¿Qué proponemos por nuestra parte? Hay que responder simultáneamente a tres elementos. Primero, a las prácticas fraudulentas, sí. Segundo, hay que responder al reparto inequitativo de las plusvalías y de las subidas de precios injustificadas. Insisto, vamos a apoyar su propuesta porque hay que responder, pero hay que responder al fraude y a las subidas de precios injustificadas en todo el sector. Hay que desarrollar y aplicar la ley del consumidor, como muy bien dicen, pero hay que hacer algo más. Para lograr un reparto más justo de las plusvalías, que es necesario, además hay que cumplir y desarrollar a fondo la ley de la cadena alimentaria. Hay que establecer los precios mínimos referenciales, lo que en estos momentos en gran parte de los productos no se está llevando a cabo. Y tercero, algo esencial, hay que establecer un sistema de control de precios. Es posible hacerlo, es posible vigilar y evitar subidas injustificadas de precio, y además es que ya hay propuestas de cómo hacerlo. Es posible compaginar la libertad de precios con el control de subidas de precios injustificados. Aquí les traigo una propuesta aprobada por el Parlamento de Navarra, que instaba al Gobierno a que, tomando en consideración lo dispuesto en el artículo 13.2 de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, se proceda a fijar márgenes de comercialización a la gran distribución en aquellos productos de primera necesidad que se consideren más oportunos, con el objetivo de beneficiar al productor inicial y al consumidor final. Esto lo podemos hacer con el desarrollo de la ley de la cadena alimentaria. Por todo ello, insisto en que vamos a apoyar su propuesta, pero sigue siendo insuficiente. Por ello, insistimos en que el Gobierno adopte estas y otras posibles medidas contra el encarecimiento injustificado de los productos alimentarios. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Ruiz de Pinedo. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Cruset Domènech, por un tiempo de cinco minutos.

Josep Maria Cruset Domènech

JuntsDiputado.Página 61Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. No és cap secret que si Espanya excel·leix en alguna cosa és en això de les conductes o actuacions tramposes. Per això no ens sorprenen gens ni mica pràctiques com la que es porten a debat avui en aquesta proposició no de llei. Com s’explica si no que l’economia submergida, el mercat negre, l’estraperlo, el frau, el blanqueig de capitals, les portes giratòries, els tràfics d’influències i les novel·les picaresques siguin un signe d’identitat i un tret distintiu de la seva manera de ser espanyola? S’imaginen quina seria la realitat de l’Estat espanyol si no formés part de la Comunitat Econòmica Europea, la qual ha atenuat amb la seva tutela unes pràctiques que, malgrat tot, continuen regint la vida, l’economia i també la política espanyola? Per exemple, mentre Espanya està a la cua de la Unió Europea en percentatge d’ocupació i tenen l’atur juvenil més alt de tot Europa, és complicadíssim trobar treballadors per moltes empreses o autònoms que en busquen, fet que es ratifica amb els indicadors d’economia submergida que apunten que a l’Estat espanyol aquesta, l’economia submergida, representa entre el 18 i el 24 % del producte interior brut. I és que a Espanya són els reis de la picaresca. A Catalunya sabem millor que ningú com les gasten vostès, perquè això de la reduflació, de donar d’amagat menys producte i servei pel mateix preu, volent fer creure que tot segueix igual de bé, no els sembla el mateix que l’Estat espanyol fa als catalans fent-nos pagar cada any els mateixos o més impostos a canvi d’una prestació de serveis cada vegada més i més deficient? I, a més a més, no els sembla inversemblant que siguin vostès, els del PSOE, el mateix grup del Govern, que instin el propi Govern a tirar endavant mesures per lluitar contra la reduflació, mesures que haurien de ser, per òbvies, fetes d’ofici pel Govern? És a dir, un mateix demanant-se a ell mateix fer el que se suposa que ha de fer per si mateix un Govern. I, és més, no els sembla inversemblant demanar l’opinió d’aquest hemicicle quan fa quatre dies el propi president del Govern afirmava que seguiria governant el país amb o sense el concurs d’aquest Parlament, com si tingués majoria absoluta en aquest Congrés, com si tot i viure en una democràcia parlamentària, ell, el president, estigués per sobre de tot i de tothom?

Per tant, abans de venir aquí a instar-se a vostès mateixos a fer campanyes d’informació per evitar la picaresca, és millor que els seus comportaments en l’exercici de la política també els acompanyin d’actituds exemplars, si no, no tenen cap credibilitat. Posin l’ètica per davant de tothom i de tot, no només en allò que els convé i per quedar bé de cara a la galeria, com és el cas d’avui. No enganyin més la gent i diguin les coses pel seu nom, perquè si no cada vegada són menys els que poden prendre seriosament un partit i un Govern que presenta iniciatives parlamentàries com aquesta d’avui a la vegada que viu instal·lat en l’engany i la picaresca permanent. Acabin d’una vegada amb la seva manera falsària d’actuar i les seves trampes pròpies de la novel·la picaresca, perquè com li passa al seu Buscón de Quevedo, que va viure de l’engany i la burla per acabar enfonsat en la seva pròpia desfeta, vostès també s’aniran quedant sols i fracassant cada dia més.

Moltíssimes gràcies.

Muchas gracias, señora presidenta. No es un secreto que si España es excelente en algo es en lo que tiene que ver con las conductas o actuaciones más o menos tramposas. Por ello, no me sorprenden en absoluto las prácticas como las que estamos debatiendo en este momento en esta proposición no de ley. ¿Cómo se explica si no que la economía sumergida, el mercado negro, el estraperlo, el fraude, el blanqueo de capitales, las puertas giratorias, los tráficos de influencias y las novelas picarescas sean un signo de identidad y un rasgo distintivo de la forma de ser española? ¿Se imaginan ustedes cuál sería la realidad del Estado español si no formara parte de la Comunidad Económica Europea, la cual ha atenuado con su tutela unas prácticas que, a pesar de todo, siguen rigiendo la vida, la economía y también la política española? Por ejemplo, mientras España está a la cola de la Unión Europea en porcentaje de ocupación y tiene el paro juvenil más alto de toda Europa, es complicadísimo encontrar trabajadores para muchas empresas o autónomos que buscan trabajadores. Este hecho se ratifica con los indicadores de economía sumergida que nos indican que en el Estado español la economía sumergida supone entre el 18 el 24 % del producto interior bruto. Y es que en España son los reyes de la picaresca. En Cataluña sabemos mejor que nadie como las gastan ustedes, porque esto de la reduflación, lo de dar, sin decirlo, menos producto por el mismo precio, haciendo como que todo sigue igual, ¿no les parece lo mismo que hace el Estado español a los catalanes, haciendo que cada año paguemos los mismos impuestos o más a cambio de una prestación de servicios cada vez más deficiente? ¿No les parece inverosímil que sean ustedes, el PSOE, el grupo del Gobierno, quien inste al propio Ejecutivo a llevar adelante medidas para luchar contra la reduflación? Son unas medidas que deberían ser, por obvias, algo evidente para un Gobierno, pero aquí estamos ante lo siguiente: uno pidiéndose a sí mismo que haga lo que tiene que hacer ya de por sí un Gobierno. Y es más, ¿no les parece también inverosímil pedir la opinión de este hemiciclo cuando hace cuatro días que el propio presidente del Gobierno afirmaba que seguirían gobernando el país con o sin el concurso de este Parlamento, como si tuviera una mayoría absoluta en este Congreso, como si a pesar de vivir en una democracia parlamentaria él, el presidente, estuviera por encima de todo y todos? Por tanto, antes de venir aquí a instarse a sí mismos a hacer campañas de información para evitar la picaresca, es mejor que sus comportamientos en el ejercicio de la política también se vean acompañados por actitudes ejemplares, si no no tienen ninguna credibilidad. Pongan la ética por delante de todo y por delante de todos, no solo en aquellos temas que les interesan y no solo para quedar bien ante la galería, como hoy. Dejen de engañar a las personas, digan las cosas como son, porque si no cada vez son menos los que pueden tomarse en serio a un partido y a un Gobierno que presenta iniciativas parlamentarias como la que tenemos ante nosotros a la vez que vive en el engaño y la picaresca permanente. Acaben de una vez con su forma falsaria de actuar, con esas triquiñuelas propias de novela picaresca como El Buscón, de Quevedo, alguien que vivió del engaño y la burla para acabar hundido en su propia perdición. Ustedes también se irán quedando solos e irán fracasando cada día más.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Cruset. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Salvador i Duch, por un tiempo de cinco minutos.

Jordi Salvador i Duch

ERCDiputado.Página 63Vídeo

Bé, gràcies, presidenta. Bona tarda a tothom. On hem arribat? Evidentment els recordo que estan al Govern. Ens trobem davant d’un problema que afecta directament la butxaca de les classes treballadores: la reduflació. Cada dia aprenem alguna paraula nova, aquí. Traduït i perquè ens entenguem tots i totes: la reduflació serà pràctica, perversa, amb l’objectiu d’intentar estafar l’incaut consumidor. Intentar. Aquesta pràctica consisteix a encongir els productes, a reduir el seu contingut, mentre el preu es manté o fins i tot augmenta. Pagues el mateix per menys. Així, productes bàsics com les caixes de cereals, la llet infantil, el detergent, etcètera, productes de consum diari, han disminuït la seva mida sense que els preus s’adaptin a la realitat. O un paquet, per exemple —‌que fa dos dies pesava 500 grams— de macarrons, avui en porta 440 o 450, però sense abaixar el preu. No només és cosa d’espanyols i de catalans, ho fan moltes multinacionals: Cola Cao, pastes Gallo… Ho fan moltes altres companyies. Malauradament, la picaresca està molt ben estesa, no només en un sol país com alguns es pensen. És a dir, ens imposen una dieta forçosa amb porcions més petites, però amb el mateix preu. Fora conyes, aquesta situació no només és injusta i menyspreable, sinó que també incrementa en casos extrems la pobresa general de centenars de milers de persones a tot l’Estat. La reduflació s’ha sistematitzat a partir de la pujada dels preus dels productes bàsics d’una manera inacceptable. Els perjudicats, com sempre, són les classes treballadores, que veuen com el seu poder adquisitiu es redueix encara més. Lamentablement, l’OCU calcula que un 7 % dels productes de la cistella de la compra estan afectats per la reduflació. I és irònic que mentre es parla de prosperitat i de creixement econòmic i de ser una de les economies que va com un tiro i de les grans economies occidentals, i que el PIB continua creixent, les grans multinacionals dels productes bàsics i distribuïdores continuen amb grans beneficis. La realitat és que els productes es fan més petits i els salaris també. No només és la reduflació, sinó també els salaris i altres problemes. Però aquest és un altre. El problema, com deia abans, no és només la reduflació, que és una injustícia, més d’un sistema on les grans empreses i el gran capital —‌no parlem del botiguer, parlem de les grans empreses i el capital— s’enriqueixen a costa de la classe treballadora. La inflació— no causada pels treballadors—, l’augment del preu de l’energia, les retallades en serveis públics essencials com la sanitat, l’educació, l’habitatge, demostren clarament la necessitat d’un canvi de model econòmic que prioritzi el benestar de la població i redistribueixi la riquesa de manera més justa. Diguin-li, si volen, socialisme. Diguin-li si volen socialisme, però de veritat. És per això que avui i des d’aquesta tribuna instem el govern a prendre mesures contundents per combatre la reduflació i protegir els consumidors. S’ha d’actuar amb la màxima urgència per garantir un mercat transparent i just. Estem d’acord, llavors, en crear un índex de reduflació. D’aquesta manera es podrà monitoritzar el canvi en la mesura i el pes dels productes amb relació al seu preu. Instem els sindicats i a les associacions de consumidors a dir amb noms i cognoms quines empreses estan fent un ús fraudulent del pes i de les mesures. Exigim un etiquetatge que sigui transparent. Les empreses han d’indicar clarament si hi ha hagut un canvi en la quantitat o en la mesura del producte. Incentivar la innovació amb envasos sostenibles, implementar un sistema fiscal progressiu que gravi amb justícia els beneficis de les grans empreses. En resum, el Govern té el deure de garantir la protecció dels consumidors i lluitar contra les pràctiques comercials deslleials. La reduflació és un problema real. És hora d’actuar amb decisió. Per això donarem suport a aquesta proposta i a totes les propostes que calguin per lluitar perquè un mercat sigui més transparent i més just. Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Buenas tardes a todos. ¿A dónde hemos llegado? Les recuerdo que están en el Gobierno. Nos encontramos ante un problema que afecta directamente al bolsillo de las clases trabajadoras. La reduflación —‌cada día aprendemos una palabra nueva aquí, ¿verdad?—, traducido para que nos entendamos todos y todas, es una práctica perversa con el objetivo de intentar estafar al incauto consumidor; intentarlo. Esta práctica consiste en reducir los productos, reducir su contenido mientras se mantiene el precio o incluso aumenta: pagas lo mismo por menos. Así, productos básicos como las cajas de cereales, la leche infantil, el detergente, etcétera, que son productos de consumo diario, han disminuido su medida sin que los precios se adapten a la realidad. Por ejemplo, un paquete de macarrones que hace dos días pesaba 500 gramos hoy pesa 440 o 450 gramos, pero sin bajar el precio. No solo es cosa de españoles y catalanes, es de las multinacionales —‌Cola Cao, pastas Gallo u otras empresas—. Lamentablemente, la picaresca está muy extendida, no es solo de un país, como algunos se creen. Es decir, nos imponen una dieta forzosa con porciones más pequeñas, pero por el mismo precio. Fuera bromas, esta situación no solo es injusta y despreciable, sino que también incrementa en casos extremos la pobreza general de centenares de miles de personas en todo el Estado. La reduflación se ha sistematizado a partir de la subida de los precios de los productos básicos de una manera inaceptable. Los perjudicados, como siempre, son las clases trabajadoras que ven cómo su poder adquisitivo se reduce todavía más. Lamentablemente, la OCU calcula que un 7 % de los productos de la cesta de la compra están afectados por la reduflación. Y es irónico que mientras se habla de prosperidad, de crecimiento económico y del tema de las grandes economías occidentales y de que el PIB sigue creciendo, las grandes multinacionales de productos básicos y distribuidoras siguen con grandes beneficios. La realidad es que los productos se hacen más pequeños y los salarios también. No solo es la reduflación, sino los salarios y otros problemas, pero este es otro más. El problema, ya digo, no es solo la reduflación, que es una injusticia, un sistema en el que las grandes empresas y el gran capital —n‌ o hablamos del tendero, hablamos de grandes empresas y del capital— se enriquecen a costa de la clase trabajadora. La inflación no causada por los trabajadores, el aumento del precio de la energía, los recortes de los servicios públicos esenciales como sanidad, educación o vivienda demuestran claramente la necesidad de un cambio de modelo económico que priorice el bienestar de la población y redistribuya la riqueza de manera más justa. Llámenle socialismo si quieren, pero de verdad, díganselo si quieren. Por eso hoy, desde esta tribuna, instamos al Gobierno a adoptar medidas contundentes para combatir la reduflación y proteger a los consumidores. Se ha de actuar con la máxima urgencia para garantizar un mercado transparente y justo. Estamos de acuerdo en crear un índice de reduflación. De esta manera se podrá monitorizar el cambio en la medida y el peso de los productos en relación con su precio. Instamos a los sindicatos y asociaciones de consumidores a que digan, con nombre y apellidos, qué empresas están haciendo un uso inadecuado de pesos y medidas. Exigimos un etiquetado que sea transparente —‌las empresas tienen que indicar claramente si ha habido un cambio en la cantidad o en la medida del producto—, incentivar la innovación en envases sostenibles, implementar un sistema fiscal progresivo que grave con justicia los beneficios de las grandes empresas. En resumen, el Gobierno tiene el deber de garantizar la protección de los consumidores y de luchar contra las prácticas comerciales desleales. La reduflación es un problema real y es hora de actuar con decisión. Por eso, brindaremos apoyo a esta propuesta y a todas las propuestas que hagan falta para luchar para que el mercado sea más transparente y más justo. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Salvador. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Martín Urriza, por un tiempo de cinco minutos.

Carlos Martín Urriza

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La reduflación, como han explicado los intervinientes que me han precedido en el uso de la palabra, es ese paquete de detergente que cada vez tiene más aire cuando lo abrimos y menos detergente y, no obstante, nos lo cobran al mismo precio. Nosotros igualmente vamos a apoyar y a votar a favor de la PNL presentada por el Grupo Parlamentario Socialista, pero nos parece que peca un poco de lo que denuncia. El enfoque que se hace en la PNL es un enfoque muy reduccionista de las causas de la inflación. Ya, de hecho, se le ha advertido por parte de otro grupo que se presenta en un momento donde la inflación ya se ha moderado, aunque es verdad que se sigue manteniendo un gap importante entre el nivel de precios y el nivel salarial, que no han crecido al mismo ritmo. También peca de que, cuando uno la está leyendo, le genera inflación de expectativas. Piensa que, al final, va a haber soluciones contundentes al problema, pero defrauda la PNL. Al final, no se plantea ninguna sanción, sino simplemente mejorar la información para que el consumidor sepa cómo le están engañando. Si ampliamos un poco más el foco, la reduflación —y‌ no nos quedamos en este planteamiento estrecho de la PNL— se enmarca en un fenómeno más general que se llama greedflation, la inflación generada por la codicia de los empresarios. Los empresarios, como hemos podido comprobar en este proceso inflacionista, cuando subieron los costes de la energía y las materias primas, automáticamente la trasladaron a los precios, generando un fuerte efecto de segunda ronda y registrando beneficios como nunca antes habían obtenido. Los precios entonces subieron como un cohete, y lo que nos hemos encontrado después es que, cuando han caído los precios de la energía y las materias primas, los precios están cayendo como una pluma o en algún caso, como los alimentos, están siendo rígidos a la baja, no están cayendo, lo que explican los sobrebeneficios que obtienen las grandes empresas de la cadena alimentaria.

Como sus señorías saben, SUMAR ha propuesto, para romper este comportamiento de rebaño de las grandes empresas de la cadena alimentaria, introducir un impuesto inteligente que se adapte en función de los márgenes excesivos o normalizados que tenga cada una de estas empresas. (Aplausos). Esta sí que es una medida contundente que intenta bajar el nivel de precio de los alimentos y aproximarlo al nivel de precio salarial. Otro elemento fundamental dentro de la reduflación que no se trata en la PNL es la reduflación en la vivienda. Hay personas que alquilan una habitación dentro de una vivienda y se encuentran con que los espacios comunes se han reducido; por ejemplo, con que ya no hay salón, porque el casero ha convertido el salón en una habitación más. (Aplausos). O su precio, el precio de una habitación, en algunas zonas, equivale ya prácticamente al precio que tenía un piso hace unos años.

Señorías, volvemos a estar otra vez en burbuja de precios, y otra vez no nos puede pasar lo que pasó durante la burbuja inmobiliaria anterior, no deberíamos ignorarlo. El esfuerzo que tiene que hacer hoy un hogar medio para pagar una vivienda es el 50 % de su renta, que era lo mismo que ocurría durante la burbuja anterior. En el caso de los jóvenes, incluso alcanza el 90 %. La burbuja anterior arruinó las oportunidades de toda una generación y esta burbuja inmobiliaria que vivimos nuevamente ya está arruinando las oportunidades de emancipación de muchos jóvenes. La anterior nos dejó endeudados y esta nos va a dejar descolgados del progreso si no hacemos algo. Señorías, si no hacemos bien la reforma inmobiliaria no vamos a poder hacer bien la revolución digital. Esto ya nos pasó en el siglo XIX. Solo en aquellos territorios del país donde se hizo bien la reforma agraria hubo después reforma industrial. ¿Por qué? Porque entonces los agricultores tenían la productividad acumulada y no podían explotar esa productividad porque muchas de las tierras estaban en manos muertas, estaban en manos de latifundistas. Ahora nos pasa algo parecido. La productividad potencial para conseguir triunfar en la revolución digital está estancada en la generación digital de jóvenes a los que estamos exigiendo un esfuerzo, una dedicación y un nivel de recursos para conseguir comprarse una vivienda que impide que luego tengan fuerzas, ganas y posibilidades de hacer la revolución digital. Y lo mismo que antes había tierras en manos muertas, hoy hay muchas viviendas vacías. Hacer bien esa reforma fiscal y terminar con la burbuja inmobiliaria que volvemos a padecer actualmente significa dejar a un lado un modelo que ya está periclitado y que puso en el pasado y todavía ahora está poniendo en el presente a las inmobiliarias privadas en el centro del proceso de proveer de viviendas para los jóvenes y no tan jóvenes. A esas inmobiliarias privadas se les está proveyendo de suelo público, de avales públicos para que los bancos les den crédito promotor, y han solicitado ya —‌aunque afortunadamente esta Cámara lo ha tumbado— que cambiemos la ley del suelo para que no haya trabas, para que ningún ciudadano o una asociación ecologista pueda detener aberraciones urbanísticas. Miren si estará periclitado el modelo de las inmobiliarias privadas gestionando lo público que, de los millones de VPO que construimos a través de inmobiliarias privadas, ninguna de ellas forma ya parte del parque público, y todas ellas están en el mercado especulativo. (Aplausos). Así que, señorías, hagamos todo lo posible porque estamos otra vez en burbuja inmobiliaria.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Martín. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Martínez Gómez, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Antonio Martínez Gómez

PPDiputado.Página 65Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes. Efectivamente, la reduflación consiste en reducir el tamaño o cantidad de un producto que se vende mientras se mantiene el precio o incluso se eleva, exactamente lo mismo que han hecho ustedes para conseguir el Gobierno en Cataluña, reduciendo los recursos que nos corresponden al resto de los españoles, cediendo al cupo independentista (aplausos) a cambio del precio que sea, en este caso, de mantener al señor Sánchez en su sillón. Pero señorías del Partido Socialista, lo que queda de él, llevan ustedes apoyando al Gobierno ya siete años, siete largos años para muchos españoles, y lo seguirán haciendo, a pesar incluso de la farsa del señor Page. Yo no acabo de entender que vengan ustedes aquí a presentar esta iniciativa para enmendar un problema donde no reconocen el problema, porque el verdadero problema, como también han dicho otros intervinientes, es la inflación. Por tanto, la reduflación surge, y centremos el tiro, como una práctica para aumentar los márgenes de beneficio cuando la inflación es elevada. ¿Puede ser engañoso? Claro que sí. También resulta curioso que a ustedes les parezca chirriante algo engañoso cuando han llegado así al Gobierno y llevan engañando a los españoles tanto tiempo ya. (Aplausos.—Un diputado: ¡Bravo!). ¿Y que en gran medida ustedes son los responsables? Pues también lo son, claro que sí. Me explico. Ustedes y sus nefastas políticas económicas son los verdaderos responsables de esta inflación que no deja de subir. Señorías, con sus gobiernos hemos sufrido un proceso inflacionista severo, con incrementos de los precios de hasta el 19 %, y, en el caso de los alimentos, del 35 %. Si a ello añadimos el incremento fiscal, el resultado es que la renta de las familias ha caído mucho. Señorías socialistas, miremos donde miremos los indicadores son cada vez más negativos: pobreza, paro, deuda. Todos. Y ustedes desvían la atención con algún dato macroeconómico, pero cuando hablamos de consumidores, hablamos de familias, de personas con rostro, con nombres y apellidos.

Les voy a dar algún dato para que vean qué bien lo están haciendo ustedes. Los últimos doce meses los precios han subido en ocho, solamente han bajado en dos y se han mantenido en otros dos; la subyacente se sitúa en el 2,7 %. Hablar de bajada de precios es una ofensa para todas las familias cuando el azúcar ha subido un 75 %, los huevos el 43,6 %, la leche el 43,7 % y el aceite de oliva ha triplicado su precio. Hay 2,4 millones de españoles que trabajan que están en riesgo de pobreza, 4 325 000 personas en situación de carencia material y social severa, el 9 % de la población, señorías, el nivel más alto de pobreza desde el año 2014; el 25,5 % de la población en riesgo de pobreza o exclusión social, solo por delante, en la Unión Europea, Rumanía y Bulgaria. Y, a pesar del triunfalismo del Gobierno, los datos del paro siguen siendo muy preocupantes, porque el empleo que se crea es precario. El 84 % del empleo que se crea es precario, pero a ustedes esto les preocupa muy poco. A ustedes les preocupa dejar bien colocados a todos los suyos y seguir colonizando las instituciones, como hacían la semana pasada con el Banco de España y el señor Escrivá y ahora también la subgobernadora. (Aplausos).

Ahora, vengan ustedes a decirnos que la economía va como un tiro. Eso se lo dicen a todos los padres de familia que van a hacer frente al inicio del curso escolar más caro de la historia. (Aplausos). Son ustedes, señorías socialistas y sus socios, una máquina de generar pobreza y desigualdad. Por supuesto que el Partido Popular va a apoyar cualquier medida que venga a defender a los consumidores y usuarios, lo ha hecho siempre, con más campañas, con más información. Pero, señorías, el CIS publicaba la semana pasada los datos de confianza del consumidor del mes de julio, 17,6 puntos menos que en junio de 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno. Y yo les pregunto: ¿El Gobierno va a hacer algo en algún momento? ¿Ahora que tenemos el nublo ya encima ustedes ponen medidas? ¿No lo han visto venir? No, claro, es que la economía iba como un tiro. ¿De veras creen ustedes que con esto vamos a solucionar los problemas de los españoles? ¿De verdad creen que con tiritas vamos a taponar la hemorragia que ha producido este Gobierno? (Aplausos). Ustedes, los del escudo social, cuánta demagogia, cuánta propaganda y cuánta mentira. Señorías, los españoles, pero sobre todo los que peor lo están pasando, necesitan políticas económicas serias ya y el Gobierno no está haciendo absolutamente nada, y ahora también se atreven a decir que seguirán gobernando sin el concurso del Parlamento. España necesita un Gobierno serio y no un Gobierno dividido y acorralado por la corrupción. Dudo que ustedes fueran necesarios en algún momento o en algún lugar, pero, si lo fueron, ya no lo son.

Voy terminando, señora presidenta. Esto no deja de ser un parche y con ello no vamos a solucionar el problema de millones de españoles que no llegan a fin de mes, el de millones de jóvenes que no pueden emanciparse, el de millones de padres que no pueden dar a sus hijos dos platos de pescado o de carne a la semana, el de millones de españoles que no pueden calentarse porque no pueden encender la calefacción, o el de millones de usuarios del transporte público, del tren, que tienen cada día que soportar la vergonzosa gestión del señor Puente. (Aplausos). ¿Y esto es todo lo que tienen que ofrecernos? ¿Esto, de veras, es todo lo que tienen que proponer? Pues, si esto es todo lo que tienen ustedes que proponernos, a mí solo me resta decirles algo: qué poca altura de miras, qué falta de humanidad, qué pena y qué vergüenza de Gobierno.

Gracias, presidenta. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Martínez. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES: —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE LOS PLANES DEL GOBIERNO PARA LA SANIDAD ESPAÑOLA EN LOS PRÓXIMOS MESES. (Número de expediente 173/000040).

Presidencia. Vamos a debatir ahora el último punto del orden del día, la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX sobre los planes del Gobierno para la sanidad española en los próximos meses. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra el señor García Gomis, por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).