María Jesús Montero Cuadrado
GobiernoVicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda.Página 110Vídeo
Muchas gracias, señora presidenta. Señor Marí, qué trabajo les cuesta a ustedes reconocer los datos objetivos en los que coinciden todos los paneles internacionales y qué coraje les da que España vaya bien. ¡Qué coraje les da! (Aplausos). Claro, recuerden: que caiga España, que ya la levantaremos nosotros. Esa es la tesis en la que se instala el Partido Popular. Efectivamente, hace un año la ciudadanía española logró frenarles a ustedes en alianza con la ultraderecha, y es por eso por lo que hoy este Gobierno se sienta en el banco azul y ustedes se sientan en la oposición. (Aplausos). Se llama democracia, señor Marí; se llama democracia, esa que ustedes parece que no respetan porque su único objetivo, dicho por ustedes y por su líder, es derrocar a Sánchez, echar a Sánchez. Les da igual el IVA de los alimentos, les da igual la inflación, les da igual cómo vaya la economía de las familias o el tejido productivo; les da igual. Ustedes no aceptan el resultado democrático de hace un año. Eso es todo, eso es todo. (Aplausos). Decía que comparezco nuevamente en la tribuna para presentar los objetivos de estabilidad presupuestaria, regla de gasto y deuda pública para el conjunto de administraciones públicas y cada uno de los subsectores para el período 2025-2027. Junto a ello, señorías, informaré sobre el límite de gasto no financiero para el año 2025, que aprobamos la semana pasada en el Consejo de Ministros. Como siempre, señorías, insisto para que no se preste a confusión, el techo de gasto, el límite de gasto no financiero no se somete a votación. Por tanto, solo votamos el establecimiento de objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública para el conjunto de administraciones en el período 2025-2027. Saben sus señorías, también, que esta es una fase previa, un paso previo en la elaboración y presentación, espero que en tiempo y en forma, de los presupuestos del Estado para el año 2025; unas cuentas públicas con las que queremos continuar consolidando derechos, libertades, fortalecimiento de la clase media y trabajadora, y transformando el modelo productivo. Es decir, continuar la senda de progreso, de modernización de nuestro país de los últimos años. Por tanto, tendremos tiempo a lo largo de los próximos meses de debatir sobre estas cuestiones. Pero, señorías, quería trasladarles que, efectivamente, la hoja de ruta que comprometimos con las fuerzas políticas que apoyaron la investidura del presidente Sánchez continúa su senda y, por tanto, haciendo realidad esta España diversa y esta España plural.
Y antes de entrar en ese detalle del acuerdo que sometemos a votación, hay que recordar el contexto económico y también de gobernanza fiscal europea en la que enmarcamos la senda de estabilidad. Respecto al contexto macro, las nuevas previsiones que aprobamos en el Consejo de Ministros y que sustentan la senda recogen la sólida situación y las perspectivas de la economía española, como se pone de manifiesto con los principales organismos nacionales e internacionales, todos ellos revisando al alza sus propias previsiones, eso que tanto le exaspera al Partido Popular.
Como saben, España seguirá liderando el crecimiento económico entre las principales economías de la zona euro, tanto en este año como en el próximo, tras cerrar el pasado con un aumento del PIB, fíjese señor Marí, cinco veces superior a la media de la zona euro. El crecimiento económico de nuestro país es cinco veces superior a la media de la zona euro. La creación de empleo marca también récord, con cerca de 21,4 millones de personas y afiliados a la Seguridad Social, concretamente en el mes de junio. Este dinamismo permitirá crear alrededor de un millón de puestos de trabajo entre los años 2024 y 2025, superando los 22 millones de ocupados para el próximo año. Igualmente, mantenemos la evolución positiva del sector exterior, que permitirá a España seguir manteniendo su notable capacidad de financiación, destacando la aportación récord de los servicios no turísticos.
Estos datos ponen de manifiesto, por mucho que algunos lo quieran negar, el cambio estructural que está produciéndose en la economía española de mano de las políticas que estamos impulsando y, también, cómo no, del plan de recuperación. Es ese dinamismo de la actividad económica y la prudencia que caracteriza la gestión de este Gobierno lo que ha permitido reducir el déficit hasta el 3,6 en 2023, 60 000 millones de euros en tres años. Repito, 60 000 millones de euros en tres años. Estas son dos de las grandes claves que nos han permitido cumplir con nuestro compromiso con la consolidación fiscal. De un lado, la gestión económica muy distinta de la que se practicó en la crisis financiera anterior. En este caso se fundamenta en protección de renta, en apoyo al tejido productivo, también en los acuerdos en el diálogo social, que está ofreciendo resultados extraordinarios en términos de crecimiento, de empleo y de cohesión, como constatan todos los organismos nacionales e internacionales. Debe ser el Partido Popular el único al que le parece que un buen dato de recaudación es una mala noticia; Partido Popular que, permanentemente, dice que bajando los impuestos se incrementa la recaudación. Cuando este Gobierno incrementa la recaudación manteniendo su política pública de apoyo a las familias y de apoyo al tejido productivo, entonces, al Partido Popular le parece que aumentar la recaudación es malo. (Aplausos). No se aclaran. Si, incluso, ustedes anhelan aumentar la recaudación como todos los gobiernos anhelamos, señorías.
En términos de prudencia presupuestaria y fiscal, creo que, evidentemente, a pesar del suspenso que tuvimos con las reglas fiscales, los gobiernos hemos demostrado responsabilidad y compromiso con la sostenibilidad de las cuentas públicas. Le decía que hemos cerrado 2023 con un déficit inferior al de países como Francia, como Italia, incluso por debajo del que habíamos comprometido con la Comisión. Este comportamiento se ha traducido en confianza por parte de las autoridades europeas para que España no se incorpore al procedimiento de déficit excesivo; es decir, se confía en nuestro país porque nos hemos ganado la confianza a pulso, con hechos, a pesar de ese discurso catastrofista que se escucha con frecuencia y que se repite una y otra vez en esta tribuna por miembros del Partido Popular. Nuestra previsión: seguir reduciendo el déficit hasta el 3 % en el 2024 y el 2,5 % en 2025. Por tanto, una política económica eficaz, responsable, capaz de hacer compatible el refuerzo del estado del bienestar con creación de empleo, con crecimiento económico y con reducción de desequilibrios que se han provocado, básicamente, por el contexto internacional de la pandemia y, posteriormente, la guerra de Ucrania.
Hemos demostrado —y probablemente eso es lo que no aceptan— que hay alternativa a la política neoliberal y a la receta austericida de la derecha. Hay otra respuesta posible: la que ha hecho este Gobierno que, además, ha sido justa y eficaz, porque en estos años ha quedado claro que sin recortes también se puede reducir el déficit, reforzando, ni más ni menos, el estado del bienestar y desplegando un escudo social —lo comentábamos anteriormente— de más de 120 000 millones, beneficiando a la mayoría social del país. Respecto a ese marco de gobernanza fiscal, recuerdan que en el año 2020 se activó esa cláusula de salvaguarda y se suspendieron las reglas fiscales; una situación que ya ha finalizado, después de un debate intenso en las instituciones europeas sobre cuánto y cómo habría que reactivarlo. España jugó un papel fundamental en este debate, logrando que este resultado final sean unas reglas que, en espera de su adaptación total, preservan el crecimiento económico, el modelo social europeo, a diferencia de lo que ocurrió —como digo— en la anterior crisis financiera, donde también la respuesta de Europa fue distinta. Por ello, vamos a contar con unas reglas fiscales más creíbles, más claras, que nos ayuden a seguir avanzando en esta senda, a la vez que vamos a proteger las inversiones en los ámbitos estratégicos para el futuro. Esas reglas que proponemos en el día de hoy están en sintonía con las que se están marcando desde Europa. En los debates que tendremos, a partir de ahora, con la Comisión también iremos traduciendo ese cambio de nomenclatura y de parámetros que se está trabajando en Europa, adaptado a nuestra ley orgánica y, por tanto, a los objetivos de deuda, de déficit y de regla de gasto a los que estamos acostumbrados en esta Cámara.
Para que nos entiendan los ciudadanos, si hasta ahora el objetivo de déficit y deuda pública era lo que primaba en el control de las cuentas públicas, ahora el principal factor será el denominado gasto primario neto. A ello sumamos que, en septiembre o en el mes de octubre, se enviará, junto al plan presupuestario, un plan fiscal a medio plazo que podrá ser de cuatro o de siete años. Por ello, las conversaciones con la Comisión nos están permitiendo ahormar estos cambios con el cronograma habitual que tenemos todos los Estados miembros para la preparación de presupuestos, garantizando que estemos en línea, traduciendo esas reglas fiscales a las actualmente vigentes y también reforzando el compromiso de reducción de gasto estructural y de sostenibilidad de las cuentas públicas de cara al futuro.
Hecha esta explicación, solamente, señorías, voy a relatar los datos que sometemos a su consideración en el día de hoy. Para 2025 el conjunto de administraciones públicas tendremos un objetivo de déficit del 2,5 %, en el 2026 del 2,1 % y en el 2027 bajaremos hasta el 1,8 %. Se trata de una senda más exigente que la aprobada en el último programa de estabilidad de 2023, que es la que entró en vigor después de que el Partido Popular rechazara la última senda que presentamos en esta Cámara y que presentamos en el Senado, negándose —lo recuerdan sus señorías— a conceder mayor margen fiscal, mayor capacidad de gasto —4500 millones— a las comunidades autónomas y ayuntamientos. Pues bien, la senda vigente para las administraciones públicas, hasta ahora, es del 2,7 % en 2025 y 2,5 % en 2026. Con el acuerdo que proponemos hoy, serán del 2,5 % y del 2,1 %, respectivamente. Sin embargo —y este es el dato importante, señorías—, quiero dejar claro que el esfuerzo en reducción del déficit será íntegramente asumido por la Administración central y, por tanto, por la Administración General del Estado, sin que el esfuerzo de reducción del déficit tenga impacto alguno en comunidades autónomas y en entidades locales. (Aplausos). Nunca antes se ha traído a esta Cámara una senda marcada con esta orientación política. Repito, los ayuntamientos, las comunidades autónomas no tendrán que hacer un esfuerzo añadido de reducción del déficit para los próximos años, porque en el caso de comunidades autónomas, como aprobamos en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el objetivo se sitúa en el 0,1 % de déficit para 2025, lo que supone una décima más de margen respecto al cierre del año 2024, pero, sobre todo, supone dos décimas más de lo que tendrían que realizar si estuviera vigente la senda que actualmente está aprobada. El objetivo, por tanto, se mantendrá también en el 0,1 % en 2026 y 2027. Por eso decía que no tendrán que hacer un esfuerzo añadido en reducción del déficit.
Por otra parte, el mayor margen para comunidades autónomas se une a que en 2025 recibirán las mayores entregas a cuenta de su historia, con 147 412 millones, lo que representa un 9,5 % más. Si tenemos en cuenta también la liquidación del sistema de 2023, la financiación total que recibirán el próximo año alcanzaría 158 167 millones, lo que supone un nuevo récord de recursos para las entidades autonómicas.
La nueva senda que hoy sometemos a votación también resulta más favorable para los ayuntamientos que la actualmente vigente. Ahora ya no se les exige superávit, sino que pedimos equilibrio presupuestario. Dicho de otra forma, se les concede una décima más de margen fiscal para 2025 y dos décimas más para el año 2026. En términos de traducción en margen presupuestario, señorías, esto significa que se suma este objetivo de ayuntamientos a las mayores entregas a cuenta para el 2025 que tendrán entidades locales con 26 893 millones, lo que representa un 13,1 % más de lo que tuvieron en el año 2024. En resumen, comunidades autónomas y entidades locales tendrán mayor capacidad de gasto: 4500 millones de euros más para el año 2024 y 6000 millones de euros más para el año 2025. Por tanto, señorías, creo que realmente hacemos gala de nuestro compromiso con las administraciones territoriales cuando el Gobierno de España en solitario asume la reducción del déficit para los próximos años. (Aplausos).
Señorías, decía que, en concreto, el objetivo de estabilidad para el año 2025 para la Administración central se situará en el 2,2 %, lo que supone una reducción de 8 décimas respecto al cierre de 2024, previsto en la senda vigente del programa de estabilidad. De esta manera, la Administración central tendrá que reducir el déficit al 1,8 en 2026 y al 1,5 en 2027.
Por último, la Seguridad Social mantendrá durante toda la senda el objetivo de déficit del 0,2 %, compatible con el compromiso de actualización de las pensiones en función del IPC que se registra cada año. Señorías, también quiero destacar que las mayores transferencias que va a recibir la Seguridad Social serán en el año 2025, alcanzaremos los 22 881 millones, un 7 % más. Eso significa que esta partida cumplirá también con las recomendaciones del Pacto de Toledo, lo que hace evidente el esfuerzo por la sostenibilidad del sistema. (Aplausos). Sinceramente, señorías, creo que los datos que les voy exponiendo hacen imposible justificar un voto en contra de la senda de estabilidad.
En cuanto a la deuda pública, tras el incremento provocado por la pandemia o la invasión en Ucrania, mantenemos la línea descendente de los últimos años, con el objetivo de bajarla hasta el 105,1 %, una disminución de más de 20 puntos en cuatro años. Esta reducción de la ratio deudaPIB es posible gracias a la prudente gestión presupuestaria, al crecimiento económico y a la creación de empleo. La senda profundizará en este descenso. En concreto, la deuda pública se situará en el 103,6 % del PIB en 2025, en el 101,8 % en 2026 y caerá por debajo del 100 %, hasta el 99,7 %, en 2027.
Por último, quiero informarles de que la regla de gasto queda fijada en 3,2 en 2025, en 3,3 en 2026 y en 3,4 en 2027; una regla acorde con ese nuevo marco de gobernanza y compatible con la tasa de crecimiento del gasto primario neto, que, como les decía, es la variable principal de las nuevas reglas fiscales y que se contemplará en ese plan estructural para el medio plazo que remitiremos el próximo trimestre.
Voy terminando, señorías. Me referiré de forma breve al denominado techo de gasto para 2025, que no se somete a votación. En concreto, el techo de gasto nacional, sin fondos europeos, se situará en 195 353 millones de euros. Esto supone un 3,2 % más que el del año 2024; en definitiva, 6138 millones de euros más. Se trata de un incremento importante, pero al mismo tiempo prudente, que anticipa ese compromiso con la responsabilidad fiscal, pero también con el refuerzo de los servicios públicos: sanidad, educación o dependencia. El límite del gasto no financiero total, es decir, incluyendo fondos europeos, se situará en 199 171 millones de euros, una cifra similar a la registrada en el año anterior. Esto es así porque, como estaba previsto en el plan de recuperación y en la adenda, España en los próximos años va a recibir más préstamos que transferencias y saben sus señorías que los préstamos no se incorporan al límite de gasto no financiero porque son capítulo 8. Así que pongo en valor el importante esfuerzo que está haciendo el presupuesto nacional para compensar las anualidades que ya no vamos a recibir de los fondos Next Generation y que con el presupuesto ordinario, señorías, nos van a permitir seguir impulsando esas políticas que hemos tenido la capacidad de poner en valor.
En cualquier caso, las partidas europeas seguirán siendo una potente palanca para la transformación del modelo productivo, sobre todo en digitalización, transición verde o cohesión territorial. Por eso, señorías, se contemplarán en los correspondientes presupuestos las partidas que nos permitan atender esta nueva fase. En este sentido, ese ritmo de ejecución va avanzando en lo que va de año, ya que hasta comienzos de julio se han autorizado 12 500 millones de euros. Esto significa el 35 % de los créditos presupuestados. Además, señorías, también hemos cumplido con el cuarto desembolso, lo que supone que España recibirá casi 10 000 millones de euros en este ejercicio.
Termino. Hoy damos un primer paso muy importante para la aprobación futura de los presupuestos generales para 2025. Como siempre hago desde esta tribuna, tiendo mi mano y la de mi equipo para mantener debates y reuniones que permitan seguir avanzando y que de esta manera podamos presentar las nuevas cuentas en tiempo y en forma. Nuestra propuesta es muy clara: trabajaremos para profundizar en la consolidación de derechos, en el fortalecimiento de la clase media y en la protección de los colectivos vulnerables. Para ello hay que desplegar toda la potencialidad del estado del bienestar con la política económica que venimos desarrollando: un buen ritmo de crecimiento y de creación de empleo, transformando y modernizando el tejido productivo, haciendo frente a los retos de las sociedades avanzadas, reindustrializando nuestro país, ganando competitividad y también autonomía estratégica, pero sobre todo combatiendo las desigualdades de la justicia fiscal y garantizando la cohesión social y territorial, y la convivencia democrática. Los datos demuestran que la política del Gobierno funciona. Hoy tenemos más crecimiento y mejor empleo, y este Gobierno no se va a desviar del compromiso que adquirió con la ciudadanía, también con los grupos políticos y con el resto de la sociedad, porque, a pesar de la crispación política con la que la oposición quiere ocultar la acción del Gobierno, la realidad es que España es hoy un país más estable, más sólido, con mayor potencial económico y con mejores oportunidades. Sabemos que quedan retos pendientes: vivienda asequible, adaptación de la capacitación profesional, los problemas de la España vaciada, la lucha incansable contra la violencia de género, la apuesta por la cultura sin censura, avances en conciliación o la preservación de la memoria frente a quienes quieren que siga enterrada. Por eso necesitamos unas cuentas públicas que puedan ayudar a dar respuesta a estos retos.
Por los argumentos que acabo de exponer, señorías, pido que con su voto aprueben este objetivo de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de administraciones y cada uno de los sectores que acabo de presentar. También estoy convencida de que los gobiernos locales y autonómicos lo agradecerán.
Muchas gracias. (Aplausos).