Ángel Víctor Torres Pérez
GobiernoMinistro de Política Territorial y Memoria Democrática.Página 32Vídeo
Muchas gracias y suerte, Asier, que amigos tienes también en la bancada azul.
Gracias, señora presidenta. Señorías, el proyecto de ley de reforma de la LORAFNA que el Gobierno trae hoy a esta Cámara es fruto del diálogo. Se alcanzó un acuerdo en la comisión negociadora entre el Gobierno de Navarra y el Gobierno de España, firmándose el 23 de abril del presente año para el pleno ejercicio por la Comunidad Foral de las competencias en materia de tráfico. El acuerdo entre ejecutivos ha sido respaldado por la mayoría social de Navarra expresada en una mayoría parlamentaria. Con este proyecto de ley, una vez aprobado, elevaremos al campo del derecho lo que la realidad social y política de Navarra necesita y que ha sido largamente reivindicado. Quiero destacar la conjunción de voluntades que supuso tanto la Ley orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de reintegración y amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, como sus reformas posteriores, una conjunción de voluntades entre las instituciones de Navarra y las del Estado, una conjunción de voluntades dentro de la Constitución y de su disposición adicional primera. Señorías, con la aprobación de este proyecto de ley no quedará duda alguna en términos jurídicos para que Navarra pueda dar un paso más en su autogobierno con la integración en el Régimen Foral de la materia de tráfico y seguridad vial además de las competencias que ya venía desempeñando la Comunidad Foral para la ejecución de la legislación del Estado, así como las funciones de vigilancia y control del tráfico. Quienes creemos en la descentralización del Estado estamos hoy satisfechos porque se da un paso más. También se dieron pasos hacia el autogobierno años atrás, incluso con otros colores políticos en el Gobierno de España. Creo, por tanto, compartir con una mayoría de esta Cámara que el modelo descentralizado ha dado a nuestro país una etapa de prosperidad nunca antes conocida, y que ahondar en esa descentralización progresiva redunda en beneficio de la ciudadanía. La defensa de la autonomía política conlleva ofrecer a las comunidades autónomas oportunidades para atrasar sus propias prioridades, mejorar su autogobierno, asumir y defender las características propias de cada una y trabajar para aumentar los recursos de todas las administraciones públicas. En definitiva, la defensa de la autonomía política se corresponde con un proyecto leal con la Constitución. Esa lealtad, señorías, como ha reiterado a lo largo de los años el Tribunal Constitucional, exige del Gobierno central emplearse a fondo para llegar a acuerdos con las comunidades autónomas, y es en esa senda donde se encuentra el actual Gobierno de España. No se me escapa que ha habido quien se ha opuesto a este proyecto ya en el debate y aprobación por el Parlamento navarro, y no voy a dedicar tampoco demasiado tiempo a esas críticas, porque creo que son críticas que vienen desde la ultraderecha, de los que creen que España es un país monolítico y unívoco o también de quienes modulan y hasta modifican su sentir, y ahora en la oposición, en una y en otra Cámara, alardean de ideas superadas, como un centralismo que está rancio y que no es el modelo territorial que consagró nuestra Constitución; hablemos claro, el centralismo que no se corresponde con nuestro sistema constitucional. Por tanto, hay quien se opone por conveniencia, con la poca fiabilidad que supone estar hoy en una posición y mañana en la contraria, con el poco escrúpulo que trasluce querer una competencia allí donde se gobierna y negarla en otro sitio simplemente porque se está en la oposición. Es una visión amargamente corta de miras, errónea. Hoy, apoyamos este proyecto quienes creemos en la Constitución y en el Estado; un Estado profundamente descentralizado que propugna justamente el Estado de las autonomías, con el reconocimiento de singularidades como es la del Régimen Foral de Navarra. Hoy, apoyamos este proyecto quienes tenemos estas convicciones de profunda autonomía que tanto bien han hecho a este país. El apoyo al Estado autonómico no puede ser una cuestión variable en función de si uno es el que gobierna o, como digo, otras veces está en la oposición. Las fuerzas políticas que integran este Gobierno de España creen en la descentralización en todo momento. Dejamos a otros el tener que explicar por qué era bueno ceder competencias de tráfico a Cataluña cuando gobernaban aquí y por qué hoy es malo ceder competencias de tráfico a Navarra cuando están en la oposición. Solo pido que con semejante diferencia de rasero no nos vengan luego a dar lecciones de supuestos tratos preferentes.
Algunas de las críticas escuchadas hablan —y abro comillas— de «desalojo de la Guardia Civil de Navarra» o, incluso —y vuelvo a abrir comillas— de «entregar Navarra a ETA». Solo pido una oposición más responsabilizaba de lo que afirma o critica, que se base en argumentos y no en descalificaciones. No puede realizar estas críticas quien redujo drásticamente el número de agentes del instituto armado destinado en Navarra y es directamente incalificable que se use el terrorismo de ETA, superado por fortuna hace ya trece años, para sostener cualquier postulado político. Debemos respetar y valorar la diversidad que nos caracteriza, entender nuestro modelo constitucional como lo que es, un proyecto integrador; no avivar, imaginar o crear conflictos de manera irresponsable. Y, volviendo a lo positivo, el Gobierno de España cree que este proyecto es un avance importante para Navarra y para el Estado, supone un paso firme en una reivindicación ya señera de la Comunidad Foral, y supone que el Estado responde a esa reivindicación, responde a Navarra. Que nadie trate de ver una merma en el desempeño de las funciones de vigilancia y control del tráfico porque antes se ejercieran por la Guardia Civil y ahora pasen a desempeñarse de otro modo. Las instituciones de Navarra, sus organismos y sus fuerzas de seguridad son también Estado y merecen idéntica consideración y respeto.
Para concluir, señorías, insisto en la importancia del día de hoy por el paso adelante, por el hito que supone para quienes creemos en la descentralización consagrada en nuestra Constitución. Por ello, señorías, pido, en nombre del Gobierno de España, el voto favorable a este proyecto de ley que, como ustedes saben, por la singularidad del Régimen Foral, se debate en esta Cámara en lectura única, aprobando, si así lo consideran sus señorías, el mismo texto que ya ha sido mayoritariamente respaldado por el Parlamento de Navarra.
Muchísimas gracias. (Aplausos).